¿Quién no ha sospechado alguna vez que la economía que hoy impera es una locura? Se rescatan bancos con grandes sumas de dinero público, mientras se recortan servicios de interés general. Se da prioridad a los intereses financieros por delante del bien común. Todo ello, se nos dice, está avalado por la "racionalidad económica", que el autor califica de "inhumana". En el mundo de la economía, "racionalizar" significa "recortar". Pero ¿qué hay de racional en valorar el dinero más que las personas?
Es como si la mirada tecnocrática, limitada por anteojeras como las que llevan los caballos, sólo viera cifras y abstracciones que tiene enfrente, y no la realidad viva que pisa con sus herraduras y el sufrimiento que genera.
Hay sin embargo, otra posibilidad, más inquietante y más certera. ¿Y si en el núcleo del pensamiento económico convencional hay un trastorno de la percepción y del entendimiento? ¿Una verdadera psicopatología, hábilmente disfrazada de racionalidad?. Pocas cosas son hoy más urgentes que su diagnóstico y su remedio.
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10/7/12
27/10/11
Autores del #LibroEspiritualidadyPolitica: Jordi Pigem
El libro Espiritualidad y Política ya ha salido a la luz, continuamos con la presentación de los autores. Ya hemos presentado en el blog el libro y once de los 20 autores. María Elena Ferrer, Federico Mayorz Zaragoza, Koldo Aldai, Pablo de la Iglesia, Antoní Gutiérrez-Rubí, Benjamín Forcano, Fracisco Traver, Raquel Torrent, Joan Melé. Andrés Schuschny y Ken Wilber. Hoy presentamos a Jordi Pigem, nos quedan por presentar en los próximos días Leonardo Boff, Ervin Lazslo, Tariq Ramadan, Vicente Merlo, Miguel Aguado, Marià Corbí, Ángeles Román y Dokushô Villalba.
Jordi Pigem (Barcelona, 1964), es doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona. De 1998 a 2003 fue profesor en el Masters in Holistic Science del Schumacher College y la Universidad de Plymouth (Inglaterra). Fue asistente de Raimon Panikkar en la publicación de sus obras en castellano, catalán e inglés (1995-1996). En los últimos años ha sido profesor invitado en la Universidad de Barcelona y ponente en diversas universidades, entre ellas las de Columbia, Oxford y Venecia. Autor de La odisea de Occidente (Kairós, 1994) y El pensament de Raimon Panikkar (IEC, 2007), fue coordinador de la revista de ecología Integral y editor del volumen Nueva Conciencia (Integral, 1991) y de Ivan Illich (Tres i Quatre, Valencia, 2009), y coeditor de El somriure diví (Icaria, 2008).
Coordina la edición catalana de la Opera Omnia Raimon Panikkar. Autor también de más de doscientos artículos (algunos de los cuales han sido publicados en alemán, italiano y japonés). Premio de Filosofía del Institut d’Estudis Catalans (1998) y Premio de Ensayo de Resurgence y la Scientific and Medical Network (2006). Colabora habitualmente, entre otros medios, en COMRàdio, Resurgence (revista decana de la ecología en inglés), Agenda Viva y en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia. Es un asiduo conferenciante en toda España y sus dos últimos y exitosos libros son Buena crisis. Hacia un mundo postmaterialista (Ed. Kairós, 2009) y GPS (Global Personal Social). Valores para un mundo en transformación (Ed. Kairós, 2011)..
Reproducimos a continuación dos párrafos de su capítulo en el libro que ha titulado "Un mundo nuevo quiere nacer":
"Sabemos que el verdadero bienestar no depende de la continua acumulación de posesiones materiales, sino de desarrollar una vida llena de sentido en un contexto social cooperativo y en armonía con un entorno natural que mantenga su integridad. Para conseguir una sociedad sostenible es necesario desvincular el bien-estar del mucho-tener, es decir, desvincular nuestra identidad, nuestro sentido-del-yo, de los bienes materiales, de los que nunca podremos tener suficiente, y basar la autoestima no en el tener sino en el ser, desarrollando una identidad más participativa, más fluida y más consciente de nuestra interdependencia con el resto del mundo. Abraham Maslow constató, en todas las personas que él denominaba autorrealizadoras (self-actualizing), que estaban «dedicadas a alguna tarea “fuera de sí mismas”, a alguna vocación, tarea o trabajo estimado», al que se entregaban de forma «apasionada y desinteresada». El propio Maslow compara esta característica de la autorrealización con un acto de entrega, «en el sentido de ofrecerse uno mismo en algún altar para alguna tarea específica, alguna causa externa a uno mismo y más grande que uno mismo».
Sólo podremos cuidar aquello que realmente amamos. Para vivir en equilibrio con el planeta es necesario sentir reverencia y amor por la vida. Erich Fromm escribía en la última página de El arte de amar que «el amor es la única respuesta sensata y satisfactoria al problema de la existencia humana». Por su parte, Gandhi afirmaba que «el poder basado en el amor es mil veces más efectivo y duradero que el poder derivado del miedo al castigo»,"
Enlace a todos los artículos en el blog sobre el libro Espiritualidad y Política
Jordi Pigem (Barcelona, 1964), es doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona. De 1998 a 2003 fue profesor en el Masters in Holistic Science del Schumacher College y la Universidad de Plymouth (Inglaterra). Fue asistente de Raimon Panikkar en la publicación de sus obras en castellano, catalán e inglés (1995-1996). En los últimos años ha sido profesor invitado en la Universidad de Barcelona y ponente en diversas universidades, entre ellas las de Columbia, Oxford y Venecia. Autor de La odisea de Occidente (Kairós, 1994) y El pensament de Raimon Panikkar (IEC, 2007), fue coordinador de la revista de ecología Integral y editor del volumen Nueva Conciencia (Integral, 1991) y de Ivan Illich (Tres i Quatre, Valencia, 2009), y coeditor de El somriure diví (Icaria, 2008).
Coordina la edición catalana de la Opera Omnia Raimon Panikkar. Autor también de más de doscientos artículos (algunos de los cuales han sido publicados en alemán, italiano y japonés). Premio de Filosofía del Institut d’Estudis Catalans (1998) y Premio de Ensayo de Resurgence y la Scientific and Medical Network (2006). Colabora habitualmente, entre otros medios, en COMRàdio, Resurgence (revista decana de la ecología en inglés), Agenda Viva y en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia. Es un asiduo conferenciante en toda España y sus dos últimos y exitosos libros son Buena crisis. Hacia un mundo postmaterialista (Ed. Kairós, 2009) y GPS (Global Personal Social). Valores para un mundo en transformación (Ed. Kairós, 2011)..
Reproducimos a continuación dos párrafos de su capítulo en el libro que ha titulado "Un mundo nuevo quiere nacer":
"Sabemos que el verdadero bienestar no depende de la continua acumulación de posesiones materiales, sino de desarrollar una vida llena de sentido en un contexto social cooperativo y en armonía con un entorno natural que mantenga su integridad. Para conseguir una sociedad sostenible es necesario desvincular el bien-estar del mucho-tener, es decir, desvincular nuestra identidad, nuestro sentido-del-yo, de los bienes materiales, de los que nunca podremos tener suficiente, y basar la autoestima no en el tener sino en el ser, desarrollando una identidad más participativa, más fluida y más consciente de nuestra interdependencia con el resto del mundo. Abraham Maslow constató, en todas las personas que él denominaba autorrealizadoras (self-actualizing), que estaban «dedicadas a alguna tarea “fuera de sí mismas”, a alguna vocación, tarea o trabajo estimado», al que se entregaban de forma «apasionada y desinteresada». El propio Maslow compara esta característica de la autorrealización con un acto de entrega, «en el sentido de ofrecerse uno mismo en algún altar para alguna tarea específica, alguna causa externa a uno mismo y más grande que uno mismo».
Sólo podremos cuidar aquello que realmente amamos. Para vivir en equilibrio con el planeta es necesario sentir reverencia y amor por la vida. Erich Fromm escribía en la última página de El arte de amar que «el amor es la única respuesta sensata y satisfactoria al problema de la existencia humana». Por su parte, Gandhi afirmaba que «el poder basado en el amor es mil veces más efectivo y duradero que el poder derivado del miedo al castigo»,"
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6/6/11
La revolución de los valores, por Jordi Pigem
Reproducimos a continuación esta magnífica entrevista/artículo de nuestro amigo Jordi Pigem en el periódico La Vanguardia. Jordi es escritor y filósofo de la ciencia, su último libro se titula "GPS (Global Personal Social) Valores para un mundo en transformación". Por cierto, Jordi es uno de los autores que participan en mi primer libro, del que soy editor, y que saldrá en unos meses, más información próximamente.

Enlace a todos los artículos de Jordi Pigem en el blog Espiritualidad y Política
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20/5/11
Una nueva democracia para una nueva realidad, por Jordi Pigem
Nuestro buen amigo Jordi Pigem, escritor y filósofo de la ciencia, ha escrito un maravilloso artículo sobre la revolución democrática que estamos viviendo. Ha tenido la amabilidad de cedernos el artículo en exclusiva para el blog Espiritualidad y Política, lo que agradecemos. "Una nueva sociedad quiere nacer. Empieza a nacer. Es tiempo ya de despertar.":
En el mundo de ayer era sagrado el derecho a la propiedad. En el mundo de hoy es sagrado el derecho a una vida digna.
Martin Luther King pedía en 1967 “una revolución radical de los valores” que nos lleve urgentemente de una “sociedad orientada a las cosas” a una “sociedad orientada a las personas”. Han pasado más de cuarenta años. ¿Por qué seguimos todavía en el mundo de ayer?
En el mundo de ayer, el crecimiento de las personas era menos importante que el crecimiento de la producción. Como la sociedad y el planeta eran meros apéndices de la economía, resultaba aceptable engordar a los bancos a costa de la gente, y, en general, enriquecerse a costa de la sociedad y del mañana. En el mundo de hoy solo puede resultar aceptable lo que beneficie simultáneamente a la sociedad, a las personas y al planeta.

Martin Luther King pedía en 1967 “una revolución radical de los valores” que nos lleve urgentemente de una “sociedad orientada a las cosas” a una “sociedad orientada a las personas”. Han pasado más de cuarenta años. ¿Por qué seguimos todavía en el mundo de ayer?
En el mundo de ayer, el crecimiento de las personas era menos importante que el crecimiento de la producción. Como la sociedad y el planeta eran meros apéndices de la economía, resultaba aceptable engordar a los bancos a costa de la gente, y, en general, enriquecerse a costa de la sociedad y del mañana. En el mundo de hoy solo puede resultar aceptable lo que beneficie simultáneamente a la sociedad, a las personas y al planeta.
12/4/11
Vídeo: Entrevista a Jordi Pigem sobre GPS, su nuevo libro

No te pierdas estos maravillosos 15 minutos de entrevista, se puede ver en el siguiente enlace:
RTVE.es: Para Todos La 2 - Jordi Pigem
25/3/11
Nuevo libro de Jordi Pigem: "GPS. Valores para un mundo en transformación"

De su anterior libro: "Buena crisis. Hacia un mundo postmaterialista", un éxito de ventas, se ha escrito que "puede marcar una inflexión en la conciencia colectiva" (Alex Rovira) y que es "de lectura imprescindible para quienquiera que se interese por el futuro de la humanidad" (Fritjof Capra). Jordi tiene el don de hacer divulgación científica e integrar distintas tradiciones de sabiduría de manera pedagógica y sencilla, este nuevo libro es el primero que aborda la dimensión cultural de la sostenibilidad. El artículo que publicamos en el blog Espiritualidad y Política de su anterior libro hace un año y medio: Buena crisis, nuevo libro de Jordi Pigem, es el octavo más leído en la historia del blog que dura ya casi cuatro años y 1.264 artículos publicados. De este nuevo libro estamos seguros que se dirán también cosas maravillosas, os animamos a leerlo, comentarlo, difundirlo por internet...
Este libro tiene más notas y referencias que Buena crisis. Hacia un mundo postmaterialista, pero el estilo es semejante, y de hecho se analiza mucho más a fondo algunos temas que ya estaban en Buena crisis, como la impotancia de transformar nuestra visión del mundo, la sociología del postmaterialismo, etc... El libro refiere un cambio respecto a la visión materialista del mundo y, también, un verdadero cambio de civilización. Los retos y oportunidades de hoy no tienen precedentes y una nueva conciencia quiere nacer hoy (como dice la cita de Eckhart Tolle en la página 75: "La humanidad está bajo una gran presión que nos obliga a evolucionar porque es nuestra única oportunidad de sobrevivir como especie. (Hay una) conciencia superior que quiere en este mundo". El libro tiene tres partes: Nueva realidad, nueva conciencia. La insostenibilidad de una ilusión y Valores para un mundo en transformación.
Información del libro:
Editorial Kairós
Precio sin IVA: 14.42 euros
Colección: Ensayo
ISBN: 9788472458963
Páginas: 176
Tamaño: 13 x 20
Enlace para comprar el libro online
Sinopsis del libro
17/3/11
Nueva carta desde Japón de Megumi Miyata

Todas vuestras voces de amor y apoyo están llegando aquí. He leído
todos vuestros mensajes, pero siento no poder responder a cada uno
personalmente. Todos sentimos que estáis con nosotros.
Gracias.
Gracias.
Queridos amigos,
Tengo otro favor que pediros.
Desde anoche empezamos a reunirnos entre amigos a las 21h en Japón para orar y meditar.
Creo en el poder de la meditación y la oración.
Es la forma más fácil y más poderosa para conectarnos a todos.
Hay dos puntos en los que nos podemos enfocar. En primer lugar, NO nos centramos en la desdicha personal. Nos centramos en sanar a toda la humanidad, en toda la existencia y todo el planeta Tierra. En segundo lugar, nos centramos en transformar la ultranegativa energía radiactiva en la ultrapositiva energía del amor .
La energía no se destruye, pero puede transformarse.
En la práctica, esto es lo que hacemos: en primer lugar, abrimos nuestro corazón. A continuación, visualizamos a la Tierra cubierta con luz dorada que entra en toda existencia individual hasta que la Tierra comienza a brillar por sí misma, y rezamos para que una sustancia de hielo azul enfríe el reactor nuclear y lo convierta en la cosa más bella que cada uno pueda imaginar. (¡Un amigo lo transformó en una hermosa rosa roja!)
Podéis hacerlo de otro modo, pero es importante centrarse en lo mismo a cada momento.
Incluso si no cree en ello, por favor, inténtalo. Quedan muy pocas cosas que se puedan hacer y una de las mejores es ésta.
No sé cuánto tiempo nos queda, pero como dijo Martin Luther King: "Aunque el mundo se fuera a acabar mañana, todavía hoy plantaría un árbol". Y esta es mi manera de plantar el árbol. Por favor, únete a nosotros!
A las 13h (hora española), durante 15 minutos.
Me dicen que ahora mismo me vaya del país o hacia el sur de Japón. Pero siento que estoy en el lugar adecuado en el momento adecuado.
Por favor, envía la convocatoria de esta oración/meditación a tus amistades. ¡¡Gracias!!
Con amor,
Megumi
-----------------
La carta original en inglés ha sido traducida por nuestro amigo Jordi Pigem, al que le damos las gracias. Ver más de Jordi en Wikipedia, y en este enlace puedes ver todos los artículos de Jordi Pigem en el blog Espiritualidad y Política
Actualización 04/04/11:
Megumi Miyata desde Japón, nueva carta y vídeo
16/3/11
Carta urgente desde Japón

Queridas amigas y amigos,
Por todas las bendiciones y amor, por vuestra voluntad para ayudar y rezar, siento una enorme gratitud hacia a todos vosotros.
Acabo de recibir un mensaje de un amigo que tiene información de un oficial del ejército japonés. Dice que en la planta nuclear de Fukushima el reactor nuclear a empezado a fundirse y que no hay nada que se pueda hacer para prevenir la explosión, todo lo que están intentando hacer es simplemente retrasarla.
Hay cuatro o cinco veces más combustible nuclear en Fukushima que en Chernobil, y lo que hace esta situación mucho peor es que Fukushima tiene seis reactores uno junto al otro y el tercer reactor esta utilizando como combustible mox (mezcla de óxidos) que contiene plutonio, y como sabéis el plutonio tiene una radiactividad muy alta.
Lo que quiero deciros es que, por favor, no desperdiciéis esta oportunidad.
Es cierto, hay tantas informaciones circulando ahora mismo en Japón, un montón de afirmaciones y rumores. Cuesta mucho averiguar qué es realmente verdad. La televisión dice una cosa y en los periódicos vemos otra. Hay e-mails de advertencias y mensajes de móvil alertando sobre nuevos terremotos. Y la compañía eléctrica que no nos informa de la verdad a tiempo. Todo ello nos confunde y nos agota y lo peor podría ser que la gente cayera en el pánico.
Pero el hecho es que el peligro al que nos estamos enfrentando ahora es vuestro tambié. Si la explosión ocurriese, la radiación se extendería por todo el mundo, a través del mar, la comida, el aire...
El desastre de Three Mile Island en 1979, Chernobil en 1986: los humanos no aprendimos la lecciones que nos costaron tanto. Un proverbio japonés dice: "Después de tragarlo te olvidas de que quema". Significa que cuando la comida que quema está pasando por tu garganta sientes el dolor y dices que no más... pero al cabo de un momento lo olvidamos como si nada hubiese pasado y tomamos otro bocado que quema.
Oí que hubo una manifestación en Alemania en contra de las centrales nucleares. Por favor, seguid.
Si todos nosotros no podemos aprender la lección de ésta catástrofe, nos costará el planeta. Por favor, no perdáis el tiempo. Si creéis que los japoneses necesitamos ayuda, hay algo que sí podéis hacer:
¡Por favor, cambiad el mundo!
Dijimos “¡No más Hiroshima y Nagasaki!” y nosotros los japoneses, el único país que ha sufrido bombardeos atómicos, nos enfrentamos a este desastre humano una vez más.
Los desastres naturales no los podemos parar, pero los desastres humanos si
los podemos detener. Es hora ya. ¿No crees?
Con amor y esperanza,
Megumi
--------
La carta original en inglés ha sido traducida por nuestro amigo Jordi Pigem, al que le damos las gracias. Ver más de Jordi en Wikipedia, y en este enlace puedes ver todos los artículos de Jordi Pigem en el blog Espiritualidad y Política
Megumi Miyata vive en Tokio y trabaja de traductora, habla cinco idiomas (japonés, inglés, francés, español y hebreo). En estos momentos está colaborando como traductora con varias ongs internacionales en la zona del desastre en Japón.
Actualización 17/03/11: Hemos recibido un segundo mensaje de Megumi, puedes leerlo aquí:
Nueva carta desde Japón de Megumi Miyata
Actualización 04/04/11:
8/3/11
¿Qué da fuerza a la no violencia?, por Jordi Pigem
Reproducimos a continuación este magnífico artículo de nuestro amigo escritor y filósofo de la ciencia Jordi Pigem, sobre las revoluciones no violentas de los pueblos árabes. El artículo fue publicado originalmente en el periódico La Vanguardia.
Pero antes queremos hacer una urgente y breve reflexión sobre una parece que posible intervención militar internacional en Libia. En este país se ha cumplido la cita de John F. Kennedy: "Los que hacen imposible la revolución pacífica harán inevitable la revolución violenta". Pero la solución no pasa, en nuestra opinión, por más violencia, entre otras razones porque no debe minusvalorarse la capacidad militar de Gadafi, por otra parte una acción militar de occidente sería un grave precedente y puede hacer fracasar todos los intentos actuales de lucha por la libertad y la democracia de los pueblos del norte de África y Oriente Próximo, ¿queremos una nueva invasión como la de Irak?, es necesario dotar a la ONU de la autoridad en este conflicto y no actuar sin consenso internacional. Dicho esto, reproducimos el maravilloso artículo de Jordi Pigem:
Lo que sostiene a un gobierno no es la ley ni el ejército, sino las convicciones y los valores de la sociedad
Pero antes queremos hacer una urgente y breve reflexión sobre una parece que posible intervención militar internacional en Libia. En este país se ha cumplido la cita de John F. Kennedy: "Los que hacen imposible la revolución pacífica harán inevitable la revolución violenta". Pero la solución no pasa, en nuestra opinión, por más violencia, entre otras razones porque no debe minusvalorarse la capacidad militar de Gadafi, por otra parte una acción militar de occidente sería un grave precedente y puede hacer fracasar todos los intentos actuales de lucha por la libertad y la democracia de los pueblos del norte de África y Oriente Próximo, ¿queremos una nueva invasión como la de Irak?, es necesario dotar a la ONU de la autoridad en este conflicto y no actuar sin consenso internacional. Dicho esto, reproducimos el maravilloso artículo de Jordi Pigem:
Lo que sostiene a un gobierno no es la ley ni el ejército, sino las convicciones y los valores de la sociedad
12/1/11
Vídeo: Espiritualidad, crisis y cambio, por Jordi Pigem
Nuestro amigo Jordi Pigem, escritor y filósofo de la ciencia, es uno de los autores favoritos del blog Espiritualidad y Política. Ofrecemos dos vídeos actuales en los que él es el protagonista, el primero es una breve entrevista de 3 minutos en el que habla de espiritualidad y cambio, y un segundo que reproduce una entrevista que le hicieron ayer en la televisión pública TVE, de 10 minutos de duración, en el que habla de la crisis y el cambio necesario. Recomendamos los dos vídeos, el año 2011 va a ser un año lleno de retos y oportunidades.
Fuente vídeo: Blog Espiritualidad y Sostenibilidad
Fuente: RTVE.es
Si no puedes ver los vídeos pulsa este enlace al blog
Enlace a todos los artículos de Jordi Pigem en el blog
Fuente vídeo: Blog Espiritualidad y Sostenibilidad
Fuente: RTVE.es
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29/12/10
Vídeo: De la crisis a la transformación, por Jordi Pigem
Presentamos dos vídeos de 10 minutos con la ponencia de nuestro amigo Jordi Pigem, "De la crisis a la transformación", en el encuentro "Espiritualidad y Sostenibilidad" celebrado el 27 y 28 de noviembre en A Coruña, encuentro del que ya hablamos en este blog. Muy recomendable:
Vídeo 1/2
Vídeo 2/2
Si no puedes ver los vídeos, pulsa este enlace al blog
Todos los vídeos de las ponencias del encuentro se pueden ver en el blog Espiritualidad y Sostenibilidad, la fuente original del vídeo
Jordi Pigem es filósofo de la ciencia y escritor, más información en Wikipedia
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Vídeo 1/2
Vídeo 2/2
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Todos los vídeos de las ponencias del encuentro se pueden ver en el blog Espiritualidad y Sostenibilidad, la fuente original del vídeo
Jordi Pigem es filósofo de la ciencia y escritor, más información en Wikipedia
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1/10/10
Otra visión de la crisis, por Emilio Carrillo
Nuestro amigo Emilio Carrillo, editor del blog El cielo en la tierra, ha escrito el maravilloso artículo que reproducimos a continuación. El artículo es una serie de reflexiones y síntesis del libro "Buena crisis. Hacia un mundo postmaterialista" escrito por nuestro también amigo Jordi Pigem. Es un artículo largo, profundo, una lectura muy recomendable, esperamos que os guste.
+En todos los momentos difíciles de la historia de la humanidad emerge el espíritu creativo del ser humano:
En estos momentos de incertidumbre que vivimos, posible preludio de uno de esos difíciles momentos de la historia, también podemos disfrutar del trabajo creativo de otras personas. Están emergiendo en nuestra conciencia diferentes aspectos, ideas e iniciativas que pugnan por encontrar un nuevo camino donde expresarse, desde el convencimiento de que la mayor transformación de nuestra época es la que ha de ocurrir en el corazón humano, la mayor fuente conocida de energía limpia y renovable.
Se puede hablar de una explosión de creatividad y de esperanza hacia una nueva “Era postmaterialista”, un horizonte hacia el cual podemos mirar con esperanza e ilusión porque promete ser mucho mejor que el actual. No en balde, la palabra crisis viene de un término médico empleado para describir el momento en el cual el paciente sana o empeora. Si sana, se decía tradicionalmente que el paciente había tenido una crisis feliz, favorable o una buena crisis. Estamos en un sistema que ya estaba enfermo y ha entrado en crisis, es decir, puede empeorar y volverse más hacia la sed de control, la violencia, la alienación o bien puede transformarse hacia un mundo más sano, más sensato, más ecológico, más justo y más sabio.

En estos momentos de incertidumbre que vivimos, posible preludio de uno de esos difíciles momentos de la historia, también podemos disfrutar del trabajo creativo de otras personas. Están emergiendo en nuestra conciencia diferentes aspectos, ideas e iniciativas que pugnan por encontrar un nuevo camino donde expresarse, desde el convencimiento de que la mayor transformación de nuestra época es la que ha de ocurrir en el corazón humano, la mayor fuente conocida de energía limpia y renovable.
Se puede hablar de una explosión de creatividad y de esperanza hacia una nueva “Era postmaterialista”, un horizonte hacia el cual podemos mirar con esperanza e ilusión porque promete ser mucho mejor que el actual. No en balde, la palabra crisis viene de un término médico empleado para describir el momento en el cual el paciente sana o empeora. Si sana, se decía tradicionalmente que el paciente había tenido una crisis feliz, favorable o una buena crisis. Estamos en un sistema que ya estaba enfermo y ha entrado en crisis, es decir, puede empeorar y volverse más hacia la sed de control, la violencia, la alienación o bien puede transformarse hacia un mundo más sano, más sensato, más ecológico, más justo y más sabio.
19/11/09
Crisis para un nuevo mundo. Jordi Pigem, Doctor en Filosofía

-Los lectores se preguntarán... ¿qué hace un filósofo hablando de crisis, aterrizando en la realidad?
-Soy Doctor en Filosofía, pero siento que la filosofía, que tradicionalmente fue la manera más amplia que teníamos los occidentales de entender la realidad, se ha convertido en algo muy especializado y que ya no toca tan directamente a los problemas actuales. Así que no sé si la etiqueta de filósofo es la que me corresponde, me siento como una persona que intenta comprender cómo son las cosas, como un pensador abierto a todas las áreas del conocimiento. En ese sentido ahora me interesa la crisis porque nos revela algo mucho más profundo que la crisis económica y financiera que tenemos a primera vista. En el fondo para mí se trata del síntoma más visible de una crisis cultural, de una crisis de valores, de una crisis de civilización, y estos son temas que sí deberían corresponder a la filosofía.
-¿Qué relación encuentra entre esta crisis económica y la falta de valores?
-Además de la crisis financiera, tenemos evidencias de una crisis ecológica, una crisis alimentaria en muchos países del mundo, y de la desaparición forzada de culturas y comunidades, así como de multitud de especies vegetales y animales. Y vemos en nuestra sociedad que hay crisis a nivel de educación, de sanidad, de valores, de relaciones entre padres e hijos, entre parejas, en múltiples niveles. No es casualidad que vivamos en una época de tantas crisis. Disponemos de un potencial tecnológico y humano fascinante pero no parece que tengamos muy claro cuál es nuestro papel en el mundo. Los medios de comunicación -sobre todo la publicidad- nos dan a entender que el sentido de la vida radica en consumir, pero eso no nos lleva a una vida realmente plena. La ideología del crecimiento económico ilimitado ha entrado también en crisis. Formamos parte de una cultura que ha creído que el ser humano está por encima de la naturaleza, que ha creído que para prosperar hay que competir, que somos seres individuales radicalmente aislados los unos de los otros... Estamos influidos por toda una serie de percepciones culturales que no corresponden con lo que la ciencia nos está revelando desde hace muchos años.
"No somos espectadores pasivos en un mundo de objetos, sino coautores y cocreadores de un universo de relaciones"
-¿Cómo se considera a sí misma una persona que cree que la única realidad es la materia?
-Si crees en la belleza, tenderás a nutrirte de arte, de música, de poesía. Si crees en la solidaridad te dedicarás a ayudar al prójimo, pero si crees que lo que verdaderamente importa es la materia buscarás en tu vida sólo aquello que es material y te dedicarás a acumular posesiones materiales.
-Señala que en una generación tendríamos que cambiar de valores, si queremos ajustarnos al cambio que se avecina. ¿Lo ve posible, cuando el funcionamiento del materialismo es similar al de una droga, que te llena mientras consumes y luego te deja vacío?
-Exacto, así es como funciona. Pero ahora mucha gente percibe que ese sistema de creencias que nos fascinaba, esa seducción por la cultura del consumismo y el materialismo, es falso. Hace treinta años ya había críticos que advertían que el crecimiento económico ilimitado es imposible, pero ahora lo vemos casi todos. Como decía el economista Kenneth Boulding, “quien crea que el crecimiento exponencial puede continuar para siempre, o es un loco o es un economista”. Nos estamos dando cuenta de que este sistema no funciona. Y ese es el primer paso para cambiar.
-¿Diría entonces que la humanidad entera está ante un examen?
-Sí, yo diría incluso que nos encontramos ante un rito de paso, en el sentido de que ahora mismo lo que está en juego tiene mucho mayor alcance que en otras épocas. Todas las sociedades han tenido momentos de cambio y de transición importantes, pero ahora mismo estamos en una situación en la cual todos los ciudadanos planeta somos interdependientes y en la que nos damos cuenta de que para asegurar la pervivencia de las culturas humanas sobre la Tierra necesitamos una gran transformación, personal y colectiva. En gran medida depende de nosotros mismos qué es lo que va a emerger a partir de ahí. En una sociedad sólida y estable, si quieres cambiar las cosas tienes un margen pequeño de acción. Pero en un momento de crisis multidimensional como la nuestra, las consecuencias de nuestras acciones se amplifican enormemente, porque todo está en un estado líquido, listo para convertirse en otra cosa. Creo que este momento abre grandes posibilidades de construir un mundo mejor.
HACIA EL POSTMATERIALISMO
-Afirma que caminamos hacia un mundo postmaterialista. ¿Qué características lo definen?
-El postmaterialismo es un término que se utiliza desde hace tiempo en sociología para describir el hecho, que se ha observado estadísticamente en los países occidentales, de que si hace treinta años la población mostraba un interés en cuestiones materiales como el crciemiento económico y la fuerza militar, en las últimas décadas las estadísticas sociológicas muestran un creciente interés por temas más inmateriales como la participación democrática, la calidad de la educación, la justicia o el estado del medio ambiente.
"Dos premios Nobel de Física del siglo XX —Schrödinger y Wigner— afirmaron que hay una serie de experimentos de la física contemporánea que sólo tienen pleno sentido si el fundamento de la realidad no es la materia y la energía, sino la conciencia y la percepción."
-¿Qué valores deben regir en ese mundo?
-Creo que quiere nacer un mundo en el que habrá mucha más creatividad, entusiasmo, generosidad, capacidad de aprender... Todo lo material es limitado, pero lo que es postmaterialista e intangible es ilimitado. Es ilimitada nuestra creatividad, nuestra imaginación, nuestras intuiciones, nuestra capacidad de construir un mundo mejor, más solidario, más ecológico y más sensato. Coincido desde luego con todos los llamamientos a limitar nuestro consumo y nuestro impacto ecológico, pero es importante que esa reducción del consumo deje vías abiertas para desarrollar nuestras potencialidades ilimitadas.
-¿Qué es necesario hacer para pasar del materialismo dominado por el miedo, al postmaterialismo dominado por el amor?
-Creo que lo esencial es seguirse a uno mismo. Todos tenemos una voz interior, a menudo silenciada, que sabe por dónde nos conviene ir y que a menudo nos orienta a tomar una decisión que desde fuera podría parecer errónea. Es esa intuición que en un momento dado nos lleva a abandonar un empleo que parecía muy conveniente, a trasladarnos a otro lugar o a tomar cualquier decisión que a primera vista podría parecer poco sensata pero que a larga resulta acertada. Si prestamos más atención a nuestras intuiciones, a nuestros sentimientos y no sólo a la racionalidad abstracta, nos pueden llevar a conectar mucho más a fondo con nosotros mismos, con la naturaleza y con el universo.
CIENCIA Y FUTURO
-¿Por qué destaca tanto el papel de la ciencia en la construcción del postmaterialismo?
-Hoy en día la explicación última que tenemos de la realidad procede de la ciencia. Incluso la mayoría de las personas que se declaran religiosas para explicar cómo son realmente las cosas se remiten a la ciencia, al menos aquí en Europa. Para mí es muy positivo el hecho de que la ciencia misma ahora nos esté revelando un mundo postmaterialista. La psicología, la neurobiología y la antropología nos muestran que los humanos somos seres mucho más cooperativos, abiertos y solidarios de lo que hasta ahora creíamos. En incluso la física, la ciencia que más directamente trabaja con la materia, muestra que a nivel subatómico la realidad no se compone de partículas que actúen como bolas de billar, sino de un océano de vibraciones en el que las llamadas partículas no están separadas sino que son radicalmente interdependientes y donde todo es radicalmente dinámico. Dos premios Nobel de Física del siglo XX —Schrödinger y Wigner— afirmaron que hay una serie de experimentos de la física contemporánea que sólo tienen pleno sentido si el fundamento de la realidad no es la materia y la energía, sino la conciencia y la percepción. Ello abre las puertas a un enorme cambio de paradigma.
"Todos los ciudadanos de la Tierra somos interdependientes. Nos encontramos ante un rito de paso, en el sentido de que ahora mismo lo que está en juego tiene mucho mayor alcance que en otras épocas. "
-¿Puede desarrollar la afirmación que hace en su libro, según la cual ahora la física “nos está empezando a revelar un universo participativo, en el que el núcleo y la clave de toda física es la participación del observador”?
-Aquí sigo a John Wheeler, que murió el pasado año y que para mí era el más coherente entre los grandes físicos nacidos en el siglo XX. Hace décadas que la física nos muestra que la realidad no es algo objetivo e inerte que está ahí fuera, sino que todo fenómeno depende en alguna medida de la participación del observador. Según cómo observemos un acontecimiento se nos manifiesta de un modo o de otro. Esto es evidente en la física cuántica, pero Wheeler se dio cuenta de que esto se aplica también en el mundo macroscópico de la astrofísica y la cosmología. También se aplica, por cierto, en la vida cotidiana: según la actitud con la que contemplamos un acontecimiento, o según la actitud con la que acogemos a una persona que acabamos de conocer, nuestra experiencia será distinta. De modo que no somos espectadores pasivos en un mundo de objetos, sino coautores y cocreadores de un universo de relaciones.
-Si somos coautores y cocreadores de este universo, ¿no es una enorme responsabilidad para una especie que ha destruido su planeta?
-Es una hermosa responsabilidad. Del mismo modo en que podemos afectar a la realidad de manera destructiva -como hemos hecho con el equilibrio ecológico del planeta-, también podemos desarrollar nuestra capacidad de imaginar y construir un mundo mejor, socialmente justo, ecológicamente sostenible y más lleno de sentido para todos.
"No es casualidad que vivamos en una época de tantas crisis. Disponemos de un potencial tecnológico y humano fascinante pero no parece que tengamos muy claro cuál es nuestro papel en el mundo."
-Usted comparte con el físico Wheeler la certeza de que no hay leyes de la ciencia que sean eternas, todo es mutable. Esas leyes pueden evolucionar junto al cosmos. ¿Se acabaron los asideros, la seguridad que tanto ansiamos?
-Toda esta estructura que hemos desarrollado para comprender el universo, buscando la certeza y reduciéndolo todo a fragmentos fijos e inalterables, en el fondo procede de una incapacidad de aceptar lo que las cosas tienen de dinámico e impermanente. La vida es cambio, cambiamos a cada momento y si nos esforzamos en fijar excesivamente las cosas creamos un conocimiento demasiado rígido y por otro lado un apego excesivo a las cosas. En la tradición budista se dice que nuestro afán de convertir lo cambiante en algo permanente es la raíz de nuestro sufrimiento, insatisfacción. Y en el fondo, todo lo que nos rodea -procesos naturales, sociales ...- son cosas que están siempre en transformación.
-Debido a que la realidad es dinámica, ¿necesitamos aprender del agua para fluir, como pone de ejemplo en el libro?
-Sí, yo utilizo el agua como metáfora de ese fluir que nosotros necesitamos. Vivimos en una sociedad que quiere controlar las cosas, el control es la actitud básica que expresa nuestra sociedad tanto hacia la naturaleza como ante los demás. Y hemos de pasar del control al participar en la aventura de la realidad, ser más flexibles y más dispuestos a aprender de las nuevas situaciones, de ser como el agua en el sentido de humildad y estar más conectados con los ciclos de la vida. El agua se adapta a todas las situaciones y sin embargo -como dicen los clásicos taoístas- vence incluso a la roca más dura.
El agua también me interesa porque los científicos están descubriendo que en su sencillez tiene hasta 63 anomalías en su molécula. De modo que el agua, tan omnipresente, de algún modo nos revela lo que hay de impresionante, de sorprendente en el Universo.
Fuente: Entrevista de Marta Iglesias en la revista Fusión
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La decadencia del materialismo. Un ensayo lúcido sobre las consecuencias constructivas de la crisis
Buena crisis, nuevo libro de Jordi Pigem
19/10/09
La decadencia del materialismo. Un ensayo lúcido sobre las consecuencias constructivas de la crisis

Ésta es una de las provocadoras citas que recoge Buena crisis, del doctor en Filosofía, Jordi Pigem (Barcelona, 1964), profesor invitado de la Universidad de Barcelona y cuyas tesis han sido expuestas y elogiadas en universidades de reconocido prestigio como Columbia, Oxford y Venecia.
A diferencia de la gran mayoría de expertos, Pigem no se limita a analizar la realidad económica solamente mediante números, datos y cifras. De hecho, cuestiona la fe ciega que se tiene en el sistema monetario, que de forma interesada correlaciona el crecimiento económico con el incremento del bienestar de la sociedad. Para desenmascarar esta enorme falacia, responsable de la conducta inconsciente y codiciosa de las instituciones y organizaciones establecidas, Pigem hace uso de una lucidez y una asertividad difícilmente rebatibles.
Este filósofo visionario escribe con letra bien clara acerca de lo que muchos piensan y muy pocos se atreven a decir: que el actual modelo de crecimiento económico es una "grave enfermedad" que padece la humanidad y que, en contraposición al pensamiento mayoritario, "la crisis es el proceso de cambio y evolución necesario para lograr la curación".
Así, "nuestra crisis global es una oportunidad de sanar un sistema obsoleto, cuyas patologías hasta ahora habían quedado enmascaradas por la bonanza económica y los espejismos del consumo". Lo cierto es que "más del 98% de las transacciones monetarias que se efectúan en el mundo no corresponden a la economía real, sino a dinero ávido de beneficios a corto plazo que circula por mundos abstractos, desligados de bienes reales y de criterios éticos, sociales o ecológicos".
Y mientras el fraude y la corrupción se consolidan como los pilares del sistema financiero, "el mundo se ha convertido en un gran taller, que produce para que podamos consumir a fin de que podamos seguir produciendo", lo que ha propiciado un nivel de consumo innecesario e insostenible. De hecho, "si toda la humanidad viviera como los españoles, se necesitarían los recursos de dos Tierras y media para proporcionar los bienes consumidos", calcula Pigem.
Pero entonces, ¿cómo hemos llegado a crear una economía que va en contra del bienestar de los seres humanos y que además crece año tras año por medio de la destrucción del planeta? Si bien la respuesta no es fácil, Pigem apunta que "si hubiera que resumir el espíritu de nuestra época con un solo concepto, materialismo sería un excelente candidato".
Dado que la mayoría cree que "lo único que realmente existe es la materia tangible, inerte y cuantificable, lo normal es llevar una existencia carente de sentido, cuyo principal indicador es la dolorosa experiencia de sentir un profundo vacío interior". Y, con la finalidad de buscar un alivio temporal para llenarlo, "la sociedad recurre a la acumulación de dinero y posesiones, que terminan por convertirse en drogas que requieren cada vez dosis mayores"
Según este filósofo, "la filosofía del materialismo ha entrado en crisis, pues es del todo ineficiente". Y aquí es donde comienza un nuevo y apasionante viaje hacia lo desconocido, tanto en el ámbito individual como en el colectivo. "El primer paso comienza cuestionando seriamente si es cierto que la única realidad es la materia o se trata, más bien, de otro espejismo".
Pigem aboga por abrir la mente y el corazón para "aprender a vivir en plenitud", lo que implica, irremediablemente, "reconocer el valor de lo intangible, como la creatividad, la solidaridad, la sabiduría y la alegría de convivir y cooperar". De ahí que "la sociedad del futuro será posmaterialista o no será". El puente entre ambas parece ser la adopción de "la filosofía del decrecimiento, que prescinde del crecimiento como quien prescinde de una religión que dejó de tener sentido".
BUENA CRISIS. HACIA UN MUNDO POSTMATERIALISTA
Jordi Pigem
Editorial Kairós
ISBN 978-847245-729-4
Fuente: Artículo de Borja Vilaseca en el Diario El País
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Buena crisis, nuevo libro de Jordi Pigem
12/10/09
Buena crisis, nuevo libro de Jordi Pigem

Krisis era la palabra que usaba hace 2.500 años Hipócrates, el padre de la medicina, para señalar el momento decisivo en el curso de una enfermedad, cuando la situación súbitamente mejora o empeora. Se hablaba de buena crisis cuando llevaba a la sanación del paciente.
Nuestro enfermo sistema mundial requiere ahora una buena crisis. La crisis económica es sólo el síntoma más tangible de una crisis más profunda que se expresa en múltiples ámbitos. Se trata de una crisis sistémica, enraizada en nuestra forma obsoleta de entender el mundo.
Buena crisis muestra dónde estamos y cómo hemos llegado hasta aquí, y presenta una alternativa realista, inteligente y audaz para guiarnos hacia una sociedad más sana, sabia y ecológica y hacia un mundo más lleno de sentido. Como afirma Álex Rovira en su prólogo, "este libro puede marcar una inflexión en la conciencia colectiva".
Fritjof Capra, autor del best-sellers El Tao de la Física, dice del libro:
"Buena crisis parte del convincente argumento de que la actual crisis económica es sólo el síntoma más visible de una crisis sistémica más antigua y mucho más profunda, que es en gran medida una crisis de percepción, resultante de nuestra obsesión fatal con el materialismo en un doble sentido: científicos que ven el mundo como una mera suma de elementos materiales, y personas que anhelan posesiones materiales para compensar sus desequilibrio y alineación en un mundo así. Tras explorar esta doble falacia, Jordi Pigem presenta el paradigma postmaterialista que está emergiendo".
Álex Rovira, autor de La Buena Crisis, escribe en el prólogo del libro, "Necesaria lucidez":
"Este es un libro extraordinario, amigo lector. Un libro que está llamado a marcar una inflexión en la conciencia colectiva. Porque su lucidez es necesaria como el aire que respiramos, el agua que nos da la vida o la ternura que nos sostiene. Y no pretendo con esta afirmación realizar un brindis al Sol o una falsa promesa. Siento sinceramente que el trabajo que Jordi Pigem nos regala en estas páginas resume y presenta un nuevo paradigma. No es un libro baladí, porque no es baladí el tema que aborda ni el cómo lo hace su autor. Todo lo contrario. Es una obra contundente, rigurosa e incostestable, por un lado, pero con el estilo de Jordi, siempre amable, sólido, franco y valiente. (...)
Amigos lectores, lean este libro, por favor. Compártanlo, bríndenlo. Harán bien. Mucho bien. Porque este libro cura, desvela, y revela. Los artículos y libros de Jordi no dejan indiferentes. Sorprenden, conmueven, apabullan incluso. Contienen, quizás, demasiada luz. Pero la necesitamos. Necesitamos hoy más que nunca la luz que este libro brinda. Gracias, Jordi, por ello."
Desde el blog Espiritualidad y Política hacemos nuestras las palabras de Álex Rovira, lean este libro, por favor, y difúndanlo, harán bien, mucho bien.
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Buena crisis. Hacia un mundo postmaterialista
Autor: Pigem, Jordi
Ensayo
ISBN : 9788472457294
Páginas : 192
Tamaño (cms.) : 13 x 20 cm
Primera edición : Septiembre 2009
PVP 12 €
Editorial Kairós
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Jordi Pigem es Filósofo de la ciencia y escritor

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Enlace a los artículos de Jordi Pigem publicados en este blog:
La crisis del ego
Insólita agua
La hora del decrecimiento
Positivar la crisis
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Ya son cuatro los libros sobre la crisis comentados en el blog Espiritualidad y Política, los tres anteriores fueron:
La Felicidad en el cambio, por Ervin Laszlo y Marco Roveda
El crash del 2010, por Santiago Niño Becerra
Krisis (libro colectivo)
10/7/09
La crisis del ego, por Jordi Pigem

Lo que ha entrado en crisis no es solo el neoliberalismo, ni siquiera el capitalismo. Podríamos decir que ha entrado en crisis el economicismo, la visión del mundo que considera la economía como el elemento clave de la sociedad y el bienestar material como clave de la autorrealización humana. El economicismo es común al capitalismo y el marxismo, y durante mucho tiempo a la mayoría de nosotros nos pareció de sentido común —pero hubiera sido considerado un disparate o una aberración por la mayoría de las culturas que nos han precedido, que generalmente veían la clave de su universo en elementos más intangibles, culturales, religiosos o éticos.
En el fondo, sin embargo, no sólo ha entrado en crisis el economicismo, porque la crisis actual es sistémica y no sólo económica. Tiene una clara dimensión ecológica (pérdida de biodiversidad, destrucción de ecosistemas, caos climático), pero también hay crisis desde hace tiempo en la vida cultural, social y personal. La sociedad, los valores, los empleos y hasta las relaciones de pareja se han ido volviendo cada vez menos sólidos y más líquidos, en la acertada expresión del sociólogo Zygmunt Bauman. Disminuyen las certezas y crece la incertidumbre en múltiples ámbitos, incluso en las teorías científicas que en vez de volverse cada vez más simples y generales se vuelven más parciales y complicadas.
Vivimos una crisis sistémica, que habíamos conseguido ignorar porque el crecimiento de la economía nos hechizaba con sus cifras sonrientes y porque los goces o promesas del consumo sobornaban nuestra conciencia. Pero el espejismo del crecimiento económico ilimitado se desvanece y de repente nos damos cuenta de que no podemos seguir ignorando la crisis ecológica, la crisis de valores, la crisis cultural. Tenemos cantidades ingentes de información, centenares de teorías y muchas respuestas, pero la mayoría sirven de muy poco ante las nuevas preguntas. Lo que ha entrado en crisis es toda la visión moderna del mundo, que de repente se nos aparece obsoleta y pide urgentemente ser reemplazada por una visión transmoderna, más fluida, holística y participativa.
Una visión del mundo no es una simple manera de ver las cosas. Determina nuestros valores, dicta los criterios para nuestras acciones, impregna nuestra experiencia de lo que somos y hacemos. En el fondo podríamos decir que lo que finalmente ha entrado en crisis es el ego moderno, toda una forma de estar en el mundo basada en un complejo de creencias que inconscientemente compartíamos. Por ejemplo, que el ser humano es radicalmente diferente y superior al resto del universo. O que cada ser humano es también radicalmente diferente de los demás, contra los que ha de competir para prosperar. O que el universo es básicamente inerte y se rige por leyes puramente mecánicas y cuantificables. El ego moderno se siente como un fragmento aislado en un universo hostil, y de su miedo interior nace su necesidad de certeza y seguridad, de objetivar y cuantificar, de clasificar y codificar, de competir y consumir.
Pero el ego moderno no puede ser sustituido por un ego transmoderno, porque no hay tal cosa. La crisis nos invita (o nos acabará obligando) a ir más allá del ego y a descubrir que nuestra identidad es en el fondo relacional, que no estamos aislados sino que cada persona y cada ser es una ola en un océano de relaciones en el que todos participamos y en el que también fluyen la sociedad, la naturaleza y el cosmos.
Por ello la crisis no solo es una oportunidad para avanzar hacia economías y sociedades que sean más justas, sostenibles y plenamente humanas. También es una alarma que ha saltado porque ya es hora de despertar. Porque la economía global era como un gigante sonámbulo, que avanzaba a grandes zancadas sin saber a dónde iba, sin saber lo que estrujaba bajo sus pies, inmerso en las ensoñaciones de una visión del mundo caduca. Por ello la crisis es como una vigorizante ducha fría. Una oportunidad para despertar.
Fuente: Blog amigo Crisis económica 2010
Jordi Pigem es Filósofo de la ciencia y escritor
Jordi Pigem (Barcelona, 1964) es Doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Del 1998 al 2003 fue profesor y coordinador del Área de Filosofía del Masters in Holistic Science del Schumacher College en Dartington (Universidad de Plymouth, Inglaterra). Ha sido profesor invitado en la Universidad de Barcelona y ponente en diversas universidades, incluídas las de Columbia y Oxford. En 1999 obtuvo el Premio de Filosofía del Institut d'Estudis Catalans. Fue coordinador de la revista de ecología Integral y editor del volumen Nueva Conciencia (Integral Ed., 1991). Es autor de La odisea de Occidente (Kairós, 1994) y El pensament de Raimon Panikkar (Institut d'Estudis Catalans, 2007), y colabora habitualmente en publicaciones periódicas en catalán, castellano e inglés.
26/6/09
Insólita agua, por Jordi Pigem

El agua fue maestra de Tales, de Lao Zi y del Siddharta de Hermann Hesse. Goethe, Novalis y Hegel también percibieron algo insólito en las aguas. El agua está en el origen del mundo en casi todos los mitos de la creación. En el Enuma Elish babilonio y el Génesis hebreo se crea el firmamento tras dividir las aguas primordiales que constituían el mundo. En la Ilíada Homero llama al Océano «génesis de todo», y un antiguo texto hindú afirma igualmente que las aguas son «fuente de todas las cosas y de toda existencia». Como Afrodita, que surgió del mar, las grandes corrientes culturales crecieron junto a las aguas. Sería imposible concebir la cultura china sin el Río Amarillo y el Yangtsé, o imaginar a la cultura índica sin el Indo y el Ganges, Mesopotamia sin los ríos que la abrazaban, Egipto sin el Nilo o Grecia sin el Egeo.
Leonardo da Vinci inició un Tratado sobre el agua afirmando que ésta es la sangre de la Tierra; de hecho, la sangre es a nuestro sistema circulatorio lo que el agua es al gran sistema circulatorio de la biosfera. Todo fluye, y sobre todo el agua. El agua que hoy se evapora cae como lluvia en otro lugar en unos diez días, en un ciclo que cada tres milenios hace circular por la atmósfera un volumen de agua equivalente al de todos los océanos. El agua circula y tiende a lo circular: la gota quiere ser esférica, el estanque responde a la piedra con ondas concéntricas, los remolinos fluyen en espiral, los meandros, calas, bahías y golfos labran curvas y semicírculos. El agua transporta nutrientes, lubrica las transformaciones químicas y geológicas, se regenera a sí misma al fluir, revitaliza, purifica y nos devuelve a lo primigenio. Simboliza también la abundancia, palabra en cuya raíz está la ola (unda en latín) que colma e inunda. El capital solo es efectivo cuando hay liquidez.
Durante siglos hemos buscado certezas monolíticas y verdades a secas, pero como argumenta Zygmunt Bauman hoy las instituciones, los empleos y hasta el amor son cada vez más líquidos: fluidos y en cambio constante. Y se da la paradoja de que esta sociedad líquida enturbia como nunca las aguas. O las hace retroceder: en los glaciares y en los polos, en el lago Chad y el mar de Aral. «El desierto crece: ¡ay de aquel que cobija desiertos!», hacía decir Nietzsche a Zaratustra. Cuando dejan de manar las fuentes la cultura se estanca y la vida se agota.
Al abrir un grifo, contemplar la lluvia o entrar en el mar participamos en algo cuya comprensión nos desborda. Y es que el agua sigue siendo un gran enigma para la ciencia. El agua es la sustancia más común en la biosfera y en el organismo humano, pero también es la más insólita, con una serie de propiedades únicas («anómalas» según los científicos) sin las cuales la vida sería química y físicamente imposible. Cuando el agua se congela se expande y se vuelve menos densa (alcanza su mayor densidad a 4° C); de no ser así, el hielo en vez de flotar se hundiría y se extendería por el fondo marino, dejándolo sin vida. El hielo asombra por sus propiedades deslizantes y por su viscosidad (podemos hacer bolas de nieve pero no bolas de arena). Y cuando se comprime cristaliza en un mínimo de doce estructuras (del hielo 1 al hielo 12) con propiedades distintas. El agua tiene puntos de fusión y ebullición insólitamente altos, y se calienta y se enfría mucho más lentamente que la mayoría de las sustancias conocidas, líquidas o sólidas. Es altamente corrosiva y lo disuelve casi todo. A nivel molecular está mucho más estructurada que la mayoría de los líquidos, semejante a un cristal. Los copos de nieve tienen (casi siempre) seis ramificaciones más o menos idénticas, pero cada copo tiene un diseño distinto!: cada nevada es un derroche de creatividad geométrica. Otra curiosidad: los geólogos empiezan a creer que en el interior de la Tierra, en las estructuras cristalinas del manto, hay enormes cantidades de agua, suficiente como para llenar todos los océanos treinta veces.
Tan escurridiza es el agua que su molécula no se deja simular con precisión en el ordenador. Tampoco es posible reproducir el agua de mar en el laboratorio. Y contra lo que cabría esperar, dos corrientes que confluyen tienden a no mezclarse y a mantener su propio curso, incluso en el fondo oceánico.
No sería posible predecir el agua a partir de todo lo que sabemos sobre el hidrógeno y el oxígeno. Tal vez decir que el agua es H20 se queda tan corto como decir que el ser humano es básicamente carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Ivan Illich afirmaba que H2O es una creación social moderna y lo contrario del agua propiamente dicha. Una reflexión poética de D.H. Lawrence señala que:
"Water is H2O, hydrogen two parts, oxygen one, but there is a also third thing, that makes it water and nobody knows what that is."
"El agua es H2O, dos partes de hidrógeno, una de oxígeno, pero hay también una tercera cosa que la hace agua y nadie sabe qué es."
Desde que Lawrence escribió estas líneas, estudios en los márgenes de la ciencia han aportado pistas sobre esa «tercera cosa»: desde los trabajos de Viktor Schauberger y Theodor Schwenk hasta los más recientes de Jacques Benveniste (quien publicó en la revista Nature en 1988 un artículo que parecía demostrar la «memoria del agua», fundamento de la homeopatía), Alexander Lauterwasser (que ha documentado cómo el agua responde a las ondas sonoras) y Masaru Emoto (sobre la posible receptividad del agua a los mensajes de su entorno). Algún día, es de esperar, conoceremos mejor el agua —y todo fluirá mejor.
Naciones Unidas ha declarado el periodo 2005-2015 como Decenio Internacional del Agua para la Vida. Los desafíos globales del agua nos piden un cambio de paradigma en nuestra manera de relacionarnos con ella. Parte de ese cambio de paradigma es reconocer que el agua no sólo sacia la sed de bocas y plantas. El agua es mucho más que un recurso: es parte de lo que somos. «La vida es agua organizada», decía Jacques Costeau. Y cada ser que vive y bebe es una ola que fluye en los inagotables ciclos del agua: tan ignorada, íntima e insólita.
Fuente: Blog Crisis Económica 2010
20/5/09
La hora del decrecimiento, por Jordi Pigem

La sociedad hiperactiva. Entre los años 2000 y 2004, según el New York Times, el porcentaje de niños norteamericanos que toman fármacos para paliar el trastorno de déficit de atención e hiperactividad creció del 2,8 al 4,4%. También aquí, según el Departament d’Educació, es el trastorno infantil con mayor incidencia. No hay noticia de la hiperactividad en toda la literatura clásica (como no sea en el mito de Hércules, que proeza tras proeza avanza hacia la locura y la autodestrucción). Es una enfermedad contemporánea. Y refleja muy bien la sociedad contemporánea: una sociedad hiperacelerada, insaciablemente ávida de noticias y novedades, y sometida a tal avalancha de información, anuncios, estímulos y distracciones que la capacidad de atención se aturde y se encoge. Cuantos más reclamos por minuto, menos capacidad de concentración. Las noticias muestran un drama en Bagdad o en una patera, y antes de que uno tenga tiempo de asimilar la magnitud de la tragedia se pasa a la actualidad deportiva o a una falsa promesa publicitaria. ¿Sorprende que los niños, creciendo en el seno de una sociedad hiperactiva y con déficit de atención, reproduzcan las tendencias que ven a su alrededor?
La economía contemporánea vive de crecer. Pero nada crece siempre. Las personas, por ejemplo, crecemos en la infancia y en la adolescencia. Después ya no crecemos, pero tenemos la oportunidad de madurar. La hiperactividad y el crecimiento tienen mucho de adolescente. Parece que a nuestra sociedad le ha llegado la hora de dejar atrás el crecimiento adolescente y empezar a madurar.
Pacificar la economía. El mundo se ha convertido en un gran taller, que produce para que podamos consumir a fin de que podamos seguir produciendo. Pero el nivel de consumo “normal” en un país como el nuestro es ya insostenible. Si toda la humanidad viviera como los catalanes, necesitaría los recursos de tres Tierras; si viviera como los norteamericanos, necesitaría seis. La factura por este desequilibrio la pagan la naturaleza y el Tercer Mundo, y si nada cambia la pagarán, multiplicada, nuestros nietos.
Como Karl Polanyi explicó en La gran transformación, es cosa inaudita que toda una cultura esté sometida al imperio de lo económico, en vez de ser la economía, como lo fue en todos los lugares y épocas hasta no hace mucho, un área ceñida a consideraciones éticas, sociales y culturales. Por arte de magia, hemos insertado la sociedad en la economía en vez de la economía en la sociedad. Aunque se cree por encima de todas las cosas, la economía global es solo una filial de la biosfera, sin la cual no tendría ni aire ni agua ni vida. Una economía sana estaría reinsertada en la sociedad y en el medio ambiente, y cada actividad económica (incluido el transporte) tendría que responsabilizarse de sus costes sociales y ecológicos. En semejante sociedad, sensata pero de momento utópica, los alimentos biológicos y locales serían más baratos que los de la agricultura industrial, que hoy contamina y se lava las manos.
El economista rumano Nicholas Georgescu-Roegen, inspirador del decrecimiento junto a pensadores como Ivan Illich y el recientemente fallecido Baudrillard, se dió ya cuenta de que “cada vez que tocamos el capital natural estamos hipotecando las posibilidades de supervivencia de nuestros descendientes”. Una economía en paz con el mundo seguiría el principio de responsabilidad de Hans Jonas: “Actúa de manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida genuinamente humana sobre la tierra”. Los pueblos indígenas que se guiaban por el criterio de la séptima generación (ten en cuenta las repercusiones de tus actos en la séptima generación, es decir, en los tataranietos de tus bisnietos) sabían de sostenibilidad más que nosotros.
El decrecimiento, movimiento que en los últimos años está tomando fuerza en Francia (décroissance) e Italia (decrescita), más que un programa o un concepto es un eslogan para llamar la atención sobre cómo la economía hiperacelerada está arruinando el mundo, un timbrazo para despertarnos de la lógica fáustica del crecimiento por el crecimiento. El economista Serge Latouche, decano de la décroissance, señala sin embargo que “el decrecimiento por el decrecimiento sería absurdo”, y que sería más preciso (aunque menos elocuente) decir acrecimiento, tal como decimos ateo. Se trata de prescindir del crecimiento como quien prescinde de una religión que dejó de tener sentido.
En el medio está el remedio. En el portal de la casa de un vecino rezan estos versos:
"Verge Santa del Roser,
feu que en aquesta casa
no hi hagi poc ni massa,
sols lo just per viure bé."
Es parte de la sabiduría tradicional de muchas culturas constatar que la plenitud va ligada no al cuanto más mejor sino a al justo medio. Ya el oráculo de Delfos advertía: “de nada demasiado”. El confucianismo enseña que “tanto el exceso como la carencia son nocivos”, y en el clásico libro taoísta de Lao Zi se lee que sólo “quien sabe contentarse es rico”. La misma idea está presente en las palabras de un jefe indígena norteamericano (micmac) dirigidas a los colonos blancos: “aunque os parecemos miserables, nos consideramos más felices que vosotros, pues estamos satisfechos con lo que tenemos”. Y no falta en la tradición judeocristiana: “no me des pobreza ni riqueza” (Proverbios); “es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos” (Mateo). Incluso uno de los padres de la american way of life, Benjamin Franklin, escribió “El dinero nunca hizo feliz a nadie, ni lo hará… Cuanto más tienes, más quieres. En vez de llenar un vacío, lo crea”. El consumo pretende ser una vía hacia la felicidad, pero es como una droga que requiere cada vez dosis mayores. Hace poco salió a la luz un Happy Planet Index que sitúa a Vanuatu, archipiélago tropical, económicamente “pobre”, como el país más feliz. Le siguen diversos países caribeños. España ocupa el lugar 87. Y Estados Unidos el 150, ya cerca de Burundi, Swazilandia y Zimbabue, que cierran la lista.
La crisis ecológica es la expresión biosférica de una gran crisis cultural, una crisis derivada del modo en que percibimos nuestro lugar en el mundo. Buscamos el sentido de la vida en la acumulación, mientras el mar se vacía de peces y la tierra de fauna y flora silvestres. Liberarnos de la idolatría del consumo y del crecimiento por el crecimiento requiere transformar el imaginario personal y colectivo, transformar nuestra manera de entender el mundo y de entendernos a nosotros mismos. Un criterio para ello es abandonar la sed de riqueza material en favor de otras formas de plenitud. No se trata de ascetismo. Al fin y al cabo, la revista Décroissance lleva como subtítulo Le journal de la joie de vivre. No implica disminuir el nivel de vida sino concebirlo de otra manera. Se trata, en la línea de iniciativas que van desde el slow food de Carlo Petrini a la simplicidad radical de Jim Merkel, de fomentar la alegría de vivir y convivir, de desarrollarnos en el sentido de dejar de arrollarnos unos a otros, de crecer en tiempo libre y creatividad, crecer como ciudadanos responsables de un mundo bello y frágil.
Jordi Pigem es Filósofo de la ciencia y escritor
Fuente: Blog amigo Crisis Económica 2010
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Positivar la crisis, por Jordi Pigem
12/3/09
Positivar la crisis, por Jordi Pigem

Imaginemos que en este año internacional de la Astronomía se produjera en pleno día un eclipse de sol que nadie hubiera previsto. No bastaría con dar un tirón de orejas a los profesionales de la astronomía. Sería evidente que la teoría astronómica requiere un cambio de paradigma, como el que en su día introdujeron Copérnico, Kepler y Galileo en la cosmología medieval. En vez de remendar la vieja teoría astronómica con más epiciclos, deferentes y excéntricas, habría que transformarla por completo.
En 1989 se dijo que todos los politólogos tendrían que dimitir por no haber previsto ninguno la inminente caída del muro de Berlín. También se ha dicho ahora que los grandes profesionales de la economía deberían dimitir por no haber previsto la magnitud de la crisis global en la que hemos entrado. Aparte de Nouriel Roubini (tachado de excéntrico y apocalíptico) ningún economista convencional la vio venir a tiempo. Lo reconoce incluso Paul Krugman, el reciente Nobel de Economía. No menos grave que la crisis del sistema económico es el colapso de las teorías económicas convencionales, que se han visto completamente desbordadas por la realidad. Las caras largas del último encuentro de Davos no sólo tienen que ver con el deterioro de la economía. Tienen mucho que ver con el hecho de que los mapas que usábamos ya no sirven. Los dioses que adorábamos resultaron ser falsos. Aunque nos empeñemos, por inercia, en seguir dando crédito a los mismos métodos y a los mismos expertos.
Un periodista del Corriere della Sera, Federico Fubini, hizo este año en Davos una encuesta a directores de bancos centrales y otras figuras clave del sistema financiero global. Les preguntó si creen que han hecho algo a lo largo de su vida "que pueda haber contribuido, aunque sea mínimamente, a la crisis financiera". No, respondió sin titubeos el 63,5 por ciento. David Rubinstein, cofundador y director ejecutivo del Carlyle Group, comentó irónicamente: "Creí que el cien por cien diría que no tiene nada que ver". Al fin y al cabo, es habitual que quienes se aferran a un paradigma obsoleto no se den cuenta de su propia responsabilidad o de lo que hay ante sus ojos. Tampoco los teólogos de hace cuatro siglos veían nada cuando miraban a través del telescopio de Galileo. Hay una burbuja mucho más antigua y mucho mayor que la burbuja bursátil y la burbuja inmobiliaria. Es la burbuja epistemológica: la burbuja en la que flota la visión economicista del mundo, la creencia en la economía como un sistema puramente cuantificable, abstracto y autosuficiente, independiente tanto de la biosfera que la alberga como de las inquietudes humanas que la nutren. En este sentido, la crisis del sistema económico tiene su origen en una crisis de percepción. La economía ecológica de Joan Martínez Alier y la psiconomía de Àlex Rovira son lentes correctoras de ambos tipos de miopía. La solución a la crisis económica no puede ser sólo económica.
Hoy se habla de volver a Keynes. Pero hace setenta años Keynes ya criticaba que todo se reduzca a valores económicos: "Destrozamos la belleza de los campos porque los esplendores no explotados de la naturaleza no tienen valor económico. Seríamos capaces de apagar el sol y las estrellas porque no nos dan dividendos". En sus últimos años Keynes señaló a un joven economista alemán como el más indicado para continuar su legado. Se trataba de E.F. Schumacher, que en los años setenta publicaría un libro de referencia de la economía ecológica, Lo pequeño es hermoso, en el que criticaba la obsesión moderna por el gigantismo y la aceleración y proponía algo insólito: "Una economía como si la gente tuviera importancia". Schumacher sabía que las teorías económicas se basan en una determinada visión del mundo y de la naturaleza humana. Y todavía hoy, en el siglo XXI, pese a la física cuántica y la psicología transpersonal, la economía imperante se basa en una ontología decimonónica: ve el mundo como una suma aleatoria de objetos inertes y cuantificables, es reduccionista y fragmentadora y tiende a oponer a los seres humanos entre sí y contra la naturaleza. Schumacher ya diagnosticó en 1973 que "la economía moderna se mueve por una locura de ambición insaciable y se recrea en una orgía de envidia, y ello da lugar precisamente a su éxito expansionista". Y añadió que hoy la humanidad "es demasiado inteligente para ser capaz de sobrevivir sin sabiduría".
No pocos bioeconomistas y economistas ecológicos, conscientes de que el crecimiento económico se había convertido en una carrera contra la geología, contra la biosfera y contra el sentido común, veían venir esta crisis desde que se aceleró la globalización. Otros parecen haberla intuido mucho antes. El economista suizo Hans Christoph Biswanger analizó en Dinero y magia la segunda parte del Fausto de Goethe como una crítica premonitoria de la fáustica economía moderna. El dinero (nuestro símbolo favorito de inmortalidad) se vuelve adictivo y el individuo entrega su alma por él. En el cuarto acto Fausto define así su deseo más profundo: "¡Obtendré posesiones y riquezas!" (y anticipando nuestra sociedad hiperactiva añade: "La acción lo es todo"). La alquimia ha sido sustituida por la especulación financiera: se trata de crear oro artificial que a partir de la nada pueda multiplicarse sin límites.
Goethe aparte, hoy sabemos que nuestro rumbo no es sostenible a escala económica, energética, ecológica o psicológica. Mientras la economía crecía creíamos poder ignorar el incremento de las desigualdades y el deterioro ecológico, o soñar que serían resueltos por la bonanza económica. Ahora ya no. La burbuja epistemológica empieza a desvanecerse: el mundo real existe y llama con fuerza a nuestras puertas, por ejemplo en forma de imprevisibles cambios climáticos y de escasez de materias primas. Las crisis interrelacionadas del mundo de hoy nos sitúan, a escala planetaria y a escala personal, ante un rito de paso sin precedentes. Nuestra sociedad tiene mucho de rebelión e hiperactividad adolescentes: rebelión contra la biosfera que nos sustenta y contra un cosmos en el que nos sentimos como extraños, hiperactividad en el consumismo y en la aceleración que nos lleva a posponer la plenitud a un futuro que nunca llega. La crisis como rito de paso nos desafía a alcanzar una madurez sostenible y serena que redescubra el regalo de la existencia en el aquí y ahora.
Realidad, ilusión
Hace ahora cuatro siglos, en el año 9 del siglo XVII, Kepler publicó su Astronomia nova y Galileo empezó a explorar los cielos con su telescopio. Ambos sentaron las bases de una astronomía que sabe predecir con precisión los movimientos planetarios. Pero el método se llevó a un extremo, identificando el mundo con un libro escrito en lenguaje matemático y reduciendo la realidad a lo que es cuantificable. De modo que los colores, olores, sabores, toda apreciación de sentido o de belleza y todo lo que constituye nuestra experiencia inmediata del mundo serían sólo ilusiones. La geometrización del mundo nos ha brindado un enorme poder, sin duda. Pero hemos acabado reduciéndolo todo a códigos de barras, cifras, estadísticas y redes de abstracciones. Como las que rigen la economía, cada vez más ajenas a la experiencia concreta de tierras y gentes. Ajenas, incluso, a sus propias crisis.
La palabra crisis viene del griego krinein (decidir, distinguir, escoger), raíz también de crítica y criterio. Durante las crisis resulta decisivo saber usar nuestro mejor criterio. Uno de los significados de krisis en griego era el momento decisivo en el curso de una enfermedad, cuando la situación súbitamente mejora o empeora. Este sentido médico es el sentido principal que crisis tuvo en latín y en la mayoría de lenguas europeas hasta el siglo XVII, y sigue siendo el primero que da el Diccionario de la Real Academia (hay que esperar al siglo XVIII para que surja en francés el sentido político de crisis, aplicando metafóricamente al cuerpo social lo que era propio del cuerpo humano). Durante siglos se ha hablado con toda naturalidad de la buena crisis que conduce a la curación del enfermo. Joan Coromines recoge algún ejemplo del siglo XVII: "Lo malalt ha tingut una bona crisa". En este sentido, una crisis es una oportunidad. O una especie de viaje por los espacios que analiza la teoría del caos, en los que una pequeña fluctuación puede dar lugar a desarrollos sorprendentes y duraderos. Lo único que está claro en un momento de crisis es que las cosas no seguirán igual.
Los años venideros están llamados a ser un rito de paso para la humanidad y la Tierra, un tiempo crucial en el largo caminar de la evolución humana. Podemos imaginar que participaremos en transformaciones radicales y muy diversas, en amaneceres sorprendentes y crepúsculos intensos, y que el colapso de las estructuras materiales e ideológicas con las que habíamos intentado dominar el mundo abrirá espacios para la aparición de nuevas formas de plenitud.
En este rito de paso del final de la modernidad una mala crisis nos conduciría a extender la sed de control, la colonización de la naturaleza y de los demás y nuestro propio desarraigo. Una buena crisis, en cambio, nos conducirá a una cultura transmoderna, en la que una economía reintegrada en los ciclos naturales esté al servicio de las personas y de la sociedad, en la que la existencia gire en torno al crear y celebrar en vez del competir y consumir, y en la que la conciencia humana no se vea como un epifenómeno de un mundo inerte, sino como un atributo esencial de una realidad viva e inteligente en la que participamos a fondo. Si en nuestro rito de paso conseguimos avanzar hacia una sociedad más sana, sabia y ecológica y hacia un mundo más lleno de sentido, habremos vivido una buena crisis.
Buena crisis y buena suerte.
Fuente: Periódico La Vanguardia (11/03/09)
Jordi Pigem es Filósofo de la ciencia y escritor
Jordi Pigem (Barcelona, 1964) es Doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Del 1998 al 2003 fue profesor y coordinador del Área de Filosofía del Masters in Holistic Science del Schumacher College en Dartington (Universidad de Plymouth, Inglaterra). Ha sido profesor invitado en la Universidad de Barcelona y ponente en diversas universidades, incluídas las de Columbia y Oxford. En 1999 obtuvo el Premio de Filosofía del Institut d'Estudis Catalans. Fue coordinador de la revista de ecología Integral y editor del volumen Nueva Conciencia (Integral Ed., 1991). Es autor de La odisea de Occidente (Kairós, 1994) y El pensament de Raimon Panikkar (Institut d'Estudis Catalans, 2007), y colabora habitualmente en publicaciones periódicas en catalán, castellano e inglés.
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