Continuamos con la presentación de los autores. Ya hemos presentado en el blog el libro y quince de los 20 autores. María Elena Ferrer, Federico Mayorz Zaragoza, Koldo Aldai, Pablo de la Iglesia, Antoní Gutiérrez-Rubí, Benjamín Forcano, Fracisco Traver, Raquel Torrent, Joan Melé. Andrés Schuschny, Ken Wilber, Jordi Pigem, Ervin Laszlo, Miguel Aguado y Marià Corbí, ahora presentamos a Vicente Merlo, nos quedan por presentar Leonardo Boff, Tariq Ramadan, Ángeles Román y Dokushô Villalba.
Vicente Merlo es doctor en filosofía. Ha vivido varios años en la India, especialmente en el Ashram de Sri Aurobindo (Pondicherry). Fue socio-fundador de la «Sociedad de Estudios Índicos y Orientales» así como de la «Asociación Transpersonal Española». Ha sido Miembro del Consejo Asesor del Parlamento de las Religiones del Mundo (Barcelona 2004). Actualmente es miembro de la «Sociedad Española de Ciencias de las Religiones» y profesor asociado de la Universidad Autónoma de Barcelona, así como fundador y profesor del Máster de Historia de las Religiones en la Universidad de Barcelona. Imparte la primera asignatura universitaria de Teoría y Práctica de la meditación. Merlo es autor de diversos libros como "Las enseñanzas de Sri Aurobindo" (Kairós, 1998), "La fascinación de Oriente" (Kairós, 2002), "La llamada (de la) Nueva Era: Hacia una espiritualidad mística y esotérica" (Kairós, 2007), "La pasión filosófica: semillas filosóficas de Oriente y de Occidente" (Fundación Sri Aurobindo, 2008).
Reproducimos a continuación unos párrafos de su capítulo en el libro que ha titulado Metapolítica y supramentalidad:
"Como pensador, Sri Aurobindo dedicó varias obras a cuestiones históricas, sociales y políticas, entre las que cabe destacar, El ciclo humano y El ideal de la unidad humana. En la primera de estas obras, tras realizar un interesante recorrido por la historia de la humanidad, distinguiendo cinco etapas fundamentales, termina mostrando la necesidad de una transformación espiritual para que pueda inaugurarse una nueva era en la que política y espiritualidad vayan unidas . Por ello dice: “los individuos que más ayudarán al futuro de la humanidad en la nueva era serán aquellos que reconozcan una evolución espiritual como el destino, y por tanto la gran necesidad del ser humano ” (CH: 250).
En la segunda de las obras citadas todavía destacan más sus reflexiones histórico-políticas y podríamos decir que construye una filosofía de la historia en la que el objetivo es la unidad humana, habiendo partido de asociaciones fragmentarias y disgregadas: familias, comunas, clanes, tribus, polis (ciudades-estado), hasta llegar en la modernidad a las naciones y a lo largo de todo el camino a distintos intentos de imperios más o menos abarcadores . Su obra apunta hacia la consumación del proceso de unidad planetaria . Como siempre, defensor de la libertad, aunque no menos de la igualdad y la fraternidad, no se ahorra críticas a los Estados omnipotentes y omnicompetentes –como él los llama- y comenta lo que denomina “el triple evangelio moderno” en los siguientes términos, en un texto que creo merece citarse en toda su extensión:
“Fraternidad existe sólo en el alma y por el alma; no puede existir a partir de ninguna otra cosa. Porque esta fraternidad no es un asunto de parentesco físico, de asociación vital o de acuerdo intelectual. Cuando el alma exige libertad es la libertad de su autodesarrollo, el autodesarrollo de lo divino en el hombre, en todo su ser. Cuando el alma exige igualdad, lo que exige es esa libertad igual para todos y el reconocimiento de la misma alma, la misma divinidad en todos los seres humanos. Cuando lucha por la fraternidad es fundando esa igual libertad de autodesarrollo en un objetivo común, una vida común, una unidad de mente y sentimiento basados en el reconocimiento de una unidad espiritual interna. Estas tres cosas son, de hecho, la naturaleza del alma; porque libertad, igualdad y unidad son los eternos atributos del espíritu” (IUH: 547)."
Enlace a todos los artículos en el blog sobre el libro Espiritualidad y Política
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9/11/11
13/3/09
Vicente Merlo: "Sé psiconauta: viaja a tu conciencia"
Imparte la primera asignatura de meditación en una universidad y defiende su práctica en el ámbito escolar y familiar.
--¡Pues qué bien!: la meditación ya es asignatura universitaria.
--Sí, lo es por primera vez y debería serlo en todas las universidades. La asignatura tiene una dimensión teórica y práctica. Hay muchos tipos de meditación y tienen un sentido distinto en la tradición hindú, en la budista, en la musulmana y en la cristiana.
--¿De qué estamos hablando?
--Antes que nada, quiero dejar claro que la meditación no es una reflexión racional. Se trata de descubrir un estado de consciencia en el que la reflexión y el movimiento de pensamientos han cesado.
--El silencio interior.
--Sí. Se trata de descubrir un silencio interior de una riqueza que aquí ni nos imaginamos. Occidente se ha volcado hacia el exterior: hemos lanzado astronautas al espacio exterior, pero nos hemos olvidado de ser psiconautas. Sé psiconauta, viaja a tu conciencia.
--Vale. ¿Qué paisajes encontraré?
--Aquí entramos en el corazón de la paradoja. Por un lado, no hay nada, porque, si no, no hay silencio. Por otro lado, los paisajes son de una riqueza tan impresionante que no los podemos imaginar hasta que no buceamos en este océano interior. Hay campos de conciencia y energía muy distintos, matices y tonalidades del silencio muy distintos. Campos de conciencia y energía vibrando a una frecuencia más acelerada.
--¿Y cómo nos sentimos?
--Con una sensación de plenitud que no sentimos en la vida cotidiana.
--¿Meditando encontraremos quiénes somos en esencia?
--Depende de la tradición. Nuestra tradición occidental es muy esencialista: desde Platón, hemos buscado la esencia de la realidad y del ser humano, y nos equivocábamos.
--¿En qué sentido?
--Entendíamos como esencia algo permanente que no cambia. Eso contrasta con la tradición budista, que se asemeja al pensamiento posmoderno, en el sentido de negar que exista algo que permanezca siempre siendo lo mismo. Todo es un proceso en constante movimiento. No hay una esencia estable, fija.
--¿Qué ganarán sus estudiantes universitarios con la meditación?
--Ecuanimidad, claridad mental, capacidad de concentración. Me sorprende que no se enseñe en las escuelas y familias. Hay muchos estudios científicos que ponen de manifiesto los enormes beneficios de la meditación para la salud. Sintetizando, diría que, a nivel físico, de entrada, conseguirán una relajación considerable. Estamos llenos de tensiones musculares.
--¿Y a nivel emocional?
--Con la meditación armonizamos nuestros sentimientos y experimentamos una paz y una felicidad serena de una calidad distinta.
--¿Y a nivel mental?
--Lo primero que sucede es que uno descubre el caos y la agitación impresionante en que vivimos. Luego la mente empieza a calmarse y descubrimos una serenidad, un silencio mental, una amplitud de conciencia extraordinaria. Y hay un último nivel: el descubrimiento de esa realidad profunda, de ese ser esencial, el atman, nuestro ser profundo.
--¿A usted nada lo altera?
--Lo que uno va intentado hacer es llevar el estado de meditación a la vida cotidiana. Durante la meditación, estoy acostumbrado a ver surgir cualquier emoción y pensamiento positivo o negativo, y me acostumbro a sentirme distante y distinto de ellos. Cuando veo que surge en mí una emoción negativa, no me pierdo en ella. La constato, la observo, soy testigo imparcial.
--¿Y si alguien le insulta?
--Si alguien nos llama imbéciles, inmediatamente reaccionamos, nos enfadamos. Con la meditación aprendemos a dejar de identificarnos con todas las emociones y pensamientos que vemos surgir. En la vida cotidiana estamos embotellados en las emociones y pensamientos automáticos.
--Una meditación para no iniciados, por favor.
--15 o 20 minutos en un lugar tranquilo, haciendo silencio interior, tomando un punto de concentración, como la respiración. Una vez al día. Simplemente, permanecer despiertos, familiarizándonos con nuestro espacio interior.
--¿Y la postura?
--No tenemos que ser rígidos. Podemos estar en una silla. El objetivo es bucear en la conciencia, y el cuerpo queda en segundo plano. Es posible meditar de pie o corriendo.
--¿Es usted diferente de cuando no meditaba?
--Sí. La mayor sorpresa ha sido el descubrimiento de un espacio interior tan amplio, gozoso y luminoso, que yo lo definiría como la experiencia de un estado de plenitud. En ese momento no deseas absolutamente nada ni temes a nada.
Fuente: Entrevista de Gaspar Hernández en El Periódico (12/03/09). Foto: Marina Vilanova
Vicente Merlo es doctor en Filosofía, profesor asociado en la Universidad de Barcelona, conferenciante y escritor.
--¡Pues qué bien!: la meditación ya es asignatura universitaria.--Sí, lo es por primera vez y debería serlo en todas las universidades. La asignatura tiene una dimensión teórica y práctica. Hay muchos tipos de meditación y tienen un sentido distinto en la tradición hindú, en la budista, en la musulmana y en la cristiana.
--¿De qué estamos hablando?
--Antes que nada, quiero dejar claro que la meditación no es una reflexión racional. Se trata de descubrir un estado de consciencia en el que la reflexión y el movimiento de pensamientos han cesado.
--El silencio interior.
--Sí. Se trata de descubrir un silencio interior de una riqueza que aquí ni nos imaginamos. Occidente se ha volcado hacia el exterior: hemos lanzado astronautas al espacio exterior, pero nos hemos olvidado de ser psiconautas. Sé psiconauta, viaja a tu conciencia.
--Vale. ¿Qué paisajes encontraré?
--Aquí entramos en el corazón de la paradoja. Por un lado, no hay nada, porque, si no, no hay silencio. Por otro lado, los paisajes son de una riqueza tan impresionante que no los podemos imaginar hasta que no buceamos en este océano interior. Hay campos de conciencia y energía muy distintos, matices y tonalidades del silencio muy distintos. Campos de conciencia y energía vibrando a una frecuencia más acelerada.
--¿Y cómo nos sentimos?
--Con una sensación de plenitud que no sentimos en la vida cotidiana.
--¿Meditando encontraremos quiénes somos en esencia?
--Depende de la tradición. Nuestra tradición occidental es muy esencialista: desde Platón, hemos buscado la esencia de la realidad y del ser humano, y nos equivocábamos.
--¿En qué sentido?
--Entendíamos como esencia algo permanente que no cambia. Eso contrasta con la tradición budista, que se asemeja al pensamiento posmoderno, en el sentido de negar que exista algo que permanezca siempre siendo lo mismo. Todo es un proceso en constante movimiento. No hay una esencia estable, fija.
--¿Qué ganarán sus estudiantes universitarios con la meditación?
--Ecuanimidad, claridad mental, capacidad de concentración. Me sorprende que no se enseñe en las escuelas y familias. Hay muchos estudios científicos que ponen de manifiesto los enormes beneficios de la meditación para la salud. Sintetizando, diría que, a nivel físico, de entrada, conseguirán una relajación considerable. Estamos llenos de tensiones musculares.
--¿Y a nivel emocional?
--Con la meditación armonizamos nuestros sentimientos y experimentamos una paz y una felicidad serena de una calidad distinta.
--¿Y a nivel mental?
--Lo primero que sucede es que uno descubre el caos y la agitación impresionante en que vivimos. Luego la mente empieza a calmarse y descubrimos una serenidad, un silencio mental, una amplitud de conciencia extraordinaria. Y hay un último nivel: el descubrimiento de esa realidad profunda, de ese ser esencial, el atman, nuestro ser profundo.
--¿A usted nada lo altera?
--Lo que uno va intentado hacer es llevar el estado de meditación a la vida cotidiana. Durante la meditación, estoy acostumbrado a ver surgir cualquier emoción y pensamiento positivo o negativo, y me acostumbro a sentirme distante y distinto de ellos. Cuando veo que surge en mí una emoción negativa, no me pierdo en ella. La constato, la observo, soy testigo imparcial.
--¿Y si alguien le insulta?
--Si alguien nos llama imbéciles, inmediatamente reaccionamos, nos enfadamos. Con la meditación aprendemos a dejar de identificarnos con todas las emociones y pensamientos que vemos surgir. En la vida cotidiana estamos embotellados en las emociones y pensamientos automáticos.
--Una meditación para no iniciados, por favor.
--15 o 20 minutos en un lugar tranquilo, haciendo silencio interior, tomando un punto de concentración, como la respiración. Una vez al día. Simplemente, permanecer despiertos, familiarizándonos con nuestro espacio interior.
--¿Y la postura?
--No tenemos que ser rígidos. Podemos estar en una silla. El objetivo es bucear en la conciencia, y el cuerpo queda en segundo plano. Es posible meditar de pie o corriendo.
--¿Es usted diferente de cuando no meditaba?
--Sí. La mayor sorpresa ha sido el descubrimiento de un espacio interior tan amplio, gozoso y luminoso, que yo lo definiría como la experiencia de un estado de plenitud. En ese momento no deseas absolutamente nada ni temes a nada.
Fuente: Entrevista de Gaspar Hernández en El Periódico (12/03/09). Foto: Marina Vilanova
Vicente Merlo es doctor en Filosofía, profesor asociado en la Universidad de Barcelona, conferenciante y escritor.
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