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12/4/11

Vídeo: Entrevista a Jordi Pigem sobre GPS, su nuevo libro

Nuestro amigo y colaborador del blog Espiritualidad y Política, Jordi Pigem, escritor y filósofo, ha sido entrevistado en la televisión pública española sobre su nuevo libro, "GPS. Valores para un mundo en transformación". Sobre el libro ya publicamos un artículo en el blog, pero en esta magnífica entrevista Jordi expone de manera sencilla y clara los mensajes principales del libro. La televisión pública ya entrevistó a Jordi con motivo de su anterior y exitoso libro, "Buena crisis", del que también publicamos un artículo en el blog. Te recomiendo mirar y escuchar con atención la entrevista, las respuestas, están llenas de sabiduría, conocimiento y sentido común, de luz, de esperanza, del sabor de un nuevo mundo más solidario y ecológico, de un nuevo mundo más feliz.

No te pierdas estos maravillosos 15 minutos de entrevista, se puede ver en el siguiente enlace:

RTVE.es: Para Todos La 2 - Jordi Pigem

25/3/11

Nuevo libro de Jordi Pigem: "GPS. Valores para un mundo en transformación"

Nuestro querido amigo y colaborador del blog Espiritualidad y Política Jordi Pigem, filósofo de la ciencia y escritor, ha publicado un nuevo y magnífico libro: "GPS (global personal social). Valores para un mundo en transformación"(Ed. Kairós). De Jordi hemos publicado muchos artículos y referencias en el blog, en los últimos días ha tenido la amabilidad de traducir las dos cartas desde Japón de Megumi Miyata, que tanta difusión han tenido.

De su anterior libro: "Buena crisis. Hacia un mundo postmaterialista", un éxito de ventas, se ha escrito que "puede marcar una inflexión en la conciencia colectiva" (Alex Rovira) y que es "de lectura imprescindible para quienquiera que se interese por el futuro de la humanidad" (Fritjof Capra). Jordi tiene el don de hacer divulgación científica e integrar distintas tradiciones de sabiduría de manera pedagógica y sencilla, este nuevo libro es el primero que aborda la dimensión cultural de la sostenibilidad. El artículo que publicamos en el blog Espiritualidad y Política de su anterior libro hace un año y medio: Buena crisis, nuevo libro de Jordi Pigem, es el octavo más leído en la historia del blog que dura ya casi cuatro años y 1.264 artículos publicados. De este nuevo libro estamos seguros que se dirán también cosas maravillosas, os animamos a leerlo, comentarlo, difundirlo por internet...

Este libro tiene más notas y referencias que Buena crisis. Hacia un mundo postmaterialista, pero el estilo es semejante, y de hecho se analiza mucho más a fondo algunos temas que ya estaban en Buena crisis, como la impotancia de transformar nuestra visión del mundo, la sociología del postmaterialismo, etc... El libro refiere un cambio respecto a la visión materialista del mundo y, también, un verdadero cambio de civilización. Los retos y oportunidades de hoy no tienen precedentes y una nueva conciencia quiere nacer hoy (como dice la cita de Eckhart Tolle en la página 75: "La humanidad está bajo una gran presión que nos obliga a evolucionar porque es nuestra única oportunidad de sobrevivir como especie. (Hay una) conciencia superior que quiere en este mundo". El libro tiene tres partes: Nueva realidad, nueva conciencia. La insostenibilidad de una ilusión y Valores para un mundo en transformación.

Información del libro:

Editorial Kairós
Precio sin IVA: 14.42 euros
Colección: Ensayo
ISBN: 9788472458963
Páginas: 176
Tamaño: 13 x 20
Enlace para comprar el libro online

Sinopsis del libro

19/3/11

Crisis nuclear en Japón. ¿"Off" a una civilización?, por Koldo Aldai

Nuestro amigo y colaborador del blog Espiritualidad y Política Koldo Aldai, ha escrito un maravilloso artículo sobre el momento crítico que estamos viviendo. Como dice Koldo: "Antes del debate crucial del tipo de energía, será preciso plantearnos previa y seriamente el sentido de tanta de esa energía, de tantos productos, movimientos y servicios que para nada sirven al humano." El consumo privado (los deseos hechos demanda) y el crédito son las verdaderas claves de la economía actual, que está en una crisis sistémica, global, el cambio vendrá, por tanto, cuando rompamos la cadena deseo/necesidad/demanda. Y eso es un cambio de valores, un cambio de conciencia. Lo que requiere de nuevos líderes, ideas, y reflexiones como las de este artículo:


No se nos ocurrirá blandir el “¡ya lo habíamos avisado!”. Ante todo somos una sola humanidad hermanada ahora más que nunca en el dolor, unida también para explorar nuevos futuros, nuevas y colectivas sendas, ahora sí por fin junto al sol, junto al aire, junto a las mareas y la Vida. No se nos ocurrirá hacernos los “sabidos”, pues hay 180 héroes que seguramente sí creyeron en la energía nuclear y ahora están entregando su vida para salvar las de muchos otros.

Ya hay un antes y un después de Fukushima. La central siniestrada despide vapores y lecciones con pareja presión. Primero el alarde de esos casi dos centenares de valientes que se saben con limitadas posibilidades de respirar mañana. Junto a ello el ejemplo mundial de equilibrio y de paz en el alma de toda esta nación ante la acumulación de desastres. Pero además Japón ha colocado el mayor interrogante a la civilización materialista en todos los tiempos. Somos uno con este pueblo fuerte, sereno que se ha prestado, ahora y entonces (1945), para tan definitivas lecciones. Japón y sus tsunamis y sus reactores dañados, Japón y sus nubes invisibles y su tragedia imprevista nos invitan a volver a empezar, a olvidarnos de muchos patrones que hasta ayer regían nuestros destinos.

26/2/11

Los tiempos están cambiando

Tomamos prestado el título de la famosa canción de Bob Dylan de los años 60 que marcó esa época. En efecto, en esos años los tiempos comenzaron a cambiar y últimamente los cambios se están acelerando. Hemos expresado varias veces en el blog nuestra visión de la crisis actual, desde hace más de 3 años venimos diciendo que, en nuestra opinión, esta es una crisis sistémica global, es decir, el sistema capitalista mundial está en crisis. No es la primera crisis del capitalismo, ya ha pasado por varias en sus dos siglos de existencia, la última fue el crash de 1929, y si no aprendemos de los errores de esa crisis volveremos a equivocarnos, otra vez. En esta ocasión las causas de la crisis son, en primer término la superación de la capacidad de endeudamiento, y en segundo lugar por el fin del petróleo barato.

Las alternativas de salida de la crisis son dos, por un lado que el capitalismo llegue a su paroxismo aumentando su sed de violencia, control y explotación, o por el contrario una salida cooperativa, solidaria, ecológica, la nueva conciencia que emergió en los años 60. Crisis se define como el momento en el que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. En nuestra opinión lo viejo es el sistema capitalista con su conciencia materialista, individualista, consumista y competitiva, y lo nuevo es la conciencia planetaria, la ecología, la paz, la cooperación, la libertad, la creatividad, la espiritualidad, y todos los valores que comenzaron a extenderse en la década de los 60.

Esa nueva conciencia no es totalmente nueva, pero hasta ahora había estado reservada a mujeres y hombres sabios o místicos. Hace 2.500 Sócrates dijo: "No soy un ateniense, ni un griego, sino un ciudadano del mundo". Muy poca gente ha repetido esa conciencia planetaria a lo largo de la historia, pero en los 60 pudimos ver el planeta por televisión, un planeta azul, sin fronteras, en medio del inmenso universo, una casa común, la conciencia planetaria se extendió.

12/1/11

Vídeo: Espiritualidad, crisis y cambio, por Jordi Pigem

Nuestro amigo Jordi Pigem, escritor y filósofo de la ciencia, es uno de los autores favoritos del blog Espiritualidad y Política. Ofrecemos dos vídeos actuales en los que él es el protagonista, el primero es una breve entrevista de 3 minutos en el que habla de espiritualidad y cambio, y un segundo que reproduce una entrevista que le hicieron ayer en la televisión pública TVE, de 10 minutos de duración, en el que habla de la crisis y el cambio necesario. Recomendamos los dos vídeos, el año 2011 va a ser un año lleno de retos y oportunidades.



Fuente vídeo: Blog Espiritualidad y Sostenibilidad

Jordi Pigem




Fuente: RTVE.es

Si no puedes ver los vídeos pulsa este enlace al blog

Enlace a todos los artículos de Jordi Pigem en el blog

1/10/10

Otra visión de la crisis, por Emilio Carrillo

Nuestro amigo Emilio Carrillo, editor del blog El cielo en la tierra, ha escrito el maravilloso artículo que reproducimos a continuación. El artículo es una serie de reflexiones y síntesis del libro "Buena crisis. Hacia un mundo postmaterialista" escrito por nuestro también amigo Jordi Pigem. Es un artículo largo, profundo, una lectura muy recomendable, esperamos que os guste.

+En todos los momentos difíciles de la historia de la humanidad emerge el espíritu creativo del ser humano:

En estos momentos de incertidumbre que vivimos, posible preludio de uno de esos difíciles momentos de la historia, también podemos disfrutar del trabajo creativo de otras personas. Están emergiendo en nuestra conciencia diferentes aspectos, ideas e iniciativas que pugnan por encontrar un nuevo camino donde expresarse, desde el convencimiento de que la mayor transformación de nuestra época es la que ha de ocurrir en el corazón humano, la mayor fuente conocida de energía limpia y renovable.

Se puede hablar de una explosión de creatividad y de esperanza hacia una nueva “Era postmaterialista”, un horizonte hacia el cual podemos mirar con esperanza e ilusión porque promete ser mucho mejor que el actual. No en balde, la palabra crisis viene de un término médico empleado para describir el momento en el cual el paciente sana o empeora. Si sana, se decía tradicionalmente que el paciente había tenido una crisis feliz, favorable o una buena crisis. Estamos en un sistema que ya estaba enfermo y ha entrado en crisis, es decir, puede empeorar y volverse más hacia la sed de control, la violencia, la alienación o bien puede transformarse hacia un mundo más sano, más sensato, más ecológico, más justo y más sabio.

5/7/10

El vertido de petróleo del Golfo puede llegar a España en menos de un año

Esta frase es de Jean-Michel Cousteau, hijo del mítico explorador submarino francés, en una magnífica entrevista para el periódico El Mundo. Cousteau ha vivido muchos vertidos, se mudó a Santa Bárbara, un año antes del derrame de petróleo que padeció esta ciudad californiana en 1969. Documentó el Exxon Valdez, hace 20 años, y el Prestige, hace ocho. Ahora está a punto de realizar su tercera expedición al Golfo de México, desde que se hundió la plataforma petrolífera Deepwater Horizon, donde hablará con BP sobre posibles soluciones.

El pasado 11 de mayo publicamos en este blog un artículo titulado Atención al derrame de petróleo en el Golfo de México, que hemos ido actualizando en los comentarios. Intentábamos llamar la atención sobre lo que, nos parecía, podía llegar a ser el peor desastre ambiental de la historia. Resumíamos al final: "Tenemos un flujo de petróleo permanente desde el fondo más profundo del mar, no desde un barco como hasta ahora, y no sabemos cómo taparlo y, lo que es peor, no sabemos cuánta cantidad y cuánto tiempo puede estar saliendo petróleo del agujero en el Gófo de México que, como sabemos, está lleno de petróleo, nada menos que 6.627 concesiones de explotación petrolífera tiene Estados Unidos en el Golfo. Creo que el tema merece la atención."

11/5/10

Atención al derrame de petróleo del Golfo de México

El pasado 20 de abril una plataforma petrolera de la British Petroleum explotó y se hundió en la costa del Golfo de México matando a 11 trabajadores y creando una tragedia que "es al petróleo lo que Chernóbil fue a la energía nuclear", ya que se conoce la tecnología de explotación pero no la de control. Más de 200.000 litros de petróleo se vierten cada día al mar sin control, y la empresa informa que no sabe si podrá solucionar el problema porque nunca se ha producido uno igual, hasta ahora todos los intentos han fracasado.

22/3/10

La civilización empática, por Jeremy Rifkin

Necesitamos una conciencia planetaria para resucitar la economía y revitalizar la biosfera. ¿Imposible? No, en absoluto. La ciencia demuestra que el ser humano progresa reduciendo su egoísmo y ampliando su empatía

Dos espectaculares colapsos, separados por sólo 18 meses, han marcado el fin de la era contemporánea. En julio de 2008, el precio del petróleo en los mercados mundiales alcanzó la cifra récord de 147 dólares por barril, la inflación se disparó, y con ella todos los precios, desde los alimentos a la gasolina, y el motor de la economía mundial se atascó. Lo que precipitó la crisis fue la creciente demanda de combustibles fósiles de China, India y otras economías emergentes. La capacidad de compra se desplomó y la economía mundial se derrumbó. Ese fue el terremoto que hizo trizas esa época industrial. El colapso de los mercados financieros dos meses después no fue más que una réplica.

En diciembre de 2009, mandatarios de 192 países se reunieron en Copenhague para abordar el problema que supone la factura de entropía acumulada de una revolución industrial basada en los combustibles fósiles: el gasto en CO2 que está recalentando y desequilibrando el planeta hasta llevarlo a un catastrófico cambio climático. Después de años de preparación, las negociaciones fracasaron y los líderes del mundo fueron incapaces de un acuerdo.

5/1/10

Vídeo: El crash de 1929 y la crisis actual

Este magnífico documental de apenas 8 minutos resume muy bien las causas y consecuencias del crash de 1929. Identifica las causas en los valores de "que gane el mejor" (individualismo, competitividad), y el "dejar hacer al mercado" (la economía financiera se enajena de la economía real), cita la burbuja financiera que explotó el jueves negro, la sobreproducción, el endeudamiento excesivo de familias y empresas, ¿no nos suena todo eso?.

Habla también de la pobreza, los disturbios sociales y la violencia que trajo la crisis, de una década perdida económicamente en la gran depresión, del auge de los fascismos, y como última consecuencia, la II Guerra Mundial. En la crisis actual no hemos llegado todavía al metafórico jueves negro, pero hay economistas que vaticinan que llegará este año 2010. Ahora hay una protección social que no existía en los años 20, y nuevos organismos reguladores internacionales, por eso, en mi opinión, la entrada en la crisis está siendo más lenta ahora que antes, pero en la medida en que se vayan retirando los estímulos públicos que se han inyectado en la economía el año pasado la economía volverá a caer con fuerza, sobre todo las dos variables fundamentales de la economía capitalista, el consumo y el empleo. Y hoy, a diferencia de los años 30, no es posible un "New Deal". El capitalismo en los años 20 estaba todavía en su fase expansiva, pero ahora está en fase de declive, y una de las claves es el fin del petróleo barato, la salida a la crisis ahora no puede ser la que se gestó en los acuerdos internacionales posteriores a la II Guerra Mundial, la creación de una gran clase media occidental con los valores norteaméricanos adicta al consumo y al crédito. Hemos llegado a un límite ecológico en el planeta, y a un límite físico de endeudamiento. La salida no puede ser, como dicen tantos economistas, volver a crecer en consumo (y producción y empleo). Ya no puede ser, simplemente ese modelo económico ha entrado en crisis. Es por eso que creo que la actual es una crisis sistémica, similar a la crisis del 29.

Ahora sí, después de compartir estas reflexiones, os dejo con el magnífico vídeo.



Vídeo visto en el blog amigo Crisis económica 2010

8/12/09

Aprovechemos la crisis para transformar el sistema, por José Carlos Garcia Fajardo

Para transformar este sistema caduco, tenemos que ponernos en la perspectiva de las víctimas de la crisis financiera, alimentaria, energética, hídrica, climática y social. Así encontraremos una causa común: un modelo de sobreexplotación y de olvido de la condición humana.

Cuando cerca de mil millones de seres humanos viven debajo del umbral de la pobreza, cada día decenas de millares de personas mueren de hambre, desaparecen etnias, modos de vida, culturas, poniendo el patrimonio de la humanidad en peligro, cuando el clima se deteriora, no podemos resignarnos a hablar sólo de cómo atajar la crisis financiera.

Nuestro mundo requiere alternativas, no sólo regulaciones. No es lógico rehabilitar un sistema si no tratamos de transformarlo. Para comprender el alcance de este deber moral tenemos que ponernos en la perspectiva de las víctimas. Esto nos permite constatar que las crisis, financiera, alimentaria, energética, hídrica, climática, social, tienen una causa común, el agotamiento de un modelo económico de desarrollo por sobreexplotación y olvido de la condición humana. Puesto que estamos ante un caso de conductas desorbitadas e incontroladas podemos transformar el crecimiento y el progreso adoptando otra actitud más humana y solidaria en armonía con las exigencias de la naturaleza.

Esta crisis tiene consecuencias sociales que van más allá del ámbito en que se han desarrollado. El desempleo, el consumo desaforado, la implacable agresión a la naturaleza y la exclusión de los más pobres, la creciente vulnerabilidad de las clases medias y el incesante incremento de las víctimas. No se trata sólo de un accidente en el recorrido del sistema ni de un abuso cometido por poderes económicos. Se trata de los efectos de una lógica que atraviesa la historia económica de los últimos dos siglos.

Se ha confundido ser con tener, mientras se instalaba la falacia de que el motor del crecimiento pasaba por la acumulación del capital, de la cual se beneficiaría, a la larga, el resto de la humanidad. No ha sido así. Estas no son más que las cimas emergentes de un océano de insolidaridad, de ciega explotación de la naturaleza y del trabajo de los seres humanos. Con todas las salvedades cabría decir: bienvenida sea la crisis si con ella acometemos la transformación del sistema.

En este sentido, la burbuja financiera exacerbada por el desarrollo de nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones ha reventado los instrumentos que había idolatrado. La economía financiera se ha vuelto cada vez más virtual y los beneficios se han conseguido a costa de la explotación de riquezas naturales y de comunidades. La especulación se ha convertido en norma del sistema económico.

Un ejemplo lo podemos ver en la crisis alimentaria. Los precios no aumentaron sólo a causa de la explosión demográfica ni por un descenso en la producción, sino por haber sometido la vida de las personas a la consecución de beneficios desorbitados.

También la crisis energética va más allá de los desajustes de los precios del petróleo. Ésta señala el fin del ciclo de la energía fósil barata, pues su mantenimiento llevó a una utilización desorbitada de la energía, en favor de un modo de crecimiento acelerado. La sobreexplotación de los recursos naturales y la liberalización de los intercambios multiplicaron el transporte de las mercancías y fomentaron los medios de movilidad individual, sin considerar las consecuencias climáticas y sociales. La utilización de derivados del petróleo como fertilizantes y pesticidas se generalizó en el marco de una agricultura intensiva.

Ante esta crisis urge buscar soluciones que no se compadecen con mantener el nivel de beneficios, sin tomar en cuenta el medio ambiente ni las necesidades de la población. Pero eso no entra en el cálculo del modelo capitalista. Es el caso de los agrocarburantes y sus consecuencias ecológicas: destrucción, por el monocultivo de la biodiversidad, de los suelos y de las aguas subterráneas, y sus consecuencias sociales: expulsión de millones de campesinos que van a poblar los cinturones de miseria de las ciudades y a empeorar la presión migratoria.

En este contexto podemos considerar la crisis social. Este conjunto de tropelías desemboca en una crisis de la civilización, con el consiguiente agotamiento del planeta y la amenaza a millones de seres vivos. Nunca antes en la historia de la humanidad había sido tan posible la destrucción física del planeta. De ahí la urgente necesidad de aportar propuestas alternativas que permitan una transformación radical de nuestras formas de vida. La política que renuncia a la razón y abandona la ética siega las posibilidades de otro mundo posible, más justo y solidario.

José Carlos García Fajardo. Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del CCS
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

José Carlos García Fajardo edita el blog amigo Jubilatería: Bitácora de un jubilata

24/11/09

El petróleo caro hará inviable el ´low cost´y la globalización

Jeff Rubin, ex economista jefe del CIBC; despedido por anunciar el fin de la globalización

Tengo 55 años y en el banco CIBC me dieron a elegir: mi libro o mi cargo. Nací en Toronto: mis hijos comen papayas, pero volveremos a la compota de manzana. Soy economista: mi religión son los precios. No sé si la globalización es buena o mala, pero sé que es insostenible

Desde que el mundo se mueve con petróleo, todas nuestras crisis económicas han comenzado por su precio...

Correcto.

... Y esta no es diferente.

¿Y las hipotecas subprime?

No son su causa, sino una irresponsable consecuencia: se concibieron con la presunción de que los tipos de interés seguirían siempre bajos, como el precio del barril.

Siempre fue el gran tensor de precios.

¿Recuerda cómo el barril de petróleo se puso poco antes de la recesión a 147 dólares?

¡Y cómo se quejaban los taxistas!

Pues las subprime y las hipotecas baratas que causaron el terremoto financiero se empezaron a conceder cuando el petróleo costaba 40 dólares y había liquidez de sobra.

Y el tráfico estaba imposible.

Yde repente el petróleo pasó de 40 a 70 dólares y subiendo. Por eso la inflación se disparó un 35 por ciento en el planeta. Y los bancos centrales se vieron obligados a subir tipos para evitar un desastre monetario.

Y las hipotecas se hicieron impagables.

¡A más del 5 por ciento de interés! Pero..., recuerde: ¿cuál era la causa última?

Usted dice que el precio del petróleo.

Por eso, cuando reventó la burbuja hipotecaria, el precio del petróleo también volvió a bajar a los 40 dólares y ahora, que apenas se observa una tímida recuperación... ¡Ya está el barril de nuevo a ochenta dólares!

Y las petroleras subiendo en bolsa.

Mi propio banco, el CIBC, tuvo que dar por perdidos 8.000 millones de dólares de hipotecas impagadas. Yo decidí ir más allá de todo lo que se publicaba y empezar a estudiar esa causa última: el precio del petróleo.

¿Y qué ha descubierto?

Que el petróleo va a ponerse en 100 dólares en seis meses y que ese barril a tres dígitos acabará con la cultura low costydemostrará que la globalización ha sido un sueño o una pesadilla, pero, en cualquier caso, económicamente insostenible en el futuro.

Pero los bancos estarán más regulados.

¿Y qué? Los gobiernos pueden desincentivar el riesgo especulativo, cobrar tasas sobre los movimientos de capital... Lo que quieran: pero eso no abaratará el petróleo. Los estados no pueden inventarse el crudo.

Nadie sabe cuánto petróleo queda.

Lo que puedo afirmar, como cualquier experto, es que se ha acabado el petróleo barato: ahora disfrutamos aún de una tregua gracias a la recesión que acabará en seis meses.

¿Cómo lo sabe?

Digamos que el petróleo barato ya ha sido extraído y se ha dejado el caro para el final... ¿No le parece puro sentido común?

La técnica avanza, el mundo es grande.

Las técnicas progresan, sí, pero también son más caras. Además, los países productores necesitan cada vez más su propia producción: simplemente, ya no pueden permitirse vender barato el petróleo que queda.

Las renovables ya están despegando.

Pero no están aún desarrolladas lo suficiente como para sustituir al petróleo en unos meses; ni siquiera para modular su precio. Lo estarán en 10 años, pero no en 10 meses.

Entonces...

Insisto en que hablo sin emoción partiendo del frío estudio de los precios: en apenas unos meses veremos el fin del low cost y el principio del fin de la globalización.

¿Me alegro o me entristezco?

Ese es su problema. Yo sólo soy economista. Lo que puedo predecir es que se acabaron los vuelos de los londinenses a Barcelona para disfrutar de una noche de juerga.

Y con ellos todo un estilo de vida.

El low cost es ecológicamente insostenible, pero ahora será económicamente inviable. Usaremos el avión, desde luego, pero no para ir a Vietnam unos días de vacaciones, sino en ocasiones señaladas y a un alto precio.

Volar será un lujo, como en los 60.

Desandaremos la senda de la globalización que anduvimos gracias al petróleo barato.

Si me permite: no me parece tan malo.

Pues mejor para usted, porque vamos a tener que renacionalizar y relocalizar todo el sistema productivo a medida que se demuestre que el alto precio del petróleo hace inviable seguir globalizando la economía.

¿En qué sentido?

Que en las Navidades del 2010, amigo, ya no va usted a poder comer mangos.

¿. ..?

Yo de pequeño, en Navidad en Toronto, la única fruta que tenía era la compota de manzana en tarro de mi abuela. A eso volvemos.

¿Y qué más?

Ahora las economías avanzadas sólo crean empleos de servicios con salarios bajos: camareros, telefonistas... Y un puñado de capataces, porque la producción se lleva a Asia.

Aquí todos innovaremos... Dicen.

Pues van a volver aquí las fábricas, porque muy pronto será imposible pagar el petróleo que cuesta mover piezas y productos entre Asia y España: económicamente insostenible. Así que tendremos que volver a producirlo nosotros todo y más cerca: desde los granitos de arroz hasta los transatlánticos.

¿Volver a la autarquía, dice usted?

Relocalizar y aproximar la producción al consumidor: el mundo encogerá. América no podrá permitirse importar como ahora 6.000 millones de dólares de comida china.

¿Y así volverá el consumo de lo local?

No habrá más remedio. Lo exótico será de nuevo exótico... Y caro. Y lo local y artesano volverá a ser lo cotidiano... Como en nuestra infancia.


"El petróleo caro hará inviable el 'low cost'y la globalización"

De aquí o nada

Nadie sabe cuánto petróleo queda ni cuándo se acabará, pero Rubin sostiene en Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño que lo que se ha acabado - seguro-es el petróleo barato. Y con él la era low cost y la globalización. Y esta vez la fría predicción economicista coincide con la utopía nostálgica y yeyé: traer cerezas de Chile en Navidad va a ser insostenible, amigos, pero, en primavera a cambio, miles de neopayeses volverán a cultivar habitas del Maresme. Retornarán así artesanías y diversidad de gustos locales, pero no por capricho gourmet, es que no habrá más remedio. Lo barato saldrá tan caro que no podremos permitírnoslo. ¡Ojalá suceda también al revés!

Fuente: Entrevista de Lluís Amiguet en La Contra de La Vanguardia de hoy

6/11/08

La crisis económica vista desde la economía ecológica, por Joan Martínez Alier

Reproducimos a continuación una parte del extenso e interesante artículo del economista Joan Martínez Alier que puede leerse completo en la web de ALAI, América Latina en Movimiento

(...) La ciencia económica ve la economía como un carrusel o “tío vivo” entre los consumidores y los productores o empresas. Se encuentran en los mercados de bienes de consumo o en los mercados de los servicios de los factores de la producción (por ejemplo, al vender fuerza de trabajo a cambio de un salario). Los precios se forman en esos mercados al intercambiar las mercancías o comprar servicios de los factores de la producción. Una parte de los ingresos se ahorra y financia la compra de bienes de inversión por las empresas. El estado detrae dinero en la forma de impuestos (sobre el consumo, sobre el ingreso de personas físicas o sobre beneficios de las empresas) y con eso paga la inversión pública y el consumo público (escuelas, sanidad, defensa y seguridad). La contabilidad macroeconómica (el cálculo del PIB) agrega las cantidades multiplicadas por sus precios. Eso es la Crematística que olvida el agotamiento de recursos (que los precios infravaloran) y también la contaminación como olvida asimismo todos los servicios proporcionados en la esfera doméstica o del voluntariado, sin remuneración.

En cambio, la economía puede describirse de otra manera, como un sistema de transformación de energía y de materiales, incluida el agua, en productos y servicios útiles, y finalmente en residuos. Eso es la Bioeconomía o la Economía Ecológica (Georgescu-Roegen, 1966, 1971, Herman Daly, 1968, A. Kneese y R.U. Ayres, 1969, Kenneth Boulding, 1966). Ha llegado el momento de sustituir el PIB por indicadores sociales y físicos al nivel macro. La discusión sobre la décroissance soutenable o el decrecimiento económico socialmente sostenible que Nicholas Georgescu-Roegen planteó hace treinta años, debe ahora convertirse en el tema principal de la agenda política en los países ricos.

La crisis económica da una oportunidad para que la economía de los países ricos adopte una trayectoria distinta con respecto a los flujos de energía y materiales. Ahora es el momento de que los países ricos, en vez de soñar con recuperar el crecimiento económico habitual (que les permita pagar las deudas), entren en una transición socio-ecológica hacia menores niveles de uso de materiales y energía (dejando muchas deudas por pagar). La crisis debe dar a la vez una oportunidad para reestructurar las instituciones sociales según las propuestas de los partidarios del “decrecimiento económico socialmente sostenible” (tal como se explicó en el número 35 de la revista Ecología Política, 2008). La décroissance est arrivée. El objetivo social en los países ricos debe ser vivir bien dejando de lado el imperativo del crecimiento económico. Parece además que a partir de cierto nivel de ingreso, la felicidad no crece ya al crecer el ingreso. Es decir, los “bienes relacionales” adquieren más importancia que los bienes materiales: en palabras de Castoriadis, “vale más un nuevo amigo o una nueva amiga que un nuevo Mercedes Benz”. O en las viejas palabras de Marcuse de 1968, los humanos hemos de aprender a determinar nuestra propia estructura de necesidades más allá de las de subsistencia.

Y tanto en el Norte como en el Sur, ese camino a una economía ecológica y solidaria debe incluir la voluntad de frenar el crecimiento de la población. El planeta (tanto sus habitantes humanos como los no-humanos) estaría mejor con 4 o 5 mil millones de personas que con 8 o 9 mil millones, aunque eso sea contra-indicado para el crecimiento económico que en cualquier caso está mal medido.

A primera vista parece que el Sur se perjudica si el Norte no crece porque hay menor oportunidad de exportaciones y también porque el Norte no querrá dar créditos y donaciones. Pero son precisamente los movimientos de justicia ambiental y el ecologismo de los pobres tan vigorosos en el Sur, los mejores aliados del movimiento por el decrecimiento económico socialmente sostenible del Norte.


Joan Martínez Alier es economista y ecologista, más información en Wikipedia
Fuente: ALAI, América Latina en Movimiento

3/7/08

Vídeo: El fin del mundo tal y como lo conocemos, por Guy R. McPherson

El Catedrático de Recursos Naturales, Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Arizona Guy R. McPherson defiende que alcanzamos el cénit del petróleo en 2005 y que a partir de 2009 empieza el descenso marcado de la producción de crudo, con una reducción anual de hasta el 6%. El vídeo muestra una entrevista de abril de 2008 del programa Horizon de AZPBS (Arizona, EE.UU.), en la que el Prof. McPherson discute un artículo que recientemente publicó en el diario "Arizona Republic" y que tituló "El fin del mundo tal y como lo conocemos".

Según este profesor universitario, no lograremos organizarnos para evitar el desmembramiento total de nuestro sistema. Sin embargo, matiza, eso será lo mejor para las generaciones venideras, dado que de seguir como hasta ahora acabaríamos con el planeta en poco más de un siglo.

El Profesor McPherson comentó sobre este artículo y las reacciones al mismo en su blog.

Las afirmaciones del profesor son muy polémicas, pero creemos oportuno el debate.



Fuente: Visto en el blog El fin del aceite del Imperio

La era del petróleo caro, por José Cervera


Supongamos que el petróleo caro está aquí para quedarse; que el máximo de producción (peak oil) se ha sobrepasado, que Estados Unidos ataca a Irán, que los hallazgos en Brasil y otros lugares no compensan los descensos de producción en Rusia y Noruega, que las pizarras bituminosas de Canadá no compensan, que Arabia Saudí no consigue aumentar su producción, que los ataques en Nigeria e Irak pretenden multiplicar el precio del barril.

Supongamos, en suma, que entramos en una era del petróleo caro. ¿Cuáles pueden ser durante la próxima generación las consecuencias de un barril de petróleo por encima de los 200 dólares?

Todo sector económico o área geográfica que dependa del transporte más voraz (avión, camión, automóvil) sufrirá. Para saber quién, basta recordar la reciente huelga en España: pescadores, agricultores y camioneros dependen del petróleo. Pero de su trabajo dependen también otras industrias. Un ejemplo: los caladeros cercanos están agotados, así que la pesca industrial se lleva a cabo a grandes distancias y por tanto el pescado se encarecerá, como lo hará la agricultura al subir los abonos y el combustible. Para colmo, los cultivos para exportación sufrirán al subir el precio del transporte. Los grandes beneficios obtenidos en Europa con las fresas de Huelva, los tomates de Almería o las naranjas de Valencia serán historia, al tiempo que las redes de distribución de las cadenas de hipermercados aumentarán sus costes. En suma: se acabará la comida barata.

Las aerolíneas se están viendo ya afectadas; en Estados Unidos se están jubilando flotas de aviones antiguos, poco eficientes. Los países y regiones dependientes del turismo de masas sufrirán una drástica reducción de ingresos. Países como Maldivas o las islas del Caribe podrían encontrarse con problemas, como ocurrirá en Las Vegas, Florida o Hawaii en los Estados Unidos; París, Praga o Londres en Europa, o las Islas Canarias y Baleares en España. La mejor infraestructura turística no puede funcionar sin turistas. Debido a la combinación de estos dos factores, en España, la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería se verán particularmente perturbadas, ya que industrias clave como la agricultura industrial, el transporte por carretera y el turismo se verán afectadas a la vez. El impacto, sin embargo, puede verse amortiguado por el mayor precio del transporte que sufrirán competidores más alejados de los mercados europeos (Norte de África, Israel, Turquía).

Otros países ya están ganando: el Golfo Pérsico y la Península Arábiga, Texas o Noruega. También resurge Rusia, que puede permitirse recobrar su pujanza gracias a que es el segundo exportador mundial de crudo.

Venezuela, Nigeria o Irán podrán seguir retando a Estados Unidos y a la comunidad internacional. Y si los nuevos hallazgos brasileños se confirman, y el elevado precio del crudo permite su desarrollo, Brasil puede beneficiarse económica y políticamente. Los nuevos yacimientos brasileños, junto con los de Angola, Nigeria y Guinea, y las pizarras bituminosas canadienses, podrían combinarse para reducir el interés de Estados Unidos en Oriente Medio, debilitando la posición de Israel y reduciendo la estabilidad regional.

En otras regiones, el petróleo caro anuncia malos tiempos. China está entre los más perjudicados, ya que carece de yacimientos propios. El petróleo caro afectará a la industria manufacturera china al encarecer a la vez las materias primas y el transporte, lo que puede provocar una reindustrialización del Primer Mundo con el retorno de factorías a donde están los mercados compradores. El fin del made in China dañará severamente una economía en desarrollo y (lo más peligroso) podría crear millones de desempleados y desestabilizar el país, con funestas consecuencias. La India, que también carece de petróleo, sufriría menos al estar mejor comunicada con Oriente Medio. En el mercado global, la especialidad de la India son los servicios por vía telemática, que no necesitan transporte y podrían expandirse. Los países recién incorporados a la Unión Europea también podrían beneficiarse relativamente, ya que conservan capacidades de producción industrial y agrícola cercanas a las terciarizadas economías del resto de Europa.

El petróleo caro provocará cambios en los patrones de urbanización. Los grandes centros comerciales de las afueras se verán estrangulados por el precio de la gasolina. Las urbanizaciones quedarán aisladas, y se revitalizarán los centros urbanos. El transporte público crecerá y bajará la emisión de gases de efecto invernadero. El encarecimiento de los viajes aéreos y del coche potenciarán el tren y el barco, sobre todo para mercancías. Pero no sólo la fisonomía de las ciudades cambiará: también la organización industrial. Los sistemas de fabricación just-in-time dependen del transporte, así que industrias como el automóvil o la electrónica deberán recuperar los almacenes. Sectores como el comercio electrónico verán peligrar su viabilidad por los sobrecostes. En el sector agrícola, áreas de cultivo hoy abandonadas cerca de las ciudades serán de nuevo rentables; el movimiento locavorista, que propone alimentarse de productos producidos a menos de 200 kilómetros de casa, recibirá un espaldarazo.

En suma, la era del petróleo caro dañaría algunas industrias y regiones españolas clave e inestabilizaría regiones completas del planeta, pero a cambio forzaría la adopción de medidas similares al downshifting y la slow life y reduciría el daño antropogénico al planeta.

José Cervera es periodista

Fuente: Periódico Público (03/07/08). Ilustración de Álvaro Valiño

2/7/08

Petróleo, consumo, crecimiento, por Carlos Taibo


Frente a la reunión planetaria de los grandes del sector del petróleo que tiene Madrid por escenario, son muchos los grupos que han decidido articular, a manera de respuesta, un encuentro alternativo. Creo que no me equivoco si afirmo que ese encuentro pretende llamar la atención, ante todo, sobre dos circunstancias: si la primera es el relieve que corresponde a genuinas guerras de rapiña orientadas a garantizar el control sobre recursos energéticos preciosos, la segunda subraya la condición irracional, y la insostenibilidad, de un modelo económico cual es el que se ha asentado al calor de la globalización en curso.

No hay mejor ejemplo del relieve de la primera de esas circunstancias que el que ofrece, claro, la intervención norteamericana en Irak. Aunque sería poco afortunado que explicásemos ésta en exclusiva sobre la base de la codicia energética de la Casa Blanca, se antoja difícil rebajar el peso de esta última. Tan es así que una vez más hay que recordar que cuando hablamos del fiasco militar estadounidense en Irak estamos dando cuenta de algo que, incuestionable, bien puede hacer que cerremos los ojos ante un hecho importante: las grandes transnacionales norteamericanas del sector militar, de la construcción civil y, cómo no, de la energía están obteniendo, sin embargo, pingües beneficios en ese atribulado país. Por detrás no hay sino una regla bien conocida en el magma de la globalización: mientras los beneficios se privatizan, las pérdidas, en cambio, se socializan.

Mayor interés tiene, sin embargo, la segunda de las circunstancias invocadas. Frente a lo que pudiera parecer, el hecho de que nos veamos en la obligación de afirmar que la economía del petróleo es la economía del crecimiento empieza a ser una fuente de descrédito para ambas. Y es que hoy sobran los datos que invitan a concluir que el idolatrado crecimiento económico no es esa fuente de bienestar que tantas veces se nos ha relatado. Ya sabemos que se traduce en agresiones medioambientales a menudo irreversibles, que provoca el progresivo agotamiento de recursos que no van a estar a disposición de las generaciones venideras y que, más allá de todo lo anterior, permite el asentamiento de un modo de vida esclavo que nos hace pensar que seremos más felices cuantas más horas trabajemos, más dinero ganemos y, sobre todo, más consigamos consumir. Por momentos se hace evidente que, en un planeta lastrado por el cambio climático, por el engrosamiento sin control de la huella ecológica y por el encarecimiento de las materias primas energéticas, tenemos que empezar a pensar, al menos en los países ricos, en reducir drásticamente nuestros niveles de consumo y en articular, por la vía del decrecimiento, otro tipo de organización de las sociedades humanas.

Aunque lo anterior empieza a ser cada vez más claro para cada vez más gentes, llamativo resulta que el Gobierno español -sobre el papel tan avisado en lo que a estas cuestiones se refiere- porfíe en mantener las reglas del juego de un capitalismo depredador e inconsciente. Porque ninguna señal permite barruntar que se ha percatado de lo que tenemos entre manos o, en su defecto, que demuestra alguna voluntad de ruptura con respecto a connotados intereses empresariales. Ahí están, para certificarlo, su enloquecida apuesta en provecho de faraónicas infraestructuras que dentro de pocos años se hará evidente que son insostenibles, su designio de subvencionar con recursos públicos la adquisición de automóviles -en vez de estimular la progresiva retirada de éstos- o el increíble empeño en reactivar un sector, el de la construcción, que es la fuente de muchos de los males que acosan a una economía, la española, en la que, según una estimación, hay un millón de viviendas sin vender. Todos estos menesteres guardan, por cierto, estrechísima relación con un bien, el petróleo, que inevitablemente será más caro y más escaso. Pena es que, para cerrar el círculo, si uno escarba en lo que se escucha o se escribe en los cenáculos mediáticos, los únicos análisis serios sobre la crisis que se nos viene encima son los que formulan quienes defienden a capa y espada una energía, la nuclear, que -el uranio en proceso de agotamiento, los costes disparados, los efectos negativos sobre el cambio climático palpables y los residuos sin posibilidad de tratamiento- es pan para hoy y hambre para mañana.

Aunque esto pueda parecer hoy un argumento prescindible, tengo la certeza de que en muy poco tiempo se impondrá entre nosotros una discusión cada vez más seria sobre las presuntas bondades del consumo y del crecimiento, y sobre las presuntas capacidades del mercado para encarar lo que tenemos entre manos. No faltan al respecto, por cierto, los estudiosos que sugieren que sólo una buena recesión permitirá que espabilemos y hará que salte a la vista que quienes argumentamos como acabo de hacerlo no somos, por desgracia, catastrofistas: nos limitamos a señalar la catástrofe a la que nos conducen quienes prefieren no mirar más allá de lo que está llamado a ocurrir en unos pocos meses.

Carlos Taibo es profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y colaborador de BAKEAZ
Fuente: Periódico El Correo Digital (01/07/08)

Más información de Carlos Taibo en Wikipedia y su página personal en la Universidad

28/6/08

A toda máquina al pico del petróleo, por Ramón Fernández Durán


Con ocasión de la celebración en Madrid del Congreso Petrolero Mundial, un macroevento que reunirá a las principales empresas petroleras mundiales y a los grandes países extractores y consumidores de crudo, se pone en marcha el Encuentro Social Alternativo al Petróleo (ESAP), que llevará a cabo distintas actividades de reflexión crítica. Es el momento, pues, de lanzar una serie de reflexiones sobre este asunto.

El pico mundial del petróleo parece que ya está aquí, o estamos a punto de entrar en él. Es decir, el momento a partir del cual ya no será posible poner más crudo adicional en el mercado, por mucho que se hagan nuevas y costosas prospecciones y extracciones, pues habríamos consumido ya grosso modo la mitad de las reservas globales de petróleo. Eso es lo que sería el pico del petróleo definido por Hubbert en los años 50 del pasado siglo, aplicado a escala planetaria. Distintos analistas y webs dedicadas a estudiar y alertar sobre esta grave cuestión ya venían anunciando su inminencia en los últimos años, situando el pico o cenit muchos de ellos antes del 2010, o en torno a esa fecha, mientras que los organismos oficiales de los principales Estados lo desmentían, y en todo caso lo pronosticaban hasta hace poco bastante más allá en el tiempo (no antes de 2030). Pero, en realidad, los máximos hallazgos de reservas se habían dado en los años 60 del siglo XX, y desde entonces los descubrimientos han ido cayendo en picado, y sobre todo el tamaño de las reservas encontradas. Así, en la actualidad, de cada cinco barriles de crudo que consumimos cuatro corresponden a antiguos yacimientos y tan solo uno corresponde a los nuevos que se encuentran. En EEUU el lapso de tiempo que pasó entre el periodo en que se encontraron las mayores reservas (años 30) y su respectivo peak oil (1970) fue de unos 40 años, y ahora muy probablemente estemos en una situación similar, pero a escala mundial. Estamos pues agotando poco a poco la “despensa” global del crudo. Y recientemente, hasta la propia Agencia Internacional de la Energía ha venido a reconocer que al ritmo actual del crecimiento de la demanda de petróleo en el mundo, en 2012 esa demanda ya no podría ser satisfecha.

En definitiva, nos encontraríamos en la situación de que habríamos consumido ya el primer billón de barriles de petróleo de las reservas convencionales que el planeta disponía, y nos quedaría por explotar el segundo billón remanente bajo las entrañas de la Tierra. Habríamos agotado la primera mitad del petróleo, la de mayor calidad, la más accesible y barata, y nos quedaría por consumir la segunda restante, la de peor calidad y la de mayor coste económico, tecnológico y energético, así como social y ambiental. El primer billón de barriles de crudo se ha tardado en consumir unos 130 años, pero la segunda mitad del petróleo que nos ha legado la Madre Naturaleza quizás podríamos devorarla en unos 30 años, si continúa el ritmo actual de crecimiento del consumo. En cualquier caso, el petróleo barato se habría acabado ya para siempre. Y a partir de ahora el precio del crudo solo podrá ir al alza, que será una de las formas por las que se regule el mercado. La otra será la guerra y el control y el acaparamiento del oro negro por parte de los poderosos.

La inmensa mayoría de los países exportadores ya han pasado por su propio pico del petróleo, incluso la gran mayoría de los países OPEP, muchos de los cuales tienen unas cifras de reservas infladas, como resultado de la negociación de cuotas de extracción en base a las mismas. De hecho, la mayoría de los grandes yacimientos mundiales están ya en fase de contracción, y los países OPEP son incapaces de poner crudo adicional en el mercado para bajar el precio, pues no tienen capacidad excedente de extracción como en los 80 y 90. Sin embargo, esta situación de progresiva escasez no se manifiesta todavía en el Norte, o en los países centrales, por su capacidad de compra respecto al resto del mundo; es más, en EEUU y en gran parte de la UE el consumo se ha incrementado algo en estos últimos años. Y es de resaltar que EEUU consume aproximadamente el doble per cápita que la UE. La escasez tampoco se plasma por ahora tampoco en la mayoría de los países extractores, pero sí en los países periféricos No OPEP (salvo en China), en donde está cayendo sustancialmente desde hace años el consumo de petróleo per cápita. En muchos países periféricos llevamos un tiempo presenciando los conflictos que provoca la dificultad de acceso al crudo, y estos conflictos se están empezando a manifestar hasta en países exportadores que se ven obligados a importar a alto precio los productos refinados (colas y disturbios en Irán, por ejemplo, siendo como decimos el segundo país del mundo por reservas de petróleo). Igualmente, muchos grandes exportadores que consumen también de forma desaforada petróleo a nivel interno, debido a los precios irrisorios de los derivados del crudo para su demanda nacional, pueden verse obligados a corto o medio plazo a subir bruscamente sus precios internos ante la dificultad de atender a su demanda, como resultado de la caída en su capacidad de extracción tras el pico del petróleo (Argentina, Indonesia, México, Nigeria, etc.). Pero los conflictos sociales por las subidas de precios de los derivados del petróleo, y su racionamiento, los hemos visto también en China. Y hasta Rusia, el gigante petrolero, puede tener cada vez más dificultades en mantener su abultada posición exportadora mundial, pues está en la parte del declive extractor, lo cual le puede generar serios problemas internos a medio plazo.

Finalmente, los conflictos por las subidas del crudo están afectando ya a los países centrales, que hasta ahora habían sorteado las tensiones sociales por las subidas del crudo. Los recientes conflictos de agricultores, pescadores y transportistas en muchos países de la UE así lo atestiguan. Esto es, en aquellos sectores en los que el coste del combustible es una parte sustancial de sus costes de producción. La reciente huelga del transporte por carretera en España ha encendido todas las alarmas, afectando al desabastecimiento de los mercados, y eso que sólo fue seguida por los sectores más marginales, frágiles y endeudados del sector: los transportistas autónomos.

Ramón Fernández Durán es miembro de Ecologistas en Acción y autor del libro El crepúsculo de la era trágica del petróleo
Fuente: Periódico Público (28/06/08). Ilustración de Mikel Jaso


Puedes leer también en este blog:

Consecuencias del fin de la era del petróleo
Vídeo: El fin de la era del petróleo
La otra verdad incómoda: el petróleo se acaba
Llega la definitiva crisis del petroleo: los poderes ya preparan estrategias de guerra"

24/6/08

Consecuencias del fin de la era del petróleo


En la entrada anterior de este blog hemos visto que la humanidad se encuentra ante uno de los mayores retos de su historia: el fin de la era del petróleo. Pero, ¿qué consecuencias puede traer esto?.

Dos recientes libros escritos desde el ecologismo social, tratan esta cuestión. El crepúsculo de la era trágica del petróleo, escrito por Ramón Fernández Durán, nos dice en su contraportada:


"El fin de la Era del Petróleo está ya en el horizonte. Ese fin no acontecerá cuando se acabe el petróleo, sino bastante antes, cuando se inicie y profundice el declive de su oferta, a partir del llamado pico del petróleo, tal y como alerta este texto.

Pero esta Era del Petróleo que hemos vivido especialmente en el siglo XX, y muy en concreto en su segunda mitad, una etapa de crecimiento económico espectacular que ha beneficiado a una minoría del planeta y que ha incrementado las desigualdades sociales y territoriales como nunca en la historia de la humanidad, ha sido también una era trágica. De ahí el título del libro.

El petróleo ha estado íntimamente relacionado con los principales conflictos bélicos del pasado siglo, y por supuesto está estrechamente ligado con las nuevas guerras del recién iniciado siglo XXI (Irak, Afganistán, Sudán, etc.).

El libro realiza un recorrido histórico por la explotación del petróleo y analiza cómo ésta ha estado relacionada con las grandes dinámicas geopolíticas, cuyas tensiones se han ido concentrando principalmente en torno a Oriente Medio, donde están dos tercios de las reservas mundiales de crudo restantes.

El fuerte alza del precio del crudo desde el inicio del nuevo milenio y la subida espectacular de la cotización del barril en los últimos tiempos son indicadores de que la era del petróleo barato se ha acabado para siempre. Pero el declive energético que supondrá el pico del petróleo conllevará sin lugar a dudas el inicio de la era del decrecimiento.

Un decrecimiento sin fondo y sin fin, que llevará aparejado un derrumbe financiero global, como resalta el texto, sobre todo porque tras el pico del petróleo vendrá el del gas y luego el del carbón.

El fin de la era de los combustibles fósiles muy probablemente implique el colapso del modelo civilizatorio que conocemos, que está chocando ya con los límites ecológicos del planeta. El presente libro apunta las claves para comprender la enorme trascendencia de los nuevos escenarios que se abren, y examina cómo las actuales estructuras de poder se preparan para abordarlos recurriendo a medidas cada vez más autoritarias y belicistas.

Pero también se señalan las oportunidades que se nos abren con todo este marasmo para poder caminar hacia otros mundos posibles."


Por otro lado está el libro El final de la era del petróleo barato, de Joaquim Sempere y Enric Tello, sobre el que el periódico digital Soitu.es ha publicado un interesante artículo, del que extraemos el siguiente texto:


"La crisis del petróleo puede traer consecuencias tan profundas como las que se derivaron de la Revolución Neolítica o la Revolución Industrial, según Enric Tello uno de los autores de 'El final de la era del petróleo barato'. La incertidumbre que rodea al 'oro negro' podría derivar, a largo plazo, en un nuevo modelo de organización social y económica, en la que se daría marcha atrás a algunos de los principios que han gobernado el período de globalización económica.

El sistema económico actual se sustenta, en buena medida, en la deslocalización del sistema productivo, a través del cual, producción y consumo pueden encontrarse muy dispersos en el espacio. Esto ha sido posible merced al precio asequible del petróleo, que se convirtió en el combustible estrella durante prácticamente todo el siglo XX, debido a su buen precio, su alta concentración energética por unidad de volumen, la facilidad de su transporte y la versatilidad de sus usos.

La agricultura moderna también se apuntó a la fiesta de la accesibilidad del petróleo. La agricultura, tal y como se concibe hoy en día, depende del 'oro negro' para labrar campos, irrigarlos, fertilizarlos, combatir las plagas y las malas hierbas, para recoger las cosechas y para llevarlas a los mercados.

Se pasaría de una economía desperdigada y deslocalizada hacia un gusto por lo más pequeño, lo menor y lo mejor. Estos serían algunos de los escenarios tras la crisis, según los recoge Ernest García: "ciudades pequeñas rodeadas por tierras agrícolas, restablecimiento de las diferencias entre lo urbano y lo rural, desaparición de los grandes centros comerciales, geografías cotidianas susceptibles de ser recorridas a pie, rehabilitación de edificios de dos a cinco pisos, obsolescencia de los rascacielos y de las áreas de aparcamiento (...), la reaparición de la artesanía, fragmentación del Estado-Nación, desaparición de productos y profesiones inútiles (como los repelentes de insectos, los agentes de viajes y el marketing), resurgimiento del ferrocarril, drástica contracción del consumo de masas...".

Las claves del decrecimiento son, según Gustavo Duch, "supeditar el mercado a la sociedad, sustituir la competencia por la cooperación, acomodar la economía a la economía de la naturaleza y del sustento, para poder estar en condiciones de retomar el control de nuestras vidas. La ciudadanía del mundo no pierde nada, pierden las corporaciones".


Del 28 de junio al 3 de julio se celebra en Madrid el Congreso Petrolero Mundial, aglutina desde hace 75 años a la mayoría de los países productores (salvo Irak) y a la totalidad de las empresas del sector. Paralelamente se va a celebrar el Encuentro Social Alternativo al Petróleo. Seguro que vamos a seguir hablando del fin de la era del petróleo. Porque como decía un reciente editorial del periódico The Independent,
"la era del petróleo alcanza su desesperado final del juego. El hecho de que muchos de nuestros líderes políticos se agarren a la esperanza de que los productores de petróleo cabalguen al rescate, simplemente confirma lo poco que entienden la nueva realidad."

21/6/08

Vídeo: El fin de la era del petróleo


Estamos asistiendo en todo el mundo a una subida espectacular de los carburantes motivada por el alza del precio del petróleo.
Hay razones que pueden explicar esta subida, demanda creciente, oferta estancada, especulación o baja cotización del dolar, entre otras, pero hay un problema de fondo al que parece que no le prestamos atención suficiente: el petróleo se acaba. La Agencia Internacional de Energía nos acaba de anunciar que en 2011 se producirá menos combustible del que necesitaremos. La oferta no cubrirá la demanda, habrá escasez de energía artificial por primera vez en la historia de este planeta. ¿Somos conscientes de lo que puede significar la escasez de la energía que mueve el mundo?. Este vídeo trata muy bien, en mi opinión, y de manera breve, este grave asunto:


Si no ves bien el vídeo puedes visitar su página de YouTube y pulsar la opción "ver con alta calidad"

Para ampliar información, sugiero visitar el blog El fin del aceite del Imperio, que es la fuente del vídeo, también la web informativa Crisis energética, o el recomendable blog del economista Marc Vidal.


También puedes ver en este blog La otra verdad incómoda: el petróleo se acaba, y Llega la definitiva crisis del petroleo: los poderes ya preparan estrategias de guerra"


¿Qué opinión tienes de esta cuestión?. Como editor del blog me interesan especialmente vuestros comentarios sobre este tema.

9/11/07

La otra verdad incómoda: el petróleo se acaba

Un documental alerta sobre la inminencia en el descenso de la producción mundial de crudo y sus temibles efectos sobre la economía global

Trailer de 'A Crude Awakening: The Oil Crash'



Siguiendo la senda marcada por Michael Moore y, más recientemente, Al Gore con su oscarizado Una Verdad Incómoda, esta semana se estrena en Reino Unido un nuevo documental llamado a despertar conciencias.

A Crude Awakening: The Oil Crash
(en inglés, "un crudo despertar: el crack del petróleo") muestra cómo el mundo ya ha llegado -o está a punto de hacerlo- a su máximo en la producción de petróleo.

Este fenómeno, conocido como "pico del petróleo", fue descrito por primera vez en 1956 por King M. Hubbert para la producción en Estados Unidos. Cincuenta años después, la misma curva de Hubbert aplicada a la producción mundial de crudo empieza a dar señales de estar alcanzando su máximo, momento a partir del cual la extracción de petróleo no hará otra cosa que disminuir.



Precisamente, la alemana Energy Watch Group publicó a finales de octubre un estudio en el que se afirma que el mundo alcanzó su pico en la producción de petróleo el año pasado, entrando en una fase de declive del 7% anual.

Al mismo tiempo, en los medios de comunicación se suceden las noticias sobre el ascenso imparable del precio del petróleo, cada vez más cerca de los 100 dólares por barril. No obstante, buena parte de este rápido ascenso se debe a la devaluación del dólar y a la entrada en el mercado de inversores especulativos que han visto en la energía una buena oportunidad de hacer dinero rápido.

Esto es precisamente de lo que alerta The Oil Crash. El film cree que con una demanda cada vez más fuerte -gracias, en su opinión, al meteórico crecimiento de países como China o India-, un descenso en la producción podría provocar aún mayores subidas de precio, lo que en cuestión de tiempo podría llevar al colapso económico del sistema y a una recesión global.


Fuente: ADN.es