Mostrando entradas con la etiqueta Dinámica Espiral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dinámica Espiral. Mostrar todas las entradas

20/2/08

5 razones para votar a Obama


1. Por significar una tercera vía política: no ideológica, y no sólo política, sino de una pragmática flexibilidad que le permite moverse de izquierda a derecha, y en definitiva, a través de, los problemas globales..

2. Por su cognición, su auto-identidad, y su moral que parecen de nivel verde a turquesa o superior, lo que significa que cumple con el requisito de la altitud de cara a manejar las complejidades del siglo XXI tanto en política interior como exterior.

3. Como resultado de ello, su deficit de experiencia o de edad (las dos principales críticas que se le hacen) lo compensa con su juicio e intuición política, como lo demuestra con su decisión de no autorizar la invasión de Irak, y su actual postura respecto a Irán.

4. Por su imagen. O más concretamente, por su cara y su nombre. Como hombre de color de procedencia musulmana, Obama tiene el potencial de reorientar la lucha mundial contra el extremismo desde una perspectiva auténtica e imparcial con el objetivo de minimizar el sufrimiento humano, en lugar de tener motivaciones imperialistas o fundamentalistas.

5. Por su fe, o mejor por su "humanismo secular". Con tanto terrorismo en nombre de la religión y con unos EE.UU. en situación similar de tensión creciente, la espiritualidad madura y compleja de Obama significa un gran activo tanto en política interior como exterior.

Podría dar otras cinco razones, pero con estas me conformo de momento. Probablemente mejor que cualquier otro candidato a la presidencia, Obama ofrece una manera de trascender varios dualismos y dicotomías: liberales contra conservadores; ateo vs. fundamentalista; negro contra blanco; cristiano vs. musulmán. Que pueda hacer valer ese potencial queda por ver, pero las elecciones presidenciales son siempre un juego de azar, no importa por quién votes. Así que, tal como está ahora, Obama cuenta con mi voto si obtiene el nombramiento, ya que es el que tiene más papeletas de ser "un líder integral."


Fuente: Artículo de Matt Rentschler publicado originalmente en Holons en inglés, y traducido por Alberto J. Revolware en su blog INTEGRAL-es, que ha sido la fuente de esta entrada.



Otros artículos en este blog sobre "lo integral":


Dinámica Espiral y Evolución de la Conciencia Humana, por Ken Wilber



Una Espiritualidad Integral, por Ken Wilber

14/1/08

Entrevista a Ken Wilber

La revista cultural argentina Myriades 1 ha realizado una larga y profunda entrevista al filósofo Ken Wilber. La introducción a la entrevista es un amplio repaso a la obra y el pensamiento de Ken Wilber. La entrevista ha sido dividida en diálogos temáticos separados. Ya se puede leer Los inicios de Wilber y su pensamiento y Desarrollo: individuo y sociedad. Más adelante se publicarán los diálogos sobre masculino-femenino, individuo-comunidad, ¿El desarrollo tecnoeconómico trae más violencia?, Postmodernismo sin salida y el salto al pensamiento integral, La necesidad de ser políglota y por último, Internet: cerebro global con potencialidades de mente global.

La entrevista aparece citada también en la web del Integral Institute (en inglés)

26/11/07

Zapatero habla de religión


He terminado de leer el interesante libro de Suso de Toro titulado “Madera de Zapatero. Retrato de un presidente”. El conocido escritor plasma en el libro las largas conversaciones que ha mantenido con José Luis Rodríguez Zapatero, publicando sólo sus respuestas dando forma así a un autorretrato de Zapatero, su propia versión de sí mismo, complementado por citas de sus familiares, amigos y colaboradores políticos.

Unos de los capítulos del libro se titula “Religión y laicidad”, que transcribimos a continuación:

"La religión, personalmente, no ha sido un tema que me haya provocado nunca zozobra. Me he aproximado a ella con respeto, pero con distancia. Tengo que ser claro. Y en la medida en que he ido evolucionando y madurando creo que la religión más auténtica es el hombre. Es el ser humando el que merece adoración, es el vértice claro del mundo tal como se nos ha mostrado, tal como lo hemos llegado a comprender.

Siempre me he mantenido frío ante las cosas que no comprendo, en lugar de producirme deslumbramiento, magia, apasionamiento, la reacción hacia lo que no comprendo es de frialdad.

El papel de la religión católica en España es uno de los grandes temas. Porque, al final, a falta de otros hechos que han podido definir de manera poderosa nuestra identidad histórica como país, es la presencia fuerte del catolicismo lo que le ha dado identidad de país. Ha sido una fuente de reconocimiento, se nos ha reconocido así. Ase se nos ha visto. Es una parte significativa, exponente de una cultura con sus partes buenas y malas.

Y eso ha generado también vacíos notables en nuestro ser colectivo. Vacíos como por ejemplo el hecho de que prácticamente no llegamos a la Ilustración, no llegamos al pensamiento racionalista. Y hemos trastabillado en la historia. Eso sí, con genios aislados en el arte. Pero el catolicismo en España ha condicionado y ha generado enormes vacíos.

Por otra parte, es muy curioso porque ese catolicismo es la vida pública siempre ha aparecido como reacción ante un enemigo.

Antes hablaba de fundamentos democráticos. Pues la laicidad del Estado, la laicidad de lo público ha sido un factor determinante de todas las sociedades libres y democráticas. Y por ello no tengo ninguna actitud beligerante hacia la Iglesia Católica, es un tema a respetar como cualquier otra cosa en la vida.

Es muy legítimo que la gente manifieste su ser, sus valores, a través de cualquier forma, pero siempre he combatido a quien intenta demonizar, a quien intenta sacar del espacio público a quien no piense como él.

Y en este país ha habido demasiados momentos históricos en que se ha querido, y demasiada gente que quiere todavía, legislar la moral. Legislar la moral del país. Y el único orden que debemos establecer es el orden que da libertad a todos, no el que da la libertad de cada uno. Es la libertad lo que nos hace verdaderos. No es la verdad lo que nos hace libres."


En otro momento del libro se le pregunta por la Iglesia y responde:

"En España creo que el desembarco de la Iglesia en la lucha política es un rasgo de nuestra vida social, atisbo que sí. Porque están obsesionados con lo que ellos laman el proceso de secularización de la vida social española y le inquieta mucho el efecto que esto puede tener en Iberoamérica.

También hay una identificación que hacen entre ellos y España. Todo el llamado “Movimiento nacional” se fundamenta en el nacional catolicismo. Hay un ensayo, Máter dolorosa, una magnífica narración de Álvarez Junco que cuenta muy bien esas cosas."


Después de leer el libro, siguiendo el esquema de la dinámica espiral y la evolución de la conciencia de la que tanto he tratado en este blog, y aplicando la descripción de los niveles que hace Ken Wilber en uno de los artículos más leídos de este blog, Dinámica Espiral y Evolución de la Conciencia Humana, nos atrevemos a decir que Zapatero estaría oscilando entre el nivel 6 (verde) y el 7 (amarillo), mientras que Rajoy estaría entre el 4 (azul) y el 5 (naranja), pero esto es sólo una opinión.

Me gustaría saber la vuestra.

30/8/07

Dinámica Espiral y Evolución de la Conciencia Humana, por Ken Wilber



La Spiral Dynamics considera que el desarrollo humano procede a través de ocho estadios generales a los que también denomina memes. (Hay que decir, en este punto, que el término “meme” está siendo hoy en día utilizado con significados tan diversos y contradictorios que, en opinión de muchos críticos, carece de todo sentido.) Como ejemplificaremos a continuación de manera exhaustiva, desde la perspectiva de la Spiral Dynamics, un meme es simplemente un estadio básico del desarrollo que puede expresarse en cualquier actividad. En opinión de Beck y Cowan, los memes (o estadios) no son niveles rígidos, sino olas fluidas, solapadas e interrelacionadas que dan lugar a la compleja dinámica espiral del desarrollo de la conciencia. Como dice Beck:

«la Espiral no es simétrica sino muy compleja y no evidencia tanto tipos definidos como mezclas muy diversas. Se trata, más bien, de mosaicos, redes y combinaciones».

Beck y Cowan usan nombres y colores diferentes para referirse a los distintos memes u olas de la existencia. Y aunque el uso de los colores casi siempre asusta, Beck y Cowan -que, por cierto, suelen trabajar en zonas de graves conflictos raciales- han descubierto que resulta sumamente útil alejar la mente del color de la piel y centrarse, por el contrario, en el “color del meme”. Además, la investigación ha seguido confirmando que todos los individuos disponen de la capacidad potencial de acceder a todos los mentes. En consecuencia, las líneas de tensión social ya no giran en tomo al color de la piel, la clase económica o el grupo político, sino del tipo de meme desde el que esté operando la persona. En un caso concreto, por ejemplo, ya no se trataría tanto de “negro versus blanco” como de azul versus púrpura o de naranja versus verde, por ejemplo, con la ventaja de que, si bien el color de la piel no puede cambiar, el nivel de conciencia sí que puede hacerlo. Como dice Beck: «el foco de atención no se centra tanto en tipos de personas, como en tipos en las personas».

Los seis primeros niveles son “niveles de subsistencia” y están marcados por lo que Graves denomina “el pensamiento de primer grado”. Luego tiene lugar una revolucionaria transformación en la conciencia que implica la emergencia de los “niveles de ser” y del “pensamiento de segundo grado”, del cual hay dos grandes olas. Veamos ahora una breve descripción de las ocho olas, del porcentaje aproximado de población mundial que se halla en cada una de ellas y de la tasa de poder social de la que goza.’’

1. Beige: Arcaico-instintivo. Se trata del nivel de la supervivencia básica, un nivel en el que resultan prioritarios el alimento, el agua, el calor, el sexo y la seguridad y en el que la supervivencia depende de los hábitos y de los instintos. Apenas si existe yo,diferenciado y la perpetuación de la vida requiere de la agrupación en hordas de supervivencia.
Se halla presente en las primeras sociedades humanas, en los recién nacidos, los ancianos, los últimos estadios de quienes padecen la enfermedad de Alzheimer, los locos que vagabundean por las calles y las masas hambrientas.

Porcentaje aproximado de la población adulta que se halla en este nivel: 0,1 %. Tasa de poder que posee: 0%.

2. Púrpura: Mágico-animístico. Está determinado por el pensamiento animista y por una extrema polarización entre el bien y el mal. Los espíritus mágicos pueblan la tierra y a ellos hay que supeditarse apelando a todo tipo de bendiciones, maldiciones y hechizos. Se agrupa en tribus étnicas. El espíritu mora en los ancestros y es el que cohesiona a la tribu. Los vínculos políticos están determinados por el parentesco y el linaje. Parece “holístico” pero, en realidad, es atomístico (”cada recodo del río tiene su nombre pero el río carece de nombre”).

Se halla presente en la maldición vudú, los juramentos de sangre, el rencor, los encantamientos, los rituales familiares, las creencias y las supersticiones mágicas de la etnia. Fuertemente implantado en los asentamientos del Tercer Mundo, las bandas, los equipos deportivos y las tribus.

10% de la población, 1% del poder.


3. Rojo:
Dioses de poder. Comienzo de la emergencia de un yo ajeno a la tribu; poderoso, impulsivo, egocéntrico y heroico. Espíritus míticos, dragones, bestias y personas poderosas. Los señores feudales protegen a sus subordinados a cambio de obediencia y trabajo. Fundamento de los imperios feudales (el poder y la gloria). El mundo se presenta como una jungla llena de amenazas y de todo tipo de predadores. Dominantes y dominados. El yo campa a sus anchas sin cortapisas de ningún tipo.

Se halla presente en el rebelde sin causa, la mentalidad fronteriza, los reinos feudales, los héroes épicos, los líderes de las bandas, los malvados de las películas de James Bond, los mercenarios, las estrellas del rock, Atila, rey de los hunos y El señor de las moscas.

20 % de la población y 5% del poder.

4. Azul: Orden mítico. La vida tiene un sentido, una dirección, un objetivo y un orden impuesto por un Otro todopoderoso. Este orden impone un código de conducta basado en principios absolutistas y fijos acerca de lo que está “bien” y de lo que está “mal”. El acatamiento de ese código y de esas reglas se ve recompensado, mientras que su violación, por el contrario, tiene repercusiones muy graves y duraderas. Fundamento de las antiguas naciones. Jerarquías sociales rígidas y paternalistas, sólo hay un modo correcto de pensar. Ley y orden, control de la impulsividad a través de la culpa, creencias literales y fundamentalistas y obediencia a una ley impuesta por un Otro fuertemente convencional y conformista. A menudo asume un aspecto “religioso” o “mítico” [en el sentido mítico-pertenencia, motivo por el cual Graves y Beck se refieren a él como nivel “santo/absolutista”], aunque también puede asumir el aspecto de un Orden o de una misión secular o atea.

Se halla presente en la América puritana, en la China confuciana y en la Inglaterra de Dickens, en los códigos de honor de la caballería, en las obras buenas y caritativas, en el fundamentalismo islámico, en las “buenas obras” de los scouts, en el patriotismo de la “mayoría moral”.

40% de la población y 30% del poder.

5. Naranja: Logro científico. En esta ola, el yo “escapa” de la “mentalidad azul del rebaño” y busca la verdad y el significado en términos individuales. Es un nivel hipotético-deductivo, experimental, objetivo, mecánico y operativo (o, lo que es lo mismo, científico). El mundo se presenta como una maquinaria racional bien engrasada que funciona siguiendo leyes naturales que pueden ser aprendidas, dominadas y manipuladas en propio beneficio. Muy orientada hacia objetivos y especialmente (en Estados Unidos) hacia el beneficio material. Las leyes de la ciencia gobiernan la política, la economía y los asuntos humanos. El mundo se presenta como una especie de tablero de ajedrez en el que destacan los ganadores. Alianzas comerciales y explotación de los recursos de la Tierra en beneficio propio. Fundamento de las sociedades de estados.
Se halla presente en la Ilustración, La rebelión del Atlas (la novela de Ayn Rand), Wall Street, la Costa Azul, la clase media emergente de todo del mundo, la industria de la moda y de la cosmética, la búsqueda del triunfo, el colonialismo, la guerra fría, el materialismo y el liberalismo centrado en uno mismo.

30% de la población y 50% del poder.


6. Verde: El yo sensible. Centrado en la comunidad, en la relación entre los seres humanos, en las redes y en la sensibilidad ecológica. El espíritu humano debe ser liberado de la codicia, del dogma y de la división; el respeto y la atención a los demás reemplaza a la fría razón; respeto y cuidado por la tierra, Gaia y la vida. Establece vínculos y uniones laterales y es contrario a las jerarquías. Yo permeable y relacional centrado en redes. Enfasis en el diálogo y las relaciones. Fundamento de las comunidades de valor (agrupaciones libremente elegidas basadas en sentimientos compartidos). Toma de decisiones sustentada en la conciliación y el consenso (desventaja: dilación “interminable” del proceso de toma de decisiones). Presta atención a la espiritualidad, la armonía y el enriquecimiento del potencial humano. Fuertemente igualitario, antijerárquico, centrado en valores plurales, en la construcción social de la realidad, en la diversidad, el multiculturalismo y la relativización de los valores, una visión del mundo a la que habitualmente se conoce con el nombre de relativismo pluralista. Subjetivo y centrado en el pensamiento no lineal; fomenta la cordialidad, la sensibilidad, el respeto y el cuidado por la Tierra y por todos sus habitantes.

Se halla presente en la ecología profunda, el postmodernismo, el idealismo holandés, el counseling de Rogers, el cuidado por la salud canadiense, la psicología humanista, la teología de la liberación, el Consejo Mundial de las Iglesias, Greenpeace, los derechos de los animales, el ecofeminismo, el postcolonialismo, Foucault/Derrida, lo políticamente correcto, los movimientos en pro de la diversidad, los derechos humanos y la ecopsicología.

10% de la población y 15% del poder.


===================================================

Con la actualización del meme verde, la conciencia humana experimenta un verdadero salto cuántico hacia “el pensamiento de segundo grado”, un salto que Clare Graves califica de “avance trascendental” que permite “llegar a profundidades de significado anteriormente insondables”
. Dicho en dos palabras, con la emergencia de la conciencia del segundo grado, el ser humano puede pensar tanto vertical como horizontalmente (utilizando tanto las jerarquías como las heterarquías), con lo cual puede abarcar, por vez primera, el espectro completo del desarrollo in¬terno y advertir la importancia crucial que tiene cada nivel, cada meme y cada ola en la salud global de todo el proceso espiral del desarrollo.

Así pues, cada ola superior “trasciende e incluye” a sus predecesoras, lo cual quiere decir que va más allá de ellas (las trasciende), al tiempo que las engloba en su misma estructura (las incluye). Una célula, por ejemplo, trasciende pero incluye a las moléculas que, a su vez, trascienden pero incluyen a los átomos. Decir que una molécula trasciende a un átomo no es decir que las moléculas odien a los átomos, sino que los aman, los incluyen en su propio entramado, los abrazan, no los marginan. Por ello cada ola de la existencia constituye un ingrediente esencial de todas las olas subsiguientes, y todas deben ser, en consecuencia, adecuadamente respetadas e incluidas.

Además, cada una de las olas puede verse activada o reactivada en respuesta a las distintas circunstancias que nos depara la vida.- Así, las situaciones de emergencia estimulan los impulsos rojos del poder; el caos reactiva el meme azul del orden; la búsqueda de un nuevo trabajo incentiva los impulsos naranja del logro y el matrimonio y la amistad pone en marcha el meme verde de la intimidad. Todos los memes, pues, aportan algo sumamente importante.

Lo que ninguno de esos memes puede hacer, no obstante, es darse plena cuenta de la existencia del resto de los memes. En consecuencia, cada uno de los memes del primer grado considera que su visión del mundo es la única adecuada y, por tanto, reacciona negativamente cada vez que se siente amenazado. Por ello también el meme azul del orden se siente muy incómodo con la impulsividad roja y con el individualismo naranja, que el meme naranja del logro considera que el orden azul es cosa de personas muy rígidas y que la vinculación propia del meme verde es cues¬tión de gente muy blanda. El igualitarismo del meme verde, por su parte, no admite fácilmente la excelencia, el ordenamiento jerárquico de valores, las grandes imágenes ni nada que pueda parecer autoritario y por ello también suele reaccionar con mucha virulencia en contra del meme azul, del naranja y de cualquier otro meme posterior al verde.

Este estado de cosas empieza a cambiar con la emergencia del “pensamiento de segundo grado”, una modalidad plenamente consciente de los estadios interiores del desarrollo que permite -aunque no lo haga de un modo claramente articulado- dar un paso atrás y asumir una visión más global. Por ello el pensamiento de segundo grado reconoce y comprende el papel que desempeñan -y, en consecuencia, la necesidad- del resto de los memes. Por esta razón la conciencia de segundo grado no sólo piensa en términos de un determinado nivel sino de la espiral completa de la existencia.

Así, cuando el meme verde comienza a aprehender los muchos y muy diversos sistemas y contextos que existen en las diferentes culturas, el pensamiento de segundo grado, que no en vano es conocido también con el nombre del meme sensible (es decir, sensible a la marginación de los demás) va un paso más allá y, al advertir los ricos contextos que vinculan estos sistemas plurales, comienza a integrar los sistemas separados en espirales y holoarquías integrales y holísticas. El pensamiento de segundo grado, dicho en otras palabras, resulta útil para pasar del relativismo al holismo o, lo que es lo mismo, del pluralismo al integralismo.

La extraordinaria investigación llevada a cabo por Graves, Beck y Cowan señala que la conciencia integral de segundo grado se despliega, al menos, a través de dos grandes olas:

7. Amarillo:
Integrador. La vida se presenta como un caleidoscopio de jerarquías [holoarquías], sistemas y formas naturales cuya prioridad principal gira en tomo a la flexibilidad, la espontaneidad y la funcionalidad. Las diferencias y las pluralidades pueden integrarse naturalmente en corrientes interdependientes. El igualitarismo puede complementarse, cuando es necesario, con grados naturales de ordenamiento y excelencia, con lo cual el rango, el poder, el estado y la dependcencia del grupo se ven reemplazados por el conocimiento y la idoneidad. El orden mundial prevalente es el resultado de la existencia de diferentes niveles de realidad (memes) y de las inexorables pautas del movimiento de ascenso y descenso en la espiral dinámica. El gobierno adecuado facilita la emergencia de entidades pertenecientes a niveles de complejidad cada vez mayor (jerarquía anidada).

1% de la población y 5% del poder.


8. Turquesa:
Holístico. Sistema holístico Universal. Holones/olas de energías integrativas; integra el sentimiento y el conocimiento; múltiples niveles entrelazados en un sistema consciente.” Orden universal consciente y vivo que no se basa en reglas externas (azul) ni en lazos grupales (verde). Tanto teórica como prácticamente, es posible una “gran unificación”, una Teoría del Todo. Hay ocasiones en que desencadena la emergencia de una nueva espiritualidad que engloba la totalidad de la existencia. El pensamiento turquesa utiliza todos los niveles de la espiral, advierte la interacción existente entre múltiples niveles y detecta los armónicos, las fuerzas místicas y los estados de flujo que impregnan cualquier organización.

1% de la población, 1 % del poder.

Con menos del 2% de la población en el pensamiento de se¬gundo grado (y tan sólo un 1 % en el meme turquesa), el pensamiento de segundo grado es relativamente raro hoy en día y constituye una auténtica “vanguardia” de la evolución colectiva del ser humano. Beck y Cowan ilustran este tipo de conciencia con ítems que van desde la noosfera de Teilhard de Chardin hasta la emergencia y expansión de la psicología transpersonal, las teorías del caos y de la complejidad, el pensamiento sistémico integral-holístico, las integraciones pluralistas de Gandhi y Mandela afirmando con toda claridad que se halla en marcha un proceso de actualización de memes todavía más elevados…


Fuente: Fragmento de Una Teoría de Todo de Ken Wilber, reproducido por Sé y Haz

27/6/07

Boomeritis. El narcisismo incrustado en la generación que quiso salvar el mundo, por Fernando Rodríguez Bornaetxea


Boomeritis es el título de un libro reciente de Ken Wilber. El autor ha querido darle al texto la forma de una novela. Es la primera novela de Wilber, aunque no el único libro en el que adopta formatos diferentes al ensayo. “Gracia y coraje” fue su primera incursión en géneros literarios más personales. El “Diario”, pese a su carácter ensayístico, fue una excelente ocasión para volver a acercarnos a un discurso más biográfico. Boomeritis, que estaba destinado a ser una crítica del postmodernismo y su influencia en la vida académica, acabó adoptando este curioso formato. Al parecer, el texto académico resultaba excesivamente aburrido. Según el propio Wilber era un texto crítico y negativo que no aportaba puntos de salida, por lo que decidió reconvertirlo en una novela que escenificase los problemas que la mala comprensión del postmodernismo está provocando entre los miembros de la sociedad.

DINAMICA ESPIRAL

La Primera Parte del libro está consagrada a introducir al lector en el punto de vista integral. Para ello utiliza “Dinámica Espiral”, que es una elaboración del “sistema de valores” propuesto por Clare W. Graves (1914-1986), presentado en 1996 por Don Beck y Christopher Cowan en el libro “Spiral Dynamics: Mastering, Values, Leadership & Change” (1996). En 2002, el acercamiento entre Beck y Wilber propició una rápida expansión del modelo y su reconversión teórica como SDi (Dinámica Espiral Integral), pasando a considerarse una herramienta del Instituto Integral.

Wilber ya ha presentado en otros de sus libros la “Dinámica Espiral” y no vamos a exponer aquí el sofisticado y práctico sistema de análisis socio-cultural puesto a punto por Beck y Cowan. Valga como introducción una frase de Graves: “El psiquismo del ser humano atraviesa un proceso de desarrollo emergente y espiralado que se ve jalonado por la progresiva subordinación de las conductas más rudimentarias e infraordenadas a nuevas conductas supraordenadas, al tiempo que van transformándose los problemas existenciales que le aquejan. Cada uno de los estadios, olas o niveles de la existencia sucesivos constituye así un estado que la persona atraviesa en su camino hacia otros estados del ser. Cuando el ser humano se halla centrado en un determinado estado de la existencia, es decir, cuando el centro de gravedad del yo gira en torno a un determinado nivel de conciencia, todo su mundo psicológico, es decir, sus sentimientos, motivaciones, ética, valores, sistema de creencias, visión acerca de la salud y de la enfermedad mental, así como el modo más adecuado de tratarla, sus concepciones y preferencias en torno a la gestión empresarial, la educación, la economía y la política, asume también el aspecto de ese estado.”
(C. Graves:”Sumary Statement: The Emergent, Cyclical, Double-helix Model of the Adult Human Biopsychosocial Systems”, Boston, 1981)

La Dinámica Espiral se presenta, por tanto, como una descripción topográfica en ocho niveles de la evolución de las mentalidades (beige, púrpura, rojo, azul, naranja, verde, amarillo, turquesa). No es tanto una tipología, que clasifica por cualidades, sino una topografía, que ordena profundidades. No es algo mecánico sino un diagrama de flujos de pensamiento y sistemas de valores que avanzan por oleadas que chocan y se confunden en el proceso de ser y vivir en el mundo.

Como ya hemos dicho, la Dinámica Espiral se ha convertido en una herramienta integral. La principal aportación del punto de vista integral wilberiano a la espiral es el famoso AQ/AL (todos los cuadrantes todos los niveles). De hecho, Wilber ha reconocido que en Boomeritis se presenta la espiral como un simple modelo escalera (Wilber II) porque una novela “no puede llevar más peso”. SDi es, en la actualidad, una adaptación 4Q/8L que está siendo utilizada en diferentes grupos humanos: grupos religiosos, sistemas escolares, industrias de todo tipo, etc.
La ventaja de un modelo como SDi reside en la posibilidad que se le ofrece al lector de ver el mundo desde una atalaya. Aunque sólo sea desde un punto de vista intelectual el lector puede observar y comprender las dinámicas y conflictos que le habitan y le rodean. Comprender la espiral no da acceso directo a la conciencia de segundo grado amarilla. Seguiremos actuando, según las circunstancias y las necesidades, desde cualquiera de los niveles, pero, si somos honestos y nuestro funcionamiento cognitivo no está muy dañado, tendremos una herramienta de enorme valor para comprender nuestra situación y la del mundo en que vivimos.

BOOMERITIS

Con la mayoría de la población en azul (40%), la mayor parte del poder en naranja (50%) y la tendencia creciente a la visibilidad social del verde, los problemas evolutivos se centran en las dificultades en el avance del meme verde y las crisis de transformación de miembros y colectivos de azul y naranja. Dado que todas las perspectivas de primer grado (desde beige a verde) son incapaces de reconocerse entre sí, los problemas fundamentales vienen dados por la incomprensión de los aspectos negativos que necesariamente acompañan cada una de las posiciones. En concreto, la defensa enconada que cada uno de los memes de primer grado establece frente a los otros, como si fueran posiciones alternativas en vez de responder a una lógica jerárquica puede ser una de las causas de la mayoría de las guerras y marginaciones del mundo contemporáneo. Pues bien, Wilber dedica la segunda parte del libro a exponer los argumentos de lo que considera el principal problema actual de la espiral, Boomeritis.

Dejemos que sea el propio Wilber el que defina Boomeritis: “Boomeritis es una versión patológica del meme verde, en concreto, el verde infectado con el rojo. Es decir, la ola principal de desarrollo después de la egoico-racional (o naranja) es la postformal y pluralista (verde). Los muchos aspectos positivos de verde incluyen multiculturalismo, movimientos a favor de la diversidad, conocimiento ecológico, y derechos civiles, contribuciones extraordinariamente positivas. Pero, cada ola de desarrollo tiene su lado negativo o sombra. El lado positivo de verde es su esfuerzo por tratar todos los puntos de vista justamente, y no marginar o excluir ninguno de ellos. El lado negativo es un pluralismo de tierra chata que empieza diciendo que todas las perspectivas deben tratarse con justicia y acaba diciendo que todas las perspectivas deben tratarse igual. Este pluralismo de tierra chata borra toda profundidad, nada es más profundo, superior, más ancho, más íntegro, más compasivo, más afectuoso, o más amoroso. Todo es meramente lo mismo, en las superficies monocromáticas de la tierra chata postmodernista. El ambiente del postmodernismo es, por consiguiente, la ironía interminable. Al decir una cosa, se quiere decir otra, pero bajo ninguna circunstancia se puede albergar una convicción” (Entrevista de Shambhala a Ken Wilber en el momento de la publicación de Boomeritis).

Los Boomers introdujeron este pluralismo chato o plano, pero las generaciones más jovenes-los Holgazanes-X y los Milenarios-Y-crecieron bajo su influencia. Los X (nacidos entre 1960-80) lo manejaron adoptando una actitud más desganada que los Boomer. Al fin y al cabo, si no vale la pena creer en nada, entonces ¿por qué trabajar para algo? Y los Y (nacidos entre 1980 y 2000) tienden a no asumir ningún punto de vista. El comentario que más a menudo se oye actualmente a profesores de universidad es que es imposible conseguir que estos chavales se involucren en ninguna discusión sobre los méritos de un punto de vista particular, porque se supone que todo los puntos de vista son lo mismo. Lo irónico del caso es que esos mismos profesores (Boomers) son los que enseñaron el pluralismo chato para impulsar la agenda izquierdista y acabar con la opresión social--que es enorme. Pero, ese pluralismo no es la manera de acabar con la opresión, sino de consolidarla, porque la noción de que todas las perspectivas son iguales hace que sea imposible criticar cuestiones sociales (por muy injustas que sean), porque se supone que ninguna perspectiva es superior a otra. En lugar de producir una generación de activistas políticos, los Boomers produjeron una generación de inactivos sociales, que carecen de cualquier clase de sentido crítico respecto a cómo llevar adelante una agenda verdaderamente progresista --porque eso implicaría elaborar una serie de juicios y de jerarquías de valores y de perspectivas--que es lo que el pluralismo chato impide.

Si tuviésemos que definir Boomeritis en términos psicológicos podríamos decir que se trata de un punto de vista cultural postmoderno que implica un elevado desarrollo cognitivo insertado en una estructura emocional pobremente desarrollada. En otras palabras, el meme verde hace una regresión al rojo como única manera de defenderse frente al meme azul y al meme naranja. El rojo, recordémoslo, es un punto de vista fuertemente individualista y etnocéntrico. El verde, a falta de mejores razones, defiende su “libertad individual” de lo que considera autoritario o jerárquico (azul y naranja) mediante una actitud típicamente roja, impulsiva y narcisista, que se resume en ¡A mí nadie me dice lo que tengo que hacer!.

De alguna manera, los verdes pretenden hacer valer su punto de vista, igualitarista, pluralista tolerante y mundicéntrico recurriendo al poder (rojo), lo que les hace muy poco creíbles. Es una estrategia que ya hemos visto en otros movimientos “liberadores” o “vanguardistas” a lo largo de la historia. Conquistemos el poder e impongamos nuestras ideas que son las únicas que pueden salvar el mundo. Esta actitud representa muy bien la contradicción inconsciente del postmodernismo mal metabolizado que dice: “Todas las verdades son relativas menos esta”. Algo así como, todos los puntos de vista son igualmente respetables, no hay un punto de vista mejor que otro, por lo que no queda más remedio que ser fuerte y poderoso para que mi punto de vista destaque sobre los demás. En definitiva, sólo queda la guerra como única manera de dirimir las diferencias y establecer un orden.

NARCISISMO

La cuestión que me parece más relevante del texto es que la inmadurez emocional, en forma de narcisismo, es la causa de ese enorme bloqueo que impide que la generación que ha dado el paso hacia la comunidad mundicéntrica y el respeto universal encuentre la salida hacia la conciencia de segundo grado y, en consecuencia, hacia la paz mundial.

La asignatura pendiente parece ser por tanto la salud emocional. Mientras la humanidad se sigue gastando ingentes cantidades de dinero en ofrecer una educación tecnológica que se supone va a hacernos mucho más felices, la felicidad, que es un “telos” emocional, sigue sin ocupar ningún espacio entre los programas educativos y las reivindicaciones político-sociales. En todo caso, la felicidad se relaciona con lo único que alcanza a ver el “mundo chato”: la riqueza en vez de la sabiduría, la fama en vez de la dignidad, el éxito en vez del respeto a uno mismo, la imagen en vez de la autenticidad, la juventud en vez de la madurez, la limosna en vez de la compasión, la descarga sexual en vez de la relación afectiva, etc, etc, etc. Todo ello apunta a un tipo de sociedad narcisista con muchas dificultades para reconocer al prójimo, más interesada en el nivel de vida que en la calidad de vida y poco dispuesta a limitar su nivel de confort material aunque ello ponga en peligro el equilibrio de la Biosfera. Estas características reflejan la mentalidad de las sociedades económicamente desarrolladas que, en principio, son la vanguardia de la humanidad. Los habitantes de este tipo de sociedades deberíamos de saber que la satisfacción de las necesidades primarias: techo, vestido, alimentos, salud fisiológica, cultura, es condición “sine qua non” para el desarrollo del respeto humano y la armonía emocional. O sea, que el narcisismo es función tanto de factores de la personalidad humana como de fuerzas culturales.

El narcisismo, más allá de su definición de diccionario, es psicoanalíticamente hablando, una etapa del desarrollo libidinal, de la constitución del yo y de la dinámica de relaciones de este con los objetos. Aunque el término ha hecho un importante recorrido por la literatura psicoanalítica que ha influenciado notablemente su recepción por la psicología, no es un concepto unívoco sino que abarca un campo semántico que se extiende desde la normalidad hasta la patología. Hablamos de narcisismo para referirnos a (1) un yo de límites borrosos, para (2) señalar las vicisitudes del sentimiento de autoestima, para (3) nombrar la defensa que impide el contacto con el Otro, la percepción de la alteridad, y para (4) indicar lo que ocurre cuando un exceso de sufrimiento acaba aboliendo una función psíquica, como cuando castigamos o despreciamos a un niño siempre que pregunta hasta aniquilar su apetito de saber, su curiosidad. El conflicto básico de la personalidad narcisista, al igual que el de la cultura narcisista, es la acción sin sentimiento.
El modelo cultural y sus “encarnaciones” individuales dan como resultado personalidades con bastante éxito en el trabajo que se quejan de carencia de respuesta afectiva. Esta descripción permite visualizar una brecha entre el desempeño de esas personalidades en el ámbito exterior y sus sentimientos internos. Esa escisión entre lo de dentro y lo de fuera es algo más que inhibición neurótica. Si llamamos locura a la falta de contacto con la realidad, la personalidad narcisista tiene bastante de locura puesto que está desconectada del cuerpo y las emociones que son su realidad vital y vive, al mismo tiempo, en un alto grado de ensimismamiento o solipsismo.

El sufrimiento de los narcisistas no está determinado, como en las antiguas neurosis, por la culpa, la ansiedad, la fobia o la obsesión. Las personas se quejan de depresión, de vacío interno, de frustración y falta de realización.
Las personalidades narcisistas viven una ambición intensa y fantasías grandiosas al mismo tiempo que profundos sentimientos de inadecuación y dependencia de la admiración y el aplauso externos. Otto Kernberg destaca, además, la incertidumbre e insatisfacción crónicas respecto de sí mismos y la explotación y crueldad, consciente o inconsciente, con los demás. Este autor afirma que los narcisistas no pueden distinguir entre la imagen de lo que creen ser y la imagen de lo que realmente son. En vez de la imagen real de sí mismos que les resulta intolerablemente mediocre, se identifican con una imagen resultado de la fusión del yo ideal, el objeto ideal y las imágenes reales, lo que limita su percepción de sí mismos a una imagen idealizada.

Tan importante en este caso es que sea imagen como que sea idealizada. Es decir, el ente corpóreo se proyecta en la mente como una imagen que se adorna con todo lo que le gustaría ser y tener. El cuerpo y las emociones sólo son escuchadas si refuerzan esa imagen mientras que son rechazadas si la ponen en cuestión. Se vive el cuerpo y las emociones como instrumentos al servicio de la imagen grandiosa de sí mismos. Dado que el yo es algo más que una imagen, es un cuerpo físico animado por sentimientos y capacidades cognitivas, el conflicto básico de la personalidad narcisista es la discrepancia entre la imagen idealizada (ego) y el yo (unidad organísmica animada). Esa discrepancia es mínima en el caso del fálico-narcisista, más próximo de la normalidad neurótica, y va aumentando en el carácter narcisista, la personalidad limítrofe, la psicopática y la paranoide. En definitiva, el narcisismo adopta la forma de una gama con diferentes grados de pérdida o reducción del yo.

Como es sabido, a partir de mediados del siglo XX un grupo cada vez más amplio de psicoanalistas, especialmente anglosajones, comenzó a elaborar reformulaciones de la teoría freudiana que ponían en cuestión la teoría de los instintos, base del psicoanálisis ortodoxo. Entre ellos, Heinz Kohut, propuso una teoría del narcisismo en la que afirmaba que las cuestiones fundamentales del desarrollo y la patología no dependen tanto de los conflictos entre deseos instintivos (ello versus superyó) sino del desarrollo de un sí-mismo integrado y coherente que proporciona un claro sentido de identidad, con capacidad de expresar sus talentos y aspiraciones mediante intereses, valores y metas, y con capacidad de relación. Para Kohut, el desarrollo no es una cuestión de dejar atrás el narcisismo sino de llevarlo a formas más maduras.

El narcisismo se ha ido convirtiendo así en un factor del desarrollo de la conciencia individual cuasi independiente. Podríamos decir que la capacidad de amar del individuo va evolucionando del amor de sí mismo al amor de los objetos. El desarrollo de un ser humano en relación requeriría de un sentimiento de autocomprensión, más o menos necesitado del refuerzo externo, y de una tendencia hacia los objetos que exigiría para su realización de capacidad de confianza e intimidad. En este sentido puede ser de gran utilidad la aportación de la teórica feminista Carol Gilligan para quien el proceso de desarrollo individual y colectivo supone una expansión de la conciencia que implica la correlativa disminución del narcisismo. Gilligan propone que el desarrollo moral femenino pasa por tres etapas: egoísta, respeto a los míos y respeto universal, que en términos de Wilber serían: egocéntrico, etnocéntrico y mundicéntrico. Pues bien, el problema de Boomeritis es que pretende convencer al resto de su punto de vista verde-mundicéntrico, usando una estrategia roja-etnocéntrica.

Resulta irónico que un punto de vista tan sofisticado como el verde acabe recurriendo a impulsos tan poco profundos como el rojo. Fueron las mismas cualidades que lo elevaron por encima del “mal meme naranja” (la gran patología del planeta desde hace tres siglos), las que han acabado por convertir al mal meme verde en el principal problema evolutivo actual. Aunque verde tiene entre sus cruciales aportaciones su énfasis en los derechos individuales, la protección del medio ambiente y la conciencia política de la marginación en todas sus formas, su exageración ha tenido consecuencias nefastas que Wilber analiza en la segunda parte del libro y que centra en torno a cuatro grandes cuestiones: la ecología, el feminismo, la espiritualidad y el postmodernismo.

POSTMODERNISMO

El Postmodernismo aportó verdades importantes para el desarrollo de la espiral: 1.- El Construccionismo, para el que nuestra percepción del mundo es, en parte, construida. 2.- El Contextualismo, según el cual, el significado depende del contexto. 3.- El Pluralismo que pretende no privilegiar ni marginar ningún contexto ni interpretación . Estas nobles verdades han sido desvirtuadas por el extremismo postmoderno que las ha convertido en: 1.- Todas las verdades son construidas y yo me construyo la mía. 2.- No hay verdades más universales que otras, por tanto la mía tiene el mismo valor que cualquier otra. 3.- No privilegiar ni marginar se convierte en una defensa a ultranza de la diferencia. Esta mala comprensión provoca un relativismo extremo que conduce al nihilismo, la falta de jerarquía conceptual y la desorientación intelectual.

El fenómeno es parcialmente inconsciente y consecuencia de un tipo de razonamiento unidimensionalmente crítico cuya intención es sentirse especial, diferente (narcisismo). Esta cita de la revista “The Sciences” citada por Wilber en el Diario expone acertadamente este desatino del pensamiento: “Uno parte de la convicción de que pertenecer a un grupo le proporciona una experiencia que le une a los demás miembros del mismo (aun cuando no los conozca) a la vez que le aleja de las personas que no pertenecen a él (por más amigos íntimos o parientes que sean)
Luego asume que sus esfuerzos, humillaciones y triunfos personales constituyen una versión de las luchas sociales en las que ese grupo se halla inmerso (de modo que lo personal se convierte en lo político)

En tercer lugar, comienza a afirmar que los intereses de su grupo están siendo soslayados o masacrados, de modo que hay que pasar a la acción transformando, por ejemplo, la forma en que el grupo es percibido por quienes están fuera de él”.
(David Berreby, The Sciences)

Este proceso constituye lo que podríamos denominar pluralismo alienado que es la creencia de que la aceptación de mi grupo depende de la acusación y culpabilización sumaria del grupo cuya aceptación busco.

El verdadero pluralismo es universal. Hay que empezar a construir por los factores y estructuras profundas que unen a los seres humanos –todos sufrimos y gozamos, todos reímos y lloramos, todos experimentamos placer y dolor, asombro y remordimiento; todos tenemos la capacidad de articular imágenes, símbolos, conceptos y reglas; todos tenemos doscientos ocho huesos, dos riñones y un corazón (con sus salvedades correspondientes). Sobre este sustrato se agregan todas las preciosas variantes culturalmente construidas y otras estructuras superficiales que configuran los grupos y los individuos, todos diferentes, todos especiales y todos únicos. Pero si se empieza con las diferencias y el pluralismo, y no se tiene en cuenta lo más universal, se acaba inmerso en un pluralismo alienado que puede devenir “revival” etnocéntrico, feminismo antimasculinista o ecologismo retroromántico.

Cualquiera de estas formas de la alienación supone situarse en una postura “mesiánica” y acusar a algún Otro de opresor. La novela de Wilber recoge numerosos ejemplos, a cual más jugoso, de lo que denomina “la excusa del abuso”, “la cultura de la queja” o “el chip de víctima”. Como hemos visto anteriormente, uno de los rasgos característicos del narcisismo consiste en atribuir a los demás la culpa de los problemas y preocupaciones propios, por lo que ese narcisismo incrustado se hace visible en los nacionalismos, el feminismo y algunos movimientos ecologistas. Es curioso cómo las mejores intenciones se convierten, cuando se mezclan con los dramas personales, en actitudes sectarias que dividen la sociedad de forma maniquea en buenos y malos, opresores y oprimidos, justos y pecadores.

Como ya hemos dicho, el meme verde trajo consigo grandes avances hacia el respeto universal como el énfasis en los derechos individuales, la protección del medio ambiente y la conciencia política de la marginación en todas sus formas. Muchos de esos vanguardistas verdes dedicaron su vida a trabajar sobre dichas injusticias pero su “causa” se tornó tan unidireccional que muchos de aquellos movimientos nacionalistas (indigenistas), feministas, o ecologistas adoptaron expresiones marcadamente fundamentalistas que arrastraron tras de sí a muchos púrpuras y rojos adultos además de a muchos jóvenes rojos que debido a su estadio evolutivo sintonizan con ese tipo de reivindicaciones aparentemente heroicas. En estos casos, el narcisismo se asienta en el sentido de pertenencia a un grupo “especial” que ha sido injustamente tratado. Identificarse con el grupo “especial” apoyándose en el hecho diferencial y consagrar la vida a “resistir” como diferentes, tal es la “causa” de los jóvenes rojos arengados por justificaciones y racionalizaciones verdes desorientadas. En tales casos, la diferencia ha pasado a tener más sentido que la identidad. El objeto adopta una función narcisista y se convierte así en algo que separa, enfrenta, se es diferente “contra otro”. Las personalidades narcisistas desprecian profundamente a los que no son como ellas. Ya sea que no tienen sus características físicas, sus orígenes, sus apellidos, su lengua o su cultura, los otros son seres inferiores o equivocados y sólo son dignos de respeto si se adhieren al grupo. En esos casos, la diferencia lleva a la máxima etnocentrista: “yo con los míos tengan o no razón”. Esa actitud etnocéntrica no permite el abrazo mundicéntrico. La identidad basada en la diferencia no deja ver lo idéntico. Uno de los más lúcidos psicólogos contemporáneos, Jerome Bruner, ha señalado que para no perdernos en lo relativo, construido, diverso o diferente, debemos aplicar la unitas multiplex, es decir, tener en cuenta tanto los rasgos locales o superficiales de la existencia humana como sus características universales profundas. El pluralismo alienado sólo puede ver multiplex.

CONSTRUCCIONISMO

El construccionismo vino a desvelar que la noción de “verdad” es, en muchos sentidos, construida de forma más o menos arbitraria, cambiante, culturalmente relativa e históricamente determinada. Esta interesante “verdad”, cuando pretende su aplicabilidad general y sin límites cae en flagrante contradicción consigo misma. Jürgen Habermas o Karl Otto-Apel ya habían advertido de la contradicción performativa en que incurre el relativismo extremo, y lo mismo hicieron, entre otros, Searle (al demostrar que, para que una realidad socialmente construida funcione, debe descansar en verdades objetivas), Peter Berger (que relativizó la visión relativista, derrotándoles así con sus propias armas) y Charles Taylor (demostrando que la pretensión antijerárquica de los relativistas no deja de basarse en una jerarquía). Pongamos como ejemplo el feminismo boomeritis el cual considera que toda realidad es una construcción social y, por tanto, que la diferenciación sexual no es real sino el resultado de una serie de convenciones arbitarias impuestas por el poder masculino (patriarcado) con el propósito de oprimir a las mujeres. Un análisis asentado en la dinámica evolutiva debería empezar por asumir que el sexo es una función fisiológica que, en cierta medida, va más allá de la supervivencia individual puesto que su objetivo es la supervivencia colectiva (familia, clan, tribu, especie). Dicha función la compartimos con muchos seres y nos une especialmente con los mamíferos. La autoconciencia, como característica exclusivamente humana, no evita o anula la determinación biológica sino que esta va adoptando formas diferentes a lo largo del despliegue de la espiral. La vida es la que nos construye y la ideología (feminismo) es un mero intento de modificar algunas de las condiciones de la vida. Cuando la ideología, que es un proyecto mental, se introyecta, la vida se reduce al ideal, es decir, las necesidades corporales y emocionales se supeditan al ideal de relación.

Cuando la práctica sexual se carga de Eros (esa energía sentida pero poco medible), el macho y la hembra se convierten en amantes. La sexualidad, como práctica de la función biológica ligada al erotismo conserva el gesto animal. Está el que empuja y el que se abre, el impulso y la receptividad, el principio activador y la pasividad o espera confiada, la autonomía y el respeto. El principio activador se mueve hacia el cambio, hacia otro estado, el principio receptor permite que las cosas sucedan y que el proceso fructifique. Así es como macho y hembra se convierten en masculino y femenino. Con ese salto de la biosfera a la noosfera el imperativo biológico se convierte en juego amoroso. Y, el juego, permite intercambiar los papeles. Tanto los hombres como las mujeres representan ambos principios en diferentes grados, proporción, organización, etc. Los movimientos son complementarios. El salto de la biosfera a la noosfera implica también renunciar al esencialismo según el cual para hablar de lo femenino hay que ser mujer sometida, para hablar de los pueblos oprimidos hay que ser indígena oprimido o para hablar de la homosexualidad hay que ser homosexual marginado. La identificación esencialista con el rol de víctima es especialmente insidiosa porque recuperar la autoestima supondría perder el estatus, los derechos y la pretensión de recibir un trato de favor.

Ya hemos visto cómo la resistencia puede ocupar la plaza del impulso activador provocando un bloqueo del flujo relacional que responde a un ideal narcisista, seguir sintiéndose especial negando la alteridad. La resistencia produce el estancamiento de la onda y el placer del que resiste queda muy mermado. A ello hay que añadir la perplejidad del que se abre, ante una actitud que no impulsa sino que simplemente resiste.

Frente al abrirse está el cerrarse que puede ser parte del juego, como en el cortejo, pero que puede convertirse también en una forma de resistencia activa. En este sentido, la ambivalencia sería la forma de resistir de lo femenino. La actitud de cierre constituye otra forma de negación de la alteridad. El narcisista no alcanza a diferenciar entre el objeto anhelado y el objeto encontrado porque no hay un reconocimiento del otro como otro. Aceptar la alteridad, ese otro del cual puedo depender o puedo necesitar, es un proceso de duelo de la omnipotencia y autosuficiencia narcisista. Puedo sentir que entregarme a otro me provoca una enorme cantidad de angustia y sufrimiento o, a la inversa, la distancia respecto al otro puede resultarme intolerable. Hay personas con poco compromiso afectivo que cuando traspasan cierto umbral se desorganizan. Si consideramos al yo como un proceso de autoorganización permanente, un sistema abierto, podemos decir que cuanta más patología, más cerrado el sistema. El solipsismo es otra de las marcas del narcisismo.

No cabe duda de que uno de los principales problema que afecta a las sociedades desarrolladas es la violencia sexual, es decir, la pedofilia, lo que se ha dado en llamar “violencia de género” y otras variedades de la imposición de un ser humano sobre otro por razones sexuales. El libro que estamos comentando recoge una variada gama de casos y datos que vienen a confirmar que hay tanto mujeres como hombres oprimidos por razones sexuales. Por citar un solo caso mencionaré la investigación realizada por el FBI basándose en la prueba de ADN que vino a demostrar que una de cada tres acusaciones de violación es falsa lo que significa que hay muchos miles de hombres pudriéndose en las cárceles por delitos que no cometieron. La solución no consiste en sumar abusos de uno y otro lado o hacer una especie de campeonato de la vejación sino en reconocer que los valores etnocéntricos femeninos son tan destructivos como los valores etnocéntricos masculinos y que, desgraciadamente, hay muy pocas personas (tanto hombres como mujeres) que hayan alcanzado los niveles mundicéntricos de la conciencia. La verdadera dialéctica no es la que tiene lugar entre hombres y mujeres sino entre conciencia de primer grado y conciencia de segundo grado para lo que necesitamos valores mundicéntricos tanto masculinos (autonomía integral) como femeninos (respeto integral).

EL EMPUJE HACIA AMARILLO

Volviendo a la espiral, encontramos que los niveles impares son de impulso individualista y los pares de relación colectivista. Mientras que en los aspectos colectivos, verde ha hecho una gran aportación a la humanidad, parece que el mal meme verde ha condenado la impulsividad y la asertividad como si fueran restos a superar de azul y naranja. Como para el “yo sensible” verde cualquier manifestación de autoridad y jerarquía son formas de opresión, el mal meme verde sólo puede ver rojo cuando contempla el punto de salida amarillo. Cuando para salir del ensimismamiento igualitarista verde, amarillo presenta un tono polémico, el “yo sensible” verde, para el que las formas lo son todo (la forma es lo que determina si se es sensible o insensible) reacciona agresivamente.

Como hemos visto cuando hablábamos de “la cultura de la queja”, durante las tres últimas décadas boomeritis ha proclamado un aluvión de derechos egocéntricos y etnocéntricos disociándolos de sus correlativas responsabilidades, ha escindido autonomía y respeto. El principio femenino se pervierte cuando en la pareja uno de sus miembros otorga el principio activador al otro por miedo o pereza de asumir responsabilidades. Eso no es entrega sino rendición, abandono, sometimiento. Cuando el principio femenino funciona como parásito que no asume sus errores ni está dispuesto a aprender de ellos, el resultado es mayor miedo a la vida y al principio masculino. Miedo a la esclavitud que el propio principio femenino ha creado. Así es como lo femenino se asocia erróneamente al desamparo y la inferioridad. (El principio masculino se pervierte cuando en la pareja uno de sus miembros se desentiende del respeto y se rinde a un inconsciente masculino sumido en la hostilidad, la brutalidad y la cólera. Eso no es amor sino sadismo y crueldad. Por eso lo masculino se confunde con la fuerza bruta y la superioridad. Solo cuando se reconocen y se comprenden las emociones destructivas se toma conciencia de que son mecanismos defensivos innecesarios y reacciones automáticas inconscientes se puede conectar con el poder creativo activador masculino.) Lo que mantiene lejos de la conciencia integral a verde es el rechazo de cualquier jerarquía y autoridad de manera que le resulta imposible tolerar la excelencia, las jerarquías de valor, las visiones de conjunto y todo lo que huela a separación y autonomía, es decir, interpreta el amarillo como maligno y arrogante y, en consecuencia, reacciona con violencia.

El “diálogo”, por otra parte, es la respuesta de verde para solucionar todos los problemas, como si bastara con reunirnos y compartir de un modo respetuoso y sincero lo que nos ocurre para alcanzar la paz y la armonía. Sin embargo, sabemos que el diálogo no tiene nada que ver con los intereses púrpura, rojo, azul o naranja, por lo que se convierte en una forma “amable” de imponer valores verdes al resto de la espiral. Por todo ello, por mucho que la cultura verde insista en que todo el mundo asuma el pluralismo y el multiculturalismo, mientras siga negando azul y naranja, seguirá amputando una dimensión fundamental de la espiral e impedirá que el empuje verde transforme la conciencia de manera que la acción sea más eficaz y rápida, que requiera menos esfuerzo, que el miedo tienda a desaparecer y el organismo emane vitalidad, coherencia y armonía, practicando en el mundo una serena y compasiva sabiduría amarilla.


P.D. Por supuesto, el hecho de que una minoría verde (occidental y rica principalmente) arribe a las playas de la conciencia de segundo grado no es el problema fundamental de este mundo. Nuestra atención debe centrarse en el modo más adecuado de alimentar a los millones de seres humano que pasan hambre, alojar a millones de personas sin hogar y mejorar la salud de otros tantos enfermos. También debemos ser conscientes de que si no potenciamos el desarrollo interior por medio de prácticas integrales que atiendan a las necesidades físicas, emocionales, mentales y espirituales de los seres humanos, y les proporcionen herramientas y conocimiento para transformar su entorno, sólo estaremos salvando gente para que puedan acabar destruyéndose entre ellos.

Fuente: Conciencia sin fronteras

El libro Boomeritis de Ken Wilber está editado en español por Kairós

10/6/07

Buscar el alma en el trabajo


"La espiritualidad significa que ante circunstancias adversas y con gente difícil puedes sacar lo mejor de los otros"

"Lo que se pretende es saber mantener la visión en el ojo del huracán. ¿Cómo se logra? La meditación ayuda"


"Nuestro objetivo es mandar un mensaje de conciencia en el mundo de la empresa. Lo que intentamos transmitir es que, si todos cambiamos internamente, el entorno también lo hará". Por extraño que pueda parecerle a algunos, estas palabras salen de la boca del presidente de una entidad española dedicada a las finanzas, Joaquín Tamames, que además es cofundador de la Fundación Ananta, una organización desde la que pretenden impregnar de valores humanos y espirituales el mundo de los negocios.

La filosofía de la Fundación Ananta, lejos de ser una iniciativa original y osada, se enmarca en una tendencia que llena los despachos de la alta dirección de todo el mundo. El antiguo modelo empresarial orientado sólo a resultados, a la productividad, está matizándose. En un tiempo en el que los cambios son vertiginosos; la incertidumbre, la compañera de camino, y la crisis mundial, una constante amenaza, los ejecutivos "buscan respuestas más profundas", asegura Ken O'Donnell, consultor internacional de desarrollo organizacional y autor del libro Valores humanos en la empresa, editado recientemente en España por Ananta. "La gente no está satisfecha con un trabajo que simplemente permita pagar el alquiler, y quiere un trabajo pleno y con sentido", opina Don McCormick, profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Redlands (California) y autor de numerosos artículos sobre la espiritualidad en el trabajo. "Cuando vas a comer con el presidente de una compañía y empiezas a profundizar, todo el mundo te muestra que tiene un anhelo o un vacío espiritual", afirma Tamames.

Los visionarios de la evolución en la organización de las empresas sugieren que la respuesta a esta inquietud está más cerca de lo que podríamos imaginar: en cada individuo. De ahí que se haya comenzado a hablar de gestión espiritual (spiritual management), surgida a su vez del concepto de inteligencia espiritual que completa el círculo uniéndose a la emocional y a la racional. Varias revistas estadounidenses del mundo de los negocios, como Fortune o Business Week, ya han publicado informaciones sobre lo que se perfila como un cambio profundo en la mentalidad empresarial. También la Academia de Dirección (Academy of Management) ha creado un grupo y una publicación con el nombre Dirección, Espiritualidad y Religión.

Pero, ¿qué se entiende por espiritualidad? "Cuando se piensa en espiritualidad, se imaginan cráneos rapados, gente en medio de la selva meditando o cogida de las manos antes de entrar al trabajo? No. Lo que realmente significa es que, ante circunstancias adversas y con gente difícil, eres capaz de continuar respetando, confiando y sacando lo mejor de los otros. [...] Espiritualidad es interactuar de una forma que es la mejor para ti, para los otros y para lo que tratas de hacer", dice O'Donnell. Como se puede deducir de esta definición, se establece una separación clara entre espiritualidad y religión. No es necesario creer en otra cosa que en los valores del ser humano. "Invita a cada uno y a todos a desarrollar sus potenciales y a descubrir su espiritualidad profunda", escribe Ken Wilber, un filósofo que con su "pensamiento integral" ha inspirado a muchos de los consultores que están introduciendo la espiritualidad en los negocios.

Y es que son cada vez más numerosos los consultores que ofrecen servicios dirigidos fundamentalmente a buscar la raíz del ser. Los más atrevidos hablan incluso de alma, y escriben libros con títulos como Despertando el alma corporativa, de Eric Klein y John Izzo, en el que se abunda en la idea de iluminar las almas de los individuos para que la organización funcione, y se dan las claves para ello. La mayoría, por el contrario, prefiere evitar prejuicios empleando otros nombres, como gestión de talentos. "El director acude pidiendo programas para el autoconocimiento, para madurar, pero no lo presenta así a su equipo. Les habla, por ejemplo, de una formación para mejorar sus habilidades", explica Maryam Varela, una consultora experta en inteligencia emocional.

Algunos directivos conciben programas realmente osados para transmitir e impregnar de valores humanos sus empresas. Como Louis Willem Gunning, presidente para Asia de Unilever, quien quiso despertar la sensibilidad y la empatía de un grupo de ejecutivos de su compañía. No se le ocurrió nada mejor que llevarlos a Sri Lanka justo después del tsunami que arrasó la zona. Allí, durante varios días, participaron en las labores de reconstrucción, pero lo que realmente tocó el alma de estos particulares voluntarios fue el apoyo emocional que pudieron prestar a los afectados y el impacto tan positivo del acercamiento humano.

Seguramente, Gunning decidió poner a su equipo en una situación extrema con el objetivo de que cada individuo llegara al fondo de sí mismo, porque desarrollar la inteligencia espiritual pasa necesariamente por bucear en el interior de uno para comprender lo que ocurre; para reconocer íntimamente los sentimientos, las actitudes y los valores. "Cuando me conozco, conozco al otro y puedo encontrar una estabilidad. Desde ella soy capaz de superar cualquier bloqueo", explicaba Jayanti, coordinadora europea de Brahma Kumaris, una organización benéfica presente en un centenar de países que se dedica a enseñar meditación en ámbitos muy distintos, entre ellos en la empresa. En su sede de Londres se imparte gratuitamente meditación y relajación, y por esta y otras acciones, Brahma Kumaris ha sido distinguida con varios premios.

Jayanti ha estado recientemente en España para, junto con Ken O'Donnell, impartir por segundo año consecutivo un seminario para directivos titulado Sabiduría y liderazgo, en la línea de la gestión o dirección espiritual. La respuesta de los directivos y empresarios españoles ha sido positiva. "Después del primer seminario nos pidieron un segundo, y además algunos de los asistentes han querido que enseñemos meditación y pensamiento positivo en sus empresas", explica Miriam Subirana, presidenta de Brahma Kumaris en España. Una de ellas es Macsa, SA, una compañía de codificación, que ofrece programas semanales de meditación a sus empleados. Jordi Piñot, director general de Macsa, experimentó esta técnica en un curso de liderazgo organizado por la Universidad de Oxford. "A mí me ha funcionado. Yo la uso, y he querido que los demás también puedan aprovechar sus efectos", asegura. "Lo que se pretende en última instancia es saber mantener la visión en el ojo del huracán, y ¿cómo se consigue eso? La meditación ayuda a ello".

Aunque no es ni mucho menos la única, es relativamente frecuente el uso de la meditación como herramienta de interiorización, como un medio para entrar en contacto con otra dimensión de uno mismo. Lo cierto es que en el fondo de muchas de las propuestas nacidas en el seno de la gestión espiritual hay una tendencia a aplicar la esencia de las filosofías orientales a la realidad occidental. En la tradición oriental, el individuo se siente en íntima relación con todo su entorno, e incluso con el universo en su conjunto. Es decir, que la espiritualidad, más que la búsqueda de la autotrascendencia y del descubrimiento de los valores individuales, se entiende como una llamada a que el individuo asuma su responsabilidad en la transformación del entorno mediante la transformación interior. Es, en resumen, una reflexión a dejar de echar la culpa a los jefes, a los compañeros, a la suegra o al político de turno?, y participar en crear una realidad propia. Curiosamente, esa llamada no sólo se oye en los pasillos de las grandes empresas. Javier Solana, en su discurso al recibir el Premio Carlomagno, dijo: "Estoy profundamente convencido de la causalidad inmediata entre cómo nos definimos y cómo actuamos en el exterior. Lo que hacemos en el mundo es reflejo de lo que somos".

Más contundentes fueron las palabras de Andrew Cohen, un filósofo y guía espiritual estadounidense, ante una audiencia de ejecutivos que asistían a un curso de formación sobre liderazgo: "Para cambiar el mundo y para participar en su evolución, cada individuo tiene que abrir sus propias fronteras. Y cuando lo haces te das cuenta de que la evolución se está produciendo a través de ti. La evolución no es algo que está ahí fuera, sino algo que tiene que ver contigo". Asombrosa similitud con el discurso de Solana.

Basándose en un concepto de evolución de la conciencia, Don Beck, asesor de presidentes como Tony Blair o Nelson Mandela, ha desarrollado una teoría para el diseño del cambio llamada dinámica en espiral (spiral dynamics), que se aplica tanto a las empresas como a las naciones. "No tiene sentido invertir tiempo atacando la realidad actual. Es tiempo de crear nuevos modelos. [...] En la medida en que podamos hacerlo, podremos proporcionar lo que se requiere para dar un gran salto hacia el futuro".

Beck sostiene que el hombre no deja de evolucionar. En cada crisis se renueva, asciende una vuelta en la espiral de la evolución de conciencia, haciendo más amplia su visión de la realidad. La espiral representa los distintos niveles de desarrollo, empezando por el primitivo, pasando por el egocéntrico, el comunitario... En opinión de Beck, llegamos a un momento en el que se está cociendo un importante salto de nivel, comparado incluso con el paso de la Edad Media al Renacimiento. En esta ocasión, el salto llevará a integrar todas las dimensiones del ser humano y de la realidad para tener una visión global más amplia. "Pasar del pluralismo al integralismo", según Wilber. En este contexto, la espiritualidad es una herramienta imprescindible para afrontar los retos. "Un nuevo y diferente patrón de pensamiento está emergiendo en todo el mundo y en varios campos de la actividad humana. [...] Por primera vez, el hombre es capaz de afrontar la existencia en todas sus dimensiones", escribe Don Beck, junto a Christopher Cowan, en un libro que relata su experiencia en Suráfrica como asesor durante la transición del apartheid a la democracia. La espiral puede también aplicarse a cada individuo no sólo para situarse a sí mismo en ese camino de desarrollo de la conciencia, sino para comprender a los demás.

Otra constatación más de que las fronteras entre lo interior y lo exterior se diluyen, y de que lo que nos rodea es el reflejo de nosotros mismos, es el uso de una metodología desarrollada por Bert Helliger como técnica terapéutica para su aplicación en el contexto familiar, y que ha comenzado ya a emplearse en el mundo de la empresa. Las agrupaciones familiares son una representación animada del árbol genealógico de una persona; el objetivo es que ésta sea consciente de su posición en él y de que descubra los nudos emocionales inconscientes con los miembros de la familia que están condicionando su comportamiento.

Una empresa no es muy diferente de una familia, y los conflictos que se viven dentro de ella están íntimamente relacionados con los conflictos personales de los individuos que la conforman. De modo que de las agrupaciones familiares se ha pasado a grupos organizados. También en este caso, una representación animada del organigrama de la empresa o de un equipo saca a la luz los vínculos, las posturas y las posiciones conscientes e inconscientes que conforman la verdadera realidad del grupo. Al mismo tiempo que saca a la luz lo que no se ve, es decir, las relaciones basadas en lo que ocurre en el interior de los personajes, la agrupación permite hacer modificaciones para deshacer conflictos y crear mayor fluidez y armonía dentro de la organización.

Parece, pues, que este movimiento de gestión espiritual hace buena la leyenda que cuenta que los dioses quisieron esconder el secreto de su sabiduría para cambiar el mundo en un lugar de difícil acceso para el ser humano. Un lugar que exigiera un verdadero esfuerzo para llegar. Después de considerar las más altas cumbres y los más profundos océanos, decidieron ocultarla en el último lugar donde los humanos buscarían: en su interior.

Fuente: Artículo de Angela Boto publicado en El País Semanal del 10/06/07

12/4/07

La búsqueda de la cohesión en la era de la fragmentación, por Don Edward Beck


Del Nuevo Orden Mundial hacia la Próxima Malla Global

Al principio del capítulo 17 de nuestro libro “Dinámica en Espiral” anotamos:

“La Guerra de cien horas de George Bush en el Golfo Pérsico y el desfile triunfal al estilo Cesar a lo largo de Washington, D.C. en 1991 se convirtió en el último destello de su crepúsculo. Nunca se recobró de la victoria. En su discurso anunciando la operación “Tormenta del Desierto” había proclamado: “Tenemos ante nosotros una oportunidad para forjar, para nosotros y las futuras generaciones, un Nuevo Orden Mundial”.

El término “Nuevo Orden Mundial” no solo se volvió en sí mismo un símbolo temible de la dominación por una élite minoritaria sino que también alimentó temores paranoicos de una nueva marcha militar siguiendo la cadencia de una única ideología. Más tarde el presidente Bush calmó los ánimos ante la Asamblea General de las Naciones Unidas con las siguientes palabras: “En síntesis, buscamos una pax universalis construida sobre un entendimiento común”. Ha llegado el momento de renovar la búsqueda de un principio de operación global y su proceso.

Esta búsqueda de una Próxima Malla Global se basa en una pax universalis, una iniciativa que pretende alcanzar “un entendimiento común” acerca de cómo nosotros, en calidad de pueblo, emergemos a través de niveles de complejidad. Mientras que el término “orden” conduce a la idea de sistemas cerrados y reglamentación, el término “malla” sugiere una nueva forma de integración social que se basa en entrelazar juntas las ricas texturas de las diferencias humanas y las ataduras del cambio constante. El concepto de “malla” lleva consigo la capacidad de absorber la inmensa complejidad que hoy confronta la gente a nivel global, a medida que entramos en la próxima década, siglo y milenio.

La era de la Fragmentación

Nunca antes había cargado el planeta una tapicería tan rica en diferencias humanas, ya sea en su forma individual o grupal. El final de la Guerra Fría trajo consigo el derretimiento de la placa bipolar que cubría al planeta entero al tiempo que los profundos problemas étnicos comenzaron a hervir nuevamente. Décadas de deconstructivismo e igualitarismo en círculos académicos y de cultura popular liberaron sus entidades e intereses doblegados, que habían sido sometidos por las jerarquías de poder y control de Europa Occidental. El microchip influye inmensamente en la toma de decisiones por parte de un solo individuo. Los análisis de ADN hacen posible una identificación específica de cada persona del planeta. Los esfuerzos de personalización masiva son capaces de apuntar a cada persona y hasta especificar nombres dentro de revistas semanales. Es como si toda la historia psicológica de nuestra especie desde su mismo principio fuera reproducida en tiempo real y transmitida en vivo por la CNN. ¡Que tiempo asombroso es este!

Los seis ciegos y el elefante

La mayoría de la gente conoce la historia de los seis ciegos y el elefante. Uno descubrió la cola, otro el tronco, mientras los otros sintieron la pierna, el costado, colmillos y las orejas. Cada uno estaba totalmente convencido de que había descubierto la verdad, basados en la experiencia directa. Por supuesto, cada observador tenía razón acerca del elefante, pero solo sobre una parte del mismo. Ninguno había podido captar la totalidad. Esto mismo puede decirse sobre las variadas teorías políticas, económicas, religiosas, educativas y tecnológicas de nuestros días. Esto también incluye las diversas visiones del mundo o Weltanschauungen, o las numerosas teorías psicológicas, iniciativas de liderazgo o mandatos gerenciales que continúan siendo populares o han sido descartados en los cestos de basura de la sociedad. Los numerosos y a menudo acalorados debates oídos en las Naciones Unidas o en Asambleas Nacionales, Senados y Parlamentos reflejarán, del mismo modo, estas diferentes vistas parciales del elefante. ¿Mejor que seguir escarbando el vasto conjunto de las diferencias, unas contra otras en términos de opuestos adversarios, o sufrir las consecuencias cuando el conflicto asoma en la forma de beligerancia o guerra, no sería más útil encontrar una forma de construir una síntesis que pueda explicar por qué cada una emergió, dónde pueden ser útiles y cómo pueden contribuir a la Malla Global total?

Seguir leyendo artículo completo en IntegralWorld

11/4/07

Política integral: : ¿Se puede ir más allá de las limitaciones de los movimientos políticos de izquierdas y de derechas?, por Alejandro Villar



Todo el mundo parece estar buscando una “tercera vía” que integre lo mejor de las visiones liberal y conservadora. Esto es lo que han tratado de hacer el “vital center” del presidente Clinton, el “compassionate conservatism” de George W. Bush, el “neue mitte” en Alemania, la “third way” de Tony Blair, y el “African renaissance” de Thabo Mbeki, por nombrar algunos de ellos. Son muchos los teóricos que tratan de establecer los cimientos sólidos de una nueva visión que supere las limitaciones de los movimientos políticos de derechas y de izquierdas.

En lo que respecta al origen del sufrimiento humano, los liberales tienden a creer en la causación objetiva, mientras que los conservadores creen en la causación subjetiva. Desde la perspectiva liberal (de izquierdas), la responsabilidad del sufrimiento recae en las instituciones sociales objetivas (si eres pobre es porque la sociedad te oprime), mientras que la perspectiva conservadora (de derechas) culpa a los factores subjetivos (si eres pobre es por tu falta de iniciativa, valores, etc.). Consecuentemente el liberal aborda el problema recomendando algún tipo de intervención social objetiva, como la reforma de las instituciones sociales y una redistribución de las riquezas que aliente la igualdad entre todos los seres humanos. El abordaje conservador, por su parte, recomienda cosas como inculcar los valores adecuados, exige que los individuos asuman sus responsabilidades, propone el endurecimiento de las normas morales (lo cual solía suponer, en muchos casos, la aceptación de los valores religiosos tradicionales), alienta la ética del trabajo, el uso de incentivos que recompensen el logro, etc.

Por tanto, el primer paso a una “tercera vía” –que integre lo mejor de la visión liberal y de la conservadora, y que subraye, en consecuencia, tanto el desarrollo interior como el exterior- consiste en reconocer la realidad e importancia tanto de los aspectos objetivos como de los subjetivos, y orientar nuestros esfuerzos tanto hacia los factores internos (los valores, los significados, la moral y el desarrollo de la consciencia) como hacia los factores externos (las condiciones económicas, el bienestar material, los avances tecnológicos, la seguridad social, el medio ambiente, etc.)

El desarrollo de la consciencia es el área más difícil de admitir para los liberales, que suelen oponerse a todo tipo de “estadios” o de “niveles” (incluyendo los niveles de consciencia), convencidos de que tales “juicios” son marginadores y opresivos. Recordemos que el liberal no suele creer en la causación interior y que incluso llega, en ocasiones, a cuestionar la existencia misma de cualquier tipo de interioridad. La epistemología liberal típica (como la de John Locke, por ejemplo) considera que la mente es como una tabula rasa, una pizarra en blanco que va llenándose con imágenes del mundo externo. Así pues, si existe algún problema interior (si hay sufrimiento, en suma), es porque algo funciona mal en el exterior (en las instituciones sociales), ya que, desde esta perspectiva, toda interioridad constituye, de un modo u otro, un reflejo del exterior.

Pero ¿qué ocurriría si lo interior no dependiera exclusivamente del mundo externo y tuviera sus propios estadios de crecimiento y desarrollo?. Si el logro de una auténtica “tercera vía” exigiera tener en cuenta tanto el desarrollo interior como el exterior, deberíamos prestar también una atención cuidadosa a los estadios interiores del desarrollo de la consciencia. Hay muchísimos modelos diferentes sobre como se desarrolla la consciencia, tanto orientales como occidentales, antiguos o modernos, que pueden proporcionarnos una imagen muy clara de los estadios de desarrollo del reino subjetivo, pero no a modo de una secuencia fija e inalterable de niveles, sino como una guía general de las posibles fases del desarrollo de la consciencia.

Así pues, el primer paso hacia una “tercera vía” auténticamente integral es combinar adecuadamente lo interior y lo exterior, mientras que el segundo es reconocer que lo subjetivo – es decir, la consciencia- se despliega a través de una serie de estadios. Quien quiera conocer detalladamente esos estadios puede recurrir a cualquiera de los mapas de los investigadores más reputados del desarrollo interior, como Jane Loevinger, Robert Kegan, Clare Graves, William Torbert, Susane Cook-Greuter o la “Spiral Dynamics” de Beck y Cowan. Para ilustrar una visión global y simplificada bastará con identificar tres estadios generales: el preconvencional (o egocéntrico), el convencional (o sociocéntrico) y el postconvencional (o mundicéntrico).

La ideología tradicional conservadora se hallaba asentada en una ola convencional y sociocéntrica del desarrollo propia del estadio agrario-mítico cuyos valores hundían sus raíces en la orientación religiosa mítica (como la Biblia, por ejemplo), suele subrayar la importancia de los valores de la familia y de la patria, es fuertemente sociocéntrica (y, en consecuencia, solía ser muy etnocéntrica), afirmaba los valores aristocráticos y jerárquicos y tendía al patriarcado y el militarismo. Esta fue la modalidad mítico-pertenencia que subrayó las virtudes cívica y que dominó la consciencia cultural desde aproximadamente el año –1000 hasta la Ilustración occidental, después de la cual apareció una modalidad de consciencia radicalmente nueva (a nivel colectivo)- la consciencia racional egoica, postconvencional- que trajo consigo la nueva ideología política liberal.

La Ilustración liberal nace, pues, como una reacción contra el fundamentalismo propio de la estructura mítico-pertenencia, contra la opresión social generada por los mitos y sus prejuicios etnocéntricos (que afirman cosas como que los cristianos se salvarán, mientras que los paganos irán al infierno) y contra la naturaleza no científica del conocimiento generado por los mitos (por ejemplo, que el universo fue creado en seis días). Así pues, uno de los principales objetivos de la Ilustración fue aliviar el sufrimiento impuesto por la opresión de la religión mítica/etnocéntrica y su carácter no científico. Por ello el grito de batalla de Voltaire fue “¡Recordad la crueldades!”, recordad el sufrimiento infligido por la Iglesia sobre millones de de seres humanos en nombre de su Dios mítico.

Así pues, en lugar del etnocéntrismo mítico-pertenencia basado en una identidad de rol social que se inserta en una jerarquía de identidades de rol, la Ilustración anhelaba una identidad egoica libre de los prejuicios etnocéntricos (que pudiera concebir los derechos universales del hombre) y basada en la investigación racional y científica. Desde la perspectiva de la Ilustración, los derechos universales acabarían con la esclavitud, la democracia nos libraría de la monarquía, el ego autónomo vencería al mentalidad de rebaño y la ciencia se impondría sobre el mito. Dicho en otros términos, en su aspecto más positivo, la Ilustración representa – a la vez que es producto de- la evolución de la consciencia desde la ola convencional y sociocéntrica hasta la postconvencional y mundicéntrica.

Ahora bien, si el liberalismo se hubiera limitado a ser producto de un avance evolutivo desde lo etnocéntrico a lo mundicéntrico, hubiera terminado, pura y simplemente ganando la batalla. Pero lo cierto es que surgió en el clima de un mundo chato, gobernado por el materialismo científico, según el cual lo único real es la materia y, en consecuencia, la posesión de la verdad solo pertenece a la materialista ciencia empírica. El mundo chato vivía atrapado en la creencia de que sólo lo objetivo, la materia, existe.

Y el liberalismo, al emerger en el seno del materialismo científico, acabó convirtiéndose en el adalid político del mundo chato, abanderando la verdad exclusiva del mundo material. La mente no sería más que una tabula rasa, una pizarra vacía que iría llenándose con representaciones del mundo material. En consecuencia, si el reino subjetivo está enfermo es porque también lo están las instituciones sociales objetivas y, por tanto, el mejor modo de liberar al ser humano y acabar con el sufrimiento consiste en proporcionar la libertad material y económica. Pero de ese modo acaban soslayándose- o, en el peor de los casos, negándose- los dominios subjetivos. La conclusión es que todas las interioridades son iguales. No existen pues, olas ni estadios ni niveles de consciencia, porque eso sería establecer un juicio de valor y hacer juicios de valor es algo muy malo. Un sentimiento muy noble, pero erróneo.

Así pues, el deseo de liberar al hombre del sufrimiento de forma universal- ya que todas las personas son vistas como merecedoras de la misma justicia, con independencia de la raza, sexo, credo, etc.- evidenció un cambio de actitud (de lo etnocéntrico a lo mundicéntrico), que terminó no obstante atrapada en la visión patológica de un mundo chato o convirtiéndose en la versión enferma de un nivel superior.

Esta es la gran paradoja del liberalismo. Es intrínsecamente contradictorio, porque abandera la igualdad y la libertad... y solo es posible tener la una o la otra, pero no ambas al mismo tiempo. El propio liberalismo es es el resultado de una serie de estadios interiores del desarrollo de la consciencia – que van desde lo egocéntrico a lo etnocéntrico y lo mundicéntrico- después de lo cual da media vuelta y niega el valor- y hasta la misma existencia- de los niveles interiores de desarrollo que le dieron origen. Es como si el liberalismo, al creer exclusivamente en la causación objetiva, acabase negando el camino interno recorrido hasta llegar a él mismo. La postura liberal es el resultado de una serie de estadios que terminan siendo negados, esa es la contradicción interna del liberalismo.

El liberalismo se negó a emitir cualquier juicio de valor sobre las interioridades y lo individuos- ¡ninguna posición es mejor que otra!- y centró su atención exclusivamente en la reforma de las instituciones exteriores, económicas y sociales, abandonando toda interioridad (los valores, el significado y el desarrollo interno, por ejemplo) a los conservadores.

Los conservadores, por su parte, abrazaron el desarrollo interior, pero únicamente hasta el estadio mítico-pertenencia, un estadio sano en su propio nivel, una versión saludable de un nivel inferior que defendía el estadio mítico-pertenencia, la ola convencional/conformista, la virtud cívica un estadio completamente sano necesario y natural del desarrollo humano.

Esta es la curiosa encrucijada política en la que hoy en día nos hallamos y que nos obliga a elegir entre la versión enferma de un nivel superior (liberalismo) o una versión sana de un nivel inferior (conservadurismo).

Cualquier auténtica “tercera vía” integral debería abrazar una versión sana del nivel superior- es decir, un nivel arraigado en las olas postconvencionales y mundicéntricas del desarrollo- que alentase por igual el desarrollo interior (el crecimiento y el desarrollo de la consciencia y el bienestar subjetivo) y el desarrollo exterior (el crecimiento y el desarrollo del bienestar económico y material.

Además la directriz primordial de una auténtica “tercera vía” no debería centrarse tanto en que todo el mundo alcanzase un determinado nivel de desarrollo de la consciencia (ya fuera mundicéntrico, pluralista o liberar) como en asegurar la salud de la espiral completa del desarrollo en cada uno de sus niveles y olas. Así pues, los dos pasos que deberían conducirnos a una “tercera vía” realmente integral serían los siguientes: 1) incluir tanto lo objetivo como lo subjetivo y 2) discernir los diferentes estadios de desarrollo de lo subjetivo y respetar la directriz primordial.

Estos son principios muy generales, pero si se fueran convirtiendo en programas políticos concretos, sin duda serían los más capaces de responder a los complejos problemas mundiales actuales. La razón sería en que una visión política así incluiría la mayor cantidad de aspectos de la realidad posible. El admitir los estadios de desarrollo interior (descubiertos empíricamente por los psicólogos del desarrollo) nos permitiría hacer juicios cualitativos, valorando los estadios más profundos y pudiendo promover así, la mayor profundidad para la mayor extensión. Solo desde la consciencia global, mundicéntrica se pueden tomar acuerdos libres, no coercitivos, en beneficios de todos. La falta de esa consciencia global es uno de los grandes problemas de la actualidad (que ni siquiera puede ser reconocido en un mundo chato). Además, solo esa consciencia global puede respetar cada nivel del desarrollo tal cual es, promocionando su forma sana, sin tratar de imponerle su forma de ver las cosas.

Para más información sobre una visión integral: “Una teoría de todo.Una visión integral de la ciencia, la política, la empresa y la espiritualidad)” de Ken Wilber. Editorial Kairós

Más sobre el autor: Alejandro Villar

10/4/07

Un Mini Curso de Dinámica Espiral

La gente piensa en formas diferentes. El hermano y la hermana, el marido y la esposa, el jefe y el empleado, la empresa y el cliente pueden tener visiones del mundo y valores muy diferentes. A veces parece que personas en habitaciones contiguas o familias que viven en el mismo edificio no habiten un mismo vecindario. Los miembros de una misma organización pueden tener una amplia diversidad de ideas con respecto a su visión, su misión y su propósito. Muchas veces, países que comparten un mismo planeta parecen, con sus políticas, estar en mundos totalmente diferentes. ¿Por qué?

Dinámica Espiral; es una forma de pensar acerca de estas complejidades de la existencia humana y aportar más orden y predictibilidad al aparente caos en los asuntos de la humanidad.

Provee un marco para rastrear la evolución de las diferentes visiones del mundo y una base en la que apoyarse mientras se analizan las situaciones y se planifican las acciones más apropiadas. No es un conjunto de categorías o tipos, sino una representación del flujo emergente del pensamiento humano y de los sistemas de valores que oscilan como las mareas, se confunden y colisionan entre sí en el proceso de ser y vivir en el mundo.

Este punto de vista, basado en la investigación original y las teorías del Dr. Clare W. Graves, describe cómo las olas de conciencia emergen y fluyen a través de individuos y grupos. Describe los sistemas bio-psico-sociales que se disponen como un continuo en una espiral expansiva. Algunos añaden "espiritual" al final de la cadena bio-psico-socio-espiritual.

Seguir leyendo artículo completo en Dinámica Espiral