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4/7/11

La falta de mimo en la mirada o la ceguera de un país que empieza a ver, por Raquel Torrent

Reproducimos a continuación este interesante artículo sobre Democracia real ya y el 15M de nuestra sabia amiga Raquel Torrent (www.raqueltorrent.es). Por cierto, Raquel es una de las autoras que participan en mi primer libro, del que soy editor y que saldrá en noviembre, más información próximamente:

¿Algún político mira, alguna vez, el efecto que sus propuestas tienen más allá de la vigencia de su candidatura/legislatura? Proponen cosas para acallar conciencias que luego ni se retoman. Se prometen medidas para ganar electorado que luego se incumplen. También para autoconvencerse, durante el tiempo que dura la noticia, de que el autoengaño no es real. Después ocurren cosas que se les escapan de las manos fuera y dentro de sus partidos porque no miran con mimo a los otros que tienen enfrente, porque no cuidan –de verdad- el bienestar auténtico para todos. Y la cuerda termina rompiéndose para ellos, demostrando la incompetencia y la falta de eficacia de un modelo de gobierno que ya no puede funcionar como lo hace, si permite que la clase política siga cayendo en picado en los medios sociales, el descontento popular siga creciendo, como ha ocurrido con el movimiento ciudadano presencial y cibernético, conocido como el 15-M y más parezca este país un barco a la deriva que una democracia crecidita con sus más de 30 años de existencia.

Lo que ha ocurrido es que, desafortunadamente, el autoengaño era real y por ello la realidad cedió. La crisis era cancerígena y la metástasis se había expandido por muchos sectores. Como todos sabemos, el más afectado fue el sector de la construcción. Y, en cadena, empezaron a sucederse las desgracias personales y cientos de miles y hasta millones de ciudadanos entraron en el temible paro.

Un poco de historia: El 15-M y sus orígenes

En este querido país nuestro, cierto día, cerramos los ojos y nos pusimos a vender ladrillos como si de churros se tratase, empezamos a meter la cabeza en la arena para no gritar al ver tanto maltrato verbal entre partidos, tanta corrupción política y económica; tanta recalificación urbana y tanto vampirismo bancario. Pretendíamos seguir adelante con la farsa de la “buena calidad de vida”, como reminiscencias del “american way of life” de los 50 y 60. ¿Y quién era responsable de todo esto? Pues todos. Sí, sí, todos porque, ciertamente, a todos nos venía bien que hicieran la vista gorda con ese terrenito que… ; era delicioso tener dinerito fresco en el banco para poder comprar la vida, hipotecando hasta la respiración, y sobre todo ¡¡¡ qué importaba que toda esa “facilidad” durase más allá de diez o quince años después de la jubilación, si el caso era disfrutar ahora de lo mejorcito ¡¡¡ Hemos sido todos responsables porque hemos visto caer a unos y otros de uno y otro bando por malversaciones, estafas, ERES irregulares, cargos políticos claramente corruptos y… como país, como ciudadanos, como personas descontentas que éramos ¿qué hacíamos hasta la aparición de Democracia Real Ya? Pues bastante poco. Una de dos o es que hemos aguantado con paciencia, tolerancia y estoicidad a ver si se mejoraba la situación, o por el contrario la mala fama de poco trabajadores y comprometidos que tenemos los españoles por el mundo era real. Pues supongo que un poco de todo.

3/6/11

Ahora, de las plazas al ciberespacio. Ahora, la implicación personal y las propuestas, por Federico Mayor Zaragoza

Los últimos artículos publicados en el blog Espiritualidad y Política tratan todos sobre Democracia real ya y el movimiento ciudadano 15M. En esta ocasión reproducimos este artículo de Federico Mayor Zaragoza que expone una serie de propuestas y líneas de actuación que comparto totalmente, y de las que daré traslado a mis compañeras y compañeros de Democracia real ya. Por cierto, Federico es uno de los autores que participan en mi primer libro, del que soy editor, y que saldrá en unos meses, más información próximamente. A continuación su magnífico artículo:

Ahora, en poco tiempo, movilizaciones múltiples y periódicas para mantener el debate y formular conclusiones muy precisas para ser reivindicadas por miles y miles de internautas: ésta será la gran fuerza para propiciar cambios visibles y reales en el corto plazo.

Por ejemplo:

-Reforma electoral, advirtiendo claramente -podrían sumarse millones de internautas a esta petición- que no podrían figurar ni se votaría a candidatos imputados, etc.

-Independencia de los medios de comunicación. La situación actual es de una obediencia partidista intolerable, conduciendo a una profunda desinformación de los ciudadanos. Indicar claramente que, después de un plazo razonable, no se adquirirá la prensa escrita de esta naturaleza ni los periódicos que contengan anuncios de prostitución, así como no se comprarán los productos que se anuncian en las cadenas de televisión o en las emisoras "dependientes".

29/4/09

Nuevo modelo de sociedad, por Frei Betto

Cuando participé en el Foro Económico Mundial para América Latina, el 15 de abril, en Rio de Janeiro, pregunté: ante la actual crisis financiera, ¿se trata de salvar al capitalismo o a toda la humanidad? La respuesta es aparentemente obvia. ¿Por qué entonces el adverbio de modo? Por una sencilla razón: no son pocos los que creen que fuera del capitalismo la humanidad no tiene futuro. ¿Pero acaso tuvo pasado?

En cerca de 200 años de predominio del capitalismo el balance es excelente si consideramos la calidad de vida del 20% de la población mundial que vive en los países ricos del hemisferio norte. ¿Y el restante 80%? Excelente también para bancos y grandes empresas. Sin embargo, ¿cómo explicar, a la luz de los principios éticos y humanitarios más elementales, estos datos de la ONU y de la FAO: de seis mil quinientos millones de personas que habitan hoy el planeta, casi cuatro mil millones viven por debajo de la línea de pobreza, de los cuales mil trescientos millones por debajo de la línea de la miseria. Y 950 millones sufren desnutrición crónica.

Si queremos sacar algún provecho de la actual crisis financiera debemos pensar en cómo cambiar el rumbo de la historia y no sólo cómo salvar empresas, bancos y países insolventes. Debemos ir a la raíz de los problemas y avanzar lo más rápidamente posible en la construcción de una sociedad basada en la satisfacción de las necesidades sociales, de respeto a los derechos de la naturaleza y de participación popular en un contexto de libertades políticas.

El desafío consiste en construir un nuevo modelo económico y social que ponga las finanzas al servicio de un nuevo sistema democrático, fundado en la satisfacción de todos los derechos humanos: el trabajo decente, la soberanía alimentaria, el respeto al medio ambiente, la diversidad cultural, la economía social y solidaria y un nuevo concepto de riqueza.

La actual crisis financiera es sistémica, de civilización, y exige nuevos paradigmas. Si el período medieval tuvo como paradigma la fe y el período moderno la razón, el posmoderno no puede cometer la equivocación de erigir el mercado en paradigma. Estamos todos en medio de una crisis que no es solamente financiera, sino también alimentaria, ambiental, energética, migratoria, social y política. Se trata de una crisis profunda, que pone en jaque la forma de producir, comerciar y consumir. El modo de ser humano. Una crisis de valores.

Desacelerado el marasmo financiero, es inútil que los gobiernos traten de convertir el dinero del contribuyente en tabla de salvación de conglomerados privados insolventes. La crisis exige que se encuentre una salida capaz de superar el sistema económico que agrava la desigualdad social, favorece la xenofobia y el racismo, criminaliza los movimientos sociales y genera violencia. Sistema que se empeña en priorizar la apropiación privada de los beneficios por encima de los derechos humanos universales, la propiedad privada por encima del bien común, e insiste en reducir a las personas a la condición de consumidores y no en promoverlas a la dignidad de ciudadanos.

Hay que transformar la ONU, reformada y democratizada, en un foro idóneo para articular las respuestas y soluciones a la crisis actual. Urge implementar mecanismos internacionales de control del movimiento de capitales, de regular el libre comercio, de poner fin a la supremacía del dólar y a los paraísos fiscales, y asegurar la estabilidad financiera a nivel mundial.

No encontraremos salida si no nos damos cuenta de que nuevos valores deben ser rigurosamente asumidos, como volver moralmente inaceptable la pobreza absoluta, en especial bajo la forma de hambre y desnutrición. Es necesario construir una cultura política de compartir los bienes de la Tierra y de los frutos del trabajo humano, y pasar de la globocolonización a la globalización de la solidaridad.

Las Metas del Milenio, y en especial los siete objetivos básicos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, de 1995, deben servir de base a un pacto para una nueva civilización: 1) Escolaridad primaria universal. 2) Reducción inmediata del analfabetismo de adultos en un 50%. 3) Atención primaria de salud para todos. 4) Eliminación de la desnutrición grave y reducción de la moderada en un 50%. 5) Servicios de planificación familiar. 6) Agua potable al alcance de todos. 7) Créditos a bajo interés para empresas sociales.

La experiencia histórica demuestra que el hacer efectivas esas metas exige transformaciones estructurales profundas en el modelo de sociedad que predomina hoy, de modo que se puedan reducir significativamente las profundas asimetrías entre naciones y las desigualdades entre personas.

Frei Betto es autor, junto con Luis Fernando Veríssimo y otros, de "El desafío ético", entre otros libros.

Fuente: Adital. Traducción de J.L.Burguet
Frei Betto es escritor y asesor de movimientos sociales

13/3/09

Vicente Merlo: "Sé psiconauta: viaja a tu conciencia"

Imparte la primera asignatura de meditación en una universidad y defiende su práctica en el ámbito escolar y familiar.

--¡Pues qué bien!: la meditación ya es asignatura universitaria.
--Sí, lo es por primera vez y debería serlo en todas las universidades. La asignatura tiene una dimensión teórica y práctica. Hay muchos tipos de meditación y tienen un sentido distinto en la tradición hindú, en la budista, en la musulmana y en la cristiana.

--¿De qué estamos hablando?
--Antes que nada, quiero dejar claro que la meditación no es una reflexión racional. Se trata de descubrir un estado de consciencia en el que la reflexión y el movimiento de pensamientos han cesado.

--El silencio interior.
--Sí. Se trata de descubrir un silencio interior de una riqueza que aquí ni nos imaginamos. Occidente se ha volcado hacia el exterior: hemos lanzado astronautas al espacio exterior, pero nos hemos olvidado de ser psiconautas. Sé psiconauta, viaja a tu conciencia.

--Vale. ¿Qué paisajes encontraré?
--Aquí entramos en el corazón de la paradoja. Por un lado, no hay nada, porque, si no, no hay silencio. Por otro lado, los paisajes son de una riqueza tan impresionante que no los podemos imaginar hasta que no buceamos en este océano interior. Hay campos de conciencia y energía muy distintos, matices y tonalidades del silencio muy distintos. Campos de conciencia y energía vibrando a una frecuencia más acelerada.

--¿Y cómo nos sentimos?
--Con una sensación de plenitud que no sentimos en la vida cotidiana.

--¿Meditando encontraremos quiénes somos en esencia?
--Depende de la tradición. Nuestra tradición occidental es muy esencialista: desde Platón, hemos buscado la esencia de la realidad y del ser humano, y nos equivocábamos.

--¿En qué sentido?
--Entendíamos como esencia algo permanente que no cambia. Eso contrasta con la tradición budista, que se asemeja al pensamiento posmoderno, en el sentido de negar que exista algo que permanezca siempre siendo lo mismo. Todo es un proceso en constante movimiento. No hay una esencia estable, fija.

--¿Qué ganarán sus estudiantes universitarios con la meditación?
--Ecuanimidad, claridad mental, capacidad de concentración. Me sorprende que no se enseñe en las escuelas y familias. Hay muchos estudios científicos que ponen de manifiesto los enormes beneficios de la meditación para la salud. Sintetizando, diría que, a nivel físico, de entrada, conseguirán una relajación considerable. Estamos llenos de tensiones musculares.

--¿Y a nivel emocional?
--Con la meditación armonizamos nuestros sentimientos y experimentamos una paz y una felicidad serena de una calidad distinta.

--¿Y a nivel mental?
--Lo primero que sucede es que uno descubre el caos y la agitación impresionante en que vivimos. Luego la mente empieza a calmarse y descubrimos una serenidad, un silencio mental, una amplitud de conciencia extraordinaria. Y hay un último nivel: el descubrimiento de esa realidad profunda, de ese ser esencial, el atman, nuestro ser profundo.

--¿A usted nada lo altera?
--Lo que uno va intentado hacer es llevar el estado de meditación a la vida cotidiana. Durante la meditación, estoy acostumbrado a ver surgir cualquier emoción y pensamiento positivo o negativo, y me acostumbro a sentirme distante y distinto de ellos. Cuando veo que surge en mí una emoción negativa, no me pierdo en ella. La constato, la observo, soy testigo imparcial.

--¿Y si alguien le insulta?
--Si alguien nos llama imbéciles, inmediatamente reaccionamos, nos enfadamos. Con la meditación aprendemos a dejar de identificarnos con todas las emociones y pensamientos que vemos surgir. En la vida cotidiana estamos embotellados en las emociones y pensamientos automáticos.

--Una meditación para no iniciados, por favor.
--15 o 20 minutos en un lugar tranquilo, haciendo silencio interior, tomando un punto de concentración, como la respiración. Una vez al día. Simplemente, permanecer despiertos, familiarizándonos con nuestro espacio interior.

--¿Y la postura?
--No tenemos que ser rígidos. Podemos estar en una silla. El objetivo es bucear en la conciencia, y el cuerpo queda en segundo plano. Es posible meditar de pie o corriendo.

--¿Es usted diferente de cuando no meditaba?
--Sí. La mayor sorpresa ha sido el descubrimiento de un espacio interior tan amplio, gozoso y luminoso, que yo lo definiría como la experiencia de un estado de plenitud. En ese momento no deseas absolutamente nada ni temes a nada.


Fuente: Entrevista de Gaspar Hernández en El Periódico (12/03/09). Foto: Marina Vilanova
Vicente Merlo es doctor en Filosofía, profesor asociado en la Universidad de Barcelona, conferenciante y escritor.

20/2/09

"El hombre de hoy sigue siendo un esclavo". Entrevista a Claudio Naranjo

A sus 76 años, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo es considerado como uno de los maestros contemporáneos en vida. Profesor de una docena de prestigiosas universidades de todo el mundo y doctor honoris causa por la italiana de Udine, es autor, entre otros ensayos, de Carácter y neurosis y Cambiar la educación para cambiar el mundo. También es el fundador del programa Searchers After Truth (SAT), orientado a promover el autoconocimiento y el desarrollo personal, integrando herramientas y disciplinas occidentales y orientales. Naranjo ha sido invitado recientemente por Esade para reflexionar sobre cómo impulsar una formación más humanista como respuesta a la deshumanización de las empresas y de la sociedad.

Pregunta. ¿Cómo es posible que se deshumanicen los seres humanos?

Respuesta. Cada ser humano cuenta con dos fuerzas antagónicas en su interior. Uno es el falso yo, más conocido como ego o personalidad, relacionado con la ignorancia, la inconsciencia, el egocentrismo, la insatisfacción y el miedo. El otro es el verdadero yo, nuestra verdadera esencia y que está conectado con la sabiduría, la consciencia, el bienestar y el amor incondicional. Cualquier persona que no esté en contacto con su esencia está en vías de deshumanizarse, pues poco a poco va olvidando y marginando sus verdaderos valores, lo que repercute en su forma de pensar, vivir y relacionarse con los demás.

P. ¿Cómo se sabe que una persona vive identificada con su ego?

R. Es fácil: en primer lugar, porque a pesar de hacer y tener de todo siente un vacío en su interior, como si le faltara algo esencial para vivir en paz. De tanto dolor acumulado, finalmente se desconecta de su verdadera humanidad. Desde el ego, las personas actúan movidas por el miedo y la necesidad de supervivencia física y emocional. Su objetivo es conseguir que la realidad se adapte a sus deseos, necesidades y expectativas egoístas, lo que les lleva a vivir una vida marcada por el sinsentido, el malestar y la necesidad constante de evasión y narcotización de sí mismos.

P. ¿Por qué prevalece la deshumanización de las empresas y de la sociedad?

R. Porque llevamos muchas décadas condicionando a los seres humanos con falsas creencias sobre quiénes son y cuál es su relación con el mundo. Debido a la ignorancia ha prevalecido el ego, desde el que se ha construido una sociedad competitiva, agresiva, avariciosa, superficial, insatisfecha, vacía y ambiciosa, que a su vez sigue condicionando a las nuevas generaciones para preservar el establishment.

P. ¿A qué se refiere?

R. El mundo se ha convertido en un negocio en manos de las grandes corporaciones. Debido al sistema monetario, todas las instituciones funcionan bajo un mismo principio creador: su propia supervivencia. Tanto los Gobiernos como las entidades financieras, las empresas y las instituciones religiosas, que tanta influencia tienen en la sociedad, están orientadas a optimizar sus recursos para tener el mayor lucro posible. El bienestar de la humanidad y del medio ambiente les trae sin cuidado porque no es rentable.

P. De ahí la dificultad de tener verdaderos líderes humanistas...

R. Exacto. A la maquinaria del sistema monetario sólo le interesa que las cosas sigan como están, incluyendo los 40 conflictos armados existentes hoy y que tanto dinero generan a la industria armamentística mundial. Por eso, líderes como los hermanos Kennedy, Gandhi, Luther King y tantos otros fueron asesinados. Los que tienen el poder tan sólo están interesados en continuar teniéndolo, y para eso necesitan seguir esclavizando a los pueblos por medio de la deuda y los intereses bancarios, que impiden que la humanidad salga de este círculo vicioso.

P. ¿Y cuál es su propuesta?

R. Un cambio radical en el proceso de formación humano. Ahora prevalece el condicionamiento egoico, que provoca que el hombre siga siendo un esclavo. En cambio, una educación basada en nuestra verdadera naturaleza potencia el desarrollo de nuestra conciencia, lo que nos libera de las falsas creencias acumuladas por el ego y que tanto limitan nuestra existencia. La crisis económica tan sólo pone de manifiesto nuestra crisis de conciencia. Es un indicador de que algo está funcionando muy mal.

P. Usted suele hablar de "la búsqueda de la verdad"...

R. Todos los grandes sabios de la humanidad, como Buda, Lao Tse, Jesucristo o Sócrates, han dicho lo mismo: el sentido de la vida es aprender a trascender nuestro egoísmo y egocentrismo para que podamos ver a los demás y al medio ambiente que nos rodea como parte de nosotros mismos. No existe la fragmentación, sólo la unidad: todos somos uno. Buscar la verdad implica cuestionar el condicionamiento sociocultural recibido para recuperar el contacto con nuestra verdadera naturaleza. No es ningún síntoma de inteligencia adaptarse a una sociedad como la actual, profundamente enferma. El líder que las empresas necesitan para mejorar la realidad debe ser, ante todo, un hombre consciente, libre y sabio. -

Fuente: Diario El País

También puedes ver en este blog:
Vídeo: Entrevista a Claudio Naranjo por Eduardo Punset
Entrevista con Claudio Naranjo: "“Cambiar la educación para cambiar el mundo”

19/2/09

Una adolescencia ilimitada, por José Carlos Garcia Fajardo

Cada vez tardan más en emanciparse los jóvenes europeos. Tienen cubiertas sus necesidades y saben que, si salen, los espera una crisis que ya presentían.

Nuestros jóvenes no son unos cretinos. Si nos fijamos bien descubrimos en ellos nuestro propio reflejo, no sólo físico, sino también cultural. Han heredado la sociedad que les hemos dado, son más libres, más tolerantes, más seguros de su capacidad y competencia. Pese a que la supervivencia parece exigirles la adaptabilidad de la ameba, puede que muchos de ellos echen en falta valores e ideales que estructuren su futuro y dé más sentido a sus vidas, resume al final de su trabajo La infancia más corta, la adolescencia más larga, José Luis Barbería comentando el Séptimo estudio Juventud en España 2008.

Este Informe se realiza cada cuatro años y a partir de 5.000 encuestas a chicos entre los 15 y los 29 años, e indica que están bien adaptados a las normas del mundo adulto e incluso que se inclinan por un mayor civismo.

Los jóvenes españoles son los más remisos de la Unión Europea a abandonar el nido familiar. El respaldo económico y afectivo de los padres, la falta de ayudas públicas, el exorbitado precio de la vivienda y la precariedad laboral lo explican.

Mientras la infancia se acorta por la imposibilidad de preservar a los niños de las informaciones adultas que circulan por las pantallas y medios de comunicación, la adolescencia se prolonga sin límites precisos. Eso cuando no se apresuran a independizarse, viven algunos meses o años en pareja y luego regresan a casa de los padres como si no hubiera ocurrido nada y como si tuvieran un derecho de asilo permanente. O cuando continúan “morando” en la casa, viajan en vacaciones, se compran su ropa, frecuentan algún club y se reúnen con sus amigos. Eso sí, la ropa hay que lavársela y planchársela como a ellos les gusta, se pueden volver exquisitos en sus exigencias y por supuesto la nevera tiene que estar surtida para cuando lleguen a cualquier hora.

A pesar del aumento de los divorcios y de las familias monoparentales, las encuestas muestran que, en España, los jóvenes aman a su familia por encima de todas las cosas. La aman tanto que nuestros hijos son los europeos que más tardan en emanciparse. El 51% de los chicos y el 50% de las chicas con ingresos suficientes como para poder independizarse optan, sin embargo, por permanecer en casa de sus padres, cuando en Francia esos porcentajes se reducen al 37% y el 33%, respectivamente.

Los estudios de la OCDE y de Eurostat confirman que la posición de los jóvenes europeos en el mercado laboral ha empeorado desde 1995 y que ese deterioro es más acusado en los países del sur del continente, debido a la mayor temporalidad y precariedad salarial. Se entiende, pues, que con lo duras que están las cosas, nuestros hijos, particularmente los de clase media y alta, se lo piensen antes de abandonar el hogar. Por lo general, han crecido sin estrecheces, más conscientes de sus derechos que de sus obligaciones. Tienen muchas posibilidades de alcanzar los cien años de edad en buen estado, registran la menor tasa de suicidio de toda Europa y tampoco hay motivos para alarmarse por los estragos que puedan causarles el abuso del alcohol y otras drogas. Las últimas encuestas certifican el descenso del consumo de estupefacientes ilegales y la disminución de las enfermedades de transmisión sexual y de sida.

Nuestros jóvenes están sujetos a clamorosas contradicciones. Tienen su pedestal en casa, pero forman parte de lo que se ha dado en llamar la ‘generación en prácticas’. Viven en un mundo donde el consumo está idealizado como forma de realización personal y social, y resulta que están atacados por los riesgos e incertidumbres laborales de la globalización.

También alcanza la frustración laboral a muchos universitarios que ejercen tareas distintas y menos cualificadas a las de su formación. Esto explica que un número creciente de jóvenes haya renunciado a la universidad en los últimos años y se dirijan hacia Formación Profesional con más salidas y mejor pagadas. Quedarse en casa responde a una estrategia pragmática que permite a los jóvenes seguir formándose, rechazar los malos trabajos y elegir el momento de la emancipación. No tienen prisa porque tienen las necesidades básicas cubiertas y el horizonte de crisis económica y laboral ya lo presentían desde hace tiempo.

José Carlos Garcia Fajardo es Profesor Emérito de la UCM. Director del CCS
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

14/12/08

Más allá del consumo, por Manuel Castells

Evalúe lo que le cuesta su consumo en dinero y tiempo; verá como se sentirá mejor cuando ya no lo pueda hacer aunque quiera

La economía en que nos hemos montado está basada en dos ejes fundamentales: el consumo de bienes y servicios y las ganancias de dinero virtual en el mercado financiero. Si se consume hay demanda de productos, hay producción y hay empleo.

Y cuando el dinero que se recibe no es suficiente para consumir, se pide prestado y pagamos el préstamo a lo largo del tiempo, con la esperanza de ir mejorando. Cuanto más tiempo tardamos más interés pagamos. Con nuestro dinero las instituciones financieras compran más dinero, que venden por más dinero. Lo importante es que sigamos consumiendo y sigamos pagando los intereses y el capital que nos prestan para seguir consumiendo. Si nos prestan más de lo que podemos pagar, nos quitan lo que compramos, empezando por la casa, que es nuestro mayor patrimonio. La cuestión es que nuestra casa, además de una inversión, es nuestro espacio de vida. Pero las finanzas son lo que son y el mundo es lo que es. El problema surge cuando nos han prestado tanto que ya no podemos pagarlo con lo que nos pagan. Y aunque nos lo quiten los prestamistas, acumulan tantas propiedades que no pueden colocarlas y al perder valor lo pierden ellos además de nosotros. Como los financieros también habían pedido prestado garantizando el préstamos con el valor de lo que nos habían vendido, cuando ya no podemos pagar no sólo pierden dinero, sino el valor que lo garantizaba. Por tanto, también pierden su dinero los que lo habían invertido a través de las instituciones financieras. Como los créditos son el combustible de todo el sistema, cuando las finanzas quiebran se para la máquina.

Y lo que empezó conmigo incapaz de pagar mi hipoteca acaba con mi empresa no pudiendo obtener el crédito con que contaba para pagarme a mí. Entonces tiene que despedirme, con lo que yo no cobro y no puedo consumir. Como yo no consumo, mi compadre no produce, porque ¿a quién le va a vender su empresa? Así se generaliza la crisis. Para evitar que alcance proporciones catastróficas hay que inyectar dinero en los bancos para que sigan prestando e inyectar dinero en la economía para que podamos volver a consumir. ¿Quién lo hace? Sólo el Estado puede. Pero en realidad el dinero del Estado es el nuestro. O sea, que para que yo pueda seguir consumiendo el Estado tiene que dar parte de lo que le pago en impuestos a los bancos para que los puedan seguir prestando a mi empresa o a mí. Y si el Estado recurre a la deuda, algún día tendrá que pagarlo, de modo que los intereses también salen de mis impuestos y el capital de los impuestos de mis hijos. Aunque en teoría así se puede reiniciar la máquina, en la práctica las cosas no funcionan tan fácilmente. Y los desfases temporales y desajustes entre oferta y demanda, producción y finanza, desbaratan el sistema y se traducen en reducción del consumo y en aumento del paro.

Algunas proyecciones apuntan a un nivel de paro en España superior al 15% en el 2009 . Y a una congelación de los salarios, lo cual equivale a una pérdida de poder adquisitivo en términos reales.

La extensión del seguro de desempleo puede paliar la dureza de la crisis, pero no evitar la caída del consumo.

Y el apoyo del Estado a las instituciones financieras les permitirá sobrevivir a la crisis, pero no superar la crisis de confianza.

Además, el crédito a las empresas se da y se dará a cuentagotas, y no a las emprendedoras, sino a las que presentan menor riesgo y que, por tanto, son menos innovadoras. Puesto que la innovación es la madre de la productividad y la productividad es la madre del cordero económico, una economía sin riesgo es una economía estancada en su potencial de crecimiento, y por tanto de creación de empleo y de relanzamiento del consumo. Muchos piensan y esperan que todo esto sea un mal trago y que pronto todo volverá a ser como antes. O sea, que a volver a las andadas financieras y a vivir, o sea, consumir, que son dos días. No parece que los datos apunten en esa dirección. Y si fuera así, si los felices años del consumo que no cesa no vuelven, ¿vamos a vivir por largo tiempo en la nostalgia del paraíso perdido? O sea, ¿no sólo materialmente pobres sino psicológicamente desvariados? ¿O tal vez podemos repensar la carrera loca en que nos hemos montado sacrificando tiempo de vida y de amor, salud del cuerpo, goce del maravilloso planeta azul y disfrute de las extraordinarias creaciones culturales en las que nuestra especie supo sublimar la alegría y el dolor?

Haga usted un ejercicio personal. Calcule lo que le han costado en horas de trabajo los objetos que le rodean, empezando por su coche, y evalúe lo que realmente le gusta y realmente le sirve. Investigue cuánto más placer tiene por cada pulgada adicional de su televisor (que tendrá que tirar para tener TDT, con lo que podrá ver con más nitidez las mismas tonterías). Reflexione sobre la gastronomía realmente existente y sitúela en los límites de su aparato digestivo, estandarizando el placer obtenido por el sufrimiento de las curas de adelgazamiento o la culpabilidad por no hacerlas. Rememore sus últimas vacaciones y compare el esfuerzo económico y nervioso de llegar a una playa atestada de un país pobre con colas de turistas para visitar monumentos delabrados con el disfrute de un tiempo tranquilo en su pueblo lejos de los turistas invasores. Evalúe lo que le cuesta su consumo en dinero y tiempo. Verá como se sentirá mejor cuando ya no lo pueda hacer aunque quiera.

Y si nos acostumbramos a vivir de otra manera durante algún tiempo, a lo mejor les decimos que se dejen de estimular la economía y dediquen nuestro dinero a estimularnos la mente, que es por donde se siente la vida.

Fuente: Periódico La Vanguardia
Manuel Castells en Wikipedia

29/11/08

La universidad a debate, por Manuel Castells

La ocupación estudiantil de la Universitat de Barcelona y de la Universitat Autònoma de Barcelona, independientemente de la opinión sobre sus razones, tiene el enorme mérito de plantear mediáticamente el indispensable debate público sobre la universidad, la institución central de la economía y la sociedad. La universidad es esencial en la producción de conocimiento, fuente del crecimiento económico. Pero también es esencial para la equidad, porque la igualdad de oportunidades pasa por el acceso a una educación superior de calidad. Además, es el único espacio donde hay una relativa libertad de pensamiento y creación, porque desde hace siglos los poderes económicos y políticos entendieron que sin libertad se seca la fuente de innovación de la que depende el progreso. Pero los poderes ideológicos y religiosos siempre intentaron aherrojar la universidad para imponer su pensamiento único. De ahí la carga emocional que conlleva todo debate sobre la universidad. Hay que conjugar pasión con confrontación de ideas, sin límites ni a prioris, para un diálogo que genere un proyecto innovador de universidad. Diálogo que, dicho sea de paso, excluye la negociación a golpes de expediente.

Debatamos, pues. Tras tres décadas como catedrático en la universidad española y en algunas de las mejores universidades del mundo, sigo percibiendo en muchas de nuestras universidades el predominio de los intereses corporativos y personales sobre los valores de la educación y la ciencia. Eso quiero decir a los estudiantes que se oponen al proceso de Bolonia que propone un espacio europeo de educación superior. Yo también critico ese plan. Pero tiene la ventaja de romper la rutina de un sistema burocratizado y en el que cada reforma ha cambiado todo para que todo siga igual. En la raíz de esa inercia está el control del Estado sobre las universidades, a través de los planes de estudio, del funcionariado docente y del presupuesto. La uniformidad estatista dificulta la diversificación de las universidades, frena la innovación y las nivela por su nivel más bajo. Y esa es mi crítica a una posible interpretación del proceso de Bolonia. Podría intentar extender la uniformidad estatal a la uniformidad europea so pretexto de hacer compatibles los programas. Pero eso no está decidido, depende de cómo use cada país y cada universidad los márgenes de autonomía que deja Bolonia. De ahí la urgencia del debate que exigen los estudiantes y que los rectores dicen haber emprendido. Hagámoslo. Pero no sólo en la universidad, sino también en la sociedad, porque a todos concierne la universidad.

En donde estoy en desacuerdo con los documentos que los estudiantes me dieron en mi visita a la universidad ocupada es en que Bolonia supone “la privatización y la mercantilización de la universidad”. Hay en el mundo universidades públicas, como mi Universidad de Berkeley, que reciben fondos de investigación y becas de empresas sin comprometer la independencia y la calidad de la enseñanza.

Las empresas saben que la autonomía universitaria es esencial para que les sirvan sus productos. Hay que conseguir incremento de la financiación pública y posibilidad de recabar financiación privada y programas con empresas que proporcionen una formación directamente útil en el mercado de trabajo. En Europa las universidades son y serán predominantemente públicas. Pero para servir a la sociedad, empezando por los estudiantes, han de ser capaces de gestión autónoma, lo cual pide fórmulas jurídicas sin las trabas de la administración pública. También necesitan autonomía financiera. Y ahí hay que romper tabúes.

Sería aconsejable aumentar el precio de las matrículas para que la parte más importante del presupuesto de las universidades dependa de la aportación de sus estudiantes y se vean obligadas a competir para atraer estudiantes ofreciendo mejor calidad y servicio. El Estado tiene que dar becas a todos los estudiantes que las necesiten. Precios públicos bajos para todos es una política regresiva, como demuestran los estudios internacionales, porque si los hijos de buena familia pagan lo mismo que los de familias modestas quiere decir que nuestros impuestos subvencionan a los más ricos. Equidad es que paguen todos más y que la mayoría reciba becas según el ingreso familiar.

Las universidades que no den buen servicio tendrán que darlo si no quieren que los estudiantes se vayan a las que funcionen mejor. Aguijoneadas por la búsqueda de recursos, dedicarán más esfuerzo a innovar en la enseñanza y a dar una formación útil que a pedirle al Estado café para todos. Ello exige renovar la gobernanza universitaria, empezando por la elección de los rectores. Las mejores universidades del mundo son las que gozan de autonomía de decisión, combinando en su gobierno la gestión académica descentralizada en manos de los profesores con la dirección estratégica y la necesaria disciplina por parte de la administración de la universidad. ¿Quién nombra entonces a los rectores? Patronatos de personalidades independientes nombrados por quienes aportan los recursos. En el caso de las universidades privadas, los donantes. En el caso de las universidades públicas, los parlamentos y gobiernos que administran nuestros impuestos. Pero, ya nombrados, patronatos, administradores y profesores gozan de autonomía para gestionar la universidad.

La elección de rectores por estudiantes y personal introduce un elemento político y demagógico que desestabiliza la institución universitaria. Pero su participación en las deliberaciones de los órganos del gobierno universitario es clave para asegurar la pluralidad y la democracia en la institución. Saber combinar el autogobierno de los profesores, la dirección de los administradores y la representación de estudiantes y trabajadores es la fórmula ganadora para una universidad capaz de adaptarse a un mundo en continuo cambio tecnológico y social. Pero si la universidad carece de capacidad económica y política para decidir su destino, los problemas se enquistan, la frustración aumenta, las empresas se alejan, los estados ordenan y los estudiantes, en justa correspondencia, ocupan los lugares en donde buscaban guía y encuentran hastío.

Fuente: Periódico La Vanguardia
Manuel Castells en Wikipedia

10/4/08

Desaprender lo aprendido, por José Carlos García Fajardo

Nuestro amigo José C. García Fajardo es Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid y Director del Centro de Colaboraciones Solidarias. Edita el recomendable blog Jubilatería: Bitácora de un jubilata. Una de sus últimas entradas nos ha gustado tanto que creemos oportuno reproducirla:

Desaprender lo aprendido

Como decían en la Institución Libre de Enseñanza: Es preciso desaprender lo aprendido. Durante años, nos han inculcado la seguridad como valor fundamental. Nos han enseñado a huir del dolor, aún sin descodificarlo para conocer su mensaje. Nos hemos movido bajo criterios de culpa más que con los de la responsabilidad personal y social.

Han creado en nosotros como una segunda conciencia, un reflejo condicionado que se dispara como un mecanismo del que ya no somos conscientes: “No vale más lo que más cuesta” o lo que no cuesta no vale. Esto es confundir valor con precio. A mi no me cuesta querer a mis amigos, a mi esposa, a mis hijos y a mis nietos, no me digan que eso no vale y que no es virtuoso.

Me cuesta más herir y hacer sufrir, no cumplir con las tareas que he asumido, no disfrutar de la naturaleza y del silencio, de la música y de la comida, del erotismo y del sexo, de los buenos libros y de los viajes, del placer de un silencio compartido, de la búsqueda de la verdad y de la justicia, de la libertad y de la solidaridad.

Lo que me costaría mucho serían la mediocridad y la codicia, la envidia y la calumnia, el hacer daño a otro conscientemente, no saber decir "lo siento". Me cuestan lo vulgar y lo obsceno, la insensibilidad y las ofensas gratuitas, la falta de responsabilidad y la infidelidad a la palabra dada, la falta de lealtad y el egoísmo, la vanidad que se me escapa y la impaciencia que se puede transformar en ira. Me cuesta más el desorden que el orden, actuar sin coherencia que sopesar las posibilidades, la suciedad que la higiene, pisar una flor que cultivar un jardín, beber un mal vino que beber agua, el ruido que el silencio, la ordinariez que la elegancia. Me abruman los halagos y prefiero la austeridad sin estridencias.

Debería subrayar todo lo positivo que ha habido en mi vida, los goces, las caricias, los saberes compartidos, las enseñanzas -aún las duras-, los buenos paisajes, los viajes que he tenido la dicha de realizar, las universidades en las que he estudiado y los maestros que he tenido, los afectos recibidos y compartidos, las ricas comidas y bebidas, los tejidos auténticos y sencillos, los baños y el sol, la nieve y la lluvia, el sueño y las vigilias... la familia. Y ese regalo de los nietos que, según la retranca hassídica, son "la recompensa que nos da el Cielo por no haber matado a los hijos”. Me imagino que quieren decir, por haberlos cuidado sin rendirnos.

Y la amistad, que contiene y perfecciona todas las formas de amar verdaderas. También el don de haber descubierto que nacimos para la felicidad, y que ésta consiste en ser uno mismo. En poder hacer lo que queremos, y de que el camino está en querer lo que hacemos.

Una de las mayores satisfacciones que he tenido ha sido ocuparme en la enseñanza. Si a eso le llaman trabajo para obtener un salario y poder sostener a mi familia, me entristecería. Ese quehacer, esa faena, esa labor de enseñar y de compartir los saberes ha sido lo que me ha mantenido y me mantiene. Ahora que ya no tengo clases renovadas cada año de alumnos, ni prácticas ni exámenes ni seminarios ni formar parte de tribunales… qué alivio poder dedicarme a compartir los saberes. A escribir y a leer, a mantener un blog y a enviar cada semana artículos a medios de comunicación. A editar artículos de otras personas, poder ir al cine y al teatro, frecuentar las exposiciones y vivir, cada día y a cada momento, para abordar esta fase para la que nadie nos había preparado, como lo hicieron para trabajar y para sobrevivir en la lucha. Me refiero a la vejez, a esta sorpresa que te desborda con una nueva disminución de capacidades que tenías adquiridas. Y se presentan así, como si nada, de la noche a la mañana, y cuando llega la noche y te preguntas por dónde amanecerá la gotera del alba.

Hablan de la experiencia adquirida, de la sabiduría, del control de las pasiones, qué remedio, de la prudencia que no es más que precaución ante lo que se puede presentar, y se presenta. Se atreven a denominarla “edad dorada”, “tercera edad”, “tiempo de plenitud y de sosiego”, el de los seniors venerables. Tonterías ahora que el marketing nos ha descubierto como “nicho” de consumidores.

¿Serán torpes? Nos hablan de nicho, a nosotros que estamos adaptándonos a este cambio radical. Y vaya si cuesta. Personalmente he padecido en un año todas las intervenciones quirúrgicas y dolencias para las que no había tenido tiempo durante setenta años vividos. Por eso, me reafirmo en celebrar el vivir de cada día. Parodiando a John Milton, porque tengo los años que todavía no he vivido.


Fuente: Blog Jubilatería

9/4/08

Vídeo: Entrevista a Claudio Naranjo

En estos dos vídeos se contiene toda la entrevista que Eduardo Punset realizó hace un tiempo a Claudio Naranjo en el programa Redes. En ella Naranjo pone el acento en los aspectos emocionales y espirituales del proceso de aprendizaje, y en la relación personal y transformadora que ocurre en dicho proceso. Excelente entrevista a este psiquiatra chileno, considerado uno de los tres discípulos más cercanos de Fritz Perls, creador de la terapia Gestalt, y fundador del Programa de Educación Integral.

Primera parte:



Segunda parte:

2/4/08

¡Milagro!, por Almudena Grandes


Se abre el telón: yo necesito contratar a un trabajador. Lo necesito para que desempeñe una tarea en mi beneficio, para que mi negocio crezca, para que mejoren mis expectativas de futuro, es decir, para lo que cualquier empresario contrata a un trabajador. Ahora bien, yo lo selecciono, lo contrato y me beneficio de su fuerza de trabajo, pero no le pago, eso no. Porque a mi trabajador, le paga el sueldo usted.
Usted le paga el sueldo y, por descontado, la cuota de la Seguridad Social. Mi trabajador, que trabaja para mí, en mi exclusivo interés, sin costarme un céntimo, tiene las mismas obligaciones que los demás, pero no disfruta de los mismos derechos, pues no faltaría más. A mí no me interesa que su contrato sea indefinido, y por tanto impongo la condición de renovárselo, o no, cada año, según me convenga. Por supuesto, para mantener esta exigencia es imprescindible que no le reconozca la antigüedad, ¿no? Pues no se la reconozco, y andando. Como, por otra parte, me reservo el derecho a decidir por mi cuenta los criterios que regulan los despidos, consigo que todos sean procedentes, medida muy ventajosa que me permite ahorrarme las indemnizaciones después de haberme ahorrado los sueldos.

Se baja el telón: ¿quién soy yo? Por si necesitan alguna pista, les diré que, aunque parezca mentira, no estoy fuera de la ley, por más que en mi país existan sindicatos, convenios colectivos, magistraturas de Trabajo y una legislación que protege los derechos de los trabajadores. De todos menos de los míos, claro está. ¿Qué, hay alguien que todavía no ha caído? Exacto, yo soy la Iglesia católica española, y mis empleados, los profesores de religión. Y a propósito de religión... Después de este resumen de la sobrenatural, casi divina naturaleza de mi gestión, a ver quién es el listo que se atreve a decirme que los milagros no existen.


Fuente: El País

Más información de Almudena Grandes en Wikipedia

7/1/08

Entrevista a Manuel Castells: "El poder tiene miedo de Internet"


El periódico El País ha publicado una muy interesante entrevista a Manuel Castells en la que desvela algunas claves de nuestra sociedad, la llamada sociedad del conocimiento, de la innovación.

Castells es presentado en la entrevista: "Si alguien ha estudiado las interioridades de la sociedad de la información es el sociólogo Manuel Castells (Hellín, 1942). Su trilogía La era de la información: economía, sociedad y cultura ha sido traducida a 23 idiomas. Es uno de los primeros cerebros rescatados: volvió a España, a dirigir la investigación de la Universitat Oberta de Catalunya, en 2001, después de haber investigado e impartido clases durante 24 años en la Universidad de California, en Berkeley. Una de sus investigaciones más reciente es el Proyecto Internet Cataluña, en el que durante seis años ha analizado, mediante 15.000 entrevistas personales y 40.000 a través de la Red, los cambios que Internet introduce en la cultura y la organización social, y acaba de publicar, con Marina Subirats, Mujeres y hombres, ¿un amor imposible? (Alianza Editorial), donde aborda las consecuencias de estos cambios."

Comienza Manuel Castells afirmando que el uso de Internet no favorece el aislamiento: "Internet es la extensión de su vida. Si usted es sociable, será más sociable; si no lo es, Internet le ayudará un poquito, pero no mucho."

Pero le interesa analizar porque la sociedad cree lo contrario. Avisa del poder de los medios de comunicación pero "los medios son en cierto modo la expresión de lo que piensa la sociedad: la cuestión es por qué la sociedad piensa eso." La respuesta es por miedo. "Pero miedo, ¿de quién? De la vieja sociedad a la nueva, de los padres a sus hijos, de las personas que tienen el poder anclado en un mundo tecnológica, social y culturalmente antiguo, respecto de lo que se les viene encima, que no entienden ni controlan y que perciben como un peligro, y en el fondo lo es. Porque Internet es un instrumento de libertad y de autonomía, cuando el poder siempre ha estado basado en el control de las personas, mediante el de información y comunicación. Pero esto se acaba. Porque Internet no se puede controlar.". Esta es la clave por la que "los poderes tienen miedo de Internet".

Después vincula la brecha digital en el acceso a Internet a la brecha previa educativa. Cuando la brecha educativa desaparezca lo hará también la otra. "Ahora bien, en la sociedad de Internet, lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra. Y esto requiere educación."

Luego describe la nueva sociedad: "Hay una nueva sociedad que yo he intentado definir teóricamente con el concepto de sociedad-red, y que no está muy lejos de la que define Bauman. Yo creo que, más que líquida, es una sociedad en que todo está articulado de forma transversal y hay menos control de las instituciones tradicionales." "Se extiende la idea de que las instituciones centrales de la sociedad, el Estado y la familia tradicional, ya no funcionan. Entonces se nos mueve todo el suelo a la vez. Primero, la gente piensa que sus gobiernos no la representan y no son fiables. Empezamos, pues, mal. Segundo, piensan que el mercado les va bien a los que ganan y mal a los que pierden. Como la mayoría pierde, hay una desconfianza hacia lo que la lógica pura y dura del mercado le pueda proporcionar a la gente. Tercero, estamos globalizados; esto quiere decir que nuestro dinero está en algún flujo global que no controlamos, que la población se ve sometida a unas presiones migratorias muy fuertes, de modo que cada vez es más difícil encerrar a la gente en una cultura o en unas fronteras nacionales."

Para terminar analiza el papel de Internet en la nueva sociedad. "Por un lado, al permitirnos acceder a toda la información, aumenta la incertidumbre, pero al mismo tiempo es un instrumento clave para la autonomía de las personas, y esto es algo que hemos demostrado por primera vez en nuestra investigación. Cuanto más autónoma es una persona, más utiliza Internet. En nuestro trabajo hemos definido seis dimensiones de autonomía, y hemos comprobado que cuando una persona tiene un fuerte proyecto de autonomía, en cualquiera de esas dimensiones, utiliza Internet con mucha más frecuencia e intensidad. Y el uso de Internet refuerza a la vez su autonomía. Pero, claro, cuanto más controla una persona su vida, menos se fía de las instituciones." "Hay un desfase enorme entre la capacidad tecnológica y la cultura política." "El problema es que el sistema político no está abierto a la participación, al diálogo constante con los ciudadanos, a la cultura de la autonomía, y, por tanto, estas tecnologías lo que hacen es distanciar todavía más la política de la ciudadanía."

Una entrevista muy reveladora de Milagros Pérez Oliva que se puede leer entera en El Pais.

5/1/08

Creo en la familia, por Koldo Aldai

Nuestro amigo Koldo Aldai no envía esta reflexión sobre un tema difícil y polémico. Como él dice, en este artículo disentimos, pero en la diferencia también nos enriquecemos.


Vuelve la familia a primera plana del debate público. La controversia no está sobrada siempre que la abordemos en profundidad y acertemos a vaciarla de la carga política y religiosa que en los últimos meses ha conllevado. La familia está en crisis, pues los valores de servicio, sacrificio, compromiso, fidelidad… inherentes a ella están también a la baja. Abogar por esos valores, defender la familia, no invita necesariamente a tomar rumbo a la plaza de Colón a engrosar la mani de los obispos, tampoco implica apoyo al ideario de los inquilinos de la sede política en la cercana Calle Génova.

Creer en la familia no es adhesión al catolicismo nacional en su formato renovado y animado tras la pancarta. Creo en la familia y no soy católico, ni apostólico, ni romano. Reivindico el valor de la familia, no precisamente por comunión con el doctrinario de Monseñor Rouco, sino porque soy deudor de ella, porque mis más entrañables recuerdos de infancia y juventud están ligados a ella… Creo en la familia porque la armonía de la sociedad descansa en esa célula primaria, porque es una institución natural garante de la continuidad de la raza humana, entrañable y primario núcleo en el que encarna el amor desinteresado…

La familia es anterior a la Iglesia católica, a los propios obispos y a sus dominicales exhibiciones callejeras de poco oculta finalidad política. La familia es anterior a “la familia cristiana”. Jesús no hubiera caído en la tentación de salir “en defensa de la familia cristiana”, como si los padres budistas, hinduistas, judíos, bahai’s… alumbraran familia basada en otros valores.

Defiendo la familia, al tiempo que cuestiono el monopolio de esta institución universal que pretende hacer la jerarquía católica y las fuerzas más conservadores del país, populares a la cabeza. Creo en la familia, no por dogma, ni por fe, ni por argumentario intelectual…, sino por pura vivencia personal. Quien ha vivido el calor de fraterno amor de la familia, tendrá fuerza y valor para reivindicar ese calor el resto de sus días.

Reivindico el valor de la familia como primer e ineludible ámbito del imprescindible cooperar y compartir, como primer espacio de interrelación, de aventura humana, de creación, de transmisión de valores.

Cuestionar la familia natural es poner en duda la más firme institución en la que se asienta nuestra civilización. Nadie tiene porque condenar la muy libre opción de la familia homoparental, pero otra cuestión diferente es jalearla.

Con el sumo respeto que me merece esta opción, considero que la familia ideal no la pueden formar dos hombres o dos mujeres, pues no se atiene a la ley natural. Esta opinión no es compartida por amplios sectores de progreso en nuestra sociedad. Invito a quienes defienden la opción de la familia formada por dos personas del mismo sexo a que echen la mirada hacia atrás y consideren si su desarrollo hubiera sido el mismo, de haber sido criados por dos hombres o por dos mujeres. Lo que no hubiéramos querido para nosotros mismos, no podemos desearlo para los demás.

Puede haber progreso en la trasgresión de unas determinadas leyes humanas injustas en el marco de una geografía o de un momento coyuntural, pero no hay avance civilizacional cuando se extiende entre la población la trasgresión de las leyes naturales universales, mas al contrario ocurre un franco retroceso. Cierto que esas leyes no están escritas en los libros, pero están grabadas de forma indeleble e inconfundible en la naturaleza. La trasgresión de la ley natural a la postre sólo trae sufrimiento y dolor.

El progreso no lo marca la adhesión a la moda del momento, sino a los valores superiores inmanentes a todas las tradiciones. El más “progre” no es el más trasgresor, sino quien se aviene a esas leyes que siempre han sido y serán; quien se emplea con todo su alma en el cumplimiento, ya en el seno de la familia, ya en el marco más amplio de la sociedad, de la ley suprema del amor y del servicio. En ese olvido de sí, todo lo contrario de la búsqueda del placer sólo para sí, progresa, se libera, se emancipa.

Creo en la familia de padre y madre. Ella nos muestra que la vida es creación, calor, ternura, él que también es coraje y combate. De ambos aprendemos la imprescindible lección del equilibrio. Para el desarrollo del niño es de suma importancia ambos referentes de calidez y firmeza, de compasión y de fuerza, de receptividad y de iniciativa, de complicidad y de autoridad sabiamente entendida…

Es hora de que el ser humano se rinda ante la infinita sabiduría y amor de la Creación y ceje en su empeño de alterar ese perfecto equilibrio que Dios ha dado a luz. Es hora de un gran ejercicio de humildad, de dejar de cuestionar la maravillosa condición humana y su desarrollo y evolución a través de la familia.

No es de recibo la vinculación entre familia y tradición conservadora. La familia no implica anclaje en valores caducos. La familia es renovación, movimiento, recreación… Queda pues por rehacer la familia, revitalizada por la diaria e incondicional entrega, preocupada por construirse a sí misma, pero también por convertir la humanidad en una gran familia planetaria. Queda por rehacer la familia celosa de su intimidad, de su humor, de su gozo, pero a la vez abierta al mundo, capaz de volcar en él, toda su carga de inagotable solidaridad.

Queda por rehacer la familia fiel a sí misma, pero a la vez, fiel a un mundo cambiante y necesitado; rehacer la familia libre, no sujeta a catecismos, doctrinarios, ni a protocolos desfasados, pero a la vez consciente de su mayúscula responsabilidad en el tejido de unas relaciones sociales respetuosas, sanas y responsables. Queda por rehacer la familia nacida de mujer y hombre, primera y excelsa institución donde el niño tomará trascendental noción del sentido de la fraternidad humana.

14/12/07

Vídeo: Los niños hacen lo que ven

He visto este vídeo en el blog Humanismo y Conectividad y me ha hecho pensar. Los niños son el futuro, pero nosotros somos el presente y los niños no ven que cambiemos. ¿Cambiarán ellos?.

11/12/07

Mi visión del futuro de la humanidad

Por Cristóbal Cervantes, editor del blog Espiritualidad y Política

Después de hacer mi repaso diario a la prensa digital, la lectura de las noticias internacionales me deja de nuevo esa sensación de que la humanidad está llegando a una línea divisoria en la historia. El mundo que hemos creado ya no es sostenible: o cambia o se destruirá. La pregunta ya no es si habrá un cambio, sino cuándo ocurrirá y a qué precio.

Las noticias dicen que la Cumbre de Bali para frenar el Cambio Climático terminará en fracaso, y las consecuencias no es que vendrán, es que ya están aquí, el deshielo en Groenlandia bate todos los récords. Por otra parte, el terrorismo internacional vuelve a atacar otro día 11, hoy 11-D un atentado en Argel ha dejado más de 60 muertos. Pero las noticias puntuales no nos pueden hacer olvidar que hoy, en un sólo día, más de 100 especies animales o vegetales se han extinguido, alrededor de 20.000 personas han muerto de hambre, más de 3.000 personas han muerto por agua contaminada y más de 10.000 han sido infectadas de SIDA. Son sólo algunos datos de un mundo que o cambia o se autodestruye.

Las tendencias actuales hacia la superpoblación, el consumo de recursos, la militarización, la injusta distribución de la riqueza, y la degradación del medio ambiente hacen que nuestro futuro no esté asegurado. O creamos un sistema de organización social, económico y político pacífico y sostenible, una nueva civilización planetaria, o descendemos hacia la propagación del terrorismo, el crimen y la guerra, con crecientes choques culturales, conflictos políticos, crisis financieras, interrupción de los suministros de energía y degeneración ecológica con más catástrofes naturales producidas por los seres humanos. Todavía tenemos la capacidad de optar por uno u otro camino.

El mejor camino hacia la civilización planetaria es un camino cultural: el camino de la adopción de valores y comportamientos adaptados, un cambio/evolución de la conciencia. Esto debe surgir en una masa crítica dentro de la sociedad civil; porque en ausencia de dicho cambio cultural, los líderes políticos y de negocios permanecen impotentes para efectuar los cambios necesarios. Los primeros por falta de apoyo popular y los segundos por falta de la adecuada demanda en el mercado.

Nuestra conciencia articulada no constituye una parte integrante permanente: según el testimonio de la antropología cultural, se ha desarrollado, de forma gradual, en el transcurso de los milenios. En la historia del ser humano su cuerpo no ha cambiado significativamente, pero la conciencia humana sí, y si la humanidad sobreviviera el tiempo suficiente, evolucionará aún más.

Los diferentes niveles de conciencia humana, con su progresiva evolución desde el nivel más bajo hasta el más alto, han sido previstos por casi todas las grandes tradiciones espirituales. Por ejemplo, de acuerdo con las culturas de las tribus nativas americanas Maya, Cherokee, Tayta, Xingue, Hopi, Inca, Seneca, Inuit y Mapuche, nos encontramos viviendo actualmente bajo el Quinto Sol de conciencia pero a punto de alcanzar el Sexto Sol. Este último nos traerá una nueva conciencia y, con ella, una transformación fundamental de nuestro mundo.

Algunos pensadores han intentado definir los pasos o etapas específicas en la evolución de la conciencia humana. En este blog hemos tratado algunos de ellos. En la India el sabio Sri Aurobindo mantuvo la idea de que se producirá la emergencia de la superconciencia en ciertas personas como un próximo paso; en la misma línea, el filósofo Jean Gebser habló de la llegada de la conciencia integral. El místico americano Richard Bucke describió la conciencia cósmica como la siguiente etapa revolucionaria en los humanos. El proceso evolutivo en seis niveles de Ken Wilber nos describe la evolución de una conciencia física hasta la conciencia última. Y la dinámica espiral de colores de Chirs Cowan y Don Beck ve la evolución de la conciencia contemporánea desde la etapa naranja "estratégica" que es materialista, consumista, preocupada por el éxito, la imagen y el estatus, es decir, orientada al crecimiento, hasta la etapa verde "consensual" del igualitarismo y la orientación hacia los sentimientos, la autenticidad, la solidaridad, la generosidad, dentro de la comunidad, yendo hacia la etapa amarilla "ecológica" centrada en la naturaleza, el cooperativismo, las realidades múltiples y el conocimiento. Este proceso culminaría con la etapa holística "turquesa" que se caracterizaría por el individualismo en colectividad, la espiritualidad cósmica y los cambios terrestres.

Todas estas visiones tienen una idea central común. La evolución de la conciencia se lleva a cabo desde un ego limitado hasta una forma transpersonal. Si esto fuera así, sería una fuente de grandes esperanzas, podría cambiar el mundo. Una sociedad caracterizada por la conciencia transpersonal no tiene tendencia a ser materialista y egocéntrica, el sistema basado en naciones estado se transformaría en otro más global y coordinado, respetando la diversidad y el derecho de todas las gentes y culturas a la autodeterminación. Los sistemas económicos seguirían diversificados pero no fragmentados, se produciría una combinación de la autonomía local con la coordinación global, con unos objetivos que sirvieran a todas las personas y a todos los países del mundo. Como consecuencia, las diferencias en el nivel de riqueza y poder se moderarían, y la frustración y el resentimiento que sienten actualmente tantas personas y pueblos se verían disminuidos, a la vez que la criminalidad, el terrorismo, la guerra y otras formas de violencia. Las sociedades serían más pacíficas y sostenibles, ofreciendo a todos sus miembros muchas posibilidades vitales y de bienestar, tanto a las generaciones vivas como a las futuras.

¿Utopía?, sin duda. Pero lo que sí podemos asegurar es que si la humanidad no destruye su entorno vital y tampoco diezma sus poblaciones, la conciencia dominante de una masa crítica evolucionará desde los límites del ego hasta la etapa transpersonal.

Esta evolución dejará su sello en la gente y la sociedad. Si nuestros hijos y nietos consiguieran graduarse con una conciencia transpersonal, se abriría una nueva era más pacífica, justa y sostenible para la humanidad.


¿Qué opinas tú de todo esto?

5/12/07

El Informe PISA y la educación integral

“En tiempos de cambio, los aprendices heredan la Tierra, mientras que los doctos se hallan magníficamente equipados para vérselas con un mundo que ya no existe”. Eric Hoffer

En estos días hemos conocido el Informe PISA que evalúa la comprensión lectora y los conocimientos en matemáticas y ciencias de nuestros adolescentes. Los resultados han creado cierta alarma en medios académicos, políticos y mediáticos.

Para profundizar en el tema de la educación recomiendo la lectura de los artículos de Claudio Naranjo referenciados en este blog, y el magnífico artículo de Lynne Feldman publicado originalmente en inglés en la revista Kosmos y traducido al español por Sabiduría Arcana.

27/11/07

Claudio Naranjo en España difundiendo su modelo de educación integral


Estos días está en Barcelona el psiquiatra y pedagogo Claudio Naranjo para presentar su proyecto "Cambiar la educación para cambiar el mundo" y la fundación que lleva su nombre. El Periódico de Catalunya le ha hecho una interesante entrevista y hoy publica en Público un artículo titulado "Manifiesto por la Educación". Recomendamos la lectura de ambos textos y visitar la web de la Fundación. Naranjo aporta una nueva visión sobre la educación necesaria para cambiar el mundo, pero también sobre la psicología, lo transpersonal, la terapia gestalt, el eneagrama y la espiritualidad. Es uno de los grandes personajes de nuestro tiempo.

Entrevista en el Periódico de Catalunya


Artículo en Público

Fundación Claudio Naranjo

Sitio web de Claudio Naranjo

Claudio Naranjo en Wikipedia

Artículo anterior publicado en este blog sobre Claudio Naranjo

16/11/07

I Encuentro Ibérico de la Carta de la Tierra


Este fin de semana se celebra en Madrid el I Encuentro Ibérico de la Carta de la Tierra para el Desarrollo Sostenible, organizado por la Fundación Valores que coordina María Pinar y que desarrolla una labor muy interesante que apoyamos desde este blog. En una entrada anterior publicamos la crónica del III Encuentro de la Fundación. Como dice la convocatoria:

Estamos en un momento crítico de la historia de la humanidad en el que se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. El surgimiento de una sociedad civil global está creando nuevas
oportunidades para construir un mundo democrático y humanitario. Naciones Unidas, frente a la gravedad y urgencia de los problemas a los que se enfrenta hoy la humanidad, ha instituido una Década de la Educación para un Futuro Sostenible (2005–2014), designando a UNESCO como órgano responsable de su promoción. La Carta de la Tierra ha sido incluida dentro de la Década como herramienta educativa por excelencia y Marco Ético de referencia para la construcción de un mundo más justo, sostenible y pacífico.


Los objetivos del Encuentro son:


Compartir, intercambiar experiencias y aprovechar los recursos de los diferentes proyectos, tanto en desarrollo como de nueva creación, relacionados con el DS y que utilizan la Carta de la Tierra como marco de referencia ético o herramienta de trabajo. Establecer conclusiones, estrategias, objetivos comunes y plazos de ejecución para los diferentes proyectos comunitarios. Crear una Red-Marco de Trabajo: Red Ibérica de la Carta de la Tierra para que los proyectos españoles y lusos del DS trabajen juntos bajo la consigna de “Un Mundo Mejor es Posible”. La Red-Marco puede ser ampliada al ámbito Iberoamericano si así se ¡solicita por parte de los agentes del DS procedentes de estos países que ya han manifestado su interés en acudir al I Encuentro.


Para inscripción (gratuita) e información complementaria: info@fundacionvalores.es Tel. 91 872 55 96 www.fundacionvalores.es

8/10/07

Siempre el patriarcado, por Margarita Pintos


La niña Shaima Sadani

Casi siempre que aparece una noticia sobre mujeres musulmanas suele ir vinculada al uso del velo, e inmediatamente se le relaciona con la dependencia y la inferioridad de la mujer en el islam. Las mujeres musulmanas son para las sociedades occidentales un icono cultural vinculado al islam, pero casi nunca fuente de información sobre acontecimientos transformadores en la sociedad. ¡Y son muchas las mujeres de tradición islámica comprometidas en la lucha por otro mundo posible liberado de todas las opresiones, incluida la patriarcal!

El caso de Shaima revela que es el patriarcado social, a través de su abuela y de su madre, el que está imponiendo a la niña una manera de vestir. Quieren seguir practicando una manera de vestir que consideran fundamental para forjar la identidad de una buena musulmana desde pequeña. A nosotras, occidentales, nos cuesta comprender la adhesión deliberada de muchas mujeres a la identidad islámica sin que ello suponga sumisión y discriminación.

El velo tiene multitud de lecturas, no es su uso el que marca la diferencia entre las creyentes musulmanas de diferentes generaciones o de niveles culturales diversos. Con velo o sin él, las encontramos en la universidad, en la mezquita, ocupando puestos políticos... Como decía El Roto en un dibujo con dos mujeres con burka: "En Oriente llevamos burka para hacernos invisibles. En Occidente, lo llevamos para que se nos vea".

El islam se ha ocupado de hacer una lectura patriarcal del Corán para tener a las mujeres sometidas, lo mismo que ha hecho durante siglos el cristianismo en Occidente o el budismo o el sintoísmo en Oriente. Las mujeres siempre hemos sido un problema para los intérpretes y mediadores masculinos de las religiones.

En una sociedad como la nuestra debemos respetar el principio de interculturalidad que se basa en el necesario conocimiento del otro tal y como es, no tal y como nos gustaría que fuese. Es una actitud que responde al principio de reciprocidad.

El derecho a la educación siempre es prioritario. Los niños y las niñas, en el día a día escolar, irán formando su identidad y capacidad de decidir cómo vestirse y, sobre todo, cómo convivir en libertad para socavar las distintas formas de patriarcado, en otras palabras, para luchar contra el pensamiento único.

El feminismo occidental está dividido en torno al uso del velo. Mientras que para algunas feministas, es signo inequívoco de sumisión y debe prohibirse para contribuir a la liberación de las mujeres musulmanas, para otras es una manifestación religiosa y cultural más, que no debe prohibirse por respeto a la diversidad religiosa y cultural. Prohibir el velo sería limitar el pluralismo. Encuentro muy acertada la propuesta de Sirim Ebadí: "A las mujeres hay que darles la misma libertad que a los hombres para ponerse la ropa que quieran. Tan negativo es exigirles que no usen el velo como que en algunos países islámicos les obliguen a ello. Llevar velo debería ser opcional".

Margarita Pintos es teóloga y presidenta de la Asociación para el Diálogo Interreligioso.


Fuente: El País

13/9/07

Felicidad Interna Bruta, por Leonardo Boff


Bután es un pequeñísimo reino hereditario en las faldas del Himalaya, entre China, la India y el Tibet. Sólo tiene dos millones de habitantes, y su ciudad mayor es la capital, Timfú, con cerca de cincuenta mil habitantes. Está amenazado de desaparecer dentro de pocos años, en caso de que los lagos del Himalaya, que están creciendo por el deshielo, se desborden avasalladoramente. Gobernado por un rey y por un monje que tiene casi la autoridad real, es considerado uno de los menores y menos desarrollados países del mundo. Con todo, es una sociedad sumamente integrada, patriarcal y matriarcal simultáneamente, dado que el miembro más influyente se transforma en jefe de familia.

Bután posee algo único en el mundo y que todos los países deberían imitar: el «índice de felicidad interna bruta”. Para el rey y el monje gobernantes, lo que cuenta en primer lugar no es el PIB, Producto Interno Bruto, medido a base de todas las riquezas materiales y servicios que un país ostenta, sino la Felicidad Interna Bruta, resultado de las políticas públicas, del buen gobierno, de la equitativa distribución de la renta que resulta de los excedentes de la agricultura de subsistencia, de la ganadería, de la extracción vegetal, de la venta de energía a India, de la ausencia de corrupción, de la garantía general de educación y salud de calidad, con carreteras transitables en los valles fértiles y en las altas montañas, pero especialmente como fruto de las relaciones sociales de cooperación y de paz entre todos. Eso no ha llegado a impedir conflictos con Nepal, pero tampoco ha desviado el propósito humanístico del reino. La economía, que en el mundo globalizado es el becerro de oro, comparece sólo como uno de los items en el conjunto de los factores a ser considerados.

Por detrás de este proyecto político funciona una imagen multidimensional del ser humano. Concibe al ser humano como un nudo de relaciones orientado en todas las direcciones, que tiene sí hambre de pan, como todos los seres vivos, pero que principalmente se mueve por el hambre de comunicación, de convivencia y de paz, que no pueden ser compradas en el mercado o en la bolsa. Función de un gobierno es atender a la vida de la población en la multiplicidad de sus dimensiones. Su fruto es la paz. En la inigualable comprensión que la Carta de la Tierra elaboró sobre la Paz, ésta «es la plenitud que resulta de las relaciones correctas consigo mismo, con otras personas, con otras culturas, con otras vidas, con la Tierra y con el Todo mayor del cual somos parte (IV, f).


La felicidad y la paz no son construidas por las riquezas materiales y por las parafernalias que nuestra civilización materialista y pobre nos presenta. En el ser humano ella ve sólo un productor y un consumidor. Lo demás no le interesa. Por eso, tenemos tantos ricos desesperados, jóvenes de familias sin problemas económicos que se suicidan por no encontrar ya sentido en la abundancia. La ley del sistema dominante es: quien no tiene, quiere tener; quien tiene, quiere tener más; y a quien tiene más no le parece suficiente. Olvidamos que lo que nos trae la felicidad es el relacionamiento humano, la amistad, el amor, la generosidad, la compasión, el respeto... realidades que valen pero que no tienen precio. Lo dramático está en que esta civilización humanamente pobre está acabando con el Planeta con el afán de ganar más, cuando lo importante sería tratar de vivir en armonía con la naturaleza y con los demás seres vivos.

Bután nos da un bello ejemplo de esta posibilidad. Sabia ha sido la observación de un pobre de nuestras comunidades, que ha comentado: «Aquella persona es tan pobre tan pobre, que sólo tiene dinero». Y, realmente, era muy infeliz.


Fuente: Koinonía