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31/8/09

¿Qué anestesia usan?, por Emilio Iglesias Delgado

¿Qué tipo de anestesia social están usando con nosotros que hace que se acepten sin rechistar las ayudas estatales multimillonarias a los bancos y banqueros y que, sin embargo, no se permita ayudar a los parados de larga duración con una ayuda de subsistencia?

Si algún día alguien consigue descubrir cuánto dinero -público- se le ha inyectado a los bancos para prolongar la agonía de este sistema, verá que habrá sido muchísimo más que las migajas que se pretende dar a los parados que han sufrido los sueños del "ladrillo para todos" que nos vendieron los que se hicieron ricos con nuestra ruina.

Y sin embargo, incluso encontramos en la clase media gente que piensa que no debe darse ayudas a los parados porque son unos vagos que no quieren trabajar, pero no piensan -curiosamente- que ayudar a los bancos perpetúe el cáncer económico que consiste en financiar con dinero público a la banca privada.

El dinero antes que las personas; los neocon siguen haciendo estragos. Y mientras, ni manifestaciones, ni protestas airadas, ni una queja; sólo esperamos -la mayoría rezando incluso- que la Bolsa vuelva a subir y todos podamos creer que somos ricos otra vez. Va a ser una larga espera y, por lo visto, aburrida.

Fuente: El País (28/08/09)

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2/7/09

¿Septagenarios en la oficina?, por Emilio Iglesias Delgado

Nuestra vejez será un infierno, porque las bases de nuestro futuro las están poniendo las Cajas de Ahorro, más bien la Fundación que las representa y tras la cual se parapetan: la FUNCAS ¿Pueden dar lecciones de buena gestión económica las cajas de ahorros? No lo sé, pero a la vista de la situación de bancarrota de algunas, quizás deberíamos desconfiar de los sabios consejos de la FUNCAS sobre cómo ellos han pensado, siempre por nuestro bien, cómo debe ser nuestra jubilación. Estos señores que representan a unas entidades que han dilapidado sus recursos dando hipotecas trileras, jugando con el negocio como si fuera de otro, ahora se ponen la túnica de adivino y consultan su bola ofreciendo su indiscutible dictamen: esto lo tiene que pagar otro. Y ese otro es usted y yo, que vamos a tener que trabajar hasta los 70 años para pagar los platos rotos de la crisis que los bancos y cajas potenciaron dando dinero a gente que sabían que no iba a pagar los créditos. Para estos paladines del buen hacer económico, que vivamos más es un problema para su futuro. Lo ideal para su negocio, entiendo, sería que muriésemos el mismo día que cumplamos 65 años. Pero nuestra patética manía de vivir hará que pasemos años en el paro en nuestra vejez, porque dudo que en mi empresa me quieran con 70 años utilizando un ordenador que no entenderé, con artrosis en los dedos tecleando de pena, tropezando con los cables y balbuceando incongruencias cuando mi jefe de 30 años me pregunte por ese informe que seré incapaz de recordar dónde lo dejé. Ellos que representan a esas entidades que han recibido dinero del estado a expuertas para salvarse de la quema. Ese dinero era el nuestro señores, el de nuestra vejez. Díganle adios y díganle hola al nuevo capitalismo: septagenarios en la oficina.

Fuente: Autor. Carta a El País

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22/6/09

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Karl Marx debe estar retorciéndose de risa en su tumba: primero los trabajadores de la Seat catalana aceptaron bajarse el sueldo para poder seguir sufriendo la incertidumbre de su seguro despido en los próximos años a pesar de haber recibido ayudas estatales inmensas y estériles y ahora, los trabajadores de la British Airways -obligados primero a tomar vacaciones sin sueldo- han recibido la sugerencia de que sería bueno para ellos el trabajar y no cobrar durante un mes. Y para dar ejemplo, el directivo que firma la petición, dice que él va a ser el primero que renunciará a sus 70.000 euros mensuales (sí, mensuales).

Algo no cuadra; si el sueldo medio mensual de un trabajador inglés es de 3.000 euros, es decir, el directivo cobra 23 veces más que un trabajador y, por tanto, debería dejar de cobrar unos dos años para hacer un similar esfuerzo monetario. Pero sin rubor pide trabajo gratis, todo por el amor a esa compañía que le atiborra de dinero mes a mes y de la que no quiere salir al paro real, porque trabajar gratis es aún peor que el paro, en mi opinión.

Y mientras tanto Marx enterrado en el más lejano de los cementerios emite su eterna profecía de que, tarde o temprano, aquí se va a liar una lucha de clases que no la van a arreglar ni las pelotas de goma de la policía.

Mientras, exigimos a los jóvenes una cultura de esfuerzo para que acaben trabajando sin cobrar y no cuestionamos cómo es posible que los ricos sean cada vez más ricos y las diferencias entre la clase alta y media sea de 23 veces el sueldo. Y me olvido de los pobres, porque aquí es lo normal, ¿no?.

Fuente: Diario El País
Viñeta El Roto