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10/11/07

La Parroquia de San Carlos Borromeo no se cierra


Esta semana se ha solucionado el conflicto abierto entre el arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, y la Parroquia San Carlos Borromeo de Vallecas. Desde que en abril el arzobispo decidió cerrar la parroquia hasta hoy se ha vivido una situación incomprensible para la gente que necesita la ayuda de la parroquia, los sectores más desfavorecidos de la sociedad madrileña.

Desde el blog Espiritualidad y Política, que tanto hemos seguido este conflicto, queremos expresar nuestra alegría por el acuerdo final, expresado en el comunicado de las parroquia, y felicitamos sinceramente a los párrocos, con Enrique de Castro como símbolo más visible, de la solución final al desencuentro.

3/10/07

Mi reino sí es de este mundo


La minoría crítica que forma la Iglesia de base sortea cada día las dificultades impuestas por la jerarquía episcopal.

Esteban Velázquez es jesuita. Nació hace 50 años en Las Palmas y participará este año en la campaña de la fresa en Huelva. Tiene las manos tan trabajadas como sus convicciones. Ha recorrido toda la geografía de los oficios. Ha vareado olivos en Jaén y acarreado uvas en Francia. Ha recogido algodón en Córdoba y fruta en Lleida. Se ha roto las manos como peón de obra en Las Palmas y se le han mareado de apretar siempre la misma tuerca en la fábrica de Mercedes Benz de Stuttgart, en Alemania. Esteban es un sacerdote obrero. Es un cura distinto y ha pagado las consecuencias.

"La Iglesia es un antro de poder disfrazado de Evangelio. No tiene justificación que la Iglesia sea un estado, ni el machismo eclesial, ni esa forma feudal de vivir, vestir y ejercer la autoridad de los obispos". Esteban es un cura de base. Último ejemplar de un género en vías de extinción.

En el año 2000, el responsable de la diócesis de Canarias era Ramón Echarren. Tenía fama de abierto, pero retiró a Esteban Velázquez de todos sus cargos diocesanos. No fue una sorpresa. En los años 80, Esteban Velázquez había trabajado en El Salvador. Vivió la guerra y convivió con la guerrilla hasta que fue expulsado por sus superiores.

El cura limpiacristales

Once años después, coincidiendo con las elecciones generales del 12 de marzo de 2000, se realizó en más de 450 localidades de toda España la Consulta Social por la Abolición de la Deuda Externa. Se consiguieron más de un millón de votos favorables a la abolición de la deuda. Esteban Velázquez trabajó a favor de esta iniciativa en Las Palmas y, en esta ocasión, del aviso se pasó al castigo. Esteban fue desposeído de cargos y obligaciones en la diócesis, y volvió al trabajo manual como limpiacristales. Esteban promueve ahora, desde Sevilla, la iniciativa Cambio personal, justicia global, impulsada por los jesuitas.

"¿Doloroso? En absoluto. Lo esperas de antemano. La persona que no tiene claro que si toma una línea de trabajo va a venir el conflicto es un ingenuo; contaba con eso. Lo peor fue la insolidaridad de aquellos compañeros de los que esperaba apoyo".

Esteban habla de "silencios cómplices". Los había sufrido mucho antes. En la década de los sesenta, cuando la dictadura daba sus últimos coletazos, él apoyaba las reivindicaciones que pedían libertad sindical. Aquello le costó un mes de cárcel.

Rozar el límite

Emiliano de Tapia
trabaja en el centro penitenciario de Topas, Salamanca, desde hace ocho años. Pronuncia constantemente la expresión "nuevas pobrezas" y las conoce bien. Trabaja con ellas en primera persona. "Son realidades nuevas, la soledad de los mayores, los que no tienen techo, la cárcel, los drogodependientes, la prostitución. El nuestro es un trabajo de acogida y denuncia", señala y silabea para subrayar la palabra denuncia. "Es una realidad que pasa desapercibida. La Iglesia está lejos de esta situación, igual que no se percibe tampoco en la sociedad".

Emiliano tiene 56 años. Su día a día transcurre entre el barrio en el que vive, la cárcel en la que trabaja y el medio rural del que procede. "Hay una Iglesia oficial que se aferra al poder, a las formas, a lo que nos separa en lugar de buscar lo que nos une, en vez de abrazar a los pobres". Este cura salmantino desarrolla un intenso trabajo social en su parroquia del barrio de Buenos Aires. Es una voz crítica, pero "nunca he sido reprimido, puedo haber recibido algún toque de atención en alguna ocasión, pero nada más".

Emiliano de Tapia conoce perfectamente el catálogo de temas "sensibles. Son los que plantean realidades novedosas como el protagonismo de la mujer, incluso en el sacerdocio, o la posibilidad de que los curas puedan casarse. En estos casos, sí hay alguna llamada de atención, sin más. Igual que cuando se tocan temas de sexualidad". Emiliano representa a un clero sin despachos ni moqueta. "La Iglesia se ha dejado envolver dentro de un sistema de poder económico. Debe abrirse a la sociedad y proclamar que Dios está con los pobres". Recién desempolvadas las misas en latín, Emiliano se lamenta de que se rescaten elementos que "nos separan". Lo mismo piensa del clerigman, el traje de chaqueta con alzacuellos. "No creo que vestirnos así nos ayude a acercarnos a los más pobres".

La parroquia que resiste

Emiliano ha sorteado siempre las llamadas de atención. Enrique de Castro no ha podido. En la fachada de su parroquia, San Carlos Borromeo, hay una pintada en la que se lee "Pasa, no te quedes en la puerta". Los vecinos del deprimido barrio madrileño de Entrevías, en el que trabaja, llenan la iglesia en cada celebración. El arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quiere cerrarla en contra la opinión del barrio. En uno de los muros del templo, una mano anónima ha escrito una de las bienaventuranzas: "Dichosos los perseguidos por ser justos". Junto a la iglesia de San Carlos Borromeo, hay dos parques sin hierba desde los que se escucha el tren cuando lo permite el ruido de los coches.

En casa de Enrique de Castro, conviven media docena de personas. "Van y vienen, son amigos en situación de necesidad". Hoy cocina él. Colgó hace muchos años un apellido compuesto para ponerse al servicio de los que, por no tener, apenas tienen esperanza. "La parroquia se ha convertido en un símbolo. Aquí se enfrentan una Iglesia de poder y otra de base". Enrique es optimista: "Al sector ultra ortodoxo le espera muy poco futuro porque tiene una forma muy grosera de hacer Iglesia". Este cura de Vallecas colecciona un largo historial de desencuentros con la jerarquía episcopal, aunque no se siente "en absoluto" perseguido. "No les gusta lo que hacemos, y sigo sin entender por qué; siempre que me dicen algo contesto lo mismo: no quitéis a los pobres el lugar en el que celebran su fe".

Enrique fuma sin parar mientras habla de manera muy pausada, para asegurarse de que se le entiende. "En la jerarquía, hay un miedo tremendo a perder el poder, por eso tienen claro qué temas les molestan. Puedes atreverte con temas sociales, les preocupan menos, el problema es dar tu opinión sobre asuntos eclesiásticos, ahí siempre hay respuesta".

Enrique de Castro sonríe con desdén cuando se le pregunta si hay una ofensiva laicista. "Aquí no hay ninguna ofensiva, lo que hay es un enorme pasotismo hacia la Iglesia y no hay que buscar las causas fuera, no podemos echar siempre a otros la culpa".

La Iglesia en la Red


Hay otra Iglesia muy viva "pero minoritaria", matiza Enrique de Castro. Es una Iglesia de la que forma parte también Eusebio Losada, Uxe. En mayo de 2005, escribió un artículo en el que defendía el derecho de los homosexuales a contraer matrimonio. Las consecuencias no tardaron en llegar. Este cura bilbaíno de 50 años impulsa Kristau Sarea, una red de cristianos en Vizcaya que defiende "una Iglesia abierta, democrática, con reconocimiento del pluralismo". Esta iniciativa forma parte de una coordinadora estatal que han denominado Redes Cristianas (www.redescristianas.net). Tienen una presencia muy activa en Internet."La Iglesia oficial es la Iglesia del miedo, que gobierna con miedo y mete miedo a los demás", asegura Eusebio. "A mí también me han tocado las amenazas".

Hay atajos para evitar problemas, pero le ha parecido más coherente no tomarlos. "Hay miedo a perder el poder, el dominio, la dirección de las conciencias, hay miedo al Evangelio mismo, que si es algo, es precisamente libertad. Puedes pensar de manera diferente, pero no decirlo". Eusebio lamenta el regreso de elementos preconciliares, rescatados "para que lo de siempre sirva para siempre", algo que va "contra los tiempos y la esencia de ser de los cristianos, que, si debemos ser algo, es ejemplo y fermento". Eusebio se hizo cura con una dedicación especial a la educación. Ha sido párroco de barrios y pueblos obreros.

"Se nos acusa de disidentes, pero no es así. Quiero a mi Iglesia de todo corazón, la quiero muchísimo y todo lo hago pensando en su bien. Jamás he actuado desde el resquemor o el resentimiento. Todo lo que hago, lo hago por amor", concluye Uxe.

Una mujer párroco

Ésa es también la premisa de la que parte María José Arana, 64 años, religiosa y teóloga feminista. Su voz crítica se ha estrellado en muchas veces contra la doctrina oficial, aunque eso no ha impedido que siga trabajando para reclamar un papel de igualdad para las mujeres en la Iglesia. "A los varones de Iglesia, no les gusta que les recordemos estas cosas, pero debemos seguir haciéndolo, con respeto y mucho amor a toda la Iglesia, a toda: a la jerárquica y a la Iglesia de base, a los varones y a las mujeres".

De 1982 a 1991, María José Arana fue "párroco" en un pequeño pueblo del País Vasco. Fue la primera de España. Ha escrito una docena de libros y colaborado en medio centenar. Uno de ellos se titula Mujeres sacerdotes, ¿por qué no?. "Creo que el papel, la situación y el estatus de las mujeres en la Iglesia deberíamos ser las mismas mujeres las que los marcáramos. Nosotras no marcamos límites a los varones ¿Por qué ellos pueden interpretar solos cuáles son nuestros límites?".

María José defiende una relación de plena igualdad. "Es necesario que lo femenino y lo masculino estén totalmente presentes en toda la Iglesia". El futuro inmediato, sin embargo, no parece contemplar esta posibilidad: "Siento que la situación de las mujeres en la Iglesia va bastante a la zaga respecto a su situación en la sociedad civil". ¿Tiene esperanzas de que cambie? No demasiadas. "No cabe duda de que para muchos y muchas que vivimos con intensidad y juventud el tiempo postconciliar, no es fácil vivir con grandes optimismos el momento actual de la Iglesia, aunque, evidentemente, sin perder la esperanza".


Fuente: Artículo de Miguel Ángel Marfull en Público (02/10/2007)

12/9/07

Llegaron, por Enrique de Castro


Presentación del XVII Congreso de Teología

Imagino que uno de los motivos para que me hayan invitado a presentar este congreso de teología se debe al apoyo que habéis dado a nuestra parroquia en estos últimos meses, por lo que, sobre todo, quiero daros las gracias en nombre de toda nuestra comunidad.

Pero no ha sido sólo una muestra de apoyo, sino una constatación de que todos nosotros estamos queriendo manifestar que es posible recuperar el sentido genuino de la iglesia de Jesús, basada en la utopía (tal vez hoy se entiende mejor esta palabra que la palabra reino), la justicia de la reconciliación y la solidaridad.

“Fui emigrante y me acogisteis”. En nuestra parroquia todo comenzó en el encierro del 2001. Llegaron de Latinoamérica, El Magreb, subsaharianos, algunos del este europeo y dos de Mongolia. Querían papeles, pero estaban en la calle, sin techo. Descubrimos que no sólo había que apoyar sus reivindicaciones, había otros encierros en parroquias y centros diversos y en distintas ciudades, se hicieron manifestaciones masivas de apoyo. No nos fue difícil entender que, mientras conseguían sus objetivos, necesitaban satisfacer sus necesidades mínimas de comida, techo y afecto, porque teníamos la experiencia de los llamados chavales de la calle. Lo único que les diferencia es que son extranjeros. En lo demás, lo mismo: tienen que buscarse la vida y son perseguidos, con un plus añadido. No tenían apoyo al estar fuera de su tierra, no conocían dónde refugiarse o esconderse como los de aquí, eran desconfiados, los marroquíes apenas balbuceaban nuestro idioma… Comenzaron a vivir en nuestras casas, sobre todo los magrebíes, lo que supuso para ellos comenzar a sentir seguridad y confianza. En la parroquia y en nuestros domicilios hay empadronados cientos de ellos. Tomamos contacto con sus familias y hemos bajado en distintas ocasiones a conocerlas, lo que ha hecho que nos consideren su familia en España.

Hoy tenemos a muchos menores de dieciocho años a los que están expulsando abusivamente, sin ninguna garantía jurídica, sin conocer su situación familiar, engañándoles, vulnerando sus derechos fundamentales. El equipo de abogados de la parroquia ha conseguido sacar literalmente del avión, por mandamiento judicial, a muchos de estos chicos que se llevaban repatriados clandestinamente.

No puedo extenderme. Tan sólo señalar que hay distintos grupos en nuestro país, creyentes y no creyentes, viviendo esta misma experiencia con los emigrantes. A través de ella hemos pasado de la convivencia y el apoyo a la lucha más o menos organizada, en la que participan ellos mismos, los antiguos chavales de la calle y los distintos grupos que se organizaros en los años ochenta, las madres incluidas.

Quiero señalar otro aspecto de la vinculación entre ellos y nosotros. En el encierro del 2001 celebrábamos la eucaristía los domingos, como siempre. Para ello tenían que despejar la sala de colchones, mantas y enseres y se quedaban en nuestra celebración. No era difícil para los emigrantes de habla hispana, cristianos en su mayoría, pero sí para los musulmanes. Aunque un poco chapuceramente, comenzamos a hacer celebraciones comunes, leyendo también versículos del Corán, que ellos traducían, diciendo nosotros amén a su oración en árabe y uniendo ellos sus manos a las nuestras en el padrenuestro. Ellos dicen la mesa de Jesús, comparten con nosotros el pan y el vino, igual que ateos y agnósticos y alguno dice: soy musulmán pero ésta es mi iglesia.

De hecho consideran la parroquia como su casa, participan en todo, celebramos juntos sus fiestas y las nuestras y también gritan el no nos moverán.

Hoy no hay diferencia, en nosotros, entre los de aquí y los de fuera, son muchos los lazos que nos unen, incluida la fe que nos hace superar obstáculos y miedos.

Los inmigrantes son parte de los pobres y excluidos de la tierra, por lo tanto son la heredad, la iglesia del dios de Jesús. Nosotros somos iglesia de Jesús sólo si convivimos con ellos y luchamos con ellos.

Quisiera hoy hacer una reflexión con vosotros, en varios puntos, desde lo que hemos ido descubriendo estos años en la parroquia, ahora que se hacen tan evidentes a todos los ojos las diferencias entre la concepción de la iglesia vaticanista y la que podemos llamar iglesia de base.

En primer lugar, pensamos que sería importante cambiar la concepción de parroquia como lugar de culto para transformarla en lugar de encuentro. Si la iglesia de Jesús es de los pobres, las parroquias y las comunidades son el lugar de los pobres y, hoy que hablamos de ellos, también de los emigrantes. Los que ya estamos dentro de ellas tendríamos que abrirles las puertas y facilitarles que descubrieran la fe como motor de la vida humana, de sus propias vidas, no dictándoles, sino encontrando con ellos la riqueza que existe en la desnudez de cada uno. No se abre una parroquia si no se abren nuestras casas y nuestros tiempos, si no se da un encuentro y una convivencia en igualdad, donde todos buceamos en el interior de los otros, escuchando necesidades, problemas, intentando dar soluciones y cuando éstas se dan, celebrarlas. La celebración, la fiesta, la eucaristía, dejarán de ser vacías, porque celebraremos lo que estamos descubriendo y viviendo.

Esto haría cambiar nuestra concepción asistencialista y moralista: tenemos que ayudar a los pobres. Todos los que hemos ido formando la parroquia y la comunidad estos años, hemos descubierto que son ellos los que han dado sentido a nuestras vidas porque primero nos han regalado las suyas. Han hecho que se caigan nuestros esquemas, nuestras concepciones burguesas, nuestro protagonismo. Han hecho posible que descubramos la fe en el ser humano y en nuestra capacidad de cambio. Nos han traído la buena noticia.

El segundo momento de esta reflexión es acerca de la liturgia en nuestras parroquias y comunidades. Los pobres –y aquí incluyo a los jóvenes- deben entenderla, sentir que es algo suyo. ¿Con estos ropajes? Ya le vale a Cañizares. ¿Con estas canciones? ¿Con los monólogos del cura?

En muchas comunidades esto ha cambiado, nosotros hemos aprendido de ellas, y en parroquias hay grupos que celebran de otra manera, pero como a escondidas. Creo que tenemos que ir superando miedos para que, en una sociedad cada vez más laica, nuestras parroquias no espanten a la gente por aburrimiento o lejanía. No hemos visto ni a los mayores huir de las celebraciones en las que todos participamos. Sólo se han ido los sometidos, los que ponen la norma por encima del ser humano.

El último punto al que me quiero referir es el de la lucha. Cuando facilitamos una vivienda a un emigrante o le ayudamos a conseguir papeles o le facilitamos un puesto de trabajo, ya hacemos mucho por él. Eso todavía es asistencialismo. Pero si estás vinculado personalmente, denuncias cuando le maltratan, peleas contra su expulsión o le escondes, le das un trabajo clandestino, te haces cómplice, incondicional, encubridor, que no los toquen, porque ya son algo tuyo. La caridad deja de ser asistencialismo y se convierte en justicia, basada en el amor, no en la ley.

Todo esto vivido no aisladamente, sino en grupo, en comunidad, hace posible la utopía, eso que nosotros llamamos reino.

Estamos asistiendo a situaciones espantosas de los emigrantes en el mar de las pateras y en el de los cayucos, a persecuciones, inseguridades y expulsiones de quienes sólo buscan vivir. Creo que este congreso nos ayudará a construir una iglesia respondiendo no a lo que nos reclaman los jerarcas investidos de poder, sino a las expectativas de quienes están buscando la buena noticia.


Fuente: Eclesalia

7/9/07

El congreso de teólogos «Juan XXIII» apoya a la parroquia de Entrevías


Asociación de Teólogos y Teólogas «Juan XXIII» escogió ayer la apertura de su XXVII Congreso de Teología para mostrar su apoyo a los sacerdotes de la extinta parroquia de San Carlos Borromeo, en el madrileño barrio de Entrevías, que recientemente fue cerrada al culto por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela.

Así, su presidente, Julio Lois, invitó a abrir el encuentro, que se llevó a cabo en el salón de Actos del sindicato Comisiones Obreras de Madrid, al sacerdote Enrique De Castro, quien animó a los presentes -unos ochocientos- a «profundizar en los graves conflictos que están sucediéndose en nuestra iglesia».

«Un lugar de encuentro»

De Castro, quien hizo un repaso a la historia de la extinta parroquia de San Carlos Borromeo, recordó cómo, a lo largo de su experiencia con colectivos de marginados e inmigrantes, «he comprendido que el lugar de la Iglesia de Jesús son los pobres». Al tiempo, recalcó que «la parroquia debe ser un lugar de encuentro, y no de culto», porque, «de no ser así, nos estamos disociando de la Iglesia de Jesús».

Abundando en esta idea, el cura de Entrevías criticó los «excesos litúrgicos» que, en su opinión, se propugnan desde la Iglesia jerárquica. «La liturgia debe cambiar, la liturgia echa a la gente de la Iglesia», reclamó De Castro, quien animó a los presentes a «perder el miedo a hacer lo que sea necesario para hacer de las parroquias lugares de encuentro, cuya propiedad sea de los pobres y no de los curas».


Fuente: Religión Digital

13/7/07

Declaración de la Parroquia San Carlos Borromeo


Ante la situación de desconcierto creada en estos meses y como seguimos sin entender la necesidad de cerrar nuestra parroquia, ofrecemos a la Iglesia y a cuantos nos habéis apoyado durante este tiempo, una visión de lo que hemos experimentado y estamos viviendo y el camino que vamos a seguir recorriendo, en comunión y diálogo con la Iglesia, cuya riqueza nace de la unidad en la diversidad, ya que el mensaje del Evangelio es una oferta para todos los seres humanos sin distinción de razas, credos, culturas o sexo. Este documento fué entregado, el pasado lunes 9 de Julio, a D. Fidel Herraez, Obispo Auxiliar de Madrid.

A comienzos de los años ochenta comenzaron a llegar chavales a algunas parroquias de nuestros barrios, solicitando ayuda por sus problemas de drogadicción, fundamentalmente, aunque traían otras cargas detrás, muchos estaban en la calle y cometían delitos más o menos importantes. Surgieron miedos en algunas feligresías y curas, por lo que se suscitó un debate sobre si se podía atender o no en la parroquia a jóvenes con ese tipo de problemas. En estas circunstancias se inició la experiencia en San Carlos Borromeo en 1981 con el apoyo del Obispo Alberto Iniesta, siendo el Cardenal de Madrid Enrique Tarancón, dedicándose la parroquia preferentemente a la marginación, dejando en 1986 de ser territorial, por iniciativa del Obispo García Gasco, estando en Madrid el Cardenal Angel Suquia.

Los chicos y las madres

Desde el principio acudían a la parroquia muchos jóvenes y sus familias a pedir ayuda para salir de su situación. Las madres no comprendían qué estaba ocurriendo con sus hijos, hablaban de las malas compañías y se sentían estigmatizadas por parientes y vecinos. Tampoco sabían responder al problema de sus hijos. Comenzamos a tener reuniones con ellas y algún padre.

Pronto empezaron a vivir la muerte de sus vástagos, las entradas violentas de la policía en sus casas, las torturas de sus chicos en comisarías y cárceles, incluida alguna muerte en estos centros. La parroquia se convertía en un lugar de dolor del que participaban los feligreses que acudían a las distintas actividades parroquiales. En pocos años decidieron que su vida no tenía sentido sin la lucha por sus hijos y comenzaron a acudir en grupos a comisarías, juzgados, cárceles, denunciando todo lo que estaban conociendo, entre otras cosas, las estafas por parte de ciertos abogados y oficiales judiciales, las amenazas y la corrupción y connivencia policial en el tema del narcotráfico.

Además de ello atendían a los hijos de otras madres y animaban a éstas.

Los chavales han acudido de todas partes con sus carencias afectivas, al principio eran los hijos de las familias más pobres y más desatendidas social y humanamente. La mayoría ha sufrido el abandono y el fracaso escolar, la calle ha sido su espacio vital, han pasado por centros o cárceles de menores, conocen los malos tratos y las torturas, su estigmatización como malos y sin solución, con sus miedos e inseguridad. Nuestras casas se han abierto a ellos, hemos buscado trabajo y generado autoempleo. Eran tabla rasa en cuanto a lo ético y religioso porque no conocían el afecto.

A través de la acogida, el apoyo incondicional y su defensa en tantas cosas, nació el cariño y con él su seguridad, su capacidad de autoestima y, finalmente, el sentido ético, el deseo de no hacer daño y de responder a lo que se hacía con ellos.

Recorrido de la fe

Lógicamente fueron los funerales de tantos chavales los que hacían acudir a “los colegas” y amigos a una celebración en torno a la mesa de Jesús y a su buena noticia. Su primer contacto era descubrirla como la mesa de los excluidos, de los rechazados, de los pobres. Jesús les invitaba, nos invitaba a descubrir la buena noticia, el reino del amor y de la justicia. ¿Yo puedo comulgar?, preguntaba uno. El cura dice que Jesús nos invita, le contestaba otro.

El tema central era la resurrección: Ningún poder puede destruirnos si vivimos la buena noticia de Jesús, el amor y la solidaridad o comunión, se proclamaba, y adaptábamos el lenguaje y la liturgia a su capacidad de comprensión. Un día preguntaba un chaval a uno de los curas sobre la resurrección. El cura intentaba explicarle y el chaval respondió: No lo entiendo, pero cuando te mueras, me cojo de tu mano y, a donde vayas, voy.

Poco después recordábamos, en una eucaristía, la petición de Dimas a Jesús en la cruz: Acuérdate de mí cuando estés en tu reino. Juntos hemos ido descubriendo la fe como el motor de nuestras vidas. Los chicos y chicas y las madres han comprendido pronto los gestos liberadores de Jesús de curación y de expulsión de demonios: tu fe te ha curado. Entendemos que nuestra fe consigue hacernos salir de situaciones de impotencia y nos hace superar miedos: ¿porqué tenéis miedo, hombres de poca fe?

Inicialmente hemos intentado bucear en el Jesús histórico para descubrir en quién creemos. Se han ido identificando, así, con el Jesús que da la buena noticia a los pobres y, poco a poco, han recuperado la capacidad de autoestima y la ayuda a los otros.

Incluso han llegado a intuir la resurrección no de una manera conceptual, sino como el grito de que ningún poder puede destruir nuestra vida humana y espiritual. La vida personal y la fe se han ido integrando de una manera progresiva, en un recorrido paulatino.

Los otros

Desde los comienzos ha acudido gente de todas partes, además de la propia del barrio, profesionales de distintas áreas en un intento de colaboración, abogados, jueces, fiscales, empresarios, estudiantes de educación y trabajo social, psicólogos, médicos, etc. La expresión ha sido habitual: venimos a ayudar y son los chicos y las madres los que están dando sentido a nuestras vidas.

De ahí que algunos se hayan quedado a vivir entre nosotros o se lleven a chavales a vivir a sus casas, hasta un magistrado que, en lugar de juzgar a un chico, se lo llevó con su familia.

También vinieron en su momento los insumisos y sus madres, que se organizaron como las de los chavales de la calle, más adelante los “okupas”, que hasta nos pidieron que sus padres pudieran venir a la eucaristía. Los gitanos venían más individualmente, pero acogimos a cuarenta y dos miembros de cuatro familias que habían echado a la calle y estuvieron dos meses y medio alojados en la parroquia a finales de 1998 hasta que, por la lucha de todos, conseguimos que les dieran casa en un poblado gitano. Desde ese momento muchos de ellos se han incorporado a la convivencia parroquial.

A comienzos de 2001 acudieron setenta emigrantes que estuvieron cerca de siete meses en la parroquia, durmiendo en colchones en el suelo. Reivindicaban sus papeles, pero no tenían sitio donde ir. En ese tiempo buscamos viviendas y trabajo, quedando muchos en nuestras casas, sobre todo los marroquíes. Comparten nuestras celebraciones, rezan con nosotros y, cuando hay muchos, los musulmanes leen el Corán, que traducimos, uniéndonos también a su oración, sintiéndonos hijos del mismo Padre.

En consecuencia nos reunimos, desde hace años, gente de toda condición social, desde las clases más altas a las más bajas, frecuentamos las casas unos de otros, el compartir se ha hecho una realidad y de ahí ha surgido también la fiesta común en la parroquia que hace superar tanto sufrimiento.

La celebración de la Fe

Es la consecuencia de lo que vamos viviendo juntos, de la conjunción entre nuestra vida, nuestra lucha y nuestra fe, compartiendo casa, trabajo, comida, situaciones difíciles y la multiplicación de lo que recibimos gratis. Celebramos las Cenas del Señor de la manera más sencilla que sabemos para que la liturgia sea inteligible para todos, recordando la frase de San Agustín: fortiter in re, suaviter in modo. Aplicada a la liturgia, para que el contenido penetre, sé muy sencillo en la forma.

Con la fe y la resurrección celebramos el perdón y esto también es paulatino. El perdón entre chavales, algunos muy violentos, nuestro perdón a ellos, que nos han hecho muchas faenas, el perdón de ellos a nosotros por nuestras recriminaciones y tantas faltas de paciencia y comprensión. El perdón a policías, enemigos naturales, sobre todo a los que han torturado y matado a algún chaval, el perdón a funcionarios de prisiones o a determinados jueces, ha resultado muy difícil. Pero hoy entienden y entendemos, gracias a la cercanía de muchos de ellos, la diferencia que existe entre el estamento al que se pertenece y la persona. Hemos comprendido que acogernos y ayudarnos es lo que nos posibilita cambiar de conducta a unos y a otros.

Conclusiones


El recorrido de nuestra parroquia ha consolidado una asamblea, una comunidad, encarnada en el mundo de la exclusión como lugar social, no geográfico. Cualquier recorrido que deba hacer esta parroquia en el futuro tiene necesariamente que respetar la esencia de esta comunidad parroquial, de relaciones humanas fraternas, solidarias y justas.

a. Somos parroquia que vive y celebra la fe. Hemos encontrado en la comunidad parroquial la oportunidad de vivir nuestra vinculación como creyentes abiertos a la situación presente y acogidos por la realidad de la marginación.

b. Descubrimos cómo el lugar social de la exclusión es el espacio vital de los preferidos de Jesús. El mundo de la exclusión social, que nos llama y convoca, acoge nuestro compromiso vital para darnos la oportunidad de hacer realidad lo anunciado por Jesús en el Juicio Final: Porque tuve hambre y me disteis de comer, sediento y me disteis de beber… (Mateo 25, 31-46).

c. Descubrir la fe de la mano de los pobres nos ha hecho entender que el anuncio de la Buena Nueva es una Palabra ofrecida a todas las personas, desde el lugar de los últimos, que se ha de encarnar en “anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, poner en libertad a los oprimidos y anunciar la amnistía de parte de Dios” (Lucas 4, 16-21)

d. Es tarea primordial, desde la comunión eclesial, cuidar de los miembros más débiles, por lo que es importante recordarnos que Jesús supeditó la ley al ser humano y a la fe.

e. El lugar social de aquéllos que viven en la pobreza: toxicómanos, inmigrantes, presos, enfermos de Sida, prostitutas, familias sin recursos, mujeres maltratadas, homosexuales, menores, familias separadas… nos ha llevado a celebrar la fe desde expresiones inteligibles y significantes, que nos ayuden a reconocernos en la comunión de quienes se sienten discípulos del Dios de Jesús.

f. Vivir la fe en la Iglesia, desde esa pasión esperanzada que nos provoca el evangelio de Jesús, nos ha vinculado a personas de todo tipo y condición.
Compartir la mesa de Jesús ha sido sentarnos, en torno ella, creyentes y no creyentes; ateos y escépticos; ricos y pobres… todos aquéllos con quienes, aún no compartiendo inicialmente la fe en el Dios de Jesús, sí compartimos la fe en el ser humano desnudo, vivida al estilo de Jesús (Marcos 7, 24-30).

g. Es necesario no sustraer al mundo de los pobres una parroquia que, ya de hecho, viven como referente y casa donde morar. Los excluidos tienen derecho a tener su parroquia. Mantener la comunidad parroquial, que es referente imprescindible para muchos de sus miembros en la vida diaria y de fe, no puede en modo alguno ser sustituida.

Entrevías, Julio de 2007


Fuente: San Carlos Borromeo, Parroquia de Entrevías

1/7/07

El 'otro' Jesús


Lluís Busquets dibuja un retrato histórico de Jesús ‘eclesiásticamente incorrecto’ en un polémico libro. ‘Última noticia de Jesús el nazareno’ compendia y revisa todas las aproximaciones a la controvertida figura del Mesías.

“Si se apela a la historia para saber quién era Jesús, el retrato que obtendremos será a la fuerza distinto al del Jesús oficial, el que han construido y avalan la jerarquía eclesiástica y la ortodoxia vaticana”. Lo afirma Lluís Busquets (Olot, 1947) el autor de ‘Última noticia de Jesús el nazareno’ (Destino). Es una nueva visión de Jesús, ‘eclesiásticamente incorrecta’, que compendia y revisa todas las aproximaciones al Mesías y que ha levantado ampollas en la jerarquía católica. La fórmula de Busquets no es otra que confrontar el dogma con la historia para descubrir a “otro Jesús”, un Mesías que poco tiene que ver con el dogmático.
Busquets le envió -con acuse de recibo- un ejemplar de su libro al Sumo Pontífice. Le explicó que a la luz de sus investigaciones, no debería llamarlo Jesús de Nazaret, como lo hará Benedicto XVI en su primer e inminente libro, dado que esta formulación no aparece “jamás” en el Antiguo Testamento. Aún espera contestación. Una contestación que sí ha recibido Busquets de los sectores cristianos más fundamentalistas que han condenado sin paliativos su biografía del nazareno.

Tras cuatro ediciones en catalán, aparece ahora en castellano esta voluminosa y documentada biografía de Jesús que en algo más de 500 páginas se plantea todas las preguntas posibles y cuestionas todas las construcciones interesadas elaboradas a lo largo de dos milenios. Un ensayo que sus editores presentan como un viaje “de la verdad histórica de Jesús a las construcción de su figura sagrada” y que según su autor no hace otra cosa que responder a las cuestiones obligatorias de los manuales de periodismo: “qué (pasó con Jesús), dónde (desplegó su actividad), cuándo (se produjo la documentación escrita de su actividad y su deificación), por qué (es considerado divino y trinitario y se le rinde culto) y quién (fue realmente)”.
Las respuestas constituyen una aproximación histórica que socava dogmas como la virginidad de María, el nacimiento en Nazaret de Jesús, su resurrección física, su enterramiento, o la expulsión de los mercaderes del templo tal como lo cuentan los evangelios. “No echó a los mercaderes; acabó con un sistema económico que exigía el pago en moneda tiria -lo que hoy sería el patrón dólar o euro- y reventó el sistema cambiario” enuncia Busquets.

Analfabeto

Presenta a Jesús como un analfabeto, cultivado, eso sí, gracias a la riquísima tradición oral, seguidor del apocalíptico Juan el Bautista, hijo de un propietario rural empobrecido, José, que se ganaba la vida “haciendo chapuzas”, y que decide cambiar el mundo y hacer la revolución cuando Juan es sacrificado.

El Jesús “plenamente humano” que dibuja Busquets es “más seductor y fascinante y menos triunfalista” y “más próximo para unas comunidades menos fundamentalistas”.
Busquets cree que la verdad histórica acabará por imponerse,”ni se si en siglo XXII o en el XXIII, pero creo que las grandes religiones acabarán por entenderse”.

No apto para cardíacos

Busquets eligió como ‘padrinos’ de la edición en castellano de su ensayo a dos católicos inconformistas e incómodos para la jerarquía eclesiástica: el párroco de San Carlos Borromeo, la ‘iglesia roja de Vallecas’, y el teólogo Juan José Tamayo.
“Este es un libro no apto para cardíacos. No es para jerarcas eclesiásticos ni para funcionarios de Dios. Sin ser un libro de teología, será muy útil a los teólogos” asegura el catedrático y teólogo Juan José Tamayo.

“Es el libro de un estudioso que acude a la historia y a la antropología social y política para desentrañar el cristianismo primitivo”. “Gustará a creyentes críticos y a no creyentes que crean en el valor liberador del cristianismo, pero disgustará a los cristianos instalados y los ateos integristas”, resume Tamayo. “Busquets nos enseña que otro Jesús es posible, y es el más cercano al Jesús histórico”, concluye.
Enrique de Castro, que se definió como un cura de la calle, agradece que le libro de Busquets “retire máscaras y ayude a profundizar”. “No nos gusta el Jesús que muestra la jerarquía y hemos buscado al Jesús histórico para saber en quién debemos creer” explicó de Castro. Cree este cura que “clama al cielo cómo se manifiesta el mensaje de Jesús” y estima que el creciente alejamiento de la gente de la Iglesia se debe “a la mascarada y la estafa de las que somos cómplices los creyentes”.

Prorroga el libro de Busquets Pere Casaldáliga, que habla de un libro “oportunísimo entre la maraña de novelas y películas de ignorancia y curiosidad, de diatribas confesionales y de aterradoras iconoclastias”.


Fuente: Colpisa

2/6/07

Leonardo Boff acude en apoyo de la parroquia San Carlos Borromeo


El párroco de San Carlos Borromeo Enrique de Castro y Leonardo Boff

"Hay pastores que utilizan el bastón no contra los lobos, sino contra las ovejas". Con esta contundencia se expresó ayer el teólogo brasileño Leonardo Boff, uno de los padres de la Teología de la Liberación, en apoyo de la parroquia de Entrevías liquidada por orden del cardenal de Madrid, Antonio María Rouco. El teólogo ha asegurado que el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, "se niega a cumplir con su deber de defender a los pobres cerrando la parroquia San Carlos Borromeo". "Una Iglesia que no está con los más desfavorecidos y que no crea condiciones más justas traiciona la idea de Jesús y queda a kilómetros luz del Evangelio", ha afirmado Boff, durante una comida con la Asociación de Periodistas de Información Religiosa. Por esa razón, considera necesario "lamentar y denunciar" el cierre de esta parroquia. El teólogo ha animado a los feligreses, a mantenerse unidos y buscar otros espacios "para vivir la fraternidad y el servicio a los pobres". También ha defendido el valor de "la creatividad" en las celebraciones litúrgicas, al recordar que los cristianos celebran en ellas "la vida y la fe y no sólo un rito".

El Boletín Oficial de la Diócesis de Madrid ya ha publicado el decreto de clausura, que lleva fecha de cuatro de abril pasado. Se disfraza de una reestructuración "de límites" parroquiales lo que, en realidad, es la liquidación de la parroquia de San Carlos Borromeo por razones ideológicas, disciplinarias y de culto. El templo, sometido ahora a lo que el derecho vaticano denomina "sanación canónica", se convertirá en un centro de Caritas, si el arzobispado logra finalmente el desalojo de sus ocupantes -tres curas sin sotana y más de un centenar de pobres o desarraigados sociales-, y de sus muchos fieles -varios cientos de cristianos de base-, que les arropan y sostienen.

El templo inauguró anoche unas jornadas para celebrar "el vínculo de unión con los colectivos que apoyan su causa". En realidad, se trata de un festivo fin de semana de "resistencia pacífica" contra el cierre decretado por la jerarquía sin diálogo con los sacerdotes afectados. Leonardo Boff, un símbolo mundial de la iglesia castigada por Roma, acudió a Entrevías porque sus teorías y el espíritu de San Carlos Borromeo tienen en común "que el pobre es el sujeto central de la reflexión teológica y del quehacer diario de la Iglesia". Así lo aseguró Javier Baeza, el párroco vallecano que recibió a Boff junto a Enrique de Castro, conocido también como el cura rojo.

Los responsables de la parroquia prevén una asistencia a las celebraciones de entre 1.000 y 1.500 personas, llegadas de comunidades eclesiales de Valencia, Zaragoza, Salamanca, Canarias, Barcelona, Santiago, Córdoba, Granada y Sevilla, o de otras parroquias madrileñas. "Con muchos de ellos nos une trabajo solidario desde hace 27 años, con otros comenzamos a entrar en contacto a raíz de la amenaza de cierre", explicó Baeza. Ya son 14.000 las firmas de apoyo a San Carlos Borromeo que se han entregado al Arzobispado de Madrid y hay 15.000 más en cartera.

Leonardo Boff (Concordia, Brasil, 1938) se encuentra en España para participar en distintos actos y conferencias. Ayer analizó en la Casa de América, en Madrid, la situación de las confesiones religiosas en América Latina, y el pasado martes habló sobre Derechos de las Tierra y Teología de la Liberación en el Instituto de Derechos Humanos Bartolomé Las Casas, junto al teólogo Juan José Tamayo. Pero ha sido su presencia junto a los castigados de Entrevías, en el corazón de las barriadas marginales de Madrid, la que le ha llenado de "tristeza evangélica". "El Arzobispado debilita la Iglesia con su decisión de cerrar a la liturgia la iglesia de San Carlos Borromeo, porque perjudica a personas y le quita a la Iglesia un carácter más humano, un rostro de más misericordia, de más acogida. Yo creo que lo que están haciendo estos sacerdotes está en la línea de los Evangelios, en la línea de la práctica de Jesús, de acoger drogadictos, personas que están al margen de la sociedad y que tienen dificultades. La Iglesia no existe para los puros, sino para los que tienen necesidades. Esta Iglesia tendrá poder, pero no será la iglesia de Jesucristo".

Boff dijo que cerrar la parroquia de Entrevías "revela solamente el carácter poco espiritual de la Iglesia, yo diría más, un carácter carnal, una Iglesia de poder, que no aguanta, que no soporta contenidos evangélicos que son centrales con la experiencia cristiana, que es poner en el centro al pobre, al necesitado, al que ha fracasado, pero que recibe esfuerzo, esperanza”.

Críticas al Papa

Boff también se ha referido al último viaje del Papa Benedicto XVI a Brasil para inaugurar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que se celebró hasta ayer en la ciudad de Aparecida. Los prelados de la región esperaban "una palabra fuerte sobre la situación social", pero que el Pontífice sólo tuvo "silencios significativos", no sólo sobre esta cuestión, sino también sobre "la Teología de la Liberación, las comunidades de bases y la opción por los pobres", ha señalado el religioso.

"Vino con el discurso preparado sobre la moral sexual, el divorcio y el ataque convencional a la modernidad", ha apuntado el teólogo, quien también ha reprochado al Papa "la falta de autocrítica" sobre la fuga de fieles a las iglesias pentecostales y la falta de vocaciones sacerdotales. En su opinión, el Pontífice tiene una visión "muy elitista" de la Iglesia y no favorece el diálogo con las otras iglesias, con la modernidad y con los pobres". Por último, ha lamentado que el Vaticano "siempre haya aceptado la versión de los detractores" de la Teología de la Liberación, pero, a su juicio, ya se ha dado cuenta de que "ha perdido la batalla" y su "último golpe" ha sido contra el jesuita vasco Jon Sobrino, al que calificó como “el mejor de los teólogos vivos”, frente a los ataques del Vaticano. Al referirse a la amonestación de la Santa Sede al teólogo jesuita Jon Sobrino, Leonardo Boff afirmó que 'Roma utiliza la violencia simbólica para resolver problemas; utiliza la desunión, la exclusión... Es una violencia no militar pero tan grave como ésta porque mata realidades concretas'.

En relación al aumento del número de fieles evangélicos en toda América Latina, y en especial en Brasil, Boff aseguró que la Iglesia católica "se ha fosilizado en muchos aspectos, no ha renovado el lenguaje, ni ha actualizado los ritos, se ha cerrado sobre sí misma". Opinó que Benedicto XVI "es un Papa de continuación. Él ha ayudado a formular un proyecto de Iglesia, junto con Juan Pablo II, volcada sobre sí misma, en su institucionalidad, en reforzar el carácter clerical".

Sobre la V Conferencia del CELAM en Aparecida (Brasil) y preguntado por las expectativas que tenían respecto del mensaje del Papa, indicó que 'esperábamos que viniera con los ojos abiertos a nuestra realidad, y que viniera a decir palabras fuertes en la cuestión social porque la llaga principal que tenemos es la de la pobreza' y la injusticia en el reparto de la riqueza.

'Pero, agregó, no dijo prácticamente nada, sino que la solución está en el manual de Doctrina Social' y en los documentos de la Iglesia sobre la pastoral social... No tuvo ninguna opción por los pobres salvo una referencia cristológica, ni dijo nada sobre la Teología de la Liberación'.

Tampoco se pronunció sobre las comunidades de base de las que existen 80.000 en Brasil, ni de las pastorales de la tierra, de los indígenas, de la salud, ni la de los niños de la calle, 'sino que vino con un discurso preparado con oídos y ojos europeos, y basado en dos ejes centrales: la moral sexual y el ataque a la modernidad que llama relativismo', indicó Boff.

En la cuestión de la fuga de fieles católicos a las iglesias pentecostales la respuesta es meramente institucional, sin ninguna autocrítica cuando tenemos en Brasil sólo 18.000 sacerdotes, la mitad extranjeros, para la atención pastoral a toda la población, concretó el teólogo, que criticó también las palabras de Benedicto XVI sobre la evangelización de América por Europa, calificándolas de 'injustas' y de 'insulto' a los indígenas.

“Es una calumnia decir que la Teología de la Liberación es una subcategoría del marxismo”

Se trata, explicó Boff de propiciar otro tipo de sociedad y de democracia para lograr 'una sociedad participativa y una democracia social', en la que se hagan 'políticas ricas para los pobres y políticas pobres para los ricos'.

Boff señaló que existen tres maneras de encarar el problema de los pobres: la caridad cristiana y del humanismo, los que entienden que hay que incorporarlos al sistema productivo, y 'Boff y otros teólogos que entienden que los pobres tienen capacidad para producir una alternativa al sistema'.

Boff considera el cierre de RCTV "un acto autoritario"

Leonardo Boff calificó hoy de "acto autoritario" la decisión del gobierno venezolano de no renovar la licencia de Radio Caracas Televisión (RCTV) y advirtió de los riesgos de "populismo" en ese país.

"Le quitó la concesión en términos jurídicos, pero el efecto final es que no funciona", subrayó Boff en respuesta a una pregunta planteada durante su intervención en el foro de debate "Tribuna Iberoamericana", organizado por la Agencia EFE y la Casa de América en Madrid.

El ex-sacerdote brasileño recalcó que siente "respeto" por el presidente venezolano, Hugo Chávez, porque "ha hecho mucho bien a su pueblo con los petrodólares, en salud, vivienda".

Sin embargo, alertó que "concentrar el poder puede ser peligroso y despótico" y que "en democracia se deben resolver los problemas con medidas democráticas"

Boff dijo en referencia al presidente venezolano que "cuando el jefe se dirige directamente al pueblo, puede ser manipulación, populismo", por lo que opinó que "debe haber cuerpos intermedios para dialogar".

También calificó de "error fantástico" el acuerdo entre el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el brasileño Luiz Inácio Lula de Silva, para desarrollar biocombustibles a partir de productos agrícolas, como la caña de azúcar o el maíz.

"Es una solución miope", que se produjo en un encuentro "entre dos ignorantes", afirmó, al tiempo que defendió como alternativa un ahorro en gasto energético, como medidas como una reducción del número de automóviles.

"Lula es muy inteligente, pero en economía tiene un insuficiente", apuntó el ex-sacerdote brasileño, gran defensor de la denominada "Teología de la Ecología" y de la Amazonía para el equilibrio climático de la tierra.

El Papa Benedicto XVI "desperdició una ocasión" en su reciente visita a Brasil de referirse a la Amazonía, dijo.


Fuentes: El País, Terra Actualidad, Unión Radio, Informativos Telecinco, ElPlural.com, y Madrid Digital

7/4/07

Reunidos en el nombre del Señor, por la Asamblea Comunitaria de la Parroquia de San Carlos Borromeo de Madrid


Declaración de la PARROQUIA DE SAN CARLOS BORROMEO reflexionada, comentada y aprobada en la Asamblea Comunitaria del Domingo 1 de Abril de 2007

La decisión tomada por el Arzobispado de Madrid de cerrar nuestra parroquia nos hace pensar que la entreverada esperanza de que el Papa actual diese signos de apertura y confirmase el caminar renovador de una iglesia posconciliar, se ha ido desvaneciendo. Ahí están las recientes alarmas teológicas de Roma contra Jon Sobrino y otras que se están produciendo en diversas partes de la Iglesia. Nuestra parroquia, (conocida como parroquia de los marginados) presidida por los curas Javier Baeza, Enrique de Castro, y Pepe Díaz, y constituida por una pléyade de personas muy diversas, es testigo de cómo han entrado en ella y encontrado condiciones para llamarla su casa, casa que les ha permitido hacer amistad y comunidad con otros, buscar y reafirmar el sentido de la vida y compaginar sus afanes y luchas humanas con la fe en Jesús de Nazaret. Algo, pues, más que un lugar de rutina para cumplir preceptiva y ordenadamente unos rituales religiosos.

No nos imaginamos a Jesús de Nazaret, que dice estar allí donde se reúnan dos o más en su nombre, dispersando y alejando de su lado, a un grupo, a una persona cualquiera, que buscara oírlo, conocerlo, estar con él y seguirlo. Lo suyo era la cercanía, la mezcla con la gente, la instintiva preferencia por quienes veía más débiles, caídos, excluidos o necesitados: publicanos, pecadores, prostitutas, extranjeros, etc.

A Jesús no se le veía reunido en lugares distinguidos, especialmente preparados, donde se le recibiera con pompa y reverencia. Improvisaba cualquier lugar. Había quienes, provenientes de clase o función social relevante, se le acercaban taimados, dispuestos a examinarle y tenderle una trampa. Eran los Sumos Sacerdotes, los Senadores seglares de familias aristócratas, los Letrados (saduceos y escribas).

Con ellos Jesús fue implacable en la denuncia de su orgullo e hipocresía, de su afán de figurar y dominar. Lo que menos les toleraba era sus abusos en nombre de la religión. Su sentencia de que “hay que destruir el templo” los exegetas la interpretan como que el templo, en cuanto tal, ya no es necesariamente el lugar del encuentro con Dios y menos cuando ese templo ha estado simbolizando a un Dios favorecedor de los privilegios de la casta sacerdotal y legitimador de impuestos y cargas para los campesinos: “Llega la hora en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Jn 4, 21-23).

El pueblo por el contrario, desconocedor de la ley y menospreciado, lo escuchaba encantado, hacía correr su nombre de boca en boca.

Continuar leyendo la declaración completa en la web SanCarlosBorromeo.org