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3/10/09

El Foro Social se reúne en Sevilla para fortalecer las raíces de un mundo mejor

“El Foro Social Mundial es un espacio abierto de encuentro para: intensificar la reflexión, realizar un debate democrático de ideas, elaborar propuestas, establecer un libre intercambio de experiencias y articular acciones eficaces por parte de las entidades y los movimientos de la sociedad civil que se opongan al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital o por cualquier forma de imperialismo y, también, empeñados en la construcción de una sociedad planetaria orientada hacia una relación fecunda entre los seres humanos y de éstos con la Tierra”.

(De la Carta de Principios del Foro Social Mundial)


“Consideramos que unas espiritualidades y éticas liberadoras son condición de posibilidad para la liberación integral y material de los pueblos de la tierra. A nuestro criterio, sería un error no sólo antropológico sino también político, excluir las espiritualidades y éticas del foco de atención de los participantes de cualquier Foro Social Mundial. Como también sería un error ético-espiritual evadir la dimensión socio-política de las éticas y espiritualidades”.

(De la convocatoria del Foro Social Temático Español 2009 sobre éticas y espiritualidades para otro mundo mejor posible)


Alrededor de mil personas debatirán del 10 al 12 de octubre en Sevilla el futuro de la humanidad gracias a la iniciativa de medio centenar de colectivos, que han organizado el Foro Social Temático Español 2009 bajo el lema “Espiritualidades y Éticas para otro Mundo Mejor Posible”. Todos los colectivos o personas, incluidos jóvenes y niños, interesados en participar podrán hacerlo poniéndose en contacto a través de Internet:
forosocial.t.e.2009@gmail.com
www.forosocialte2009.org
o en el teléfono 663 291 722.

El plazo de inscripción está abierto hasta el mismo día 10 de octubre. La matrícula cuesta 23 euros y ésta da derecho a participar en talleres simultáneos sobre diferentes cuestiones así como en ponencias, mesas redondas, conciertos, actividades lúdicas y culturales y espacios de interiorización.

Igualmente podrán asistir a la inauguración oficial y a la actividad final del Foro así como a la gran manifestación del 12 de octubre que partirá a las 12,30 horas del Consulado de Portugal para terminar en la Plaza Nueva. Dicha marcha se desarrollará bajo el lema “Por la madre tierra y contra la mercantilización de la vida” y coincide con la movilización convocada para ese mismo día en todo el mundo.

El Foro, que tiene presente la Carta de Principios del Foro Social Mundial, es el primero que se desarrolla bajo estas premisas en España y es pionero en el mundo en versar sobre las éticas y las espiritualidades.

Esteban Velázquez, portavoz del Comité Organizador, destaca que el Foro es “un laboratorio de ideas” para que los colectivos que lo han organizado y todos los que participen en el mismo, continúen trabajando.

En su opinión, “tan importante como encontrar una salida a la crisis económica y política actual, lo es la ética y las espiritualidades porque sin revolución ética –asevera- no hay proyecto de futuro para la humanidad”.

Velázquez destaca que los objetivos del foro son fortalecer la lucha social desde las raíces personales y que los colectivos implicados generen, primero en España y después en el mundo, una red de acción permanente de ética y espiritualidad por la transformación social, por la democracia y la justicia integral.

En total, el foro más de 130 talleres distribuidos en diez bloques; cuatro ponencias marco que pronunciarán Agnès Bertrand, Imanol Zubero, Adela Cortina y Francoise Houtart, y una mesa redonda “con la voz de los excluidos sociales”. En ella intervendrán Andalucía Acoge (inmigrantes); Centro Amigo de Cáritas Sevilla (sin techo): Fundación Ana Bella (víctimas de la violencia de género); y Akherdi Tromipen (mujeres gitanas).

Por su parte, Cristina del Valle, Luis Paniagua, Ngomo África y el Coro de Música de Ida y Vuelta, mostrarán su compromiso con los principios del Foro a través de sus conciertos.

Por ello, los organizadores del Foro invitan a todos los interesados a inscribirse en el mismo y a participar en la manifestación del 12 de octubre porque ambos acontecimientos son “una oportunidad única de sumarse al trabajo social desde la ética y la espiritualidad de forma coherente”.

Así lo han entendido, no sólo los promotores del Foro sino Carmen Sarmiento, Cristina del Valle, Juan Torres López, Paca Sahuqillo o Rosa Regás, entre otros, que han expresado públicamente su compromiso con el mismo.

A los colectivos organizadores de este encuentro les mueve su interés por debatir sobre los principios y valores que se quieren para el futuro. No en vano, defienden que debatir sobre valores es empezar a construir ese otro mundo mejor posible por el que trabajan. Y es que, como dijo Federico García Lorca: “Para que desaparezca el hambre hace falta una revolución espiritual”.

Fuente: Comunicado del Comité organizador del Foro Social

También puedes leer en este blog:
Foro Social Espiritualidades y Éticas para otro Mundo Mejor Posible, del 10 al 12 de octubre en Sevilla (23/09/09)
Foro Social Temático Español de Espiritualidades y Éticas para otro mundo mejor posible (13/05/09)

3/10/07

“Altas verjas, mayores esperanzas”, por Koldo Aldai



Breve crónica del Encuentro “Espiritualidades - éticas y lucha por la justicia global”
Ceuta, 28-30 septiembre 2007


El balanceo del barco rumbo a Algeciras ayuda a recolocar los recuerdos de un intenso encuentro que ha logrado concitar a alrededor de 350 almas en la ciudad de Ceuta, a orillas del Mediterráneo más occidental. La mente va poniendo orden en el desconcierto: quedan los muros y alambradas, queda la panorámica lacerante de tantos kilómetros de vallas y espinos, pero sobre todo queda el dique humano ante el abuso, el panorama más alentador y emancipador de los corazones y voluntades tomados de las manos, queda la seguridad de un nuevo orden mundial en marcha.



Queda el recuerdo de una frontera cruel entre el Norte y El Sur, queda el calor solidario de tantos hermanos que no creen en las fronteras.

Queda el eco de “Habrá un día en que todos…” entonado con la fuerza de todos los presentes, a la vera de la valla de seis metros de altura que divide humanidades.

Queda el recuerdo de los fuertes aplausos que se granjearon los hermanos de Bangladesh que salieron de su agujero en la montaña y se plantaron ante el aforo, frente las propias autoridades que les perseguían y en un español aprendido en fugaces contactos, entre lágrimas de emoción pedían apoyo para no ser repatriados, confesaban que urgían saltar a la península, trabajar y enviar dólares a su país tan castigado.

Queda la memoria de las mujeres de Dignum de Ceuta, que atraviesan los muros más colosales del recelo y prejuicio y llevan la tabla de multiplicar y el abecedario a las mujeres marroquíes, y abrigo, sopa y futuro a las niños de la calle; recuerdo también de la gente de Elín de la misma ciudad que llevan más de ocho años acogiendo sin preguntar nombre, ni pedir papeles.

Queda la voz valiente de la mujer senegalesa, Yaye Bayem Diouf, presidenta de las madres y viudas de los cayucos, cuyo hijo se llevó las aguas cuando su frágil embarcación navegaba hacia las lejanas costas de la “prosperidad”. Queda su coraje que ahogó la angustia, su fuerza que venció el desespero y que le empujó a organizar la asociación “Retorno, trabajo y unidad” para que ya ninguna madre contribuya con su escaso dinero a financiar la travesía de la muerte.

Quedan las palabras proféticas de Montse Castelá recordándonos que nuestros anhelos y esfuerzos a favor del “otro mundo posible” no pueden cargar ni con un gramo de rencor, ni odio.

Quedan el compartir de la Asociación feminista de mujeres interreligiosas “Sophia” de Valencia, su “aquí estamos” que muy lejos de manifestarse en escozor o residual resentimiento, estalló en toda su belleza, creatividad y candor.

Queda la enorme capacitación, el dato irrefutable, la prueba contundente, al mismo tiempo que cargada de humor e ironía de Arcadi Oliveres; el conocimiento profundo de la psicología del desarraigo, de los traumas de los desposeídos de Amina Bragas; el argumento maduro y documentado de Francois Houtart, su firmeza longeva, su entrega de ochenta y tres años de combate por la justicia; el Islam cercano y femenino de Yaratullah Monturiol; las tesis provocadoras pero inteligentes de José Antonio Marina; la invitación de Lucía Ramón a “vivificarnos mutuamente” a formar “un mar de fuegitos”, “fuegos que llenen el aire de chispas, fuegos que no puede hacer temblar el mayor viento”, queda su tierna alerta a que nadie se apropie de forma exclusiva de la verdad.



Queda la imagen del ex ministro de Educación de Malí, Diadié Yacuba Danioko, su testimonio excepcional de “cerebro” no fugado, de político africano con vocación de servicio, de hombre volcado en una educación liberadora para las nuevas generaciones, de activista fuertemente comprometido con el futuro de su país y continente.

Queda la lección magistral de Chico Whitaker con sus propuestas de nuevas formas de organización social y el privilegiado compartir de la experiencia del Foro Social Mundial del que es cofundador. Quedan sus canas de bregado militante, su entrega veterana, apasionada y al mismo tiempo inteligente a la causa del otro “mundo posible”.

Queda la paz de la música de Oremus, sosiego para el alma tras intensos debates y exposiciones, recital para el recogimiento que fue equilibrado al día siguiente con la marcha de Javier Ruibal.

Queda el gusto en la boca de los pastelitos hindúes, el dulzor en el alma al constatar que no sólo hay otro mundo en marcha, sino que lo lograremos levantar sin pelear contra nadie, manifestando lo que emerge en toda su creatividad, fraternidad y belleza.

Queda la estampa de los corazones unidos, la memoria del ímpetu grupal alcanzado a lo largo de dos intensos días de reflexión y convivencia, su contribución al empuje más planetario capaz dar un “giro providencial” a la historia.

En medio de los mil y un cuarteles, el instituto de las “Siete Colinas” se levantó como bastión de la esperanza. El rigor de los ponentes evitó el peligro de deriva mitinera, y así logramos juntos avanzar en el esbozo de una ética común, basada en la tolerancia y el respeto.

Hubo quien cargó a las espaldas del Gobierno español los muertos del cayuco, hubo quienes también las cargamos a nuestras propias espaldas. Frases como estás allí pronunciadas lo testimonian: “Cuando alguien mueve su casa, la casa de otro se mueve”, “Un feliz estremecimiento cuestionó nuestro bienestar”, “¿Vienen a quitarnos las viviendas de protección oficial o vienen a quitarnos las máscaras? Vienen a derribar el mito del desarrollo. Vienen a poner al descubierto nuestros arraigados egoísmos”.

El mundo cambia. Los loas a generales de triste recuerdo enmudecerán pronto en las calles de esa ciudad… Las murallas tampoco lo son por siempre y así quedó sentenciado en el encuentro. Ceuta, amargura y esperanza a partes, gracias a Dios, no iguales. Pasado y futuro, norte y sur… intentando armonizarse, la memoria de Millán Astray y de Gandhi paseándose por las mismas avenidas. La impronta en las calles Ceuta, en las avenidas de nuestra memoria colectiva del “novio de la muerte” y los defensores a ultranza del despojo y la marginación, no podrá con la del “mequetrefe en pañales” (Winston Churchill) que, con la misma pasión, pero enfocada al bien colectivo, logró cambiar el curso de la humanidad.

Queda por supuesto el recuerdo de un estupendo equipo, Esteban Velázquez a la cabeza, que lo dio todo por la organización y la buena marcha del encuentro.



Gracias de corazón a la ciudad, instituciones y colectivos que tan calurosa acogida nos brindaron. Gracias sinceras a la Asociación “Persona y Justicia” (http://personayjusticia.wordpress.com) por todo el esfuerzo realizado. Juntos seguimos trabajando por un nuevo cielo, por una nueva tierra de justicia y fraternidad. Juntos seguiremos apelando a ese Espíritu al que convocó con dulce fuerza Lucía Ramón: “Ven espíritu de los olvidados. Ven espíritu de los que mueren en campamentos sin esperanza. Ven espíritu de los emigrantes que se ahogan en el mar intentando alcanzar la tierra prometida… Ven Espíritu del Agua, del Aire de la Tierra.., ven…”


Fuente: Autor

Mi reino sí es de este mundo


La minoría crítica que forma la Iglesia de base sortea cada día las dificultades impuestas por la jerarquía episcopal.

Esteban Velázquez es jesuita. Nació hace 50 años en Las Palmas y participará este año en la campaña de la fresa en Huelva. Tiene las manos tan trabajadas como sus convicciones. Ha recorrido toda la geografía de los oficios. Ha vareado olivos en Jaén y acarreado uvas en Francia. Ha recogido algodón en Córdoba y fruta en Lleida. Se ha roto las manos como peón de obra en Las Palmas y se le han mareado de apretar siempre la misma tuerca en la fábrica de Mercedes Benz de Stuttgart, en Alemania. Esteban es un sacerdote obrero. Es un cura distinto y ha pagado las consecuencias.

"La Iglesia es un antro de poder disfrazado de Evangelio. No tiene justificación que la Iglesia sea un estado, ni el machismo eclesial, ni esa forma feudal de vivir, vestir y ejercer la autoridad de los obispos". Esteban es un cura de base. Último ejemplar de un género en vías de extinción.

En el año 2000, el responsable de la diócesis de Canarias era Ramón Echarren. Tenía fama de abierto, pero retiró a Esteban Velázquez de todos sus cargos diocesanos. No fue una sorpresa. En los años 80, Esteban Velázquez había trabajado en El Salvador. Vivió la guerra y convivió con la guerrilla hasta que fue expulsado por sus superiores.

El cura limpiacristales

Once años después, coincidiendo con las elecciones generales del 12 de marzo de 2000, se realizó en más de 450 localidades de toda España la Consulta Social por la Abolición de la Deuda Externa. Se consiguieron más de un millón de votos favorables a la abolición de la deuda. Esteban Velázquez trabajó a favor de esta iniciativa en Las Palmas y, en esta ocasión, del aviso se pasó al castigo. Esteban fue desposeído de cargos y obligaciones en la diócesis, y volvió al trabajo manual como limpiacristales. Esteban promueve ahora, desde Sevilla, la iniciativa Cambio personal, justicia global, impulsada por los jesuitas.

"¿Doloroso? En absoluto. Lo esperas de antemano. La persona que no tiene claro que si toma una línea de trabajo va a venir el conflicto es un ingenuo; contaba con eso. Lo peor fue la insolidaridad de aquellos compañeros de los que esperaba apoyo".

Esteban habla de "silencios cómplices". Los había sufrido mucho antes. En la década de los sesenta, cuando la dictadura daba sus últimos coletazos, él apoyaba las reivindicaciones que pedían libertad sindical. Aquello le costó un mes de cárcel.

Rozar el límite

Emiliano de Tapia
trabaja en el centro penitenciario de Topas, Salamanca, desde hace ocho años. Pronuncia constantemente la expresión "nuevas pobrezas" y las conoce bien. Trabaja con ellas en primera persona. "Son realidades nuevas, la soledad de los mayores, los que no tienen techo, la cárcel, los drogodependientes, la prostitución. El nuestro es un trabajo de acogida y denuncia", señala y silabea para subrayar la palabra denuncia. "Es una realidad que pasa desapercibida. La Iglesia está lejos de esta situación, igual que no se percibe tampoco en la sociedad".

Emiliano tiene 56 años. Su día a día transcurre entre el barrio en el que vive, la cárcel en la que trabaja y el medio rural del que procede. "Hay una Iglesia oficial que se aferra al poder, a las formas, a lo que nos separa en lugar de buscar lo que nos une, en vez de abrazar a los pobres". Este cura salmantino desarrolla un intenso trabajo social en su parroquia del barrio de Buenos Aires. Es una voz crítica, pero "nunca he sido reprimido, puedo haber recibido algún toque de atención en alguna ocasión, pero nada más".

Emiliano de Tapia conoce perfectamente el catálogo de temas "sensibles. Son los que plantean realidades novedosas como el protagonismo de la mujer, incluso en el sacerdocio, o la posibilidad de que los curas puedan casarse. En estos casos, sí hay alguna llamada de atención, sin más. Igual que cuando se tocan temas de sexualidad". Emiliano representa a un clero sin despachos ni moqueta. "La Iglesia se ha dejado envolver dentro de un sistema de poder económico. Debe abrirse a la sociedad y proclamar que Dios está con los pobres". Recién desempolvadas las misas en latín, Emiliano se lamenta de que se rescaten elementos que "nos separan". Lo mismo piensa del clerigman, el traje de chaqueta con alzacuellos. "No creo que vestirnos así nos ayude a acercarnos a los más pobres".

La parroquia que resiste

Emiliano ha sorteado siempre las llamadas de atención. Enrique de Castro no ha podido. En la fachada de su parroquia, San Carlos Borromeo, hay una pintada en la que se lee "Pasa, no te quedes en la puerta". Los vecinos del deprimido barrio madrileño de Entrevías, en el que trabaja, llenan la iglesia en cada celebración. El arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quiere cerrarla en contra la opinión del barrio. En uno de los muros del templo, una mano anónima ha escrito una de las bienaventuranzas: "Dichosos los perseguidos por ser justos". Junto a la iglesia de San Carlos Borromeo, hay dos parques sin hierba desde los que se escucha el tren cuando lo permite el ruido de los coches.

En casa de Enrique de Castro, conviven media docena de personas. "Van y vienen, son amigos en situación de necesidad". Hoy cocina él. Colgó hace muchos años un apellido compuesto para ponerse al servicio de los que, por no tener, apenas tienen esperanza. "La parroquia se ha convertido en un símbolo. Aquí se enfrentan una Iglesia de poder y otra de base". Enrique es optimista: "Al sector ultra ortodoxo le espera muy poco futuro porque tiene una forma muy grosera de hacer Iglesia". Este cura de Vallecas colecciona un largo historial de desencuentros con la jerarquía episcopal, aunque no se siente "en absoluto" perseguido. "No les gusta lo que hacemos, y sigo sin entender por qué; siempre que me dicen algo contesto lo mismo: no quitéis a los pobres el lugar en el que celebran su fe".

Enrique fuma sin parar mientras habla de manera muy pausada, para asegurarse de que se le entiende. "En la jerarquía, hay un miedo tremendo a perder el poder, por eso tienen claro qué temas les molestan. Puedes atreverte con temas sociales, les preocupan menos, el problema es dar tu opinión sobre asuntos eclesiásticos, ahí siempre hay respuesta".

Enrique de Castro sonríe con desdén cuando se le pregunta si hay una ofensiva laicista. "Aquí no hay ninguna ofensiva, lo que hay es un enorme pasotismo hacia la Iglesia y no hay que buscar las causas fuera, no podemos echar siempre a otros la culpa".

La Iglesia en la Red


Hay otra Iglesia muy viva "pero minoritaria", matiza Enrique de Castro. Es una Iglesia de la que forma parte también Eusebio Losada, Uxe. En mayo de 2005, escribió un artículo en el que defendía el derecho de los homosexuales a contraer matrimonio. Las consecuencias no tardaron en llegar. Este cura bilbaíno de 50 años impulsa Kristau Sarea, una red de cristianos en Vizcaya que defiende "una Iglesia abierta, democrática, con reconocimiento del pluralismo". Esta iniciativa forma parte de una coordinadora estatal que han denominado Redes Cristianas (www.redescristianas.net). Tienen una presencia muy activa en Internet."La Iglesia oficial es la Iglesia del miedo, que gobierna con miedo y mete miedo a los demás", asegura Eusebio. "A mí también me han tocado las amenazas".

Hay atajos para evitar problemas, pero le ha parecido más coherente no tomarlos. "Hay miedo a perder el poder, el dominio, la dirección de las conciencias, hay miedo al Evangelio mismo, que si es algo, es precisamente libertad. Puedes pensar de manera diferente, pero no decirlo". Eusebio lamenta el regreso de elementos preconciliares, rescatados "para que lo de siempre sirva para siempre", algo que va "contra los tiempos y la esencia de ser de los cristianos, que, si debemos ser algo, es ejemplo y fermento". Eusebio se hizo cura con una dedicación especial a la educación. Ha sido párroco de barrios y pueblos obreros.

"Se nos acusa de disidentes, pero no es así. Quiero a mi Iglesia de todo corazón, la quiero muchísimo y todo lo hago pensando en su bien. Jamás he actuado desde el resquemor o el resentimiento. Todo lo que hago, lo hago por amor", concluye Uxe.

Una mujer párroco

Ésa es también la premisa de la que parte María José Arana, 64 años, religiosa y teóloga feminista. Su voz crítica se ha estrellado en muchas veces contra la doctrina oficial, aunque eso no ha impedido que siga trabajando para reclamar un papel de igualdad para las mujeres en la Iglesia. "A los varones de Iglesia, no les gusta que les recordemos estas cosas, pero debemos seguir haciéndolo, con respeto y mucho amor a toda la Iglesia, a toda: a la jerárquica y a la Iglesia de base, a los varones y a las mujeres".

De 1982 a 1991, María José Arana fue "párroco" en un pequeño pueblo del País Vasco. Fue la primera de España. Ha escrito una docena de libros y colaborado en medio centenar. Uno de ellos se titula Mujeres sacerdotes, ¿por qué no?. "Creo que el papel, la situación y el estatus de las mujeres en la Iglesia deberíamos ser las mismas mujeres las que los marcáramos. Nosotras no marcamos límites a los varones ¿Por qué ellos pueden interpretar solos cuáles son nuestros límites?".

María José defiende una relación de plena igualdad. "Es necesario que lo femenino y lo masculino estén totalmente presentes en toda la Iglesia". El futuro inmediato, sin embargo, no parece contemplar esta posibilidad: "Siento que la situación de las mujeres en la Iglesia va bastante a la zaga respecto a su situación en la sociedad civil". ¿Tiene esperanzas de que cambie? No demasiadas. "No cabe duda de que para muchos y muchas que vivimos con intensidad y juventud el tiempo postconciliar, no es fácil vivir con grandes optimismos el momento actual de la Iglesia, aunque, evidentemente, sin perder la esperanza".


Fuente: Artículo de Miguel Ángel Marfull en Público (02/10/2007)