El periodista Javier M. Faya, del grupo de comunicación Promecal, me ha realizado una larga entrevista sobre la crisis para publicarla en los próximos días en los periódicos del grupo. Reproducimos a continuación un extracto de la entrevista, con el permiso del periodista que agradecemos.
Trabajas como director en una oficina del Inem (SPEE). ¿Ha cambiado mucho el perfil del parado? seguro que habría personas o situaciones que nos sorprenderían. ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención?
Ahora hay más mujeres, jóvenes, inmigrantes y autónomos que antes. Quizá el cambio más significativo sea el de los inmigrantes, porque antes no había, pero lo que más me llama la atención son los jóvenes, hay demasiados jóvenes parados.
¿Qué le dirías a una persona que se acaba de ir a la calle?
Es difícil responder, cada persona es un mundo y nadie sabe mejor que uno mismo lo que le conviene. Generalizando, le diría en primer lugar que vaya a la oficina de los servicios públicos de empleo que tenga más cercana, se registre y se informe de las ayudas públicas a las que tiene derecho, En segundo lugar le diría que se responsabilice de su propia vida y no espere que se la solucionen todo desde fuera, la crisis va a traer muchos cambios, uno de los más importantes es ese, los ciudadanos tendremos que asumir cada uno más responsabilidad sobre nuestra propia vida, las prestaciones sociales van a menos, las ayudas públicas disminuyen, simplemente no hay dinero, hay que recortar gasto público y eso nos va a afectar en muchos aspectos de nuestra vida. Por último le diría que busque una salida colectiva, otro gran cambio que creo traerá la crisis es que se valorará más lo colectivo, no como suma de individuos sino como la creación de algo nuevo y mejor favorecido por las sinergias, es decir se valorará más la cooperación, en todos los ámbitos, también en lo laboral y económico, siempre buscando aumentar la productividad y la eficiencia. A pesar de la crisis hay sectores laborales con futuro, como todo el relacionado con las nuevas tecnologías, internet y la sociedad del conocimiento y la comunicación, también el empleo verde, el sector "r", reciclaje, reutilización, las energías alternativas, etc. Parece que la biotecnología tiene muchas posibilidades de crecimiento todavía, aunque es un tema delicado, y por supuesto todo lo relacionado con una buena logística, fundamental para aumentar la productividad y la eficiencia de la economía, que es a lo que vamos.
Soy un trabajador asalariado y quiero montar una empresa. Como gano poco no me compensa hacerme autónomo y el proyecto se va al limbo. ¿Esto le suena?
Claro, me parece necesario apoyar a los emprendedores, ellos serán los que creen el nuevo tejido productivo que necesita España para sustituir al sector de la construcción, por ejemplo. Pero le diría que probara a sumarse a un proyecto empresarial colectivo ya en marcha o crear uno, como alternativa.
Parece que manos invisibles, lo que se dice invisibles no existían, ¿no?
La sabiduría económica todavía dominante es que la competencia es buena y que el libre mercado regido por la "mano invisible" distribuye la riqueza. Cuando uno actúa por su bien, también actúa por el bien de la comunidad. Sin embargo la penuria de casi la mitad de la población mundial demuestra, en mi opinión, que este principio no funciona en el mundo actual, donde la desigual distribución del poder y de la riqueza distorsiona el funcionamiento del mercado.
Entrevista sobre la crisis a Cristóbal Cervantes, editor del blog Espiritualidad y Política
05/09/10
Elogio de la “espiritualidad”, por Andrés Schuschny
24/08/10
Reproducimos a continuación el último y maravilloso artículo de nuestro amigo Andrés Schuschny, editor del magnífico blog Humanismo y Conectividad. Agradecemos a Andrés su permiso para poder compartir su elogio a la "espiritualidad":
Numerosos indicios de una observación imparcial pueden pronto transformarse en certeza, cuando logramos sentir que hay en nosotros dos naturalezas subyacentes: una personal o individual, relativamente accesible a nuestros modos habituales de percepción y otra, más difícil de percibir, que es experimentada como nuestra participación en algo más vasto que el individuo, de manera que opto por atribuirla a la esfera de lo espiritual.
La atención que nosotros, los seres humanos, le prestamos a esto es muy variable; según cada quien y según los momentos de la vida; casi todos, sin embargo, deberíamos reconocer que, al menos en ciertos momentos de nuestro devenir, hemos sentido dentro de sí, junto a nuestra tendencia racional y egocéntrica, esa necesidad de infinito imperecedero o “absoluto”. Todos buscamos conectarnos con algo que vaya, como hoy nos pasa al participar en las redes sociales, más allá de nosotros. Posiblemente, algunos de nosotros hayamos percibido esa sensación de presencia que conmueve todos los basamentos de nuestra individualidad y que nos integra con lo que está más allá de la comprensión racional del ego dominante. Estoy convencido de que el impulso que nos lleva a diario a conectarnos con nuestros semejantes, está motivado por esa fuerza.
Numerosos indicios de una observación imparcial pueden pronto transformarse en certeza, cuando logramos sentir que hay en nosotros dos naturalezas subyacentes: una personal o individual, relativamente accesible a nuestros modos habituales de percepción y otra, más difícil de percibir, que es experimentada como nuestra participación en algo más vasto que el individuo, de manera que opto por atribuirla a la esfera de lo espiritual.La atención que nosotros, los seres humanos, le prestamos a esto es muy variable; según cada quien y según los momentos de la vida; casi todos, sin embargo, deberíamos reconocer que, al menos en ciertos momentos de nuestro devenir, hemos sentido dentro de sí, junto a nuestra tendencia racional y egocéntrica, esa necesidad de infinito imperecedero o “absoluto”. Todos buscamos conectarnos con algo que vaya, como hoy nos pasa al participar en las redes sociales, más allá de nosotros. Posiblemente, algunos de nosotros hayamos percibido esa sensación de presencia que conmueve todos los basamentos de nuestra individualidad y que nos integra con lo que está más allá de la comprensión racional del ego dominante. Estoy convencido de que el impulso que nos lleva a diario a conectarnos con nuestros semejantes, está motivado por esa fuerza.
Política y Espiritualidad: un encuentro necesario, por Pablo de la Iglesia
15/08/10
Compartimos este oportuno artículo de nuestro amigo Pablo de la Iglesia, Coordinador de la Universidad por el Despertar. Los últimos escritos de Pablo insisten en la necesidad de una "espiritualidad socialmente comprometida", idea que compartimos en el blog. Agradecemos su permiso para reproducir el artículo. Los enlaces son añadidos, no están en la versión original:
La espiritualidad, de acuerdo a nuestra vieja visión del mundo, es un compartimiento estanco; igual que lo es la economía, la ecología, la medicina... ¡y la política!
La espiritualidad, con frecuencia, nos sigue pareciendo cosa de gente buena y ajena a lo mundano. El estereotipo de la política es que es algo sucio y para gente dudosa de reputación. ¡Y así creamos esta realidad! Predicamos la Unidad y estamos enfermos de separación.
La política, etimológicamente ética de la polis, debe nutrirse de los mejores ciudadanos elegidos por sus congéneres para guiar a la sociedad hacia sus mejores destinos; muchos de nosotros, hemos abandonado nuestro deber cívico y eso sin duda es un escollo en nuestra evolución.
Si no podemos abrazar la “POLITICA - ESPIRITUALIDAD”, al menos animémonos a aceptar que la política debe tener en cuenta a la espiritualidad y viceversa. Como sostiene el pensador catalán, Antoni Gutiérrez Rubí, “Todo estriba en hacer lo que el filósofo Peter Singer define como ‘ampliar el círculo del nosotros’, aumentando la cantidad de personas que consideramos parte de nuestro grupo.”
La espiritualidad, de acuerdo a nuestra vieja visión del mundo, es un compartimiento estanco; igual que lo es la economía, la ecología, la medicina... ¡y la política!La espiritualidad, con frecuencia, nos sigue pareciendo cosa de gente buena y ajena a lo mundano. El estereotipo de la política es que es algo sucio y para gente dudosa de reputación. ¡Y así creamos esta realidad! Predicamos la Unidad y estamos enfermos de separación.
La política, etimológicamente ética de la polis, debe nutrirse de los mejores ciudadanos elegidos por sus congéneres para guiar a la sociedad hacia sus mejores destinos; muchos de nosotros, hemos abandonado nuestro deber cívico y eso sin duda es un escollo en nuestra evolución.
Si no podemos abrazar la “POLITICA - ESPIRITUALIDAD”, al menos animémonos a aceptar que la política debe tener en cuenta a la espiritualidad y viceversa. Como sostiene el pensador catalán, Antoni Gutiérrez Rubí, “Todo estriba en hacer lo que el filósofo Peter Singer define como ‘ampliar el círculo del nosotros’, aumentando la cantidad de personas que consideramos parte de nuestro grupo.”
El espíritu de la política, por Antoni Gutiérrez-Rubí
21/07/10
Reproducimos a continuación este magnífico artículo de Antoni Gutiérrez-Rubí, al que agradecemos su permiso para republicarlo. En él trata uno de los temas fundamentales en nuestro modesto blog desde que se creó: por una política que tenga en cuenta la espiritualidad, y por una espiritualidad que tenga en cuenta la política. Un artículo muy recomendable:
Todo estriba en hacer lo que el filósofo Peter Singer define como “ampliar el círculo del nosotros”, aumentando la cantidad de personas que consideramos parte de nuestro grupo.
Richard Rorty (Estados Unidos, 1931-2007) ha sido uno de los grandes filósofos norteamericanos. Poco antes de su muerte, escribió un breve y sugerente ensayo, “Una ética para laicos”[1], en el que reivindicaba una ética que no estuviera subordinada a la religión, sino que tuviera una autonomía constituyente del rearme moral de nuestra sociedad y fuera un importante recurso para garantizar el futuro espiritual de la humanidad.
Cada vez es más evidente que una de las causas más profundas de la crisis de la política (y, en particular, de la política transformadora) es la desconexión entre praxis política y moral política. Una causa a la que no se dedica, lamentablemente, el tiempo y el coraje necesarios para abordar un debate imprescindible y urgente sobre el rearme moral en el proceso de renovación y reformulación de una nueva política de orientación progresista.
La política se está quedando huérfana de filósofos en un inexorable y preocupante éxodo del discurso moral. Sin ellos, desvariamos desnortados en una cartografía que desdibuja la política en gestión. Casi sin darnos cuenta, la política ha ido perdiendo (o expulsando) a sus más brillantes pensadores, renunciando a hacerse preguntas profundas, para ofrecer respuestas superficiales, de manual. Sin sentido. Eso es lo que nos aleja del sentimiento de las personas, la ausencia de sentido y profundidad de muchas prácticas y políticas públicas que parecen incapaces de comprender la complejidad y el vacío que provoca una política sin espíritu. Se impone una triple reacción: más meditación, más espiritualidad y más filosofía.
Todo estriba en hacer lo que el filósofo Peter Singer define como “ampliar el círculo del nosotros”, aumentando la cantidad de personas que consideramos parte de nuestro grupo.
Richard Rorty (Estados Unidos, 1931-2007) ha sido uno de los grandes filósofos norteamericanos. Poco antes de su muerte, escribió un breve y sugerente ensayo, “Una ética para laicos”[1], en el que reivindicaba una ética que no estuviera subordinada a la religión, sino que tuviera una autonomía constituyente del rearme moral de nuestra sociedad y fuera un importante recurso para garantizar el futuro espiritual de la humanidad.
Cada vez es más evidente que una de las causas más profundas de la crisis de la política (y, en particular, de la política transformadora) es la desconexión entre praxis política y moral política. Una causa a la que no se dedica, lamentablemente, el tiempo y el coraje necesarios para abordar un debate imprescindible y urgente sobre el rearme moral en el proceso de renovación y reformulación de una nueva política de orientación progresista.
La política se está quedando huérfana de filósofos en un inexorable y preocupante éxodo del discurso moral. Sin ellos, desvariamos desnortados en una cartografía que desdibuja la política en gestión. Casi sin darnos cuenta, la política ha ido perdiendo (o expulsando) a sus más brillantes pensadores, renunciando a hacerse preguntas profundas, para ofrecer respuestas superficiales, de manual. Sin sentido. Eso es lo que nos aleja del sentimiento de las personas, la ausencia de sentido y profundidad de muchas prácticas y políticas públicas que parecen incapaces de comprender la complejidad y el vacío que provoca una política sin espíritu. Se impone una triple reacción: más meditación, más espiritualidad y más filosofía.
Dar la cara en Internet
13/07/10
Soy usuario de Internet desde hace muchos años pero nunca había subido una foto mía a la Red. Cuando se creó el blog en el año 2007 no sólo no incluía mi foto, es que ni siquiera puse mi nombre, en un principio mi idea era que el blog fuera anónimo, no buscaba ningún interés personal y me pareció lo más apropiado. Al poco tiempo me di cuenta de que editar un blog anónimo no tiene mucho sentido, un blog es un espacio de comunicación, y es normal que quieras saber con quién estás hablando, incluso creaba cierta desconfianza. Por tanto puse mi nombre y mis datos biográficos básicos, pero no puse mi foto, me daba cierto pudor.
Pero la Red cambia y hay que adaptarse, nunca como ahora la red ha sido más conversacional, es un diálogo continuo, y en esa comunicación ya no basta con el nombre, hay que dar la cara, usando una frase hecha. Puede que haya sido la moda de Facebook, literalmente Libro de caras, pero hay que reconocer que Internet ha creado una realidad nueva, en la que se crean nuevas identidades, y en mi caso sin darme cuenta me he creado mi propia identidad digital, con el blog, facebook y twitter, y esa identidad necesitaba ya una cara.
Esta es la historia de una foto que quería compartir con vosotros.
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