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18/9/09

Zen-budismo en la vida y en el trabajo, por Leonardo Boff

El zen-budismo puede significar una fuente inspiradora para el paradigma occidental en crisis, así como para la vida cotidiana. Y ello se debe a que el zen no es una teoría o una filosofía. Es una práctica de vida que se inscribe en la tradición de las grandes sabidurías de la humanidad. El zen puede ser vivido por las personas más diferentes, sencillas amas de casa, empresarios o personas religiosas de diferentes credos.

Para el zen-budismo, lo más importante no está en la razón, tan importante para nuestra cultura occidental, sino en la conciencia. Para nosotros la conciencia es algo mental. Para el zen-budismo cada sentido corporal tiene su conciencia: la visión, el olfato, el paladar, la audición y el tacto. La sexta es la razón. Todo se concentra para activar con la mayor atención posible cada una de estas conciencias, en las vivencias de cada día. Tener una actitud zen es discernir cada matiz del verde, percibir cada ruido, sentir cada aroma, darse cuenta de cada toque. Y estar atento a los devaneos de la razón en su movimiento imparable.

Por eso, el zen se construye sobre la concentración, la atención, el cuidado y la integridad en todo lo que hacemos. Por ejemplo, expulsar un gato de la poltrona, puede ser zen; también, soltar a los perros de la perrera y dejarlos correr por el jardín. Se cuenta que un guerrero samurai, antes de una batalla, visitó a un maestro zen, y le preguntó: «¿qué es el cielo y el infierno?». El maestro respondió: «para gente armada como tú, no pierdo ni un minuto». El samurai, ofendido, tiró la espada, y dijo: «por semejante falta de cortesía podría matarlo ahora mismo». Ahí le contestó con toda calma el maestro: «eso es el infierno». Con la calma del maestro, recapacitó el samurai, metió la espada en la vaina y se marchó. El maestro le gritó desde atrás: «eso es el cielo».

En medio de las diferentes situaciones, acabamos compartimentando nuestra vida. La actitud zen apunta a la completa integración de la persona con la realidad que vive. El zen busca el vacío. Pero ese vacío no es tal. Es más bien un espacio libre en el cual todo se puede formar. No nos podemos quedar atados a esto o aquello...

Cuando un discípulo preguntó al maestro «¿quién somos?», el maestro respondió simplemente apuntando al universo: «somos todo eso». Eres la planta, el árbol, la montaña, la estrella, el universo entero. Cuando nos concentramos totalmente en esas realidades, nos identificamos con ellas. Pero eso sólo es posible si quedamos vacíos y permitimos que las cosas nos tomen totalmente. El pequeño yo va desaparecienco, para que surja el yo profundo. Es entonces cuando sentimos que somos uno con todo.

Este camino exige mucha disciplina. No es nada fácil superar las fluctuaciones de cada una de las conciencias y crear un centro unificador.

La búsqueda de esta unidad originaria tiene una base cosmológica. Hoy sabemos que todos los seres provienen de elementos físico-químicos que se forjaron en el corazón de las grandes estrellas rojas que después explotaron. Un día estábamos todos juntos en aquel corazón incandescente. Guardamos todavía una memoria cósmica de esta ancestralidad nuestra.

Por otra parte, sabemos también que tenemos el mismo código genético de base presente en todos los demás seres vivos. Venimos de una bacteria promordial, surgida hace 3.800 millones de años. Formamos la única y sagrada comunidad de vida.

Al buscar un centro unificador, el zen nos invita a realizar este viaje interior. No hace falta decir que todo eso vale para todos, pero principalmente para mí.

Fuente: Koinonia
Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor, más información en Wikipedia


Artículo anterior: Zen y la crisis de la cultura occidental, por Leonardo Boff

21/2/09

Éste es tu cerebro en éxtasis, por Matthieu Ricard

A la izquierda, Matthieu Ricard, dejó su carrera como genetista celular hace casi 40 años para estudiar budismo. Él es el intérprete al francés del Dalai Lama, a la derecha. 

Luego de 2000 años de práctica, los monjes budistas saben que uno de los secretos para la felicidad es simplemente fijar tu mente en ella.

¿Qué es la felicidad, y cómo podemos conseguirla?

La felicidad no puede reducirse a unas pocas sensaciones gratas. Más bien, es una forma de ser y de experimentar el mundo, una profunda satisfacción que infunde cada momento y perdura a pesar de las inevitables adversidades.

Los caminos que tomamos en la búsqueda de la felicidad a menudo nos llevan, en cambio, a la frustración y al sufrimiento. Tratamos de crear las condiciones externas que, creemos, nos harán felices. Sin embargo, es la mente misma la que traduce las condiciones externas en felicidad o sufrimiento. Es por eso que podemos ser profundamente infelices a pesar de "tenerlo todo"—riqueza, poder, salud, buena familia, etc.—y, a la inversa, podemos permanecer fuertes y serenos en la adversidad.

La auténtica felicidad es una forma de ser y una habilidad a ser cultivada. Cuando recién empezamos, la mente es susceptible e indómita, al igual que la de un mono o un niño inquieto. Se necesita práctica para lograr paz y fuerza interior, amor altruista, templanza y otras cualidades que conducen a la auténtica felicidad.

Su Santidad el Dalai Lama a menudo enseña que, si bien existen limitaciones a la cantidad de información que uno puede aprender y a nuestro desempeño físico, la compasión se puede desarrollar ilimitadamente.

Practicar felicidad

No es difícil empezar. Sólo tienes que sentarte de vez en cuando, dirigir la mente hacia dentro, y dejar que tus pensamientos se calmen.

Enfoca tu atención en un objeto determinado. Puede ser un objeto en tu habitación, tu respiración o tu propia mente. Inevitablemente, tu mente vagará cuando lo hagas. Cada vez que lo haga, gentilmente llévala otra vez hacia el objeto de concentración, como una mariposa que regresa una y otra vez a una flor.

En la frescura del momento presente, el pasado está ausente, el futuro no ha nacido todavía, y, si uno permanece en una atención y libertad puras, los pensamientos inquietantes surgen y se van sin dejar rastro. Esto es la meditación básica.

La conciencia pura sin contenido es algo que todos los que meditan regular y seriamente han experimentado, no es sólo una especie de teoría budista. Y cualquier persona que se tome la molestia de estabilizar y aclarar su mente será capaz de experimentarla también. Es a través de este aspecto no condicionado de la conciencia que podemos transformar el contenido de la mente a través del entrenamiento.

Pero la meditación también significa cultivar cualidades humanas básicas, tales como la atención y la compasión, y fomentar nuevas maneras de experimentar el mundo. Lo que realmente importa es que una persona cambia paulatinamente. A lo largo de meses y años, nos volvemos menos impacientes, menos propensos a la ira, menos desgarrados entre esperanzas y temores. Se vuelve inconcebible dañar voluntariamente a otra persona. Desarrollamos una inclinación hacia un comportamiento altruista y al conjunto de cualidades que nos dan los recursos para hacer frente a los vaivenes de la vida.

El punto aquí es que puedes observar tus pensamientos, incluyendo a las emociones fuertes, con una atención pura que no está asociado con los contenidos de los pensamientos.

Tomemos el ejemplo de la ira maligna. Usualmente nos identificamos con la ira. La ira puede llenar nuestro paisaje mental y proyectar su realidad distorsionada sobre personas y eventos. Cuando estamos abrumados por la ira, no podemos disociarnos de ella. Perpetuamos un círculo vicioso de aflicción reavivando la ira cada vez que vemos o recordamos a la persona que nos hace enojar. Nos volvemos adictos a la causa del sufrimiento.

Pero si nos disociamos de la ira y la miramos con atención, aquel que es consciente de la ira no está enojado, y podemos ver que la ira es sólo un montón de pensamientos. La ira no corta como un cuchillo, ni quema como el fuego ni aplasta como una roca; no es nada más que un producto de nuestras mentes. En vez de “ser” la ira, entendemos que no somos la ira, del mismo modo en que las nubes no son el cielo.

Entonces, para manejar la ira, evitamos dejar a nuestra mente saltar una y otra vez sobre el gatillo de nuestra ira. Entonces miramos a la propia ira y mantenemos nuestra atención en ella. Si dejamos de añadir leña al fuego y sólo observamos, el fuego se extinguirá. Del mismo modo, la ira desaparecerá, sin reprimirla forzadamente ni dejarla explotar.

No es cuestión de no experimentar emociones; es cuestión de no ser esclavizados por ellas. Deja que surjan emociones, pero permítales ser libres de sus componentes aflictivos: distorsión de la realidad, confusión mental, aferramiento y sufrimiento para uno mismo y los demás.

Hay una gran virtud en descansar de vez en cuando en la conciencia pura del momento presente, y en ser capaces de invocar este estado cuando las emociones aflictivas surgen para no identificarnos con ellas ni ser influenciados por ellas.

Es difícil al principio, pero se vuelve bastante natural a medida que te familiarizas cada vez más con este enfoque. En cualquier momento en que la ira surge, aprendes a reconocerla inmediatamente. Si conoces a alguien es un carterista, incluso si se entremezcla en la multitud, lo divisarás inmediatamente y mantendrás un ojo cuidadoso sobre él.

Interdependencia

Así como puedes aprender a lidiar con pensamientos angustiantes, puede aprender a cultivar y mejorar los saludables. Estar lleno de amor y bondad da lugar a una manera óptima de ser. Es una situación ganar-ganar: disfrutarás de un bienestar duradero para ti mismo, actuarás de manera altruista hacia los demás, y serás percibido como un buen ser humano.

Si el amor altruista se basa en una comprensión de la interdependencia de todos los seres y de su natural aspiración de felicidad, y si este amor se extiende con imparcialidad a todos los seres, entonces es una fuente genuina de felicidad. Actos de amor desbordante, de pureza, de generosidad desinteresada, como cuando haces feliz a un niño o ayudas a alguien necesitado, aunque nadie se entere de lo que has hecho, generan una realización profunda y reconfortante.

Las cualidades humanas a menudo vienen en grupos. El altruismo, la paz interior, la fuerza, la libertad y la felicidad verdadera prosperan juntas como las partes de una fruta nutritiva. Del mismo modo, el egoísmo, la enemistad y el miedo crecen juntos. Así, aunque ayudar a otros puede no ser siempre “placentero”, esto conduce a la mente a una sensación de paz interior, valentía y armonía con la interdependencia de todas las cosas y los seres.

Los estados mentales angustiantes, por otro lado, empiezan con el egocentrismo, con un incremento en la brecha entre uno mismo y los demás. Estos estados están relacionados con la excesiva auto-importancia y el egocentrismo asociados con el miedo o el resentimiento hacia los demás, y con la caza de cosas exteriores como parte de una desesperada búsqueda de una felicidad egoísta. Una búsqueda egoísta de la felicidad es una situación perder-perder: te haces a ti mismo miserable y haces miserables a los demás también.

Los conflictos internos están vinculados a menudo con la excesiva reflexión sobre el pasado y en la anticipación del futuro. No estás prestando atención realmente al momento presente, sino que estás concentrado en tus pensamientos, en un círculo vicioso, alimentando tu egocentrismo.

Esto es lo contrario a la atención pura. Volver tu atención hacia dentro significa mirar a la conciencia pura en sí misma y habitar sin distracciones, sin esfuerzos, en el momento presente.

Si cultivas estas habilidades mentales, después de un tiempo ya no necesitarás aplicar esfuerzos artificiosos. Puedes lidiar con perturbaciones mentales, así como las águilas que veo desde la ventana de mi monasterio en el Himalaya lidian con los cuervos. Los cuervos a menudo las atacan, lanzándose sobre las águilas desde arriba. Sin embargo, en lugar de hacer toda clase de acrobacias, el águila simplemente retrae un ala en el último momento, deja pasar al cuervo en picada, y luego extiende su ala otra vez. Todo esto requiere un esfuerzo mínimo y causa poca perturbación.

Estar experimentado en lidiar con el repentino surgimiento de las emociones en la mente funciona de manera similar.

He tratado con el mundo de las actividades humanitarias por un número de años desde que decidí dedicar la totalidad de las regalías de mis libros a 30 proyectos sobre educación y salud en el Tíbet, Nepal e India, con un grupo de voluntarios dedicados y de filántropos generosos. Es fácil de distinguir cómo la corrupción, los enfrentamientos de egos, la empatía débil, el desánimo, pueden infestar el mundo humanitario. Todo esto se origina en una falta de madurez. Así que las ventajas de invertir tiempo en desarrollar el altruismo humano y la valentía compasiva son obvias.

La fragancia de la paz

El momento más importante para meditar o hacer otros tipos de prácticas espirituales es temprano en la mañana. Fijas el tono para el día y la “fragancia” de la meditación permanecerá y dará un perfume particular al día entero. Otro momento importante es antes de quedarse dormido. Si claramente generas un estado positivo de la mente, lleno de compasión o altruismo, esto le dará una calidad diferente a la noche entera.

Cuando la gente experimenta “momentos de gracia” o “momentos mágicos” en la vida diaria, mientras caminan en la nieve bajo las estrellas o pasando un hermoso momento con amigos queridos en la playa, ¿qué está pasando realmente? De repente, han dejado atrás su carga de conflictos internos.

Se sienten en armonía con los demás, con ellos mismos, con el mundo. Es maravilloso disfrutar plenamente estos momentos mágicos, pero también es revelador entender por qué se sienten tan bien: la pacificación de los conflictos internos, un mejor sentido de interdependencia con el todo en vez de fragmentar la realidad y un descanso de las toxinas mentales de agresión y obsesión. Todas estas cualidades pueden ser cultivadas mediante el desarrollo de la sabiduría y la libertad interior. Esto dará lugar no sólo a unos pocos momentos de gracia, sino a un duradero estado de bienestar que podemos llamar verdadera felicidad.

En este estado, los sentimientos de inseguridad gradualmente dan camino a una profunda confianza de que puedes enfrentar los altibajos de la vida. Tu ecuanimidad te salvará de ser dominado, como la hierba de montaña en el viento, por cada posible alabanza y culpa, ganancia y pérdida, bienestar y malestar. Siempre puedes recurrir a la profunda paz interior, y las olas en la superficie no parecerán amenazantes.

La meditación budista puede no ser lo primero que viene a la mente cuando piensas en una prisión de alta seguridad. Para 36 reclusos de la Correccional Donaldson de Alabama, un curso de meditación riguroso y silencioso de nueve días en 2002 les dio las herramientas para echar una profunda mirada en sus vidas, y para conectarlos con su humanidad en el deshumanizante establecimiento penitenciario. Muchos han continuado meditando, y se identifican como miembros de una comunidad, “The Dhamma Brothers”. Ese es también el nombre de una colección de sus cartas a la organizadora del taller Jenny Phillips, en la cual describen el profundo impacto que la meditación ha tenido en sus vidas.

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Cuando Matthieu Ricard medita, su mente se llena de compasión infinita. Esa es su experiencia.

Cuando el Dr. Richard Davidson de la Universidad de Wisconsin usó imágenes de resonancia magnética para mirar el cerebro de Matthieu Ricard vio una corteza prefrontal—la parte del cerebro asociado con la felicidad y otras emociones positivas—iluminada de una manera nunca antes visto por los investigadores.

Ricard, un doctor en filosofía, genetista y monje budista que ha estado meditando por décadas, tenía una actividad de onda que se salía del gráfico, la cual corresponde al pensamiento concentrado. Davidson experimentó con otros 30 monjes budistas y obtuvo resultados similares. El examen de otros 150 sujetos no mostró tales patrones, aunque sí mostró cambios de bajo nivel entre los sujetos que habían sido entrenados recientemente en técnicas de meditación.

Foto por Waisman Brain Imaging Lab, University of Wisconsin

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Matthieu Ricard escribió este artículo para Felicidad Sostenible, la edición del invierno 2009 de YES! Magazine. Matthieu Ricard es autor de siete libros, incluyendo “Felicidad: Guía para desarrollar la habilidad” más importante de la vida. Vive en el monasterio Shechen en Nepal, recorre el mundo para Karuna-shechen (www.karuna-shechen.org) y realiza un retiro solitario anual en el Himalaya.


Fuente: YES! Magazine

12/1/09

"Transformándome a mí misma, transformo el mundo". Entrevista a Concha Pinós

Fue educada en la resistencia a muchas cosas. La propia tradición familiar le invitaba a la rebeldía, pero ella abrazó un budismo activo y militante y un acrecentado sentimiento de compasión terminó por limar todas sus aristas. Concha nos acerca azafrán de compasión y amor por todos los seres sintientes, pero a la vez negro de luto por tanto sufrimiento en la tierra, por tantas causas con las que está comprometida. Su semblante canta también los dos sentimientos a la vez. Su sonrisa es entera, pero a la vez consciente del trabajo inmenso por hacer a favor de los más desfavorecidos; es sincera, pero a la vez poco olvidadiza.

El dolor del mundo parece que le hubiera consumido hasta el cuerpo, pero tras una apariencia delgada, oculta una fuerza que a todos sorprende, un verbo poderoso y convencido. Por eso no le faltan cargos y responsabilidades: desde directora del Certamen de Cine de Derechos Humanos de Barcelona, pasando por cabeza visible de la solidaridad del país con Birmania, embajadora de paz, directora del centro de yoga tibetano…

Todo cambió en Granada en su tiempo de universitaria. Caminando por las calles de la ciudad, se encontró a un maestro hindú que había sido discípulo de Paramahansa Yogananda. Sin conocerle Concha le preguntó que quién era, a lo que él le espetó: “Lo importante no es quién soy yo, sino quién eres tú. Tú puedes ser la madre de millones de personas…” La respuesta le llegó tan hondo que se puso a llorar… Pero lo cierto es que asumió valiente e intachablemente el rol que la vida le deparaba. Nos consta que su manto materno ha acogido a millones de seres en el lejano Oriente. Viaja por el mundo, pero no tiene nada, sólo profundo amor por todos los “seres sintientes”.

El maestro se quedó en Granada y le empezó a enseñar yoga, según el método de “gurukula”, es decir de convivencia con el “gurú”. Mientras en la facultad aprendía Ciencias Políticas, con el “gurú” aprendía los yoga sutras de Patanjali. El maestro ya plantó en ella las primeras semillas del budismo. Después conocería a una monja tibetana que fue la que finalmente le animó dar el salto a Oriente.

Se reconoce cómplice de la respiración mundial, del sonido del universo. Fuertemente comprometida con aliviar el dolor de la tierra, afirma que cuando va a las guerras siente que el sufrimiento de los demás y el suyo propio es el mismo.

¿Agradecida con tu maestro?
Los maestros tienen la virtualidad de conectarnos con nuestra luz. Así iluminados por nuestra propia luz, podemos crear más cosas…

¿Qué aportó el yoga a tu vida?
El yoga no es una clase dos veces por semana, yoga es simplemente estar despierto. Patanajali era un médico, mago, activista, bailarín…, era todo eso. Era un yogui, no había dualidad en sus acciones. Un yogui es alguien que afronta la realidad y la transforma para el beneficio del máximo de seres. En el budismo el equivalente sería un Bodisatva. Hemos de tener la mentalidad de convertirnos en un ángel que ayude al máximo de seres. Aspirar a que todos se salven antes que tú. Esa es la promesa del Bodisatva. El Bodisatva es quien da la vida por los demás.

¿Y el yoga tibetano que aporta de añadido?
Tiene su origen en las cuevas de Afganistán. Se dice que allí fueron a parar unos yoguis que vinieron del espacio y que conocían la técnica de convertir el cuerpo físico en un cuerpo de luz. Esos yogis emigraron al Himalaya y enseñaron 84 formas de yoga. Penetraron toda la India y su enseñanza se fusionó con la de la meditación de Sidharta Gautama, el Buda histórico. El yoga tibetano hereda pues, tanto la tradición yóguica, como la enseñanza de la meditación de Buda, como el chamanismo de los Himalayas.

Pregonas impermanencia por todo el mundo…
Es preciso asumir el principio de la impermanencia. ¿Cómo afrontamos la muerte o la desaparición de las cosas o personas que supuestamente creemos que son nuestras? No tenemos nada. En la última realidad sólo somos luz, energía de amor. El peligro es que cuando tomamos forma, nos identificamos en exceso con esa forma. Nos identificamos con una persona, con un país… Ese es el error de la mente. Ahí emerge el ego y el consiguiente dolor tan difícil a veces de transformar. Ahí es necesario hacer un trabajo.

Trabajo titánico, por cierto…
Hay un fase de apego y sufrimiento, pero hay también otra en la que podemos reconocer nuestra mente iluminada y nuestra condición de potenciales Budas. Tú eres en un comienzo un Buda. El mundo sufre, pero en el fondo todos estamos iluminados.

¿Cómo te entrenas en el desapego?
El entrenamiento va muy bien en la educación de la destrucción de lo innecesario. Ahora que viajo tanto me he acostumbrado a llevar lo imprescindible. Necesito poco para vivir. Cada día me siento más ghandiana. ¿Si necesitamos tan pocas cosas, por qué acumulamos tantas? Estoy en un proceso de socializar lo que tenía, libros, películas… El sufrimiento en la vida viene del sentimiento de querer quedarnos con cosas y personas.

¿El sentido de la impermanencia está ligado al de la compasión…?
Compasión también puede ser abandono de lo construido. Hay varias fases en lo que creamos: pensar hacer algo bueno, la segunda es hacerlo realidad, poner en movimiento ese algo bueno, la tercera es de mantener ese algo bueno y la cuarta es dejar ese algo bueno para crear algo nuevo. Esto es la compasión de la transformación. El ciclo se cierra a la de cuatro. A la de cuatro tiene que ser otra cosa. Ello impide el apego, el hacer siempre las mismas cosas. Las cosas nacen y mueren y sin embargo nos seguimos apegando.

¿Puedes explicarnos el sentido budista de la vacuidad?
Cuando estamos en profunda comunión con las personas podemos tocar su corazón y experimentar que todos somos iguales, experimentar el gozo de la unión. La vacuidad en menor grado al menos la experimentamos tres veces en nuestra vida, con la muerte, con el nacimiento y el orgasmo. Sin la sexualidad eliminamos el proceso de creación.

¿Hoy es más difícil que ayer el reto de la compasión?
No podemos pensar que los problemas que atraviesan otros pueblos, les atañen en exclusiva. Hemos de tomar más responsabilidad sobre nuestra interdependencia. Hemos de saber qué acciones hemos causado nosotros, para que se den ese tipo de situaciones. Hoy podemos, gracias a las nuevas tecnologías, hacer por los demás más cosas que en el pasado.

¿Cómo hacemos espacio a la compasión en nuestros corazones?
Desde una perspectiva budista, cuando hemos eliminado la suficiente cantidad de sufrimiento en nuestras vidas, podemos empezar a experimentar amor y compasión.

Todos los seres sufrimos. Lo primero que debemos hacer es enfrentarnos con nuestro propio sufrimiento. Todos tenemos una historia de sufrimiento. Hasta que no seamos capaces de vencer esa historia de sufrimiento, la ira y el dolor que llevamos dentro, “no way”, ni yoga ni nada…

¿Por lo tanto, limpieza interior antes de saltar al mundo?
Evidentemente. Con dolor no puedes servir. Si vamos a un conflicto y llevamos nuestra ira y nuestra rabia no podemos ayudar a muchas personas, porque lo único que haremos son proyecciones de nuestro propio sufrimiento. Es preciso coger al toro por los cuernos, es preciso decir al sufrimiento. “yo no quiero sufrir”, es preciso ir a las causas raíces que me causaban sufrimiento y trabajar sobre ellas. Transformándome a mí misma, en realidad transformo el mundo. Somos todos interdependientes.

¿Cómo vives tu doble condición de activista por los derechos humanos o agente de cambio y guía espiritual?
Sólo soy un ser humano que vive la interdependencia. Quiero trasformar el mundo con las herramientas que conozco. ¿Cuáles son esas herramientas? El yoga, la meditación, la resolución de los conflictos desde una acción compasiva y a la vez activa... La gente piensa que los budistas estamos todo el día sentados en un cojín de meditación… Sin embargo a veces no nos queda otra que meditar en los caminos, los aviones…

Cuando uno ve una ley injusta se ha de levantar. No importa si eres budista o eres activista. Lo que importa es si te puedes mantener en una actitud no violenta, de “ahimsa”, superando un impulso violento que te lleva a la dualidad.

¿En cuanto que budista comprometida, cómo contemplas el reto de mantener la paz en estos tiempos convulsos que atravesamos?
En palabras del Buda, nuestra misión más definida es acabar con el sufrimiento de las personas. Siempre ha habido guerras y crisis. La crisis es una oportunidad para reflexionar sobre las cuestiones que no funcionan dentro de nosotros. El salto a la nueva humanidad pasa por un trabajo personal. Por grandes que sean las crisis planetarias, nuestros verdaderos retos estriban en erradicar nuestro propio, egoísmo, codicia ignorancia…

En ese sentido el budismo, al igual que las otras grandes religiones, ofrece una serie de herramientas que nos convierten en seres más equilibrados. No importa tanto el tipo de herramientas que utilizas, como el fruto de las mismas. Es decir, si te conviertan en un ser más equilibrado y que te permitan aportar a la sociedad tu cuota de bienestar y felicidad.

¿Y cómo venciste el sufrimiento…? Hasta donde se pueda saber…
Por supuesto… La mía es una historia pública. Me he enfrentado a dos cánceres y también a batallas de fuera con mucha paciencia y trabajo interno. Si lo he hecho yo, lo puede hacer cualquier ser humano, pues no hay ninguna diferencia entre nosotros y los demás.

Tu vida es un sendero de imposibles: victoria sobre el cáncer, perdida de tu hijo…
Cree en las cosas imposibles. Cree que tu mente es una mente iluminada, cree que tienes el potencial de un Buda, que realmente puedes ser un Bodisatva. Cree que puedes ser un Bodisatva. Si no crees que puedes erradicar el sufrimiento, no hay chispa…

¿Servicio y espiritualidad serían sinónimos?
Absolutamente. Hay una primera fase en la que el ser humano comienza a reflexionar sobre las cuestiones fundamentales de su época. Hay una segunda fase de toma de compromiso y una tercera de paso a la acción. No podemos pasar el día en la disyuntiva de diamante rallado o roto, Oriente u Occidente, yoga o tai-chi… No queremos nada de eso. Queremos reflexión, conciencia y acción.

Cristianismo comprometido, budismo comprometido… ¿El compromiso se acrecienta en el seno de las comunidades espirituales…?
La energía de Jesús y de Buda es la misma energía de vacuidad y de compasión en acción.

El budismo comprometido en la línea de Thich Nhat Hanh, su Santidad el Dalai Lama o Aung San Suu Kyi, no es diferente a lo que pregonó el Maestro Jesús o la Madre Teresa de Calcuta, o el propio Mahoma cuando decía a los hombres que era preciso defender a las mujeres y los niños. Después son nuestros egos los que pueden llegar a transformar las palabras de los maestros. Un yogui trata de ser fiel a la esencia del mensaje y actúa. No es alguien que se queda impasible en una cueva. No es tiempo para quedarnos en una cueva.

¿Por qué Birmania?
¿Por qué no Birmania? Birmania es la metáfora de la tierra pura, la tierra en la que quisiéramos vivir. Birmania es un arquetipo que necesita ser liberado. Birmania representa 135 minoría étnicas, una mujer como Aung San Suu Kyi con una propuesta política, espiritual y económica única y liberadora. Hay una constitución federada que se puede poner en marcha… Birmania tenía todos los elementos que para mí como revolucionaria interna, representan lo que creo que puede ser el mundo.

¿Hay esperanza para Birmania?
La esperanza no la ganamos, ni la perdemos nunca, porque es la cualidad intrínseca de nuestra acción. Los militares entrarán en razón.

¿Proyectos?
Mis proyectos son servir y servir. Donde pueda servir, ahí voy a estar.


Fuente: Portal Dorado. Entrevista realizada por Koldo Aldai

También puedes leer en este blog:
Budismo y No Violencia: La importancia del activismo social espiritual en el conflicto birmano y tibetano, por Concha Pinós

12/11/08

Alan Wallace: "Mi bienestar está relacionado con tu bienestar, es pura física"

Fuente: Entrevista de Inma Sanchís a Alan Wallace hoy en La Contra de La Vanguardia

Tengo 58 años. Nací y vivo en California. Estoy casado y tengo una hijastra. Estoy licenciado en Física, soy doctor en Filosofía de la Ciencia y Estudios Religiosos y fui ordenado monje por el Dalai Lama. La física cuántica y el budismo dicen lo mismo. Soy liberal y budista

A los 20 años me dediqué a viajar por Europa lleno de preguntas existenciales. Tropecé con El libro tibetano de la gran liberación, que trata sobre la naturaleza de la mente, y quedé asombrado.

¿Hasta qué punto?


Estudié el idioma tibetano para poder estudiar budismo, me compré un billete de ida a India y acabé siendo ordenado monje por su santidad el Dalai Lama.

¿Entonces lo de la física vino después?


Tras 14 años viviendo con los tibetanos, estudiando budismo y meditando, decidí integrar esos estudios en la física. El budismo se ocupa del conocimiento de la realidad, no está apegado a creencias religiosas; y para ahondar en la realidad se necesita la física.

Entonces, ¿la física ha completado su visión budista del mundo?


Sí. La fortaleza de la ciencia, con la tecnología y la matemática, no la encuentras en el budismo; pero el budismo tiene un método muy sofisticado para investigar y observar directamente la mente; en eso la ciencia occidental es muy débil.

Leyes de la física cuántica ya fueron expuestas hace 2.000 años por el budismo.


En 1997 traduje una conversación entre el Dalai Lama y un eminente físico experimental austriaco, Anton Zeilinger, que le explicaba al Dalai Lama que cuando en la física cuántica investigas la naturaleza de una partícula elemental, como un electrón, no la encuentras, está vacía. Es decir, que el electrón sólo existe en relación con el sistema de medición y el observador, no es posible observar un sistema sin perturbarlo.

¿Y qué dijo el Dalai Lama?


"¡Sorprendente!, ¡¿cómo puedes haber llegado a este descubrimiento sin conocer el camino de en medio o su escuela filosófica, el madyamika?!". Zeilinger se quedó atónito y preguntó: "¿Qué es el madyamika?".

...

Entonces el Dalai Lama explicó que para el budismo el yo, como tal, no existe, ya que aquello que denominamos compulsivamente mi yo está permanentemente cambiando; pero Arya Nagarjuna fue todavía más allá.

¿El fundador de la filosofía madyamika?


Sí, una línea particularmente avanzada dentro del budismo, fundada alrededor del año 200 de la era cristiana, y que sirvió de fundamento filosófico para la principal rama del budismo actual, el mahayana.

¿Cuál fue ese paso más allá?


Pura cuántica: negó la existencia independiente no sólo del yo, el observador, sino también del objeto, el observado; e incluso de la observación misma. El término madyamika deriva directamente del que empleó Nagarjuna para referirse al camino de en medio, aludiendo al espacio entre el nihilismo y el materialismo.

¿Y qué dijo Anton Zeilinger?


"¡Esto es sorprendente!, ¡¿cómo puedes saberlo sin conocer nada de física cuántica?!", e invitó al Dalai lama a su laboratorio en Austria. Allí observé algo muy interesante...

Cuente, cuente...


La tecnología que tenía Anton, los budistas no la tienen; los experimentos que ellos llevan a cabo, los budistas no los hacen. Pero los budistas practican samadi, que es una alta concentración en un solo punto, un método contemplativo para investigar la mente y los fenómenos objetivos.

¿Y así llegan a la misma visión que los físicos cuánticos?


Exacto, pero los budistas hacen una aplicación práctica: al darte cuenta de que nada existe independientemente, ni los átomos, ni las personas, ni las culturas..., brota naturalmente la compasión.

¿Usted cree?


Mi bienestar está relacionado con tu bienestar; mi sufrimiento, con tu sufrimiento. Pretender buscar mi felicidad y mi seguridad como si yo fuera una isla es una estupidez. De esta sabiduría viene el altruismo, y ahí es donde budismo y ciencia se separan, porque el altruismo no es común en la ciencia.

¿Qué se estudia en su instituto?


La conciencia desde la óptica de la ciencia, el budismo, y la psicología conductual; el conocimiento de la mente, el origen del pensamiento, la naturaleza de la conciencia. Investigamos en temas muy prácticos, por ejemplo, cómo calmar las emociones destructivas: desórdenes hiperactivos y déficit de atención.

Muy comunes.

Junto con un equipo científico de la Universidad de California hicimos un estudio que ha durado siete años sobre cómo cultivar el dominio emocional. Entrenamos con meditaciones budistas esenciales durante 45 horas a maestras de escuela aquejadas de estrés, ansiedad, depresión e insomnio. Los síntomas desaparecieron y cinco meses después seguían sin reaparecer. Otro experimento significativo ha sido el proyecto Shamaka.

¿Eso es un tipo de meditación?


Sí, para obtener mayor concentración. Organizamos un retiro de tres meses con 70 personas neófitas en la materia que meditaron ocho horas diarias y conseguimos un nivel de concentración altísimo, lo que se deriva en efectividad, autoestima y alegría en las tareas: creo que pronto veremos revolucionado el mundo del trabajo.

¿Alguna conclusión?


Ciencia y espiritualidad están dándose la mano, no para convertirse ni para conquistarse, sino para aprender una de otra, y eso no tiene precedentes.

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La fuerza de la unión


Su mente racional occidental fue en busca de respuestas existenciales y topó con el budismo y el Dalai Lama, que nos dice: "Aunque los científicos estudien principalmente la materia, no pueden pasar por alto la conciencia; aunque los especialistas del espíritu se centren en el desarrollo de la mente, no pueden pasar completamente por alto las necesidades físicas". Así, este hombre se convirtió en un físico budista que ha creado el Instituto de Estudios de la Conciencia, donde se profundiza en la mente humana y sus posibilidades aunando esfuerzos y metodologías de la ciencia y del budismo. Ha participado en el seminario Budismo y ciencia para la paz, organizado por la Fundació Casa del Tibet.


Fuente: Entrevista de Inma Sanchís a Alan Wallace hoy en La Contra de La Vanguardia

1/6/08

Meditación, la psicoterapia que más crece


Una técnica en auge se convierte en la más popular en los Estados Unidos. Aunque todavía faltan evidencias sólidas sobre su utilidad, entre los profesionales hay cada vez un mayor interés en ella.

El paciente estaba sentado, con los ojos cerrados, sumergido en el ritmo de su respiración; después de un rato, notó que estaba pensando en la relación problemática que tenía con su padre. "Estuve allí, presente con el dolor", acotó, al terminar su sesión de meditación. El terapeuta explicó: "Eso fue la aceptación, el dejar ser, sin tratar de cambiar nada".

Este ejercicio, centrado en la conciencia y en la revisión de emociones, se ha convertido en la técnica psicoterapéutica más popular de la última década. La meditación consciente tiene sus orígenes en las enseñanzas del siglo V a.C. del príncipe indio Siddhartha Gautama, más tarde conocido como Buda.

Durante años, los psicoterapeutas trabajaron aliviando el sufrimiento de las personas y reencuadrando el contenido de los pensamientos del paciente, alterando directamente su comportamiento o ayudándolo a entender los orígenes subconscientes de su desesperanza y su ansiedad. La meditación consciente puede ayudarlos en un nivel al que las palabras no pueden llegar.

Hay quienes sostienen que el arribo de Buda a la psicoterapia es una señal de apertura cultural, una forma de acceder a un curación más profunda. Sin embargo, la evidencia de que la meditación consciente ayuda a mejorar síntomas psiquiátricos es muy poca y, en algunos casos, hay estudios que sostienen que no mejora, sino que empeora.

"Creo en la posibilidad de que esta meditación sirva y que debe ser estudiada -sostiene Scott Lilienfeld, psicólogo y profesor de la Universidad de Emory-. Lo que me preocupa es la publicidad que la rodea: eso de cambiar el mundo, la tendencia que se da en el campo de las psicoterapias a cultivar gurúes."

La meditación llegó a la psicoterapia desde la medicina universitaria. En los 70, un graduado de biología molecular, Jon Kabat-Zinn, adaptó una versión de las prácticas de meditación que podía aprenderse y estudiarse fácilmente.

En la meditación trascendental, los practicantes intentan trascender o "perderse" a sí mismos. El objetivo de la meditación consciente es otro: impulsar la conciencia de cada sensación tal como se desarrolla en el instante.

Kabat-Zinn le enseñó su práctica a personas que sufrían dolor crónico en la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts. En los 80 publicó una serie de estudios que mostraban que un curso de dos horas por semana, durante ocho semanas, reducía el dolor crónico con más eficacia que el tratamiento convencional.

Se corrió la voz discretamente, al comienzo. "Creo que en ese entonces otros investigadores tenían que ser muy cuidadosos acerca de esto, porque no querían ser tomados como excéntricos New Age", dijo Kabat-Zinn.

Marsha Linehan, psicóloga de la Universidad de Washington que trataba a pacientes muy problemáticos con historiales de suicidio, fue una de las pioneras. "Las terapias conductistas sólo los empeoraban -dijo-. Con los problemas realmente graves, se necesita otra cosa, algo que permita a las personas tolerar estas emociones tan fuertes."

En los 90, Linehan publicó estudios que probaban que una terapia que incorporaba la conciencia del budismo zen -la "aceptación radical"- disminuía significativamente el riesgo de hospitalización y suicidio en pacientes de alto riesgo.

En 2000, un grupo de investigadores del Consejo de Investigaciones Médicas, de Inglaterra publicó un estudio que demostró que ocho sesiones semanales de meditación consciente disminuían a la mitad las recaídas en personas con tres o más episodios de depresión.

La meditación consciente es fácil de describir: siéntese en una posición cómoda, con los ojos cerrados, preferentemente con la espalda derecha y sin respaldo. Relájese y tome nota de sus sensaciones, estados de ánimo y sonidos. Repare en ellos, pero sin juzgarlos. Deje que su mente se aquiete al ritmo de su respiración. Si vaga, redirija su atención a la respiración. Manténgase así por lo menos diez minutos.

Después de dominar el control de la atención, dicen algunos terapeutas, una persona puede enfrentar mentalmente ideas problemáticas o amenazantes, y aprender a soportar la ira o la tristeza, y dejarlas pasar, sin tratar de cambiar los sentimientos, algo que frecuentemente complica más las cosas.

Sin embargo, los científicos subrayan que los estudios sobre la meditación consciente están en su infancia. Un amplio trabajo publicado el año pasado halló que las investigaciones son todavía muy preliminares como para sacar conclusiones.

La pregunta, según Linda Barnes, profesora de la Universidad de Boston, es si esta clase de meditación se convertirá en una técnica terapéutica valiosa o si terminará siendo otro cliché de autoayuda. "La respuesta es afirmativa en ambos casos", opina.

Fuente: Artículo de Benedict Carey publicado originalmente en inglés en el The New York Times del martes 27 de mayo, traducido por nuestro compañero Dokushô Villalba y publicado en el blog colectivo en el que
ambos participamos, Planeta Conciencia. Claves para el despertar global.

20/5/08

Los budistas neuronales, por David Brooks

En 1996, Tom Wolfe escribió un brillante ensayo titulado "Los siento, pero su alma acaba de morir", en el cual captaba el materialismo militante de algunos científicos modernos.

Para estos investigadores seguros de sí mismos, la idea de que el espíritu puede existir separado del cuerpo es simplemente ridícula. Los genes determinan el temperamento. Las sustancias químicas del cerebro determinan el comportamiento. Las agrupaciones de neuronas crean la conciencia. El libre albedrío es una ilusión. Los seres humanos están cableados para actuar así o asá. La religión es un accidente.

De acuerdo con este punto de vista materialistas, la gente percibe la existencia de Dios porque sus cerebros han evolucionado para inventarse sistemas de creencias. Les pones un casco magnético en la cabeza y empezarán a pensar que están teniendo una epifanía espiritual. Si padecen de una epilepsia de lóbulo temporal, darán señales de hiper religiosidad, una sobre excitación de los tejidos cerebrales lleva a los que lo sufren a creer que están conversando con Dios.

Wolfe comprendió la afirmación central contenida en este modo de pensar: todo es material y "el alma ha muerto". Anticipó el modo en que la genética y las revoluciones de la neurociencia afectan al debate público y dan lugar a otra discusión fundamental sobre la existencia de Dios.

Mira por dónde, a lo largo de la última década un nuevo grupo de ateos seguros de sí mismos se ha enzarzado en batallas con los defensores de la fe. Los dos bandos han debatido sobre si es razonable concebir un alma que sobrevive a la muerte del cuerpo, y sobre si comprender el cerebro elimina la necesidad de explicar la entidad que lo creó, o si por el contrario solamente aumenta nuestra apreciación de esta entidad.

El debate sobre el ateísmo es un ejemplo de libro de cómo una revolución científica puede cambiar la cultura del público. Al igual que el "Origen de las especies" transformó el pensamiento social y la teoría de la relatividad de Einstein afectó al arte, del mismo modo la revolución de la neurociencia está teniendo un efecto sobre la manera de ver el mundo de la gente.

Y sin embargo, yo diría que el debate sobre el ateísmo va a ser una cuestión secundaria. La revolución cognitiva no va a acabar minando la fe en Dios sino poniendo en duda la fe en la Biblia.

A lo largo de los últimos años, el materialismo puro y duro ha perdido fuerza. El cerebro ya no se ve tanto como una máquina fría. No funciona como un ordenador. En vez de ello, el significado, la creencia y la conciencia parecen emerger de forma misteriosa a partir de redes idiosincráticas de descargas neuronales. Esas cosas resbaladizas llamadas emociones desempeñan una función importantísima en todas las formas de pensamiento. El amor es vital para el desarrollo del cerebro.

Ahora, los investigadores dedican mucho tiempo a intentar entender las intuiciones morales universales. Parece que los genes no son sólo egoístas. Por el contrario, la gente tiene profundos instintos de equidad, empatía y cariño.

Los científicos sienten más respeto por los estados espirituales elevados. Andrew Newberg de la Universidad de Pensilvania ha mostrado que las experiencias trascendentes pueden de hecho identificarse y medirse en el cerebro (la gente experimenta un descenso en la actividad del lóbulo parietal, el cual nos proporciona la orientación espacial). La mente parece tener la capacidad de trascenderse a sí misma y fundirse con una presencia más grande que se siente como algo más real.

Esta nueva ola de investigación no entrará en la esfera pública en forma de ateísmo militante, sino que dará lugar a lo que se podría denominar el budismo neuronal.

Si se echa un vistazo a la bibliografía (yo recomendaría los libros de Newberg, Daniel J. Siegel, Michael S. Gazzaniga, Jonathan Haidt, Antonio Damasio y Marc D. Hauser para ponerse al día), se intuye las ideas básicas que van a estar presente en los grandes debates.

En primer lugar, el yo no es una entidad fija sino un proceso dinámico de relaciones.
En segundo lugar, por debajo de la pátina de las diferentes religiones, la gente de todo el mundo tiene intuiciones morales comunes.

Tercero, la gente está equipada para experimentar lo sagrado, para tener momentos de experiencia elevada cuando trascienden los límites y son desbordadas por el amor.

Cuarto, la mejor forma de concebir a Dios es considerándolo como la naturaleza de lo que uno experimenta en esos momentos, el total incognoscible de todo lo que existe.

En sus discusiones con Cristopher Hitchens y Richard Dawkins, los creyentes han venido defendiendo la existencia de Dios. Ese era un debate fácil. El auténtico desafío va a venir de los que sienten la existencia de lo sagrado, pero piensan que las religiones concretas no son más que artefactos culturales edificados sobre unos rasgos humanos universales. El desafío vendrá de los científicos cuyas conclusiones coinciden un poco con el budismo.

De maneras inesperadas, la ciencia y el budismo se están dando la mano y se están reforzando mutuamente. Esto llevará necesariamente a nuevos movimientos que ponen el énfasis en la trascendencia del yo pero no dan mucho crédito a la ley divina o a la revelación. Los creyentes ortodoxos van a tener que defender unas doctrinas particulares y unas enseñanzas bíblicas particulares. Van a tener que defender la idea de un Dios personal, y explicar por qué determinadas teologías son una guía verdadera para el comportamiento de día a día. Yo no estoy cualificado para decantarme por uno u otro bando. Sólo estoy intentando anticipar hacia dónde se va a dirigir el debate. Estamos en mitad de una revolución científica. Va a tener tremendos efectos culturales.


Fuente: Publicado en The New York Times. Traducción de Anahí Seri publicada en www.rebelion.org. Revisión de Dokushô Villalba publicada en el blog Planeta Conciencia. Claves para el despertar global

21/4/08

Nuevo libro del Dalai Lama: La mente en serenidad


Hace unos años, Sogyal Rimpoche invitó al Dalai Lama al sur de Francia para transmitir la que ha de ser una de sus principales enseñanzas, en un acto que congregó a más de 10.000 personas de todo el mundo. Este libro recrea la magia de ese momento.

La mente en serenidad reúne los principios clave del budismo, especialmente los de la Gran Perfección o Dzogchen. Muestra cómo la mente puede transformarse a través del amor, la compasión y la comprensión de la realidad. Ilustrando con experiencias personales su honda visión de la senda budista, el Dalai Lama brinda consejos para ponerla en práctica en nuestra vida.


«Este es uno de los mejores y más completos libros sobre meditación que he leído. Las enseñanzas del Dzogchen están expuestas con asombrosa claridad y precisión, y con la humildad y la sencillez características de Su Santidad.»


JON KABAT-ZINN, autor de Vivir con plenitud las crisis y La práctica de la atención plena


Más información sobre el libro en Editorial Kairós

Más artículos sobre el Dalai Lama en este blog

16/4/08

Vídeo: Entrevista a Dokushô Villalba por Jesús Quintero

Jesús Quintero (El loco de la colina) ha entrevistado al maestro zen Dokushô Villalba, en su programa de televisión Ratones Coloraos que emite Canal Sur TV. Es una entrevista muy interesante, dura 17 minutos pero merece la pena.



Fuente: Comunidad Budista Soto Zen


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12/4/08

Física moderna y budismo apelan por igual a la compasión universal


El físico Victor Mansfield analiza la concordancia entre ambas líneas de conocimiento y sus aplicaciones

El físico norteamericano de la universidad estadounidense de Colgate, Victor Mansfield, publicó recientemente un libro titulado: Tibetan Buddhism and Modern Physics: Toward a Union of Love and Knowledge, en el que se aborda el tema de la relación existente entre la religión budista y la física cuántica. Principios como el vacío y la indivisibilidad o interconexión de todas las realidades aparecen en ambas líneas de conocimiento, señala el autor. Enmarcada en la ya tradicional síntesis entre cuántica y espiritualidad oriental, esta obra concluye que, dado que la religión budista apela a la compasión y que la ciencia moderna también ha descubierto valores similares, esta última debería servir para mejorar el mundo y garantizar la felicidad de todos. El prólogo ha sido escrito por el Dalai Lama. Por Yaiza Martínez.


Víctor Mansfield, profesor de física y de astronomía de la Universidad de Colgate del estado de Nueva York, en Estados Unidos, acaba de publicar un libro titulado Tibetan Buddhism and Modern Physics: Toward a Union of Love and Knowledge (Budismo tibetano y física moderna: hacia la unión entre amor y conocimiento), en el que se vuelve a abordar la relación que, para diversos autores y pensadores, existe entre la religión budista y la física moderna.

Publicada por la editorial Templeton Foundation Press de la Fundación John Templeton, la obra se centra en las complejas cuestiones del diálogo y la colaboración entre budismo y ciencia, revelando las conexiones y diferencias existentes entre ambas cosmovisiones, que a priori podría parecer que no tienen nada en común.

Asimismo, el libro responde a la sincera petición del Dalai Lama de que se desarrolle una colaboración entre ciencia y Budismo, tal y como se muestra en la introducción a la obra, escrita por el propio Tenzin Gyatso. Por otro lado la llamada Oficina de Su Santidad se encargará de la traducción de la obra al chino y al tibetano.

El principio del vacío

Con un lenguaje claro y atractivo, Tibetan Buddhism and Modern Physics describe cómo el principio del vacío o sunyata (lo carente de realidad, sin identidad, lo deshabitado), núcleo filosófico del budismo tibetano, está íntimamente relacionado con la no-localidad cuántica y otras características fundacionales de la mecánica de la física subatómica.

Detalladas conexiones entre el vacío, el principio de la relatividad, y la naturaleza del tiempo también han sido exploradas por el autor. Para los budistas tibetanos, la interconexión profunda que implica el vacío demanda la práctica de la compasión universal.

Dada la relación que Mansfield y otros pensadores han visto entre dicho sunyata y el vacío descrito por la física cuántica, esta rama de la ciencia debería animar también a una actitud compasiva hacia todo lo que nos rodea.

Pero el libro no se centra sólo en las similitudes entre física cuántica y budismo, sino que también explora un conflicto significativo que surge entre ambas líneas de conocimiento: las consideraciones acerca de la causalidad. En física, la causalidad se limita a describir la relación entre causas y efectos.

En el budismo, por el contrario, la causalidad ha tenido siempre un significado espiritual, esto es, jamás es ciega sino que está llena de sentido (los actos de cada sujeto tienen efectos y estos efectos volverán siempre al sujeto por la interdependencia entre éste y la totalidad del cosmos). En resumen, nadie puede librarse de su karma.

Ciencia y compasión


Según publica Templeton Press, el libro concluye con una respuesta a la pregunta: ¿cómo podría el viaje a través de la física moderna y el budismo tibetano aplicarse a un mundo en la actualidad dolorosamente polarizado? Es decir, que el mensaje central de la obra es que la compasión universal puede acompañar la expansión de la visión científica, uniendo de esta manera el amor al conocimiento más profundo de la realidad.

En esta línea, en la introducción que antes hemos mencionado a la obra, el Dalai Lama declara “no tengo ninguna duda de que la ciencia y la tecnología pueden contribuir a la felicidad de todos nosotros, y de que la ciencia es una vasta y hermosa fuente de conocimiento. Sin embargo, a pesar de sus logros en numerosos campos, aún no hemos dado con la forma de aplicar la ciencia y la tecnología a la erradicación de la infelicidad que atenaza a tanta gente en el mundo”.

El Dalai Lama añade, “ciertamente, creo que el remedio básico para el sufrimiento anímico, por naturaleza, radica en la mente misma y que el potencial para la resolución real de los problemas de la mente existe sólo en el nivel mental. Por consiguiente, aunque necesitamos evidentemente de la ciencia y de la tecnología, también necesitamos de nuestra espiritualidad, del trabajo en el corazón y en la compasión que apuntalan nuestra felicidad esencial”.

Tanto la tradición budista como la ciencia moderna están ocupadas en conocer la realidad a diversos niveles, a través de la investigación, y no sólo teóricamente sino también en la práctica. Tanto si nos acercamos al mundo a través de la ciencia como si lo hacemos a través de la espiritualidad, debemos aceptarlo tal y como es, señala el Dalai Lama.

Verdad en ambas direcciones

Antes de Mansfield, otros físicos han explorado la conexión entre la física moderna y las filosofías orientales. El primero en hacerlo fue el norteamericano de origen austriaco Fritjof Capra, que en 1975 publicó “El Tao de la Física”, en el que se exploraban las correspondencias entre las teorías de la física cuántica y tradiciones místicas como el Hinduismo, el Budismo o el Taoísmo. En esta obra, Capra demostró que la visión que poseen físicos y místicos presenta ciertos paralelismos y que la religión o el misticismo pueden acercarse a la ciencia, aunque sean aparentemente irreconciliables.

Otros textos que han analizado el estrecho vínculo entre física moderna y filosofías orientales han sido “La Danza de los Maestros de Wu Li”, de Gary Kuzav o “El infinito en la palma de la mano”, de Matthieu Ricard y Xuan Thuan Trinh.

Todos estos autores coinciden en señalar los puntos de concordancia entre filosofías orientales y ciencia moderna. Entre ellos, además de la concepción del vacío, se encuentra la idea del universo como una totalidad indivisible, es decir, la interconexión entre todas las cosas, particularmente entre el observador y lo observado, eje central de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica.

Las causas de estas similitudes podrían encontrarse, según algunos, en que en ambas líneas de investigación se hace un esfuerzo igualmente riguroso por avanzar y profundizar en el conocimiento de la realidad y, por lo tanto, se alcanzarían conclusiones igualmente verdaderas en ambas direcciones.


Fuente: Tendencias 21

4/4/08

Budismo y No Violencia: La importancia del activismo social espiritual en el conflicto birmano y tibetano, por Concha Pinós


En los últimos seis meses hemos visto como dos crisis olvidadas: Tíbet y Birmania, mostraban su cara más dura. Muchos se han sorprendido cuando han visto a los monjes budistas marchar por las calles pidiendo justicia…. Y les ha chocado el concepto de como podía un ser contemplativo tomar una acción directa tan fuerte. El activismo social espiritual es una de las cosas que más ha preocupado al Budismo en todas la épocas “abrir la mente al porque estoy aquí, ahora” “¿Qué puedo hacer por los otros?” es una de las practicas espirituales más importantes: “Dar y recibir”. El Budismo insiste en conceptos como interdependencia, compasión, reverencia por cualquier forma de vida, no violencia…valores absolutamente presentes en la ética contemporánea.

Con la motivación de poder ampliar esos conceptos e implicar a más grupos en la acción en áreas como: educación alternativa, activismo pacifista, derechos humanos, mujeres, ecología, desarrollo rural, economía alternativa, comunicación, arte…. y por que no política. Muchos me habíais pedido que escribiese algo de mi experiencia, algo que pudiese ayudar desde la espiritualidad, los derechos humanos y la política. Algo que orientase a la acción. Lo que he hecho ha sido reflexionar en las palabras de aquellos que saben mucho más que yo, y recogerlas en este texto tan sugerente: ¿Puede el Budismo y la Noviolencia ser una alternativa importante en el nuevo activismo social espiritual?

Durante más de 25 años, he intentado promover y desarrollar un acercamiento budista a la resolución de los problemas globales contemporáneos: derechos humanos, ecología, minorías, política, espiritualidad. Construyendo y cooperando con proyectos que desde una perspectiva budista re-inventaban una sociedad futura, independientemente de que fuesen budistas o no. Desde España, pasando por Medio Oriente, Afganistán, Irak, India, Tíbet, Birmania, Corea, Mongolia,… todos estos países tenían situaciones comunes: seres que sufrían, seres que querían la felicidad y otro seres que intentaban ayudarles a paliar su sufrimiento: cooperantes, activistas, religiosos, políticos, sociedad civil.

Los activistas, los políticos y los espiritualistas tienen más en común de lo que parece desde una ética budista. La diferencia más clara estriba en darle más importancia a resolver las cosas desde fuera o desde dentro. Desde un marco budista la acción se divide en tres partes: : a) diagnostico de los problemas que afectan al mundo, 2) examen y respuestas especificas budistas a estos problemas, 3) una proyección sobre como seria deseable movernos desde la situación actual hasta la sociedad deseada.

La dualidad, la apatía, la confusión, la ignorancia, el egoísmo son algunas de las causas que identificamos como raíz que engullen a la mayoría de la población, y ninguna de ellas tiene que ver con la religión que practican, ideas políticas o status. Como los problemas globales están interconectados, las soluciones no pueden ser soluciones aisladas. Por tanto la solidaridad no puede ser discriminada. El principio de respeto por la vida, ahimsa, no violencia, nos da una base amplia para trabajar la resolución de los problemas. Descubrir y poner en práctica las soluciones globales de manera realista, nos hace quitarnos las “falsas ilusiones” y dibujar un camino “realista” donde la ciencia, la tecnología y el conocimiento humanista se unen. Extendiendo los principios universales de amistad, compasión por todos los seres que sufren, compartir la dicha, y preocuparse por mejorar la calidad de vida de todos los seres. El Budismo puede hacer una contribución importantísima para la liberación del sufrimiento de todos los seres. El respeto por estas cinco áreas que he presentado representa una de las mayores aportaciones de la ética budista a la resolución de los problemas globales.

Desarme: el hecho de que el budismo se base en el principio fundamental de preservar la vida de otros y de causar el mínimo de sufrimiento. Reverenciar todas las formas de vida, hace que estemos muy implicados en tareas de desarme, desminado del planeta, y planteando abiertamente el problema que genera el “armamento de la mente” (odio, ignorancia, rabia, desastres). Desarmar la mente es el primer paso para entrar en la experiencia de la pacificación del mundo, desde varios planos esta experiencia no solo beneficia a todo el planeta sino que puede aportar calma mental y paz individual. La contribución del budismo al desarme es clara en la abolición de la energía nuclear, bioquímica, bases militares, reducción de las fuerzas armadas, reducción de los presupuestos militares a favor de la educación y la paz, el reconocimiento legal del derecho a la objeción de conciencia, la construcción de fuerzas alternativas noviolentas tanto internas como internacionales.

Por una economía justa: porque el budismo se basa en el principio de la ecuanimidad, parece inconcebible que puedan existir ricos y pobres. La compasión budista por todos los seres que sufren afecta también a aquellos que se ven condenados a padecer la pobreza material, cultural o mental… cualquier forma de privación es intolerable. Nos anima a co-operar para asegurar el beneficio de los muchos. Se opone a la auto-indulgencia de los ricos y al concepto de la “resignación” de los pobres. A la vez que ofrece unas formas muy claras de liberación de los obstáculos, odio, ignorancia- sea individual o colectiva que impide que todo el mundo tenga lo que necesita para vivir.

La contribución practica del budismo a la economía justa se puede plantear desde la conversión de los presupuestos militares en recursos que atiendan a las necesidades civiles, proveer necesidades básicas de comida, ropa, cobijo y salud para todos, erradicación de la pobreza, prostitución, trabajo infantil,… reducción en definitiva entre el abismo que separa los países ricos y pobres.

Derechos Humanos: el budismo afirma que los valores humanos de la igualdad y libertad es algo que se debe de conseguir desde una vía noviolenta. El derecho a la vida, a la justicia material, a la libertad frente a la discriminación basada en credos, biología, casta, nacionalidad, sexo, o cualquier otra distinción. La liberación más importante de los seres se orienta primariamente a la erradicación de la mente de los prejuicios y la ignorancia. La tolerancia del budismo no se hace extensible al odio, ignorancia, destrucción, egoísmo o cualquier violación de cualquier forma de vida. Nos anima a defender y servir a los otros desde una perspectiva noviolenta, incluyendo la celebración de la vida, utilizando el arte como forma de expresión. Liberar a todos los seres de cualquier forma de opresión mental o material y el respeto por la vida, es la combinación más fructífera que plantea. No imponer nuestro punto de vista utilizando la fuerza.

Así la contribución del Budismo a la defensa de los Derechos Humanos se ve reflejada en la petición de la abolición de la pena de muerte, la eliminación de la tortura, la liberación de los prisioneros políticos que nunca hicieron uso ni abusaron de la violencia, juicios justos para todos, la afirmación del derecho a la creación como un derecho político, civil. La no condena de ninguna opción sexual ni religiosa.

Medio ambiente: el budismo ha hecho una gran contribución a la protección del medio ambiente porque se basa en el concepto de la Inter-dependencia, y la compasión por cualquier forma de vida, y eso forma parte de los postulados de la moderna ecología. El Budismo comparte ideas con la genética, afirmando que humanos, plantas, y no-humanos tienen los mismos elementos comunes. Promueve el amor por todas las formas de la naturaleza, entendiendo que todos los seres han sido “nuestras Madres “. Entiende que la contaminación de la tierra, el aire, el mar, la protección de las especies, el agotamiento de los recursos y otras formas de explotación son el resultado del odio, la ignorancia y el egoísmo individual: animando a gobiernos, empresas e instituciones a que trabajen por la sostenibilidad y la preservación de la vida. Para ello promueve la necesidad de invertir en energías renovables, reciclar, animar la producción creativa, hacer uso de transportes públicos limpios y minimizar la huella humana. Trabajar para preservar el planeta es aumentar nuestra conciencia y entendimiento de que cualquier medida a favor del medio ambiente repercutirá por Inter-dependencia en el bienestar de todos.

Cooperación Humana Universal: el budismo comparte la idea de que la diversidad humana es motivo de celebración y no de división. Todos somos una gran familia, considerando que el sufrimiento de uno es el sufrimiento de todos y que la felicidad de uno es la felicidad de todos. Al mismo tiempo mantiene posturas de calma y de una dirección firme y no violenta a la hora de remover las causas del sufrimiento, animando a todos los seres a que trabajen por la felicidad. Buscando resolver los problemas globales nos enfrentamos a asuntos como el desarme, la economía, justicia social, derechos humanos, medio ambiente, la capa de ozono o el SIDA. El Budismo anima a la acción compartida entre todos los pueblos de la tierra, porque entendemos que un ser es una suma interdependiente. Por ello es urgente que en la combinación para la resolución de los problemas globales contemporáneos se introduzcan conceptos conscientes como la búsqueda de soluciones efectivas que trabajen las causas raíz. Esto quiere decir que es urgente unir cooperación y acción para salvar el máximo de vidas y para aumentar el bienestar de todos.

El acercamiento de la ética budista a la resolución de los problemas desde una perspectiva noviolenta, combina el dialogo paciente, la educación universal compasiva y la acción noviolenta. Podríamos afirmar que para resolver los problemas necesitamos una “preciosa suma de compasión y de razón”. Eso quiere decir dialogo, dialogo y dialogo, con lideres cuyas decisiones puedan llegar a ser criticas, y afectar a la Humanidad; educación de los media para que sean más conscientes del impacto de enviar tantos inputs negativos u omitir causas que son objetivamente necesarias informar. Para conseguir más entendimiento es necesario crear más base de acción noviolenta para poder cooperar desde el respeto a todos los seres, la creatividad y la libertad de expresión de futuras generaciones

Muchos seres han sufrido y sufren, tomar el compromiso de trabajar para que menos seres sufran en el futuro y el máximo de seres puedan ser más felices, es un trabajo de cada día. No hace falta que pase un desastre natural o humano, para tomar un compromiso. Trabajar en red, estar abiertos a ayudar a todos los seres que sufren sin distinción, incluso vosotros mismos . Dejaros inspirar estamos asistiendo a un cambio en el activismo social, es una oportunidad única para acercarnos a la resolución de los problemas desde otra perspectiva.

Más información birmaniaporlapaz@yahoo.es

Fuente: Blog Birmania por la Paz

"Usa tu libertad para promover la nuestra" A.S.Suu Kyi

Puedes leer más artículos publicados en este blog sobre Tíbet y Birmania

3/4/08

Danzas de Paz Universal en solidaridad con el pueblo tibetano


El próximo domingo, día 6 de Abril, a las 6 de la tarde delante de la Embajada china

Querid@s herman@s en la búsqueda de la paz:

Desde el techo del mundo nos alcanza el llamado de apoyo de nuestros hermanos tibetanos. Desde el pie de los Himalayas nos llega la invitación a unirnos a su clamor para que cese la represión, para que acabe el acoso sobre quienes sólo claman libertad.

¿Les vamos a dejar solos? La persecución que los hermanos tibetanos padecen desde hace 49 años y que en las últimas semanas se ha agravado, es también nuestra aflicción, su justo y pacífico reclamo de autonomía y libertad es por supuesto el nuestro. El dolor más allá de nuestras fronteras no nos es ajeno. No lo es el padecimiento por una anacrónica y brutal represión dirigida desde Beijin. El mundo global nos hace sentir a todos el peso de las mismas cadenas, pero ese mismo mundo sin fronteras nos da la oportunidad de juntos romperlas.

Unimos pues nuestro clamor de paz en Tíbet al de tant@s ciudadan@s de buena voluntad que en estos días lo hacen valer en innumerables ciudades a lo largo y ancho de toda la geografía mundial. Unimos nuestro clamor de stop a la represión en Tíbet, al ya manifestado en dos anteriores ocasiones en la capital de Madrid y en otras ciudades de España.

Llevaremos este próximo domingo día 6 de Abril a las 6 de la tarde las Danzas de Paz Universal (http://danzasdepaz.blogspot.com) delante de la embajada china. Se trata de unas danzas sagradas que que honran la diversidad de caminos espirituales y creencias que existen sobre la Tierra. Las danzas se realizan en círculo y están acompañados de unos sencillos mantrams.

Expresamos nuestro reclamo solidario con unas danzas nacidas para la paz, uniéndolo a unos pasos que caminan a la libertad, uniéndolo a unos voces que ya no pueden permanecer por más tiempo silentes.

Aportamos danzas de armonía y concordia, para que cese el atropello. Aportamos círculo en movimiento y así testimoniamos que el mundo puede ser un gran círculo, aro sagrado de fraternidad, así evidenciamos que el tiempo de terror y la represión debe de ceder ya para siempre en nuestra bendita Tierra.

Información práctica:

* La dirección exacta de la Embajada de la República Popular China en Madrid es: Calle Arturo Soria 113. (Metro Arturo Soria). Nuestra cita es en la mediana de la calle.

* No hace falta ningún conocimiento previo para sumarse a las danzas. Son muy sencillas y se aprenden en el momento.

* Podéis traer distintivos de “Free Tíbet”, banderas tibetanas y demás símbolos y letreros solidarios.

* El fin está en los medios. Testimoniemos firmeza por la paz y paz en la firmeza. Evitemos en el acto todo gesto disonante y verbalmente agresivo. El alcance del acto reside en nuestra compostura serena, en la fuerza de nuestra compasión.

¡Acércate a danzar por la paz! ¡Ven a engrosar el círculo de la solidaridad! ¡Te esperamos! ¡Pásalo! Muchas gracias.


Fuente: Asociación Alalba


Mensaje de S.S. el Dalai Lama a sus seguidores:

"Por grande que sea vuestra veneración por los maestros tibetanos y vuestro amor por el pueblo tibetano, no digáis nada malo sobre los chinos. Las llamas del odio solo pueden ser extinguidas por el amor y si el fuego del odio no se extingue es porque el amor no es aún lo suficientemente fuerte".

30/3/08

Monjes olímpicos, por Moisés Naím


En China todo es muy grande. Y también debe ser muy grande el remordimiento de muchos dirigentes chinos por haberse comprado unos Juegos Olímpicos que no sólo son carísimos sino que en vez de proyectar una imagen positiva del país están logrando todo lo contrario. Estos dirigentes nunca imaginaron que los principales protagonistas de los Juegos no serían los atletas, sino los monjes budistas. Tampoco imaginaron que junto con el prestigio de los Juegos Olímpicos también venían pleitos de calibre planetario con la realeza de Hollywood -de Steven Spielberg a Richard Gere-, la comunidad budista mundial y dos premios Nobel de la Paz -el Dalai Lama y Aung San Suu Kyi- la líder de la oposición birmana, entre millones de otros.
Cuando, en el año 2000, el Gobierno chino hizo lo posible para que los Juegos de 2008 fueran en Pekín, YouTube no existía. Ni Facebook. Los teléfonos portátiles que toman fotos y vídeos no eran tan comunes. En China el número de usuarios de teléfonos móviles pasó de 140 millones en 2001 a más de 600 hoy, mientras que los chinos conectados a la Red aumentaron de 17 millones en 2000 a 162 ahora. Los bloggers, redes sociales y comunidades virtuales también han proliferado.

Lo que sucedió esta semana en Tíbet recuerda lo que ya sucedió en Myanmar, y se agudizara en los próximos meses. Es el choque entre los viejos hábitos represivos de burocracias autoritarias y las nuevas modalidades de organización política que son a la vez profundamente locales y ampliamente globales. Los muy locales monjes de Tíbet tienen hoy influencia global gracias a Internet. Y, a los Juegos.

El 10 de marzo de 1959 el Dalai Lama tuvo que exiliarse en la India debido a la represión del Gobierno chino tras los disturbios que ocurrieron en Tíbet. Hace dos semanas un grupo de monjes budistas conmemoró este aniversario con una marcha pacífica en Lhasa. Los monjes fueron encarcelados, lo cual provocó que más monjes salieran a las calles y que el Gobierno los reprimiera.

El Gobierno chino ha iniciado una campaña para dar al mundo su versión de los hechos: los disturbios han sido orquestados por el Dalai Lama y los actos más brutales de violencia fueron protagonizados por tibetanos que saquearon y quemaron casas y negocios de comerciantes chinos. Diplomáticos basados en Pekín han sido invitados por el Gobierno a ver películas que muestran grotescas escenas de violencia por parte de los tibetanos. El Gobierno chino también organizó una muy controlada visita a Lhasa para un pequeño grupo de periodistas extranjeros. Cuando en el templo de Jokhang las autoridades explicaban a los corresponsales que la normalidad había regresado a los monasterios, 30 jóvenes monjes interrumpieron el evento gritando "queremos un Tíbet libre" y explicando que muchos de los monjes y los visitantes que allí se veían eran parte de un montaje del Gobierno para engañar a los periodistas. Llorando, los monjes anticipaban las graves consecuencias personales que les acarrearía su protesta. Inmediatamente, los agentes de seguridad sacaron a empujones a los visitantes extranjeros.

La torpeza mediática del Gobierno chino contrasta con la agilidad y eficacia de sus oponentes. A pesar del severo bloqueo informativo que las autoridades han impuesto en Tíbet, fotos y vídeos de los acontecimientos aparecieron rápidamente en Internet. La red internacional pro Tíbet cuenta con más de 153 grupos de apoyo en todo el mundo y su presión política se siente en las principales capitales. Y en Facebook.

Estos eventos en Tíbet tienen mucho en común con lo que paso en Myanmar el año pasado. Allí también los monjes budistas protestaron y el Gobierno intento impedir que el mundo supiera lo que estaba sucediendo. Y también fracasó. Y allí también China desempeña un papel crucial como aliado incondicional de la junta militar.

En 1988 el Gobierno de Myanmar asesinó a más de 3.000 personas que protestaban en las calles. El mundo tardó semanas en enterarse. El 8 de agosto del 2008 no es sólo el aniversario de esa matanza. También es el día en que se inauguran los Juegos Olímpicos de Pekín.


Fuente: El País


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29/3/08

La lucha de los monjes de Tíbet, por Juan José Tamayo


En el imaginario social está muy extendida la idea de que los principios morales del budismo son intemporales, irreformables y sólo practicables por una minoría de iniciados dentro de la tradición budista. Se cree que carecen de significación histórica y de relevancia social, y que apenas pueden hacer aportaciones importantes en el actual debate ético y en las nuevas propuestas morales para la regeneración de la sociedad, la construcción de un mundo más habitable y la búsqueda de un modelo de desarrollo sostenible. Las pasadas movilizaciones pacíficas de los monjes budistas de Myanmar contra la dictadura militar que oprime al país desde hace casi medio siglo y las más recientes de los monjes de Tíbet contra la ocupación china constituyen un mentís a dicho imaginario y un ejemplo de compromiso cívico en defensa de la libertad. Estamos ante una revolución no violenta que se inspira en los principios del budismo, reformulados y reinterpretados en los nuevos contextos culturales, sociales, políticos, económicos y religiosos y que demuestran la vigencia del ideal budista de una Humanidad sin sufrimiento, de un mundo interdependiente y de una sociedad pacificada y pacificadora tanto a nivel interior como exterior.

Uno de los intentos más luminosos en esta línea es la reformulación de los Cinco Maravillosos Preceptos del budismo llevada a cabo por Thich Nhat Hanh, monje vietnamita exiliado en Francia desde hace varias décadas, cuyo objetivo es transformar el sufrimiento en vida feliz, aprender el arte de vivir en la belleza y ser solidario con todos los seres del Universo.

El primer precepto es no matar, que Nhat Hanh traduce como cultivar la compasión, poner todos los medios al alcance de cada uno para proteger la vida, no causar daño a la naturaleza ni a los seres humanos, practicar la no violencia. Consciente del sufrimiento causado por la destrucción de la vida, se compromete a cultivar la compasión y a proteger la vida de las personas, animales, plantas y minerales. Se muestra resuelto a no matar, a no dejar que otros maten y a no tolerar ningún acto mortal en el mundo, tanto en su pensamiento como en su forma de vivir.

El segundo es no robar, que Nhat Hanh traduce como no poseer nada que pertenezca a otra persona ni enriquecerse a costa del dolor de otros seres humanos y del resto de las especies de la tierra. Consciente del sufrimiento causado por la explotación de la injusticia social, el robo y la opresión, el monje vietnamita hace el voto de cultivar la ternura y trabajar por el bienestar de las personas, animales, plantas y minerales, de practicar la generosidad al compartir su tiempo, energía y recursos materiales con aquéllos que están necesitados. Está resuelto a no robar y a no poseer nada que pertenezca a otros, a respetar la propiedad de los demás y a impedir que otros se aprovechen del sufrimiento humano o del sufrimiento de otras especies de la Tierra.

El tercer precepto es abstenerse de conductas sexuales inapropiadas, que implica tener un comportamiento sexual responsable, caer en la cuenta de los sufrimientos que se ocasionan a los demás por la mala conducta de uno, respetar los derechos y compromisos de los demás para asegurar la propia felicidad y la de los otros y afirmar la unidad de cuerpo y mente. Consciente del sufrimiento causado por la conducta sexual irresponsable, Nhat Hanh llama a cultivar la responsabilidad y a proteger la seguridad e integridad de los individuos, de las parejas y de la sociedad. Se muestra resuelto a no implicarse en relaciones sexuales sin amor y a hacer todo lo que esté en su mano para proteger a los niños de abusos sexuales.

El cuarto es no mentir, que Nhat Hanh traduce por decir la verdad, no exagerar, no tener un lenguaje inmundo, no tener lengua viperina, hablar consciente y responsablemente y escuchar atentamente, no difundir informaciones sin la seguridad de su certeza, no pronunciar palabras que causen odio o división en la comunidad o la familia, hacer todo lo posible para lograr la conciliación y de los conflictos. Consciente del sufrimiento causado por hablar inconscientemente y por la incapacidad de escuchar a los demás, asume el compromiso de cultivar la palabra cariñosa y la escucha profunda a fin de proporcionar gozo y alegría a los demás y de mitigar su sufrimiento. Sabiendo que las palabras pueden crear felicidad o sufrimiento, se compromete a hablar con palabras que inspiren autoconfianza, gozo y esperanza. Está resuelto a no propagar rumores cuya veracidad desconozca y a no criticar o condenar cosas de las que no esté seguro. Se abstendrá de pronunciar palabras que puedan causar división o discordia, o que puedan provocar la ruptura de la familia o la comunidad.

El quinto precepto es no consumir sustancias que perjudiquen a la mente, como el alcohol y las drogas. El cuerpo se nos ha transmitido por generaciones anteriores y por nuestros padres; su destrucción constituye una traición tanto a las generaciones pasadas como a las futuras. Su propuesta es el consumo consciente. Consciente del sufrimiento causado por el consumo inconsciente, se compromete a cultivar una buena salud, tanto física como mental, para él, su familia y la sociedad mediante la práctica de comer, beber y consumir conscientemente, ingerir únicamente productos que preserven la paz, el bienestar y el gozo en su cuerpo, en su consciencia y en el cuerpo colectivo de su familia y sociedad. Está resuelto a no utilizar alcohol o ningún otro intoxicante y a no ingerir comidas u otros productos que contengan toxinas. Trabajará por transformar la violencia, el miedo, el odio y la confusión en sí mismo y en la sociedad practicando una dieta, para su bien y el de la sociedad. Comprende que una dieta adecuada es fundamental para la autotransformación y para la transformación de la sociedad. Con esta interpretación, Naht Hahn pretende contrarrestar la imagen pasiva del budismo en el imaginario colectivo que lleva a entender el mensaje de Buda como indiferencia ante la guerra y la injusticia, desinterés por la suerte común de la Humanidad y justificación de las situaciones de opresión.

¿Simples palabras? No. La reformulación de Nhat Hanh no se queda en el papel. Existen numerosas comunidades budistas comprometidas en el análisis de los problemas mundiales y en la mejora de las condiciones de vida de la Humanidad desde la práctica de la justicia social, la no violencia y el equilibrio ecológico. Un ejemplo es la Red Internacional de Budistas Comprometidos, cuyos ámbitos de trabajo son: la educación alternativa y la formación espiritual, el pacifismo, los derechos humanos, la lucha por emancipación de las mujeres, la ecología, la familia, el desarrollo rural, las economías alternativas, la comunicación y los problemas de los monjes y de las monjas, que han de compaginar la contemplación y la acción.

La lucha de los monjes budistas de Tíbet, que cuenta con el apoyo y la solidaridad de numerosos ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo, viene a demostrar que el budismo está comprometido con la libertad de expresión, la democracia y la dignidad humana, y que la compasión que predica se traduce en compromiso con los derechos humanos, sociales, ecológicos y culturales de los pueblos. Así lo ha manifestado el Dalai Lama, tras denunciar el peligro de «genocidio cultural» que se cierne sobre Tíbet. Evitarlo es tarea de todos, sobre todo de los dirigentes chinos, de las organizaciones internacionales y de las religiones.

Juan José Tamayo. Director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III.


Fuente: Periódico La Verdad (29/03/08)
. Visto en el blog Planeta Conciencia

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