1/6/08

Meditación, la psicoterapia que más crece


Una técnica en auge se convierte en la más popular en los Estados Unidos. Aunque todavía faltan evidencias sólidas sobre su utilidad, entre los profesionales hay cada vez un mayor interés en ella.

El paciente estaba sentado, con los ojos cerrados, sumergido en el ritmo de su respiración; después de un rato, notó que estaba pensando en la relación problemática que tenía con su padre. "Estuve allí, presente con el dolor", acotó, al terminar su sesión de meditación. El terapeuta explicó: "Eso fue la aceptación, el dejar ser, sin tratar de cambiar nada".

Este ejercicio, centrado en la conciencia y en la revisión de emociones, se ha convertido en la técnica psicoterapéutica más popular de la última década. La meditación consciente tiene sus orígenes en las enseñanzas del siglo V a.C. del príncipe indio Siddhartha Gautama, más tarde conocido como Buda.

Durante años, los psicoterapeutas trabajaron aliviando el sufrimiento de las personas y reencuadrando el contenido de los pensamientos del paciente, alterando directamente su comportamiento o ayudándolo a entender los orígenes subconscientes de su desesperanza y su ansiedad. La meditación consciente puede ayudarlos en un nivel al que las palabras no pueden llegar.

Hay quienes sostienen que el arribo de Buda a la psicoterapia es una señal de apertura cultural, una forma de acceder a un curación más profunda. Sin embargo, la evidencia de que la meditación consciente ayuda a mejorar síntomas psiquiátricos es muy poca y, en algunos casos, hay estudios que sostienen que no mejora, sino que empeora.

"Creo en la posibilidad de que esta meditación sirva y que debe ser estudiada -sostiene Scott Lilienfeld, psicólogo y profesor de la Universidad de Emory-. Lo que me preocupa es la publicidad que la rodea: eso de cambiar el mundo, la tendencia que se da en el campo de las psicoterapias a cultivar gurúes."

La meditación llegó a la psicoterapia desde la medicina universitaria. En los 70, un graduado de biología molecular, Jon Kabat-Zinn, adaptó una versión de las prácticas de meditación que podía aprenderse y estudiarse fácilmente.

En la meditación trascendental, los practicantes intentan trascender o "perderse" a sí mismos. El objetivo de la meditación consciente es otro: impulsar la conciencia de cada sensación tal como se desarrolla en el instante.

Kabat-Zinn le enseñó su práctica a personas que sufrían dolor crónico en la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts. En los 80 publicó una serie de estudios que mostraban que un curso de dos horas por semana, durante ocho semanas, reducía el dolor crónico con más eficacia que el tratamiento convencional.

Se corrió la voz discretamente, al comienzo. "Creo que en ese entonces otros investigadores tenían que ser muy cuidadosos acerca de esto, porque no querían ser tomados como excéntricos New Age", dijo Kabat-Zinn.

Marsha Linehan, psicóloga de la Universidad de Washington que trataba a pacientes muy problemáticos con historiales de suicidio, fue una de las pioneras. "Las terapias conductistas sólo los empeoraban -dijo-. Con los problemas realmente graves, se necesita otra cosa, algo que permita a las personas tolerar estas emociones tan fuertes."

En los 90, Linehan publicó estudios que probaban que una terapia que incorporaba la conciencia del budismo zen -la "aceptación radical"- disminuía significativamente el riesgo de hospitalización y suicidio en pacientes de alto riesgo.

En 2000, un grupo de investigadores del Consejo de Investigaciones Médicas, de Inglaterra publicó un estudio que demostró que ocho sesiones semanales de meditación consciente disminuían a la mitad las recaídas en personas con tres o más episodios de depresión.

La meditación consciente es fácil de describir: siéntese en una posición cómoda, con los ojos cerrados, preferentemente con la espalda derecha y sin respaldo. Relájese y tome nota de sus sensaciones, estados de ánimo y sonidos. Repare en ellos, pero sin juzgarlos. Deje que su mente se aquiete al ritmo de su respiración. Si vaga, redirija su atención a la respiración. Manténgase así por lo menos diez minutos.

Después de dominar el control de la atención, dicen algunos terapeutas, una persona puede enfrentar mentalmente ideas problemáticas o amenazantes, y aprender a soportar la ira o la tristeza, y dejarlas pasar, sin tratar de cambiar los sentimientos, algo que frecuentemente complica más las cosas.

Sin embargo, los científicos subrayan que los estudios sobre la meditación consciente están en su infancia. Un amplio trabajo publicado el año pasado halló que las investigaciones son todavía muy preliminares como para sacar conclusiones.

La pregunta, según Linda Barnes, profesora de la Universidad de Boston, es si esta clase de meditación se convertirá en una técnica terapéutica valiosa o si terminará siendo otro cliché de autoayuda. "La respuesta es afirmativa en ambos casos", opina.

Fuente: Artículo de Benedict Carey publicado originalmente en inglés en el The New York Times del martes 27 de mayo, traducido por nuestro compañero Dokushô Villalba y publicado en el blog colectivo en el que
ambos participamos, Planeta Conciencia. Claves para el despertar global.

4 comentarios:

  1. El que la meditación "se haya puesto de moda" revela -desde mi punto de vista- la necesidad que tiene el ser humano de Dios, de espiritualidad, de profundidad. Ya estamos muy cansados de dogmas o de posturas rígidas. Pero sí tenemos sed de autenticidad, renombrar a la realidad como es, de aprender a amar y dejarnos amar.

    El yoga, el taichí y todas aquellas técnicas que nos ponen en contacto con nuestro ser más profundo son estupendas. Personalmente las practico. Pero también tengo que decir que soy creyente, y que para mí la oración profunda y silenciosa es un regalo aún más valioso porque no se circunscribe a una técnica sino que me relaciona de Tú a tú con el Dios que habita el mundo así como el centro de nosotros mism@s y, como decía santa Teresa- la humildad es andar en verdad. Y eso hace Dios en nosotros por la fuerza de su Espíritu. Se hace uno con nosotros y nos ayuda a ir aceptando y queriendo nuestra realidad… Nos da fuerzas para ir a los demás, no desde la prepotencia sino desde el servicio, la sencillez y el amor. No quiero hacer discurso pero quiero compartir mi experiencia después de haber vivido en distintas partes del mundo y en culturas diversas.

    ”El Espíritu de Dios habita en vosotros” Rom 8, 11 y el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.
    Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio.
    Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos;
    y a los que predestinó, a ésos también los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó. Ante esto ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros? ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó. ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro. … ver Rom. 8

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  2. Estimado Guy, gracias por compartir tu experiencia en el comentario, cada persona debe buscar su camino, la meditación es muy útil en mi opinión, en cierta ocasión escuché a alguien decir que orar era "hablar a Dios", y meditar era "escuchar a Dios",

    un abrazo de Cristóbal

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  3. Llevo tiempo dándole vueltas a la idea de la meditación como terapia. Trabajo con enfermos mentales graves en un contexto en el que sería posible y he hecho alguna experiencia.
    El problema es que los enfermos psicóticos tienden a fatigarse demasiado con los ejercicios de atención y es necesario adaptarlos. Además, hay un gran recelo hacia cualquier formato de práctica que pueda tener connotaciones espirituales, salvo pacientes que por su temática delirante de contenido místico pueden tener algún interés superficial.
    No abandono la idea, pero debo estudiar más el asunto. Creo que lo más adecuado es un enfoque basado en ejercicios breves de conciencia sensorial más que la meditación sentada tradicional.

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  4. ¡Qué interesante tu comentario!, no me atrevo a decirte nada porque pareces un experto en el tema, pero estoy convencido de que la meditación puede usarse como terapia en muchos tratamientos, yo opino que es aconsejable especialmente para la gente agobiada por el estrés, la ansiedad o depresiva, muy habituales en nuestra sociedad, pero los casos que tratas son más extremos, la meditación no es buena o perfecta para todo el mundo, por ejemplo, parece que la inventaron hombres aislados (por lo tanto no tiene la necesidad de tocar, de relación, de sentir, que tienen más desarrollada las mujeres), pero en cualquier caso sigue siendo la mejor terapia y práctica espiritual que conozco,

    ánimo con el formidable trabajo que estás realizando,

    un fuerte abrazo,

    Cristóbal Cervantes

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Cristóbal Cervantes
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