29/11/08

Vídeo: Una Sinapsis. Un solo mundo... y tú eres una de sus células

Los seres humanos somos las neuronas del mundo… unas de las células que constituyen este ser vivo que llamamos planeta.

Tráiler (2 minutos):


DVD: ¨Una Sinápsis¨ from Sinergia Medios Audiovisuales on Vimeo.

El documental Una Sinapsis*, creado por Sinergia - Medios Audiovisuales, fue rodado en Barcelona, Mallorca y Madrid. En una acontecida media hora, nos muestra cómo la realidad que vemos en el mundo es el fruto de todas nuestras creencias y sentimientos.

Utilizando una estructura sináptica, H. Cortés, nos abre un compás de imágenes, ideas, pensamientos y emociones, que conectan vitalmente todos los puntos con los que construimos el mundo que vemos. “Una Sinapsis” entrelaza la trama con entrevistas a los entendidos en materias de justicia social, paz, salud y sostenibilidad, con la historia de una desconectada pareja y las opiniones de la calle… todos van, paso a paso, tejiendo ese tapiz llamado realidad e invitándonos a descubrir dónde pueden estar los “conflictos” del mundo.

No importa lo que hayas oído, una idea puede cambiar el mundo… ¡comienza por el tuyo!.

El DVD se complementa con un extraordinario panel de entrevistados: Federico Mayor Zaragoza, Jorge Carvajal, Vandana Shiva, Satish Kumar, Jordi Orús, Joan Melè, Monserrat Gascón y Ma. Carmen Martínez, personajes que nos guían desde su conocimiento y experiencia por un camino de discernimiento y descubrimiento de nuestra realidad diaria.

A veces pensamos que tenemos poco que aportar, pero somos parte de un ser vivo que circula por el espacio. Piensa por un instante: ¿qué experimentarías si todas las células en tu cuerpo decidieran vivir independientes de ti?


Sinergia – Medios Audiovisuales, productora del DVD, está formada por un grupo heterogéneo de profesionales con la ardua y gratificante tarea de realizar audiovisuales que contribuyen a promover conciencia. Además ofrecen servicios en el área empresarial a aquellas entidades, que fomentan la responsabilidad social como filosofía de empresa.

* Sinapsis: Es la conexión eléctrica generada entre dos o más neuronas y que, entre otras cosas, crean una idea.


Contenido DVD

28 min. de Documental.

250 min. de Extras con ocho (08) entrevistas editadas de personajes como:

· Federico Mayor Zaragoza
, Ex-Director General de la UNESCO, Presidente de la Fundación Cultura de la Paz.
· Jorge Carvajal, escritor, científico.
· Vandana Shiva, Líder activista del movimiento ecologista, premiada por la ONU.
· Satish Kumar, escritor, activista por la paz
· Jordi Orús, presidente Athanor-Sinapsis
· Joan Melè, Director Territorial de Triodos Bank en Cataluña.
· Montserrat Gascón, osteópata, autora del libro “Viva el pericardio libre”
· María Carmen Martínez, homeópata

Ficha Técnica: Producción y Dirección: H Cortés Guión: H Cortés Productores Asociados: Antoni Nogueras y Jordi Orús Realizador: Beb Moll de la Fuente Director de Fotografía: Sam Moreno Montador: Eduardo Chibás Música: Iván Capillas Animador 3D: Albert Val Ficha Artística: Ana: Claudia Vergara Vilches Carlos: Mía Castellví Iglesias Cuentacuentos: Arnau Vilardebò Entrevistadora: Ana Díaz Nieta: Imara Luna Abuelo: Victoriano Lanero Chico calle: Adrià Font García


Información
:
info@sinergiaudiovisual.es
www.sinergiaudiovisual.es
Venta y distribución de DVD: Lola Gispert lgispert@sinergiaudiovisual.es

Fuente: Portal Dorado

La universidad a debate, por Manuel Castells

La ocupación estudiantil de la Universitat de Barcelona y de la Universitat Autònoma de Barcelona, independientemente de la opinión sobre sus razones, tiene el enorme mérito de plantear mediáticamente el indispensable debate público sobre la universidad, la institución central de la economía y la sociedad. La universidad es esencial en la producción de conocimiento, fuente del crecimiento económico. Pero también es esencial para la equidad, porque la igualdad de oportunidades pasa por el acceso a una educación superior de calidad. Además, es el único espacio donde hay una relativa libertad de pensamiento y creación, porque desde hace siglos los poderes económicos y políticos entendieron que sin libertad se seca la fuente de innovación de la que depende el progreso. Pero los poderes ideológicos y religiosos siempre intentaron aherrojar la universidad para imponer su pensamiento único. De ahí la carga emocional que conlleva todo debate sobre la universidad. Hay que conjugar pasión con confrontación de ideas, sin límites ni a prioris, para un diálogo que genere un proyecto innovador de universidad. Diálogo que, dicho sea de paso, excluye la negociación a golpes de expediente.

Debatamos, pues. Tras tres décadas como catedrático en la universidad española y en algunas de las mejores universidades del mundo, sigo percibiendo en muchas de nuestras universidades el predominio de los intereses corporativos y personales sobre los valores de la educación y la ciencia. Eso quiero decir a los estudiantes que se oponen al proceso de Bolonia que propone un espacio europeo de educación superior. Yo también critico ese plan. Pero tiene la ventaja de romper la rutina de un sistema burocratizado y en el que cada reforma ha cambiado todo para que todo siga igual. En la raíz de esa inercia está el control del Estado sobre las universidades, a través de los planes de estudio, del funcionariado docente y del presupuesto. La uniformidad estatista dificulta la diversificación de las universidades, frena la innovación y las nivela por su nivel más bajo. Y esa es mi crítica a una posible interpretación del proceso de Bolonia. Podría intentar extender la uniformidad estatal a la uniformidad europea so pretexto de hacer compatibles los programas. Pero eso no está decidido, depende de cómo use cada país y cada universidad los márgenes de autonomía que deja Bolonia. De ahí la urgencia del debate que exigen los estudiantes y que los rectores dicen haber emprendido. Hagámoslo. Pero no sólo en la universidad, sino también en la sociedad, porque a todos concierne la universidad.

En donde estoy en desacuerdo con los documentos que los estudiantes me dieron en mi visita a la universidad ocupada es en que Bolonia supone “la privatización y la mercantilización de la universidad”. Hay en el mundo universidades públicas, como mi Universidad de Berkeley, que reciben fondos de investigación y becas de empresas sin comprometer la independencia y la calidad de la enseñanza.

Las empresas saben que la autonomía universitaria es esencial para que les sirvan sus productos. Hay que conseguir incremento de la financiación pública y posibilidad de recabar financiación privada y programas con empresas que proporcionen una formación directamente útil en el mercado de trabajo. En Europa las universidades son y serán predominantemente públicas. Pero para servir a la sociedad, empezando por los estudiantes, han de ser capaces de gestión autónoma, lo cual pide fórmulas jurídicas sin las trabas de la administración pública. También necesitan autonomía financiera. Y ahí hay que romper tabúes.

Sería aconsejable aumentar el precio de las matrículas para que la parte más importante del presupuesto de las universidades dependa de la aportación de sus estudiantes y se vean obligadas a competir para atraer estudiantes ofreciendo mejor calidad y servicio. El Estado tiene que dar becas a todos los estudiantes que las necesiten. Precios públicos bajos para todos es una política regresiva, como demuestran los estudios internacionales, porque si los hijos de buena familia pagan lo mismo que los de familias modestas quiere decir que nuestros impuestos subvencionan a los más ricos. Equidad es que paguen todos más y que la mayoría reciba becas según el ingreso familiar.

Las universidades que no den buen servicio tendrán que darlo si no quieren que los estudiantes se vayan a las que funcionen mejor. Aguijoneadas por la búsqueda de recursos, dedicarán más esfuerzo a innovar en la enseñanza y a dar una formación útil que a pedirle al Estado café para todos. Ello exige renovar la gobernanza universitaria, empezando por la elección de los rectores. Las mejores universidades del mundo son las que gozan de autonomía de decisión, combinando en su gobierno la gestión académica descentralizada en manos de los profesores con la dirección estratégica y la necesaria disciplina por parte de la administración de la universidad. ¿Quién nombra entonces a los rectores? Patronatos de personalidades independientes nombrados por quienes aportan los recursos. En el caso de las universidades privadas, los donantes. En el caso de las universidades públicas, los parlamentos y gobiernos que administran nuestros impuestos. Pero, ya nombrados, patronatos, administradores y profesores gozan de autonomía para gestionar la universidad.

La elección de rectores por estudiantes y personal introduce un elemento político y demagógico que desestabiliza la institución universitaria. Pero su participación en las deliberaciones de los órganos del gobierno universitario es clave para asegurar la pluralidad y la democracia en la institución. Saber combinar el autogobierno de los profesores, la dirección de los administradores y la representación de estudiantes y trabajadores es la fórmula ganadora para una universidad capaz de adaptarse a un mundo en continuo cambio tecnológico y social. Pero si la universidad carece de capacidad económica y política para decidir su destino, los problemas se enquistan, la frustración aumenta, las empresas se alejan, los estados ordenan y los estudiantes, en justa correspondencia, ocupan los lugares en donde buscaban guía y encuentran hastío.

Fuente: Periódico La Vanguardia
Manuel Castells en Wikipedia

Burlando abismos, por Koldo Aldai

El Foro Espiritual de Estella (www.foroespiritual.org) se lanza a una nueva edición en el 2009 y los organizadores nos lanzamos también a la carretera para pregonar la buena nueva allí donde desean saber de ella. En este periplo de presentaciones hemos estado recientemente en la sierra de Madrid, en una asamblea de católicos comprometidos (XI Reflexión Eclesial Plural). Allí he tenido ocasión de reencontrarme y charlar con un hermano participante que profesionalmente es guardia civil. Ha estado hasta hace poco varios meses en el País Vasco, ejerciendo de escolta de diferentes políticos. Me compartía un testimonio no exento de dolor. En medio de la sincera charla, le reiteré mi invitación a que se acerque al Foro de Estella en el Junio próximo, a que conozca también una faz más acogedora de un pueblo que él considera algo indolente, de una tierra que se le ha hecho dura. Se resiste, pues afirma no desea ser un eventual motivo de perturbación. Además de conversar animosamente, reímos, cantamos y oramos en compañía de todo el grupo.

A la noche volví a mi celda y desde la ventana inmensa que da a la llamada Sierra Norte en el entorno del pantano de Atazar, mi mente también se abrió. Pensé en lo que el tiempo ha ido curando en mi interior, en lo que el tiempo sanará en el corazón de todos. Pensé en la época de feroz antagonismo político, en los años en los que la policía entraba sin llamar en mis sueños y alteraba calma y paz nocturna, pesadillas que me asaltaban día sí y al otro también, tras el correspondiente paso iniciático por las catacumbas del gobierno civil de Donosti.

En la noche helada de la sierra, con el fondo del canto de los hermanos que aún apuraban instantes de comunión en la capilla, la memoria se fue abriendo y este relato esbozando. El recuerdo salió al paso de otros amigos, al otro lado de la barricada de la Benemérita y el Gobierno del Estado, amigos que acallaron sus propias pesadillas no con “valium”, sino con hierro, abrazando equivocadamente violencia. Pensé en Ramón de Azkoiti con el que tanto habíamos reído y cuyo cuerpo joven se llevó unas balas de los GAL en un bar de Hendaia, pensé también en otro amigo que aún está entre rejas. Él no apretó gatillo, él escribía comunicados. Amaba a rabiar el euskera. Vivía por y para nuestra lengua. El euskera, imagino, sería para él un territorio amenazado y urgido de fronteras políticas y también un buen día dejó Donosti y él también se tuvo que olvidar de la Kontxa que todos los días corría arriba y abajo…

El entusiasta profesor de euskera dejó la pizarra y huyó. Desde un lugar desconocido redactaba los partes de guerra. Cuando fue detenido en Bidart, supimos que dirigía el ámbito político de ETA. Pero Alvarez Santa Cristina, “Txelis”, hace años que abandonó la organización, que invitó a vaciarla. Txelis nunca apretó gatillo, su arma fue el teclado, pero al día de hoy sigue en la cárcel de Logroño.

No sé cómo fue: si Dios le buscó o él Le alcanzó, pues privado de mar, hacia algo inmenso debía echar a correr. El caso es que habitan juntos una celda estrecha y a la vez infinita en el centro penitenciario de la capital riojana. La reflexión sobre el mundo le debió abocar a su Origen. A su licenciatura en Filosofía añadió la de Teología. A la luz de sus escritos, no sería justo decir que los estudios fueron a distancia, pues hay una Presencia a la que le basta el pensamiento para manifestarse.

Sigue escribiendo, por supuesto en euskera, pero sus partes ya no son de batalla, sino de fe y de esperanza. No ha parado de dar clases a los internos y de ayudar a quien ha podido muros adentro. Su compañera, modelo de fidelidad y entrega, nunca le ha abandonado. ¿Cuántas veces no ha atravesado, cuando él estaba en Puerto de Santa María, la península entera para unos minutos de compañía y aliento?

Nada es gratis. Uno sólo se desnuda así mismo y en parte a sus amigos, si tiene algo positivo que relatar, algo justo que pedir. ¿Por qué cuento estas historias? Sólo se justifica este breve relato si en algo puede servir para ayudar a salvar abismos, para unir a los humanos, para acercar los aparentemente irreconciliables. Sólo nos debemos a los imposibles…

Presento vidas diferentes que a la postre son una misma vida, un mismo latido, no sólo físico, sino también en la fe. El alto ideal de filiación divina nos predispone a abrazar la fraternidad humana por encima de todos los avatares y convulsiones inherentes a nuestras relaciones; nos empuja a vencer todas las barreras y a afianzar ese sentimiento de unidad en la diversidad, por encima de pasados, roles e ideologías diferentes.

Cuento estas historias para certificar a la fe como eficaz antídoto frente a los odios más enquistados; fe en el Dios trascendente y en el inmanente, Origen de todo amor que nos penetra con su inmensa fuerza redentora y nos impide quedarnos con nuestros rencores más ancestrales.

Cuento estas historias porque creo que hoy, pese a una violencia de ETA no extinguida, estamos en general en condiciones mejores para comenzar a borrar los abismos políticos e ideológicos de nuestro convulso pasado. Cuento estas historias para certificar que no hay distancia que no venza la fuerza del amor, el anhelo sincero de la reconciliación. La paz no sólo son rúbricas o abandono de armas, es también una mirada más generosa sobre el ayer, una mirada fraterna sobre los otrora adversarios.

Cuento estas historias porque Txelis, en su día dirigente de ETA, merece hoy pasear la Kontxa y abrazar a su compañera sin mirar a ningún reloj de ninguna fría pared, porque mi amigo guardia civil tiene derecho a venir a Estella y a sumarse al círculo interreligioso de oración y canto en torno al árbol de la paz que todos los años levantamos a la vera del Ega. Porque no tiene que ser la sombra de ningún humano, porque ningún humano debe ver su vida en peligro por su forma de pensar.

Cuento estas historias porque quiero amigos en todas partes, sobre todo en los universos aparentemente lejanos; quiero amigos en todos los bandos, en todas las trincheras…, pero sobre todo porque no quiero partes, no quiero bandos, no quiero trincheras…

Cuento estas historias porque ya no son tiempos de tener que proteger a nadie por sus ideas políticas; ya no son tampoco tiempos de que, a quienes rechazan rotundamente la violencia como arma política, se les prive de libertad.

Cuento estas historias porque estamos cansados de los Txerokis y correligionarios, de los irreductibles que prefieren morir matando por su triste patria, a vivir comprendiendo, conviviendo y construyendo una patria generosa y abierta para todos; porque nos consta de buena fuente que los propios dirigentes de HB quieren pasar página, quieren salir de esta larga noche de violencia. No desean por nada del mundo más atentados. Los propios líderes abertzales temen los arrebatos de los Txerokis y demás incontrolables.

Cuento estas historias porque anhelo el día en que todos volvamos a pasear por la Kontxa, los que partieron y los que están entre rejas; los que hoy tienen que ir de anónimo y sus propios protegidos; los de un lado y los de otro, los que creen en España y los que creen en Euskal Herria, también los que creemos en las patrias de igual a igual unidas y hermanadas; porque si algo nos enseñó esa mar que un día se dejó atrapar por Urgull e Igueldo, es que no hay más fronteras y separación que aquellas que levantó nuestra mente pequeña; si algo nos enseñó, asomados a su barandilla, el Cantábrico, al igual que todos los mares de la tierra, es que “no rehúsan ningún río”.

¡Por los amigos de las esquinas opuestas, por su reencuentro que inaugurará definitivamente la era de paz y convivencia por la que todos suspiramos! La paz social la pueden y la deben auspiciar y planificar los políticos, pero la verdadera y duradera paz sólo queda garantizada cuando es sellada en lo más profundo del corazón de los seres humanos.

Fuente: Koldo Aldai
www.foroespiritual.org
www.fundacionananta.org
www.portaldorado.com

28/11/08

¿Está por llegar lo peor de la crisis?, por Leonardo Boff


En un artículo anterior afirmábamos que la crisis actual más que económico-financiera es una crisis de humanidad. Se han visto afectados los cimientos que sustentan la sociabilidad humana -la confianza, la verdad y la cooperación-, destruidos por la voracidad del capital. Sin ellos es imposible la política y la economía. Irrumpe la barbarie. Queremos presentar esta reflexión de sentido filosófico inspirados en dos notables pensadores: Karl Marx y Max Horkheimer. Este último fue prominente figura de la escuela de Frankfurt, al lado de Adorno y Habermas. Antes incluso del final de la guerra, en 1944, tuvo el valor de decir en unas conferencias en la Universidad de Columbia (USA), publicadas bajo el título Eclipse de la Razón, que la victoria inminente de los aliados iba a servir de poco. El motivo principal que había generado la guerra seguía estando activo en el núcleo de la cultura dominante. Era el secuestro de la razón para el mundo de la técnica y de la producción, por lo tanto, para el mundo de los medios, olvidando totalmente la discusión sobre los fines. Es decir, el ser humano ya no se preguntaba por un sentido más alto de la vida. Vivir es producir sin fin y consumir todo lo que se pueda. Es un propósito meramente material, sin ninguna grandeza. La razón fue usada para hacer operativa esta voracidad. Al someterse, se oscureció, dejando de hacerse las preguntas que siempre había planteado: ¿qué sentido tiene la vida y el universo, cuál es nuestro lugar? Sin respuestas a estas preguntas sólo nos queda la voluntad de poder que lleva a la guerra como en la Europa de Hitler.

Algo semejante decía Marx en el tercer libro del Capital. En él deja claro que el punto de partida y de llegada del capital es el propio capital en su voluntad ilimitada de acumulación. Su objetivo es el aumento sin fin de la producción, para la producción y por la propia producción, asociada al consumo, con vistas al desarrollo de todas las fuerzas productivas. Es el imperio de los medios sin discutir los fines ni cuál es el sentido de este proceso delirante. Son los fines humanitarios los que sostienen la sociedad y dan propósito a la vida. Bien lo ha expresado nuestro economista-pensador Celso Furtado: «El desafío que se plantea en el umbral del siglo XXI es nada menos que cambiar el curso de la civilización, desplazar el eje de la lógica de los medios al servicio de la acumulación, en un corto horizonte de tiempo, hacia una lógica de los fines en función del bienestar social, del ejercicio de la libertad y de la cooperación entre los pueblos» (Brasil: a construção interrompida, 1993, 76).

No fue eso lo que los ideólogos del neoliberalismo, de la desregulación de la economía y del laissez-faire de los mercados nos aconsejaron. Ellos mintieron a toda la humanidad prometiéndole el mejor de los mundos. No existían alternativas a esa vía, decían. Todo eso ha sido ahora desenmascarado, generando una crisis que va a ser aún peor.

La razón de ello reside en el hecho de que la crisis actual se ha establecido en el seno de otras crisis todavía más graves: la del calentamiento planetario, que va a tener dimensiones catastróficas para millones de seres humanos, y la de la insostenibilidad de la Tierra como consecuencia de la virulencia productivista y consumista. Necesitamos un tercio más de Tierra, es decir, la Tierra ya ha sobrepasado el 30% de su capacidad de reposición. No aguanta más el crecimiento de la producción y del consumo actuales, como propone cada país. Y va a defenderse produciendo caos, no creativo sino destructivo.

Aquí se sitúa el límite del capital: en el límite de la Tierra. Eso no existía en la crisis de 1929. Se daba por descontado la capacidad de soporte de la Tierra. Hoy no: si no salvamos la sostenibilidad de la Tierra, no habrá base para el proyecto del capital en su propósito de crecimiento. Después de haber vuelto precario el trabajo, sustituyéndolo por la máquina, ahora está liquidando la naturaleza.

Estas consideraciones raramente aparecen en el debate actual. Predomina el tema de la extensión de la crisis, de los índices da recesión y del nivel de desempleo. En este campo, los peores consejeros son los economistas, especialmente los ministros de Hacienda. Ellos son rehenes de un tipo de razón que los ciega para estas cuestiones vitales. Hay que oír a los pensadores y a los que aman la vida y cuidan de la Tierra.


Fuente: Koinonía
Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor brasileño

Tiempo de hacer justicia, por Xavier Caño Tamayo

Más que de economía, la crisis es una cuestión de derechos humanos.

Tras los billonarios rescates de bancos y corporaciones financieras en Estados Unidos y la Unión Europea (rescate de ricos para pagar dividendos como se reconoce impúdicamente en medios informativos), llega el turno de ayudar a empresas medianas y pequeñas, a los ciudadanos de a pie. Para reactivar la economía real, en Estados Unidos anuncian que se dedicarán 800.000 millones de dólares y 130.000 millones en la UE. Veremos hasta donde es cierto. Pero a la espera de comprobarlo, no podemos demorar empezar a hacer justicia.

Porque es tiempo de averiguar las responsabilidades de los provocadores de la crisis; inductores, ejecutores, cómplices o encubridores. ¿Por qué sí juzgar y condenar a quien vende marihuana, por ejemplo (cuyas consecuencias negativas son aleatorias y no siempre dañinas) y no juzgar y condenar a los responsables del especulativo aumento del precio de los alimentos que ha incrementado los millones de hambrientos y, por tanto, el número de enfermedades y muertes por desnutrición?

Es tiempo de establecer con rigor las responsabilidades de la crisis que tanto sufrimiento, dolor y muerte han causado, y causarán. Y llevar a los responsables ante la justicia.

Debe ser así, si queda algo de vergüenza democrática, porque la perpetración de la crisis y sus consecuencias (que aún no se sabe hasta donde llegarán) han resultado ser sobre todo una global y masiva violación de derechos humanos de cientos de millones de ciudadanos del mundo. Violación de sus derechos económicos y sociales, que también figuran en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

¿Excesivo? El artículo 25 de la Declaración dice que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. Y nada de no ser legislación invocable, porque lo es.

Varios artículos de la Declaración Universal dejan claro lo exigible a que se tiene derecho para llevar una vida digna. “Toda persona tiene derecho a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”, resume el artículo 22.

Esta crisis es justo lo contrario. La exacerbación de un sistema (el neoliberal), profundamente injusto y estúpidamente suicida con muchas víctimas. Y, puesto que las personas tenemos esos derechos, quienes los violen deben responder. Como afirman en Amnistía Internacional, “la pobreza no es una cuestión de economía sino de derechos humanos”. Y esta crisis dolosa ha incrementado obscenamente la precariedad, la inseguridad económica y la pobreza.

Responsables de la crisis y de sus criminales consecuencias son los que Franklin Delano Roosvelt llamaba ‘bankgangsters’. Quienes ponen por encima de todo su torpe, excesivo e ilegítimo beneficio. Quienes niegan las reglas, vigilancia y control de la economía. Quienes para acumular riqueza se saltan cualquier principio, incluso la justicia más elemental y la solidaridad. Ejecutivos y directivos financieros, dirigentes y altos funcionarios de organizaciones económicas internacionales. La oscura red de directivos de paraísos fiscales y banca offshore. Especuladores de alimentos, de petróleo o lo que se tercie para aumentar indecentemente sus cuentas corrientes. Políticos profesionales y altos funcionarios estatales, cómplices necesarios de las indecencias económico-financieras que nos han llevado al borde del precipicio…

Proponer que los responsables de las violaciones de derechos económicos y sociales sean llevados a los tribunales puede parecer ingenuo o imposible. También parecía inalcanzable acabar con la esclavitud, que hubiera una legislación internacional de limitación de prácticas bélicas, de derechos humanos para todos… y tantos objetivos que, aún no logrados del todo, ahí están. Y se calificaron de utópicos al ser propuestos.

El filósofo Leonardo Boff, uno de los creadores de la teología de la liberación, ha escrito: “La crisis no acaba el mundo económico, sino este tipo de mundo, el neoliberal. El caos puede ser creativo, dando origen a un mundo diferente y mejor. En sánscrito, lengua matriz de las lenguas occidentales, crisis viene de kir o kri que significa purificar y limpiar”.

De eso se trata. Y en un mundo civilizado y democrático, la limpieza conlleva hacer justicia.



Xavier Caño Tamayo es periodista y escritor
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias

Desasosiego, por Juan José Millás

Salí a primera hora con el carrito de la compra lleno de botellas vacías, pero cuando llegué al contenedor y arrojé la primera por ese raro agujero que parece un esfínter, me pareció escuchar un ¡ay!, como si hubiera golpeado a alguien en la cabeza. Volví a casa angustiado, sin haberme desprendido del resto. Hay tanta pobreza, tanta gente viviendo entre cartones, durmiendo en cajeros automáticos, quizá en contenedores... Tomo los ansiolíticos que usted me prescribió, sí, y la verdad es que cuando me hacen efecto le dan por el culo a la realidad. Pero incluso sedado me duele la falta de compromiso, y ese dolor me llena de una inquietud inmóvil, de una impaciencia exánime. Así que volví al contenedor de las botellas, abrí el esfínter y me asomé. No se veía nada. Pregunté si había alguien dentro. Silencio. Quizá no había nadie, o quizá lo había dejado en el sitio de un botellazo. No llamé al 112, lo que me llenó de contrición, de culpa, como cuando estoy reparando el enchufe de la cocina, que no nos hemos electrocutado de milagro, y me da por pensar en la cisterna del retrete, que gotea desde hace una semana (estoy muy concienciado también con el tema del agua). Pero hay tantas cosas a las que atender... ¿Debería preocuparme lo de Lukoil?, por ejemplo. Quiero ser un buen ciudadano, una buena persona, pero ¿y mi derecho a gozar de un poco de tranquilidad? Ahora bien, si Lukoil es de la mafia rusa, ¿no deberíamos hacer algo? También tengo una montaña de medicinas caducadas, que he de llevar a un lugar de la farmacia que se llama punto no sé qué. El mes pasado, por cierto, compré en la Red una caja de Viagra de la que luego dijeron en la tele que era falsa, aunque me funcionó. ¿Tengo erecciones falsas? ¿En qué se distinguen de las verdaderas? Esto no es vida, doctor, deme algo, pero no algo que me sede, algo que me mate.


Fuente: Periódico El País. El escritor publica una columna en la última página del periódico los viernes. La columna de hoy es la que reproducimos.
Juan José Millás es escritor y periodista, más información en Wikipedia

27/11/08

Enunciar la crisis, por Amador Fernández-Savater


Esa vida sacudida, expuesta, es el motor y el carburante de las nuevas formas de politización

El discurso político y mediático nos presenta la crisis como una problemática abstracta e inalcanzable


La fuerza del pensamiento crítico es cuestionar. Problematizar incluso las propias luchas sociales a cuyo lado uno trata de pensar políticamente. Los relatos líricos y simplificadores sobre los movimientos (siempre rebeldes, siempre dispuestos, siempre conscientes…) ofrecen en todo caso un consuelo, pero no contribuyen a producir un sentido propio de lo que pasa.

Para hablar de las movilizaciones recientes del 15-N (“la crisis que la paguen ellos”) hay que partir necesariamente de lugares incómodos. Propongo el siguiente:

15 de febrero de 2003. Millones de personas toman la calle en toda España organizados en torno a la consigna “no a la guerra”. La convocatoria (mundial) surge del Foro Social de Florencia (noviembre 2002), espacio de agregación y encuentro de las realidades más variopintas del movimiento global (lo de “altermundista” no me sale).

Las consignas que se corean ese 15 de febrero salen desde las tripas, se percibe por todas partes la alegría de ser muchos y no un gueto, se toma la calle como un desafío con consecuencias (incontables iniciativas descentralizadas surgirán desde ahí).

15 de noviembre de 2008. Nos convoca un mail anónimo contra los efectos nocivos de la “mayor crisis del capitalismo desde 1929”. Algunos (pocos) miles de personas salen a la calle, sobre todo militantes de los movimientos sociales y de la extrema izquierda. Pero no pasa mucho, como si no nos creyéramos lo que hacemos ahí. No se inventan nuevas consignas. No circula alegría ni desafío, más bien una sensación de déjà vu, de algo ya hecho, ya vivido. Hay quien tiene la impresión de que sólo se trata de un ensayo, to be continued

¿Qué ha pasado? Ahora que no está ya tan de moda, especulemos un poco.

¿Acaso la diferencia consiste en el método de convocatoria? Pero el 3-M se (auto) convocó así y pocas veces hemos vivido algunos con tanta intensidad la potencia política expresada desde abajo. También se disparó de ese modo la V de Vivienda, cuyas asambleas aún persisten. Y por lo demás, ¿qué estructura organizada –oficial o alternativa– tiene hoy legitimidad para convocarnos a la calle? Que prueben. Se echó mano de lo único que hay: un correo anónimo.

La fuerza del “no a la guerra” (y de otras muchas politizaciones recientes, más o menos conocidas) no arrancaba de una ideología (¿cuál?), de una alternativa o solución muy clara (simplemente “no a la guerra”), de una firme voluntad de transformar el mundo (más bien de impedir que se deshaga) o de una buena organización (el “no a la guerra” se coordinó sin coordinadora y se organizó sin estructura). Partía de una afectación. Es decir, una sacudida que atraviesa la vida, suspende y desequilibra la normalidad, hace que las cosas importen realmente, nos exige una elaboración de sentido (íntima, colectiva, creativa, política…).

Esa vida sacudida, expuesta, es el motor y el carburante de las nuevas formas de politización, el sello que imprime pasión y verdad en la banalidad que nos rodea, donde todo nos es indiferente, nos deja como estábamos, no nos compromete a nada… Sin la sacudida de una afectación, la política sólo puede ser un teatro, un estilo o una lucha de poder.

Entonces, ¿será que la guerra de Irak no nos tocaba directamente (lo hizo brutalmente un año más tarde), pero nos afectaba, mientras que la crisis nos toca pero no nos afecta?

Se me ocurren otras tres hipótesis, que se pueden conjugar entre sí pero resultan imposibles de verificar por el momento.

La primera sería que nuestro sistema inmunitario (políticos, medios de comunicación, expertos…) está consiguiendo neutralizar por ahora la posible afectación y su contagio. El discurso político y mediático nos presenta la crisis como una problemática abstracta e inalcanzable a la que sólo pueden responder quienes tienen un discurso y una práctica igualmente abstracta e inalcanzable, en primer lugar los Estados, pero luego todos los aparatos de la vieja política.

La izquierda, enemiga acérrima de todo protagonismo social que no pueda rentabilizar, completamente ajena a la fuerza de la afectación, la cual desconoce o teme, cumpliría aquí un papel decisivo: proponer nuevos guiones que rejuvenezcan el espectáculo de la política por arriba.

La segunda sería que por el momento la afectación sólo se manifiesta como miedo. Miedo a que se desplomen las promesas en las que vivimos: que todo irá a mejor, que las casas valdrán siempre más, que un euro en el banco mañana será euro y medio. Tal vez por eso no prendió el lema “que la paguen ellos”. El miedo sabe muy bien que no existen “ellos” y “nosotros”, que nosotros estamos atados a ellos mediante hipotecas, fondos de pensiones, modos de vida. “La especulación no es patrimonio de especuladores, sino que pertenece a la subjetividad consumidora en su conjunto: ricos, pobres, muy pobres. Cualquiera que tenga sus ahorros en un banco ya está especulando. Quizá nadie lo haya querido, pero estamos todos en el juego. Que haya peces más gordos en el mercado no significa que uno no esté funcionando en su lógica” (Ignacio Lewkowicz).

La tercera sería que no hemos encontrado aún los modos (los gestos, las estéticas, los tiempos) capaces de expresar políticamente la afectación.

El miedo impone un realismo: no nos deja gritar contra los bancos por el día y chequear luego tan cómodamente los intereses de nuestra cuenta corriente por la noche. Pero nos invita a delegar en los que “saben y pueden”, a desconfiar de la acción colectiva, al cinismo. ¿Qué hay entre el miedo y el autoengaño? Verdades no ideológicas, enunciados que mezclan realismo y desafío, consignas pragmáticas pero radicales que cambian las cosas: “No nos representan”; “Mañana votamos, mañana os echamos”; “No tendrás casa en la puta vida”. ¿Cuál podría ser aquí y ahora su equivalente?


Amador Fernández-Savater es editor
Fuente: Periódico Público
. Ilustración de Laura Chicote

26/11/08

Convocatoria del Foro Social temático español sobre Espiritualidades y Éticas por Otro mundo mejor posible


Desde el comienzo del Foro Social Mundial y en sus sucesivas ediciones en Porto Alegre, Bombay y Nairobi, ha constituido uno de sus ejes transversales la profundización y el dialogo sobre las diferentes espiritualidades y éticas como parte importante y fundamental en la construcción de ese otro mundo mejor posible que el Foro abandera.

El Foro ha sido muy consciente desde siempre que el papel de las espiritualidades y éticas no es menos importante que el de la economía, la política, los derechos humanos, la ecología etc. Es más, que unas espiritualidades y éticas liberadoras son condición de posibilidad para la liberación integral y material de los pueblos de la tierra. Que las espiritualidades y éticas pueden hacer avanzar o retrasar el proceso emancipatorio de los pueblos y las personas de una manera decisiva porque la justicia global no es solo un problema técnico, ideológico y socio-político-económico sino también cultural, espiritual y ético. Que seria, en fin, un error no solo antropológico sino también político, excluir las espiritualidades y éticas del foco de atención de los participantes de cualquier Foro Social Mundial. Como también seria un error ético-espiritual evadir la dimensión socio-política de las éticas y espiritualidades. De hecho el próximo F.S.M. a celebrar en la Amazonía presenta como primer objetivo en su propuesta inicial la siguiente formulación “Por la construcción de un mundo de paz, justicia, ética y respeto de las diversas espiritualidades, libre de armas, especialmente las nucleares”.

Por eso, de la misma manera que se han celebrado en diferentes lugares foros temáticos sobre diversos temas de interés (migraciones, agua, mediterráneo…) en el marco de la Carta de Principios del F.S M., también tiene pleno sentido realizar uno sobre espiritualidades y éticas en el mismo marco. Es decir unas espiritualidades y éticas que, entre otras cosas, según dice el primer principio de la Carta, "se opongan al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital o por cualquier forma de imperialismo y, también, empeñadas en la construcción de una sociedad planetaria orientada hacia una relación fecunda entre los seres humanos y de estos con la tierra".

Es por estos y otros motivos similares que convocamos, desde el Comité Organizador del F.S.T.E. 2009, a los colectivos sociales españoles de cualquier signo y dedicación a participar en las tareas preparatorias del Foro. Especialmente a enviar propuestas de actividades a desarrollar en el marco de los ejes temáticos que el mismo Foro presenta.

Transitoriamente pueden dirigirse al correo electrónico personayjusticia@gmail.com o al teléfono 663291722

COLECTIVOS QUE COMPONEN EL COMITÉ ORGANIZADOR DEL FORO SOCIAL TEMÁTICO ESPAÑOL 2009 SOBRE “ESPIRITUALIDADES Y ÉTICAS PARA OTRO MUNDO MEJOR POSIBLE”. Pendiente de ampliación hasta el 12 de Diciembre del 2008.

COMITÉ ORGANIZADOR DEL F.S.T.E. 2009


1. Andalucía Acoge
2. Fundación Zendo Betania. España
3. Foro Social de Gran Canaria
4. Asociación Crisol. Sevilla
5. Asociación interreligiosa “Encuentro de Caminantes”. Gran Canaria
6. Asociación Interser.(budismo comprometido en la línea de Thi Nha Han). España
7. Justicia y Paz. España
8. Comunidad Bahai . Andalucía
9. Amigos de Ouzal y África. Córdoba
10. Asociación Brahma Kumari. España
11. Centro Fe-Cultura Loyola. Gran Canaria
12. Asociación Cultural Karl Rahner. Granada
13. Attac . Andalucía
14. Asociación Gandhiji. España
15. Centro Laza . Tudela
16. Asociación de mujeres ecologistas. Andalucía
17. Asociación Cultural. Via Libre. Sevilla
18. Asociación Digmun. Ceuta
19. Fundación Europea para la cooperación Norte-Sur ( Fecons). Andalucía
20. Asociación Zen de Andalucía
21. Iniciativa Cambio Personal, Justicia Global. España
22. Espacio de Salud Integral. Sevilla

COLECTIVOS COLABORADORES
. Pendiente de ampliación, al menos, hasta le 12 de Diciembre del 2008

1. Intermón. Sevilla
2. Asociación de teología feminista Effeta. España
3. Proyecto Honduras.
4. Accorema. Burgos
5. Fiscand
6. Centro de Espiritualidad Interreligiosa de Zumaia
7. Asociación Patio de las Culturas. Canarias
8. Unesco Tortosa

Fuente: Junta Directiva de la Iniciativa CPJG

Justicia y Paz para todos desde el espíritu y la ética, Secretaría de la Asociación "Iniciativa Cambio Personal, Justicia Global" y "Casa de las Culturas"
Sede C/ Santa Clara,14 (Próxima a la Alameda de Hércules)
youtube: http://es.youtube.com/personayjusticia
Correos: personayjusticia@gmail.com y casadelasculturas@gmail.com
Blog: http://personayjusticia.wordpress.com
Teléfono: 663 291 722


Información relacionada en el blog Espiritualidad y Política:

Foro Social sobre Espiritualidad y Éticas para Otro mundo mejor posible

Encuentro “Espiritualidades – éticas y lucha por la Justicia Global”
“Altas verjas, mayores esperanzas”, por Koldo Aldai

25/11/08

Que Dios bendiga esta crisis, por Jorge Carvajal Posada


La contracción puede ser una bendición

Hemos ido de ida por la vida sin darnos cuenta que nos alejábamos peligrosamente de nosotros mismos. Esta crisis es una feliz oportunidad para regresar a lo que es de veras esencial: nuestra propia humanidad.

Como una glaciación que congeló la expansión desordenada llegó, en la década de los años 30, la recesión de la economía mundial. En nuestros días el crecimiento artificial, jalonado por la invasividad de la competencia y de la guerra, se congela de nuevo, como diciéndonos que la contracción es sólo aquello que sucede a la expansión. En las crisis despertamos, de las emergencias, emergemos. Si no nos resistimos al cambio podemos en verdad crecer.

Y ¿Qué tal si no nos resistimos a contraernos? Tal vez así la crisis podría convertirse en una preciosa oportunidad para regresar a nosotros mismos y, a través de este ocaso, reconocer la belleza de nuestra noche interna. Estamos a tiempo para concebirnos de nuevo. Para reinventarnos. En esta contracción puede suceder lo que de veras vale para ser: una expansión interior, un encender el corazón, para que la tierra sea hogar y hoguera.

¿Regresamos?
Si….de una vez por todas, sin resistencias, regresemos. Si después de cada expansión el corazón no se pudiera contraer, no sería posible nuestra vida. Si en la matriz del caos no se gestara el nuevo orden, la evolución no sería posible. Sin un camino de retorno la vida pierde su sentido. Regresar por los caminos recorridos, para encontrar adentro el lugar donde un día nos perdimos, es ahora necesario. Escuchemos la voz de la necesidad, para reconocer que no hay cosecha sin semilla.

Perdimos el contacto con lo esencial cuando confundimos ser y tener, vivir y consumir, existir y cosechar. Perdimos la conciencia de la esencia cuando convertimos la existencia en una estrategia para crecer cuantitativamente. Perdimos el rumbo cuando nuestro intelecto se alejó de nuestro centro y, así, sin corazón, nuestro crecimiento fue tan externo como peligroso. La macroeconomía iba muy bien, claro está, la apariencia era fantástica, pero no había un soporte interior, y como un castillo de naipes, una tras otro fueron cayendo las aparentemente invulnerables fortalezas. Porque no tenían corazón.

El corazón de la vida se expande y se contrae. Las expansiones indefinidas no son posibles, pues la misma vida se renueva por la muerte, y el devenir evolutivo hace que todos los caminos conduzcan de nuevo hasta nosotros mismos. En todo caso, más tarde o más temprano, regresamos sobre nuestros propios pasos. Cada paso es una huella, un surco en la tierra de la vida, donde sembramos las semillas de nuestras acciones. Y un día regresamos, para constatar que la calidad de la cosecha es el resultado de la siembra.

Y ¿Qué hemos sembrado? La ilusión de una libertad sin responsabilidad. El espejismo de la exclusividad. La confusa idea de ser para tener, que nos ha llevado a la ilusión de creer que es esencia la apariencia. Sembramos ya no el Dios universal del amor sino un pequeño Dios, a imagen y semejanza de nuestros pequeños intereses. Hemos sembrado la semilla de la competencia y nos hemos perdido la cosecha humana del compartir. Hemos sembrado la semilla de la posesividad y nos hemos perdido la cosecha de la fraternidad. Sembramos para saciar nuestros sentidos y cosechamos el vacío del sentido. Hemos sembrado la esperanza en los valores de la bolsa mientras se desvalorizaban las acciones de nuestra propia humanidad. Invertimos en seguros de vida que sólo nos podían asegurar la muerte.

Lo esencial no es el fruto de nuestras acciones, lo verdaderamente sustancial son las semillas. Lo esencial no es producir, ni cosechar, ni mucho menos consumir. Lo esencial, esa siembra verdadera que determina la calidad de nuestras cosechas, es lo que damos de todo corazón. En ello nos jugamos la felicidad.

Una cultura es un cultivo, y para cultivar la nueva tierra, hemos de cultivar nuestra propia tierra, la de nuestro cuerpo, la de nuestra energía. Hemos de cultivar la tierra de nuestras relaciones humanas, pues de ella nace toda economía. Hemos de cultivar la tierra de todas nuestras religiones para que todas sean religiones del amor y el amor sea nuestra verdadera religión.

Cuando, alrededor de sus cuarenta años de vida, las águilas maduras no pueden utilizar ya ni su pico ni sus garras retorcidas, destruyen el pico envejecido golpeándolo contra las rocas. Después de un largo ayuno crece un nuevo pico con el que se arrancan de raíz las plumas viejas y las inservibles garras. Con su equipaje renovado las águilas emprenden el vuelo de una nueva vida. ¿Qué tal si renunciáramos a nuestra desmedida ambición que es como la avidez envejecida del pico y de las garras? Es tiempo de emprender el vuelo del alma humana para contemplar la unidad del plan del que somos parte. Es el tiempo de revisar la economía, pero no sólo la de las relaciones entre los gobiernos y la banca, sino también nuestra economía cotidiana, para renunciar, para saber perder sin perdernos, para desechar, también nosotros todos, la ilusión neoliberal de una expansión ilimitada.

Restauremos la economía dando nueva vida a las cosas humildes y sencillas. Barrer, escarbar la tierra, recoger las hojas secas, garrapatear de nuevo el poema que había matado nuestra prisa. Mirarnos a los ojos sin temor. Cultivar en presente la confianza, para que en el horizonte de la vida se dibuje un nuevo amanecer. Cuando a nuestra vida vuelva la humildad sencilla de ser lo que somos, seguro habrá más tiempo, tendremos tiempo, seremos tiempo. Seremos cultores de la nueva tierra y no simplemente cultos. No temamos, no nos caeremos de nosotros. A lo mejor toquemos fondo, pero no hay nada más peligroso que las olas superficiales, cuando no tenemos el ancla del ser en el fondo de nosotros. Más allá de la incertidumbre, en el reino de las profundidades, el tener se disuelve en el propio ser, y ya nada se puede perder.

Caen las acciones. Ascienden sin un segundo de retraso las mareas y el reloj cósmico marca nuestro tránsito por la constelación de Acuario. No se quedó la tierra en Piscis. Caen por enésima vez los indicadores de la bolsa de valores, pero aún la savia asciende en busca de la luz. Se alteran los ciclos de la economía pero la tierra gira sobre si misma cada veinticuatro horas, y alrededor del sol, justamente en los trescientos sesenta cinco días del reloj solar. ¿Vemos oscuro el porvenir y queremos refugiarnos en el pasado? Entonces, hay una solución posible. Disolvernos en esa naturaleza que es la nuestra. Revolvernos. Resolvernos, para que comience el presente, ese tiempo interior indelegable en que podemos ser como nosotros. Y regresar a la madre, a la tierra, al surco, a la luz interior de nuestro recóndito fuego. Encontrar la belleza sencilla de lo esencial. Revelar de la apariencia su vanidad sin sustancia y sin sentido. Tal vez en esta crisis de sentido podamos cambiar de dirección, para volver por el camino de nosotros mismos. Se puede ganar perdiendo. Se puede perder ganando. Cuando no nos resistimos a perder el lastre del no ser, revelamos la siempre alegra y sencilla la levedad del ser. Cuando la cosecha nos hace olvidar de las semillas perdemos la magia del sembrador. Si la abundancia nos hace olvidar que el dar es nuestra siembra, esa abundancia sólo será el primer paso a la miseria.

Que Dios bendiga esta crisis. Que en el surco de nuestra tierra herida sembremos ahora las mejores semillas. Las de la tolerancia y la flexibilidad. Las de la humildad y la de la sencillez. Y, sobre todo, la semilla de la autenticidad, para que seamos lo que somos de verdad, y nuestra economía, nuestras relaciones y nuestra vida no estén, ya nunca más, soportadas en la mentira.

Fuente: Fundación Ananta

24/11/08

Las verdaderas víctimas de la crisis, por Xavier Caño Tamayo


Es preciso aumentar el gasto público para fomentar el empleo y salvar a las verdaderas víctimas de la crisis, aunque eso suponga incurrir en un déficit económico temporal.

Es hora de hablar de los asalariados sin trabajo, los que pueden perderlo, los pensionistas que ven menguada su pensión, las mujeres que cobran menos que los hombres por el mismo trabajo, las mujeres que no logran empleo, los inmigrantes regulares convertidos en parados, los inmigrantes “sin papeles” y sin esperanza, los jóvenes sin empleo o con uno de porquería que no les permite planificar su vida, los ahorradores modestos y medianos que no saben si recuperarán sus ahorros, los pequeños empresarios que se ahogan sin créditos, los campesinos aplastados por las multinacionales agrícolas, los marginados sin derechos, los hambrientos, los enfermos de sida abandonados a su suerte, los empobrecidos que aumentan y son más pobres…

No había dinero para combatir el sida, ni para reducir el hambre, pero sí para quienes especulando y mintiendo han arruinado la economía mundial.

Las noticias de quiebras de bancos han sido sustituidas por despidos masivos, cuando las víctimas de la crisis son los ciudadanos de a pie, no quienes, perpetradores de la misma, continúan sus vidas personales de lujo y derroche sin que les tiemble la mano.

El presidente Roosevelt dijo en 1937 que “siempre hemos sabido que el interés egoísta e irresponsable era malo desde el punto de vista moral, pero ahora sabemos que es malo desde el punto de vista económico”. Hace medio siglo. Hoy se ha demostrado de nuevo. Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, ha dicho que la crisis debe conducir a “un nuevo orden económico mundial”. Eso proclamaron los mandatarios reunidos en la cumbre de Washington.

Suena bien, pero Barroso y los otros dirigentes ¿entienden lo mismo por nuevo orden económico que las organizaciones, ciudadanos y ciudadanas comprometidos con la justicia y la solidaridad?

Ésta es la peor crisis del capitalismo, pero ha habido más, frecuentes y destructoras. Burbuja de las empresas ‘punto.com’, crisis en países asiáticos emergentes, Brasil, Argentina, Turquía, Rusia… Crisis que han contaminado muchos países y han aumentado desempleo, pobreza y desigualdad. ¿No será el sistema capitalista el que no funciona? O está agotado. Pero en Washington, con la que está cayendo, muchos mandatarios han proclamado sin pudor su fe en el sacrosanto mercado.

Cambiemos este sistema económico, dicen hoy. ¿Bajo que principios, valores y directrices? ¿Justicia, libertad, igualdad y solidaridad, además de beneficio para una minoría como hasta ahora?

Como ha denunciado el Nobel Stiglitz, hasta ahora la inyección de liquidez en bancos y corporaciones financieras “ha realizado una recapitalización bancaria que no produce la reactivación del crédito, algo que no es bueno para la economía”. Ya es hora de rescatar a los ciudadanos, verdaderas víctimas, no a los banqueros. Pues el rescate ha sido indecente privatización de beneficios y socialización de millonarias pérdidas. Ayuda para los culpables, no para las víctimas. ¿Qué tal si pensamos en las víctimas sin tapujos ni recortes? ¿Qué tal pelear para que haya más justicia social? ¿Es esa la voluntad interior de los reunidos en Washington?

El Estado ha de intervenir con todo su poder, han dicho. Y otro Nobel de economía, Krugman., remacha: “Necesitamos con urgencia un programa de aumento del gasto público para fomentar la producción y el empleo”. Y contra las críticas neoliberales que surgirán, Krugman recuerda que “los manuales clásicos de economía dicen que está bien, que es apropiado incurrir en déficits temporales en una economía deprimida”.

El ciego mercado omnipresente nos ha conducido a un callejón sin salida y ha costado miles de millones de dólares, además de crear mucha mayor incertidumbre, sufrimiento, angustia y dolor a cientos, a miles de millones de habitantes del planeta.

Habrá que estar al tanto de que no ocurra como ironiza el humorista El Roto: Un enorme transatlántico atracado con un pintor sobre un andamiaje exterior. Nombre del barco: “Nuevo capitalismo”. El pintor dice mientras pinta solitario el enorme casco: ‘Una manita de pintura y como nuevo’.

El nuevo orden es que los “rescatados” de verdad sean la inmensa mayoría de las personas, los ciudadanos. Quizás ya sea tiempo de cambio, de justicia. Si no nos acobardamos ni nos dejamos engañar.


Xavier Caño Tamayo es periodista y escritor
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias. Viñeta de El Roto en El País

21/11/08

No desperdiciar las oportunidades de la crisis, por Leonardo Boff


Frente al cataclismo económico-financiero mundial se dibujan dos escenarios: uno de crisis y otro de tragedia.

Tragedia sería si toda la arquitectura económica mundial se desmoronase y nos empujase hacia un caos total con millones de víctimas, por violencia, hambre y guerra. No sería imposible, pues el capitalismo generalmente supera las situaciones caóticas mediante la guerra. Gana al destruir y gana al reconstruir. Solamente que hoy esta solución no parece viable, pues una guerra tecnológica liquidaría a la especie humana; sólo caben guerras regionales sin uso de armas de destrucción masiva.

Otro escenario sería el de crisis. Para ella, no acaba el mundo económico, sino este tipo de mundo, el neoliberal. El caos puede ser creativo, dando origen a otro orden diferente y mejor. La crisis tendría, por tanto, una función purificadora, abriendo espacio para otra oportunidad de producción y de consumo.

No necesitamos recurrir al ideograma chino de crisis para saber de su significado como peligro y oportunidad. Basta recordar el sánscrito, matriz de las lenguas occidentales.

En sánscrito, crisis viene de kir o kri que significa purificar y limpiar. De kri viene también crítica que es un proceso por medio del cual nos damos cuenta de los presupuestos, de los contextos, del alcance y de los límites sea del pensamiento, sea de cualquier fenómeno. De kri se deriva además crisol, utensilio químico con el cual se limpia el oro de las gangas y, finalmente, acrisolar que quiere decir depurar y decantar. Entonces, la crisis representa la oportunidad de un proceso crítico, de depuración de lo esencial; sólo queda lo verdadero; lo accidental, sin sustentación, cae.

Alrededor y a partir de este núcleo se construye otro orden que representa la superación de la crisis. Los ciclos de crisis del capitalismo son notorios, conocidos. Como nunca se hacen cortes estructurales que inauguren un nuevo orden económico sino que siempre se recurre a ajustes que preservan la lógica explotadora de base, nunca supera propiamente la crisis. Alivia sus efectos dañinos, revitaliza la producción para nuevamente entrar en crisis y así prolongar el ciclo de crisis recurrente.

La crisis actual podría ser una gran oportunidad para la invención de otro paradigma de producción y de consumo. Más que nuevas regulaciones son urgentes las alternativas. La solución de la crisis económico-financiera pasa por el encarrilamiento de la crisis ecológica general y del calentamiento global. Si estas variables no fuesen consideradas, las soluciones económicas dentro de poco tiempo no tendrán sosteniblidad y la crisis volverá con más virulencia.

Las empresas en las bolsas de Londres y de Wall Street tuvieron pérdidas de más de un billón y medio de dólares, pérdidas del capital humano. En cuanto a esto, según datos de Greenpeace, el capital natural tiene pérdidas anuales del orden de 2 a 4 billones de dólares, provocadas por la degradación general de los ecosistemas, desarborización, desertificación y escasez de agua. La primera produjo pánico, la segunda ni siquiera fue notada. Pero esta vez no hay posibilidad de seguir con el business as usual.

Lo peor que nos puede pasar es no aprovechar la oportunidad proveniente de la crisis generalizada del tipo de economía neoliberal para proyectar una alternativa de producción que combine la conservación del capital natural junto con el capital humano. Hay que pasar de un paradigma de producción industrial devastador a otro de sustentación de toda la vida.

Esta alternativa es imprescindible, como lo mostró valerosamente François Houtart, sociólogo belga, en una conferencia ante la Asamblea de la ONU el 30 de octubre del presente año: si no buscamos una alternativa al actual paradigma económico, del 20 al 30% de las especies vivas podrán desaparecer en quince años y a mediados de siglo habrá de 150 a 200 millones de refugiados climáticos. Ahora la crisis en vez de oportunidad se vuelve un peligro aterrador.

La crisis actual nos ofrece la oportunidad, tal vez una de las últimas, para encontrar un modo de vida sostenible para los humanos y para toda la comunidad de vida. Sin eso podremos ir al encuentro de lo peor.


Fuente: Koinonía
Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor brasileño

20/11/08

Lo hicieron, aunque no sabían que podían hacerlo, por José Carlos Gª Fajardo


“¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a entregar mi corazón”, en palabras de Fito Páez. Se extiende una especie de pesimismo, pasotismo, egoísmo individualista que más bien tiene que ver con la resignación. Y es preciso llamar a las cosas por su nombre. Al que roba hay que llamarle ladrón y llevarlo a los tribunales; al que miente, mentiroso; al que explota, explotador, y así sucesivamente. Pero protestar aportando, en lo posible, propuestas alternativas nacidas de la reflexión, del conocimiento, de la pasión por la justicia y por la solidaridad. Porque “Otro mundo, mejor y más solidario, es posible” porque es necesario. Todo lo necesario tiene que ser posible, si no se trataría de una quimera, fantasía o necedad.

Para ello tenemos que “Pasar la palabra” cuando leemos o escuchamos algo interesante, valiente y esperanzador. No podemos abortar los ideales por temor a no poder alcanzarlos. Mal punto de partida. Todo lo grande de este mundo se ha llevado a la práctica porque alguien lo imaginó primero, lo interiorizó y lo hizo suyo. No vale escudarse en que “yo no sé hablar”, “no estoy preparado”, “nadie me va a escuchar”. Tú pasa la palabra, difunde las ideas, proyectos y propuestas de quienes te conmuevan y te parezcan sensatos, creíbles, y arriesgados. Tenemos que esquivar los peligros o superarlos y asumir los riesgos como auténticos desafíos, como oportunidades. Mi experiencia me ha demostrado que nadie sabe de lo que es capaz hasta que se pone a hacerlo. Es preciso convencerse de que no hay que esperar a ser bueno, para hacer cosas buenas. Gran parte de las personas respetables y admirables que conozco nunca hubieran comenzado. Porque no se trata de lo que hagamos sino de cómo lo hagamos. Poner el corazón y hasta la vida en aquello que admiramos, amamos y anhelamos. Siempre habrá un puesto para mí, así como soy, sin cambiar sino asumiendo mi realidad. De esta forma, los marginados y los excluidos se pueden identificar con nosotros con menos dificultad.

No podemos esperar a que nos ocurra algo extraordinario si no lo “descubrimos” en todo lo ordinario que nos sucede. Al llegar a esta altura de mi vida, he comprobado que la virtud más eminente es hacer sencillamente lo que tenemos que hacer. Ni se trata de empeñarse en hacer cosas buenas. Los sabios, los auténticos líderes, los santos, los maestros no hacen cosas buenas. Bueno es lo que hace el sabio, el santo, el maestro. Cuando come, come; cuando bebe, bebe; cuando duerme, duerme. Las cosas fueron primero, su para qué después. (autentikós, el que tiene autoridad y esta deriva de augere, promocionar, pues tiene autoridad sobre alguien el que lo promueve, Por tanto, auténtico es el que tiene las riendas de su ser, posee iniciativa y no nos falla porque es coherente y nos enriquece con su modo de ser estable y sincero, con palabras de A. Quintás

Así, en cualquier estadio de nuestro vivir podemos caer en la cuenta de que, así como somos, somos necesarios. No se trata de cuanto más, mejor; sino de cuanto mejor, más. Y todo lo que se hace desde el corazón, reforzado por la mente, es bueno y se difunde por sí mismo.

Anteayer di una conferencia en la universidad de Salamanca. Quien la organizó se ocupó en convocar al mayor número de medios de comunicación, prensa, radio y televisiones. Entrevistas de 20 minutos en cuatro emisoras y en directo; dos entrevistas de quince minutos para dos televisiones; y desde días antes, entrevistas en periódicos, y, al día siguiente de la conferencia, aparecían comentarios y fotos en otros periódicos; y este domingo saldrá una entrevista a doble página en el diario más importante de la ciudad.

¿Qué importa el número de personas que hayan podido acudir a la conferencia a las 12 de la mañana y en el alejado campus universitario? Todo lo que han difundido los medios y por Internet es tan eficaz o más que la presencia personal.

Al día siguiente me escribió la persona que arregló todo en silencio: “Gracias profesor. Quién pudiera hablar como usted”. Y yo le respondí “sin ti, nada hubiera sido posible. ¿Te das cuenta de todo lo que ha ocurrido? El escrito que me has enviado, lo reenvié a mi cadena de amigos, y estos los reenviaron a los suyos, lo he colgado en mi blog y otros colgaron sus post”. Esta es la red de redes, sabernos necesarios y aceptados y acogidos y queridos y respetados. Nadie sabe de lo que es capaz, hasta que se pone a hacerlo.

Eso es auténtico periodismo: provocar, escuchar, mirar y saber contarlo.

José Carlos Garcia Fajardo. Profesor Emérito de la UCM, Director del Centro de Colaboraciones Solidarias
Fuente: Blog de José Carlos Gª Fajardo

19/11/08

El derecho a la vivienda, por Gerardo Pisarello y Jaume Asens


Hace poco más de un año y medio, el Relator Especial de la ONU para el derecho a una vivienda digna vino a España en visita oficial. Su objetivo era evaluar el grado de adecuación de la situación habitacional a las declaraciones y pactos internacionales de derechos humanos. Sus conclusiones fueron demoledoras: de los países de la Unión Europea, España era el que más construía, el que más viviendas vacías tenía y el que menos vivienda asequible ponía a disposición de la población.

Naturalmente, este panorama no podía atribuirse al azar o a alguna misteriosa conjura divina. Los enormes costes sociales y ambientales del modelo urbanístico e inmobiliario español, su nervio especulativo, estaban estrechamente imbricados en políticas públicas concretas diseñadas a lo largo de los años ochenta y noventa. Estas políticas habían girado en torno a obsesiones claramente identificables: la consideración de la propiedad privada como régimen principal de acceso a la tenencia de vivienda; la progresiva liberalización del suelo y la privatización, en general, del régimen urbanístico e inmobiliario.

Si las obsesiones de este antimodelo, comparadas con el panorama europeo, podían considerarse singularmente españolas, sus consecuencias también lo eran. Así quedaba descrito en el Informe del Relator de la ONU y así lo aceptaron, aunque con la boca pequeña, diferentes organismos públicos. De hecho, la constatación de la gravedad de la situación condujo a varias comunidades autónomas, y al Estado central más tarde, a aprobar una serie de medidas que pretendían inscribirse en un horizonte urbanístico diferente. Las leyes de suelo vascas, las leyes catalanas de barrios y del derecho a la vivienda, o la nueva ley estatal del suelo, reflejaban un propósito de enmienda y la asunción del estrepitoso fracaso de la gestión neoliberal de la vivienda y del territorio.

Pasados algunos años, sin embargo, las expectativas generadas, salvo honrosas excepciones, han quedado insatisfechas. El desarrollo de las previsiones normativas más garantistas ha sido insuficiente, cuando no de una exasperante lentitud. Las exiguas y muchas veces discrecionales ayudas en materia de vivienda distan mucho de lo que debería ser un servicio público orientado a garantizar un auténtico derecho, como la salud o la educación. Mientras, la consideración de la vivienda como un bien de inversión, como motor de la economía y alimento de las arcas públicas, ha continuado siendo el eje de la política estatal y de la mayoría de las comunidades autónomas.

La reciente crisis financiera e inmobiliaria ha hecho más evidente, si se quiere, la escasa incidencia de estas políticas públicas en la realidad cotidiana. A las miles de personas que no podían acceder a una vivienda digna en el mercado de alquiler se suman ahora las miles de familias –muchas de ellas inmigrantes– que han perdido su casa o que corren el riesgo de perderla a causa de hipotecas que se han tornado impagables.

En la línea de sus homólogos europeos, el gobierno español ha respondido a la nueva situación anteponiendo los intereses de los señores del mercado a los de los ciudadanos de a pie y los colectivos más vulnerables. Casi una tercera parte del presupuesto público se destinará a empresas e instituciones financieras que en muchos casos, además de enriquecerse, han tenido una responsabilidad inocultable en la actual crisis. Ni las condiciones de las ayudas ni las obligaciones asumidas por los destinatarios han quedado claras.

La voluntad política exhibida para socorrer a quienes han urdido esta trama especulativa ha sido mucho más decidida que la desplegada para rescatar a las familias que corren el riesgo de quedar sin techo o que siguen sin poder pagárselo en el mercado. Medidas como la moratoria en el pago de las hipotecas o en el uso de las cuentas de ahorro vivienda benefician más a los propios bancos que a los colectivos con recursos más modestos. El colmo de los despropósitos es el reciente anteproyecto de ley estatal que pretende favorecer el acceso al alquiler… ¡facilitando el desahucio de los arrendatarios más vulnerables!

Es precisamente en contextos críticos como el actual cuando los poderes públicos deberían demostrar su compromiso, no con los privilegios de unos pocos sino con los derechos de todos los habitantes, comenzando por el elemental derecho de todos a una vivienda adecuada y a una existencia digna. Nada de ello se conseguirá mediante “estímulos” a los grandes propietarios y constructores o insuflando aires a un sistema financiero que agoniza fruto de su propia desmesura. Por el contrario, hoy más que nunca, hace falta determinación para cambiar el rumbo de raíz: poniendo límites a los precios abusivos del mercado privado de alquiler, creando con lo ya construido un parque de vivienda pública asequible, suficiente y de calidad y sometiendo el sistema financiero a estrictos controles democráticos que permitan trascender, en definitiva, la gestión neoliberal y productivista del territorio. Esta determinación se podrá tener o no. Pero hay que saber que en ello se juega la credibilidad de las instituciones frente a una ciudadanía cuya paciencia no debería presumirse infinita.

Gerardo Pisarello es profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Barcelona
Jaume Asens es vocal de la Comisión de Defensa del Colegio de Abogados de Barcelona

Fuente: Periódico Público. Ilustración de Mikel Casal

Innovar contra la crisis, por Marc Vidal

Hace unos meses pude asistir a una charla de Tim Harford sobre nueva economía. El autor de “El economista camuflado” y de “La lógica oculta de la vida”, hizo referencia a una de las etapas de la historia más interesantes en términos de innovación tecnológica, la revolución industrial. De hecho durante esa sesión especifica para investigadores de la economía de redes, nos explicó una de sus últimas deducciones. A través de la observación, Harford descubre una lógica inédita en la invención de la máquina automatizada.

En lugar de indicar un cambio que hiciera eficientes los sistemas de producción y la reducción de costes, él ataca el asunto concreto que explica el propio ejercicio de innovar en maquinaria durante la era industrial. La realidad era mucho más triste. En la época, Inglaterra tenía el coste de mano de obra más alto de Europa, de modo que era incapaz de competir con las empresas extranjeras y le impedía tener un crecimiento económico razonable. Esa necesidad obligo a pensar. Ese pensamiento acunó una nueva fórmula productiva y con ella un nuevo sistema económico, social e incluso político. Podemos extrapolar esta idea de la necesidad que obliga al hombre a innovar.

La crisis se está desplegando con severidad, la recesión es inevitable y a la vuelta de la esquina está la más temible de las situaciones, la deflación y con ella la parada técnica de la economía.
Ahora que el dinero es un bien natural y no un elemento práctico para la compra, el valor ya no se da por el interés de las cosas si no por la producción de las mismas. El sentido del patrimonio ha cambiado y con ello el paradigma económico también cambiará. Esa crisis sistémica es la mayor de las oportunidades que hemos tenido en los últimos dos siglos para establecer nuevos modelos de negocio, nuevos sistemas de relación financiera, nuevos vínculos entre empresa y gobierno, nuevas estrategias mucho más justas y, en definitiva, una nueva generación de ideas que fuercen los cambios imprescindibles que este mundo precisa.

Obviamente esto no deja de ser un deseo, pero nunca habíamos estado tan cerca de lo inevitable. Se pongan como se pongan en Washington, en Madrid o en Tombuctú, las medidas adoptadas en los últimos días, los rescates de los últimos meses y los llantos de las próximas semanas, no van a ser más que fotografías con tono sepia, lo bueno está por diseñarse, las respuestas por encontrarse y el camino por trazar. Confio todavía que seremos capaces, como sociedad civil o como clase emprendedora, pero aun quedan opciones. Al que me llame pesimista lo acribillo a ideas, al que me llame optimista lo silencio eternamente con datos objetivos que cada vez nos tocan a más gente y de más cerca. Hoy lo explicaré en el Nodus.

Fuente: Blog del economista Marc Vidal
Ver definición de deflación en Wikipedia

17/11/08

"La ciudadanía debe decir cómo quiere cambiar el sistema"

Fuente: Entrevista de Magda Bandera hoy en el periódico Público

Enric Duran. Líder de movimientos sociales. Cree que la reunión del G-20 no ha servido porque el capitalismo no se ha tocado


Escondido en algún lugar del planeta, el denominado Robin Hood de los bancos ha seguido la reunión del G-20 desde el ordenador con el que responde a Público. Enric Duran, nacido en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) hace 32 años, se adelantó una semanas al debate sobre la necesidad de controlar la banca con un ejemplo práctico. En septiembre hizo público cómo había logrado 492.000 euros en créditos a pesar de no tener avales, sólo a base de fingir una nómina y realizar transferencias periódicas a sus cuentas.

Su objetivo era usar el dinero para financiar a colectivos sociales y publicar Crisis, una revista en la que explica el modo en que "la banca usa su privilegio para crear dinero de la nada, para especular con las necesidades básicas de la gente y promover el endeudamiento". Mientras espera que las 18 denuncias presentadas contra él no prosperen, celebra que su iniciativa haya animado a otros colectivos a "construir alternativas sociales al modelo capitalista". Desde la semana pasada, promueve una huelga de usuarios de banca (www.17-s.info).

¿Cómo valora la reunión del G-20?

Es más de lo mismo. Dicen que con los acuerdos que han tomado van a parar la crisis y que han dado respuestas estructurales para que algo así no vuelva a suceder, pero mienten a conciencia. No se han tocado los fundamentos del capitalismo. Se mantiene las principales líneas del neoliberalismo, el sistema financiero, el libre mercado, el crecimiento económico como fin, los paraísos fiscales… El único cambio significativo es el reequilibrio de poder que implica que países emergentes participen en las decisiones a través del G-20.

¿Y las promesas de control y transparencia?

Ofrecen lo que algunos países ya están haciendo o no deberían de haber dejado de hacer. Mienten al prometer transparencia mientras, como Zapatero, permiten a los bancos mantener el anonimato en las operaciones de rescate a las que se acojan.

¿Qué implica que la presunta "refundación" del capitalismo la diseñen sólo políticos y banqueros?


Lo de refundar el capitalismo fue sólo un titular mediático de Sarkozy. En realidad, en lo que coinciden los países del G-20 es en coordinarse para parar la crisis y adoptar medidas para impedir un nuevo casino financiero. Además, el modo de plantear la "refundación" es antidemocrático. Ninguno de los políticos incluyó las medidas propuestas en Washington en su programa electoral y no han sugerido referéndums para pedir a la ciudadanía su opinión ante una situación excepcional.

¿Cómo debería reformarse el capitalismo?

Debemos afrontar mucho más que una crisis económica, está en juego el futuro de la humanidad y del planeta. Es vital cambiar hacia una forma de vida sostenible y el destino de ese proceso no es compatible con el capitalismo. Durante la transición hacia el nuevo paradigma, deberíamos nacionalizar el sistema financiero y lograr que la actividad económica vuelva a ser cada vez más local. Se trata de salir progresivamente de la globalización de los mercados.

¿Cuál debe ser el papel de la ciudadanía?

Debemos ser conscientes del poder que tenemos si nos unimos. Movilizarnos en la calle es un buen camino, nos permite encontrarnos, pero debemos llevar esa acción colectiva hacia lo más básico: ayudarnos para alojarnos, trabajar, comer, aprender, etc... Es necesario rehacer las relaciones comunitarias. La mayor parte del cambio hacia otra sociedad está en nuestras manos.

¿La indignación de algunos ciudadanos al ver las ayudas a la banca puede incitarles a movilizarse?

Esta claro que sí. Ahora los políticos están empezando a hablar de medidas orientadas a ayudar a la gente común. El objetivo es mantenernos ligados a los bancos y conservar la paz social. Quieren que todo siga igual ante el miedo a las movilizaciones sociales.

¿Qué deberían haber hecho los gobiernos ante la crisis?


Dejar que quebraran una parte de los bancos y nacionalizar los más importantes, y a partir de ahí transformar el sistema financiero. Convertir los pisos hipotecados en suelo público y asegurar que nadie pierde la casa ni sus ahorros básicos. Apoyar a las empresas necesarias para el proceso de transición hacia un sistema sostenible, como las que benefician al medio ambiente. Y si cierran empresas de coches, ayudar a los trabajadores a montar cooperativas que construyan transporte público, por ejemplo.

¿Se puede vivir sin la banca tradicional?


A corto plazo existen alternativas de banca ética donde abrir una cuenta y domiciliar la nómina. También hay opciones de inversión y ahorro, social y ecológicamente adecuadas. A medio plazo, habría que crear cooperativas financieras de ámbito local para ayudar a la gente a sacar adelante sus proyectos productivos. A largo plazo, debería construirse un sistema financiero justo y adecuado a las necesidades de la gente y del planeta, donde el dinero ya no sea una forma de acumulación de poder y riqueza, sino una herramienta para vivir mejor.

Fuente: Entrevista de Magda Bandera hoy en el periódico Público

Parches al reventón, por José Manuel Naredo

La cumbre del G-20 se ha orientado más a paliar la crisis actual que a atajar sus causas más profundas. Pero, ¿son acertados los remedios propuestos? ¿Se ha dado algún paso hacia reformas de fondo? Creo que los remedios han de estar relacionados con el diagnóstico de la crisis y observo que se producen a la vez errores de diagnóstico y de tratamiento.

El hecho de que la crisis actual se evidenciara a raíz de la explosión, en agosto de 2007, del mercado de hipotecas de alto riesgo estadounidenses llamadas subprime y de sus productos estructurados, induce a responsabilizarlos de la crisis. Pero, ¿cómo un área de negocio tan pequeña dentro del mundo financiero puede haber generado una convulsión tan grande? Las hipotecas subprime y sus derivados no causaron por si solos este embrollo. Hay que reconocer que fue una mezcla explosiva de desregulación y relajación de la disciplina monetaria lo que posibilitó tanto la enorme expansión de créditos y depósitos a tipos anormalmente bajos como el despliegue de otras cadenas más amplias de creación de activos y pasivos financieros que se apoyan mutuamente en los balances de las empresas, aportando un ingrediente fundamental a la actual creación monetaria globalizada. Esta gran liquidez barata alimentó la burbuja inmobiliario-financiera y el espectacular endeudamiento de los hogares, generando una dinámica financiera insostenible que se acabó rompiendo por el eslabón más débil de las subprime. La gravedad de la crisis denota que éstas fueron la punta del iceberg de una podredumbre generalizada que habrá que sanear.

Ese saneamiento plantea la necesidad de reestructurar y renegociar un volumen importante de activos inflados o de mala calidad. Para ello habrá que tomar en serio el problema y crear los instrumentos –sociedades de rescate, de recapitalización, criterios de valoración de las innovaciones financieras– necesarios para evitar la discrecionalidad y la opacidad que han sido habituales en las operaciones de salvamento. También habrá que acordar y hacer explícita y transparente la intervención del Estado en el reparto de las pérdidas.

Resulta inquietante que la primera y más sólida propuesta de la cumbre apunte a apoyar la recuperación con potentes estímulos fiscales y monetarios, antes de preocuparse de sanear la situación. Estos estímulos pueden beneficiar a los inversores y/o prestatarios más imprudentes, evitando que el precio de los activos sobrevaluados baje lo que debiera y, por ende, desplazando los desequilibrios e incertidumbres hacia el futuro. A la postre, estas inyecciones que fuerzan a la economía a repuntar sin haber saneado sus cimientos contribuyen a encadenar burbujas.

En lo que concierne a las medidas sistémicas, se plantea reforzar el control y la transparencia de las entidades, los productos y los mercados financieros, como si de descubrir la pólvora se tratara, cuando debería hablarse de cumplir el Acuerdo de Basilea II y sus actualizaciones. Estos ya venían proponiendo de forma bastante matizada ese control, abarcando las llamadas operaciones fuera de balance e, incluso, el peligro que entraña la exposición de diversas entidades a un mismo riesgo –como puede ser el pinchazo de la burbuja inmobiliaria– no contemplado en nuestra normativa. La falta de concreciones como estas, unida a la indecisión sobre los paraísos fiscales, otorga al discurso de la cumbre, respecto a las medidas de fondo, un tono más ceremonial que eficaz.


José Manuel Naredo es economista y estadístico
Fuente: Periódico Público

Obama: la realización del sueño de Luther King, por Leonardo Boff

La elección del afroamericano Barack Hussein Obama para la presidencia de Estados Unidos realiza el sueño de Luther King: el sueño de «que un día las personas sean juzgadas no por el color de su piel, sino por la fuerza de su carácter». Todo parece indicar que se ha iniciado, en la política, un tiempo pos-racista, pues tanto los electores como el candidato no repararon en el color de la piel sino en la persona y en sus ideas.

Esta elección señala también el fin de la era de los fundamentalismos: del mercado, iniciado por Tatcher y Reagan, responsable de la actual crisis económico-financiera. Y del fundamentalismo político-religioso, que alimentó la concepción imperial y belicosa de la política externa de ese país. Bush y Reagan creían en el Armagedón y en el «Destino manifiesto», es decir, en la excepcionalidad conferida por Dios a Estados Unidos con la misión de llevar a todo el mundo los valores de la sociedad estadounidense de cariz capitalista e individualista. Esto se llevaba a cabo por todos los medios, inclusive con conspiraciones, golpes de estado articulados por la CIA y guerras «humanitarias». Esa idea de misión explica la arrogancia de los presidentes, bien expresada en una frase del candidato McCain: «Estados Unidos es el faro y el líder del mundo. Podemos actuar como bien entendamos: al final somos el único poder de la Tierra. Los enemigos de ayer y de hoy han de temer nuestro garrote».

Bush creó el terrorismo de estado, constituyéndose en el mayor peligro para la humanidad. No hay que sorprenderse de que haya llevado a una amplia desmoralización a su país, incluso a un antiamericanismo generalizado en el mundo. Esta actitud parece haber sido superada con Obama. A la estrategia de la guerra y del intervencionismo, él opone la del diálogo abierto con todos, hasta con los talibanes. Enfatizó: «En primer lugar es necesario dialogar, la salida es una amplia negociación y no sólo ataques aéreos y matanza de civiles». Está convencido de que Estado Unidos no merece ganar la guerra de Irak porque está asentada sobre una mentira y por eso es injustificable.

Sobre todo ha sabido captar lo que estaba latente en la sociedad, especialmente en los jóvenes: la necesidad de un cambio. «Change», cambio, fue la gran «palabra generadora». Suscitó esperanza y autoestima: «sí podemos». Atrajo la atención hacia el futuro, hacia las oportunidades nuevas que se están diseñando y no hacia la continuidad del pasado y del presente desolador. Con esto habló a lo profundo de las personas y las movilizó para dar un salto absolutamente inesperado y nuevo: elegir a un negro, representante de una tragedia humana que avergüenza la historia americana, por lo demás con brillantes páginas de libertad, de creatividad, de democracia, de ciencia, de técnica y artes, que la ennoblecen. Obama dejó claro que la fuerza real de Estados Unidos no reside en las armas sino en estos valores morales y en el potencial de esperanza que hay en el pueblo.

La elección de Obama parece tener algo de providencial, como si fuera un gesto de compasión divina para con la humanidad. Vivimos tiempos dramáticos con grandes crisis: la ecológica, la climática, la alimentaria, la energética y la económica. El arsenal conceptual y práctico disponible no favorece condiciones para forjar una salida liberadora. Necesitamos un cambio, un nuevo horizonte utópico, de valor para inventar nuevos caminos. Es necesaria una figura carismática que inspire confianza, seguridad, serenidad para enfrentarse a estos cataclismos y galvanice a las personas para un nuevo ensayo de convivencia, un modo diferente de arquitecturar la economía, y que monte un tipo de globalización pluripolar que respete las diferencias y pueda incluir a todos en un mismo destino, juntamente con la Casa Común, la Tierra.

Barack Obama llena estas exigencias de carisma. Si es realmente profunda, la esperanza creará su camino entre los escollos y las ruinas del viejo orden.


Fuente: Koinonía
Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor brasileño