lunes 30 de abril de 2007

Alicante acoge los actos previos a la celebración del Parlamento de las Religiones


La Explanada de España de Alicante acogió hoy varias iniciativas culturales promovidas por entidades sociales, ecologistas y religiosas, como actos previos a la celebración el próximo fin de semana del tercer Parlamento de las Religiones, que reunirá a representantes de 20 confesiones religiosas

La denominada Carta de la Tierra, el compromiso de las religiones y de la sociedad con los principios que la inspiran, de respeto y cuidado, la justicia social y económica, y una cultura democrática, no violenta y pacifica son las temáticas que abordarán los cerca de un millar de delegados religiosos que asistirán en este encuentro.

Como anuncio de esta cita, la Explanada acogió hoy un extenso programa cultural, con actuaciones musicales y de danza, teatro de marionetas, sesiones de yoga, espectáculo de animación y entrega de información sobre el trabajo que desarrollan diferentes asociaciones y grupos "comprometidos con los valores humanos y ecológicos", según informaron fuentes de la Mesa Interreligiosa de Alicante (MIA).

No obstante, la cita más importante tendrá lugar los días 12 y 13 de mayo en la Universidad de Alicante (UA), con la celebración del citado encuentro y cuya inauguración correrá a cargo del ex director general de la UNESCO y copresidente del Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones, Federico Mayor Zaragoza.

Bajo el lema "Cuidar la Tierra, abrazar la vida", el Parlamento de las Religiones contará con la presencia de representantes de diversas confesiones religiones, como Brahma Kumaris, Zen, Bahá´í, hindú vaisnava, islámica, judía, anglicana y de las iglesias católica, cristiana ortodoxa y evangélica, entre otras.

A ellos se sumarán delegados de colectivos sociales, ecologistas y de entidades humanitarias, como Cruz Roja o la, Fundación Cultura de Paz de Barcelona, así como catedráticos de Geografía Humana y Teología, según añadieron las citadas fuentes.

El amplio abanico temático queda reflejado en los títulos de las conferencias ya anunciadas, como "Justicia, paz y sostenibilidad", "Tierra, alma y sociedad: hacia una convergencia de las redes ecologistas, sociales y espirituales" o "Una ética liberadora de las religiones como alternativa a la ética neoliberal del mercado".

Entre los participantes, destaca también la presencia del presidente de la Comunidad Islámica de Alicante, Majed Khadem El-Arbaeen; el delegado del templo hindú de Valencia, Swami Omkarananda; la maestra de tradición zen Ana María Schlüter, y el vocal de la Comunidad Bahá´í de Barcelona Naim Forghani.

La atención a personas con VIH/SIDA, las energías alternativas y la conciencia ecológica en la India y la igualdad de derechos para todas las religiones en un estado laico son otras de las ponencias recogidas en el programa previsto por MIA.


Fuente: Diario Información

domingo 29 de abril de 2007

Robert W. Godwin: la próxima evolución es el viaje al interior humano


La espiritualidad posmoderna es para la gente que puede abandonar la adolescencia

Para comprender como el conocimiento científico realmente se alinea con una comprensión mística tradicional de la relación de Dios con la creación, debemos pensar estereoscópicamente: se debe tomar una perspectiva, el pensamiento científico, y tomar la otra, la sabiduría mística, hasta que ambas se sinteticen a un nivel más alto, explica Robert W. Godwin, autor del libro de reciente aparición "One Cosmos under God". Nos encontramos justo en el inicio del paso al próximo estadio, añade, el de una espiritualidad posmoderna para gente que puede abandonar la adolescencia y convertirse en adulto. Para Godwin hoy hay mucha mayor atención al interior como una nueva frontera, un anhelo de nuevos horizontes y de nuevas experiencias. "Ahora nos movemos hacia adentro. Este es el viaje real y la próxima evolución". Entrevista realizada por Elizabeth Debold. Introducción de Carol Ann Raphael.

Curiosamente, en nuestra era de especialistas y expertos en campos de estudio más específicos que nunca, las ideas más originales e innovadoras a menudo proceden de individuos que están explorando terrenos en los que tienen escasa experiencia o experiencia no formal. El autodidacta ocasional ha existido durante mucho tiempo, sin embargo estos nuevos exploradores no carecen de educación. Generalmente tienen títulos académicos, pero son temas ajenos a su esfera profesional los que les motivan a leer apasionadamente, pensar y escribir complejas ideas de una forma notablemente fresca e intuitiva, tanto si hablan de arte o de física como del origen del universo.

Robert Godwin es uno de estos pensadores “intrusos” que en su libro One Cosmos under God ha intentado nada menos que revisar la historia entera de la creación tanto desde una perspectiva científica como espiritual, presentando una posible narración cósmica nueva, audaz, poética y sorprendente. Su obra rompe fronteras, emociona y hace reír, y abarca la cosmología, la biología, la física cuántica, la psicología, la antropología, la historia, el misticismo y la teología, entre otros campos.

Godwin, psicólogo clínico, señala que comenzó a interesarse por “todo” antes de cumplir los 30 años. Define su propia mente como sintética en lugar de analítica, por lo que, para darle sentido a lo que estaba aprendiendo, buscó relaciones y patrones entre las verdades que iba recabando en los diversos campos de estudio. En resumidas cuentas, quería “saber”. Llegó a la conclusión de que la única forma de alcanzar verdades espirituales era a través de la experiencia directa y se hizo practicante del yoga integral de Sri Aurobindo. One Cosmos under God es el resultado de lo que descubrió como seguidor de las enseñanzas hindúes de este hombre, unificadas con los frutos de su propia curiosidad insaciable.

Como consecuencia de nuestro incondicional interés por la espiritualidad evolucionista, WIE pretendió indagar más en las ideas de este intelectual intrépido. En la entrevista que viene a continuación, Godwin nos dirige hacia los mayores temas metafísicos y pensamientos místicos. Es desde esta perspectiva, nos dice, desde la que la naturaleza causal, lineal, de la vida en la tierra –la dimensión horizontal- y la dimensión absoluta y trascendente –o vertical- pueden percibirse de una forma integrada. También desde ahí podemos entender las cuatro “singularidades”, aquellas explosiones de novedad evolutiva que comenzaron el universo y radicalmente transformaron la vida en este planeta para siempre. Continuamente, la conversación cambia de dirección y Godwin nos lleva al interior, a los límites más profundos de la psique humana presentándonos sorprendentes relatos sobre el desarrollo psicológico y su relevancia en la evolución de la cultura. Tocando una vertiginosa variedad de temas, desde la educación infantil hasta el sacrificio ritualizado o la capacidad de autoconciencia, une todo magistralmente en una visión de la humanidad a un tiempo infinitamente vasta y cercana.


La verticalidad y la evolución del Cosmos

En su libro, One Cosmos under God, usted crea una notable síntesis de dos tipos de conocimiento –científico y espiritual- dentro de un majestuoso contexto evolutivo para comprender quiénes somos y porqué estamos aquí. ¿Podría comenzar hablándonos del objetivo de su trabajo?


Simplemente intento unir la mejor sabiduría espiritual con el mejor conocimiento científico para demostrar que no son incompatibles y que, de hecho, se reflejan el uno al otro. Trato además de acercar la metafísica tradicional a la gente, algo que hacen las religiones.

La idea principal está realmente implícita en la perspectiva religiosa tradicional, que señala que antes de la evolución hubo lo que se denomina la involución de Dios, que podría ser una metáfora del Big Bang. Dios se lanzó a sí mismo a la existencia y casi se pierde a sí mismo en la existencia. La evolución, por tanto, sería el camino de vuelta – la recuperación gradual de diferentes niveles de Dios, cuyo fin es el Yo Soy-. Al final del viaje, se comprende que Dios estuvo todo el tiempo. La cuestión es que Dios jugó a escondidas consigo mismo, se puede decir.

Sin embargo, para comprender como el conocimiento científico realmente se alinea con una comprensión mística tradicional de la relación de Dios con la creación, debemos pensar estereoscópicamente. Se debe tomar una perspectiva, el pensamiento científico, y tomar la otra, la sabiduría mística, hasta que ambas se sinteticen a un nivel más alto. En ese nivel es donde se ve que ambas cosas que parecen separadas en realidad son partes de una sola, dos caras de una misma moneda. Desde ahí podemos saber que la existencia está compuesta de dos dimensiones diferentes.

¿A las que usted llama horizontal y vertical?

Sí, pero los términos no son míos. Muchas personas usan esta metáfora. Es difícil definirlas por separado porque cada una cobra sentido en relación con la otra. La horizontalidad nos es concedida en el transcurso de la evolución material, por la selección genética natural, y opera de forma casi determinista del pasado al presente y al futuro, linealmente, por causa-efecto. La verticalidad, por el contrario, opera de manera “perpendicular” al tiempo cronológico. Es de donde decimos que procede Dios y sus revelaciones (que no vienen del pasado sino de Arriba).

La verticalidad es el eje principal del cosmos, el espacio creativo de la evolución post-biológica. Tiene diversas cualidades, como profundidad o interioridad, y tres verdades trascendentales: la Divinidad, la Verdad, la Belleza. Prácticamente cada cosa que nos define como humanos, que nos aporta dignidad o nobleza, procede de la verticalidad (nuestra capacidad para conocer Verdad, para la belleza estética, para la música o la poesía…). Cualquier práctica religiosa implica abrirse a la energía vertical.

La espiritualidad que yo practico, el yoga de Sri Aurobindo, tiene como objetivo acercar la verticalidad a la horizontalidad. No te dejas el mundo atrás: el Verbo se hace carne, que es como decir que la verticalidad se hace horizontal, potencialmente en todos los seres humanos.

¿Cómo entiende usted la relación entre la verticalidad y la horizontalidad en el cosmos?

La verticalidad está a la cabeza de todas las cosas, es su potencial, su diseño. Ken Wilber habla de ello y dice que es como las formas potenciales aún no concretadas. El proceso completo de la evolución consiste en la manifestación de las formas puras en este plano horizontal. Evolucionamos hacia ella, la evolución es el proceso de actualización de ese diseño.

Creo que por eso hay tantas religiones y revelaciones diferentes. Sólo recientemente nos hemos adentrado en el terreno vertical del Espíritu, y estamos recuperando mucha de la información diversa que la gente encuentra. Al principio, vemos cosas distintas porque aún no hemos hecho un “mapa” bien definido.

En su libro, usted traza la evolución cósmica atendiendo a la relación entre la verticalidad y la horizontalidad. De hecho, argumenta que el Big Bang es la primera de las cuatro “singularidades” principales que nos han llevado hasta donde estamos ahora. ¿Podría explicar que significa para usted la singularidad, y cuáles son las cuatro singularidades?

La singularidad es el término usado para denominar al Big Bang. Los físicos definen una singularidad como un diminuto punto del espacio-tiempo de una densidad tal que es infinita. Pero también es una discontinuidad ontológica. La ontología es el estudio del ser, y cuando una singularidad ocurre, el ser cambia radicalmente de carácter. Esa es la razón por la que no hay una sino cuatro singularidades en la existencia: Materia, Vida, Mente y Espíritu. En cada uno de estos niveles de evolución, hay una interiorización más profunda. Esa es la dimensión vertical, la profundización interior del cosmos. El primer bang convierte la nada en algo ordenado. El segundo, hace que de un universo muerto surja uno vivo. Con la tercera singularidad, pasamos de un universo vivo a uno pesante y creativo, reflejo del creador. La cuarta singularidad produce la revelación espiritual “Yo Soy”, que es inesperada.

¿Puede ahondar en las cuatro singularidades?

La primera es la existencia en sí, la creación a partir de la nada, el Big Bang. Empecé a escribir este libro para tratar de comprender el Big Bang y de donde venía. A medida que se estudia, te das cuenta de que resulta muy misterioso que el fenómeno haya estado gobernado por hermosas ecuaciones, en las que si se hubiese modificado una sola iota, la vida hubiera sido imposible, no estaríamos aquí. El universo sería radicalmente distinto. Por tanto, el Big Bang no fue una explosión aleatoria sino ordenada por las matemáticas, y que contenía una información altamente refinada, que implica la verticalidad desde los inicios. La aleatoriedad no podría haber creado esto.

La segunda singularidad es la Vida, que en sí es inexplicable. Los biólogos de hecho pueden explicarte todo de la vida excepto su porqué. Un día, en este planeta, la materia se enrrolló sobre sí misma y, de pronto, se abrió un nuevo horizonte. Literalmente comenzó un nuevo universo. La tercera singularidad es sorprendente: el desarrollo de la Mente. Esto ha ocurrido relativamente hace poco, y fue el fenómeno que otorgó la humanidad al Homo Sapiens. Esta humanidad parece haber venido de la evolución vertical, no de la horizontal.

De repente, comenzamos a pintar en las cuevas, ritualizamos los enterramientos, decoramos nuestros cuerpos… hay un nuevo tipo de autoconciencia. ¿Cómo puede explicarse este fenómeno? La única manera que yo contemplo es decir que pasamos a una nueva área ontológica, al mundo de la verdad, el amor y la belleza, lo que implica un sentido de verticalidad, de apertura a un espacio mental en el que se reconoce la belleza y la eternidad. Se trata de una forma diferente de ser.

Pero, a pesar de esto, no exiten razones para creer que la mente nos llevará a la cuarta singularidad, que consistió en que, de repente, hace unos tres mil años, con el inicio de los Upanishads, surgió el Yo Soy. No es que yo sea Dios, sino que Dios y yo somos indistinguibles el uno del otro, y la parte más honda de mi ser es Atman, es Brahman. Poco después de esta revelación, alrededor del año 900 a.C. aparecen los profetas judíos y toda la Era Axial: Platón, Jesús, Lao Tse y otros.

Los críticos seculares podrían decir que todo esto es una fantasía, pero lo que a mí me sorprende es la sofisticación metafísica de las grandes tradiciones. Consideremos la increíble sabiduría de la Torah, los cinco primeros libros de la Biblia. Los judíos que la compusieron eran rústicos, ignorantes, gente iletrada. Pero aún hoy sus enseñanzas son aplicadas por los rabinos. ¿De dónde procede esa sabiduría? Debe venir de otra dimensión. No es selección natural sino supernatural. Así opera la verticalidad en los profetas.

La gente que ha descubierto el Yo Soy creo que vivía en otra dimensión que intentaban hacernos llegar. A través de la historia, sus palabras nos han iluminado y nos han dirigido hacia ellos.

Una de las cosas que he encontrado más interesantes sobre su trabajo es su afirmación de que el papel de la verticalidad en la historia humana no se limita a la religión.

Exacto. Si no llega a existir Churchill en la Segunda Guerra Mundial, ¿quién hubiera dado el paso que él dio? Era lo que yo llamo un místico secular. He oído muchas historias acerca de las palabras que oía y que no sabía de donde procedían. Es un ejemplo, pero si lo piensas hay un pequeño grupo de personas, embajadores de la verticalidad, sin las cuales las cosas habrían sido mucho peor de lo que han sido.

Además, la verticalidad también juega un papel en las instituciones humanas, que comienzan siempre con un propósito (militar, educacional, etc.) pero, con el tiempo, acaban ocupándose sobre todo de su propia auto-preservación, por lo que tienden a la horizontalidad. Cuando eso ocurre, personas que forman parte de ellas suelen instintivamente abandonar la institución para intentar encontrar algo más.

Con las religiones tradicionales también ocurre, pero en ellas el problema radica en que tratan de contener al incontenible Dios y reducirlo a fórmulas y rituales. Esto genera la necesidad de un Mesías, que debe romper los contenidos institucionalizados de los rituales para devolver la cercanía inmediata de Dios a la realidad. Por eso necesitamos constantemente las reformas religiosas.

¿Siente usted que la dimensión vertical juega un papel crucial en la dirección de la humanidad?

No sé si es una metáfora o si es literal, pero existe la idea de que la encarnación de un avatar ocurre en los momentos clave en que la evolución psicohistórica ha llegado a un punto muerto. Ese avatar desciende para abrirse paso en dicha pausa.


La integración de la psique y la evolución de la cultura

Usted señala que a menudo hay intervenciones verticales en la historia que impulsan a la humanidad adelante. Esto nos lleva al terreno de la evolución cultural. Estoy segura de que pocos negarían que nuestra cultura ha evolucionado a un nivel material (tecnología, higiene, etc.) pero creo que nuestra noción de nosotros mismos y la forma en que sentimos ha sido siempre la misma. Sin embargo, usted argumenta que la experiencia actual del ser humano ha cambiado dramáticamente en el curso de nuestra historia.


Este es un tema controvertido. Yo creo que la humanidad ha cambiado profundamente, aunque por alguna razón resulta políticamente incorrecto pensarlo. La ciencia aún piensa que la inteligencia humana es producto del cerebro pero en realidad es producto de situaciones muy específicas de la especie que nos han llevado a desarrollarla. Si miramos hacia atrás en el tiempo, el cerebro humano creció a una velocidad tan radical que las cabezas de los niños se hicieron demasiado grandes como para atravesar el canal del parto.

Eso llevó a la muerte a las madres, así que la evolución hizo que fuéramos nueve, doce o más meses prematuros. Para que los bebés sobrevivieran en este estado, necesitaban que sus padres lo cuidasen. Y, para ello, fue necesaria la aparición de la oxitocina, que es la hormona que hace que las madres amen a sus bebés. La evolución dio lugar asimismo a la familia porque una madre no puede sobrevivir sola sin ayuda cuando está criando. Tiene que encontrar la manera de atraer a un hombre que la cuide, como hacen otros mamíferos.

Pero como los niños nacen en un estado neurológico incompleto, el cerebro sigue creciéndoles y madurando durante los dos primeros años. Hasta hace poco, unos cuarenta o cincuenta años, no se ha comprendido realmente la manera en que la personalidad se desarrolla gracias a los vínculos y cuidados, que tienen efectos en el cerebro. Cuanto más se entiende lo sensible que es el proceso, comprendemos mejor que si la forma de cuidar a los niños ha cambiado radicalmente, debe haber implicaciones.

Por ejemplo, en la antigua Grecia, se daba el incesto, las niñas eran tratadas de forma bárbara. Si un niño nacía, los padres podían decidir deshacerse de él, simplemente dándoselo a los lobos. Los griegos vivían así en un estado psicológicamente fragmentado, y sus dioses reflejaban dicho estado.

Desde esta perspectiva, cobra sentido el modo en que la religiosidad humana temprana consideraba que los sacrificios humanos podían compensar a estas deidades paganas. Todas las culturas primitivas practicaban estos sacrificios. No existía el concepto del monoteísmo porque la gente no podía entenderlo.

Resulta difícil relacionar el sacrificio humano con la experiencia de lo sagrado. ¿Cómo pueden funcionar ambas cosas a la vez?

Se deben comprender los efectos de la fracturación de la psicología primitiva. Cuanto más primitiva es una mente, psicológicamente hablando, su existencia resulta menos sintética. Este modelo del inconsciente es diferente del establecido en el modelo de Freud, donde se imagina una línea más o menos horizontal, una frontera, entre la conciencia y la inconciencia. El nuevo modelo de la mente reconoce un grupo de fracturas verticales en la conciencia –y no verticales en el sentido que mencionamos antes.

Cuanto más difícil y traumática es la infancia, más fracturas verticales habrá en la mente. Ciertos aspectos de la experiencia no son integrados en el sentido de quienes somos, y estas partes no son capaces de integrarse, ni siquiera cuando las emociones se experimenten de un modo intrusivo. En las culturas en que la educación infantil produce estos niveles de traumas y fracturas mentales, la gente debe encontrar la forma de apaciguar a todos esos enemigos persecutorios que proyecta. Probablemente el sacrificio sea una manera.

Puede crear un sentido de “sagrado” porque cuando uno se encuentra cerca de la muerte, ocurre algo sagrado. El sacrificio actuaría como la cataplasma sobre la herida, limpiando todos los pecados humanos y eliminando el veneno. Una persona concreta, la sacrificada, soportaría por tanto el peso de todos nuestros pecados. Tras matarla, nos sentimos temporalmente libres de la culpa. Pero hay que repetir el ritual una y otra vez.

Realmente no es éste el retrato del pasado que solemos ver en películas o en la televisión, no puedo imaginarme que la mayor parte de la gente que camina por la calle tuviera tendencias homicidas, como usted dice.

Analizando el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) que es un manual de diagnósticos para los psicólogos que contiene ejemplos del pasado, se comprueba que ciertos desórdenes de la personalidad que hoy son relativamente raros eran mucho más comunes antes.

La personalidad límite es un ejemplo clásico. Estos individuos interiorizan una relación muy caótica con sus padres muy pronto, por lo que su psique está completamente desciontrolada en la edad adulta. Pueden amarte ahora y odiarte el próximo minuto. Son impulsivos. En la Edad Media, mucha gente era así.

Aún nos quejamos de la exposición de los niños a la violencia a través de los medios de comunicación, pero la imagen que usted pinta es muy extrema. Resulta fascinante que sólo recientemente hayamos reconocido la delicadeza del desarrollo de un niño y cuántos cuidados necesitan los niños durante su desarrollo.

Hace quizá tan solo cien años que nos dimos cuenta que el niño tiene una vida interior, que no es un objeto. Cuando la educación de los niños cambio significativamente, apareció una nueva clase de psicología, según Lloyd deMause. No acepto del todo esta perspectiva, pero creo que sí es cierto que apareció una generación con otro tipo de psicología con el baby boom de los años cincuenta. Así comenzamos a ser educados de una forma mucho más humana, más que el resto de los niños en otros periodos de la historia.

Puede haber incluso una base genética de estas psico-clases, lo que resulta controvertido. Hace unos meses, un estudio demostró aún está evolucionando. En ciencia se assume que el cerebro dejó de evolucionar cien o ciento cincuenta mil años. Pero ahora se ha descubierto que sigue cambiando y que grupos diversos evolucionan a diferentes proporciones. Cuanto más humana sea la educación del niño y cuanto mejor sea su nutrición, más oportunidades tenemos de actualizar su potencial. Con el paso del tiempo, ¿llegarán estos cerebros a ser más grandes y complejos? Wilber apuntó también esto. A medida que evolucionamos mentalmente, tiene que haber un sustrato neurológico que se desarrolle al mismo tiempo. No es que reduzcamos la evolución a la neurología, sino que ambas cosas irían de la mano.

Las implicaciones son profundas. Por esa razón el mundo no tiene un único calendario: unos vivimos en 2006, pero hay muchas culturas en las que la gente aún está en 1700 e incluso en 1500. La gente vive en diferentes épocas de desarrollo. En algunos sitios las mujeres y los niños siguen considerándose una propiedad, por ejemplo.

Como parte de mi trabajo como psicólogo clínico, he podido evaluar pacientes de muy diferentes culturas, y créame, hay diferencias. Hay diferencias de fondo, diferencias en la forma de educar a los niños, que explicarían, creo, lo que sucede en la edad adulta. Hay ciertas culturas en las que parece como si todas las personas fueran la misma. Te cuenta la misma historia y las mismas experiencias porque no han descubierto la individualidad. El énfasis en el desarrollo individual es muy reciente en nuestra historia y sólo en Occidente. En la mayoría de las culturas, históricamente, lo importante es la identidad del grupo.

¿Cómo diferenciamos grados de fragmentación en la psique relacionados con nuestra experiencia religiosa o espiritual?

La persona con la psique fragmentada a menudo está predispuesta a experiencias extremas. Pueden tener experiencias muy irreales porque su psique no está regulada, pero son incapaces de estabilizarla. La gente que está traumatizada, por ejemplo por abusos incestuosos, tienden a la disociación y a la irrealidad llegando incluso a estados alterados del ser que son, en cierta forma, espirituales. Pero hay reinos de lo espiritual que son buenos y otros que son malos. La gente con la psique fragmentada puede acceder con facilidad a otras dimensiones.

Mírelo de esta forma. Toda ciencia es una reducción de la multiplicidad a la unidad. Cualquier gran teoría científica toma un amplio espectro de fenómenos y los organiza en una visión que los unifica. Por tanto tiene sentido que cuanto más unificados estemos como personas, más claramente veamos luz. De esta forma, la experiencia espiritual es unificadora. Cuanto más unitarios somos interiormente, con mayor profundidad podremos ver hacia fuera.

¿Hacia dónde cree que nos dirigimos? ¿Hacia donde nos dirige el individualismo occidental?

En primer lugar, debo decir que este tipo de trabajo de profundización, la exploración de la conciencia, cada vez está al alcance de más gente. En el pasado, sólo llegaba a las pocas personas que ingresaban en un monasterio. Con la modernidad, por vez primera, las personas corrientes tienen realmente la posibilidad y los recursos –toda la literatura mística y los recursos cognitivos, psicológicos y emocionales actuales- para buscar la espiritualidad.

Aunque el lado oscuro del individualismo occidental, por supuesto, es el narcisismo, la autoabsorción y la idea de que todo puede ejecutarse horizontalmente. Todo lo que aparece en televisión es un reflejo de la horizontalidad, que elimina la verticalidad. Ahora debemos buscar aquello que llamamos “autenticidad”.

Se da una situación espinosa porque la manera tradicional de acceder a la verticalidad es a través de la religión. Pero muy pocos de nuestros posmodernos individualistas miran hacia la tradición. Para avanzar, parece como si necesitáramos algo nuevo.

Es un buen apunte. ¿Cómo encuentran los sarcásticos algo que reverenciar y de lo que no se burlen? Ésa es la cuestión. De alguna manera, debemos necontrar algo que espontáneamente reverenciemos. Y no puede ser algo más bajo. Debe ser algo tan grande que nos haga caer de rodillas. Intento reanimar y volver a despertar el sobrecogimiento, y evitar el sarcasmo reconociendo esta aventura de la conciencia que tenemos la suerte de vivir.

Creo en la ruptura de la tradición como en nuestra adolescencia se rompe con la autoridad paterna. Pero no se puede ser un adolescente para siempre y en eso estamos atascados. Ahora debemos encontrar la manera de adentrarnos en una verdadera madurez espiritual, no en la vieja autoritaria adultez ni en la rebelión adolescente del materialismo, el secularismo, el marxismo, etc.

Nos encontramos justo en el inicio del paso al próximo estadio. Andrew Cohen, Ken Wilber y yo mismo –cada uno desde diversos puntos- intentamos crear una espiritualidad posmoderna para gente que puede abandonar la adolescencia y convertirse en adulto. Esto conlleva un nuevo tipo de responsabilidad. Hay un deseo espontáneo de dar. Y cuando se encuentra a un viajero semejante en el camino, es una gran alegría. Intentamos crear más viajeros afines, popularizar los territorios que hemos descubierto.

Me gustaría terminar con una metáfora. Mire el movimiento hacia el exterior de la evolución humana: salió de África hacia Europa, luego cruzó el Atlántico, llegó después a la costa este de los Estados Unidos y, más tarde, lentamente, emigró hacia la frontera, la costa occidental. Entonces la frontera se cierra. No hay nada más que abandonar desde 1890 y en ese momento se inicia realmente el viaje interior a un nivel cultural. Comenzamos a encontrarnos con personajes posmodernos, como James Joyce, Einstein o Picasso. De pronto, hay mucha mayor atención al interior como una nueva frontera que está aquí y ahora. Al frontera interior está aquí mismo, lista para ser conquistada, explorada y habitada.

Es apasionante. Ahora nos encontramos en este increíble viaje interior, y nos damos cuenta de que este es el único viaje. Porque, para nosotros, las fronteras exteriores realmente fueron fronteras interiores todo el tiempo. Hay un anhelo de nuevos horizontes y de nuevas experiencias. Pero ahora no tenemos el inconveniente de tener que preocuparnos por el mundo material. Ahora “entramos y subimos. Nos movemos hacia adentro”. Este es el viaje real y la próxima evolución.


Entrevista publicada originalmente en What Is Enlightenment? Magazine, January-March 2007. Traucida por Yaiza Martínez y reproducida en Tendencias21

viernes 27 de abril de 2007

Somos todos africanos, por Leonardo Boff


Siempre que las civilizaciones entran en crisis comienzan a mirar hacia su pasado buscando inspiración para el futuro. Hoy estamos en el corazón de una fenomenal crisis planetaria que afecta a todas las civilizaciones. Puede significar un salto rumbo hacia un estado superior de hominización, o bien una tragedia amenazadora para nuestra especie. En un momento tan radical tiene gran interés sondear nuestras raíces más ancestrales y aquel comienzo seminal en el que dejamos de ser primates y pasamos a ser humanos. Aquí debe haber lecciones que pueden sernos muy útiles.

Hoy es consenso entre los paleontólogos y antropólogos que la aventura de la hominización se inició en África, hace cerca de siete millones de años. Se aceleró pasando por el homo habilis , erectus , neandertalense hasta llegar al homo sapiens hace cerca de cien mil años. De África, éste se propagó hacia Asia, hace sesenta mil años, a Europa, hace cuarenta mil años, y para las Américas, hace treinta mil años.

África no es solamente el lugar geográfico de nuestros orígenes. Es el arquetipo primitivo, el conjunto de marcas impresas en el alma del ser humano, presentes todavía hoy como informaciones indelebles a semejanza de aquellas inscritas en nuestro código genético. Fue en África donde el ser humano elaboró sus primeras sensaciones, donde se articularon sus crecientes conexiones neurales (cerebralización), brillaron los primeros pensamientos, se fortaleció la juvenilización (proceso semejante al de un joven que muestra plasticidad y capacidad de aprendizaje) y emergió la complejidad social que permitió el surgimiento del lenguaje y de la cultura. Hay un espíritu de África, presente en cada uno de los seres humanos.

Veo tres ejes principales del espíritu de África que pueden significar una verdadera terapia para nuestra crisis global.

El primero es la Madre Tierra . Al extenderse por los vastos espacios africanos, nuestros antepasados entraron en profunda comunión con la Tierra, sintiendo la conexión que todas las cosas guardan entre sí. Incluso víctimas de la explotación colonialista, los actuales Africanos no perdieron ese sentido materno de la Tierra, también representado por la keniana Wangari Mathai, ganadora del premio Nóbel de la Paz por plantar millones de árboles y devolver así vitalidad a la Tierra. Necesitamos reapropiarnos de este espíritu de la Tierra para salvar a Gaia, nuestra Madre y única Casa Común.

El segundo eje es la matriz relacional ( relational matrix, al decir de los antropólogos). Los Africanos usan la palabra ubuntu que significa la fuerza que conecta a todos, formando la comunidad de los humanos. Es decir, yo me hago humano a través del conjunto de conexiones con la vida, la naturaleza, los otros y lo Divino. Lo que la física cuántica y la nueva cosmología enseñan acerca de la interdependencia de todos con todos es una evidencia para el espíritu Africano. A esa comunidad pertenecen también los muertos. Ellos no van al cielo, se quedan en medio del pueblo como consejeros y guardianes de las tradiciones sagradas.

El tercer eje son los rituales . Las experiencias importantes de la vida personal, social y estacional se celebran con ritos, danzas, músicas y presentaciones de máscaras, portadoras de energía cósmica. Es en los rituales donde las fuerzas negativas y positivas se equilibran y donde se profundiza el sentido de la vida.

Si reincorporamos el espíritu de África, la crisis no tendrá que ser una tragedia.


Leonardo Boff

jueves 26 de abril de 2007

Alineamiento Kósmico. Un Principio de Unidad Global, por Yasuhiko Genku Kimura


El proceso evolutivo del universo está caracterizado por lo que se ha denominado sinergia: el principio según el cual las características del comportamiento de todo el sistema en evolución no se pueden predecir partiendo del conocimiento de sus partes componentes, observadas independientemente de la totalidad, ya sea individualmente o en combinaciones parciales. Muchos expertos están de acuerdo en que el mundo occidental está en una revolucionaria “fase de transición” sin precedentes en toda la historia y sólo comparable remotamente con la Revolución Industrial. Aseguran que el principal motivador de esta transformación radical es la poderosa confluencia de varias tecnologías avanzadas y que la velocidad a la que se desarrolla esta transformación es incomparablemente mayor que la de la Revolución Industrial. Sin embargo, de acuerdo con el principio de sinergia, a pesar del avanzado conocimiento actual y de una capacidad de pronóstico mucho mayor que la que se tenía en el pasado, ningún experto puede pronosticar cómo será el mundo como totalidad en el futuro. Por lo tanto, las personas en todo el mundo sienten que el mundo se está volviendo cada vez más incierto y cargado de peligros desconocidos e inescrutables.

Afortunadamente, sin embargo, los seres humanos no somos solamente simples observadores sino también participantes concientes y cocreadores intencionales de nuestro propio mundo. Lo que llamamos el mundo comprende una red sinérgica de conversaciones que continuamente se están formando, reformando y transformando. Esto significa que la sustancia del mundo es una idea, la cual se forma, reforma y transforma a sí misma por medio de las conversaciones de la humanidad, organizándose sinérgicamente a sí misma como una red multidimensional evolutiva. Visto de esta manera, nuestro ambiente más inmediato, fundamental y significativo no es la biosfera o la fisiosfera sino la “ideosfera”, la esfera metafísica invisible pero inteligible de las ideas y la ideación, que es la sustancia material de la red evolutiva de las conversaciones que constituyen el mundo. Dentro de esta ideosfera es donde nos involucramos en la creación de nuestro mundo.

De esta manera, el principal motor del mundo no es la tecnología en sí misma sino la idea. La tecnología sólo es un instrumento de la idea, el primer motor, pero no el primer motor en sí mismo. La idea, y la idea únicamente, es lo que mueve al mundo. Esto significa que podemos mover el mundo con nuestro pensamiento, a través de la generación y propagación de ideas. Sin embargo, el problema es que la mayoría de los seres humanos permanecen como consumidores de ideas y no como productores. El modo dominante de participación de la gente en la conversación de la humanidad es siendo consumidores de ideas propagadas dentro de la red de conversaciones. Por eso a menudo son presas fáciles de promotores y distribuidores profesionales de ideas, tales como instituciones educativas formales o medios de comunicación, cuyas ideas pueden ser nocivos contaminantes del ambiente ideosférico y por consiguiente de los individuos que respiran mentalmente en ese ambiente.

Aunque hoy en día estamos ante una proliferación de variados movimientos ecológicos, pocos somos conscientes del ambiente más decisivo de todos: la ideosfera. En realidad, el movimiento ecológico como tal es un movimiento ideológico cuyo combate se libra dentro de la ideosfera. Por lo tanto, sin una transformación ideosférica con respecto al ambiente biosférico, no se podrá efectuar una verdadera transformación ecológica en la biosfera. Lo que más necesitamos para una transformación sistémica de nuestro mundo es un movimiento ecológico de la ideosfera, que aborde directamente la ecología de las ideas y la ideación en sí misma. Y para que este movimiento tenga éxito, esto debe ocurrir principalmente dentro de cada individuo que decida participar en él.

Porque el pensamiento ocurre dentro del individuo. No es el colectivo sino el individual –como parte integrante del colectivo– él único que puede pensar y generar las ideas. El tipo de transformación ideosférica al que me refiero es un fenómeno sinérgico que surge cuando un suficiente número de individuos llegan a ser pensadores auténticos e independientes, esto es, generadores de ideas, productores de diálogos y contribuyentes a la red de conversaciones que componen el mundo.

La configuración de la ideosfera a lo largo de la historia ha permanecido concéntrica, con autoridades externas en el centro rodeadas por círculos de creyentes y seguidores, donde una autoridad realiza el pensar para sus seguidores. Incluso hoy, en el científico y tecnológicamente avanzado mundo occidental, nuestro sistema educativo está, en su mayor parte, diseñado para producir adultos bien informados, adeptos intelectuales, profesionales de valor en el mercado, pero que no piensen. Por eso el filósofo Martín Heidegger dijo: “El tema de reflexión más importante en estos tiempos de máxima reflexión es que aún no estamos reflexionando”. Porque el auténtico pensamiento exige autoría propia, la que a su vez exige un auténtico conocimiento propio y ante el cual nuestra educación permanece totalmente silenciosa

Como parte del impulso evolutivo que nos lleva a optimizar aquello que motiva nuestra transformación colectiva hasta una altura sin precedentes en la cultura y la civilización, la configuración ideosférica que requerimos para el siglo XXI es omnicéntrica, con centros independientes pero interconectados dentro de individuos soberanos intelectual y espiritualmente, que vivan y trabajen como su propias autoridades con respecto a la forma como piensan, conocen y actúan. Entonces, el pensar, saber y actuar de estos individuos auténticos se codesarrollará sinérgicamente mediante la configuración omnicéntrica de la ideosfera evolucionante. La Revolución de la Información que se está desarrollando con la omnipresencia de Internet es tanto la manifestación simultánea de esta configuración omnicéntrica de la ideosfera como su propio mecanismo.

De esta manera, la transformación de la ideosfera no significa la propagación de ningún conjunto particular de ideas, sino la transformación de la configuración de la ideosfera misma, pasando de la concentricidad hacia la omnicentricidad, donde cada individuo se empeñe en pensar auténtica e independientemente, en sinergia con los demás.

Los seres humanos nos encontramos mejor no cuando nos involucramos en la reflexión solitaria abstracta ni en nuestra transformación individual para nuestro propio bien sino cuando nos involucramos juntos en el acto de transformar el mundo. El acto de generación de ideas por medio del pensamiento auténtico y del compromiso sostenido en la conversación de la humanidad, si se realiza en el contexto de la búsqueda de verdad, belleza y bondad, conducirá a la poderosa acción moral que dará origen al Nuevo Mundo. Comprometerse en dicha acción moral y convertirse en cocreador del Nuevo Mundo es convertirse en un tejedor en el acto de tejer el mundo y en un constructor de historia en el acto de hacer historia.

No existe transformación individual completa separada de la transformación mundial verdadera. Porque el individuo es todo el mundo, porque el individuo es toda la humanidad. Así como nuestros pensamientos e ideas se entretejen en la tela del mundo, así se teje el mundo en la tela de nuestro ser. Saber que somos el mundo y que somos la humanidad es tener verdadera compasión. Vivir desde la compasión, desde este conocimiento de la identidad simétrica del individuo y del mundo, o del ser y la humanidad, es ser moral en el sentido más profundo de la palabra. La configuración omnicéntrica de la ideosfera permite al individuo experimentarse a sí mismo como el centro holográfico de todo el mundo, y exige que el individuo sea el agente responsable de la transformación de toda la humanidad.


Alineamiento más allá de los Acuerdos

Alineamiento es congruencia de intención, mientras que acuerdo es congruencia de creencias. El alineamiento es el nuevo principio organizacional de la configuración omnicéntrica de la ideosfera, mientras que el acuerdo es el antiguo principio organizacional de la configuración concéntrica. Dentro de la configuración omnicéntrica, la unión se logra como alineamiento de intención, a la vez que se fomenta la diversidad de visiones individuales. Dentro de la configuración concéntrica, la unidad se logra como un acuerdo en las creencias, a la vez que se pone freno a la diversidad de visiones individuales. El alineamiento exige lealtad a la autoridad propia del individuo. El acuerdo exige lealtad a la autoridad de las creencias originadas en una autoridad externa.

Los grupos basados en acuerdos entran en conflicto con otros grupos que no están de acuerdo con ellos. El desacuerdo frecuentemente se convierte en disputa sobre quién tiene la creencia “correcta”, y por lo general las disputas no se resuelven por medio de una argumentación lógica. En consecuencia, la ilógica de la fuerza penetra en el reino de lo correcto, muchas veces ocasionando violencia. Tristemente, todo esto es demasiado común en muchas partes del mundo y en muchos segmentos de la sociedad.

El alineamiento es una congruencia de resolución para el logro de un objetivo particular. Es un objetivo que está en el futuro, que es del futuro, cuyas variables desconocidas o impredecibles inevitablemente entran en las ecuaciones generadoras para su logro. Por lo tanto, inherente al alineamiento está el espíritu de búsqueda. El espíritu de búsqueda genera el diálogo abierto y evolutivo. Los participantes de una búsqueda aportan diversos puntos de vista mientras están unidos en la misma búsqueda. Cuando conjuntamente eligen un camino de acción, saben que su decisión es un acuerdo tentativo, susceptible de ser modificado, alterado o descartado en el camino. La pregunta no es “quién tiene la razón” sino “qué es lo mejor” para el cumplimiento de la intención compartida.

El alineamiento genera sinergia. Cuando los individuos están alineados en la búsqueda, su inteligencia colectiva a menudo genera resultados que están más allá de la inteligencia de cualquier individuo separado. Aunque la ubicación del pensamiento siempre permanece dentro del individuo, el impacto sinérgico del pensamiento de los otros lleva al individuo más allá del modo y límite normal de su pensamiento. Individuos con diferentes creencias pueden alinear su intención, convirtiendo sus diversos puntos de vista en un bien común. Ya no necesitamos ni nos podemos permitir las usuales políticas de opinión y dominación, de acuerdo versus desacuerdo, que están pervirtiendo la integridad de la unidad humana y poniendo en peligro el futuro de la raza humana. Lo que necesitamos, en cambio, es una nueva política de intención y alineamiento dentro de un universo abierto y omnicéntrico.

Cuando reflexionamos en el Kosmos y en nuestra interioridad, nos damos cuenta de la existencia de un Alineamiento Kósmico que une a cada ser en el universo. También nos damos cuenta de que humanidad es, en verdad, “humana-unidad” y que en nuestra intención común de paz, felicidad y prosperidad, ya estamos alineados kósmicamente. Si podemos despertar a la realidad de este Alineamiento Kósmico, entonces nos daremos cuenta de que con nuestro actual conocimiento y con nuestra inteligencia colectiva, la verdadera paz, felicidad y prosperidad global están a nuestro alcance.

El poder de transformación que poseemos es enorme. En lugar de temer a lo incierto, solamente necesitamos alinearnos concientemente con el Alineamiento Kósmico que existe eternamente en el Ser de nuestros seres.


Artículo publicado en la revista Kosmos (en inglés) y traducido por Sabiduría Arcana

miércoles 25 de abril de 2007

La Teología de la Liberación en su momento más crucial


La interpretación latinoamericana del "kerygma" evangélico (el mensaje de salvación de Jesús), afirmado en las asambleas episcopales surcontinentales de Puebla y Medellín, corre el grave riesgo de una condena vaticana, durante la próxima visita del Papa a Brasil.

Según informa la agencia ECUPRES, el obispo brasileño Pedro Casaldáliga advirtió seriamente al Papa Benedicto16 que el severo castigo impuesto al teólogo Jon Sobrino marcará negativamente su primer viaje a América Latina, en ocasión de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano y Caribeño que se realizará en Aparecida, Brasil, en el próximo mes de mayo.

Casaldáliga manifestó que “con muy mala sombra, como dirían los castizos” estalló “el proceso de nuestro querido Jon Sobrino”, produciéndose un hecho “muy sintomático, porque un cardenal de la curia ya ha declarado que antes de Aparecida estará liquidada la Teología de la Liberación”. Se da por seguro que la mención de Casaldáliga sobre “un cardenal de la curia” se refiere a López Trujillo, de Colombia, visto como un fuerte detractor de Sobrino y de la Teología de la Liberación (TL).

A fines de marzo, López Trujillo causó un serio problema diplomático en México. Al visitar ese país, como enviado papal para un encuentro católico romano, realizó contundentes declaraciones en contra de la despenalización del aborto, al punto que legisladores del PRD exigieron la expulsión del Cardenal, invocando artículos de la Constitución de México, al calificar los dichos de López Trujillo como una intromisión en los asuntos internos del país.

Sobre la sustentabilidad de la profecía acerca de la Teología de la Liberación, Casaldáliga opinó que “ese ilustre purpurado habrá de aceptar, supongo, que después de Aparecida continuará vivo y activo el Dios de los Pobres, y continuará subversivo el Evangelio de la Liberación; y que desgraciadamente el hambre, la guerra, la injusticia, la marginación, la corrupción, la codicia, continuarán exigiendo de nuestra Iglesia el compromiso real al servicio de los pobres de Dios".

En su misiva al Santo Padre, el obispo que por décadas estuvo al frente de la diócesis de São Felix de Araguaia, en el Estado de Mato Grosso, se preguntó acerca de qué es y quién tiene la verdad, recordando a Poncio Pilato que se lavó las manos luego de preguntar a Jesús sobre la verdad.

Casaldáliga agrego que "la religión y la política han de acoger esa respuesta hasta las últimas consecuencias. La vida de Jesús es esa misma respuesta. La opción por los pobres define toda política y toda religión. Antes era "fuera de la Iglesia no hay salvación"; después "fuera del mundo no hay salvación". Jon Sobrino -agrega- nos recuerda, una vez más, que fuera de los pobres no hay salvación. Juan XXIII abogaba por una Iglesia de los pobres, para que fuese la Iglesia de todos. Los pobres definen, con su vida prohibida y con su muerte antes de tiempo, la verdad o la mentira de una sociedad, de una Iglesia".

A estas declaraciones del obispo brasileño, las informaciones periodísticas adjuntan las del teólogo Leonardo Boff quien, dirigiéndose a Jon Sobrino, dijo: “Te escogieron a ti, el más profundo teólogo latinoamericano, el que mejor articula espiritualidad y teología, inserción en el pueblo crucificado y reflexión, el que presenta en mayor grado las virtudes insignes que caracterizan la santidad. Separaron tu obra de tu vida doliente y amenazada, como si pudiesen separar el cuerpo del alma. Sólo autoridades carnales que perdieron todo sentido del espíritu podrían perpetrar tamaña agresión. Bien dijo don Oscar Romero, asesinado en El Salvador, a quien tú tanto asesoraste: 'Se mata a quien estorba'. Participas en cierta forma de este destino'.

Jon Sobrino, vasco, quien vive en El Salvador desde hace 50 años, recibió innumerables manifestaciones de solidaridad desde todo el mundo luego que recibiera una severa sanción desde el Vaticano, a través de una carta pastoral firmada por el propio Papa y los titulares de los doce dicasterios romanos. Fue, y lo sigue siendo, el principal sostenedor de la Teología de la Liberación, a la que luego se sumaron el ya fallecido obispo de Olinda y Recife en Brasil, Dom Helder Cámara, Leonardo Boff, el argentino Armando Croatto, Frei Betto y otros más que reconocidos teólgos latinoamericanos.

La sanción aplicada a Sobrino establece que no puede publicar más textos doctrinarios (le ha sido retirado el "nihil obstat", que es una suerte de permiso jerárquico para difundir las propias ideas) y se le ha compelido a que renuncie a sus cátedras de teología en varias universidades católicas latinoamericanas.

El Vaticano lo acusó concretamente de hacer excesivo hincapié en la naturaleza humana de Jesucristo, ignorando su naturaleza divina. Y se lo ha reconvenido en forma muy severa por su propia concepción de la liberación. La Iglesia jerárquica sostiene que Jesús vino al mundo al liberar al hombre del pecado, y no tanto de sus consecuencias sociales e históricas.

Sobrino replicó que él jamás negó la divinidad del Hijo de Dios, que el concepto bíblico de liberación es de naturaleza histórica (y puso como ejemplo la liberación "política" del pueblo judío de la esclavitud egipcia), y que no puede hablarse secundariamente de las "consecuencias sociales" del pecado en pueblos donde la misión de los sacerdotes y de los obispos es cumplir con el primer mandamiento, ante prójimos marginados, excluídos, hambrientos, sometidos a la esclavitud de los vasajalles dictatoriales o a las políticas de exterminio del imperialismo.

Lo de Sobrino no es nuevo en la historia de la Iglesia. Como tampoco es nuevo el comportamiento romanista y poco católico (catolicismo significa propiamente universalidad) del Vaticano y en particular de la Congregación para la Doctrina de la Fe (conocida más con su nombre primitivo: el Santo Oficio). A lo que debe sumarse, desde luego, el carácter conservador del nuevo Papa, que cuando era simplemente Joseph Ratzinger presidió durante 25 años ese dicasterio.

Por esa censura inquisitorial pasaron desde Galileo (¡a quien Juan Pablo Segundo reivindicó 500 años después de su muerte!), hasta el teólogo alemán Karl Rahner y el francés Ives Congar, Teilhard de Chardin (que intentó conciliar la teoría de la evolución con la Creación infinita del universo), su exégeta Henry De Lübac, y tantos otros que aún esperan la reivindicación histórica y doctrinaria de parte de los cazadores de brujas.

Su único pecado consistió el humanizar el mensaje evangélico a los tiempos que corrían.

Como ocurre ahora con la Teología de la Liberación, que busca que el mensaje de la Redención llegue a los cristianos y a los pueblos más pobres y desvalidos, desangrados por lo que Eduardo Galeano alguna vez pintó como "las venas abiertas de América Latina".

Brasil y la visita del Papa en mayo es crucial. ¿Seremos declarados anatemas los que siguiento el mensaje de ese Jesús misericordioso, damos agua al sediento y pan al hambriento, y dejamos que los niños vengan a nosotros, y hasta perdonamos a una prostituta sin pedirle que confiese sus pecados? ¿Morirá la Iglesia de las Catacumbas?

Teólogos de la Liberación anuncian evento paralelo a la V Conferencia

El evento se realizará en la sede del Instituto del Corazón Eucarístico en el pueblo turístico de Pindamonhangaba, muy cerca de Aparecida, del 18 al 20 de mayo, coincidiendo con los días centrales de la V Conferencia, con la intención de tener un impacto en los obispos reunidos en Aparecida desde la perspectiva de la Teología de la Liberación.

El seminario contará con la participación de controvertidos teólogos como el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, autor de la obra censurada por el Vaticano "Teología de la Liberación - Perspectivas"; Pablo Richard, un sacerdote chileno suspendido en sus funciones clericales; el brasileño Agenor Brighenti, miembro del controvertido grupo de presión marxista "Amerindia" y otros liberacionistas.

Según los organizadores, el evento llevará por título "América Latina, Cristianismo e Iglesia en el siglo XXI" y tiene como objetivo "reflexionar sobre los desafíos de la realidad latinoamericana y encontrar respuestas para los mismos en cuanto Iglesia".

El día 18, las conferencias tratarán sobre "los desafíos de la realidad mundial, la realidad latinoamericana y los desafíos para el cristianismo en el siglo XXI", desde la perspectiva de esta corriente teológica. El 19, Gutiérrez y Richard desarrollarán respectivamente los temas "Un cristianismo para América Latina" y "Una Iglesia para América Latina". El último día, dos miembros del Consejo Nacional de Laicos del Brasil abordarán el tema de "La laicidad en una Iglesia latinoamericana comprometida con la construcción de la justicia".

El Consejo Nacional de Laicos del Brasil publicó recientemente el documento "Rumbo a Aparecida: Manifiesto del Pueblo de Dios". El documento, centrado exclusivamente en temas políticos, ideológicos y económicos, comienza señalando que "en América Latina y el Caribe se vive la expectativa de la superación de estructuras injustas, agravadas, actualmente, por el sistema neoliberal... el abismo entre ricos y pobres sigue siendo una ofensa a Dios Padre-Madre de la humanidad". El texto pide a los obispos participantes en Aparecida que se conviertan en agentes sociales y políticos de cambio económico en la región, y concluye señalando que las comunidades cristianas de América Latina y el Caribe "se sienten comprometidas con la defensa de la naturaleza y la preservación de la vida humana, animal, vegetal y de las aguas. Sin una nueva espiritualidad integradora de la lucha por la liberación ecológica, no habrá futuro y corremos el riesgo de destruir el lugar de la alianza de Dios con los seres humanos y con toda la creación", concluye el texto.


Fuentes: Adital y Diario Panorama

Consejo de Europa aboga por diálogo entre religiones en el viejo continente


La Conferencia Europea sobre la Dimensión religiosa del Diálogo Intercultural, organizada por el Consejo de Europa, concluyó hoy en San Marino con una declaración en la que se recomienda a los Estados y comunidades religiosas que se intensifiquen el diálogo entre religiones.

El documento final del encuentro de dos días celebrado en el pequeño estado europeo instó a que aumenten 'las buenas prácticas de intercambio entre los componentes sociales, políticos y religiosos en favor de una mayor comprensión y aceptación recíproca', según un comunicado. La directora general de Educación y Cultura del Consejo de Europa, Gabriella Battaini, fue la encargada de presentar el documento y señaló que 'es el primer paso de los esfuerzos para promover, estimular y desarrollar el diálogo intercultural y religioso en Europa'.

El ministro de Exteriores de San Marino y presidente de turno del Consejo de Europa, Fiorenzo Stolfi, afirmó que la historia de paz del pequeño país que dirige, enclavado en el este italiano, cerca de la costa adriática, lo hace 'un lugar ideal para el encuentro y la mediación'. La declaración final de San Marino analiza la situación internacional y recoge la preocupación de los participantes por el aumento de los actos violentos debidos a una intolerancia religiosa. Asimismo se acordó la instauración de una reunión anual para estudiar la dimensión religiosa del diálogo entre culturas.

En la clausura de la Conferencia intervinieron el representante de la comunidad islámica de Eslovenia, Osman Djogic, el gran rabino de Moscú, Pinchas Goldsmidt, el obispo de San Marino-Montefeltro y jefe de la delegación de la Santa Sede, Luigi Negri y el presidente de los derechos de la Conferencia de ONGs del Consejo de Europa, Gabriel Nissim.


Fuente: Terra Actualidad - EFE

2007: Menos guerras, pero estancamiento de los procesos de paz


El informe anual ‘Alerta 2007’ de la Escuela de Cultura de Paz habla del espejismo que provoca el estancamiento del número de guerras y confirma los problemas para consolidar procesos de paz y rehabilitación debido a otros intereses.

El estancamiento del número de conflictos armados, el incremento de procesos de paz y la cifra cada vez mayor de personas que entran en procesos de desmovilización podrían hacer pensar que en el último año ha habido avances en el mundo en materia de paz y no violencia. Pero se trata de un espejismo.

Como explican desde la Escuela de Cultura de Paz, es necesario hacer “una lectura menos optimista” o “más crítica” sobre esta cuestión porque aunque los datos anteriores son ciertos también lo es que cada vez hay más dificultades para impulsar con éxito procesos de rehabilitación posbélica, que hay crisis humanitarias muy graves e ignoradas por la comunidad internacional y que continúan aumentando las inversiones en armamento.

La Escuela de Cultura de Paz hace esta reflexión en Alerta 2007 (pdf), un informe anual que analiza lo ocurrido en materia de conflictos, derechos humanos y construcción de paz a raíz de varios indicadores como las situaciones de tensión, los derechos humanos, el dimensión de género y el respeto al derecho internacional humanitario.

A finales del 2006 había en el planeta 21 conflictos armados, los mismos que el año anterior. De todos estos, nueve tuvieron lugar en países africanos y ocho se localizaron en regiones asiáticas como Sri Lanka. “La triste novedad en el año 2006 fue el conflicto armado que desencadenó Israel en julio con la invasión del Líbano, que contribuyó a agravar la situación que se vive en la región con relación a los otros dos conflictos armados en los territorios ocupados palestinos y en Irak”, afirma el informe.

Otra de las preocupaciones, añade la Escuela de Cultura de Paz, es que “cada vez existen más evidencias de que la explotación del petróleo puede encontrarse en el origen de numerosos conflictos armados y de situaciones de tensión”.

Patrones occidentales para la rehabilitación posbélica

Aunque el número de conflictos se mantuvo en 2006 no se vio que los procesos de rehabilitación posbélica que estaban en marcha avanzaran, y eso, según la Escuela de Cultura de Paz, es signo de preocupación sobre todo porque “se continuó aplicando el patrón occidental de democratización”. Esto significa que en dichos procesos lo que se priorizó fueron la reforma del sector de la seguridad y la imposición de una economía de mercado como modelo económico.

“El comportamiento internacional en los escenarios de rehabilitación posbélica a lo largo del año 2006 no ha estado exento de intereses estratégicos y, por lo tanto, la mayoría de estas intervenciones no han sido neutrales, advierte el informe, que recuerda que la construcción de la paz “sólo puede funcionar si cuenta con la voluntad de los dirigentes nacionales y la implicación de la población”.

Asimismo, el análisis de la Escuela de Cultura de Paz también se detiene en cuestiones como las crisis humanitarias y el desarme. Sobre este último, el documento advierte que los gastos militares en 2006 alcanzaron unas cuotas “equiparables a las registradas durante la Guerra Fría”. Sobre las crisis humanitarias, en cambio, acusa a la comunidad internacional de agravarlas a consecuencia de “falta de voluntad política” y advierte de “la utilización de la hambruna, el desplazamiento forzoso y la violación como tácticas de guerra”.

Incidir en la prevención

A los 21 conflictos armados que tuvieron lugar el año pasado hay que añadir el aumento de los escenarios de tensiones políticas y sociales en numerosas regiones como Zimbabwe, Nigeria, Timor-Leste –donde los incidentes provocaron el desplazamiento de un décima parte de la población.

“La existencia de todas estas tensiones en un número prácticamente igual al del año anterior, más de 50, pone de relieve los pocos avances en materia de prevención de conflictos, señala la Escuela de Cultura de Paz, que alerta que la prevención “continúa siendo una asignatura pendiente mientras el discurso preventivo y su práctica no vayan de la mano y sepan realizar lecturas y globales de los problemas”.

Se trata, concluye el informe Alerta 2007, se actuar “a tiempo” para que las tensiones no se transformen en conflictos armados, de promover negociaciones, de “acompañar de forma inteligente” a los países que salen de una guerra, de evitar malos gobiernos y de fomentar el desarme, entre otros.


Fuente: Canal Solidario-OneWorld

Tesis para hacer posible el fin del conflicto vasco, por Vicenç Fisas


No conozco ningún proceso de paz en el mundo que no haya ido acompañado de tremendas contradicciones, sorpresas, retrocesos, crisis profundas y polarizaciones extremas, pero también de oportunidades, asunción de riesgos y persistencia. En el caso vasco eso ha sido y es evidente, y no hay más que recordar los momentos esperanzadores del primer semestre del pasado año, el absoluto desánimo y desconcierto producido por el atentado de finales de año, la tensión provocada por la huelga de hambre de De Juana Chaos y la decisión final tomada por el Gobierno sobre este caso. Todo lo acontecido son lecciones a aprender para el futuro para que en un día no muy lejano se pueda reabrir el proceso.

Estamos sólo en una etapa complicada de un proceso más largo, iniciado en los primeros años de la década y que probablemente termine a finales de la misma. El proceso no se inició con el alto el fuego, sino mucho antes, y el atentado de Barajas no puede hacer olvidar el paulatino cambio de las actitudes iniciales, comportamientos y demandas de la mayoría de los principales actores que han intervenido en el proceso, aunque ahora cueste recordarlo o reconocerlo, pero que constituyen un activo que muy posiblemente permita abrir una nueva etapa en un futuro no necesariamente lejano. El diálogo, aunque les pese a algunos sectores, nunca debe ser un concepto a despreciar, dado que es la base esencial de toda una serie de actividades que deberán realizar todos los actores y círculos vinculados a un conflicto.

Casi ningún proceso finaliza con victoria/derrota y venganza sobre una de las partes, por odiosa que sea, sino mediante un final concertado y dialogado. Es más, por muy mal que vayan las cosas ahora, nunca es conveniente romper todos los canales de comunicación, aunque en determinados momentos tenga que utilizarse de manera reservada, informal o a título personal, de modo que en otras circunstancias más favorables sea más fácil reiniciar los contactos y el diálogo entre partes que se han distanciado o han roto todo contacto.

Un aspecto decisivo y esperanzador logrado en los últimos años es que en la sociedad vasca ya existe un consenso político de que las decisiones de calado han de tomarse con mayorías muy amplias (el consenso suficiente) y nunca por la lógica perversa y polarizadora del 51% de los votos, y que ningún proceso de paz es viable sin la participación de los sectores políticos más próximos a los grupos armados. Por tanto, en el "consenso suficiente" necesariamente deberá participar Batasuna, guste o no, además del PSE (opción más probable) o el PP (muy improbable en el día de hoy). La "propuesta de Anoeta" de tener dos mesas en paralelo (el diálogo Gobierno-ETA por un lado, y separadamente el diálogo entre todos los grupos políticos) continúa teniendo sentido, pero sólo en la medida en que ambas mesas puedan ser una realidad a corto plazo y puedan actuar con independencia, esto es, que no exista tutela alguna por parte de ETA respecto a la mesa política. Para ello, cada actor primario ha de asumirplenamente sus responsabilidades en cada fase del proceso, sin demoras ni excusas, porque desperdiciar o retrasar indefinidamente las oportunidades y las posibilidades de actuación tiene siempre un precio muy elevado. Al respecto, no sirve para nada arrojar todas las culpas a los demás, pues cada cual tiene que analizar en qué cosas ha fallado. De este modo, si Batasuna y la "izquierda abertzale" se independizan claramente de cualquier posicionamiento militarista de ETA, se abriría un espacio decisivo para la resolución del conflicto, que no debería ser boicoteado por ninguna instancia del Estado o del Gobierno. Pero para que todas las formaciones políticas puedan participar en procesos electorales y convertir la política en el instrumento de la solución, la legislación existente (como la Ley de Partidos) debería reformarse para hacerlo posible. El PP no debería olvidar que cualquier Gobierno tiene la obligación política y moral de intentar poner fin a un conflicto que causa víctimas mortales, sufrimientos y polarización entre la población, y que por ello ningún Gobierno debería ser acusado de traidor por querer llevar a cabo una iniciativa en este sentido. En el caso del conflicto vasco, no hay "precio político a pagar", sino una apuesta por desarrollar la democracia respetando las decisiones colectivas mediante procedimientos democráticos y con metodologías previamente acordadas, y no hay que confundir costes o sacrificios con precios políticos.

En conflictos con actores semejantes a ETA, es mejor preparar el terreno para que dicha organización decida autodisolverse por puro pragmatismo, a cambio de concertar ciertos beneficios para sus presos, pues el escenario de una absoluta derrota por medios policiales es irreal en organizaciones con amplia capacidad para regenerarse. Lo anterior implica también que ETA deberá abandonar cualquier término ambiguo en las siguientes fases de aproximación que pudieran darse. Éstas pueden quedar sumamente debilitadas por un tiempo más o menos largo, pero también pueden renacer de las cenizas. En todo caso, a partir de ahora ya no valdrá la más mínima confusión en lo que se dice, de la misma manera que no se podrá prometer lo que se sabe que es
irrealizable.

Vicenç Fisas es director de la Escuela de Cultura de Paz (UAB). Sus últimos libros son Anuario 2007 de procesos de paz (en prensa) y Procesos de paz y negociación en conflictos armados.

Artículo publicado el El País el 23/04/2007

martes 24 de abril de 2007

Cabellos al viento, por Koldo Aldai


Hay un equilibrio ancestral entre lo oculto y lo diáfano, del que depende a menudo la continuación de la propia vida. No todo tiene que ser revelado a la primera, ni siquiera el rostro femenino, la más excelsa de las creaciones. El ocultamiento puede dar también poder. La mujer es muy libre de conservar el misterio, el “eros” mediante el velo o el pañuelo.

Algo muy distinto es el decretazo de Mahmud Ahmadineyad. Cada mujer iraní sabe cuánto de su cabello pertenece al mundo y cuánto únicamente a ella. Sólo ella conoce esa precisa proporción. La barba de ningún ayatollah se puede meter por medio.

Ningún poder está legitimado para irrumpir en algo tan personal. La administración en cada cuál de lo escondido y lo manifestado es intransferible. Es una decisión íntima y por lo tanto sagrada, en la que nadie puede inmiscuirse. El clero chií no puede gobernar sobre el vestuario de una mujer. Isis siempre camina libre y a sabiendas de lo que ha de mostrar, de lo que debe ocultar, en razón de las circunstancias, según por dónde avanza.

Las distancias siempre las marca ella.

En nombre de la religión se profana lo más sagrado del ser humano que es la libertad. En nombre del Profeta se legisla sobre lo que jamás Él se pronunció. Su primera mujer no llevaba ni pañuelo, ni velo.

No les tapan los ojos que sirven para ver, no les privan de la boca que necesitan para comer. Les privan del cabello que invita a florecer y si todas florecen se acaba la dictadura. Muchas se preguntan al peinárselo: ¿Con qué jugará el viento en las calles y avenidas? ¿En dónde se enredará el aire que llega del desierto? ¿Dónde reposará la mirada pura, dónde enmudecerá el hombre, cuando todas estemos ocultadas?

Pero no hay pañuelos para ahogar todos los cabellos. Sus hijas remontan las azoteas y con su pelo, color de cobre, saludan al cálido viento.


Koldo Aldai. Equipo de Portal Dorado

Catecismos de nuestra infancia. El papa Benedicto XVI resucita el infierno


Contra lo dicho por Juan Pablo II en 1999, Ratzinger sostiene que "el infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno"

El teólogo Enrique Miret Magdalena suele presumir de que, entre los 35.000 libros acumulados en su larga vida -ha cumplido ya 93 años-, la joya es la colección de 1.500 catecismos en todos los idiomas. Los españoles son pieza aparte, como demostró Miret hace algunos años en el libro El catecismo de nuestros padres. Llama la atención, en los sombríos y terribles textos de la España nacionalcatólica, cómo abundaban los que oían por todas partes el galope de los caballos del Apocalipsis. "¿Hay más que un infierno?", se pregunta el catecismo del padre Astete en la versión de 1955. Respuesta: "Hay cuatro infiernos, y se llaman: infierno de los condenados, purgatorio, limbo de los niños, limbo de los justos o seno de Abraham". El catecismo Nuevo Ripalda en la nueva España, edición 1951, llama a Dios el "remunerador" (porque "premia a los buenos y castiga a los malos").

La idea tópica del infierno le parece al teólogo Juan José Tamayo un "cotilleo morboso". Tamayo inicia el capítulo dedicado a este tema en su ya clásico Para comprender la escatología cristiana (Editorial Verbo Divino, Pamplona, 1993), con la conocida cita de Sartre: "El infierno son los otros".


Publicado en El País el 23/04/2007

lunes 23 de abril de 2007

Un mapa de Política Integral, por Nacho Gallego

Tengo pendiente dar una pequeña charla a unos amigos sobre globalización y política integral, y voy a aprovechar para escribir y hacer unos pequeños apuntes y gráficos sobre el tema.

Me apetece mucho explorar este tema de la política, un asunto en el que todos invertimos mucho tiempo y energía en discusiones, debates, acciones socio-políticas, etc. Y al ser un tema tan complejo, con tantos focos desde los que observarlo, yo necesito “subir a lo alto” y tomar una foto en perspectiva, para luego ir poco a poco metiéndole mano a esto de la política.

Para mí, hablar de política es tratar simultáneamente los aspectos políticos colectivos, y los aspectos individuales de cada persona. Y todo ello sin olvidar escarbar en los conocimientos cuantificables (externos) (estadísticas, datos económicos, etc.), y en las interpretaciones cualitativas (internas) (valores, motivaciones políticas, aspectos culturales, etc.) tanto de las personas, como de sus grupos. Además, dada la importancia del factor globalizador actual, creo fundamental comprender la evolución histórica de la política, para poder actuar en ella con eficacia. Todo lo dicho en este párrafo nos conduce a un estudio integral de la política, comprendiendo al menos sus niveles evolutivos desde los 4 cuadrantes de la realidad.

En base a esta idea, he elaborado mi propio “mapa político”. Pero antes de esto, te propongo un pequeño juego. Consiste en que reflexiones y contestes a las siguientes 4 preguntas - cada una referida a un cuadrante de la realidad - con la idea de que deduzcas por ti mismo la evolución en cada uno de ellos. Allá vamos:

1) ¿Qué sistemas políticos han existido a lo largo de la historia? ¿Puedes ordenarlos por orden de emergencia histórica?. Y si quieres puedes fijarte cuales de ellos siguen activos en la actualidad, y en que partes del mundo. (cuadrante exterior-colectivo).

2) ¿Qué roles o conductas socio-políticas han desarrollado las personas en cada una de estas formas de gobierno? Fíjate en su secuencia evolutiva. (cuadrante exterior-individual).

3) ¿Qué nivel o forma de pensamiento personal crees que acompañaba a cada rol personal y a cada sistema político? ¿Ves su relación? ¿Puedes intuir también aquí una secuencia evolutiva? (cuadrante interior-individual).

4) ¿Qué cultura o visión del mundo ha emergido en paralelo con cada sistema político? ¿Ves alguna relación de estas formas de cultura con los roles y la conciencia de cada ciudadano que participa de ella? ¿Hay alguna evolución cultural? (cuadrante interior-colectivo).

Bueno, si has respondido a estas preguntas, ya tienes tu mapa o modelo Nº1 de Política Integral. Enhorabuena. Y por supuesto no importa que la expreses en forma gráfica, oral, escrita, mental, etc. según tus preferencias. Más adelante puedes completarlo o verlo desde otros ángulos, ya que creo que los mapas también evolucionan ... junto con la realidad.

Ante todo, quiero recalcar que yo no soy para nada un experto en política, y que estos gráficos son simplemente mi forma de aprender, primero elaborando estos apuntes, y después aprendiendo del debate con vosotros (si este surge).

Bueno, aquí muestro mi ejemplo de mapa. Podéis verlo más grande en este enlace a flickr.



Lo explico un poco. Los sistemas de gobierno han evolucionado históricamente pasando por varios niveles; Clanes familiares, tribus, feudos, monarquías autoritarias, democracias multipartidistas, y democracias sociales. Y parece que la evolución sigue hacia nuevas formas de gobierno.

Cada forma de gobierno esta relacionada con un comportamiento o rol de los dirigentes políticos; patriarcas y matriarcas, jefes tribales, señores feudales, reyes y nobles, y gobernantes demócratas. Actualmente en los países más desarrollados, los ciudadanos van asumiendo mayor protagonismo en su autogobierno. Además, pienso que cada rol político ha surgido en el momento histórico en que había personas con un nivel de pensamiento y creencias que los capacitaba para ello. Y parece que todo ello fue emergiendo paralelamente a la evolución de las sucesivas culturas humanas.

Mirando el gráfico me surgen muchas preguntas que espero debatir con los interesados. ¿Dónde encajan los distintos modelos e ideologías políticas en este gráfico? ¿Qué sistema político encaja mejor en cada país? ¿Qué formas de gobierno vienen después, al menos en los países occidentales? ¿Qué podemos pedir a una política integral? ¿Qué podemos hacer cada persona para mejorar el panorama político en el mundo?

Bueno, seguiré usando este blog como herramienta para plantear algunas ideas muy básicas que he sacado leyendo y pensando sobre el tema de la política integral. Antes os presenté un diagrama personal que me ayuda a comprender la evolución de la política en cuatro cuadrantes de la realidad. Ahora deseo expresar alguna utilidad que me ha dado este diagrama para interpretar la realidad. Aquí va un pequeño cajón desastre de ideas de partida, que tal vez con vuestra ayuda podamos desarrollar en el futuro.

Pienso que cada ideología política da respuestas a los retos de una sociedad determinada, con personas en unos niveles de conciencia determinados. Por tanto, es normal que haya tantas creencias e ideologías políticas como personas habitan este planeta. Y por tanto, más que competir entre ellas por ser la mejor ideología del “mercado político”, tal vez seria mejor que comprendiéramos el “lugar” y el “papel” que desempeña cada una de ellas en el mundo. ¿Cual es este lugar y este papel? Bueno, esto es una pregunta muy difícil de responder, necesitaría preguntaros a cada una de las persona con las que comparto el mundo. Pero al menos para plantear una aproximación, podemos usar un ejemplo muy básico, que lo tenemos en este diagrama (podéis verlo semi traducido en flickr) que he obtenido en The Integral Politics Website (en ingles).

Por ejemplo, parece que las personas que se identifican con ideologías de izquierda, están más preparadas para ver y actuar sobre los problemas de desequilibrios sociales, los de temas ambientales, los de convivencia, etc. Es decir, sobre los problemas objetivos externos de las sociedades modernas y postmodernas. Mientras que las personas que se identifican con ideologías de derechas, están más preparadas para ver y actuar sobre los problemas morales, de responsabilidad personal, de valores comunitarios, etc. Es decir, sobre los problemas internos de las culturas y las personas de unas sociedades convencionales y modernistas. Aunque también es cierto, que en algunos países las visiones de derecha asumen cada vez más un protagonismo en temas económicos. No es fácil generalizar ¿verdad? ¿Tú como ves esto?

¿Y dónde encajan el marxismo, el anarquismo, la postura de los verdes, los fundamentalismos políticos, etc.? No es fácil deducirlo, pues el mapa no es el territorio, aunque al menos el diagrama anterior da algunas pistas. ¿Son todas las posturas políticas respetables? ¿algunas son dañinas? ¿son unas mejores que otras? Muchas preguntas difíciles de contestar, además, veo que continuamente caigo en la despersonalización, es decir en crear una vida propia a las ideologías, y con ello desligarlas de las personas, donde siento que realmente habitan en forma de creencias internas. Voy con mucha precaución.

Partiendo de la idea de que somos las personas las que influimos sobre los problemas, y que como personas actuamos en función de nuestras creencias políticas, pienso que ninguna de nuestras ideologías puede por si sola solucionar los problemas que nos aquejan. Tal vez seria bueno usar equilibradamente varias posturas distintas, y lo que es lo mismo, escuchar a muchas personas con visiones distintas ¿Cómo hacerlo? ¿Qué retos nos plantea esto? ¿Es adecuado escuchar por igual todas las posturas? ...

¿Qué problemas hay actualmente en la política? Sobre esto se habla mucho, y hay millones de opiniones. Seguramente todas dan algunas buenas ideas sobre este fenómeno tan complejo. Para mi, uno de los problemas es que seguimos usando modelos e ideologías políticas parciales, despersonalizadas y enfrentadas entre sí. La derecha contra la izquierda, por ejemplo. Además la complejidad del mundo aumenta más rápidamente que la evolución de los modelos políticos que podrían ayudarnos a navegar por esta complejidad.

¿Es posible una política más amplia y resolutiva? Yo pienso que si, y por eso estoy escribiendo este post. ¿Cómo podría ser esta? Es una pregunta difícil, y lo que mas deseo es que la planteemos entre todos los que tengamos algo profundo que aportar. Para mi es importante que esta política equilibre los valores internos y los valores externos, y que este preparada para servir de soporte tanto a cada persona como a cada grupo humano.

Pero vayamos despacio, con mucha paciencia, pues pienso que esta política integral más amplia surgirá cuando estemos preparados para ello, tanto personal como colectivamente, y que la podremos aplicar en muy pocos lugares del mundo, en aquellos donde estas formas de política surjan de forma natural como creencia ideológica de un gran numero de sus habitantes.

Esta es otra ... ¿Qué opináis de imponer una forma de gobierno en otro país? Esperad, rehago la pregunta con un ejemplo concreto, ¿es adecuado tratar de crear una democracia en Afganistán? ¿Están preparados sus ciudadanos para este modelo de política? ¿ellos mismos creen en la democracia?

Y ahora, pensando en mi España, ¿pueden reconciliarse la derecha y la izquierda? Es decir, ¿podremos en algún momento los ciudadanos y los políticos aprovechar lo bueno de cada una de las ideologías políticas actuales? Hay algo que me inquieta, y es la sensación que tengo de que las personas de posturas de derecha están limitando con su visión el progreso social y la resolución de los grandes problemas ambientales y de convivencia mundial. Mientras que las personas que piensan en función de la izquierda están bloqueando todo lo que suene a transformación interna de las personas, por no creer en la importancia de estos valores internos en los aspectos socio-políticos. ¿Qué sentís sobre esto? ¿Me he explicado bien?

Espero haber aclarado un poco este tema, y sobre todo haber generado muchas más preguntas. Yo lo reconozco, cuanto más escarbo en estos temas más preguntas me surgen. Dejo por una temporada aparcada este tema de la política integral, esperando que muchas de mis preguntas germinen en nuevas comprensiones del tema. También agradeceré eternamente toda ayuda vuestra en mi deseo de comprender con más profundidad este tema.

Fuente: Blog de Nacho Gallego Aquí y Ahora

domingo 22 de abril de 2007

Declarado el hombre más feliz del planeta. Estudio: cerebro budista increíble


Es más feliz que usted, seguro. Mucho más. Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin (EEUU). Los especialistas en neurociencia afectiva le nombraron «el hombre más feliz de la Tierra». A sus 61 años, quien hoy es asesor personal del Dalai Lama tiene una vida digna de un guión de cine. Biólogo molecular, hijo de un filósofo ateo, dejó su carrera por abrazar al budismo.

¿Una bonita casa en la playa? Matthieu Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las montañas de Nepal. ¿Una cuenta bancaria boyante? Ha entregado todo el dinero de las ventas de sus libros a la caridad. ¿Quizá un matrimonio bien avenido o una excitante vida sexual? Tampoco: a los 30 años decidió acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos. En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo, este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que usted y yo. Mucho más feliz. El más feliz.

Científicos de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes.

Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose un título –«el hombre más feliz de la tierra»– que él mismo no termina de aceptar. ¿Está también la modestia ligada a la felicidad? El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de «emociones positivas» que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales».

El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor, un coche más grande o una pareja más estupenda?

Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. «La plasticidad de la mente», en palabras del científico estadounidense, cuyo estudio es el quinto más consultado por la comunidad investigadora internacional.

Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona», asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo.

Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.



Éxtasis mental. Lograr el objetivo de la dicha no es fácil. Ricard ha escrito una decena de libros –estos días combina sus retiros espirituales con la promoción de su obra Happiness en el mundo anglosajón– y cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su lectura garantice el éxito. Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard asegura que todo habrá merecido la pena una vez se alcanza el estado de éxtasis mental que logran los elegidos. En su Defensa de la felicidad (Urano), la traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y «percibimos el mundo que nos rodea».

Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa que reúne a la elite intelectual del país galo. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista. Ricard vivió en su juventud los excesos propios del París de los años 60 y tras terminar sus estudios de secundaria se decidió por las ciencias. Hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida.

El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Decidió que el laboratorio no era lo suyo y partió hacia el Himalaya para hacerse discípulo de Kangyur Rinpoche, un histórico maestro tibetano de la tradición Nyingma, la más ancestral escuela del budismo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película.

Tras estudiar con los grandes maestros del budismo, pasar meses en retiros y recorrer los pueblos del Himalaya, conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores y en su traductor al francés. Su posición como mano derecha del Señor de la Compasión le ha convertido en la figura budista occidental más influyente del mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa.

La vida elegida por Ricard le enfrentó a los ideales en los que se había formado y al ateísmo de su padre. Ambos decidieron discutir sus diferencias en El monje y el fisólofo, un diálogo que sólo en Francia vendió 500.000 copias y en el que la búsqueda de la felicidad está presente en cada capítulo. «Tenía muchas esperanzas en su futuro profesional y me parecía una lástima que abandonara [su carrera científica]. Después me di cuenta de que había transferido su espíritu científico al estudio del budismo», decía el padre antes de morir, una vez hubo aceptado la elección de Matthieu.

La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación. Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia. El estudio de sus cerebros demuestra una capacidad extraordinaria para controlar sus impulsos basados en el principio de que Buda no prometió a sus seguidores la salvación en el cielo, sólo el final de sus sufrimientos en la tierra si lograban controlar sus deseos. Para muchos ese ha sido uno de los puntos flacos del budismo: la limitación de las ambiciones personales y la pasividad.

Ricard suele acudir a una anécdota del Dalai Lama para negar que el control de los impulsos negativos sea igual a pasividad o falta de respuesta, por ejemplo ante un crimen o un genocidio. «Alguien le preguntó en una ocasión al Dalai Lama qué haría si alguien entra en una habitación para matar a todos los presentes. Su respuesta irónica fue: «Empezaría por dispararle a las piernas. Y si eso no funciona, apuntaría a la cabeza».

Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».

Satisfacción filipina. Tampoco es necesario leer a este hijo adoptivo de Buda o retirarse a un templo en el Himalaya para comprobar que el «dinero no da la felicidad». Los habitantes de las barriadas pobres de Manila se muestran, a pesar de sus dificultades, aparentemente más contentos que los tiburones financieros de la vecina y multimillonaria Hong Kong. Cada vez que se hace una encuesta sobre felicidad global, los filipinos aparecen entre los pueblos más satisfechos. Ni la pobreza ni el hecho de que su país haya sido declarado el «lugar del mundo más afectado por los desastres naturales» por el Centro para la Investigación y Epidemiología de Desastres parecen afectar su visión positiva de la vida. Su intensa vida social y familiar compensa penurias privaciones. Los honkoneses, con una renta per cápita 20 veces mayor, aparecen sistemáticamente en los últimos lugares en los mismos sondeos de felicidad. La presión consumista, el estrés y el deterioro de las relaciones sociales figuran entre las causas de insatisfacción más citadas por los ciudadanos. Todo el desarrollo y el dinero del mundo no han logrado levantar el ánimo de la Nueva York de Asia.

Matthieu Ricard ve en resultados como éste la prueba de que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos en los aspectos negativos de la existencia. Incluso la pérdida de los seres queridos puede sobrellevarse con relativa facilidad si se afronta la muerte desde una perspectiva nueva, menos centrada en su dramatismo. «Mi padre murió el año pasado a los 82 años. Como dependía tanto de su brillantez intelectual, cuando se vio limitado se desanimó», asegura el monje, para quien la muerte de quienes nos rodean debe ser aceptada como un paso más en el ciclo natural de la vida y no necesariamente como un episodio triste. «El mejor homenaje que podemos ofrecer a los que ya no están con nosotros es vivir la vida de forma constructiva, ser conscientes de que nacemos solos y morimos solos. ¿Por qué no sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro hogar?».

Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física. Más aún, si como sugiere Ricard, una de las claves de la satisfacción personal es el control y la supresión de instintos negativos como el odio, y si existe una forma de limitarlos, estaríamos ante la posibilidad de mejorar la condición humana y enmendar sus peores defectos.

Por supuesto son muchos los que apuntan a la inocencia y la sobredosis de utopía que supone pensar en una aldea global en la que todo el mundo perdona a los demás y nadie se enfada con nadie, un mundo basado en las buenas maneras y sentimientos, sin guerras ni luchas de poder. El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: «¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?».

Matthieu Ricard no quiere. Por eso en lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen; por eso ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros (se han vendido millones de copias en todo el mundo y han sido traducidos a una decena de lenguas); y quizá por eso ha evitado los conflictos propios de la vida matrimonial. El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo haga lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la deseada casa de la playa, los millones en el banco o esa pareja tan atractiva tampoco nos conducirán a ella. Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí.

Vejez: Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión.

Muerte: Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay un camino: aceptarla.

Soledad: existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de nuestra familia.

Alegría: Está dentro de cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla.

Identidad: No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean.

Conflictos de pareja minimizarlos. Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación.

Familia: Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia.

Deterioro físico: Hay que aprender a valorarlo positivamente. Verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin.

Relaciones sociales: Es más fácil estar de buen humor que discutir y enfadarse. Lo ideal es seguir siendo como somos y utilizar siempre que podamos la franqueza y la amabilidad.

Felicidad: Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos allí.

Su última obra traducida al español: «Defensa de la felicidad» (Urano).


Artículo publicado en El Mundo el 22/04/2007

Entrevista con Claudio Naranjo: "“Cambiar la educación para cambiar el mundo”


Extraños días éstos. El Vaticano concluyó que el limbo no existe y en Estados Unidos un joven de rasgos orientales asesinó a una treintena de estudiantes de una repasada. Pero éstos no son los temas que pasan habitualmente por la cabeza de Claudio Naranjo. Él parece vivir conectado a un planeta aún no descubierto. “Me interesa la transformación de la persona para que pueda existir un cambio radical en la sociedad. Esto sólo sería posible si los gobiernos decidieran usar la educación de manera diferente a como hoy se está aplicando, o sea, creando clones racionales, programados”, dice a la vez que alisa su extensa barba blanca con su mano derecha.

Claudio Naranjo nació en Valparaíso, en 1932. “A los 6 años tenía clases de piano, y una cultura musical que me entró por osmosis. Pensé en ser director de orquesta, pero luego decidí estudiar medicina, porque me di cuenta de que no tenía un talento muy completo”, relata este siquiatra chileno, considerado uno de los tres discípulos más cercanos de Fritz Perls, creador de la terapia Gestalt, y fundador del Programa de Educación Integral.

BUSCANDO A DIOS

Aterrizó en el país para presentar el libro “Cambiar la educación para cambiar el mundo”, publicado por Editorial Cuarto Propio. “El tema de la educación es mi militancia en los últimos años”, asegura quien cree que el problema parte de los que forman a los alumnos, o sea, de los profesores y sus 500 horas semanales. “Creo que la clave está en la instrucción de formadores, explicarles a los profesores algo que la universidad no les ha dado, porque la universidad sólo les ha enseñado a ser papagayos, simples repetidores”.

Por eso quizá los temas de Naranjo siempre han sido tratados de manera radical, como sus decisiones. En 1962 se fue de Chile. “En Estados Unidos había una gran efervescencia creativa en la sicoterapia. Cuando llegué la primera vez a Berkeley no me había sentido en casa antes". Fueron tiempos en que Naranjo se codeó con el Dalai Lama, experimentó LSD con Carlos Castaneda, la guapa Lola Hoffmann fue su discípula, y se pegó largas conversas, sobre lo humano y lo divino, con el eximio biólogo Francisco Varela.

De ahí que ha sido denominado vocero de un nuevo chamanismo. Por eso cree que el budismo es la religión de la meditación por excelencia. “Yo soy un buscador desde temprana edad, y el despertar a la pubertad no sólo fue a la pasión, como que me entró también la vaga búsqueda, que yo lo simbolizaba con el sonido Ohm, ni siquiera lo llamaba una búsqueda de Dios”, cuenta mientras camina en la noche del Parque Forestal.

Naranjo lleva un alambre negro colgado a su camisa, que pareciera venir desde el estómago. “Lo que pasa es que una productora española me está haciendo un documental, y me graban donde vaya”, cuenta. Hoy ya está en Argentina. En mayo irá a Brasil, para luego instalarse en su residencia de Berkeley 15 días. Después volará a Europa.

Algunos de los libros de Claudio Naranjo son “La agonía del patriarcado”, “Gestalt sin fronteras” y “Entre meditación y sicoterapia”.


Estracto del artículo aparecido en el periódico chileno La Nación el 22/04/2007

sábado 21 de abril de 2007

Día de la Tierra. Entrevista con Leonardo Boff: "El hombre o los moluscos"


Cambios climáticos radicales e irreversibles, informes de instituciones internacionales casi fatalistas... El planeta tierra, "nuestra casa común", al decir del teólogo y militante brasilero Leonardo Boff, se confronta a un momento complejo de su propia historia evolutiva. Entre catástrofe y amenazas de desaparición, Boff -miembro de la Comisión Internacional de la Carta de la Tierra y premio Nobel alternativo 2001-, aporta desde la ciencia, la teología y la militancia, su mirada crítica, una voz de advertencia y, a pesar de todo, un grito de esperanza.


Entrevista:


P: Los estudios, como el recientemente presentado sobre el calentamiento de la tierra, describen una situación cada día más alarmante. ¿Cómo interpretar este momento preocupante de la historia evolutiva del hombre y el planeta?

Leonardo Boff: Estamos tomando conciencia que podemos ser destruidos. No por algún meteoro rasante o por un cataclismo natural de proporciones inconmensurables. Sino por la irresponsable actitud humana. El hombre ha construido dos máquinas de muerte que pueden destruir la biosfera: las armas de destrucción masiva y la agresión ecológica al sistema Tierra. Hasta ahora existía una cierta preocupación de no sobrepasar los límites que puede soportar la Tierra. El Panel Intergubernamental para los Cambios Climáticos (IPCC en inglés), a inicios de febrero, reveló que ya hemos roto esa barrera. El planeta va, irremediablemente, hacia un aumento de la temperatura de entre 1.8 y 6 grados Celsius. Las consecuencias sobre la biodiversidad serán devastadoras. Millones y millones de personas corren serios riesgos a causa de pérdidas de cosechas, de sequías o de las inundaciones por la subida de las aguas de los océanos que será de entre 18 y 59 centímetros como mínimo...

LA LOGICA DE LA AUTO-DESTRUCCION

P: Un panorama catastrófico...

LB: La certidumbre que somos responsables por la vida o la muerte de nuestro planeta vivo. Depende solamente de nosotros el futuro común, es decir el nuestro como especie y el de nuestra querida Casa Común, la Tierra, que amamos tan entrañablemente.

P: Aunque produce "carne de gallina" sólo imaginárselo... ¿podría el ser humano llegar a desaparecer resultado de su poder auto-destructivo y de su falta de sabiduría?

LB: Nombres notables de las ciencias no excluyen esa posibilidad. Por citar algunos, Stephen Hawking ("El Universo es una Cáscara de Nuez") anticipa que en el 2600 la población mundial vivirá codo con codo y que el consumo de electricidad dejará la tierra incandescente. El premio Nobel, Christian de Duve, afirma que la evolución biológica marcha aceleradamente hacia un momento de ruptura. Prestigiosos historiadores como Arnold Toynbe y Eric Howsbawn, también se plantean la inviabilidad del planeta si continúa en esta lógica. James Lovelock, ("La venganza de Galia") anticipa un escenario brutal: hasta el fin del siglo el 80 % de la población humana desaparecerá. El 20 % restante va a vivir en el Ártico o en algunos pocos oasis en otros continentes, donde las temperaturas serán más bajas o donde caerá un poco de lluvia. En cuanto al territorio brasilero será demasiado caliente y seco como para ser habitado.

P: Inimaginable pensar en la desaparición de la especie...

LB: Sería una catástrofe biológica de magnitud inconmensurable. Se vería anulado el trabajo de por lo menos 3.8 billones de años, fecha probable de la aparición de la vida; y de los 5-7 últimos millones de años, desde que apareció la especie homo; y de los últimos cien mil años, desde que irrumpió el Homo Sapiens... Caería todo ese trabajo realizado por el universo entero de energías, de informaciones y de diferentes formas de materia...

Hay que recordar que hasta ahora no fueron identificadas científicamente y de forma irrefutable otras inteligencias en el universo. Somos, en tanto especie homo, una singularidad sin comparación en el cosmos. Contamos con un cuerpo con treinta billones de células; un cerebro con cien millones de neuronas en continua sinapsis, complejo en su psiquis y su conciencia, cargada de informaciones recogidas desde que irrumpió el cosmos con el Big Bang. Y que se fue enriqueciendo con emociones, sueños, arquetipos, símbolos. Y con un espíritu, capaz de captar el todo y sentirse parte de él, e identificarse con Aquel que une y re-une, liga y re-liga todas las cosas haciendo que no sean caóticas sino ordenadas y dándole sentido y significado a la existencia en este mundo. Y que nos hace nacer sentimientos de profunda veneración y respeto hacia la grandeza del cosmos. En ese sentido, la historia de la vida y la historia de la vida humana perderían algo inestimable.

EL UNIVERSO, ANTERIOR AL HOMBRE

P: ¿Y el hombre y su instinto por sobrevivir en ese panorama casi desolador?

LB: aunque aparezca contradictorio frente a la gravedad de los hechos, diría que es necesario tener paciencia con el ser humano. Hay mucho que aprender. En relación al tiempo cósmico, lo transitado hasta ahora por el hombre es sólo un minuto de vida. En esta perspectiva la situación actual representa un desafío más que un desastre posible. Por otra parte, aún en la perspectiva de la desaparición del ser humano como especie, el principio de inteligibilidad y de "amorosidad" (amor) quedaría preservado. Eso existió en el universo antes que los seres humanos. Es un principio tan ancestral como el mismo universo...

P: Para volver a la categoría de "tiempo cósmico" y la acelerada crisis actual, ¿tendrá todavía la especie humana tiempo para realizar este aprendizaje?

LB: Todo parece indicar que el reloj corre contra nosotros. Posiblemente estemos llegando ya demasiado tarde, y hemos pasado el punto de no-retorno. Pero como la evolución no es lineal y conoce frecuentes rupturas y saltos para arriba -producto de mayor complejidad- y como existe el carácter indeterminado y fluctuante de todas las energías y de toda la materia, nada impide que se produzca la emergencia de otro nivel de conciencia y de vida humana que salvaguarde la biosfera y el planeta tierra. Es interesante, por ejemplo, que Théodore Monod, fallecido en el 2000 y tal vez el último gran naturalista en el mundo, quien era cristiano -protestante-, sugiere ya como posible candidato a los cefalópodos -una especie de moluscos- que poseen una perfección anatómica notable. Con su cabeza con una cápsula cartilaginosa, que funciona como cráneo, y que tienen ojos como los vertebrados. Con un psiquismo altamente desarrollado con memoria doble, en tanto nosotros tenemos solo una. Evidentemente, no será mañana que saldrían del mar para entrar al interior del continente. Necesitarían millones de años de evolución. Pero ya cuentan con una base biológica como para dar un salto rumbo a la conciencia. De todas formas nos urge escoger: el ser humano y su futuro o los moluscos.

P: ¿En la elección de futuro hay una decisión de práctica actual, cotidiana, inmediata?

LB: Sí. Es importante ya ahora mismo mostrar amor a la vida en su majestuosa diversidad, tener compasión de todos los que sufren, realizar rápidamente la justicia social necesaria y amar a la Gran Madre Tierra. Avancemos aceleradamente porque no tenemos mucho tiempo que perder. Para ello habría que reunir radicalmente las cuatro "r": reducir, reutilizar, reciclar y re-arborizar. Así nos adaptaríamos a los cambios y disminuiríamos los efectos dañinos actuales. Apuesto al optimismo. De la misma manera que el ser humano domesticó otros medios de destrucción, el primero de los cuales fue el fuego, así ahora domesticará los medios que pueden destruirlo. Aquí cabría, por ejemplo, un análisis de las posibilidades dadas por la nanotecnología (que trabaja con átomos, genes y moléculas) que puede, eventualmente, ofrecer medios técnicos para disminuir el calentamiento global y purificar la biosfera de los gases del efecto invernadero. De todas formas debemos pensar estas cuestiones en términos de física cuántica y de nueva cosmología. La evolución no es lineal. Acumula energía y da saltos. Esto también nos lo sugiere las teorías de Niels Bohr y Werner Haisenberg: pueden irrumpir virtudes escondidas, venidas del vacío cuántico, de ese océano indescifrable de energía que subyace en el universo y modificar, así, la línea de la evolución.

LA APUESTA A OTRO MUNDO

P: Al margen de presagios fatalistas y de un realismo dramático, ¿cuál es la convicción profunda de Leonardo Boff sobre el futuro de la especie humana?

LB: Me opongo a la idea que nuestro destino, luego de millones de años de evolución, termine así, miserablemente, en las próximas generaciones. Habrá un salto, quien sabe, en la dirección de lo que ya en 1933 Pierre Theilhard de Chardin anunciaba: la irrupción de lo noosfera, es decir aquel estado de conciencia y de relación con la naturaleza que inaugurará una nueva convergencia de mentes y corazones así como un nuevo nivel de la evolución humana y de la historia de la tierra. En esa perspectiva, el escenario actual no sería una tragedia sino una crisis. La crisis regenera, purifica y madura. Anuncia un nuevo comienzo, un dolor y un parto promisorio y no las penas de un fin de la aventura humana. Todavía vamos a brillar. Y tal vez, para terminar, es importante decir que no se acabará el mundo, sino que puede acabarse este tipo de mundo insensato que ama la guerra y la destrucción en masa. Vamos a inaugurar un mundo humano que ama la vida, desacraliza la violencia, protege y tiene piedad de todos los seres, hace justicia verdadera y nos permite estar en el Monte de las Bienaventuranzas. O, simplemente, que habrá aprendido a tratar humanamente a todos los seres humanos, con cuidado, respeto, compasión a todos los demás seres. Todo lo que existe merece existir. Todo lo que vive merece vivir. Especialmente nosotros, los seres humanos.

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EL FIN DE LA ESPECIE

Sobre la retórica fatalista del fin del mundo, Leonardo Boff reflexiona: "No es la primera vez que los seres humanos se ponen la pregunta del fin de la especie. Siempre que una cultura entra en crisis, como la nuestra, surgen mitos sobre el fin del mundo y la destrucción de la especie. Aparecen relatos patéticos... En el Nuevo Testamento ese genero ganó cuerpo en el Apocalipsis y en algunos pasajes de los Evangelios que colocan en la boca de Jesús predicciones de fin del mundo. Hoy prolifera una vasta literatura esotérica que usa códigos diferentes como comunicaciones con extraterrestres. Pero el mensaje es idéntico: el fin es inminente y hay que estar preparados.

Es importante no dejarse invadir por ese tipo de mensaje. Se trata de un mensaje de tiempo de crisis y no un reportaje anticipado de lo que va a ocurrir. Sin embargo, hay una diferencia entre los antiguos y hoy. Para los antiguos el fin del mundo estaba en su imaginario y no existía como proceso realmente posible. Para nosotros se trata de un proceso real, porque hemos creado, de hecho, el principio de auto-destrucción".

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LEONARDO BOFF

Nació en Concordia, Estado brasilero de Santa Catarina, el 14 de diciembre de 1938. En 1970 se graduó como Doctor en Teología y Filosofía en la Universidad de Munich, Alemania. Durante años se desempeñó como profesor en varias universidades brasileras. Así como profesor invitado de las universidades de Lisboa (Portugal), Salamanca (España), Basilea (Suiza) y Heidelberg (Alemania). Es autor de más de 60 libros, muchos de los cuales han sido traducidos en varios idiomas. Fue uno de los "padres" fundadores de la Teología de la Liberación. Lo que le valió una primera sanción de las autoridades católicas romanas en 1985. Ante una nueva amenaza de sanción por parte del Vaticano, Leonardo Boff renunció a sus actividades sacerdotales en 1992 y se autoproclamó al estado laico. En la actualidad continúa sus aportes teológicos, con un particular acento en la temática ecológica. Es asesor del Movimiento de los Trabajadores rurales sin Tierra (MST) y de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de Brasil.


Fuente: Adital

Día de la Tierra. Manifiesto Ecología y Espiritualidad



Manifiesto de la Jornadas de Ecología y Espiritualidad de la Universidad de Verano de La Gomera



Los abajo firmantes hemos participado en las jornadas sobre Ecología y Espiritualidad organizadas por la Universidad de verano de La Gomera. Reunidos en este lugar pleno de sacralidad que es el bosque milenario del Parque Nacional de Garajonay, manifestamos nuestra plena adhesión al Manifiesto 2000, firmado por todos los premios Nobel de la Paz y promovido por la UNESCO, cuyos puntos clave son: El respeto a todas las vidas. El rechazo de la violencia. El cultivo de la generosidad. El diálogo como fuente de mutua comprensión. La preservación del planeta. La práctica de la solidaridad. En relación con el mencionado punto de la necesidad de preservar el planeta, declaramos:

1. Nuestro reconocimiento de la extrema gravedad de la crisis ecológica planetaria algunas de cuyas manifestaciones son la pérdida irreversible de una parte creciente de la diversidad biológica de la tierra, la alteración del clima debido al calentamiento de la atmósfera, la escasez creciente de agua potable, la contaminación del agua, la tierra y el aire; la destrucción de la capa protectora de ozono que nos hace temer que la tierra deje de ser un lugar en el que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos disfruten de un entorno saludable, armónico y pacífico.

2. Consideramos que las causas directas económicas, sociales, demográficas, políticas de esta situación de crisis son múltiples y complejas y requieren un acercamiento multidisciplinar desde la visión que nos aporta nuestras tradiciones espirituales y humanistas, queremos sin embargo remarcar que a un nivel profundo la mencionada crisis ecológica es una manifestación de la percepción fragmentada que nuestras sociedades han tenido de la naturaleza. Según esta percepción, el espíritu ha quedado separado de la materia, la cultura ha quedado escindida de la naturaleza y el ser humano ha quedado anulado del intrincado tejido de interrelaciones que constituye la trama misma de la vida.

Esta crisis es también manifestación de la desacralización de la naturaleza. La tierra ha quedado reducida a un "mundo de objetos muertos", una especie de máquina que el ser humano explota con el único objetivo de satisfacer sus siempre crecientes deseos que han desembocado en una avidez por el consumo.

Esta avidez responde por un lado al vacío existencial del ser humano que ha quedado alienado del carácter sagrado de la vida y por otro, a la incesante estimulación al consumo promovido por el sistema económico actual. Consideramos también que ha existido una relación estrecha entre esa dominación destructiva que se ha ejercido sobre la tierra y la relajación que han conocido durante siglos los valores de nutrición, cobijo, relación, empatía que lo femenino aporta al ser humano. Sin el desarrollo de estos valores en el corazón de las personas es poco menos que imposible que estas personas encuentren una relación respetuosa, armónica y curativa en su contacto con la naturaleza que les rodea y de la que forman parte.

3. Que el ser humano que ha provocado esta crisis tiene la capacidad, recursos, inteligencia, bondad, creatividad y sentido de responsabilidad para resolverla adecuadamente. En ese sentido consideramos necesario:

Transformar la percepción fragmentada de la naturaleza en una percepción integradora, holística, basada en la mutua relación de interdependencia entre todos los seres.

Recuperar el carácter sagrado de la vida incluyendo a todos los seres ya que la vida es manifestación del espíritu invisible.

Promover una sociedad basada en la moderación, que recupere y fomente los valores de comunidad y solidaridad. Que promueva activamente la lucha contra la injusticia, la pobreza y la desigualdad, que se integre armoniosamente en los ecosistemas.

Educar a nuestros hijos respetando sus ritmos y necesidades vitales, emocionales, corporales y espirituales, de manera que crezcan como seres humanos conectados consigo mismo.

De esa manera madurarán como hombres y mujeres libres, pacíficos y con un claro sentido de responsabilidad y empatía hacia el resto de la red de la vida.

Queremos finalmente recordar que la consciencia que caracteriza al ser humano del resto de especies que comparten con nosotros este planeta, ha de ser sinónimo de una mayor responsabilidad en el cuidado del equilibrio global. La tierra no nos pertenece. El ser humano pertenece a la tierra.

4. Para que esta transformación vaya teniendo lugar es preciso que:

Cada persona asuma su responsabilidad individual. En el cultivo de una ética de la moderación, del respeto y armonía con el entorno. Cada hombre y mujer ha de asumir plenamente su propia responsabilidad del consumo.

En tradiciones espirituales y corrientes humanistas se impliquen de manera decidida, constituyendo desde sus respectivas visiones fomentar el sentido de pertenencia, respeto y armonía del ser humano en la tierra.

Que los dirigentes políticos, sociales y económicos asuman un protagonismo especial a la hora de reconocer la gravedad de la situación y de fomentar los necesarios cambios en las actitudes y comportamientos del conjunto de la sociedad.

Que la sociedad civil se organice, que los ciudadanos asuman la defensa activa de los ecosistemas en los ámbitos locales, regionales y planetarios.

Que los medios de comunicación fomenten la información y formación necesarias, generar sociedades conscientes de los problemas y responsables ante su solución.


Firmado:

Dokusho Villalba; Alejandro Togores; Antxon Olague; Jasone Zabala; Olga Salchez-Pinto; José Pablo Gadea; Xavier Serrano; Angel García Santos y Felisa Mª Hogdson Torres.

Carta de la Tierra


Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.

La Tierra, nuestro hogar


La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra, nuestro hogar, está viva con una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza promueven a que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado.

La situación global

Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables.

Los retos venideros

La elección es nuestra: formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos a la destrucción de nosotros mismos y de la diversidad de la vida. Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. Debemos darnos cuenta de que, una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más. Poseemos el conocimiento y la tecnología necesarios para proveer a todos y para reducir nuestros impactos sobre el medio ambiente. El surgimento de una sociedad civil global, está creando nuevas oportunidades para construir un mundo democrático y humanitario. Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos proponer y concretar soluciones comprensivas.

Responsabilidad Universal

Para llevar a cabo estas aspiraciones, debemos tomar la decisión de vivir de acuerdo con un sentido de responsabilidad universal, identificándonos con toda la comunidad terrestre, al igual que con nuestras comunidades locales. Somos ciudadanos de diferentes naciones y de un solo mundo al mismo tiempo, en donde los ámbitos local y global, se encuentran estrechamente vinculados. Todos compartimos una responsabilidad hacia el bienestar presente y futuro de la familia humana y del mundo viviente en su amplitud. El espíritu de solidaridad humana y de afinidad con toda la vida se fortalece cuando vivimos con reverencia ante el misterio del ser, con gratitud por el regalo de la vida y con humildad con respecto al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza.

Necesitamos urgentemente una visión compartida sobre los valores básicos que brinden un fundamento ético para la comunidad mundial emergente. Por lo tanto, juntos y con una gran esperanza, afirmamos los siguientes principios interdependientes, para una forma de vida sostenible, como un fundamento común mediante el cual se deberá guiar y valorar la conducta de las personas, organizaciones, empresas, gobiernos e instituciones transnacionales.


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viernes 20 de abril de 2007

Entrevista a Pedro Casaldáliga: "Todo es relativo, menos Dios y el hambre"


Eduardo Lallana y Charo Garcia de la Rosa –presidente y vocal de la ONG soriana Tierra sin males- han estado visitando São Felix de Araguaja en el Estado de Mato Grosso, Brasil, donde Tierra sin males está desarrollando un proyecto, financiado por la Diputación Provincial de Soria, para reducir la desnutrición y mortalidad infantil. Allí han convivido y entrevistado a D. Pedro Casaldáliga, dos veces candidato a Premio Nobel de la Paz, obispo emérito de São Felix, místico, poeta, uno de los lideres de la teología de la liberación y una figura internacional en la defensa de los Derechos Humanos.

P: Se le han hecho muchas entrevistas a D. Pedro en las cuales ha expresado su pensamiento, su toma de postura ante la situación mundial, ante los problemas y desafíos de la Iglesia. Por eso queremos que esta entrevista sea algo diferente, tenga alguna peculiaridad. Queremos penetrar más en el corazón de la persona, del pastor, místico, del poeta. Pedro, muchas gracias por concedernos esta oportunidad.

P: ¿Cuál sería el lema de tu vida?
R: Relativizar lo que es relativo y absolutizar lo que es absoluto.

P: Y para ti ¿qué es absoluto?
R: Tengo un poemita que dice, “que todo es relativo, menos Dios y el hambre”.

P: ¿Qué dos o tres frases o pasajes del Evangelio son los que más han influido en tu vida, los que más has meditado, los que más te han guiado en tu vida, en todo tu quehacer pastoral?
R: “Dios es amor”, y “de tal modo amó Dios al mundo que le envió su Hijo no para condenar al mundo sino para salvarlo”.

P: Hablamos de tus guías, de tus maestros espirituales, aquellas personas que han iluminado tu camino además de esta fuente evangélica.
R: Evidentemente Jesús de Nazareth, Francisco de Asís, Teresa de Lisieux, Carlos de Foucault, y formadores que he tenido a lo largo de los estudios eclesiásticos, compañeros del episcopado, aquí en América Latina.

P: Eres conocido por tu alma de poeta. Si tuvieras que elegir dentro de la literatura universal ¿cuál seria uno o varios de tus poetas preferidos?
R: San Juan de la Cruz, Antonio Machado

P: Lo tienes muy claro.
R: Clarísimo.

P: ¿Si tuvieras que elegir algún poema?
R: El propio autorretrato de Antonio Machado, La secuencia de Pascua y otro poema inmortal para mi, el Cant Espiritual de Joan Maragal

P: Somos humanos, estamos hechos de virtudes y defectos. ¿Tu mayor defecto?
R: La impaciencia.

P: ¿Tu mayor virtud?
R: La esperanza.

P: Según tú, ¿el gran pecado del mundo de hoy?
R: El Capitalismo neoliberal.

P: ¿Y uno de los pecados importantes de la Iglesia santa y pecadora?
R: La falta de capacidad para unirse las iglesias, absolutizando lo que no es absoluto, y no respondiendo al testamento de Jesús, “que todo sean uno.”

P: Entrando más en aspectos personales de tu vida, ¿El momento más triste de tu vida?
R: No sabría decirlo… por eso de relativizar lo que es relativo, el momento de la muerte de mi padre, de mi madre, muerte de lideres, militantes, agentes de pastoral. Son momentos tristes, pero como la esperanza continua no llega a ser un drama, una tragedia. No creo que pueda decir que he vivido tristezas mayores. Relativizar porque la esperanza continua dando garantía posterior a todos los fracasos, a todas las decepciones. Yo digo en un lugar de un diario mió. “Dios es amor, nosotros somos amor, traición y miedo, pero también esperanza” y esa esperanza resuelve todas las decepciones y todas las tristezas, todos los fracasos.

P: Por contraste, ¿los momentos más felices de tu vida?
R: Cada vez que veo que una comunidad, un líder que asume su misión, asume sus causas, cada vez que veo que hay comunidades, personas, capaces de solidaridad, arriesgando incluso la propia vida. El testimonio de nuestros mártires.

P: Sabemos que has sido perseguido, amenazado de muerte en varias ocasiones, ¿cuándo realmente temiste por tu vida?
R: Durante la dictadura militar, ha habido bastantes momentos. Con ocasión de la muerte del padre Juan Bosco Penido Burnier: la bala iba para mí. Yo tengo el poder de olvidar lo malo y cuando miro hacia atrás nunca podía decir, como decida la famosa película, “mirando hacia atrás con ira “. No. Ese absoluto que es Dios resuelve todos esos problemas y todas las tristezas y decepciones.

P: Hablando de decepciones, ¿la mayor decepción en tu vida?
R: Mayor ninguna, porque seria una decepción mayor llegar a un túnel sin salida, pero la salida está siempre por delante. No puedo hablar de decepciones mayores: políticos amigos que han fallado, proyectos militantes o pastorales que han fallado, pero lo relativizo.

P: ¿Tus tres mayores deseos?
R: Que se acabe el hambre en el mundo, que se acabe la fabricación de armas, la carrera armamentista, que se acabe la guerra sobre todo esa guerra por religión o respaldada por religiones.

P: ¿Tus tres mayores preocupaciones?
R: Que la iglesia, las iglesias, no se unan, que no seamos capaces de administrar este mundo que daría para todos y tengamos que seguir viviendo en medio de una humanidad, cuyas dos terceras partes, no tienen el derecho a vivir. Y en el cada día, los fallos sobre todos nuestros y de los agentes de pastoral.

P: Mirando para atrás en tu vida, ¿tu mayor error?
R: No haber sido lo bastante comprensivo en muchas ocasiones.

P: ¿De qué te arrepientes?
R: De muchas cosas. De todo un poco. Podía haberlo hecho mejor, con más esperanza incluso, con más sencillez, con mayor generosidad. Yo recuerdo siempre la frase de aquel santo que decía que cuando se presentase delante de Dios le pediría: “olvídate de mis buenas obras, vamos a hablar solo de mis fracasos, de mis pecados que eso tu lo sabes resolver muy bien, olvídate de mis buenas obras.”

P: Una de tus características más destacadas, ha sido la relación con los pueblos indígenas. ¿Qué has aprendido en esta experiencia con ellos?
R: La convivencia con la naturaleza, un cierto sentido de comunitariedad, relativizar también muchas cosas que nuestra civilización considera absolutas.

P: ¿Podrías recordar cuándo, cómo y si hubo algún momento especial en el que hiciste esa opción por los pobres que ha guiado y marcado tu existencia?
R: En mi infancia oí muchas veces de mi padre y de mi madre: “Nosotros somos pobres”. Ya inculcado en la infancia, poco después con contactos, con análisis, convivencias religiosas he ido sintiendo realmente que la opción por los pobres ha de ser opción fundamental para la Iglesia. Una opción que defina a la Iglesia recordando aquella frase de Van-der Meerch: “La verdad, Pilatos, es estar del lado de los pobres". Para la Iglesia también.

P: ¿Cuáles son, según tú, los tres grandes retos o desafíos que tiene planteados la Iglesia del tercer milenio?
R: El ecumenismo y el macro ecumenismo. La pobreza estructural de sus instituciones. La profecía contra sistemas, estructuras que matan, que excluyen, que prohiben. Entonces seria, la unión de las propias iglesias, la profecía diaria, una profecía que denuncia, anuncia y consuela.

P: En la hipótesis de que fueras nombrados Papa, ¿cuáles serian las tres decisiones primeras y más importantes que tomarías?
R: Estamos en el chiste, ¿no? La primera seria suprimir el estado Pontificio y que el Papa dejase de ser Jefe de Estado. La segunda, poner en suspenso, en entredicho la curia romana, y tercera convocar un encuentro, llámenle Concilio si quieren, verdaderamente ecuménico, para rehacer totalmente la curia romana, para redefinir el ministerio de Pedro y para proponerse con seriedad la inculturación de los diferentes pueblos y la relativización de lo que es relativo, que podía ser el propio celibato sacerdotal, legislaciones rígidas, en el derecho canónico, a veces en liturgia, en pastoral.

P: Llama la atención en tu vida el hecho de que siendo Obispo no hayas empleado nunca los símbolos del poder episcopal. ¿Cuál es la motivación ultima y profunda, de que nunca hayas usado la mitra, el báculo? ¿Cuál es la raíz ultima y profunda de esas decisiones tuyas?.
R: Con todo respeto a los hermanos que la usan, creo que no son símbolos ni gestos evangélicos. Están vinculados a estatus y seria lo más lógico prescindir de escudo, prescindir de mitra, de báculo, y celebrar las eucaristías con simplicidad. No creo que le hagan ningún bien a la Iglesia, toda esa simbología.

P: Según tu ¿cuál es la virtud humana que más valoras?
R: La coherencia.

P: ¿Y la virtud evangélica?
R: La esperanza.

P: ¿Te gustaría ser recordado como?
R: Como alguien que cree que Dios nos salva a todos y lo salva todo.

P: ¿Para ti ser un hombre o una mujer espiritual es...?
R: Vivir en profundidad, asumir opciones dignas de una vida humana. Ser coherente, abrirse a las necesidades del prójimo. Celebrar la vida.

P: Ahora te voy a plantear algunas palabras sueltas y te pediría que espontáneamente respondieses con ese fogonazo de tu mente y de tu corazón. Algunas relativas a la geografía.
P: África
R: La mayor deuda de la humanidad.

P: América Latina
R: Mi segunda patria.

P: Cataluña
R: La familia, la lengua, el paisaje.

P: Brasil
R: Una casa de ultima hora y definitiva.

P: Araguaia
R: Nuestro río.

P: Soria
R: Antonio Machado, “Tierra sin males", solidaridad.

P: Injusticia
R: La negación del amor.

P: El llamado tercer mundo
R: Un escándalo en la historia humana. Porque tercer mundo por definición significa un mundo prohibido, marginado, explotado, inferior.

P: Primer mundo
R: La prepotencia, el lucro, el egoísmo, el consumismo, el imperialismo.

P: Libertad.
R: la posibilidad de vencer el miedo, la posibilidad de ser lo que se es, la posibilidad de ayudar a cuantos viven sin libertad.

P: Movimiento de los sin tierra.
R: Hoy día, el mayor movimiento popular social de América Latina.

P: Latifundio
R: Una iniquidad, el abuso de la tierra de todos, el egoísmo estructural en el campo.

P: Globalización
R: La transformación de la humanidad en mercado.

P: Solidaridad
R: Como dice la poeta nicaragüense: “la ternura de los pueblos“. La caridad estructurada de pueblo para pueblo.

P: Guerra
R: La negación de la vida.

P: Bien. Ahora, también con unas palabras, sugiero que evoques tu pensar, tu sentir, sobre algunos personajes.
P: Lula
R Una experiencia, obrera, política, importante para América Latina. Una cierta decepción, quizás porque exigimos lo que de momento no se puede exigir, pero en todo caso en la historia de Brasil, en la historia de América Latina, habrá sido un paso político importante.

P: Bush
R: Una epidemia mundial.

P: Fidel Castro
R: Un gran estadista, un padre de la patria latino americana, pero al mismo tiempo, autoritario, imperialista, que quizás no ha sabido abrir los espacios que debería haber abierto para democratizar más las conquistas de salud, de educación que Cuba hizo, que seria un testimonio más accesibles a los otros pueblos.

P: Evo Morales
R: Una victoria de los pueblos indígenas después de 500 años de prohibición, de exclusión.

P: Y para ir terminando ¿qué te sugiere estas palabras?
P: Vida Eterna
R: La convivencia plena con el Dios vivo, y con todos los hijos e hijas de Dios.

P: Vida Plena
R: A partir de la palabra de Jesús: “que todos tengan vida y la tengan en abundancia", vida plena, aquí del lado de acá de la muerte, siempre es una vida relativa, pero en esperanza: vamos a la vida eterna plena

P: Y la última pregunta; ¿Lo que ha dado sentido a tu vida?
R: La buena nueva del Evangelio.

P: Muchas gracias Pedro ha sido un placer disfrutar de tu compañía, de tu cariño, de tu sabiduría, de tu mística.
R. Gracias por esta solidaridad, y concretamente por la solidaridad de Soria, Soria fría decía Machado, Soria caliente de solidaridad.

Fuente: Ongd Tierra sin Males

Tragedia en Virginia. Ocio para la Vida


Nos dieron una tierra virgen e hicimos de ella campo de batalla. Nos ofrecieron una geografía pura y nos seguimos matando como lo veníamos haciendo a lo largo de miles de años. “World of Warcraft”, “Ever Queso”, “El diablo II”, “Guild Wars”, “Soulcalibur”…, son algunos de los espacios paralelos donde desarrollan una segunda y cuestionable vida virtual millones y millones de cibernautas.

Los juegos de rol llegan a aparcar la vida real de muchos de sus incondicionales que se reparten por todo el mundo. Presentan escenarios y acción muy poco edificantes, con raras excepciones como las de los “guild” o fraternidades virtuales, en donde los dobles o “avatares” se ayudan unos a otros. No se observa mayor impulso emancipador, no abundan las iniciativas de cooperación. Sigue la perversión y la persecución, la carrera y la violencia, como si aún los humanos no nos hubiéramos peleado y matado lo suficiente.

El espacio no contaminado ya ha sido mancillado. Escapamos de un mundo para crear otro semejante. De nuevo el hombre contra el hombre en una tierra hasta hace poco ignota. ¿Para qué inaugurar nuevas esferas si hoy por hoy nos seguimos enfrentando a la primera oportunidad, si en esas dimensiones recién conquistadas seguimos desplegando el caduco orden de la competencia y el odio?

La “segunda vida” que han propiciado las nuevas tecnologías y donde muchos cibernautas invierten buena parte del día, representa en su generalidad una involución. Esos juegos de rol, auténticos mundos dentro de este mundo, no desarrollan precisamente un ser humano creativo y solidario, visionando y ensayando un paradigma nuevo.

Soñar alto a golpe de teclado y ratón, crear lo no conocido, dar vida a lo no intentado, desplegar una realidad virtual que abra expectativas, que ensanche el horizonte de esperanza en el mundo real, inaugurar nuevos escenarios que después puedan desbordar la propia pantalla…, no es lo habitual en esta otra vida, para tantos ya más real que la primera. Prima de nuevo el hombre a la caza del hombre, la extensión en el monitor de la misma y decadente civilización que muchos desearíamos ver superada.

El problema se agrava entre jóvenes y adolescentes. Considerar la violencia en la pantalla como mero e inocente entretenimiento es lo que abre las puertas a matanzas reales como la de Virginia. Los mundos virtuales están más cerca de los verdaderos de lo que podamos llegar a pensar. (Ahí está el popular “Second life” con adquisiciones y servicios a cambio de euros).

No puede haber tanta industria de ocio bélico, no puede haber tanto arsenal de armas virtuales, no puede haber tantas películas de tiros y más tiros en todos los escenarios posibles e imaginados…, y que los chavales convivan y se desenvuelvan como ángeles.

Todos los que se lucran con la industria del ocio violento son, de alguna forma, corresponsables de las 32 muertes en la Universidad Tecnológica de Virginia. La responsabilidad se comparte entre el joven Cho Seung Hui y quienes le llenaron la mente de sangre y muerte.

Según la Asociación Psicológica Americana un chaval norteamericano verá por término medio 100.000 actos de violencia y 8.000 asesinatos, sólo en la televisión antes de llegar a la madurez.

Una fina línea separa la ficción de la realidad. El consumo de semejante dosis de agresividad afecta seriamente, sobre todo a las mentes en formación. Dice el maestro budista vietnamita Thich Nhat Hanh que la violencia acumulada en nosotros nos abruma y nos empuja a ser descargada de algún modo: “Consumir a diario esta clase de alimento sensorial a través de la de la televisión y los videojuegos alimenta constantemente la mente de violencia… Cuando los adolescentes juegan con estos entretenimientos, es fácil de comprender por que acaban yendo al instituto con escopeta y disparando a sus compañeros”.

¿Podemos pensar que semejante sobredosis de violencia y odio no conlleva efectos secundarios? Los modelos de comportamiento que constantemente visionan e interiorizan son los que conducen después a la tragedia. Para hacer semejante atrocidad cuánta violencia no habrá digerido el estudiante subcoreano, cuánta sangre virtual no habrá visto correr, cuántos otros jóvenes no habrá matado en la pantalla de la “nintendo” de la “Play Station”, o del “World of Warcraft”.

Los responsables últimos de toda esta tragedia actúan como si las vidas truncadas en ese campus no tuvieran con ellos nada que ver. Sin embargo en todo este drama no hay sólo un estudiante trastornado que aprieta y aprieta un gatillo, hay todo un entorno enfermo que lo sube a la ventana y en cada uno de sus compañeros universitarios insinúa una diana.

Una educación basada en principios, ética y valores, un ocio alejado de tan destructivas pantallas son claves para que el césped de ninguna universidad se vuelva a regar con tanta sangre inocente. Ocio que ensalce, que recree y reinvente la vida, ya no más que la apague.


Equipo de Portal Dorado

jueves 19 de abril de 2007

Tragedia en Virginia. La existencia de otra pandemia ilimitada, por Eugeni Barquero


Las pistolas, rifles y escopetas de particulares son las verdaderas armas de destrucción masiva

La proliferación de armas ligeras en todo el mundo representa una auténtica pandemia de alcance global. La treintena de personas que murieron en el tiroteo en la Universidad Politécnica de Virginia evidencia la necesidad de que la comunidad internacional haga frente de una vez por todas a los efectos de la proliferación y el uso indebido de las armas de fuego.

En primer lugar, tenemos que analizar el tema con perspectiva y con algo de distancia. Los dramáticos sucesos ocurridos en Estados Unidos no pueden describirse simplemente como ejemplo de una sociedad que está enferma. Sucesos similares, aunque no con el mismo número de muertos, ocurrieron en 1996 en Dunblane (Reino Unido) o en el 2002 en Erfurt (Alemania). Estos hechos no solo tienen lugar en escuelas o campus universitarios. En Suráfrica, por ejemplo, un policía se suicidaba poco después de disparar y matar a tres mujeres, a un bebé y a cuatro de sus compañeros. También en España un hombre mataba a su mujer de un tiro de escopeta. Y, en Catalunya, tenemos también algunos ejemplos recientes a raíz de varios casos de robo con uso de armas de fuego.

Estos son solo algunos de los casos de violencia armada que pueden producirse en cualquier lugar del planeta y que son la causa de que cada día más de un millar de personas mueran y otras 3.000 resulten heridas víctimas de un arma de fuego. De estos mil muertos, una media de 560 son homicidios criminales, 250 son muertes directamente causadas por la guerra, 140 son por suicidios y el resto son accidentes debidos a causas no determinadas.

En segundo lugar, es necesario hablar de la magnitud del problema. Existen unos 640 millones de armas ligeras en el mundo, una por cada 10 habitantes del planeta, y dos terceras partes de ellas se encuentran en manos de civiles. Más de 1.200 empresas se dedican a fabricar ocho millones de armas nuevas cada año en más de 90 países. Si hablamos del alimento de las armas, o sea las balas, comprobamos que entre 10.000 y 14.000 millones de munición nueva se ponen en el mercado cada año. Una cantidad suficiente para matar dos veces a cada ser humano.

En tercer y último lugar, hay que empezar a pensar en las armas de fuego como si fuesen las verdaderas armas de destrucción masiva en la actualidad, tal como las definió el exsecretario general de la ONU Kofi Annan. Si las muertes que provocan, y las heridas e incapacitaciones físicas que resultan de su uso, fuesen catalogadas como efectos de una enfermedad, hoy todo el mundo convendría en que estamos ante una auténtica pandemia. Así, también se podría convenir en que esta nueva enfermedad tiene un tratamiento claro y eficaz: la regulación del comercio de armas. Y es que, hoy, conseguir un arma en algunos países es tan simple como comprar una bolsa de patatas fritas o un paquete de tabaco.

En consecuencia, hoy no puede negarse la realidad incontestable de que las armas circulan por las calles de Londres, Manila, Bagdad, Johanesburgo, Río o el campus de la Universidad Politécnica de Virginia con total impunidad. De modo que la proliferación y el uso ilícito de las armas ligeras ponen en peligro la seguridad personal, merman el buen gobierno, contribuyen a la violación de los derechos humanos e incrementan la pobreza.

Una parte importante de la sociedad civil catalana denuncia desde hace algunos años los efectos negativos de este comercio de armas que está fuera de control. La campaña internacional Armas bajo control, que en Catalunya está impulsada por Intermón Oxfam, Amnistía Internacional y la red Iansa, representada en Catalunya por la Fundació per la Pau, conjuntamente con más de un millón de ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo, logró que la Asamblea de la ONU del pasado diciembre aprobara una resolución con tal de empezar a elaborar los principios y parámetros que debe contener un tratado internacional que regule el comercio de armas.

Hay que insistir, pues, en que a pesar de que las armas no sean la causa original de la violencia, estas sí multiplican la fatalidad de la situación. Ante la cultura de la violencia que se extiende por nuestras sociedades, podemos y debemos apostar por construir alternativas. Estas pasan, sin la menor duda, por la instauración progresiva de una cultura de la paz capaz de desactivar esta cultura de la violencia.

Eugeni Barquero es responsable de Campañas de la Fundació per la Pau, que participa en la Campaña Armas Bajo Control. Artículo de opinión publicado en ElPeriódico.com el 19/04/2007

"Hemos llegado al tiempo de la barbarie". Entrevista a José Luis Sampedro


Olga Lucas, la mujer de José Luis Sampedro, muestra al final de la entrevista la cara con la que su marido salió de un accidente que le tuvo postrado y luego en silla de ruedas los días en que cumplía los 90 años, en Tenerife. "Estaba hecho un cristo". Ahora, ayer mismo, estaba como una rosa; con 90 años, alegre ("gracias a esta mujer que está al fondo", Olga Lucas), vital otra vez, celebrando que entra la primavera por la ventana de su casa de Madrid, adonde ha regresado de su retiro isleño. Alegre y entristecido. El mundo amanece con sol, pero también "con signos de barbarie". Esto es lo que dice Sampedro, a los 90.

Pregunta. Noventa años. ¿Cómo llega a ellos?

Respuesta. Un poco asombrado. Primero pensé que no llegaría a los 60. Cuando llegué comprendí que tenía que ser consecuente. Me morí, me reencarné, y aquí estoy. Pero nunca creí que llegaría a los 90. Mi padre murió joven, mis dos hermanos ya han muerto. Cansado, fatigado, pero al mismo tiempo satisfecho de estar aquí.

P. Cansa la edad. ¿Cansan otras cosas?

R. La edad supone una serie de deficiencias físicas, que pesan mucho. Pero queda todavía la curiosidad. Me interesan pocas cosas, pero las que me interesan me interesan mucho.

P. ¿Qué le interesa ahora?

R. La vida interior. Lo poco que sé de física moderna lo relaciono con puntos de vista taoístas y orientales, y descubro que el mundo es en definitiva vacío y energía. A mí me asombra la cantidad de vacío que hay en un átomo... Eso me interesa.

P. ¿Y qué le dice la vida exterior, lo que pasa?

R. Vivimos en una época de barbarie. Se desintegra la civilización occidental tal como venía del siglo XV. Tiene razón Fukuyama, pero al revés: estamos en el final de la historia, pero no por haber llegado al colmo, sino por haber llegado al desmoronamiento. Y pasa como cuando cayó el Imperio Romano, que viene una época de barbarie. Aquí estamos en plena barbarie.

P. Usted ha escrito que el símbolo de esta barbarie es la guerra de Irak.

R. Allí fueron vulnerados los valores de la civilización. El ataque preventivo no fue más que el ataque del más fuerte, se aplicó la ley de la selva, y eso va contra todos los principios... Y ahí está lo de Guantánamo, el trato a los prisioneros, que degrada a quienes los guardan... Se degradan los organismos internacionales... Toda una serie de conquistas están destruidas ante la mayor indiferencia. Antes también se hacía, pero había una mayor hipocresía; no digo que haya que ser hipócritas, pero ya dijo Foucault que la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud. Ahora todo esto se hace con un cinismo total. ¡La señora Rice viene a Europa a hablar con unos señores respetables, ministros de Gobiernos civilizados, y les dice con toda desfachatez lo que hace la CIA en sus territorios, y no pasa nada! Intolerable. Y si de eso pasamos a lo que ocurre aquí, a ciertas manifestaciones de la lucha política, pues la misma barbarie.

P. ¿Se le parece a la situación que hubo antes de la Guerra Civil?

R. No, porque en aquel tiempo el conflicto era a unos niveles mucho más altos. Aquí lo que hay ahora es un conflicto entre un Gobierno legítimo y una oposición que hasta ahora no ha hecho ni una propuesta positiva; su obsesión es simplemente denigrar al Gobierno establecido.

P. ¿Y qué le parece el Gobierno establecido?

R. Hace lo que puede. Yo desde luego le reprocho que no haga ciertas cosas. Por ejemplo, sigue manteniendo en la escuela pública la enseñanza religiosa. No sé si eso es constitucional, pero la Iglesia católica está retrasada con respecto a la sociedad española. Y la religión organizada, me refiero a la que protagoniza el clero, no tiene nada que hacer en la escuela pública.

P. ¿A la gente que se encuentra cómo la ve?

R. La gente en general es mejor que el sistema. El sistema se desmorona.

P. Los fracasos que usted deplora se han dado en los dos bandos, el capitalista y el comunista.

R. El comunismo no era lo contrario del capitalismo. Era un capitalismo de Estado. Ahora estamos en el tiempo de un despilfarro total.

P. Usted trabajó en la banca. ¿Le mordió el capitalismo?

R. Estuve en un banco muchos años y, gracias a mi talento, por decirlo así, salí de allí sin saber una palabra de operaciones bancarias.

P. Y ahora, en este estado del principio de la barbarie, ¿cuál es nuestro porvenir?

R. Es posible que entremos en un cambio de gran alcance, que empiece otra era, en la era de la transformación del ser humano, algo sin precedentes.

P. ¿Seremos más felices?

R. La felicidad es una palabra muy difícil de emplear. Yo me planteo el problema de llevarme bien conmigo mismo... La capacidad de adaptación del ser humano es infinita. Se podía ser feliz trabajando como esclavo en una finca romana. El hombre se adaptará.

P. Noventa años. ¿Qué le ha enseñado la edad?

R. A no tomarme en serio, a reírme de mí todo lo que pueda. Y a aceptar mis errores, mis pequeños éxitos, sin darles importancia. Yo pienso que lo esencial en el mundo es la energía, y hay una energía cósmica que pone todo en movimiento; si quieres llamarlo Dios, llámalo Dios, pero yo no necesito un Dios paternal que me consuele ni nada de eso, pero esa energía es una inmensa hoguera en la que están saltando chispas constantemente. Y yo soy una chispa. De pronto una chispa salta y luego se apaga.

P. ¿Qué es lo primero que se apaga?

R. Eso depende de la forma en que uno se muera; morir no tiene importancia, pero el cómo se muere sí la tiene.

P. ¿Qué energía es la que le mantiene tan bien, tan alerta? ¿El amor, quizá?

R. El amor, desde luego. Esa señora que está ahí [Olga Lucas, su mujer]. Pero hay algo antes del amor, del orgullo, del miedo: es la pura energía.

P. Y un largo currículum de libros. ¿Cuál subrayaría?

R. Octubre, octubre [1981]. Me lanzó. Y La sonrisa etrusca, con sus connotaciones sentimentales.

P. Dedicado a su nieto. ¿Qué dedicatoria se pondría a sí mismo?

R. Un amigo, ya en el último momento de su vida, se saludó a sí mismo. Yo me diría: "Bueno, no te has portado mal".


Entrevista realizada por Juan Cruz en El Pais el 19/04/2007

"No se trata de reconquistar Al Andalus, sino la dignidad". Entrevista a Tariq Ramadan


¿Martín Lutero de los musulmanes reformistas o caballo de Troya del fundamentalismo islámico? La polémica sobre el doble discurso -moderado o radical- persigue al profesor de filosofía islámica Tariq Ramadan (Ginebra, 1962). Acaba de dirigir un curso en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid, donde esta tarde pronunciará una conferencia.

Profesor en la Universidad de Oxford, Ramadan ha fijado su residencia en Londres. Mientras el primer ministro británico, Tony Blair, le ha llamado a participar en una comisión de expertos islámicos para frenar la violencia radical tras los atentados del 7-J, la Administración del presidente George W. Bush le ha negado el visado para dar clases en una Universidad de EE UU.

Con un pie en cada mundo, se formó en la tradición clásica coránica en la Universidad de Al Azhar de El Cairo, cumbre académica del islam, pero antes recibió un doctorado sobre islamología en la Universidad de Ginebra y preparó una tesis sobre Nietzsche.

Pregunta. ¿No ha tenido problemas para entrar en España?

Respuesta. Nunca los he tenido. En Francia intentaron impedirme la entrada durante un tiempo, pero recurrí y gané. Sólo me han vetado en EE UU, donde se me acusa de haber dado dinero a una organización palestina que financiaba a Hamás. Pero cuando yo hice la donación, en 2002, sólo era una asociación educativa, que fue declarada sospechosa por EE UU en 2003. Donde no puedo entrar de ningún modo es en Arabia Saudí, en Egipto, Siria y en Túnez, porque no son democracias.

P. El portavoz parlamentario del Partido Popular para política exterior, Gustavo de Arístegui, sostiene en su blog que usted tiene conexiones con organizaciones calificadas de terroristas y que no condenó con firmeza atentados como los del 11-S.

R. Da la impresión de que la oposición española utiliza el islam y el miedo contra el Gobierno actual, sobre todo en sectores que siguen a los neoconservadores estadounidenses. Me gustaría plantear la cuestión de otra forma; ¿Quién ha mentido sobre las armas de destrucción masiva? A los neocons no les interesa la verdad, sólo quieren dar miedo con el islam.

P. ¿Cree que atentados como los de Madrid o Londres han contribuido a crear una corriente de islamofobia?

R. Por supuesto. Ante todo, hay que condenar con firmeza esos atentados. Pero no hay que olvidarse tampoco de lo que acaba de ocurrir en Casablanca y en Argel. Las víctimas son también los musulmanes de todo el mundo a quienes se mira con desconfianza. Tampoco hay que utilizar los atentados para sus propios intereses políticos. Yo vivo en Londres y colaboro con el Gobierno británico contra el radicalismo islámico, que es nuestro enemigo común. Los ciudadanos musulmanes de Europa son aliados en esta lucha, y no enemigos potenciales. Los neocons no tienen un problema con el islamismo radical, en realidad tienen un problema con el islam.

P. ¿Cree que la caída del muro de Berlín y la desaparición de la URSS han tenido que ver con esa visión?

R. Sin duda. Necesitaban un nuevo enemigo. Mire yo soy muy crítico con Osama Bin Laden, pero no puedo admitir que en el nombre de las críticas a los radicales se arroje todo el islam a la basura. Millones de norteamericanos y de europeos de confesión musulmana viven en paz en sus sociedades.

P. Más que un intelectual al uso, usted es visto como un superstar del mundo islámico, con 100.000 discos compactos y casetes con sus discursos y conferencias vendidos cada año.

R. Todos los ingresos de mis publicaciones y grabaciones se reinvierten en el mantenimiento de mi oficina. Es la única forma de ser independiente de gobiernos y organizaciones. Puedo dar conferencias contra el islam rígido y literal en Pakistán, pero también puedo criticar en Europa a los gobiernos que hablan de democracia mientras mantienen estrechas relaciones económicas con dictaduras. Intento transmitir a los musulmanes una idea muy simple: permaneced fieles a vuestros principios, pero vivid en vuestro propio tiempo. Yo defiendo que es posible ser moderno, europeo y musulmán.

P. ¿El velo es un elemento cultural del islam europeo?

R. Lo que importa es la conciencia personal, la elección, la libertad. En el islam, hay que rezar cinco veces al día. Pero un practicante debe decidir por sí mismo. Una mujer debe poder decidir si lleva o no el velo. No se trata de prohibir ni de imponer.

P. En algunos barrios de ciudades europeas las mujeres no tienen esa capacidad de poder elegir.

R. La religión es una cuestión personal, no depende de lo que piensen los demás. Yo sigo combatiendo a quienes imponen el velo: a los iraníes, a los saudíes...

P. ¿Turquía debería tolerar el uso del pañuelo en las universidades y en la Administración para poder incorporarse a Europa?

R. El problema de Turquía no es ser un país musulmán. En Europa hay ya 15 millones de musulmanes y esa cifra se va a doblar en 20 años. El problema de Turquía es el respeto de los derechos humanos y el Estado de Derecho.

P. ¿Alianza o choque de civilizaciones?

R. Hay un choque de percepciones. Las que llevan a creer que el islam y Occidente son monolíticos.

P. ¿Cuáles han sido las conclusiones de la comisión de expertos islámicos creada en el Reino Unido tras los atentados del 7-J?

R. Una de las principales es la formación de los imanes, que debe realizarse con conocimiento de la lengua y la cultura del país en el que ejercen.

P. ¿Defiende usted la existencia del Estado de Israel?

R. La reconozco.

P. ¿Es posible la democracia en el mundo islámico?

R. No hay ninguna oposición entre los principios del islam y la democracia.

P. ¿Es usted el Martín Lutero del islam?

R. Los musulmanes también pueden hacer una lectura abierta y reformadora de la religión, en su contexto histórico y cultural. El problema no está en el texto del Corán, sino en la mentalidad del lector. Yo soy sólo un profesor suizo de nacionalidad, musulmán de religión, europeo de cultura, egipcio de memoria [nieto del fundador del movimiento islamista Hermanos Musulmanes] y universalista de principios.

P. ¿Qué debe cambiar en el islam?

R. No podemos estar siempre acusando a Occidente de nuestros problemas. Los musulmanes necesitamos confianza, espíritu crítico, compromiso, comunicación y creatividad. En definitiva, necesitamos valor para afrontar esos cambios.

P. ¿Para preparar la reconquista de Al Andalus?

R. No se se trata de reconquistar territorios, sino principios: la dignidad humana, la justicia. Ese es el eje de mi pensamiento.


Entrevista realizada por Juan Carlos Sanz en El País el 19/04/2007

miércoles 18 de abril de 2007

Una Espiritualidad Integral, por Ken Wilber


El hilo de seda que une las más grandes tradiciones de sabiduría del mundo

¿Cuál es mi filosofía? En una palabra: Integral. ¿Y qué cosa quiero decir con "integral"?. El significado que encontramos en el diccionario es muy simple: "comprehensivo, balanceado, inclusivo, esencial para completar." Corta definición, gran exigencia.

¿A qué se asemejaría algo así como una espiritualidad integral? ¿Qué podría significar? ¿Sería remotamente posible? Integral, en cierto sentido, sería el último movimiento ecuménico, si algo como tal cosa fuera deseable. Sería una espiritualidad que aspirara a no dejar afuera nada esencial. Sería una espiritualidad que en principio pudiera ser reconocida e, incluso, practicada por creyentes de todas las religiones del mundo sin abandonar su propia esencialidad. Estaría basada en lo que parece ser la universal capacidad humana de aproximarse a lo divino. Sería inclusiva y comprehensiva, contactando con todas las bases de ese elusivo algo llamado "espiritualidad". Podría ser…

Imposible, es lo que sería. Pero consideremos donde estamos en el mundo moderno y postmoderno de hoy. Nosotros tenemos, por primera vez en la historia, fácil acceso a todas las grandes religiones del mundo. Si examinamos las diversas y grandes tradiciones -desde el Cristianismo al Budismo, Islam a Taoísmo, Paganismo a Neoplatonismo- nos toparemos con dos hechos: hay un enorme número de diferencias entre ellas, y una plétora de impactantes similitudes.

Cuando encontramos unos pocos hechos esenciales en que todas, o casi todas, las grandes religiones están de acuerdo, probablemente hemos encontrado algo increíblemente importante acerca de la condición humana, al menos tan importante como, por decir, aquellas pocas cosas en las que los físicos se pueden poner de acuerdo (y que hoy en día, por cierto, no son tan impresionantes).

¿Cuáles son estas similitudes espirituales? Regresaré a esto en breve, lo prometo. Por ahora, simplemente noten lo que significaría que hubiera un buen número de elementos generales recurrentes en los intentos de la humanidad para conocer a Dios (y presumiblemente los correlativos intentos de Dios por alcanzar a la humanidad, si de verdad Dios existe). Estas similitudes parecerían sugerir, entre otras cosas, que hay patrones espirituales operando en el universo, al menos hasta donde podemos ver, y estos patrones espirituales se hacen evidentes con impresionante regularidad donde quiera que los corazones y mentes humanas intentan sintonizar con el cosmos en todas sus radiantes dimensiones.

Y esto significaría, tendría que significar, que el ser humano-promedio está fuertemente programado ["hard-wired" en el original] para las realidades espirituales. Esto es, el organismo humano en sí mismo parece estar equipado para estas profundas realidades espirituales, aunque no necesariamente en los modos específicos tal como se manifiestan en una particular religión. Más bien, los seres humanos parecen estar imbuidos de las realidades sugeridas por estos patrones y corrientes espirituales con las que resuena cada religión particular y movimiento espiritual, de acuerdo con sus propias capacidades y sus propios grados de fidelidad. El simple reconocimiento de estos profundos patrones espirituales sería un vislumbre de esta espiritualidad integral.

Esa recognición implicaría también que, cualquier práctica que ayudara a los seres humanos individuales a sintonizar con esos patrones, incrementaría la comprensión de la humanidad de, y la armonización con, los patrones espirituales del universo. Esta sintonización podría ocurrir a través de cualquiera de las grandes religiones, pero no estaría atada en exclusiva a ninguna de ellas. Una persona podría estar sintonizada con una "espiritualidad integral" y al mismo tiempo podría practicar el Cristianismo, Budismo, New Age o neopaganismo. Esto sería algo añadido a la propia religión, no sustraído de ella. Lo único que sería sustraído (y no hay vuelta de hoja en esto) es la creencia de que nuestro camino es el único camino verdadero de salvación.

Si la sintonización de la humanidad con los patrones espirituales del universo es apoyada por varias prácticas -que podrían incluir oración, meditación, yoga, contemplación -entonces modernas medidas psicológicas y psicoterapéuticas serían seguramente parte de cualquier espiritualidad integral, puesto que dichas medidas ayudarían a incrementar la capacidad de una persona para toda clase de prácticas. ¿Qué es lo que quiero decir con "medidas psicoterapéuticas? Esto es en sí mismo un tema muy largo, permítanme decir, con propósitos introductorios, que son las medidas que deben ser tomadas si se tiene un problema emocional y se visita el consultorio de un psicólogo, sicoterapeuta o psiquiatra - son todos los recursos para tratar los aspectos humanos y que han sido desarrollados en el último siglo y que han demostrado su capacidad para aliviar o remover problemas emocionales u obstrucciones.

Finalmente, espiritualidad integral -como el mismo término "integral" implica- trasciende e incluye a la ciencia, no la excluye, reprime o niega. Decir que las realidades espirituales no pueden ser capturadas con la ciencia empírica no es negar la ciencia, solamente que esas realidades muestran su rostro a otros métodos de obtener conocimiento, de los que el mundo tiene en abundancia.

Bueno, entonces, ¿cuáles son estas realidades espirituales, o algunas de las similitudes recurrentes virtualmente en todas las tradiciones de sabiduría? Son los hechos que estaremos discutiendo en futuros ensayos y entrevistas en esta columna, por lo tanto permítanme empezar con una breve lista. Esta no es la última palabra sobre el tópico, sino la primera palabra, una simple lista de sugerencias para hacer que la conversación prosiga.


La mayoría de las grandes tradiciones de sabiduría están de acuerdo en que:

1.- El Espíritu, cualquiera que sea su nombre, existe.

2.- El Espíritu, aunque existe "ahí afuera", es encontrado "aquí adentro", o revelado dentro de mente y corazón abierto.

3.- La mayoría de nosotros no nos percatamos de este Espíritu, porque estamos viviendo en un mundo de pecado, separación o dualidad -esto es, estamos viviendo en un caído, ilusorio o fragmentado estado.

4.- Hay una salida para este estado caído (de pecado, ilusión o desarmonía), hay un Camino de Liberación.

5.- Si seguimos este Camino hasta su conclusión, el resultado es un Renacimiento o Iluminación, una directa experiencia del Espíritu dentro y fuera, una Suprema Liberación, que

6.- marca el fin del pecado y sufrimiento, y

7.- Se manifiesta socialmente como una acción de piedad y compasión en nombre de todos los seres sintientes.

¿Tiene sentido para tí una lista como esta? Porque si hay esos generales patrones espirituales en el cosmos, al menos donde sea que aparezcan seres humanos, esto lo cambia todo. Se puede ser un Cristiano practicante y todavía estar de acuerdo con esa lista; se puede practicar Neopaganismo y aún estar de acuerdo con esa lista. Podemos discutir los detalles finos -y lo haremos en columnas subsecuentes- pero la simple existencia de ese tipo de realidades cambia profundamente la naturaleza de la creencia en sí misma.

Si añadimos a esas realidades los otros dos ingredientes que mencioné -espiritualidad integral debe trascender e incluir a la ciencia (no negarla), y medidas psicológicas que pueden acelerar las capacidades espirituales- entonces estaremos muy cerca de lo que podría ser de hecho una espiritualidad integral, una espiritualidad para el mundo moderno y postmoderno que incluya también lo mejor de las tradiciones premodernas.


Artículo aparecido en OneMindVillage reproducido por Ken Wilber en su Blog el 30 de marzo y traducido al español por Fragmentos Kósmicos

La sabiduría vino de Oriente, por José Carlos García Fajardo


Sin confundir fe con religión o con creencia, es bueno aproximarse al misterio del que surgimos y al que nos encaminamos, cualquiera que sea la forma como lo denominemos.

La fe es una apertura a la trascendencia para dar un salto a algo que ni los sentidos justifican ni la razón lo prueba. Dice el filósofo Raimon Panikkar que la fe está asentada en el corazón, como la capacidad de lo infinito. De ahí de la absurda división entre creyentes y no creyentes. Como la de fieles e infieles. Se trata de una distinción de poder por la que se descalifica al contrario y se llega a las guerras de religión. La creencia es la formulación de unas ideas hechas por una colectividad en forma de doctrina. Puede perderse cuando esa formulación ya no es coherente para nosotros. La experiencia de lo absoluto suele venir a través de una creencia, aunque no deba ser identificado con ella.

De ahí la importancia de conocer las diferentes creencias que han correspondido a las distintas culturas que las han formulado para caer en la cuenta de que toda experiencia religiosa es inédita y que corresponde al individuo formularla. A través del silencio, de la admiración o del camino. Para comprender a los procedentes de diversas culturas y para reconocernos a nosotros mismos.

La historia de la humanidad demuestra que existen pueblos sin alfabeto, sin rueda o sin el fuego, pero no sin tradiciones religiosas: desde los enterramientos de los pueblos cazadores del Paleolítico hasta las formulaciones más elementales de las tribus urbanas con sus ritos, códigos e iniciación a los misterios.

Ciertas ideas del pensamiento oriental pueden cambiar la visión del mundo a un occidental de mentalidad abierta y modificar su actitud ante la vida. Oriente está a la búsqueda de lo Absoluto, pero no intelectualmente, sino por la experiencia del todo y en especial por medio de la meditación. Como recuerda el teólogo Miret Magdalena, lo espiritual no es un ejercicio sin compromiso, es algo que nos estimula a vivir la experiencia honda del ser humano; porque las ideas no tienen entidad sino en relación con la vida. En Occidente se separa lo intelectual y lo práctico, y la religión se entiende de dos modos: como un reto intelectual que queda en el mundo de las ideas o como una fe que nada tiene que ver con la vida corriente.

El fenómeno religioso, continua Miret, ha sido expuesto en sus raíces de diversas maneras que pueden reducirse a tres:

Religión viene de religare, unir lo que estaba disperso; es el sentimiento absoluto de estar penetrado por algo más grande que nos trasciende. Es un sentimiento liberador que, en el budismo, llega a decir que la religión honda y abierta no religa a nada dominador sino "desliga" de tanta atadura que nos atenaza para hacernos libres.

También puede decirse, con Cicerón, que la palabra religión procede de relegere, releer o reconsiderar, profundizar en el sentido de la vida.

O se puede afirmar que viene de reeligere que significa cambiar de vida por otra mejor y más desprendida.

Este lenguaje de lo religioso no es un lenguaje filosófico. Sino la definición del ser humano como "hombre simbólico". Lo que significa la religión es casi imposible de expresar de otro modo que no sean el mito y el rito, que es un mito en acción. No se trata ni de panteísmo ni de ateísmo, sino de un panenteísmo: dios en todas las cosas.

Todos los signos indican que vivimos el momento para una fertilización mutua: Occidente renunciando al afán misionero y a las agresiones colonialistas, Oriente aceptando la tecnología que puede mejorar sus condiciones materiales y un individualismo activo que redima del fatalismo teocrático.

En Oriente, la filosofía no pretende la verdad sino un estado de ánimo, un cambio en el programa del cerebro, no seguir las programaciones del programa racional como en la filosofía occidental. No es información lo que pretende sino transformación.

Oriente ve la realidad como un ser único, océano de energía en continua transformación. Aunque conciben la realidad como flujo y cambio perpetuos, no son un caos desordenado, sino evolución con sentido donde todo sucede por mutaciones encauzadas dentro de leyes naturales de movimiento. "Cada copo de nieve cae en su sitio".

Como el amor, que no es un depósito, sino un flujo; no un estanque sino una corriente. El amor sólo existe en movimiento y se genera saliendo, no al acumularlo dentro de uno mismo.

José Carlos García Fajardo es Profesor de Pensamiento Político (UCM) y Director del Centro de Colaboraciones Solidarias

Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias

martes 17 de abril de 2007

Evolución sociocultural, por Alejandro Villar


Toda la evidencia actual demuestra que los seres humanos nos desarrollamos psicológicamente a través de una serie de estadios (pese a lo que digan los que sustentan ideologías relativistas). Parece lógico pensar que cuando muchas personas de un determinado nivel de desarrollo se juntan surja una determinada visión del mundo. Y que esta visión del mundo se plasme en las instituciones, las leyes, los modos de producción, etc., dando lugar, en definitiva, a determinado tipo de sociedades. Si miramos la historia podemos ver como, efectivamente, han surgido las distintas visiones del mundo correspondientes a los distintos estadios del desarrollo psicológico: arcaica, mágica, mítica, racional, pluralismo relativista, etc, correspondiendose, cada visión con determinados tipos de sociedad: tribus recolectoras, villas, horticultoras, imperios agrarios, sociedades industriales, informáticas, etc.

No obstante, la noción de evolución levanta airadas críticas en muchos sectores. Un modelo que explique la evolución sociocultural tiene que poder responder a esas críticas. Muchas de esas criticas tienen detrás una motivación noble y compasiva.
Los tradicionalistas detestan la noción de evolución sociocultural porque eso significaría que estamos progresando con respecto al pasado. Pero Auswitz, Hiroshima, el conflicto palestino-israelí,... hacen que parezca, en ocasiones, que el presente no solo no ha progresado con respecto al pasado, si no que hemos empeorado.

Los (retro)románticos, basándose en que en el pasado no aparecían problemas tan complejos, suelen situar su Edén en el pasado, a partir del cual hemos ido empeorando. Cada cual elige un tiempo pasado y lo pone de ejemplo a lo que deberíamos volver. Ese Edén pueden ser ciertas ciudades medievales, los pueblos horticultores germánicos, las ciudades griegas, las tribus recolectoras paleolíticas...

Por su parte, los teóricos del liberalismo social se espantan ante la noción de evolución sociocultural, porque fácilmente pueden llevar a conceptos como raza superior o superhombre y, todos sabemos, las consecuencias tan sangrientas que puede tener eso. Y es que la idea de evolución sociocultural puede ser utilizada por teorías tan poco compasivas como el darwinismo social.

Un modelo de evolución sociocultural debe poder responder a estas objeciones, explicando las buenas y las malas noticias de la evolución, los progresos y las regresiones. Ello puede hacerse incluyendo los siguientes puntos:

1.- Dialéctica del progreso. La evolución conlleva alcanzar niveles más complejos, lo que significa buenas y malas noticias. Por ejemplo, un animal puede tener cáncer, pero un átomo no. Cada nivel evolutivo supera los problemas del nivel anterior pero hace que aparezcan nuevos problemas, a veces más complejos y difíciles de solucionar. Además cuantos más pasos evolutivos se den, más ocasiones hay para que las cosas vayan mal. Por ello los niveles más profundos pueden afrontar muchos más problemas que los más superficiales.

2.- Distinción entre diferenciación y disociación. Si todo va bien cada nivel evolutivo se diferencia de los niveles anteriores, integrándolos en una totalidad mayor. Si todo va mal hay disociación, y entonces los niveles inferiores se reprimen. Una cosa es la diferenciación de la cultura y la naturaleza (deseable) y otra la disociación de la cultura de la naturaleza, que está a punto de llevarnos al desastre ecológico.

3.- Diferencia entre trascendencia y represión. Si todo va bien en la evolución cada nivel trasciende a los anteriores, incluyéndolos en una totalidad mayor, así, las sociedades agrarias fueron trascendidas por las industriales, y estas lo están siendo por las informáticas. Cada nivel es preservado dentro de una totalidad mayor (negándole su exclusividad). Pero donde hay trascendencia existe la posibilidad de que las cosas vayan mal y se produzca represión, entonces los niveles inferiores no son preservados si no oprimidos.

4.- Diferencia entre jerarquía natural y jerarquía patológica. La realidad (en lo individual y en lo colectivo, en lo objetivo y en lo subjetivo) es jerárquica (o mejor dicho holárquica), está compuesta de niveles dentro de niveles, dentro de niveles,... o sea totalidades que son partes de otras totalidades, y así indefinidamente. Así, habría niveles que se trascienden unos a otros, Esto serían las jerarquías naturales. Pero lo que trasciende puede reprimir, y entonces tenemos las jerarquías patológicas, donde el poder reemplaza a la solidaridad, el dominio a la comunicación y la opresión a la reciprocidad.

5.- Las estructuras superiores pueden ser secuestradas por impulsos inferiores. Cuando el tribalismo etnocéntrico accede a la moderna tecnología, puede causar mucho más daño del que podían causar un arco y unas flechas (los atentados del 11 de Sept son un claro ejemplo). Auswitz no es una consecuencia de la razón, sino de los usos irracionales de los productos tecnológicos de la razón. Es la razón secuestrada por una mitología etnocéntrico.

Con todos estos puntos en mente podemos tratar de responder a las objeciones a la evolución sociocultural:

Los tradicionalistas no han comprendido la dialéctica del progreso ni que las estructuras superiores pueden ser secuestradas por los impulsos inferiores. Se centran solo en las malas noticias de la modernidad y las comparan con las buenas noticias de culturas pasadas. Pero no todo era tan bueno en culturas pasadas: un 10 % de las culturas recolectoras y un 54 % de las agrarias eran esclavistas; un 37% de las culturas horticultoras y un 64 % de las agrarias tenían la institución de la dote de la novia (lo que convertía en un problema muy grave el tener una hija) y un 58 % de las culturas horticultoras y un 99 % de las agrarias estaban involucradas en escaramuzas bélicas. Con respecto a la modernidad, las buenas noticias fueron la abolición de la esclavitud, los movimientos de liberación de la mujer, la noción de que los derechos humanos son universales, se aplican a todos los seres humanos, los avances en la medicina (que por si solo ha n evitado o aliviado muchísimo sufrimiento)...

Los románticos confunden diferenciación con disociación y trascendencia con represión. Una bellota tiene que diferenciarse para transformarse en roble. Pero allí donde los románticos ven un roble, lo sienten como una traición y una represión de la bellota, cuando lo que habría que hacer es ver que el roble es una diferenciación evolutiva de la bellota y facilitar que todo el proceso se dé lo mejor posible para obtener un roble sano. Pero los románticos siempre añoran el regreso a un pasado menos diferenciado y evolucionado...

Los teóricos del liberalismo social no han comprendido la diferencia entre jerarquía natural y jerarquía patológica. Allí donde ven jerarquías se espantan, lo cual es lógico, viendo los efectos que las jerarquías opresivas han tenido en el pasado y tienen en el presente. Pero no se dan cuenta de que la jerarquía natural es inevitable, porque la propia realidad es jerárquica. Incluso ellos tienen su propia jerarquía de valores (oculta claro, no pueden reconocerlo porque se contradecirían así mismos) donde no jerarquía es mejor que jerarquía. Ya que es inevitable en vez de evitar las jerarquías (con lo cual solo obtendríamos montones desordenados) lo que deberíamos preocuparnos es de sanar las jerarquías opresivas y transformarlas en jerarquías naturales.

Con estos principios podríamos acabar con la noción tan antropocéntrica de que la evolución actúa en todo el Kosmos menos en lo humano, donde o no actúa o va hacia atrás. Así el mismo impulso que hizo que de la materia surgiera la vida y de la vida surgiera la mente, podemos verlo también actuando en las sociedades humanas. La evolución sociocultural no sería más que la lucha del Espíritu por hacerse consciente de si mismo, como ya lo interpretó Hegel.

"Todo lo que ha ocurrido en el Cielo y en la Tierra,
desde la eternidad, la vida de Dios y todos los hechos
temporales son simplemente las luchas del Espíritu
para conocerse a sí mismo, para encontrarse, para ser
él mismo, y finalmente unirse a sí mismo; está alienado
y dividido, pero sólo para ser capaz así de encontrarse
y retornar a sí mismo...
Tal como existe la forma individual esa liberación
se llama "yo"; desarrollado como totalidad, es
el Espíritu libre; como sentimiento es Amor;
y como disfrute Bienaventuranza."

Hegel


Fuente: Alejandro Villar

lunes 16 de abril de 2007

Carta de la Ciudadanía Planetaria. 1º Fórum Espiritual Mundial


En todos los continentes, se expanden forum y redes de organizaciones sociales que buscan la Paz, la Justicia y mayor comunicación entre la humanidad y la naturaleza. Los Forum Económicos y Sociales Mundiales, grandes avances de la humanidad, representan visiones importantes, aunque parciales, de cómo debe ser el mundo. En comunión con todo ese proceso internacional, nosotros, participantes del 1º Forum Espiritual Mundial, en la búsqueda de "un nuevo mundo posible", reunidos en Brasilia, del 6 al 10 de diciembre de 2006, en un coro de muchas voces, afirmamos que las propuestas económicas y sociales no tienen, aisladamente, cómo solucionar satisfactoriamente los problemas de la humanidad. Urge una perspectiva espiritual, basada en el amor universal. La Espiritualidad constituye, en última instancia, el campo fértil de donde surge la sabiduría y la ética del amor, ampliando los significados de la existencia humana. Es la percepción de la unidad entre todas las cosas y de la sacralidad que impregna la existencia.

Creemos que la vida es regida por leyes cósmicas. El agua moja, el fuego quema, la lluvia cae, la semilla germina, el pimpollo se transforma en flor, al invierno sigue la primavera, al verano sigue el otoño, el amor construye, trae felicidad y alegría. Cosmos, galaxias, soles, planetas, minerales, cielo, tierra, nacientes, ríos, océanos, vegetales, animales, seres humanos son interdependientes y complementarios. Del macrocosmos al microcosmos la tela de la vida es única. La vida es inteligente y amorosa, todo forma parte de un equilibrio perfecto y armonioso.

La evolución científica, tecnológica, política y económica constituye una bendición para la humanidad. Pero, ciertamente, precisa de un ingrediente, un complemento más significativo, efectivo, profundo, para que cada ser humano y la humanidad encuentren un estado de integridad y felicidad. La falta de percepción de la interdependencia y la complementariedad de toda la vida genera la visión individualista, materialista, la ilusión de la separatividad. Es necesaria la percepción de la hermandad de todos los seres vivientes, de todos los reinos, de todas las razas, etnias, credos, géneros y clases sociales. Todos pertenecemos a una misma fuente de vida, somos todos hechos del mismo barro. Nuestra familia es la humanidad y todos los seres que componen la tela de la vida, hijas e hijos de la Tierra.

Así, la base fundamental para la construcción de una sociedad digna está en la percepción de la unidad de la vida, que debe revelarse a través de la solidaridad efectiva, real, con actos concretos de sensibilidad, fraternidad, ética, simpatía, gentileza y cuidado. Son actitudes que dependen de la transformación de cada uno de nosotros, de la expresión de nuestras potencialidades internas. Ningún régimen, sistema o forma de gobierno, institución política o económica puede, por sí sola, garantizar una sociedad digna. Solamente con la incorporación, en nuestras vidas, de la solidaridad, de la fraternidad, del afecto, del acto amoroso, de la espiritualidad y de la ternura podremos alcanzar un saludable relacionamiento humano y planetario. No hay ideología superior a la solidaridad.

Dentro de esta perspectiva, es esencial una nueva óptica, una nueva visión filosófica que comienza con el respeto y la valorización de la diversidad, se amplia en la percepción de la unidad de vida y se completa con una nueva actitud. Esa nueva mirada – con los ojos del corazón – debe cambiar nuestras motivaciones e intenciones para que sean altruistas, promoviendo una revisión de nuestros valores.

La revisión necesaria deberá alcanzar la dimensión económica, colocándola al servicio de la sustentabilidad y la justicia social. La revisión será necesaria en las instituciones políticas y educacionales, que necesitan repensar sus papeles en la formación de una civilización solidaria que exprese sus mayores inspiraciones: felicidad, paz, respeto, autenticidad, armonía y cooperación. Esa revisión debe llegar a las instituciones religiosas, para que se adapten a las necesidades de su tiempo, actualizando y profundizando sus enseñanzas y generando seres humanos maduros, mas sabios y responsables, capaces de amar y de trabajar hombro a hombro con aquellos que son diferentes. Nuestro futuro depende de alcanzar la genuina sabiduría espiritual, por la integración de las diferentes visiones, sean científicas, filosóficas, religiosas o por la disposición de entregarse al profundo encuentro con la energía de lo sagrado, sea cual fuera el nombre que a ella se le dé, ya que esa fuerza es la fuente de sabiduría profunda y del amor sin fronteras. No hay ética verdadera que no provenga de ella.

La educación debe privilegiar los valores éticos; las ciencias de la salud deben estar dirigidas a una percepción integral del ser humano; la economía y la tecnología deben estar dirigidas prioritariamente para las necesidades humanas y planetarias; la política debe tener como base primordial la ética, el servicio público, y el interés colectivo; las religiones deben estar orientadas a la espiritualidad, religiosidad, tolerancia, respeto mutuo, y esencialmente al a hermandad universal; la sociedad debe formar nuevos paradigmas basados en la solidaridad y en la protección de la vida. Todos los sectores de actividades deben estar impregnados de espiritualidad, de fe en la sacralidad de la vida, de actuación positiva, para el bien, para la plenitud del ser.

En nuestras efímeras y transitorias vidas, somos las ciudadanas y ciudadanos del Planeta . Las divisiones que creamos son artificiales, una ilusión, ya que el Planeta es uno solo. Somos los tripulantes de la Nave-Tierra, somos la propia Tierra, y es fundamental la unión amorosa de todos, para un viaje feliz, para la preservación de la humanidad y de la vida planetaria, en esta saga maravillosa de nuestra Madre-Tierra girando armoniosamente rumbo al infinito.

El mundo somos nosotros, seres cósmicos. Así, tenemos el poder de transformarlo en un mundo mejor. La vida es regida por leyes cósmicas confiables, lo que nos permite actuar con seguridad para el cambio de la vida planetaria. Hay una perfecta y dinámica correlación entre causa y efecto. Queramos o no, somos inexoravelmente responsables por el mundo que tenemos, por acciones u omisiones. Como activistas de la paz, habremos de crear una masa crítica que permita establecer nuevos paradigmas. Cada uno de nosotros es un eslabón de la cadena que une a todos los seres. Es preciso crear la consciencia colectiva de la responsabilidad individual, actuando para substituir el egoísmo por el altruismo, el individualismo por la solidaridad, el consumismo por la sencillez, el tener por el Ser, el materialismo por la espiritualidad.

Que cada uno de nosotros pueda asumir consigo mismo, con su Yo interior, con la consciencia, con la Humanidad y con el Planeta un compromiso que tenga el siguiente contenido:

"Consciente de que el establecimiento de una sociedad justa depende de la transformación individual de cada ser humano, me comprometo a actuar - con amor, inteligencia y solidaridad - empeñando lo mejor de mis capacidades y habilidades para la construción de una sociedad libre, igualitaria, fraternal, buscando proteger la vida planetaria y construir una organización social justa y digna, reconociendo que mi familia es la humanidad y que estoy hermanado con todos los seres vivientes”.

RECOMENDACIONES

EL 1º FÓRUM ESPIRITUAL MUNDIAL aprueba las siguientes recomendaciones:

a) promover la fraternidad entre todos los seres -independientemente del reino, raza, etnia, género, credo, clase social- como fundamento básico para la organización de la sociedad y para la actuación política;

b) apoyar el trabajo de las Naciones Unidas y de otras organizaciones nacionales e internacionales en la construcción de la paz mundial y en la defensa de los derechos humanos;

c) fomentar la acción armónica y consensuada, orientada a la integración política y económica de los pueblos, respetando las culturas, religiones, tradiciones y lenguas locales;

d) fomentar la educación y el estudio comparativo de culturas, tradiciones religiosas, filosóficas, ciencias y artes visando una mayor aproximación e integración entre los seres humanos y los pueblos;

e) concientizar a la sociedad para la protección de la vida y la conservación del ambiente natural, en defensa del mantenimiento de la biodiversidad, de la flora y de la fauna, de los ríos, de los lagos y de las nacientes; actuar para que aquellos que causaron o vayan a causar daños a la naturaleza, especialmente a los manantiales hídricos, recompongan los ecosistemas;

f) empeñarse en pro del desarme mundial y de la eliminación de las minas terrestres;

g) proponer a las Fuerzas Armadas el direccionamiento de sus efectivos para la ejecución de tareas orientadas al establecimiento de la justicia social y de la defensa de equilibrio ecológico planetario;

h) instituir un documento de identidad personal reconocido en todo el Planeta;

i) incrementar la realización de plebiscitos como forma de valorar la ciudadania y ampliar la democracia directa y participativa;

j) propugnar por la democratización de los medios de comunicación, con el objetivo de garantizar a todos la divulgación de sus ideas y pensamientos; trabajar para que la media asuma el compromiso ético de estar al servicio de los valores que construyan y fortalezcan una cultura de paz entre todos los seres;

l) proponer la creación de una unidad monetaria, en el ámbito planetario, a partir del respeto y de la valorización de la economía solidaria y de la vida de las comunidades mas carenciadas;

m) defender una legislación justa con la valorización del Estado de Derecho;

n) crear mecanismos y sistemas que posibiliten la efectiva participación de todos en la vida política, económica, cultural y social en el ámbito planetario;

o) desarrollar el respeto a los derechos individuales y colectivos y la pluralidad y diversidad de ideas y pensamientos;

p) garantizar igualdad de oportunidades a todos, sin ninguna discriminación, con la erradicación de la miseria;

q) promover el acceso de todos a la educación, en especial a la educación de valores;

r) promover el acceso a la salud, con adopción de vida saludable y alimentación natural;

s) instituir acciones que promuevan cambios en los hábitos de consumo, de modo de substituir el consumo exacerbado por el consumo consciente, con el uso equilibrado de los recursos naturales;

t) incentivar, en el ámbito mundial, la adopción de una lengua neutra - como el esperanto - como lenguaje de comunicación y de intercambio cultural y comercial, con la conservación de las lenguas y dialectos locales, garantizando la democracia lingüística y el mantenimiento de los valores culturales de todos los pueblos;

u) recomendar la creación de empresas cuyos participantes sean, en un sistema cooperativo e igualitario, sus propietarios;

v) apoyar y desarrollar actividades agrícolas que, a partir de la percepción de la unidad de la vida, conserven el medio ambiente y la naturaleza, priorizando una producción agrícola que garantice una alimentación orgánica y ecológicamente correcta;

x) congregar organizaciones sociales para potencializar sus fuerzas y divulgar sus trabajos;

z) apoyar y promover eventos culturales y espirituales o campañas que puedan elevar los paradigmas de la sociedad.

La humanidad precisa de todos nosotros! Cada uno de nosotros tiene el poder de cambiar el mundo. Y juntos nuestro poder es mayor!

Fuente: 1º FÓRUM ESPIRITUAL MUNDIAL.

Cada vez más y más unidos, Editorial de Portal Dorado



Promovida por un buen amigo con el que llevamos años colaborando y cuya humildad y discreción le animan a permanecer en el anonimato, ha nacido EspiritualidadyPolítica un espacio para las noticias, opiniones y análisis sobre espiritualidad y política, ecología, solidaridad, libertades, comunicación, internet... Se trata, a decir por su propio promotor, de “una invitación abierta a enriquecer cada una a la otra en estas dos áreas tan cruciales. Juntando ambos, el espíritu y la política, en un diálogo continuado y abierto crearía una perspectiva política de un interés fundamental, interés por cada uno de nosotros, interés e inquietud por el planeta, interés por todos los seres vivos, interés en el Espíritu mismo”.

Deseamos saludar tan encomiable iniciativa y animaros a que deis cuenta de ella en vuestros respectivos entornos. Cada vez más propuestas de activismo y comunicación integran la dimensión personal y colectiva, la búsqueda de una razón superior y última del ser con la elevación del alma grupal o espíritu colectivo, la espiritualidad y la política... A publicaciones como Namasté, Athanor, Ecohabitar, Vida Natural..., a espacios virtuales como Davida, Noticias Positivas, Sabiduría Arcana, Biosofía, Ananta, Cuidamos de Ti, Portal Dorado..., se suman ahora en el Estado múltiples encuentros que tratan de afrontar de forma aunada e integrada nuestro compromiso de desarrollo personal y de evolución colectiva. Entre ellos el encuentro de “Tierra, Alma y Sociedad” que junto con Asociación Selba estamos organizando para el próximo otoño.

Precisamente Michael Nagler, en el artículo que publica el recién inaugurado blog, nos presenta una visión de este “espíritu naciente” e integrador a nivel planetario.

“El camino vertical de luz es nuestra línea de intención espiritual: nuestra intención vital. El sendero horizontal es la extensión de nuestro servicio. El centro es el punto de tensión donde los dos caminos se funden y mezclan y donde el trabajo avanza” (Buena Voluntad Mundial). Ya no hay fronteras entre nuestra responsabilidad y compromiso de elevarnos a nosotros mismos y nuestro compromiso y responsabilidad de elevación de nuestra querida humanidad. Es una misma, vital y definitiva apuesta. Crecemos al fin y al cabo para poder servir mejor, nos pulimos por dentro para al fin y al cabo ser más útiles a la comunidad.

Estamos animados por una promesa de eternidad, somos seres espirituales hoyando un camino de infinito, de regreso al Hogar de Origen e indescriptible gozo. Mas esto no es una carrera, avanzamos precisamente cuando nos detenemos a atender al hermano que sufre, cuando realizamos alto para hacer nuestro el dolor del mundo e intentar redimirlo.

“La evolución humana no se desarrolla sólo en la verticalidad del espíritu o en la horizontalidad de la materia, sino en la conjunción de ambas direcciones” nos susurran las misivas que nos alcanzan de lo Alto. No hay dos vías horizontal y vertical, no hay dos movimientos hacia la humanidad y hacia el Cielo, no hay dos principios de filiación divina y fraternidad humana, es un uno e indivisible principio. No es posible acercarse a Dios Padre-Madre, si no es a través de mis hermanos, no es posible ascender sino me llego al que padece ya sea de carencia material, ya de despiste existencial... “Cuando descubres tu conexión espiritual, cualquiera que sea el camino en el que estés, tu vida se convertirá en una vida de servicio. No tienes opción. Servicio hacia todo lo que existe. Ese servicio se convierte en tu alegría y tu disfrute. Se convierte en la acción que te completa”. Ramakrishna Vivakananda

Saludos pues de corazón al blog “espiritualidadypolítica”. Cada vez somos y más unidos. Bendita sea la hora en que juntos nos implicamos en esta maravillosa aventura sobre la Tierra.

¡Juntos podemos!

Fuente: Portal Dorado

Encuesta sobre Espiritualidad y Política en la Red Iberoamerica de Luz



Los resultados de esta encuesta han sido enviados a los suscriptores de la red. Los resultados son contundentes. Sólo una quinta parte prefiere que no se hable de política en la red de luz. Cuatro quintas partes, con diferentes matices, expresan que SÍ. Destaca el que casi la mitad de los participantes en las redes espirituales ya no está en el viejo miedo de la dualidad y la polarización y desean recibir la información por su importancia, no porque sea 'negativa' o 'positiva'. La espiritualidad y la política, interpreto, son indivisibles y consustanciales. Seguimos en el debate público establecido hace varios años en el Foro Interredes de la red de luz, ahora en un blog pertinente, al que damos una entusiasta bienvenida.

http://espiritualidadypolitica.blogspot.com/

Saludos fraternales!

Ricardo Ocampo, editor RedLuz

Total: 246 votos, emitidos por 246 participantes
Estado de la encuesta: Cerrada

Pregunta

¿Cómo debe ser la información en la RedLuz?. Resultados.

Respuestas Votos Porcentaje

Con temas sociales y políticos también, para no darle la espalda a la realidad. 24, 9.76%
Sin temas sociales y políticos, sólo cuestiones 'positivas' y 'reparadoras'. 50, 20.33%
Una mezcla que incluya temas positivos y también sociales para impedir el inmovilismo. 54, 21.95%
La RedLuz ya debería desaparecer y cada quien que investigue y seleccione su información. 0, 0.00%
Los temas deben ser divulgados por su importancia y trascendencia, no por ser 'positivos' o 'negativos'. 118, 47.97%


Fuente: La Casa de la Red. Red Iberoamericana de Luz

sábado 14 de abril de 2007

El Surgimiento de la Civilización Mundial, por Nancy Roof


“Un espíritu viviente crece y hasta supera sus anteriores formas de expresión. Este espíritu viviente se renueva eternamente y persigue su meta de múltiples e inconcebibles maneras, a través de la historia de la humanidad. Los nombres y las formas que los hombres le han asignado significan muy poco; ellas son la hojas y flores que mudan en el tallo de la eternidad”. Carl Jung

¿Qué Clase de Civilización Planetaria?

Todo comenzó con la explosión de una supernova hace billones de años en el vasto espacio del Cosmos. Un planeta girante, lleno de riquezas abundantes, se encumbró a través del espacio, llevando consigo las simientes de los fulgurantes zafiros azules y los brillantes y rojos rubíes, las delicadas semillas de las orquídeas blancas, la fragancia de las rosas rosadas, el coraje de la pantera y la tibieza de la sonrisa humana. La ciencia revela un Cosmos altamente ordenado, pleno de energía e información, siendo la interdependencia y conexión la clave de sus rasgos. Nuestras tradiciones revelan una vasta fuerza creativa de amor, inteligencia y poder que guía el universo en evolución y conecta todas las cosas. Ahora sabemos que estamos intrincadamente conectados con todos y con la misma vida y la salud de la tierra.

A medida que se desarrolla nuestra comprensión, también se expande nuestro sentido de la proporción. Desde las comunidades locales, a las naciones, al planeta y hasta el cosmos. Los avances en la investigación de la conciencia y las prácticas espirituales amplían nuestro interior hasta abrazar toda la vida. Sin embargo, los esperanzados sueños del grupo parecen estar más distantes porque sufrimos una falta de alineamiento global, cada vez más intensificado. Esperábamos que, cuando la ‘Guerra Fría’ terminara, viviríamos en un mundo apacible. En lugar de esto, estamos descubriendo un mundo de valores en contraposición; un mundo dividido política, social y culturalmente entre la elite y los empobrecidos; esto ocurre en un momento en que la magnitud de los problemas globales requiere de la colaboración y las alianzas. Enfrentamos la complejidad de las perspectivas múltiples de las diversas culturas, en un mundo recién globalizado.

¿Cómo abrazar las actitudes egocéntricas y etnocéntricas dentro de una conciencia mundo-céntrica que esté alineada con la naturaleza y el cosmos?

La moderna visión occidental del mundo, de materialismo científico y racionalidad, al tiempo que ofrece incontables beneficios, también nos deja carentes de sentimiento, alienados los unos de los otros, existiendo en un mundo sin significado ni propósito. Nos deja esperando regresar a la intuición moral básica de lo bueno, lo verdadero y lo bello en un abrazo holístico.

La visión, del mundo, post-moderna, igualitarista y de consenso, sosiega frecuentemente en lugar de afrontar la amenaza de la creciente violencia y visiones de un mundo en oposición.

La necesidad de equilibrar las anteriores limitaciones de visión del mundo, tratar la magnitud de los cambios en las condiciones de vida y encontrar una salida a través de este periodo de transición en la historia humana, nos está conduciendo al surgimiento de una visión del mundo post-moderna con una visión transformadora. Ha llegado el momento de ver que las soluciones parciales del pasado encajen dentro de la totalidad evolucionante que está surgiendo. Somos llamados a las totalidades. A eso lo definimos como ‘Integral’.

El frente político no luce promisorio. Un creciente número de naciones, fallidas como estados pre-modernos, como los del África Subsahariana, están regresando al tribalismo y a la criminalidad. Sociedades modernas como Estados Unidos, China, Rusia y la India todavía creen poder resolver los conflictos por medios militares. Las sociedades post-modernas, de Europa occidental, están funcionando desde el principio de la interdependencia, mientras que los inmigrantes, con diferentes valores, amenazan sus sociedades amantes de la paz. Mikhail Gorbachev nos ha advertido de que debemos entender, claramente, la fase histórica de desarrollo y la mentalidad de cada nación. Ninguna nación puede imponer un sistema de valores sobre otra sociedad que se encuentra en una etapa de desarrollo diferente y que, por esa razón, presenta diferentes necesidades.

Los miembros del Instituto de Ciencia Integral describen ‘Integral’ de esta manera: “La consideración de la naturaleza ecológica de toda la vida, significa la necesidad de salvaguardar, viviendo de tal manera que sostenga la familia, la comunidad, la civilización y el medio ambiente. Socialmente, la era integral, procede hacia una cultura de redes de contacto que vinculan una nueva civilización global. Económicamente, incluye Internet y la era de información y, con ella, un tremendo salto en la inteligencia colectiva planetaria”.

¿Por qué un Acercamiento Integral?

“En unos momentos, tan desprotegidos e inciertos, clamamos por un orden y una coherencia que lleve, las formas que se están combinando en nuestro crecimiento, a un ritmo con el orden oculto en la creación.” John O’Donohue

Los bien reconocidos filósofos integrales Ken Wilber, Ervin Lazlo y, más recientemente, Yasuhiko Kimura, aunque con diferentes acercamientos, todos coinciden en que integral significa totalidad. Ellos concuerdan en que las perspectivas parciales ya no son suficientes. Todos han abogado por sistemas integrales de pensamiento y como requisito para tratar con los complejos retos que, ahora, alcanzan una escala global.

Para la revista ‘Kosmos’, un acercamiento integral a la nueva civilización incluye la necesidad de alguna forma de práctica que desarrolle la percepción interna y el dominio de la mente y las emociones. Importa cómo vivimos nuestra vida. Podemos hacer una diferencia positiva. Nuestro comportamiento es impulsado, inconscientemente, por las diversas culturas y sociedades en las cuales estamos imbuidos, creando posibles choques en nuestra visión del mundo. De esto se deriva que necesitemos estructuras políticas, económicas y sociales que fortalezcan nuestro desarrollo, más allá de las perspectivas étnicas y que permitan el florecimiento de los valores mundiales.

Partiendo de la investigación, en los diversos campos de estudio, esta claro que es un error pensar que se puede imponer nuestra propia perspectiva sobre otra cultura o individuo y, sin embargo, es un error que frecuentemente cometen muchos individuos y países. La imposición de valores a través de las culturas ha creado problemas enormes en la actual crisis global, no solo a través de la acción gubernamental y los programas de desarrollo, sino también a través de las perspectivas religiosas que asumen la universalidad de la visión del mundo particular.

La perspectiva integral ofrece una alternativa, el encuentro con las personas en el punto donde estas se hallen, permitiendo el desarrollo natural y orgánico. Las personas están en diferentes etapas de desarrollo. Para algunos el mundo gira a “mi” alrededor, para otros alrededor “nuestro” y para otros alrededor de “todos nosotros”. Y unos pocos se identifican con ‘Kosmos’: “toda la vida”. Necesitamos líderes con visión global, que puedan diseñar ambientes facilitadores que fomenten un proceso natural de cambio.

El acercamiento integral se ha demostrado exitoso. Algunos gobiernos lo están examinando más de cerca. Bill Clinton se refirió al trabajo de Ken Wilber en el Foro Económico Mundial de Davos. El PNUD, actualmente, está utilizando el trabajo de Wilber en una variedad de programas. El pensamiento integral se ha convertido en la base de los nuevos negocios y del entrenamiento en liderazgo. Don Beck ha estado aplicando la ‘Espiral Dinámica Integral’ en asuntos globales. Ken Wilber abrirá la Universidad Integral este año y Ervin Laszlo y sus asociados están planeando una Universidad Mundial de Sabiduría gratuita y por Internet, en un futuro cercano.

Kosmos promueve la reflexión interna y el compromiso externo, así como las diferentes perspectivas que deriven de una comprensión del desarrollo y la evolución orgánica. Creemos que un entendimiento de cómo funciona el mundo y de las realidades políticas y globales presentes, es esencial para la transformación global. Animamos el encuentro con el ‘Yo Esencial’ o lugar de sabiduría en nuestro interior como una guía para vivir nuestra vida. La pregunta más importante en estos tiempos puede ser: ¿Cómo nos preparamos para alinearnos con el Cosmos y para construir las formas que expresen la próxima etapa de surgimiento global?

Cada transición mayor, en la evolución cultural, desde la era agraria hasta la industrial e informática, o de la perspectiva egocéntrica, a la socio-céntrica y mundo-céntrica, nos despierta y sensibiliza para un mayor cuidado y preocupación. Tú y yo seremos co-creadores de la civilización planetaria emergente. Encontraremos la forma de acceder a habilidades y capacidades latentes que ni sospechábamos que teníamos. Responderemos al llamado de los tiempos porque nos importa.

Si nos enfocamos más allá del caos de la avalancha de la crisis global, encontramos que la humanidad ha realizado un gran progreso. Por ejemplo, en la mayoría de los lugares ya no se acepta la esclavitud; la preocupación ambiental y el activismo civil va en aumento; los derechos de las mujeres y los niños han avanzado a grandes saltos; las protestas en contra de la guerra, por primera vez, son de alcance internacional y están diseñadas para prevenir la guerra en lugar de parar una que ya está en proceso y los matrimonios interculturales son comunes. Actualmente los niños están naciendo con una conciencia global. Muchos han pasado muchas horas practicando disciplinas para superar los hábitos mentales destructivos aprendidos y el correcto manejo de las emociones y el conflicto. Una trayectoria moral está siendo claramente forjada. Este es un alineamiento con la necesidad innata que tiene la humanidad de crear una nueva civilización basada en la ‘Unidad Interna con la Diversidad Exterior’.

Actualmente, las naciones se debaten, no sin cierta tensión, entre la autonomía de su propia soberanía y el bien común del planeta, así como los individuos forcejean entre los valores egoístas de la personalidad y la generosidad de Yo Esencial. Actualmente, todos estamos siendo retados, como preparación para el nacimiento de una nueva civilización global. Históricamente, todos los avances en la conciencia, han sido precedidos por una lucha de proporciones Hercúleas, una Noche Oscura de desesperación, abandono y confusión. En nuestras propias vidas y en las de las culturas y naciones, mueren los antiguos valores, a menudo dolorosamente, antes de que se revele la llama viviente de una nueva perspectiva. Necesitamos desarrollar amplitud de visión, fuertes recursos internos y habilidades efectivas en acción para encontrar seguridad en un mundo incierto.

Se necesita un acercamiento de múltiples niveles y dimensiones para tratar con las complejidades de la globalización. Esto significa que lo que es correcto para mí, no necesariamente lo es para ti. Las soluciones simplistas que emanan de arriba hacia abajo están siendo remplazadas por redes de contacto y por el diálogo. Estamos adquiriendo un entendimiento profundo de la singularidad de las circunstancias de la vida de las personas y, como consecuencia de esas circunstancias, de toda la gama de las diversas necesidades, de los individuos y culturas, que residen en el corazón de la vida misma.

Las súplicas idealistas por “la Humanidad Una” no serán un método efectivo para tratar con el gran reto que enfrentamos. ¿Cómo armonizaremos las diversas necesidades humanas en una totalidad integrada, sin imponer una visión dogmática del mundo?

No podemos aceptar en silencio un mundo donde las quinientas personas más ricas tienen más de los recursos del mundo que mil millones de los más pobres; donde mil doscientos millones viven con un dólar al día y donde los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, cuyo objetivo es la paz y la seguridad internacional, venden el 80% de la exportación global de armas.

Comencemos con una visión que brinde un segundo esclarecimiento, un renacimiento de los valores donde se escuchen las risas de los niños que juegan en lugar de sus gritos de terror, donde se acoja a cada extraño con el calor de una sonrisa humana en lugar de la sospecha, donde las familias se protejan entre sí y a sus hogares en lugar de ser separados por guerras sin sentido, donde se elimine la polución y donde cada flor retenga su dulce perfume. Contactemos nuestra humanidad. Sintamos el dolor del mundo y transformémoslo en canciones de júbilo. ¿Deberemos soportar otra catástrofe antes de aprender la unión?

Sensibilidad Infinita

“En gran parte del mundo, existen sociedades cuya riqueza reside en su alma y no en su suelo… cuya imaginación es más valiosa que su tecnología… Es impensable que se pudieran desarrollar sin la literatura, el canto, la danza y las historias”. Sashi Tharoor, Naciones Unidas

“No podremos encontrar el corazón de una cultura a menos que atendamos a su impulso creativo interior, cuya visión e intención, finalmente, es lo Bello.” John O’Donohue

Las mentes integrales y los diseños planetarios naturales nos hacen avanzar, en nuestra trayectoria evolutiva, hacia una civilización global. La belleza y el amor abren el corazón hacia la comunidad global. Un mundo, en paz consigo mismo, no se podrá alcanzar firmando, simplemente, tratados, pasando leyes o desarrollando códigos éticos. La comunidad mundial surge cuando se forjan vínculos de confianza y sensibilidad hacia las necesidades de las personas, en sus niveles más profundos de la existencia.

La sensibilidad desarrollada a través de la belleza es un elemento decisivo pero sub-valorado, dentro del proceso de la apertura del corazón de la nueva civilización global que todos añoramos. El corazón produce coherencia y alineamiento con el ritmo natural del universo. Como una suave brisa, introduce su mensaje universal a través del espacio y el tiempo, dentro de las divisiones de nuestras, algunas veces, inquietas mentes. En nuestro encantamiento con la mente racional, tendimos a olvidar que el corazón es el que derriba las barreras que separan.

El arte puede servir como una diversión de entretenimiento o como un transformador poderoso. Tiene el poder de separar y polarizar o de unir. Nos puede conducir a la indulgencia, la avaricia y el egoísmo o puede elevarnos hasta nuestro estadio más sabio y compasivo. Hemos sido inundados con toda clase de horrores en el nombre del “arte”. Sólo tenemos que conectar la televisión para ver la violencia, la ira y la polarización instalada en la intimidad de nuestros hogares.

“En su más profundo centro, la creatividad está destinada a servir y a evocar a la Belleza. Cuando este deseo y capacidad cobra vida, brotan nuevos pozos en el terreno agostado; la dificultad se convierte en una invitación y en lugar de luchar contra la disposición de nuestra naturaleza, nos acogemos al ritmo de su urgencia y su pasión más profunda”. John O’Donohue

El arte transformativo sigue los principios de la rotación del Cosmos, desde los átomos hasta los planetas, directo hasta las estrellas. Se alinea con un lugar universal interior, donde se puede capturar y expresar toda la condición humana en un trabajo creativo. La estética no sigue las reglas sociales. Toma sus propias decisiones, su propio camino hacia lo verdadero, lo bueno y lo bello.

El verdadero arte es una fuerza en movimiento. Nos elevamos en su presencia, dejamos atrás los hábitos negativos de pensamiento y acción, la agonía y la fealdad de las vidas no vividas. Su majestuosidad nos mueve hacia el poder magnético de la Unidad y liberación con una simplicidad natural. Recordamos nuestro origen común en esos momentos gloriosos de contacto. Nos sentimos alimentados y, por fin, reconocemos que estamos en casa. Cuando estamos llenos de deleite estético y de la emoción y la gracia de la belleza, nos abrimos para fluir con la vida en lugar de irnos contra ella. Nuestros temores se desvanecen y permanecemos en el Campo de la Primavera, libres, frescos, vivos y abiertos para hollar el terreno sagrado con mayor levedad.

“Nuestro deleite en lo Bello es tan natural, para nosotros, como la respiración, un acto lírico donde nos rendimos pero para despertar”. John O’Donohue

La máxima finalidad de las artes es llevarnos a un estado exquisito de ser, donde cada acción se convierte en un gesto de amor; donde cada encuentro se convierte en un intercambio de dignidad y de gracia; donde una visión Cósmica nos atrae hacia un mayor bien; donde la belleza del ser desborda en la belleza de las naciones, de los planetas y del Cosmos. Y es, en este estado, que nos enamoramos de la Vida y encontramos la Humanidad Una.

Nuestras almas están sedientas de belleza. Dostoievsky, una vez, dijo: “Tal vez sea la belleza la que finalmente nos salve.” Y Rumi: “Que la belleza que amamos sea lo que hacemos. Existen cientos de formas de arrodillarse y besar la tierra”. La belleza mora en los suaves susurros que abren nuestros corazones, ampliamente, con amor.

Una visión Cósmica está surgiendo al margen de la sociedad actual, más allá de las dicotomías de lo masculino y lo femenino, del yin y el yang, de lo suave y de lo duro. Esta profunda visión descansa en el corazón de la verdadera creatividad, una visión que abraza la unidad de toda la vida y de toda la creación. Otro mundo surge de este espacio. Invadiendo sutilmente nuestra vida diaria sin que siquiera lo notemos. Es desde este punto, sin espacio y sin tiempo, donde ocurren los cambios mentales y nuevos diseños planetarios entran en nuestro campo de conciencia. Ahora sabemos porque un sentido de lo correcto resuena en nuestro interior.

El canon para una nueva civilización reside en las profundidades de nuestro ser, esperando pacientemente a que reconozcamos su gentil llamado. ¡Despertad! ¡Despertad ahora!

¿Sabías que el mundo espera por ti?.

Artículo publicado en la revista (en inglés) Kosmos. Traducido por Sabiduria Arcana

viernes 13 de abril de 2007

Espíritu Naciente, por Michael Nagler


En el folklore espiritual de la India hay una imagen recurrente de la Madre Tierra, que se encontraba incapaz de soportar los sufrimientos causados por los seres humanos, y que por lo tanto fue a ver al Señor Vishnu para rogarle alivio. Esta imagen fue invocada años atrás por Ammachi, una de los más populares maestras espirituales vivientes de la India, cuando advirtió que el abuso de la Tierra por parte de las economías modernas llevaría pronto a un contragolpe si no aprendíamos a vivir sensiblemente — es decir, con liviandad — sobre el planeta que nos dio a luz.

Luego llegó Katrina. En cada nivel — desde el calentamiento global que probablemente incrementó la severidad del huracán, pasando por la devastación ecológica causada por la inundación y el escandaloso abandono de los pobres de la ciudad, hasta la severidad del diluvio — éste es un desastre causado por el hombre. Y no el último. Bill McKibben ahora advierte que “New Orleans... se asemeja en mucho al planeta que habitaremos por el resto de nuestras vidas.” No puedes culparlo por este pesimismo; la gente que parece intoxicada con su propia necedad imprudente ha desencadenado una devastadora bola de codicia y violencia en contra del milagroso sistema de soporte vital que es nuestra Tierra, causando ya un daño en cada nivel, desde nuestro ADN hasta el clima.

Como la mayoría de los mitos, la historia de la Madre Tierra yendo a pedirle ayuda a Vishnu contiene una sabiduría que puede ser traducida a términos modernos: cuando las cosas se ponen tan mal, dice la historia, sólo la energía espiritual puede salvarnos. Existe evidencia de que muchos de nosotros nos sentimos así.

En Julio de 2005, el rabino Tikkun Michael Lerner, junto conmigo y muchos otros, nos convocamos en una reunión de más de 1,200 participantes para una Conferencia sobre Activismo Espiritual. El número hubiera sido mayor, pero tuvimos que cerrar la inscripción dos semanas antes porque habíamos completado el espacio asignado.

El entusiasmo no es difícil de comprender. En parte se debió a una reacción instintiva al secuestro del Cristianismo por parte de la Derecha Religiosa para apoyar políticas que están, de hecho, condenadas por la sabiduría tradicional de todas las culturas — no es la primera vez que esto le ha sucedido a esta religión, por demás aceptable. Como dijo el pastor Evangélico Jim Wallis, editor de la revista Sojourners y un destacado orador en la Conferencia sobre Activismo Espiritual, “Cuando están robando tu fe, te defiendes.”

Pero hay una razón más profunda y positiva, que consiste en la creciente esperanza de que el “activismo espiritual” pudiera ser justo el ingrediente faltante, el pararrayos, para galvanizar al movimiento progresista y ayudarlo a cambiar radicalmente las cosas.


¿Qué es el activismo espiritual?

El activismo espiritual surge de la conciencia de la interconexión — para algunos, de la unidad — de toda la vida. Esta conciencia puede tener poco que ver con tu afiliación religiosa formal.

Un poderoso ejemplo es la TPNI, siglas en inglés de “Intervención No-violenta de Terceras Partes”, en el cual los voluntarios ingresan en los conflictos para intervenir entre las partes, incluso al grado de interponerse ellos mismos en persona, si es necesario. Allí encontrarás grupos explícitamente basados en la fe, como los Equipos Pacificadores Cristianos, Fe y Resistencia de Michigan, y los Equipos de Paz Musulmán recientemente formados en Irak, trabajando junto a grupos seculares tales como las venerables Brigadas Internacionales de la Paz. Pero todos ellos están haciendo lo mismo, una tarea muy espiritual: están arriesgando sus vidas por los “extraños.”

Muchas personas a lo largo de un amplio espectro de creencias políticas y religiosas han sido conmovidas por una experiencia de interconexión; un Marine estadounidense que estaba distribuyendo comida a las víctimas del tsunami en Banda Aceh dijo, “He estado sirviendo a mi país por 34 años, y nunca había recibido tanto de este trabajo como lo que estoy recibiendo hoy.”

Cuando el movimiento progresista aprenda cómo sincronizarse con el poder de esta visión, ten cuidado. Porque el activismo espiritual tiende, entre otras cosas, a unificar allí donde las afiliaciones religiosas dividen, ofreciendo así una “salida del atolladero” en los debates actuales, frecuentemente estériles, entre “Izquierda” y “Derecha.”


Un centenar de flores en búsqueda de un jardín

De hecho, la mayoría de los progresistas ya están actuando desde una percepción de que la vida es un todo interconectado. Observa por ejemplo los proyectos existentes para lograr una economía más justa. La gente que trabaja en micro-préstamos, comercio justo, y esfuerzos parecidos, lo hace desde una profunda intuición de solidaridad con sus semejantes.

Más aún, aquellos que están envueltos en experimentos de vida sencilla, comunidades intencionales, monedas locales y sistemas de trueque, no sólo están re-distribuyendo la riqueza, sino también redefiniéndola. En vez de definir su riqueza personal en términos de lo que poseen, están calculando su riqueza por la calidad de sus relaciones y por sus experiencias significativas. Todos ellos son activistas espirituales en el sentido recién definido, y así también lo son aquellos trabajando en proyectos progresistas en muchas otras áreas.

¿Por qué su energía colectiva no está prevaleciendo?
Porque, me parece, todavía carecemos de un marco (al decir de mi colega, George Lakoff) con el cual abrazar todos estos proyectos y darles significado y coherencia. Pero no creo que estemos lejos de encontrar uno.

Si lees el clásico de Gandhi “Satyagraha en Sudáfrica”, encontrarás un comentario engañosamente simple desde el mismo principio de su carrera político-espiritual en 1894: “La cuestión del mejoramiento interno fue también tomada en cuenta.”

En otras palabras, aún cuando él estaba movilizando a sus compatriotas Indios para resistir la explotación sufrida por parte del gobierno eurocéntrico de Natal, él vio que había un trabajo constructivo para ser hecho dentro de su misma comunidad. Así nació el célebre “Proyecto Constructivo”, que instruyó y brindó poder a su lucha durante los 30 años que le tomó doblegar a los británicos.


Imagina que se hace realidad

Una Red de Progresistas Espirituales se originó por la conferencia de Julio, con capítulos en dos docenas de ciudades y grupos de jóvenes, profesionales, y miembros de los partidos Demócratas y Verde formando comisiones electorales.

La Red está además desarrollando una campaña para identificar y etiquetar los productos que son sanos para la gente y para el planeta, producidos de forma ética. Y un grupo se está formando para contrarrestar el “Frenesí Consumista”, especialmente cerca de los días festivos.

Ahora imagina que fuéramos a tomar el siguiente paso. Imagina si, en vez de decir, “Saquen a las tropas y a las corporaciones de Irak ahora”, fuéramos a decir, “Saquen a las tropas de Irak en X meses o enfrentarán desobediencia civil masiva.” En otras palabras, imagínalo haciéndose realidad.

Visualízate gastando esos meses intermedios en un intenso entrenamiento para la desobediencia civil, incluyendo el contacto con partes neutrales—o incluso hostiles—para explicar nuestra alternativa.

Y ahora imagina que en verdad estamos realizando esa alternativa, que construimos una vida sustentable con relaciones espirituales entre nosotros mismos y el mundo, basadas en el contacto con nuestra más profunda individualidad; una economía justa; seguridad alimentaria; justicia restaurativa; una saludable base imponible que obtenga recursos de aquellos que pueden enfrentarlo; experimentos “fuera del sistema” tales como intercambios sin dinero; medios descentralizados y verdaderas comunidades; micro-préstamos y bancos comunitarios; agricultura sostenida por la comunidad; desmilitarización; descomercialización — todos los proyectos informados desde las páginas de esta revista.

Estaríamos haciendo nada más ni nada menos que recreando el famoso movimiento de Gandhi. Combinaríamos el “Proyecto Constructivo” — para él, edificación de aldeas, empresas familiares, fortalecimiento del rol de la mujer y los otros 15 proyectos siempre presentes detrás de las acciones obstructivas llevadas a cabo cuando la ocasión lo demandaba — con Satyagraha, o acción obstructiva definitiva. Visto bajo esta luz, un ambientalista salvando los bosques y un activista “cruzando la línea” en la Escuela de las Américas en Fort Benning ya son parte del mismo movimiento. Ha llegado el momento de ser conscientes de esto. El conocimiento de la interconexión de nuestro trabajo, tiene poder.

Pero algo más debe suceder si vamos a capturar la energía espiritual que deseamos y mantener estos dos modos de acción en equilibrio. Aquellos envueltos en ambos trabajos, obstructivo y constructivo, necesitan mejores enlaces con los practicantes abiertamente espirituales entre nosotros. Esto incluye a la gente de la Confraternidad Budista de Paz, quienes han estado trabajando activamente en prisiones y en contra de la pena de muerte desde que el grupo fue fundado por Thich Nhat Hanh en 1978; los jóvenes del más reciente “nuevo monacato” — suburbanitas evangélicos que, inspirados por estudiantes de la Eastern University que se unieron a 40 familias sin hogar que estaban siendo expulsadas de una iglesia en 1996, han comenzado a formar comunidades intencionales para contrarrestar el materialismo, viviendo ellos mismos con los más necesitados; incluso los meditadores en sus cuartos — o en sus ashrams, o en sus sanghas, o en sus retiros de “plegarias de silencio”, en pleno desierto. Deberíamos comprender ahora que aún cuando no están involucradas en ninguna acción aparente, estas personas están cambiando al mundo, al menos ayudando a mantener nuestro activismo no-violento y relevante a nuestras acciones constructivas.

Ya estamos, en cierta manera, muy cerca de este tipo de movimiento. Sólo necesitamos estar más coordinados, incluso (es difícil decirlo) organizados, para que podamos no sólo sobrepasar nuestra desconfianza mutua, sino también decidir juntos cuándo tomar parte del “Proyecto Constructivo”, cuándo invocar la desobediencia civil, y cuándo empeñarnos en ambos modos.

En el tipo de movimiento espiritual progresista que parece estamos buscando a tientas, estaríamos “unidos desde el corazón” no sólo por nuestro sentido de un propósito en común, no sólo por la visión general que seríamos capaces de articular, sino también por nuestro compromiso con una nueva visión espiritual (que también podríamos articular) de lo que significa estar vivo y ser humano sobre este planeta.

Es este el movimiento el cual — en palabras de Arundhati Roy — casi podemos oír respirando en el activismo espiritual que intenta nacer a nuestro alrededor.
Creo que podemos hacerlo funcionar.

No es que pudiéramos permitirnos fracasar.


Michael Nagler es el autor de Search for a Nonviolent Future (“La Búsqueda de un Futuro No-violento”), Inner Ocean (“Océano Interior”), y Our Spiritual Crisis (“Nuestra Crisis Espiritual”).


Fuente: YesMagazine

El Presidente de Eslovenia comprometido a reforzar su política con espiritualidad


Los problemas de los indígenas en América Latina o el drama del hambre en la región africana de Darfur ocupan la atención del presidente de Eslovenia, Janez Drnovsek, quien, en una entrevista con EFE, ha confesado su búsqueda de una vida espiritual y su compromiso contra las injusticias en el mundo.

Janez Drnovsek tiene 55 años, varios premios internacionales en Economía y, como jefe de Gobierno (1992-2002), fue el artífice de convertir a Eslovenia de país ex comunista a uno de los más prósperos de la Unión Europea.

Hoy, Drnovsek se considera un hombre nuevo: ha superado un cáncer, se ha hecho vegetariano, y ha abandonado su Democracia Liberal Eslovena (LDSP) para fundar el Movimiento por la Justicia y 'mejorar juntos el mundo'.

En un fluido español, el dirigente esloveno explicó su experiencia como único presidente europeo que asistió a la toma de posesión del presidente boliviano, Evo Morales, ocasión en que masticó hoja de coca en un 'acto simbólico de solidaridad con los pueblos oprimidos'. Está convencido de que 'la victoria de Evo Morales ha tenido una importancia histórica para todos los indígenas de América Latina. Han sufrido mucho durante los siglos. Su sociedad es injusta'.

Drnovsek viene advirtiendo que el rumbo erróneo de la humanidad podría llevarla a catástrofes pero no aprueba las revoluciones, sino una profunda transformación interna, espiritual. 'Yo digo, y creo que también Evo Morales piensa así, que tenemos que cambiar la sociedad y el mundo con más conciencia, mediante la transformación interna...con más fuerza espiritual. Las revoluciones violentas fracasaron. No puede construirse un mundo nuevo y mejor con sangre y nuevas injusticias', explicó.

En los últimos meses trata de llamar la atención del mundo sobre la catástrofe humanitaria en la región sudanesa de Darfur, donde miles de refugiados son acosados por fuerzas paramilitares. 'He lanzado algunas iniciativas políticas y humanitarias para mejorar la situación en Darfur. He intentado despertar la conciencia del mundo para ayudar a la gente que sufre...', confirmó Drnovsek, para quien la acción se ha mostrado útil para los mismos eslovenos. 'Hemos organizado una acción humanitaria en Eslovenia. Con mucho éxito. Yo digo: cuando ayudamos a Darfur (o a otros que sufren) nos ayudamos también a nosotros. Devenimos en gente mejor, más abiertos y generosos. Y me parece que hemos despertado un poco la política internacional para que se mueva y ponga fin al genocidio en Darfur'.

Sin embargo, muchos obstruyen la solución, ya que, a su juicio, 'al gobierno de Sudán no le importa el sufrimiento de su pueblo. Los rebeldes ya luchan entre sí por el poder futuro. Los diplomáticos internacionales se toman mucho tiempo, para unas acciones ficticias. Sólo admiro a miles de voluntarios humanitarios que trabajan en Darfur en condiciones muy difíciles y salvan vidas'.

Drnovsek rechazó que la acción del presidente de un pequeño país, o de cualquier ser humano, sea insignificante, porque, asegura, 'cada persona puede hacer algo. Y tiene que hacerlo. Cada vida que salvamos importa'.

Añade que, siguiendo su voz interna, logró vencer al cáncer, que los médicos le descubrieron en 2000, aunque no lo han dado por superado. 'Es así. He simplificado mi vida. Vivo en la naturaleza y sólo pienso de una manera positiva. Sigo mi intuición. Tengo mucha más energía ahora', reveló. Desde hace un año, el mandatario esloveno vive en una casa de madera en plena naturaleza, amasa su propio pan de harina ecológica y tanto él como su perro mastín Brodi son vegetarianos, una filosofía que intentará que traspase los intereses de la Unión Europea.

En su nuevo enfoque espiritual de la política, ha presentado un plan de paz detallado para Kosovo (Serbia) y ha pedido disculpas por las caricaturas del profeta Mahoma, publicadas en algunos periódicos eslovenos. Su página web aboga por preservar la naturaleza, la protección de los niños, ancianos y animales, se afirma en la energía positiva entre los hombres y en un cristianismo genuino como el propagado por Jesús.

Sin embargo, precisa que su transformación de político en líder espiritual y humanitario no ha sido repentina: 'Cada uno cambia. Lo importante es que cambie para mejor. Tiene que aumentar su conciencia. Y lo que importa es la verdad. Tienes que decir la verdad a ti mismo y a todo el mundo. Yo lo hago ahora'.

Terra Actualidad - EFE

jueves 12 de abril de 2007

La búsqueda de la cohesión en la era de la fragmentación, por Don Edward Beck


Del Nuevo Orden Mundial hacia la Próxima Malla Global

Al principio del capítulo 17 de nuestro libro “Dinámica en Espiral” anotamos:

“La Guerra de cien horas de George Bush en el Golfo Pérsico y el desfile triunfal al estilo Cesar a lo largo de Washington, D.C. en 1991 se convirtió en el último destello de su crepúsculo. Nunca se recobró de la victoria. En su discurso anunciando la operación “Tormenta del Desierto” había proclamado: “Tenemos ante nosotros una oportunidad para forjar, para nosotros y las futuras generaciones, un Nuevo Orden Mundial”.

El término “Nuevo Orden Mundial” no solo se volvió en sí mismo un símbolo temible de la dominación por una élite minoritaria sino que también alimentó temores paranoicos de una nueva marcha militar siguiendo la cadencia de una única ideología. Más tarde el presidente Bush calmó los ánimos ante la Asamblea General de las Naciones Unidas con las siguientes palabras: “En síntesis, buscamos una pax universalis construida sobre un entendimiento común”. Ha llegado el momento de renovar la búsqueda de un principio de operación global y su proceso.

Esta búsqueda de una Próxima Malla Global se basa en una pax universalis, una iniciativa que pretende alcanzar “un entendimiento común” acerca de cómo nosotros, en calidad de pueblo, emergemos a través de niveles de complejidad. Mientras que el término “orden” conduce a la idea de sistemas cerrados y reglamentación, el término “malla” sugiere una nueva forma de integración social que se basa en entrelazar juntas las ricas texturas de las diferencias humanas y las ataduras del cambio constante. El concepto de “malla” lleva consigo la capacidad de absorber la inmensa complejidad que hoy confronta la gente a nivel global, a medida que entramos en la próxima década, siglo y milenio.

La era de la Fragmentación

Nunca antes había cargado el planeta una tapicería tan rica en diferencias humanas, ya sea en su forma individual o grupal. El final de la Guerra Fría trajo consigo el derretimiento de la placa bipolar que cubría al planeta entero al tiempo que los profundos problemas étnicos comenzaron a hervir nuevamente. Décadas de deconstructivismo e igualitarismo en círculos académicos y de cultura popular liberaron sus entidades e intereses doblegados, que habían sido sometidos por las jerarquías de poder y control de Europa Occidental. El microchip influye inmensamente en la toma de decisiones por parte de un solo individuo. Los análisis de ADN hacen posible una identificación específica de cada persona del planeta. Los esfuerzos de personalización masiva son capaces de apuntar a cada persona y hasta especificar nombres dentro de revistas semanales. Es como si toda la historia psicológica de nuestra especie desde su mismo principio fuera reproducida en tiempo real y transmitida en vivo por la CNN. ¡Que tiempo asombroso es este!

Los seis ciegos y el elefante

La mayoría de la gente conoce la historia de los seis ciegos y el elefante. Uno descubrió la cola, otro el tronco, mientras los otros sintieron la pierna, el costado, colmillos y las orejas. Cada uno estaba totalmente convencido de que había descubierto la verdad, basados en la experiencia directa. Por supuesto, cada observador tenía razón acerca del elefante, pero solo sobre una parte del mismo. Ninguno había podido captar la totalidad. Esto mismo puede decirse sobre las variadas teorías políticas, económicas, religiosas, educativas y tecnológicas de nuestros días. Esto también incluye las diversas visiones del mundo o Weltanschauungen, o las numerosas teorías psicológicas, iniciativas de liderazgo o mandatos gerenciales que continúan siendo populares o han sido descartados en los cestos de basura de la sociedad. Los numerosos y a menudo acalorados debates oídos en las Naciones Unidas o en Asambleas Nacionales, Senados y Parlamentos reflejarán, del mismo modo, estas diferentes vistas parciales del elefante. ¿Mejor que seguir escarbando el vasto conjunto de las diferencias, unas contra otras en términos de opuestos adversarios, o sufrir las consecuencias cuando el conflicto asoma en la forma de beligerancia o guerra, no sería más útil encontrar una forma de construir una síntesis que pueda explicar por qué cada una emergió, dónde pueden ser útiles y cómo pueden contribuir a la Malla Global total?

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miércoles 11 de abril de 2007

Política integral: : ¿Se puede ir más allá de las limitaciones de los movimientos políticos de izquierdas y de derechas?, por Alejandro Villar



Todo el mundo parece estar buscando una “tercera vía” que integre lo mejor de las visiones liberal y conservadora. Esto es lo que han tratado de hacer el “vital center” del presidente Clinton, el “compassionate conservatism” de George W. Bush, el “neue mitte” en Alemania, la “third way” de Tony Blair, y el “African renaissance” de Thabo Mbeki, por nombrar algunos de ellos. Son muchos los teóricos que tratan de establecer los cimientos sólidos de una nueva visión que supere las limitaciones de los movimientos políticos de derechas y de izquierdas.

En lo que respecta al origen del sufrimiento humano, los liberales tienden a creer en la causación objetiva, mientras que los conservadores creen en la causación subjetiva. Desde la perspectiva liberal (de izquierdas), la responsabilidad del sufrimiento recae en las instituciones sociales objetivas (si eres pobre es porque la sociedad te oprime), mientras que la perspectiva conservadora (de derechas) culpa a los factores subjetivos (si eres pobre es por tu falta de iniciativa, valores, etc.). Consecuentemente el liberal aborda el problema recomendando algún tipo de intervención social objetiva, como la reforma de las instituciones sociales y una redistribución de las riquezas que aliente la igualdad entre todos los seres humanos. El abordaje conservador, por su parte, recomienda cosas como inculcar los valores adecuados, exige que los individuos asuman sus responsabilidades, propone el endurecimiento de las normas morales (lo cual solía suponer, en muchos casos, la aceptación de los valores religiosos tradicionales), alienta la ética del trabajo, el uso de incentivos que recompensen el logro, etc.

Por tanto, el primer paso a una “tercera vía” –que integre lo mejor de la visión liberal y de la conservadora, y que subraye, en consecuencia, tanto el desarrollo interior como el exterior- consiste en reconocer la realidad e importancia tanto de los aspectos objetivos como de los subjetivos, y orientar nuestros esfuerzos tanto hacia los factores internos (los valores, los significados, la moral y el desarrollo de la consciencia) como hacia los factores externos (las condiciones económicas, el bienestar material, los avances tecnológicos, la seguridad social, el medio ambiente, etc.)

El desarrollo de la consciencia es el área más difícil de admitir para los liberales, que suelen oponerse a todo tipo de “estadios” o de “niveles” (incluyendo los niveles de consciencia), convencidos de que tales “juicios” son marginadores y opresivos. Recordemos que el liberal no suele creer en la causación interior y que incluso llega, en ocasiones, a cuestionar la existencia misma de cualquier tipo de interioridad. La epistemología liberal típica (como la de John Locke, por ejemplo) considera que la mente es como una tabula rasa, una pizarra en blanco que va llenándose con imágenes del mundo externo. Así pues, si existe algún problema interior (si hay sufrimiento, en suma), es porque algo funciona mal en el exterior (en las instituciones sociales), ya que, desde esta perspectiva, toda interioridad constituye, de un modo u otro, un reflejo del exterior.

Pero ¿qué ocurriría si lo interior no dependiera exclusivamente del mundo externo y tuviera sus propios estadios de crecimiento y desarrollo?. Si el logro de una auténtica “tercera vía” exigiera tener en cuenta tanto el desarrollo interior como el exterior, deberíamos prestar también una atención cuidadosa a los estadios interiores del desarrollo de la consciencia. Hay muchísimos modelos diferentes sobre como se desarrolla la consciencia, tanto orientales como occidentales, antiguos o modernos, que pueden proporcionarnos una imagen muy clara de los estadios de desarrollo del reino subjetivo, pero no a modo de una secuencia fija e inalterable de niveles, sino como una guía general de las posibles fases del desarrollo de la consciencia.

Así pues, el primer paso hacia una “tercera vía” auténticamente integral es combinar adecuadamente lo interior y lo exterior, mientras que el segundo es reconocer que lo subjetivo – es decir, la consciencia- se despliega a través de una serie de estadios. Quien quiera conocer detalladamente esos estadios puede recurrir a cualquiera de los mapas de los investigadores más reputados del desarrollo interior, como Jane Loevinger, Robert Kegan, Clare Graves, William Torbert, Susane Cook-Greuter o la “Spiral Dynamics” de Beck y Cowan. Para ilustrar una visión global y simplificada bastará con identificar tres estadios generales: el preconvencional (o egocéntrico), el convencional (o sociocéntrico) y el postconvencional (o mundicéntrico).

La ideología tradicional conservadora se hallaba asentada en una ola convencional y sociocéntrica del desarrollo propia del estadio agrario-mítico cuyos valores hundían sus raíces en la orientación religiosa mítica (como la Biblia, por ejemplo), suele subrayar la importancia de los valores de la familia y de la patria, es fuertemente sociocéntrica (y, en consecuencia, solía ser muy etnocéntrica), afirmaba los valores aristocráticos y jerárquicos y tendía al patriarcado y el militarismo. Esta fue la modalidad mítico-pertenencia que subrayó las virtudes cívica y que dominó la consciencia cultural desde aproximadamente el año –1000 hasta la Ilustración occidental, después de la cual apareció una modalidad de consciencia radicalmente nueva (a nivel colectivo)- la consciencia racional egoica, postconvencional- que trajo consigo la nueva ideología política liberal.

La Ilustración liberal nace, pues, como una reacción contra el fundamentalismo propio de la estructura mítico-pertenencia, contra la opresión social generada por los mitos y sus prejuicios etnocéntricos (que afirman cosas como que los cristianos se salvarán, mientras que los paganos irán al infierno) y contra la naturaleza no científica del conocimiento generado por los mitos (por ejemplo, que el universo fue creado en seis días). Así pues, uno de los principales objetivos de la Ilustración fue aliviar el sufrimiento impuesto por la opresión de la religión mítica/etnocéntrica y su carácter no científico. Por ello el grito de batalla de Voltaire fue “¡Recordad la crueldades!”, recordad el sufrimiento infligido por la Iglesia sobre millones de de seres humanos en nombre de su Dios mítico.

Así pues, en lugar del etnocéntrismo mítico-pertenencia basado en una identidad de rol social que se inserta en una jerarquía de identidades de rol, la Ilustración anhelaba una identidad egoica libre de los prejuicios etnocéntricos (que pudiera concebir los derechos universales del hombre) y basada en la investigación racional y científica. Desde la perspectiva de la Ilustración, los derechos universales acabarían con la esclavitud, la democracia nos libraría de la monarquía, el ego autónomo vencería al mentalidad de rebaño y la ciencia se impondría sobre el mito. Dicho en otros términos, en su aspecto más positivo, la Ilustración representa – a la vez que es producto de- la evolución de la consciencia desde la ola convencional y sociocéntrica hasta la postconvencional y mundicéntrica.

Ahora bien, si el liberalismo se hubiera limitado a ser producto de un avance evolutivo desde lo etnocéntrico a lo mundicéntrico, hubiera terminado, pura y simplemente ganando la batalla. Pero lo cierto es que surgió en el clima de un mundo chato, gobernado por el materialismo científico, según el cual lo único real es la materia y, en consecuencia, la posesión de la verdad solo pertenece a la materialista ciencia empírica. El mundo chato vivía atrapado en la creencia de que sólo lo objetivo, la materia, existe.

Y el liberalismo, al emerger en el seno del materialismo científico, acabó convirtiéndose en el adalid político del mundo chato, abanderando la verdad exclusiva del mundo material. La mente no sería más que una tabula rasa, una pizarra vacía que iría llenándose con representaciones del mundo material. En consecuencia, si el reino subjetivo está enfermo es porque también lo están las instituciones sociales objetivas y, por tanto, el mejor modo de liberar al ser humano y acabar con el sufrimiento consiste en proporcionar la libertad material y económica. Pero de ese modo acaban soslayándose- o, en el peor de los casos, negándose- los dominios subjetivos. La conclusión es que todas las interioridades son iguales. No existen pues, olas ni estadios ni niveles de consciencia, porque eso sería establecer un juicio de valor y hacer juicios de valor es algo muy malo. Un sentimiento muy noble, pero erróneo.

Así pues, el deseo de liberar al hombre del sufrimiento de forma universal- ya que todas las personas son vistas como merecedoras de la misma justicia, con independencia de la raza, sexo, credo, etc.- evidenció un cambio de actitud (de lo etnocéntrico a lo mundicéntrico), que terminó no obstante atrapada en la visión patológica de un mundo chato o convirtiéndose en la versión enferma de un nivel superior.

Esta es la gran paradoja del liberalismo. Es intrínsecamente contradictorio, porque abandera la igualdad y la libertad... y solo es posible tener la una o la otra, pero no ambas al mismo tiempo. El propio liberalismo es es el resultado de una serie de estadios interiores del desarrollo de la consciencia – que van desde lo egocéntrico a lo etnocéntrico y lo mundicéntrico- después de lo cual da media vuelta y niega el valor- y hasta la misma existencia- de los niveles interiores de desarrollo que le dieron origen. Es como si el liberalismo, al creer exclusivamente en la causación objetiva, acabase negando el camino interno recorrido hasta llegar a él mismo. La postura liberal es el resultado de una serie de estadios que terminan siendo negados, esa es la contradicción interna del liberalismo.

El liberalismo se negó a emitir cualquier juicio de valor sobre las interioridades y lo individuos- ¡ninguna posición es mejor que otra!- y centró su atención exclusivamente en la reforma de las instituciones exteriores, económicas y sociales, abandonando toda interioridad (los valores, el significado y el desarrollo interno, por ejemplo) a los conservadores.

Los conservadores, por su parte, abrazaron el desarrollo interior, pero únicamente hasta el estadio mítico-pertenencia, un estadio sano en su propio nivel, una versión saludable de un nivel inferior que defendía el estadio mítico-pertenencia, la ola convencional/conformista, la virtud cívica un estadio completamente sano necesario y natural del desarrollo humano.

Esta es la curiosa encrucijada política en la que hoy en día nos hallamos y que nos obliga a elegir entre la versión enferma de un nivel superior (liberalismo) o una versión sana de un nivel inferior (conservadurismo).

Cualquier auténtica “tercera vía” integral debería abrazar una versión sana del nivel superior- es decir, un nivel arraigado en las olas postconvencionales y mundicéntricas del desarrollo- que alentase por igual el desarrollo interior (el crecimiento y el desarrollo de la consciencia y el bienestar subjetivo) y el desarrollo exterior (el crecimiento y el desarrollo del bienestar económico y material.

Además la directriz primordial de una auténtica “tercera vía” no debería centrarse tanto en que todo el mundo alcanzase un determinado nivel de desarrollo de la consciencia (ya fuera mundicéntrico, pluralista o liberar) como en asegurar la salud de la espiral completa del desarrollo en cada uno de sus niveles y olas. Así pues, los dos pasos que deberían conducirnos a una “tercera vía” realmente integral serían los siguientes: 1) incluir tanto lo objetivo como lo subjetivo y 2) discernir los diferentes estadios de desarrollo de lo subjetivo y respetar la directriz primordial.

Estos son principios muy generales, pero si se fueran convirtiendo en programas políticos concretos, sin duda serían los más capaces de responder a los complejos problemas mundiales actuales. La razón sería en que una visión política así incluiría la mayor cantidad de aspectos de la realidad posible. El admitir los estadios de desarrollo interior (descubiertos empíricamente por los psicólogos del desarrollo) nos permitiría hacer juicios cualitativos, valorando los estadios más profundos y pudiendo promover así, la mayor profundidad para la mayor extensión. Solo desde la consciencia global, mundicéntrica se pueden tomar acuerdos libres, no coercitivos, en beneficios de todos. La falta de esa consciencia global es uno de los grandes problemas de la actualidad (que ni siquiera puede ser reconocido en un mundo chato). Además, solo esa consciencia global puede respetar cada nivel del desarrollo tal cual es, promocionando su forma sana, sin tratar de imponerle su forma de ver las cosas.

Para más información sobre una visión integral: “Una teoría de todo.Una visión integral de la ciencia, la política, la empresa y la espiritualidad)” de Ken Wilber. Editorial Kairós

Más sobre el autor: Alejandro Villar

Entrevista a Luc Ferry: "Estamos hartos de la invasión de la religión"



Su libro Aprender a vivir (Taurus), superéxito de ventas en Francia, intenta abrirnos los ojos sobre el verdadero sentido de la filosofía. Como padre de la ley del velo --fue ministro de Educación entre el 2002 y el 2004--, Luc Ferry (París, 1951) defiende una religión limitada a la esfera privada y reivindica una espiritualidad laica.

¿Para qué sirve hoy la filosofía?

Pues para lo mismo que ayer. La cuestión es llevar una vida buena, feliz. Para ello hay que superar los miedos que nos atenazan. Especialmente el mayor de todos ellos: el miedo a la muerte, la propia o la de los seres a los que queremos. Mientras estamos atenazados por el miedo no podemos acceder ni a la libertad ni a la generosidad.

O sea, que sirve para lo mismo que la religión

Las dos plantean la misma cuestión. Las religiones concluyen que el amor salva de la muerte. La gran diferencia es que en las religiones salvan Dios y la fe. Y la filosofía sostiene que podemos salvarnos por la razón. Si usted es creyente, estupendo, pero si no, se planteará cosas como el duelo por el ser querido.

¿La filosofía resuelve eso?

Imagine que tiene una varita mágica para hacer respetar los derechos humanos. No habría violaciones, ni exterminios, sería un mundo justo. Pero ello no le salvaría de envejecer o de tener un cáncer. No hemos entendido que hay un espacio intelectual que concierne a las cuestiones de espiritualidad laica. Ahí hay todo un espacio de reflexión nuevo que no es ni de la moral ni de la religión. Eso es la filosofía, siempre lo ha sido.

En cambio, cada vez se estudia menos. No le vemos utilidad.

Porque confundimos filosofía con reflexión moral, llamamos filósofos a intelectuales que se comprometen por Bosnia o Darfur. Eso es idiota.

Entonces, hay pocos filósofos.

Hemos decidido que Sartre era un filósofo porque se comprometió con Vietnam. Todo el mundo puede hacer eso. Pero las grandes filosofías --existen cinco o seis-- son otra cosa. Son estructuras intelectuales en las que encontramos abrigo frente a nuestros miedos y la fuerza para volver a la calle a afrontar el peligro.

La filosofía nos vacuna contra el dogmatismo?

También. Seamos francos, hoy todas las guerras, desde Irlanda a Yugoslavia o Darfour, están estructuradas por la religión. En el contexto actual, la filosofía es una medida de salubridad pública. Estamos hartos de la invasión del espacio público por parte de la religión.

¿Por eso hizo una ley que prohíbe los signos religiosos en la escuela?

Sí, estoy muy contento de esta ley.

Pero tiene efectos secundarios. Surgen escuelas musulmanas...

La gente no sabe que Francia tiene cinco millones de musulmanes y un millón de judíos. En el 2002 se produjo un reflejo de la segunda intifada en la escuela. Hubo muchos ataques antisemitas, que no tenían nada que ver con la extrema derecha, sino con el 11-S y la guerra israelo-palestina. Había que intervenir.

Pero si cada comunidad crea su escuela, aumentan las fronteras.

Es una cuestión de cantidad. De 12 millones de escolares, unos 1.800 van a escuelas musulmanas. En términos de integración, hemos ganado. Antes había 1.000 casos de niñas que no querían retirarse el velo. Ahora no hay ninguno.

Usted defiende una política del sentimiento.

Hay tres grandes valores por los que históricamente la gente se ha sacrificado: Dios, la patria y la revolución. La derecha lucha por la patria, y la izquierda, por la revolución. Hoy, en Europa, lo sagrado ha desertado de los valores tradicionales y se ha encarnado en la humanidad.

Explíquese

Verá, en los últimos 50 años se ha pasado de la familia tradicional, que era una unidad económica y de producción, a la familia moderna, fundada sobre el amor. Eso conlleva una sacralización del otro. Hay que reconstruir la política sobre la idea de que la vida privada es el vector de lo colectivo. Todos tenemos los mismos problemas de divorcio, de fracaso escolar, de poder adquisitivo, de padres que envejecen. Los políticos aún no lo han entendido.

¿Y cómo deberían reaccionar?

Aún creen que la vida privada es egoísta, pero es todo lo contrario. Nos vuelve sensibles a los demás como jamás en la historia de la humanidad. Las ONG son eso. Deberían reflexionar más en términos de generación futura, como hace la ecología. El problema de fondo no es la nación, sino qué mundo dejaremos a esos hijos a los que amamos tanto.

Tanto amor nos hace más frágiles.

Efectivamente, ante la muerte del ser amado estamos menos protegidos que una persona de la edad media, que tenía en la religión su red de seguridad. El hombre moderno tiene menos dispositivos para asumirlo, por eso vive más angustiado. La filosofía debe servirnos para reinventar la vida sin la protección de la religión, una espiritualidad laica.

Fuente: ElPeriódico.com

Conferencia de Leonardo Boff en la Universidad de Costa Rica

Para mí es un honor dictar esta conferencia en el contexto de la apertura de los cursos de Estudios Generales de esta Universidad. Conozco muchas universidades en el mundo, sea en Oriente, sea en Occidente, pero en ninguna de ellas he sentido tanta consistencia y coherencia como con los Estudios Generales de esta Universidad. En abril empezaré un semestre como profesor visitante en Estudios Generales de la Universidad de Munich donde estudié, pero son clases puntuales por un semestre. Aquí es algo permanente y continuo que tiene como consecuencia crear una visión humanista del mundo, una perspectiva muy importante de la realidad porque va a significar un nivel más alto de la población en su condición ciudadana, su cuota de la historia que aquí se hace, los retos que vienen de la realidad. Quiero reconocer este esfuerzo que hace la Universidad de Costa Rica.

El tema es “Las humanidades hoy en América Latina”. Voy a tratar de alargar el tema, porque hoy América Latina es una pequeña provincia del gran complejo sistema de La Tierra. Y como todos sabemos, hoy la sociedad mundial está en el ojo de una inmensa crisis de civilización, una crisis de sentido y de falta de rumbo histórico. No sabemos hacia dónde vamos y somos entregados a un sistema económico que absorbió lo político y que hace de todo mercancía: desde el sexo hasta la Santísima Trinidad, con todo se puede ganar dinero. Y todo eso se rige por la competencia y no por la cooperación. Por eso hay tantos millones y millones de marginados y de excluidos.

Yo veo dos pensadores trascendentales que nos ayudan a entender este momento histórico que son Max Weber y Frederick Nietzsche, que han intuido la raíz de la crisis que sufrimos, pero que empezó mucho antes. Max Weber mostró que la sociedad moderna se construye sobre el pensamiento funcionalista, sobre la burocracia, sobre la secularización que ha producido el desencantamiento del mundo. Vivimos desencantados: desencantados con el mundo, desencantados con la política, desencantados con nuestras personalidades políticas, desencantados con Bush, desencantados incluso con Lula y no en último lugar, desencantados con Ronaldinho y Ronaldo, que nos han avergonzado en el último Campeonato Mundial. Vivimos en la era del desencanto y ¿cómo reencantar a la humanidad?

Nietzsche nos trae otro elemento que es la muerte de Dios. No es que Dios murió, porque un Dios que muere no es Dios. Es que nosotros hemos matado a Dios, nos dice Nietzsche. ¿Qué significa esto? Que Dios no tiene relevancia social, no se construye cohesión alrededor de la idea de trascendencia de Dios. Y por eso vivimos en el desamparo existencial. Ese anuncio de Nietzsche que Dios murió tiene consecuencias graves porque ha creado una desaparición del horizonte utópico de la humanidad. Por millares de años, la humanidad encontraba en las religiones una referencia trascendente, la razón para estar juntos, para crear una comunidad y la cohesión social. Ahora eso ya no funciona. Eso no significa que impera el ateísmo, porque lo que se opone a la religión no es el ateísmo. Lo que se opone a la religión es la ruptura, la falta de un lazo que ligue y religue todas las cosas. Y hoy vivimos colectivamente rotos desde dentro y desamparados.

Es en ese contexto hay que entender la gravedad de la crisis actual, que tiene un agravante muy importante, porque hasta hoy se decía, vamos al encuentro de una gran crisis civilizacional, crisis del sistema de la vida, crisis del sistema de La Tierra.

Un hecho importantísimo que para mí significa una ruptura en la conciencia colectiva de la humanidad. En los primeros días de febrero de este año en París, cuando el Panel Intergubernamental de los Cambios Climáticos que involucra a más de 2000 científicos de la ONU, nos ha dado los datos reales de la situación de La Tierra. Que estamos ya dentro de un cambio irrefrenable de La Tierra, que La Tierra va a calentarse entre 1,8 hasta 4 y en algunos sitios 6,4 grados Celsius y que eso va a significar en los próximos 30 o 40 años inmensas devastaciones en el sistema de la vida. Millones de personas pueden desaparecer.

Según James Lovelock, el formulador de la Teoría Gaia de La Tierra como súper organismo vivo que acaba de lanzar el libro La venganza de Gaia, hasta el año 2050 o 2060 -tal vez sea exagerado, pero tiene autoridad para decirlo- puede desaparecer cerca del 80% de la humanidad. Y cuando ha estado en Brasil en octubre dijo: Brasil que ha tenido el privilegio de tener tanto sol, será su desgracia, prácticamente contará con dos tercios del país inhabitables por exceso de calor y habrá una sabanización acelerada porque la Amazonia no aguanta esos niveles de calentamiento.

Esta realidad nos hace pensar. No basta solamente, como sugiere el documento de esos científicos, adaptarse a la nueva realidad, ni es suficiente aminorar los efectos dañinos del calentamiento global, sino que hay que ir a algo más profundo: hay que refundar el sentido de la vida, hay que recrear una nueva espiritualidad, es decir, un nuevo sentido más amplio de nuestro pasar por este mundo, de nuestra coexistencia como seres humanos, para hacer que la Tierra, la humanidad, puedan, sigan teniendo futuro.

A la desesperación y al desencantamiento yo creo que hay que contrarrestarlos con motivos que nos hagan descubrir razones para seguir viviendo, con cambios, con adaptaciones, pero desde un nuevo paradigma de civilización.

La cuestión de fondo es, ¿cómo salir de esta crisis?

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Resucitó: el triunfo de la justicia y de la vida, por Juan José Tamayo


Durante la Semana Santa he compartido, en un clima de solidaridad y esperanza, la dolorosa experiencia de la parroquia de San Carlos Borromeo en el barrio madrileño de Entrevías, cuyo cierre ha sido anunciado por el arzobispo de Madrid. ¿Razones? No celebrar la eucaristía conforme a las normas litúrgicas establecidas y hacer unas catequesis eclesialmente no homologables. El arzobispado, no obstante, ha elogiado la «acción social-caritativa» (según el lenguaje eclesiástico) que se lleva a cabo en la parroquia y, para mejor controlarla, ha pedido a los sacerdotes que sigan trabajando socialmente conforme a los cánones de la acción caritativa de la Iglesia y bajo el control de Cáritas.

En cuanto me enteré de la decisión de la jerarquía eclesiástica, fui a visitar a Enrique de Castro, uno de los sacerdotes de la parroquia, a quien conozco desde hace muchos años, para peguntarle el porqué de esa resolución episcopal. Él me explicó la trayectoria de la parroquia. Durante más de cinco lustros viene siendo hogar de los marginados y excluidos, sin discriminación de ningún tipo, ni religiosa, ni social, ni geográfica, ni sexual, ni étnica, ni racial, ni de género. En ella han encontrado acogida y tienen su hogar prostitutas, toxicómanos, insumisos, okupas, personas sin hogar, niños y adolescentes de la calle, inmigrantes, gitanos, ex presos, madres contra la droga, verdaderas heroínas en lucha contra el tráfico de la 'heroína' que mata a sus hijos, ex presos, personas creyentes de otras religiones, no creyentes. Actualmente hay censadas en la comunidad parroquial 180 personas que necesitaban regularizar su situación.

Me contó la confesión de un joven musulmán que fue acogido en la parroquia: «Mira, Enrique, soy musulmán, pero aquí he descubierto mi iglesia». Me habló de la manera de celebrar la fe en el barrio de Entrevías: no individualmente, sino en comunidad; no como acto ritual vacío, sino como experiencia de compartir; no con protagonismo clerical, sino con participación activa de todos los miembros de la comunidad; no reducida sólo a fieles cristianos, sino abierta a quienes quieren asumir con ellos el compromiso por la justicia y la defensa de la vida. En la eucaristía ofrecen, comparten y bendicen el pan amasado por el colectivo de madres contra la droga; comparten igualmente la copa de vino, como hizo Jesús de Nazaret en la cena pascual que celebró con sus discípulos. Pan y vino que, como dice la liturgia católica, son «fruto de la tierra y del trabajo del ser humano». ¿Dónde está la heterodoxia en la manera de celebrar de la parroquia de San Carlos Borromeo, cuando es la del propio Jesús, de los primeros cristianos y cristianas y de muchas comunidades en el mundo? La comunidad considera inseparable la celebración de la fe y la lucha por la justicia; la liturgia y la acogida a las hermanas y hermanos necesitados.

Enrique me habló de los jóvenes que habían muerto por la droga. Por eso ha asumido el compromiso titánico de luchar por la vida y ha implicado a los propios jóvenes, muchos de ellos drogadictos, en esa lucha que, bien seguro, van a ganar. Su discurso era impecable por la coherencia entre su vida y sus ideas, así como por la plena sintonía entre su fe y su praxis de liberación hecha realidad a diario. Y todo ello en el mundo de la marginación, que es -debería ser- el lugar de las religiones y, por supuesto, del cristianismo. Volví a casa con admiración, reconocimiento y agradecimiento. Fue una de las mejores lecciones que, tras tantos años de estudio y enseñanza de la teología, he recibido en mi vida.

Ya en casa, consulté los documentos del Concilio Vaticano II, el concilio de la renovación de la Iglesia convocado por Juan XXIII en la década de los sesenta del siglo pasado, por ver si encontraba algún texto que pudiera justificar el cierre de la parroquia. ¿Y qué me encontré? Todo menos argumentos a favor de la medida represiva del arzobispado de Madrid. El Concilio manda adaptar la liturgia a las necesidades de nuestro tiempo. Y, más importante todavía, muestra la opción por los pobres y los que sufren, en un texto realmente antológico: «Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón».

Tras leer el texto enseguida me vinieron a la mente dos reflexiones. La primera: la parroquia de San Carlos Borromeo, animada por los sacerdotes Enrique de Castro, Javi Baeza y Pepe Díaz, practica de manera ejemplar y creativa la opción por los pobres del Concilio Vaticano II, que ya había propuesto Jesús en la sinagoga de Nazaret, citando al profeta Isaías: «El Espíritu del señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación de los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor» (Lucas 4, 18-19). Afirma el Evangelio de Lucas que Jesús, tras enrollar el volumen que había leído, dijo: «Esta Escritura que acabáis de oír se ha cumplido hoy». Y yo añado: también viene cumpliéndose en la comunidad de Entrevías desde hace casi treinta años. La segunda reflexión fue ésta: si cierran una parroquia por no atenerse a las normas litúrgicas, cuántas parroquias tendrían que cerrar por dedicarse al culto y no optar por los pobres.

Tras leer los textos del Evangelio y del Concilio Vaticano II, y cerciorarme de que ambos salían en defensa de la comunidad de Entrevías, tomé de mi biblioteca 'El libro de los abrazos' (Siglo XXI, Madrid, 1989, p. 59), de Eduardo Galeano, y vine a dar con el poema 'Los nadie', que pareciera estaba escrito pensando en los marginados que acoge la parroquia de San Carlos Borromeo. Dice así: «Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata».

Los nadies de Entrevías se ven amenazados diariamente por el neoliberalismo, que genera pobreza y muerte, exclusión e individualismo. La comunidad de Entrevías, empero, trabaja por la vida y por la justicia, construye comunidad, crea solidaridad, dignifica a quienes el capitalismo niega la dignidad, incluye a quienes la sociedad de consumo excluye, practica el compartir frente al competir, vive la austeridad compartida frente a la acumulación. Pone en práctica la consigna de Desmond Tutu: «Yo soy si tú eres».

Resistiendo a las prohibiciones eclesiásticas y respondiendo a su fe genuinamente evangélica, la comunidad de San Carlos Borromeo celebró el Domingo de Resurrección como la gran fiesta del triunfo de la Vida sobre la Muerte. En ella participaron varios miles de creyentes de todos los credos y de no creyentes de distintas ideologías. Unos y otros proclamaron al unísono el mensaje de Pascua: «Resucitó: el triunfo de la justicia y de la solidaridad. Los nadie son personas».

Fuente: El Correo

Entrevista con el Dalai Lama, lider espiritual del Tibet, en el exilio



El Dalai Lama, de 71 años, jefe espiritual del budismo tibetano y líder político de Tíbet hasta que tuvo que escapar en 1959 de la ocupación china, es la encarnación de una causa aparentemente perdida: lograr para Tíbet un genuino régimen de autogobierno democrático dentro de las fronteras de la República Popular China. Sería hacer efectivo un derecho que la Constitución china reconoce, pero que Pekín se niega a otorgar a este Nobel de la Paz de 1989 de cuyas intenciones últimas desconfía y al que exige que reconozca Tíbet y Taiwan como partes integrales de China. Pese al distanciamiento, emisarios tibetanos y de Pekín han celebrado cinco rondas negociadoras desde 2002, que la parte tibetana dice que han sido útiles.

Entrevistado en su residencia de McLeod Ganj, en la parte alta de Dharamsala, la ciudad india convertida en capital del exilio tibetano, el Dalai Lama se muestra como un hombre vitalista.

Pregunta. ¿Está Tíbet al borde de la extinción?

Respuesta. En Lhasa vivían 300.000 personas, y hoy, las dos terceras partes de la población son chinas. Con el ferrocarril [a partir de julio de 2006] llegan diariamente unas 4.000 personas, muchas de las cuales se quedan en Tíbet. Está bien que vengan turistas, pero también llegan trabajadores no cualificados que se quedan. Crece la nueva población, y los tibetanos ya son minoría en su propia tierra. En educación se insiste en enseñar el idioma chino, y a los padres se les dice que sus hijos estudien chino. La lengua tibetana se está dejando de usar. Tíbet sufre un genocidio cultural. Tíbet está en peligro de extinción.

P. Sin embargo, usted se dice optimista sobre el futuro, pese a los ataques que le dirigen las autoridades chinas.

R. A las jornadas de enseñanza sobre budismo tibetano de estos días en Dharamsala asistieron alrededor de un centenar de chinos, y en enero me reuní en el sur de India con más de 200. También me he reunido con empresarios y otras personas de la República Popular, muchas de ellas interesadas por el budismo tibetano. Hay tibetanos de Tíbet que enseñan budismo a casi un millón de chinos, incluso a jefes del partido comunista. La libertad de expresión está aumentando en China. Todo eso son señales positivas.La transformación de China producirá cambios, y el liderazgo político no puede seguir siendo el mismo indefinidamente. Al final, la actitud del pueblo será crucial.

P. ¿Cómo puede funcionar un Tíbet autónomo en el que los tibetanos son minoría?

R. El problema es que tenemos visitantes que no han sido invitados. Si su conducta es buena, no habrá problemas. Hay una agresión demográfica que nos preocupa. También nos inquieta el medio ambiente: los ríos llevan menos agua. Pero las autoridades chinas tienen planes para elevar la población de Lhasa hasta los 700.000 habitantes. Dado que no buscamos la independencia, la cultura tibetana será parte de la de China. La enriquecerá.

P. Su plan para una plena autonomía de Tíbet en China, la llamada Vía Intermedia, no parece haber hecho mella en Pekín, y suscita dudas en el propio Parlamento tibetano en el exilio.

R. Como en todo país comunista, en China hay diferencias entre las declaraciones públicas y la verdadera opinión pública. Las cosas están cambiando. Los comunistas chinos son comunistas sin ideología comunista. Yo no tengo nada contra el marxismo. Es bueno para los pobres. Pero los líderes chinos ya no se preocupan de ellos, sólo piensan en el poder y en el dinero, y así no podrán continuar indefinidamente. Por eso crece el resentimiento de la clase trabajadora. Tiene que haber cambios. También es cierto que está creciendo la frustración de los tibetanos en el exilio con la Vía Intermedia.

P. ¿Cuánto tiempo podrá contener esa frustración entre los suyos?

R. A la gente no le gustaba la idea de la Vía Intermedia. Se presentaron cuatro propuestas, hubo un año de debates y al final me pidieron que juzgara cuál era la mejor, y les dije que la Vía Intermedia. Si fracasa, habrá que volver a preguntar a la gente. Somos una democracia y el pueblo deberá pronunciarse. Todavía es pronto para decir que ha fracasado.

P. ¿Perderán los tibetanos la confianza en su liderazgo si fracasa su propuesta?

R. Yo asumí la responsabilidad política a los 16 años. Aunque era Dalai Lama, el regente controlaba la política en Tíbet. Poco a poco voy abandonando la responsabilidad política. En realidad estoy semirretirado de la política desde que en 2001 cedí la autoridad política a los políticos. Actúo ahora con un consejero importante. El Dalai Lama ya no tiene poder.

P. Hace unos días se celebró en su honor la ceremonia especial de Larga Vida porque los tibetanos temen que este año, en que usted cumple 73 según el calendario lunar tibetano, le vaya a resultar particularmente difícil. ¿Qué peligros cree que le acechan?

R. Soy budista y creo que cada acontecimiento tiene consecuencias. Pero no creo en la astrología.

P. Dijo en su intervención de acción de gracias en el templo que esperaba vivir dos décadas más para seguir luchando por la causa tibetana.

R. Sí. Es posible. Tengo buena salud y un espíritu fresco. Puedo aguantar.

P. Se dice que China espera a su muerte para dar carpetazo al conflicto. ¿Podrá hacerlo?

R. Con mi muerte se dará un paso atrás. Será un choque mental y emocional para muchos tibetanos. Pero el espíritu seguirá: la cuestión tibetana es tibetana, no del Dalai Lama. Por eso introduje la democracia y hay elecciones cada cinco años. Yo digo a los tibetanos que deben actuar como si no hubiera Dalai Lama. Deben asumir su responsabilidad. Nuestra lucha es justa y al final ganaremos.

P. A su desaparición se abrirá un periodo de incertidumbre de varios años que puede beneficiar los intereses de Pekín...

R. Tenemos un sistema de elección democrática de los dirigentes políticos que va a seguir. Todos los jefes religiosos están en el exilio en India. Aunque son bastante mayores, hay también gente joven muy cualificada en la vertiente espiritual. Si el pueblo tibetano quiere que el Dalai Lama siga, perfecto, pero la institución del Dalai Lama desaparecerá si el pueblo tibetano cree que no sirve. Llevo años diciendo que debemos volver a la tradición budista de India. Tras la muerte de Buda no hubo reencarnación y el budismo siguió bien vivo. Hubo más de mil años sin reencarnaciones. Necesitamos buenos profesores, buenos practicantes, mentes brillantes... confiar sólo en una persona es un error.

P. ¿Es debatible la reencarnación?

R. Es algo que está en el budismo y otras tradiciones antiguas: es la continuación de la vida. La reencarnación de la institución es más un sistema social. Eso cambiará.

P. ¿No hay demasiados monjes jóvenes que serían más útiles a Tíbet fuera de los templos?

R. En los monasterios pueden trabajar con tecnología. Estamos preocupados por la población, que no crece. Los monjes y las monjas deben asumir la responsabilidad de tener más hijos y dejar los votos para más tarde. Se puede ser budista laico, con mujer e hijos. Y volver al monasterio más tarde.

P. ¿Cómo se acomoda la ciencia por la que usted tanto se interesa con la reencarnación?

R. El concepto de la reencarnación viene del karma, de la ley de la causalidad, que es algo científico. Los científicos dicen que no saben. Yo les digo que eso no es cosa suya, que es una cuestión de los budistas. Los budistas tenemos algunas explicaciones, incluidas algunas experiencias. Es difícil de probar.

P. ¿De qué habla en sus entrevistas con otros líderes religiosos?

R. Siempre hablo de valores humanos de armonía religiosa. Una vez, un primer ministro de Suecia me dijo que el problema de Tíbet era asunto de su ministro de Exteriores, que él quería hablar de espiritualidad. Con Juan Pablo II, desde la primera reunión estuvimos de acuerdo en la necesidad de que hubiera plena armonía entre las religiones, que había que introducir más espiritualidad en la sociedad. También hablé alguna vez con él de Tíbet. Yo siempre digo que hay que estudiar mucho, ampliar la mente, que no es suficiente con rezar y cerrar los ojos. La religión racional sin conocimiento se convierte en religión irracional. Es una lástima.

P. En un mapa recogido a la entrada de su residencia se ve una China con su territorio reducido a la mitad, con Tíbet y Turkestán (la provincia china Xinjiang) como países independientes. No es de extrañar que en Pekín desconfíen de usted y le llamen de todo.

R. Los chinos deberían aceptar el caso de Tíbet, ésa es la realidad. En el siglo XXI, la soberanía nacional no es importante; lo importante es el interés común. Por eso nos interesa seguir dentro de la República Popular China.

P. Lleva décadas viajando por el mundo exponiendo la causa de Tíbet sin lograr apoyos de otros Gobiernos para su causa.

R. Excepto una visita a Bruselas y otras a Washington, no he sido recibido por líderes políticos. A mí me interesan las reuniones públicas, con intelectuales, con figuras de la sociedad civil. Ningún Gobierno puede ofrecer una verdadera solución a Tíbet.

Más en El País

martes 10 de abril de 2007

Un Mini Curso de Dinámica Espiral

La gente piensa en formas diferentes. El hermano y la hermana, el marido y la esposa, el jefe y el empleado, la empresa y el cliente pueden tener visiones del mundo y valores muy diferentes. A veces parece que personas en habitaciones contiguas o familias que viven en el mismo edificio no habiten un mismo vecindario. Los miembros de una misma organización pueden tener una amplia diversidad de ideas con respecto a su visión, su misión y su propósito. Muchas veces, países que comparten un mismo planeta parecen, con sus políticas, estar en mundos totalmente diferentes. ¿Por qué?

Dinámica Espiral; es una forma de pensar acerca de estas complejidades de la existencia humana y aportar más orden y predictibilidad al aparente caos en los asuntos de la humanidad.

Provee un marco para rastrear la evolución de las diferentes visiones del mundo y una base en la que apoyarse mientras se analizan las situaciones y se planifican las acciones más apropiadas. No es un conjunto de categorías o tipos, sino una representación del flujo emergente del pensamiento humano y de los sistemas de valores que oscilan como las mareas, se confunden y colisionan entre sí en el proceso de ser y vivir en el mundo.

Este punto de vista, basado en la investigación original y las teorías del Dr. Clare W. Graves, describe cómo las olas de conciencia emergen y fluyen a través de individuos y grupos. Describe los sistemas bio-psico-sociales que se disponen como un continuo en una espiral expansiva. Algunos añaden "espiritual" al final de la cadena bio-psico-socio-espiritual.

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¿Por qué resurge el nacionalcatolicismo?, por Antonio Duato

Esta Semana Santa se han publicado dos significativos artículos que apuntan a lo mismo: la vuelta por parte de la Iglesia Católica a la ideología del nacionalcatolicismo.

El primero se titula Pervivencia del nacional-catolicismo. Lo publicó el jueves Ahmed Lahori en la sección Opinión de Webislam . Describe desde la distancia de un musulmán esta ideología, distinguiéndola bien del fascismo y nazismo, en principio más laicas, que hoy vuelve en España (y en Polonia) de la mano algunos movimientos católicos y políticos como el PP o los gemelos polacos. Acaba diciendo que el nacional-catolicismo no es el cristianismo. “O más bien: tiene tanto que ver como al-Qaeda con el islam”.

El segundo es de un conocido historiador, Santos Juliá y lo publicaba ayer el suplemento Domingo de El País, con el título Nostalgias del Estado Católico. Analiza cómo funcionó el Estado franquista y cómo coincide este modelo con lo que muchos obispos están hoy proclamando. “Si estos obispos volvieran a ganar, ya sabemos lo que nos esperaría: otra vez la esencia católica de España y vuelta a un Estado que legisla sometido a la ley natural rectamente interpretada por la jerarquía católica a la luz de la divina revelación. Ya lo hemos vivido”.

Por otra parte, el último número de 21rs, una magnífica revista que ha irrumpido con fuerza en nuestro panorama eclesial y de la que esperamos mucho, publica en su último número los resultados de una encuesta hecha por el por el profesor de la Complutense Luis Fernando Vílchez: Radiografía del clero diocesano español. El retrato que sale es el de un clero moderado, de centro derecha, pero la opinión que comparte el 61% sobre el gobierno de Zapatero es que es “anticlerical y laicista”. Sería interesante comparar esta encuesta con la que se hizo hace treinta y cinco años a todo el clero para preparar la Asamblea Conjunta. Me da la impresión que hoy la mayoría del clero estaría más a favor de aprobar la firma reacción contra el anticlericalismo que nos llevó a la guerra que lo que aprobaron en 1972: “La Iglesia no supo ser instrumento de reconciliación en un momento en que nuestro pueblo estaba dividido”. El hecho de que los mayores sean más progresistas en política que los más jóvenes (al contrario de lo que pasaba entonces) refuerza este cambio hacia una subconsciente añoranza de nacionalcatolicismo.

Estamos viviendo un momento grave de crispación. Parece que todo vale para conseguir el poder. Lo decía el jueves pasado Ignacio Muro , en un artículo -Leninismo de derechas, liberalismo de izquierdas- que ya reseñamos y que nadie debe perderse. Hace pensar mucho y da claves para entender por qué los obispos se están viendo arrastrados a posiciones estratégicas propias del leninismo, es decir, a acentuar los contrastes para escalar el poder. La verdad es que ya cada vez son menos los obispos que piden calma, estudio de los problemas a partir de la realidad, diálogo entre las partes, reconciliación de las dos Españas.

Mis dos preguntas en este momento son:

1. ¿En qué análisis de la realidad actual de España –progreso de la secularización y anticlericalismo en la sociedad española y causas verdaderas que lo provocan, escala real de valores en la sociedad y referentes de los mismos, etcétera– basan los obispos sus estrategias pastorales? ¿O es que más que sobre un ver y juzgar basan su acción sobre eslóganes y voluntarismos?

2. ¿Qué posibilidad de resultado benéfico para la fe y la iglesia de Jesús podría tener el cambio de gobierno, ya que parece que para muchos esa llamada al voto contra el promotor de tantos desastres en España es la única propuesta pastoral que saben hacer? ¿Qué se resolvería si en las “Idus de mayo” se impone el “voto católico”? ¿Abrogarían los otros la ley del aborto? ¿Darían más dinero a la Iglesia o conseguirían que tuviera más fruto las clases de religión en la escuela pública que nadie ha suprimido? Ni siquiera creo que cambiasen el código civil respecto al matrimonio. Hay movimientos de la sociedad tan profundos que ningún gobierno puede cambiar, ni siquiera recurriendo al golpe de estado y a la guerra civil, mientras permanezcan las causas reales subyacentes. ¿Cuándo se van a enterar? ¿Cuándo van a plantear una incidencia en la sociedad y la cultura realista, que en todo caso tendría que ir a las causas profundas, a los valores de dignidad e igualdad de todas las personas y a la promoción de creyentes críticos y comprometidos con la realidad?

Entre tanto, porque el ambiente de crispación puede ir in crescendo y ocasionar graves conflictos, yo suscribo este documento de un grupo de españoles que está circulando estos días por Internet y al que invito a sumarse tanto a creyentes como no creyentes: MANIFIESTO PARA SUPERAR LA CRISPACIÓN.

Fuente: Atrio

lunes 9 de abril de 2007

Hacia una solución pacificadora, universal e integrada, para los conflictos sociales y políticos: aplicaciones pertinentes a la situación vasca

Autores: Salvador Harguindey y Thomas Jordan

"La sabiduría consiste en seguir dos caminos opuestos al mismo tiempo". Lao Tse

Análisis general de la evolución del conflicto vasco, subjetividades y/o objetividades implicadas y posibles soluciones de síntesis desde la visión postconvencional: EL Modelo Integral.

Como Cowan ha venido afirmando, cuando una situación de caos necesita ser superada la pregunta esencial nace de la decisión de ir al encuentro de las condiciones de cambio. Para ello, en primer lugar, será necesario saciar y resolver los problemas existentes, a pesar de lo desagradable que pueda ser esto para aquellos que han sido atacados (Chris Cowan, comunicación personal). La idea detrás de un nuevo tipo de actuación integral es la de llegar a redirigir las energíss vitales del conjunto y volver a enfocar de nuevo el pensamiento en orden a hacer posible la modificación de los comportamientos. Las preguntas de "¿quién está ganando con la situación presente?, y ¿quién gana el qué?, han de ser sustituidas por "¿Cómo llegar a la forma en que todos ganen?". La idea es una manera original y una forma y conciencia virgen de investigación que ha de llevar al encuentro de metas comunes y propósitos que puedan ser acogidos bajo la bóveda de una misma realidad, más allá de cismas y cesuras socio-políticas (Figura 1, situaciones 1, 2A y 2B). Esto sólo puede ser conseguido al nivel del Estadio C o Integral (situación 3).

En lo que se refiere a la inveterada situación de violencia del País Vasco, en cualquier modelo con posibilidades de éxito sería fundamental el considerar tres premisas:

Respetar las esencias histórico-hermenéuticas y ancestrales de la cosmovisión vasca.

Aceptar el mito fundacional del "origen" como componente constitutivo de la conciencia colectiva como punto de partida de la posibilidad de su apertura evolutiva e incorporación en el tiempo lineal e histórico.

Integración del estado de "esencia originaria" en la pluralidad.

La necesidad de evolucionar a un nuevo modelo de ciudadano cívico, identidad, conciencia y paideia (o educación integral).

Darse cuenta que, tal vez, el punto fundamental para llegar a la raíz y superar y ascender desde ella es que el conflicto requiere una negociación entre diferentes "estructuras de conciencia" dentro del País Vasco, en orden a desarrollar un modelo integral que sume las positividades creativas de la cosmovisión colectivista de tendencia más o menos marxista, principalmeente preconvencional, con la moderna-individualista, o convencional (PNV, EA).

En este sentido, la creación de dicha identidad plural requiere una estructuración de la conciencia ciudadana a la que sólo se puede acceder y a la que únicamente se puede ofrecer dicho grado de creación desde el nivel integral representado en el estadio de "elevada capacidad de integración de la complejidad" o estadio post-convencional, pensamiento multidimensional y sistemático". Tal vez esto constituya o esté cerca del concepto hace tiempo avanzado por el hermeneuta K. Mayer de "lo vasco como el futuro integrado". Para ello es necesario la ampliación del círculo y horizonte hermenéutico, que a modo de ensayo retroprogresivo y sin negar ni el pasado, ni siquiera el mismo "origen", se manifiesta en el presente y se extiende hacia el futuro abriendo la posibilidad a lo nuevo, lo distinto y lo creativo (J Arregui, p 131). Esto puede hacer posible la manifestación lineal, y articulada en la globalidad del conjunto vital, de la llamada "intrahistoria", ésta cual narrativa psicológica interiorizada, con la realidad externa, pudiéndose romper así a través de hiperdualismos confrontadores y exclusividades homegeneizadoras e indiferenciadas. En dichas condiciones es posible concebir el llegar a valorar positivamente lass diferencias de conseguirse una unidad superior y de un orden dimensional más elevado, por encima del nivel de conflictividad, un "referente común" que posibilite la pluralidad de identificaciones psicoológicas, y así políticas (Figura 1, Estadio III). Se ha de llegar a logra expresar la forma de ser tradicional o tradición propia (matriz originaria, preconvencional) en términos modernos, y sobre todo transmodernos, capaz de acoger integradamente la totalidad de sentimientos y necesidades de identidad como medida esencial en la superación de todo fundamentalismo monista, monológico y excluyente (Arregui, pp 168, Harguindey, ensayo). Esto se identificaría con la coincidentia opositorum jungniana o "síntesis superior de opuestos" como método de sanación tanto del conjunto vital como del individuo. Sin embargo, esta posibilidad, que ya se mueve en el límite de lo posible, sigue requiriendo una unidad institucional mínima de referencia común. La unificación pacificadora, en cualqueir caso, no se cierra a ningún futuro, sino que se ve a sí misma como algo cada vez más amplio y dinámico (Tabla 1, situación 3 y Figura 1, estadio C, o integral) capaz de acoger a modo de bóveda invertida y uts receptivo las crecientes complejidades y diferencias (profundización de dinámicas democráticas).

ANALISIS GENERAL Y DE RAÍZ DEL CONFLICTO, SUBJETIVIDADES Y/O OBJETIVIDADES IMPLICADAS. SOLUCION DE SÍNTESIS DESDE EL PENSAMIENTO INTEGRAL DEL MODELO POSTCONVENCIONAL.

I) I ) Estadio A: SITUACION ACTUAL: NIVELES DE PODER

NIVEL 1: ESTADO NACIÓN (CONCEPTO "ESPAÑA")

NIVEL 2: (VACÍO)

SENTIMIENTO DE "SUBYUGACIÓN" OBJETIVA-SUBJETIVA DEL ESTADO CENTRAL SOBRE EL PUEBLO-NACIÓN.

NIVEL 3: PUEBLO-NACIÓN (CONCEPTO "EUSKALHERRIA", "Euskadi", etc.).

Estadio B: TRANSICIÓN DE ESTADO: APERTURA, O PROCESO, DE PACIFICACIÓN INTEGRAL E INTEGRADA.

NIVEL 1: (VACÍO)

NIVEL 2: Convertido ahora en relación igualitaria, o de isonivel.

ESTADO-NACIÓN(ESPAÑA)---PUEBLO-NACIÓN (EUSKALHERRIA)

NIVEL 3: (VACÍO)

Estadio C: INTENTO DE LOGRAR UN MARCO DE UN ORDEN DIMENSIONAL MÁS ELEVADO DE LA GLOBALIDAD DE EL CONJUNTO VITAL.

- Paz natural. Desbloqueo evolutivo con flujo integrado y futuro abierto como negociación de un pluralismo enriquecedor. Concepto de organización supraestatal.

Acceso a una nueva construcción abierta y ascendente (holonómica) sin deconstrucción o desestructuración. Esta cosmovisión propone que una paz definitiva ha de construirse como una solución global y omnicomprensiva como " síntesis meta y suprapolítica del conflicto". Ello implicaría, la aceptación universal de los siguientes mínimos:

A) Darse cuenta de que al menos una parte de del problema desde su raíz, más que "cuantitativo (mayorías/minorías) es "de naturleza "cualitativa" (identidades, necesidades de identificación, soberanía psicoespiritual, etc) en un complejo territorial desmembrado, plural y múltiple.

La creación de un referente común superior al nivel de conflictividad (trans y metapolítico).

Posibilidad de libre elección de uni o binacionalidad, sobre todo en los puntos conceptuales más plurales, críticos o "de cruce de caminos" (p. e.: Navarra). En ocasiones este método ya ha sido aplicado o considerado en otros conflictos Pueblo-Estado de similar naturaleza (Hawaii, Israel, etc.).

Un ejército, de carácter multinacional y pluricultural, que acoja todos los signos de identidad en conflicto.

Signos externos de identidad individual voluntaria y libremente elegidos, que, según cada cual, podrían identificar al individuo por una o más de una perspectiva cultural-nacional - vasca y española por ejemplo (carnet de identidad, pasaporte, etc.).

Adquisición de un "Ajuste psicoterritorial con fronteras permeables", concepto expuesto por Thomas Jordan. A desarrollar.

Finalmente, esta conceptualización paradigmática sugiere cambios de nomenclatura como los sugeridos a continuación.

Estadio C y VISIÓN INTEGRAL: Cambio de perspectiva

NIVEL I: Se estimula el concepto de SUPRANACIÓN (Se han sugerido desde diversas fuentes activar para este nivel trans, meta o y suprapolítico en relación con el nivel de conglicto, nombres históricos como "IBERIA", "HISPANIA", etc.).

NIVEL II: Anteriormente, en el Estadio A, esta fase I correspondía a los Niveles 2 y 3. Ahora se transforma de manera natural en un único Nivel y situación igualitaria "2 +3". Así,

ESTADO-NACIÓN (ESPAÑA)---PUEBLO-NACIÓN (EUSKALHERRIA).

NIVEL 3: (VACÍO)

Cualquier modelo basado en esta aproximación conceptual demanda el ascenso de la totalidad implicada una dimensión por encima de todo nivel de conflictividad. Tal vez sea el único enfoque que permitiría una interelacción intercultural, interétnica e inter-nacional Estado/Pueblo-Nación Indígena totalmente sana e integrada que fuera de beneficio para todos y, es de esperar, que a favor de todos sin exclusión alguna, por alejadas que fueran sus sensibilidades y polarizaciones.


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domingo 8 de abril de 2007

De la Teología a la Mística de la Liberación, por Luis Troyano


Carta a Jon Sobrino, y para quien me lea, por uno de "los pobres de la tierra".

Tengo 59 años, soy un obrero industrial español, en mi juventud formé parte de “La Iglesia de los Pobres”, era militante de la Juventud Obrera Católica, por lo tanto creyente.

Como Alfonso Carlos Comín, era fiel a la revolución proletaria tipo marxista-leninista y a la espiritualidad, según la entendía entonces. Una incongruencia, se mire como se mire, aunque entonces lo tratábamos de soslayar. No pasé de ser un “rojillo” “filocomunista”. O era “filocomunista” o era “filocristiano”. Sí, no obstante a mi “tibieza” revolucionaria, yo también lo digo. También corrí delante de los “grises”, cuando estos disolvían las manifestaciones antifranquistas en las que participé, en la Barcelona donde naciste, Jon. No pude “lucir” ningún “verdugón” de las porras policiales, porque corría más que ellos… Con la misma fuerza con que creía entonces que la solución para el pobre, era “la toma del poder político por la clase obrera”, creo hoy junto a Noam Chomsky, por ejemplo, en algo que podríamos definir como Socialismo Libertario o Anarquismo de Mercado o Anarquismo Mutualista.
Quizá otro día explique más mi actual orientación revolucionaria en lo político, pues odría servir a algunos como “guía de ruta para navegantes”.

Respecto a mi evolución en lo espiritual, hace muchos años que también efectué “un giro copernicano”. Dejó de interesarme la parte exotérica del cristianismo y si acaso me interesa su parte esotérica, esa parte “semillero de herejes”. Es decir, pasó a interesarme gente como el Maestro Eckhart, las beguinas y begardos de la Hermandad del Libre Espíritu, Miguel de Molinos con su “Quietismo”, los “Dexados” etcétera. Y –¿por qué no?– también Teresa de Ávila o Juan de la Cruz, que aunque cayeron del lado de los ortodoxos también merecieron la atención de la inquisición.
Sobre todo me interesé por el Zen, me interesa aún y creo que me interesará hasta que muera.

“Me creerás si te digo que más que Roma, o la historia, me preocupa y me anima lo que piense la cocinera: si ha visto en nosotros gente de bien”. dijiste en una ocasión. Creo que te interesa saber opiniones sobre “otra Iglesia posible”. Esto me ha animado a escribirte, deseo comunicarte cómo lo veo, desde la óptica del “librepensamiento”. Pero antes permíteme que este “cocinero”, este osado ignorante, este “pobrecito hablador” te comunique su parecer en torno a la Teología de la Liberación. “En torno”, pues desconozco completamente tu teología redentora del pobre. Aunque lo que resulta evidente y es de dominio publico, es que mezcláis el Jesús de la religión con la pugna del pobre por conquistar su dignidad y su pan cotidiano. Respeto, aprecio y agradezco, tu labor en pro de los pobres de la tierra, entre los que me cuento, aunque quiero hacer una crítica –constructiva– que te resultará dura. Quiero transmitirte mi verdad desnuda, no sé de diplomacias.

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La Pascua cristiana, ¿Qué significa resucitar?, por Benjamín Forcano



Desde hace 2000 años, una noticia sin precedentes, ha recorrido las venas de la humanidad. Nunca, en ningún lugar y de nadie, se ha afirmado algo similar a lo que la fe cristiana profesa de Jesús, cuando dice que resucitó de entre los muertos: “Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado. Ha resucitado, no está aquí”. La muerte no tuvo en Jesús la última palabra ni la tendrá ya en ningún ser humano. Lo anuncian los apóstoles: “Has de saber que tú también, resucitarás como El”. Racionalmente hablando, la condición humana implica y necesita una esperanza. El triunfo de la muerte, el triunfo de la injusticia y la derrota de las utopías claman por alguna razón positiva que permitan creer que la esperanza no es un mero voluntarismo ciego. El ser humano es el único que sabe que se ha de morir, el único que puede preguntarse cómo la muerte puede influir en su vida. Tan natural como el morir lo es para nosotros el hecho de no querer morir. La resurrección sería, desde esta perspectiva, la manera de escapar al poderío de la muerte.

Pero, la perspectiva cristiana dice algo más: la vida de Jesús es toda una vida subordinada al Reinado de Dios, que es el reino de los pobres. Precisamente por eso, los poderes de este mundo lo asesinan, porque no aceptan que el reino sea de los pobres. Y lo asesinan los representantes oficiales de Dios y de su Ley. La novedad de Jesús y de su resurrección están aquí: él, víctima, sale victorioso. La resurrección de Jesús es un triunfo sobre la injusticia, además de una escapatoria a la muerte. El resucitado es una víctima por haber vivido como vivió, y fue resucitado por haber vivido como vivió.

Por la resurrección de Jesús nosotros creemos en la resurrección de las víctimas. Sin la resurrección de Jesús, afirmar que Dios es el Dios de los pobres sería blasfemo o demencial. La resurrección de Jesús es la plenitud definitiva, lo último que se puede esperar. ¿Dónde está oh muerte tu victoria?

La muerte hecho natural. Pensar en la resurrección es pensar en la muerte. Pero, nuestra sociedad margina la muerte. Quizás lo hace así porque la muerte representa una amenaza, la posibilidad de acabar con todo en un instante. Y, como consecuencia, el miedo y la huída. Un sensato pensar sobre la muerte no es para amargarse, ni retraerse de la vida, ni ponerse en plan fatalista. En primer lugar, porque la muerte nos pertenece y de ser así algún sentido tendrá. Y lo razonable es contar con ella. Es mejor proyectar con ella el viaje, puesto que está con nosotros, que no descartarla.Lo escribe admirablemente el obispo Pedro Casaldáliga:

“No hay modo de escapar a la querella de la muerte.
Sin hora y sin lugar, ella es la cita.
Vendrá, saldrá de mí. La llevo dentro desde que soy.
Yo voy hacia su encuentro
con todo el peso de mis años vivos
Pero vendrá…. para pasar de largo.
Y en la centella de su beso amargo,
vendremos Dios y yo definitivos”.

Hasta aquí, nada especial. Somos mortales. Y, como todos, podemos preguntamos por la suerte a seguir después de la muerte: ¿Caída en la nada? ¿Supervivencia en un mundo mejor?. La muerte, puente hacia la plenitud. No sé si a la filosofía ayuda en este caso la fe. Una fe que reposa sobre la enseñanza y vida de Jesús de Nazaret.

Él fue un hombre, honrado y libre, que no transigió con la injusticia y la mentira. Señaló el camino recto hasta el final. Y los grandes de este mundo lo sometieron a una muerte violenta, injusta, a destiempo, como tantas otras. ¡El Justo exterminado!
Pero este Justo, derrotado a los ojos de la sociedad, salió victorioso. Esa muerte física, el sello final de siempre, no le atrapó ni le consumió. Dios, que hizo salir las cosas de la nada, quiso también sustraer a este hombre de la muerte y lo hizo entrar en la vida: lo resucitó. La muerte fue un tránsito, una puerta que lo introdujo en la plenitud de la vida, en la presencia y abrazo definitivo con Dios, autor de la vida, principio de todo ser, señor de la historia.

Los creyentes en Jesús de Nazaret, ya no tenemos duda: el cielo existe, es Dios mismo, con su vida eterna, y en él no hay lugar para el dolor, la injusticia, la discriminación, la esclavitud, la duda, la desesperanza. Jesús testifica que hay un Dios, Principio y Padre de todos, que tiene la última palabra. Y El nos espera para ser definitivamente en Él.

¿Qué significa resucitar? Los cristianos afirmamos que la resurrección no es una palabra vacía. Resucitar significa que Jesús, en la muerte y desde la muerte, entró en el ámbito mismo de la vida divina, realidad primera y última, inabarcable y omniabarcadora. El Crucificado continúa siendo el mismo, junto a Dios, pero sin la limitación espacio-temporal de la forma terrenal. La muerte y la resurrección no borran la identidad de la persona sino que la conservan de una manera transfigurada, en una dimensión totalmente distinta. Para hacerlo pasar a esta forma de existencia distinta, Dios no necesita los restos mortales de la existencia terrena de Jesús. La resurrección queda vinculada a la identidad de la persona, no a los elementos de un cuerpo determinado. La fe cristiana asegura que el Dios del comienzo es también el Dios del final, que el Dios que es el Creador del mundo y del hombre, es también el que lleva a éstos a su plenitud. Resucitar significa que la persona que muere, no se disuelve, continúa, y que el cuerpo sí que se disuelve pero entrando en una dimensión nueva. Hay continuidad y discontinuidad. Resucitar significa apostar, como Jesús, por la vida, llegando incluso a soportar en esta lucha el vituperio del fracaso de este mundo, pero seguros de que la inocencia del Justo será reconocida y premiada por Dios. Dios tiene siempre la última palabra, no la iniquidad. Resucitar significa que estamos ya, en una marcha dinámica, hacia la resurrección, en lucha contra todo lo que bloquea, merma y quita la vida.

El Resucitado ha dicho: “Quiero que donde yo estoy, estéis también vosotros”. Es el mensaje más inaudito de la fe cristiana. A pesar de la muerte, hay que soñar, trabajar y luchar para que este nuestro planeta sea la casa de todos, donde cada vez haya menos odio, menos injusticia, menos hostilidades, menos egoísmos, menos sufrimientos, menos guerras, menos ruinas y miserias, más justicia, más libertad, más amor, más paz, más felicidad. Es el ir anticipando el cielo en la tierra.

Los que se van no se van al vacío, sino a la vida maravillosa de Dios, al cielo. Pero para llegar al cielo no hay más que un camino: la tierra.

Benjamín Forcano, Sacerdote y teólogo

El Cristo crucificado y los crucificados de la Historia, por Benjamín Forcano


Este hombre debe morir

No creo cometer ningún desacato si en una sociedad mayoritariamente cristiana, pretendo hacer un apunte original de la muerte de Jesús, precisamente en la Semana Santa. Original en el sentido de ir al origen. Porque una cosa es lo que le ocurrió a Jesús de Nazaret en aquellos días de su entrada tumultuosa en Jerusalén, que acabó con su crucifixión en el Gólgota y otra los que hemos hecho después con una conmemoración literal, monótonamente estereotipada de aquellos hechos.

No sé por qué la mirada se nos ha de quedar clavada en el ámbito físico y restricto del Nazareno. El fue a Jerusalén a celebrar la pascua judía. Era un judío más. La fiesta era nacional, concitaba a más 120.000 israelitas, que llegaban de todas partes. La esclavitud bajo el Faraón había durado demasiado tiempo y, finalmente, habían quedado libres, congregándose en una nueva tierra. Un pueblo había sobrevivido, sin perder su identidad, y convergía allí, en explosión jubilosa, para conmemorar semejante gesta.

Pero Jerusalén desde hacía años estaba bajo otra esclavitud, la del imperio romano. A su sombra, las autoridades judías habían negociado, habían logrado una buena autonomía en su vida cultural y religiosa, siendo ellas las que manejaban a su antojo el asunto religioso. Pululaban sentimientos nacionalistas y movimientos independentistas (los zelotes), pero a las autoridades les pertenecía el monopolio del uso e interpretación de lo religioso.

Mira por donde, un campesino de Galilea, ya conocido, pero sin pertenencia a la aristocracia religiosa ni social, se atrevió a llamar a las cosas por su nombre, denunciando la enorme corrupción a que había sido sometido el nombre de Dios en el templo de Jerusalén, lugar el más emblemático para todo el pueblo, por venerar en él al Dios que los había conducido a la liberación.

La actuación de Jesús fue un desafío. Sus palabras restallaron como un látigo. ¿Qué celebración de la Pascua era aquella? ¿Cómo se compaginaba todo aquel tráfico del templo, montado por el Sanedrín, con el culto auténtico de Dios, que consistía fundamentalmente en la práctica de la justicia y del amor? ¿Que valor podían tener todos aquellos sacrificios materiales y aquellos inciensos, si la vida de los dirigentes y sus enseñanzas se apartaban del verdadero conocimiento de Dios? Su función religiosa les había llevado a erigirse en casta superior corroída por el egoísmo, la soberbia y la hipocresía.

La Pascua Judía fue para Jesús la ocasión de denunciar el sistema religioso dominante: las patrañas urdidas por los dirigentes, la conversión del culto en negocio del Sanedrín, la opresión que ejercían sobre el pueblo, las falsas interpretaciones inventadas, la arrogancia de que hacían gala, el menosprecio hacia los sectores más pobres, su afirmación de la teocracia e idolatría nacionalista, el montaje de toda una religión legalista, puramente exterior, que cultivaba la apariencia y escondía el vicio.

Jesús apuntaba al corazón. No había escapatorias posibles. La cosa era más sencilla. No había que embolicar a Dios con las tonterías y truhanerías de los hombres. Dios es lo que es y refleja su luz, con nitidez, en la conciencia de todos. Aunque sean analfabetos. Esa luz , por natural, es pura e incanjeable. Y a ella remitía, en última instancia, la sabiduría popular del Nazareno.

Con lo cual, encendió la chispa: el pueblo le escuchaba admirado y los dirigentes le espiaban preocupados. Era peligroso. Y determinaron matarle.

Una muerte violenta, injusta, criminal, a manos del poder más arbitrario. No a manos del Padre celestial; esa sería la muerte de un Dios sádico. Ni Jesús buscó la muerte, ni Dios le destinó a ella. Eso es una solemne tontería, una herejía y una coartada para todos los poderes de turno que siempre se han negado a ver la muerte de Jesús como lo que fue: una consecuencia de su estilo de vida, de su rebeldía y disidencia frente al poder religioso y civil, de su coherencia y libertad, de su sinceridad y amor por la justicia y los más pobres. Jesús murió asesinado por la sinagoga y el imperio.

Los crucificados de nuestro tiempo

Vengamos ya a las muertes de los Viernes Santos de nuestro tiempo. Los templos cristianos con sus ritos, inciensos, cantos, plegarias y procesiones, ¿a quién están recordando? ¿Qué están celebrando? ¿La muerte de Jesús? ¿Su muerte física? ¿Nada más? ¿Y eso una y otra vez, un año y otro año, un siglo y otro siglo?

¿No será que hemos convertido en momia sagrada la liturgia católica? La pasión y muerte de Jesús son referencia paradigmática. Pero su muerte no ha acabado, sigue reviviéndose en el Cuerpo de la Iglesia y de la Humanidad. Y sigue produciéndose en el altar del poder económico y del poder religioso. Hoy son otros los Faraones, los Pilatos y los Sumos Sacerdotes...

¿Dónde están los profetas y liberadores que, como él, tratan de rescatar el significado de su Pascua, hoy pascua cristiana? ¿Cuántas son las desviaciones y corrupciones que hay que destapar y corregir? ¿Quiénes son los tiranos y verdugos? ¿Quiénes los que sufren pasión y quiénes los crucificados? ¿Cuánto de esto está presente y se celebra en las liturgias de nuestros templos?.

Bajarlos de la cruz

Los Viernes Santos en muchas ciudades de España alzamos la vista para contemplar las imágenes de nuestros Cristos Crucificados.

¿Y qué, si junto al Cristo Crucificado ("Cuanto hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños conmigo los hicisteis") desfilasen por nuestras calles las imágenes de los pueblos crucificado del Sur? ¿Qué, si en nuestras liturgias contemplásemos rotos por el dolor, las heridas, miserias, humillaciones y muertes que viene arrastrando desde siglos?

¿Qué, si frente a tanto terrorismo oficial y legal, revestido de potencia y tecnología más que espectacular y disfrazado inclusive con la bendición de Dios, descubriésemos las motivaciones reales que lo guían y que lo llevan a cuotas increíbles de crueldad y exterminio?

Teólogos de la liberación afincados en el Tercer Mundo, insignes, y mártires algunos como Ignacio Ellacuría, nos han hablado de este hecho evidente y lo han hecho desde una perspectiva cristiana: estos pueblos crucificados son la actualización de Cristo Crucificado. Decía Monseñor Romero: "Ustedes son la imagen del divino traspasado.”
Estos pueblos crucificados son víctimas, no caídas del cielo, sino producidas por
los sucesivos imperios, por el sistema económico dominante y por las multinacionales.
Son estos verdugos los que imponen la injusticia, los que la defienden violentamente si hace falta, y hasta con terror. Cuenten en esa procesión inmensa a los 300.000 centroamericanos matados en estas últimas décadas, y... alarguen la vista y verán pueblos masacrados, movimientos reprimidos, líderes desaparecidos, gentes de pueblo perseguidas, torturadas, desaparecidas. Verán las argollas que los poderes del FMI, del BM y de la OMC siguen poniendo para que esos pueblos no levanten cabeza y puedan disponer impunemente de sus materias primas.

Estos pueblos, en un mundo donde la riqueza nunca ha sido tanta, ven como los poderosos les roban, les ponen condiciones comerciales inicuas, acumulan cada vez más riqueza, sin importarles el hecho de que la distancia de ingresos entre unos y otros crece sin cesar, de modo que si en el año 1820 era de 1 a 3, hoy es de 1 a 70. El 20% de la población más rica del planeta se ha repartido en 1997 el 86% de la riqueza. La mitad de África, unos 400 millones, vive con menos de 1 dólar diario y está desnutrida. EE.UU. tiene una deuda externa de 6 billones de dólares, doble que la de todos los países pobres, pero a él nadie le exige que la devuelva, en tanto que a los pobres se les obliga con un cuchillo en la garganta.

Con razón, el Cristo Crucificado y estos pueblos Crucificados son la explicación el uno de los otros. Son el Siervo de Yahvé "sin figura, sin belleza, sin rostro atrayente.” Son pobres y, además, aplastados y torturados. Y así son como el Siervo "que no parecía hombre ni tenía aspecto humano y producía espanto.”Y mientras sufren en paciencia y resignación, se los alaba, se reconoce su bondad, sencillez, religiosidad, pero si se deciden a vivir e invocar al Dios que los defiende y libera, entonces son subversivos, terroristas, criminales, ateos, marxistas y comunistas.

Y no tienen quien los defienda, "son llevados a la muerte, sin justicia.” Con razón escribía el obispo Pedro Casaldáliga: "Es hora de martirio en nuestra América Latina.” ¡Cuántos campesinos, sindicalistas, maestros, catequistas, religiosas y religiosos, líderes populares, obispos engruesan esa procesión de crucificados! Ellos son el siervo sufriente de Yahvé. "Les han dejado -escribía Ellacuría- como a un Cristo.”

Paradójicamente, estos Crucificados son "luz de las naciones" ,es decir, ponen al
descubierto la pecaminosidad fundamental del Primer Mundo, que es la injusticia. Y señalan como mala éticamente la solución que están dando al mundo, pues deshumaniza a unos y a otros. Y, además, ofrecen salvación, por ser portadores de los "valores evangélicos": solidaridad, servicio, sencillez y disponibilidad para acoger el don de Dios. Y ofrecen un potencial inmenso de esperanza, una y otra vez ahogada por el mundo occidental, pero sigue ahí contra toda esperanza, para poner en evidencia su fracaso. Y ofrecen amor, porque así lo han demostrado innumerables mártires de América Latina y de otras partes. Y ese amor es una gran oferta de humanización.
Nosotros, hoy, en esas procesiones del Cristo Crucificado y de tantos otros que
no estarán visibles en nuestras calles, tenemos un compromiso: bajarlos de la cruz. Es una manera muy correcta de celebrar la muerte del Señor.

¿Se puede recuperar la Semana Santa?

Es impresionante la desfiguración hecha sobre los hechos fundamentales de la vida cristiana. Uno de ellos es la cruz. De un instrumento utilizado para infligir la muerte a revolucionarios y rebeldes políticos, ha pasado a ser un símbolo poco menos que de la pasión de Dios por la venganza. Jesús habría muerto para satisfacer la ira de Dios, provocada por los pecados de la humanidad. Y seguiríamos oficiando esa inmolación para recabar la reconciliación y perdón de Dios. Ha sido esta una teología en boga, por muchos siglos, que ha fomentado una especial religiosidad popular.

La cosa es distinta: Jesús, como israelita, vive civilmente, no es ministro del Templo de Jerusalén, participa de las fiestas de su pueblo, sobre todo de la más relevante, la Pascua. La Pascua es propicia para movilizaciones y posibles levantamientos contra el invasor romano.

Jesús,en esa Pascua, sube también a Jerusalén, decidido a actuar públicamente. Desde Betania, rodeado de paisanos, admiradores y peregrinos, se dirigen tumultuosamente hacia la ciudad.

Allí estaba el Templo, centro de la vida social, política y religiosa de Israel. Ocupaba una quinta parte de la ciudad. En él, había atrios para todos: sacerdotes, varones, mujeres, extranjeros, cambistas. Y, dentro, el santuario: lugar de los sacrificios, reservado sólo a los sacerdotes.

Lo de la llegada a Jerusalén, fue un preámbulo. Pronto, vino lo demás. Jesús venía denunciando fuerte, había que acabar con muchos abusos, eran necesarios muchas reformas, nadie podía escudarse so pretextos para no convertirse y, sobre todo, había que aplicar el hacha a la raíz. La gente tenía a Jesús como profeta y, si era consecuente, veían que iba a pasar algo serio.

El sistema religioso imperante era demasiado obsceno, chocaba demasiado con el sentir real del pueblo y con las propuestas de Jesús. Jesús prosiguió su enseñanza en el Templo y arreció en su denuncia; "Vosotros habéis convertido el Templo en cueva de bandidos.” El escándalo estaba servido: aquel hombre enseñaba como quien tiene autoridad, sin pasar por la aprobación ni la censura oficial: "¿Y a ti quien te ha dado autoridad para enseñar esto?”

Jesús quería dejar bien claro el contraste: la religión no sirve para oprimir la conciencias, para crear desigualdades (ricos/pobres, buenos/malos, extranjeros/nacionales,...), para montar negocios, legitimar abusos del poder, restringir la libertad y enmascarar la hipocresía, para negar el amor y la fraternidad. "Estáis equivocados, sois guías ciegos, no hacéis ni dejáis hacer, id y aprender lo que significa misericordia quiero que no sacrificio ".

Hay cosas que no se pueden conciliar y, menos, en nombre de Dios.Le exigían que se callase y que hiciera callar a sus discípulos. Pero él replicaba: "Lo encubierto, lo oscuro, lo callado, salga a la luz sobre los terrados.”

Jesús, pues, no va a la muerte por voluntad de su Padre. La muerte es, en El, una consecuencia de su vida, vivida cabalmente, desde el amor y la libertad, desde la justicia y el amor a los más pobres. En seguir ese su camino está nuestra "redención" y nuestra liberación.

Habrá quien quiera hacer una lectura idealista o espiritualista de la vida de Jesús. Y habrá quienes pensarán que las liturgias católicas -muchas- expresan con fidelidad los hechos básicos de la vida de Jesús y que nada tienen que ver con la vida civil y secular.

Yo pienso que la liturgia se vuelve estéril, cuando se la priva de su savia original. Lo sustancial y lo permanente de la liturgia no son unas fórmulas, sino la vida de Jesús, que se intenta reavivar y asimilar litúrgicamente.

Una liturgia repetitiva, sin base en los Evangelios, sin arraigo ni proyección en la
vida, se convierte fácilmente en arqueologismo ritual, momificado en gestos y oraciones.

La vida va no se deja encasillar, como no se deja encasillar la vida de ningún pueblo, ni la de ningún momento de la historia. La liturgia se hace y se vive al filo de la vida; cuando esa vida está ausente surgen las liturgias raras, espiritualistas, aburridas.

¿Qué consecuencias supondría en nosotros y en la sociedad una celebración que tradujese actualmente, a cada situación, el significado auténtico de lo narrado en los Evangelios? ¿Qué cambiaríamos y en qué no cambiaría el funcionamiento de la liturgia?

Benjamín Forcano

sábado 7 de abril de 2007

Política y Espiritualidad, por Ken Wilber


La cuestión políticamente más apremiante de hoy en día, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, consiste en descubrir la forma de integrar la tradición liberal con la auténtica espiritualidad. Jamás en la historia estas dos vertientes del quehacer humano han mantenido una relación adecuada. De hecho, el liberalismo moderno (y toda la ilustración europea) fue en gran medida una reacción en contra de la religión tradicional. El grito de guerra de Voltaire, "¡Recordad las crueldades!" -recordad las brutalidades infligidas a hombres y mujeres en nombre de Dios y acabad con ellas... y de paso acabad también, de una vez por todas, con ese Dios-, no tardó en propagarse por todo el continente. Pero de ese modo la religión quedó en manos de los conservadores, y desde entonces, el mundo se ha polarizado en dos bandos armados hasta los dientes, cada uno de ellos profundamente receloso del otro. En uno de los bandos se agrupan los liberales, defensores a ultranza de las libertades y de los derechos individuales en contra de la tiranía de lo colectivo y sumamente suspicaces, por tanto, respecto de las religiones, tan predispuestas siempre a imponernos sus creencias y a decirnos lo que tenemos que hacer para salvar nuestra alma.

No es de extrañar, pues, que el nacimiento del liberalismo ilustrado haya estado históricamente ligado a la lucha en contra de la tiranía religiosa y desconfíe profundamente -llegando incluso, en ocasiones, a aborrecerlo- de todo lo que tenga la menor connotación religiosa o espiritual. Los liberales, consecuentemente, han tendido a reemplazar la salvación divina por la salvación económica. Según ellos, la libertad y la liberación no se halla en un supuesto cielo al que accedamos después de esta vida (ni en ningún otro tipo de opio del pueblo), sino en los logros reales alcanzados sobre la Tierra (comenzando, claro está, por los beneficios materiales y económicos). Y puesto que la esencia del liberalismo radica en el progreso de las condiciones sociales reales (libertad económica, libertad política y libertad material), los términos "progresivo" y "liberal" han terminado convirtiéndose en sinónimos.

El liberalismo ha sustituido la tiranía de lo colectivo por lo que podríamos denominar un "individualismo universal", la afirmación de que todos los individuos -con independencia de raza, género, color o credo- son iguales ante la ley y deben, en consecuencia, ser tratados de la misma manera. Por ello una de las aspiraciones fundamentales del liberalismo ha sido de liberar al individuo de la tiranía colectiva y buscar la libertad política y económica. Y que duda cabe de que ese liberalismo nos ha proporcionado muchas cosas positivas. Lo lamentable, no obstante, ha sido que, en muchos casos, la antigua tiranía de la religión se ha visto suplantada por la tiranía económica y el Dios del papa ha sido derrocado para entronizar en su lugar al omnipotente Dios del dólar.

De ese modo, el alma de los seres humanos ya no es aplastada por Dios... porque de esa función se encarga hoy en día la fábrica. La "cuestión esencial" de la vida deja entonces de girar en torno a lo divino y comienza a gravitar alrededor del salario. Y precisamente por ello aun en medio de la más palmaria abundancia económica, el alma del ser humano agoniza de inanición. En el otro bando se alinean los conservadores, más proclives a una tradición cívica y humanista que considera que la esencia de los seres humanos está ligada a los valores colectivos (entre los que destacan los valores religiosos). En la mayor parte de los casos, sin embargo, los republicanos tienden a estar tan estrechamente atados al conservadurismo religioso que, aunque afirmen defender los derechos individuales y la "libertad del gobierno", sólo lo hacen así cuando esas "libertades" coinciden con sus principios religiosos. El énfasis en los valores familiares y colectivos permite que los conservadores erijan naciones fuertes, lo que en ocasiones tiene lugar a expensas de quienes no comparten su particular orientación religiosa. La tiranía cultural nunca está lejos de la sonrisa conservadora, y los liberales suelen retroceder horrorizados ante el "amor" que afirman profesar los conservadores por los hijos de Dios, porque lo terrible es que, si usted no es uno de los hijos de su Dios preferido, suelen aguardarle cosas muy desagradables.

En un sentido muy simplista, ambas orientaciones, la liberal y la conservadora, tienen un "aspecto positivo" y un "aspecto negativo" y lo ideal sería rescatar lo positivo de ambas perspectivas, dejando de lado al mismo tiempo sus facetas negativas. Lo bueno del liberalismo es su énfasis en las libertades individuales y su rechazo de la mentalidad gregaria. Pero el hecho es que, en su celo por proteger las libertades individuales, el liberalismo ha terminado negando todo valor colectivo (incluidos los valores religiosos y espirituales, que, insistimos, ha reemplazado por los valores económicos y materiales). Porque el hecho es que el interés por lo económico -que en sí mismo no es malo- suele fomentar un clima de despreocupación por el alma. De hecho, en los círculos liberales el término "religioso" ha llegado a tener connotaciones un tanto embarazosas. Kant hablabla, precisamente, en nombre de la Ilustración liberal cuando dijo que, a partir de ella, todo aquel que fuera descubierto arrodillado y rezando debería sentirse profundamente avergonzado.

En el clima de las libertades políticas y económicas, todo lo que suene a religioso o espiritual tiende a resultar embarazoso. En breve veremos que eso ocurre porque tenemos una visión mítica y empobrecida del Espíritu, pero es evidente que la función histórica del liberalismo ha sido matar a Dios, y ciertamente lo ha hecho, hasta el punto de quedar asociado a la "tiranía antiespiritual". ¿Sería posible despojarnos de esta "tiranía antiespiritual" sin perder las admirables ventajas individuales logradas por el liberalismo? Lo positivo del conservadurismo, por su parte, es su comprensión de que, a pesar de la importancia de los individuos y de las libertades individuales, estamos muy equivocados si creemos que el individuo es una isla. De hecho, nuestra misma existencia depende del entramado familiar, colectivo y espiritual en que estamos inexorablemente inmersos.

De algún modo, pues, mis valores más profundos no dependen exclusivamente de la relación que sostengo conmigo mismo, sino también con mi familia, con mis amigos, con mi comunidad y con mi Dios. Y en la medida en que reniego de esas relaciones profundas no sólo destruyo el soporte mismo de la comunidad y me extravío en un desenfreno hiperindividualista, sino que también me alieno del más profundo de todos los vínculos, el que une el alma del ser humano con el Espíritu divino. Muy bien, pero ¿de qué Dios está usted hablando? -responderán a esto los liberales-. Porque lo cierto es que cada vez que estas consideraciones abstractas se han concretado prácticamente en un código moral o en una religión determinada han terminado desembocando en un tipo u otro de caza de brujas. La importancia del contexto comunitario y espiritual no tarda en degenerar en mi comunidad, mi Dios y mi país, acertada o equivocadamente! Y si usted no acepta a mi Dios, irá directamente al infierno y yo mismo me encargaré gustosamente de acompañarle. La tiranía cultural, pues, más o menos solapada, nunca ha sido ajena a la agenda conservadora.

¿Existe alguna forma de rescatar las ventajas del enfoque conservador -en particular su aceptación de la espiritualidad- sin caer en la tiranía cultural que suele acompañarle? Y ¿existe alguna forma de conservar las ventajas del efoque liberal -las libertades individuales- despojándonos de la tiranía de los anti-alma? ¿Es posible, en suma, articular un liberalismo espiritual, un humanismo espiritual, un abordaje que considere los derechos del individuo en un contexto espiritual más profundo que no los niegue sino que, por el contrario, contribuya a sostenerlos? ¿Es posible concebir a Dios y al Espíritu de un modo que ayude a consolidar los objetivos más nobles del liberalismo? ¿Es posible encontrar algún sustrato común a los dos enemigos acérrimos que se debaten en el mundo moderno, Dios y el liberalismo? Ésta es, como ya he dicho, en mi opinión, la más urgente de las preguntas a que debe hallar respuesta el mundo moderno y postmoderno. Porque mientras no lo haga, el conservadurismo espiritual seguirá fragmentando al mundo, ya que su agenda sólo le permite respetar a los fieles a su Dios particular, llámese Jehová, Alá, Shinto o Shiva (nombres todos ellos con los que lamentablemente se convoca, con demasiada frecuencia, a la batalla).

Es absolutamente necesario preservar los logros obtenidos por el liberalismo ilustrado, pero también lo es ubicarlos en el contexto de una espiritualidad que trascienda las objecciones de la Ilustración. Debe tratarse, en suma, de una espiritualidad que no niegue la Ilustración sino que se asiente sobre ella o, dicho de otro modo, en un Espíritu liberal. El enfoque espiritual que presento en las páginas siguientes apunta precisamente en esa dirección. De hecho, casi todos mis libros (especialmente "El proyecto Atman", "Después del Edén", "Los tres ojos del conocimiento", "Un Dios sociable", "Sexo, ecología y espiritualidad" y "Breve historia de todas las cosas") son precisamente prolegómenos a esta cuestión, la búsqueda de un Dios liberal, de un Espíritu liberal, de un humanismo espiritual, de un espiritualismo humanista o de cualquier otro término con que decidamos calificar la esencia de esta orientación. Un Dios liberal depende, antes que nada, de la forma en que respondamos a la pregunta "¿Dónde ubicamos al Espíritu?", pregunta a la que volveremos y discutiremos detenidamente en el último capítulo.

Y mis próximos libros seguirán versando en torno a esta cuestión, de forma, si cabe, todavía más explícita. Pero el tema general de "Dios y la política" descansa, en mi opinión, en el tipo de cuestiones teóricas que revisaremos en las siguientes páginas, una revisión necesariamente previa al bosquejo de cualquier esquema político concreto, Así pues, aunque el trasfondo de este libro sean las relaciones existentes entre la política y la espiritualidad, en realidad su objetivo será servir de introducción a este tema. Lo más importante, por el momento, es que el "humanismo espiritual" se ocupe de temas tales como la psicología, la filosofía, la antropología y el arte. Y he elegido el término "integral" para representar este enfoque global porque integral significa integrador, inclusivo, global y equilibrado. La idea es aplicar la orientación integral a los diversos campos del quehacer y del conocimento humano (incluyendo la integración entre la ciencia y la espiritualidad). Este enfoque integral no sólo resulta imprescindible para el campo de la política, sino que también modifica profundamente nuestra concepción de la psicología y de la mente humana, de la antropología y de la historia humana, de la literatura y del significado del ser humano, de la filosofía y de la búsqueda de la verdad, aspectos todos ellos que en mi opinión se ven profundamente afectados por un enfoque integral que trata de rescatar lo mejor de todos ellos y de entablar un diálogo mutuamente enriquecedor. Este libro es precisamente una introducción a esa visión integral.

Más información sobre Ken Wilber en Wikipedia

El espíritu de la política, por Salvador Harguindey


"La política se transforma desde el arte o la ciencia de gestionar al de vivir la plenitud de todo ser humano". De los políticos se nos dice que están condenados a un idioma babilónico, basado casi exclusivamente en el propio interés. Del Sistema que no tiene cara, que es "una metástasis total". Sin embargo, sobre la vida de las sociedades Panikkar nos enseña que no puede ser mantenida por la fuerza, que todo "contrato social" ha de ser voluntario.

Este artículo presenta una triple naturaleza: de opinión, crítica literaria y político-humanística. Su esencia "trinitaria" toma prestado su título de un libro recientemente publicado por el filósofo Raimundo Panikkar (Península, 1999), un libro que todo político profesional, cualquiera que sea su sensibilidad, debería tener muy presente. Extrañan muchas de las opiniones y discurso de esta privilegiada mente y espíritu, mundialmente reconocido en el ámbito de la gran cultura, tanto occidental como oriental. Introduce el concepto de lo "metapolítico" como solución de dicotomías. Tan sólo a partir de lo metapolítico la realidad externa, dice Panikkar, incluso todo fenómeno de violencia sociopolítica, puede ser comprendida, pero nunca desde el nivel de conciencia del Sistema actual ni tampoco desde la misma violencia. Se critica drásticamente la política moderna como "el lugar de lo demoníaco". Se insiste asimismo en que "la situación del mundo actual no tiene futuro".

Desde el evolucionado nivel de lo metapolítico "la política se transforma desde el arte o la ciencia de gestionar al de vivir la plenitud de todo ser humano", así que el autor aconseje el estudio de la naturaleza como fundamento de la actividad política. El sentido de la identidad propia no ha de pasar por el filtro de la razón racionalista sino que ha de verse desde estadios de conciencia más elevados capaces de "abrir otras ventanas", de ver toda la realidad desde una nueva perspectiva. "La política no puede ser ni el único ni el supremo instrumento de paz (...) mientras que "el Sistema actual nos conduce a la muerte, y sin él también morimos (...). Por lo cual "sólo una transformación, una metanoia radical puede reconducirnos al camino recto". A esto se denomina "la necesaria conversión radical" que lleve a una nueva visión transhistórica del conjunto vital.

De los políticos se nos dice que están condenados a un idioma babilónico, basado casi exclusivamente en el propio interés. Del Sistema que no tiene cara, que es "una metástasis total". Del ser humano que está sometido al imperio de la burocracia, la cual pretende controlarlo todo. De la razón moderna que se utiliza como un arma para legitimar formas abiertas y sutiles de violencia, y que por tanto ha de ser desarmada. De la tecnología y la tecnocracia que se ha convertido en una nueva forma de neo-totalitarismo, igual que el mercado libre de tinte neo-liberal, al que califica de "economicidio". Este modelo "ha arrasado con el espíritu, y al conquistarlo lo ha llevado a la actual catástrofe ecológica, cultural, política y espiritual". Del burócrata en el poder hay que aprender que es inaccesible al diálogo, enfermedad pasivo-agresiva del moderno ego triunfant. Del Sistema que, simplemente, "no funciona". De los Estados nos dice que se identifican con una ideología que es siempre nefasta para las demás culturas que tienen un concepto diferente de la realidad, por lo que todas las situaciones conflictivas se colocan en un callejón sin salida. En opinión de Panikkar "la sacralización del estado es uno de los mayores sacrilegios que se hayan cometido en el orden político", ya que representan "una concepción totalitaria", mientras que "la nación es un organismo que surge del pueblo".

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Política Integral. Una tercera posición espiritual, por Gregory Wilpert

En esta época de agitación ideológica, cuando las viejas ideologías de izquierda, socialismo, liberalismo, y conservadurismo, ya no capturan la imaginación política en la manera en que alguna vez lo hicieran, se requieren visiones políticas nuevas. Algunos han tratado de formular una "Tercera posición" entre la democracia social y conservadurismo. Los otros, como Michael Lerner, han propuesto un acercamiento más espiritual que transcienda tanto izquierda como derecha. A continuación, me gustaría presentar otra visión, la de la Política Integral, la cuál es muy compatible con el enfoque de Michael Lerner pero se basa en el trabajo de Ken Wilber.

¿Qué es una Tercera Posición?

Históricamente, las terceras posiciones surgieron siempre que la gente encontró que las ideologías políticas dominantes existentes carecían de respuestas. En el siglo diecinueve, el socialismo pretendió originalmente convertirse en una tercera posición entre conservadurismo y liberalismo clásico (básicamente el libre capitalismo de mercado en ese momento). Más tarde, en el siglo veinte, la democracia social se desarrolló como una tercera posición entre socialismo y conservadurismo/libre mercado capitalista. No sorprende entonces que hoy un número de políticos y teóricos, como el Clinton/Gore Democratic Leadership Council y el New Labor Party de Tony Blair, haya propuesto una tercera posición entre los programas sociodemocráticos y neoliberales.. Pero en vez de representar una verdadera trascendencia de los sistemas de creencia existentes , demasiado a menudo el programa nuevo termina en el centro ideológico entre las dos ideologías dominantes. Tal forma centrista de tercera posición es de hecho una transigencia en vez de una teoría política nueva que trascienda a las viejas y produciendo respuestas duraderas a problemas sociales irresueltos.

Una verdadera tercera posición para el siglo veintiuno debería trascender y debería progresar más allá de las ideologías precedentes. La Política integral se adecua a esta idea. Analizando la relación entre la mayoría de las ideologías existentes y claramente presentando un acercamiento nuevo a la política; uno que integre lo mejor de lo que cada uno tiene que ofrecer y que transcienda sus defectos, la política Integral presenta una alternativa política verdadera.


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Reunidos en el nombre del Señor, por la Asamblea Comunitaria de la Parroquia de San Carlos Borromeo de Madrid


Declaración de la PARROQUIA DE SAN CARLOS BORROMEO reflexionada, comentada y aprobada en la Asamblea Comunitaria del Domingo 1 de Abril de 2007

La decisión tomada por el Arzobispado de Madrid de cerrar nuestra parroquia nos hace pensar que la entreverada esperanza de que el Papa actual diese signos de apertura y confirmase el caminar renovador de una iglesia posconciliar, se ha ido desvaneciendo. Ahí están las recientes alarmas teológicas de Roma contra Jon Sobrino y otras que se están produciendo en diversas partes de la Iglesia. Nuestra parroquia, (conocida como parroquia de los marginados) presidida por los curas Javier Baeza, Enrique de Castro, y Pepe Díaz, y constituida por una pléyade de personas muy diversas, es testigo de cómo han entrado en ella y encontrado condiciones para llamarla su casa, casa que les ha permitido hacer amistad y comunidad con otros, buscar y reafirmar el sentido de la vida y compaginar sus afanes y luchas humanas con la fe en Jesús de Nazaret. Algo, pues, más que un lugar de rutina para cumplir preceptiva y ordenadamente unos rituales religiosos.

No nos imaginamos a Jesús de Nazaret, que dice estar allí donde se reúnan dos o más en su nombre, dispersando y alejando de su lado, a un grupo, a una persona cualquiera, que buscara oírlo, conocerlo, estar con él y seguirlo. Lo suyo era la cercanía, la mezcla con la gente, la instintiva preferencia por quienes veía más débiles, caídos, excluidos o necesitados: publicanos, pecadores, prostitutas, extranjeros, etc.

A Jesús no se le veía reunido en lugares distinguidos, especialmente preparados, donde se le recibiera con pompa y reverencia. Improvisaba cualquier lugar. Había quienes, provenientes de clase o función social relevante, se le acercaban taimados, dispuestos a examinarle y tenderle una trampa. Eran los Sumos Sacerdotes, los Senadores seglares de familias aristócratas, los Letrados (saduceos y escribas).

Con ellos Jesús fue implacable en la denuncia de su orgullo e hipocresía, de su afán de figurar y dominar. Lo que menos les toleraba era sus abusos en nombre de la religión. Su sentencia de que “hay que destruir el templo” los exegetas la interpretan como que el templo, en cuanto tal, ya no es necesariamente el lugar del encuentro con Dios y menos cuando ese templo ha estado simbolizando a un Dios favorecedor de los privilegios de la casta sacerdotal y legitimador de impuestos y cargas para los campesinos: “Llega la hora en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Jn 4, 21-23).

El pueblo por el contrario, desconocedor de la ley y menospreciado, lo escuchaba encantado, hacía correr su nombre de boca en boca.

Continuar leyendo la declaración completa en la web SanCarlosBorromeo.org

El silencio de los testigos, por Juan José Tamayo


La noche del 16 de noviembre de 1989 eran asesinados salvajemente y de manera inmisericorde en la Universidad Centroamericana de San Salvador (UCA) seis jesuitas y dos mujeres Elba y Celina –ésta de 15 años- por militares del Ejército salvadoreño. El óctuplo asesinato conmocionó al mundo. Los ocho muertos se sumaban a los 80.000 más que había costado ya la guerra en El Salvador, país donde se había instalado la cultura de la muerte desde hacía una década. El teólogo hispano-salvadoreño Jon Sobrino podía haber sido el séptimo jesuita asesinado, pero esa noche no estaba en casa. Se encontraba dando un curso de teología en Hua Hin (Tailandia), a 200 kilómetros de Bankok, respondiendo a una petición que le hizo Leonardo Boff. Un sacerdote irlandés le despertó para comunicarle la trágica noticia. “Toda la comunidad, toda mi comunidad ha sido asesinada”, fue su comentario. Enseguida se preguntó por qué estaba él vivo, sin encontrar respuesta. En Tailandia, donde el número de cristianos es muy pequeño, alguien le interrogó entre sorprendido e incrédulo: “¿Y en El Salvador hay católicos que asesinan a sacerdotes?”.

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viernes 6 de abril de 2007

Pascua: las muchas travesías, por Leonardo Boff


La Pascua es la fiesta central de judíos y cristianos. Para los judíos, celebra -y celebrar es actualizar- el paso de la esclavitud en Egipto a la tierra prometida, el paso a través del Mar Rojo, y el paso de masa anónima a pueblo organizado. La figura de referencia es Moisés, libertador y legislador, que nació cerca de 1250 años antes de nuestra era. Él condujo la masa hacia la libertad y la hizo pueblo de Dios.

Para los cristianos, la pascua es también paso. Tiene como figura central a Jesús de Nazaret. Celebra el paso de su muerte a la vida, de su pasión a la resurrección, del viejo Adán al nuevo Adán, de este mundo cansado al mundo nuevo en Dios.

Como en todos los pasos hay ritos, los famosos ritos de paso tan minuciosamente estudiados por los antropólogos. En todo paso existe un antes y un después. Hay una ruptura. Los que realizan el paso se transforman. El rito de paso del nacimiento, por ejemplo, celebra la ruptura de la pertenencia al mundo natural, para pasar a pertenecer al mundo cultural, representado por la imposición del nombre. El bautismo celebra el paso del mundo cultural al mundo sobrenatural, es decir, de hijo e hija de los padres a hijo e hija de Dios. El matrimonio es otro importante rito de paso: de soltero o soltera con las disponibilidades que caben a esta fase de la vida, a casado y casada, con las responsabilidades que este estado comporta. La muerte es otro gran rito de paso: se pasa del tiempo a la eternidad, de la estrechez espaciotemporal a la total apertura de lo infinito, de este mundo a Dios.

Si nos fijamos bien, toda la vida humana posee una estructura pascual. Toda ella está hecha de crisis que significan pasos y procesos de acrisolamiento y madurez. Tomando como referencia el tiempo, se verifica un paso de la infancia a la juventud, de la juventud a la edad adulta, de la edad adulta a la vejez (hoy se preferimos decir tercera edad), de la vejez a la muerte, de la muerte a la resurrección y de la resurrección a la zambullida inefable en el reino de la Trinidad, según la creencia de los cristianos.

Son verdaderas travesías con los riesgos y peligros que este fenómeno existencial implica. Hay travesías que nos llevan al abismo; otras nos llevan a la culminación. La pascua trae además una novedad, tan bien intuida por el filósofo Hegel, un viernes santo en el Konvikt de Tübingen (un seminario protestante) donde estudiaba. La pascua nos revela la dialéctica objetiva de lo real: la tesis, la antítesis y la síntesis. Vivir es la tesis. La muerte es la antítesis. La resurrección es la síntesis. La síntesis es un proceso de recogimiento y de rescate de todas las negatividades dentro de una nueva positividad superior. Así que lo negativo nunca es absolutamente negativo, ni lo positivo es solamente positivo. Ambos se contienen el uno al otro, encierran contradicciones y forman el juego dinámico de la vida y de la historia. Y todo termina en una síntesis superior.

Tal vez esta sea la gran contribución que la pascua judeocristiana ofrece a quienes se entristecen y se interrogan sobre el sentido de la vida y de la historia. La esclavitud no tiene la última palabra, sino la liberación. No es la muerte quien posee el sentido de las cosas, sino la vida y la resurrección. Así la historia estará siempre abierta. Con razón nos decía el poeta y profeta Dom Pedro Casaldáliga: después de la síntesis final de la pascua de Cristo ya no podemos vivir tristes. Ahora la verdadera alternativa es: la vida o la resurrección.

Koinonia

¿ Quién Le quita una espina?, Equipo Portal Dorado


¿Quién Le quita una espina?

La lluvia no apaga el sonido afligido de tambores y cornetas, que desde la Iglesia de San Lorenzo alcanza nuestra buhardilla. Velan para que no vuele. Año tras años Le mantienen en la cruz. Dos mil siete años no bastan. Pasos y procesiones siguen reivindicando negro permanente. El luto de la Semana Santa reclama por doquier que no termine la agonía de Jesús el Nazareno, que la corona de milenaria angustia permanezca por siempre bien clavada.

¿Hasta cuándo el padecimiento del Maestro de maestros, hasta cuándo las lágrimas por el Cristo crucificado? ¿Hasta cuándo arrodillados ante el madero? ¿Para cuándo la celebración del Cristo renacido?

¿No bastan ya dos mil años? ¿Es preciso aún mantenerle clavado en la cruz? ¿Para cuándo el Jesús de Serrat, el que anduvo en la mar, el que dormía bajo estrellas, el que se dejaba acariciar por la ternura pura de María Magdalena, el que hinchaba almas y corazones, el que resucitaba a vivos y muertos…? ¿Para cuándo el que vino a inundar la tierra de alegría y amor fraterno, de humor y de esperanza…?

¿Y si Le quitamos los clavos, y si al igual que templarios, cátaros y otras fraternidades Le apeamos del madero? ¿Y si culminamos la irreverencia de ascenderle permanentemente a los Cielos, donde no hay coronas de espinas, ni romanos de entonces o ahora, ni sanedrines antiguos o modernos…? Clausuremos el calvario, detengamos ese ancestral goteo de sangre, ese arañar de espinas, ese dolor que inunda estos días.

El Jesús liberado del sufrimiento, exige liberarnos nosotros también de éste. Supone clausura de tormentos, sonreír al infinito don de la vida, excelsa, compartida, sublimada en el espíritu…, supone cuestionarnos estos dos mil siete años cabizbajos, colmados de clavos, clavados ante el madero.

¿Quién Le quita la primera espina? ¿Quien Le saca fuera de ese valle de lágrimas? ¿Quien imagina otro Jesús, con corona de gloria, que ríe, canta y danza sin tregua, que reina en otro valle más alto, infinitamente bello, donde no hay egoísmo ni por lo tanto penas, donde todo es servicio al prójimo, donde volvemos a vivir en paz y armonía como hermanos?

Enmudezcan las cornetas y tambores de las procesiones doloridas. Dicen que retorna sin gota de sangre, desnudo de madero, curado de clavos… Corre el rumor de que vuelve entre rosales sin espinas, con el clarear del alba, de entre la fría niebla que aventamos… Anuncian que los tiempos son llegados, que el Maestro de maestros viene a inaugurar la nueva era de gozo y fraternidad por la que siempre suspiramos.

Equipo de Portal Dorado