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28/6/08

A toda máquina al pico del petróleo, por Ramón Fernández Durán


Con ocasión de la celebración en Madrid del Congreso Petrolero Mundial, un macroevento que reunirá a las principales empresas petroleras mundiales y a los grandes países extractores y consumidores de crudo, se pone en marcha el Encuentro Social Alternativo al Petróleo (ESAP), que llevará a cabo distintas actividades de reflexión crítica. Es el momento, pues, de lanzar una serie de reflexiones sobre este asunto.

El pico mundial del petróleo parece que ya está aquí, o estamos a punto de entrar en él. Es decir, el momento a partir del cual ya no será posible poner más crudo adicional en el mercado, por mucho que se hagan nuevas y costosas prospecciones y extracciones, pues habríamos consumido ya grosso modo la mitad de las reservas globales de petróleo. Eso es lo que sería el pico del petróleo definido por Hubbert en los años 50 del pasado siglo, aplicado a escala planetaria. Distintos analistas y webs dedicadas a estudiar y alertar sobre esta grave cuestión ya venían anunciando su inminencia en los últimos años, situando el pico o cenit muchos de ellos antes del 2010, o en torno a esa fecha, mientras que los organismos oficiales de los principales Estados lo desmentían, y en todo caso lo pronosticaban hasta hace poco bastante más allá en el tiempo (no antes de 2030). Pero, en realidad, los máximos hallazgos de reservas se habían dado en los años 60 del siglo XX, y desde entonces los descubrimientos han ido cayendo en picado, y sobre todo el tamaño de las reservas encontradas. Así, en la actualidad, de cada cinco barriles de crudo que consumimos cuatro corresponden a antiguos yacimientos y tan solo uno corresponde a los nuevos que se encuentran. En EEUU el lapso de tiempo que pasó entre el periodo en que se encontraron las mayores reservas (años 30) y su respectivo peak oil (1970) fue de unos 40 años, y ahora muy probablemente estemos en una situación similar, pero a escala mundial. Estamos pues agotando poco a poco la “despensa” global del crudo. Y recientemente, hasta la propia Agencia Internacional de la Energía ha venido a reconocer que al ritmo actual del crecimiento de la demanda de petróleo en el mundo, en 2012 esa demanda ya no podría ser satisfecha.

En definitiva, nos encontraríamos en la situación de que habríamos consumido ya el primer billón de barriles de petróleo de las reservas convencionales que el planeta disponía, y nos quedaría por explotar el segundo billón remanente bajo las entrañas de la Tierra. Habríamos agotado la primera mitad del petróleo, la de mayor calidad, la más accesible y barata, y nos quedaría por consumir la segunda restante, la de peor calidad y la de mayor coste económico, tecnológico y energético, así como social y ambiental. El primer billón de barriles de crudo se ha tardado en consumir unos 130 años, pero la segunda mitad del petróleo que nos ha legado la Madre Naturaleza quizás podríamos devorarla en unos 30 años, si continúa el ritmo actual de crecimiento del consumo. En cualquier caso, el petróleo barato se habría acabado ya para siempre. Y a partir de ahora el precio del crudo solo podrá ir al alza, que será una de las formas por las que se regule el mercado. La otra será la guerra y el control y el acaparamiento del oro negro por parte de los poderosos.

La inmensa mayoría de los países exportadores ya han pasado por su propio pico del petróleo, incluso la gran mayoría de los países OPEP, muchos de los cuales tienen unas cifras de reservas infladas, como resultado de la negociación de cuotas de extracción en base a las mismas. De hecho, la mayoría de los grandes yacimientos mundiales están ya en fase de contracción, y los países OPEP son incapaces de poner crudo adicional en el mercado para bajar el precio, pues no tienen capacidad excedente de extracción como en los 80 y 90. Sin embargo, esta situación de progresiva escasez no se manifiesta todavía en el Norte, o en los países centrales, por su capacidad de compra respecto al resto del mundo; es más, en EEUU y en gran parte de la UE el consumo se ha incrementado algo en estos últimos años. Y es de resaltar que EEUU consume aproximadamente el doble per cápita que la UE. La escasez tampoco se plasma por ahora tampoco en la mayoría de los países extractores, pero sí en los países periféricos No OPEP (salvo en China), en donde está cayendo sustancialmente desde hace años el consumo de petróleo per cápita. En muchos países periféricos llevamos un tiempo presenciando los conflictos que provoca la dificultad de acceso al crudo, y estos conflictos se están empezando a manifestar hasta en países exportadores que se ven obligados a importar a alto precio los productos refinados (colas y disturbios en Irán, por ejemplo, siendo como decimos el segundo país del mundo por reservas de petróleo). Igualmente, muchos grandes exportadores que consumen también de forma desaforada petróleo a nivel interno, debido a los precios irrisorios de los derivados del crudo para su demanda nacional, pueden verse obligados a corto o medio plazo a subir bruscamente sus precios internos ante la dificultad de atender a su demanda, como resultado de la caída en su capacidad de extracción tras el pico del petróleo (Argentina, Indonesia, México, Nigeria, etc.). Pero los conflictos sociales por las subidas de precios de los derivados del petróleo, y su racionamiento, los hemos visto también en China. Y hasta Rusia, el gigante petrolero, puede tener cada vez más dificultades en mantener su abultada posición exportadora mundial, pues está en la parte del declive extractor, lo cual le puede generar serios problemas internos a medio plazo.

Finalmente, los conflictos por las subidas del crudo están afectando ya a los países centrales, que hasta ahora habían sorteado las tensiones sociales por las subidas del crudo. Los recientes conflictos de agricultores, pescadores y transportistas en muchos países de la UE así lo atestiguan. Esto es, en aquellos sectores en los que el coste del combustible es una parte sustancial de sus costes de producción. La reciente huelga del transporte por carretera en España ha encendido todas las alarmas, afectando al desabastecimiento de los mercados, y eso que sólo fue seguida por los sectores más marginales, frágiles y endeudados del sector: los transportistas autónomos.

Ramón Fernández Durán es miembro de Ecologistas en Acción y autor del libro El crepúsculo de la era trágica del petróleo
Fuente: Periódico Público (28/06/08). Ilustración de Mikel Jaso


Puedes leer también en este blog:

Consecuencias del fin de la era del petróleo
Vídeo: El fin de la era del petróleo
La otra verdad incómoda: el petróleo se acaba
Llega la definitiva crisis del petroleo: los poderes ya preparan estrategias de guerra"

24/6/08

Consecuencias del fin de la era del petróleo


En la entrada anterior de este blog hemos visto que la humanidad se encuentra ante uno de los mayores retos de su historia: el fin de la era del petróleo. Pero, ¿qué consecuencias puede traer esto?.

Dos recientes libros escritos desde el ecologismo social, tratan esta cuestión. El crepúsculo de la era trágica del petróleo, escrito por Ramón Fernández Durán, nos dice en su contraportada:


"El fin de la Era del Petróleo está ya en el horizonte. Ese fin no acontecerá cuando se acabe el petróleo, sino bastante antes, cuando se inicie y profundice el declive de su oferta, a partir del llamado pico del petróleo, tal y como alerta este texto.

Pero esta Era del Petróleo que hemos vivido especialmente en el siglo XX, y muy en concreto en su segunda mitad, una etapa de crecimiento económico espectacular que ha beneficiado a una minoría del planeta y que ha incrementado las desigualdades sociales y territoriales como nunca en la historia de la humanidad, ha sido también una era trágica. De ahí el título del libro.

El petróleo ha estado íntimamente relacionado con los principales conflictos bélicos del pasado siglo, y por supuesto está estrechamente ligado con las nuevas guerras del recién iniciado siglo XXI (Irak, Afganistán, Sudán, etc.).

El libro realiza un recorrido histórico por la explotación del petróleo y analiza cómo ésta ha estado relacionada con las grandes dinámicas geopolíticas, cuyas tensiones se han ido concentrando principalmente en torno a Oriente Medio, donde están dos tercios de las reservas mundiales de crudo restantes.

El fuerte alza del precio del crudo desde el inicio del nuevo milenio y la subida espectacular de la cotización del barril en los últimos tiempos son indicadores de que la era del petróleo barato se ha acabado para siempre. Pero el declive energético que supondrá el pico del petróleo conllevará sin lugar a dudas el inicio de la era del decrecimiento.

Un decrecimiento sin fondo y sin fin, que llevará aparejado un derrumbe financiero global, como resalta el texto, sobre todo porque tras el pico del petróleo vendrá el del gas y luego el del carbón.

El fin de la era de los combustibles fósiles muy probablemente implique el colapso del modelo civilizatorio que conocemos, que está chocando ya con los límites ecológicos del planeta. El presente libro apunta las claves para comprender la enorme trascendencia de los nuevos escenarios que se abren, y examina cómo las actuales estructuras de poder se preparan para abordarlos recurriendo a medidas cada vez más autoritarias y belicistas.

Pero también se señalan las oportunidades que se nos abren con todo este marasmo para poder caminar hacia otros mundos posibles."


Por otro lado está el libro El final de la era del petróleo barato, de Joaquim Sempere y Enric Tello, sobre el que el periódico digital Soitu.es ha publicado un interesante artículo, del que extraemos el siguiente texto:


"La crisis del petróleo puede traer consecuencias tan profundas como las que se derivaron de la Revolución Neolítica o la Revolución Industrial, según Enric Tello uno de los autores de 'El final de la era del petróleo barato'. La incertidumbre que rodea al 'oro negro' podría derivar, a largo plazo, en un nuevo modelo de organización social y económica, en la que se daría marcha atrás a algunos de los principios que han gobernado el período de globalización económica.

El sistema económico actual se sustenta, en buena medida, en la deslocalización del sistema productivo, a través del cual, producción y consumo pueden encontrarse muy dispersos en el espacio. Esto ha sido posible merced al precio asequible del petróleo, que se convirtió en el combustible estrella durante prácticamente todo el siglo XX, debido a su buen precio, su alta concentración energética por unidad de volumen, la facilidad de su transporte y la versatilidad de sus usos.

La agricultura moderna también se apuntó a la fiesta de la accesibilidad del petróleo. La agricultura, tal y como se concibe hoy en día, depende del 'oro negro' para labrar campos, irrigarlos, fertilizarlos, combatir las plagas y las malas hierbas, para recoger las cosechas y para llevarlas a los mercados.

Se pasaría de una economía desperdigada y deslocalizada hacia un gusto por lo más pequeño, lo menor y lo mejor. Estos serían algunos de los escenarios tras la crisis, según los recoge Ernest García: "ciudades pequeñas rodeadas por tierras agrícolas, restablecimiento de las diferencias entre lo urbano y lo rural, desaparición de los grandes centros comerciales, geografías cotidianas susceptibles de ser recorridas a pie, rehabilitación de edificios de dos a cinco pisos, obsolescencia de los rascacielos y de las áreas de aparcamiento (...), la reaparición de la artesanía, fragmentación del Estado-Nación, desaparición de productos y profesiones inútiles (como los repelentes de insectos, los agentes de viajes y el marketing), resurgimiento del ferrocarril, drástica contracción del consumo de masas...".

Las claves del decrecimiento son, según Gustavo Duch, "supeditar el mercado a la sociedad, sustituir la competencia por la cooperación, acomodar la economía a la economía de la naturaleza y del sustento, para poder estar en condiciones de retomar el control de nuestras vidas. La ciudadanía del mundo no pierde nada, pierden las corporaciones".


Del 28 de junio al 3 de julio se celebra en Madrid el Congreso Petrolero Mundial, aglutina desde hace 75 años a la mayoría de los países productores (salvo Irak) y a la totalidad de las empresas del sector. Paralelamente se va a celebrar el Encuentro Social Alternativo al Petróleo. Seguro que vamos a seguir hablando del fin de la era del petróleo. Porque como decía un reciente editorial del periódico The Independent,
"la era del petróleo alcanza su desesperado final del juego. El hecho de que muchos de nuestros líderes políticos se agarren a la esperanza de que los productores de petróleo cabalguen al rescate, simplemente confirma lo poco que entienden la nueva realidad."

9/11/07

Llega la definitiva crisis del petroleo: los poderes ya preparan estrategias de guerra"


Intervención en el Simposium: "Pobre Mundo Rico". Artículo extraído del blog del Simposium

“La influencia del cambio climático en la pobreza y la crisis energética”, fueron los temas en torno a que se dieron cita en Vigo Ramón Fernández Durán (Ecologistas en Acción), Carlos Vales (Director del CEIDA -Centro de Extensión Universitaria y Divulgación Ambiental de Galicia-) y Juan A. López de Uralde, Director Ejecutivo de Greenpeace España. En el debate se abordaron por una lado las causas y los efectos del cambio climático como resultado de un modelo de crecimiento económico insostenible, y por otro la crisis energética de los combustibles fósiles (principalmente del petróleo) como manifestación del agotamiento de dicho modelo, que se enfrenta a un momento histórico en el que las alternativas se hacen urgentes e ineludibles.


Presentó el debate Emilio Fernández (Director General de Desarrollo Sostenible), quien apuntó el calentamiento global derivado de la emisión de gases de efecto invernadero como una de las amenazas para la sostenibilidad de la Unión Europea.

“Estamos entrando ya en la tercera y definitiva crisis del petróleo”.


“Los poderes (políticos, económicos, financieros) lo saben y se preparan para ello con dinámicas de guerra (Irak, Irán, Afagnistan). Otra cosa son las razones que esgrimen, pero el caso es que dos tercios del crudo mundial están en Oriente Medio”, explicó. “La historia de la energía es la historia de la concentración de poder, detrás de los discursos hay grandes estrategias”. Con esto Ramón Fernández Durán puso de manifiesto la existencia de una crisis energética a nivel mundial, que según él derivará en estrategias de guerra para acceder a los recursos energéticos en escasez, al tiempo que marcará el imposible futuro del modelo de desarrollo capitalista.

En su intervención el miembro de Ecologistas en Acción abordó el inicio del fin de la era de los combustibles fósiles, que “deriva de alcanzar el techo de la extracción del petróleo (el pico del petróleo), que disparará el precio del crudo”. Al tiempo, Fernández Durán puso de manifiesto la inviabilidad del crecimiento económico continuo, debido a que “el consumo energético será declinante desde el momento en el que se empiece a atravesar el pico del petróleo (‘peak oil’). Además –señaló- “esto será el mayor ataque que se pueda prever a lógica capitalista de expansión y acumulación constante – explicó- “un sistema que si no crece se colapsa”.

Consumo masivo de energía: modelo insostenible


Fernández Durán ahondó también en las causas de una crisis que ha sido generada por el aumento descomunal de consumo energético experimentado en los últimos 200 años, por la explosión demográfica (que se ha disparado por cuatro), y por el aumento de la población urbana (del 3 al 50%).

Explicó también como su existencia responde y se debe a un modelo económico de crecimiento (el capitalismo industrial de la globalización económica y financiera) que ha hecho posible el consumo energético de combustibles fósiles (petróleo, gas natural) de manera masiva, en el que el uso de energías renovables es muy residual.

Esta crisis al ser de recursos lo es también del propio modelo urbano-agro-industrial (crisis que por otra parte tiene su efecto más visible en el cambio climático), un modelo que al tiempo es el responsable de una “alteración grave del clima del planeta”. Estamos “en un contexto mundial de población en ascenso, de nuevas demandas alimentarias”. Un modelo con el “se dispara el precio de los alimentos y los agrocarburantes agravan el impacto social y ambiental”.

La problemática del cambio climático


López de Uralde, Director de Greenpeace España, centrándose en la crisis medioambiental provocada por el cambio climático, apuntó la necesidad de abordar lo que es una “realidad constatada” desde 1992, momento en el que tiene lugar en Río de Janeiro un acuerdo global sobre el cambio climático. “Sabemos desde la II Revolución Industrial que las temperaturas medias han aumentado, sin embargo desde 2005 no entra en vigor el Protocolo de Kyoto, y todavía hoy esperamos su cumplimiento”. Carlos Vales –Director de CEIDA- se lamentó por su parte de que sea un problema que “no figura como prioritario en la agenda política”. Respecto a los “Objetivos del Milenio”, López de Uralde señaló la necesidad de solventar primero el problema del clima antes de abordar el cumplimiento de los otros Objetivos.

“El cambio climático es la realidad causada por el ser humano de los países ricos que afecta precisamente a las poblaciones más desfavorecidas, que son quienes tienen menor capacidad para afrontar el problema”. El Director de Greenpeace, resumía así la problemática medioambiental, en la que existen estrategias desde el poder que operan “en base a la negación del problema o bien reconociéndolo pero negando que es causado del ser humano”, indicó. En la misma dirección Fernández Durán indicó la existencia de un “lavado de imagen verde” por parte de los grandes agentes responsables, que se encargan de abanderar la lucha contra el cambio climático. En la misma línea señaló “la retórica de la Unión Europea, cuyas políticas distan del modelo social que fomenta.

Causas, efectos, responsabilidad


En una síntesis de los efectos del cambio climático Carlos Vales apuntó que “quienes más van a padecer las consecuencias del cambio climático son los sectores más pobres de la sociedad, y no están en las mismas condiciones de defensa para hacerle frente”. El Director de CEIDA, hizo hincapié en todos los problemas que derivan del calentamiento global y que hacen referencia a la pobreza, al hambre, a la destrucción de espacios naturales, al aumento del nivel del mar, y al del calor terrestre, que está generando una gran virulencia en los fenómenos naturales.

Los participantes en el debate coincidieron en atribuir las causas de la problemática ambiental a la actuación del hombre, si bien López Uralde señaló que “no todos hemos aportado por igual”, indicando así que el 4% de la población (representada por Estados Unidos) emite el 25% de gases. Explicó además cómo las emisiones de dióxido de carbono per capita tiene relación con el nivel de industrialización y desarrollo de los mismos: “en los desarrollados es seis veces superior que las emisiones de los países empobrecidos”, explicó. Continuó indicando que “la mayor parte del calentamiento observado durante los últimos 50 años es atribuible a actividades humanas”.

En el cambio climático “la responsabilidad histórica es de los países desarrollados, pero es necesario que India y China sigan modelos diferentes a los que se han seguido en el mundo desarrollado”, indicó el Director de CEIDA. En la misma línea de responsabilidad continuó señalando que “nuestras prácticas están sobreexplotando la capacidad que nuestro planeta tiene, en una época histórica del planeta totalmente nueva (‘el antropoceno’) en la que la capacidad de interferencia del ser humano es una fuerza tal que es capaz de cambiar el funcionamiento de la Tierra”.

El final de un modelo insostenible de crecimiento

Tanto en la problemática medioambiental como la crisis energética los ponentes apuntaron la necesidad de replantearse un modelo insostenible que ha llegado a su fin por su inviabilidad. Carlos Vales advirtió al respecto: “el problema está en el modelo, si no somos capaces de cambiar las consecuencias van a ser de gran envergadura.” Fernández Durán reiteró en la “crisis del actual modelo de sociedad, que opera a muy corto plazo, que resulta inviable, y cuyo futuro está delimitado por la propia crisis energética de la escasez”.

Durán apuntó también la manera de hacer frente a las metáforas (Guerra del Terror para referir la guerra del petróleo) emanadas desde las estructuras de poder. A este respecto animó a la ciudadanía a crear mensajes propios con la misma simpleza que operan dichas metáforas, y que en la línea del lema pacificista “No más guerra por petróleo” se opongan al poder y a su lógica capitalista.

López de Uralde se encargó de poner el broche optimista y de llamamiento a la acción: “la alternativa es posible. Existe crisis energética pero podemos salir de ella con energías renovables. La inacción beneficia a las coorporaciones”.