28/5/09

Reinventar Europa, por Koldo Aldai

Conviene colmar de ideales puros aquello por lo que apostamos. Caduca lo que no se renueva y eleva, por eso Europa atraviesa tan delicados momentos. ¿Cómo hacer para que un ideal como Europa vuelva a hacer vibrar los corazones? Erraremos si echamos la culpa a los políticos. Si la ciudadanía no lanza su mirada más alto, tampoco lo hará la clase mandataria. La crisis económica ha venido a graduarnos, a cuestionar nuestra fe en la unión y nuestros principios. El temor quiere hacernos retroceder. El previsible aumento de la abstención, así como el ascenso de los partidos euroescépticos y de extrema derecha, pueden certificar ese descenso en nuestra escala común de valores.

Dicen que Europa se desinfla, que la ilusión se ha perdido. Será preciso asociar Europa a nobles ideales como los de solidaridad y de defensa de la Tierra, para evitar que progrese la apatía. El euroescepticismo no se curará hasta no superar la extendida lógica del interés particular y reinventar la magia del sueño colectivo. Faltan sueños verdaderos, no hipnotizados por el narcótico del materialismo y el consumo.

Europa no es el pastel que se reparten los partidos políticos, sino la meta de muchas generaciones, de muchos hombres y mujeres que ahítos de dolor y guerra, suspiraron por un viejo continente unido. Ninguna persona conocedora de la historia, sabedora del horror de los grandes conflictos bélicos que nos han sacudido, se permitirá menospreciar los más de cinco mil kilómetros cuadrados de paz alcanzados.

La Europa que de la nada redactó constituciones y derechos humanos, sigue siendo una apuesta que merece la pena. Es el espacio del mundo donde más han cedido las naciones en aras de la unidad, donde el sufragio universal tiene más arraigo… Europa ayer colonizó con armas, pero hoy se camina con víveres y bandera blanca por las geografías más urgidas. Ayer era un tremendo e inmisericorde campo de batalla, escenario de terribles guerras y hoy es un destino común. Entre batalla y batalla, hizo arte, cultura y civilización. No deseamos volver a las fronteras, descaminar la historia. Hay demasiada sangre vertida para que ahora, una crisis generada por un capitalismo salvaje, nos aleje del ideal de la unidad en la diversidad alcanzado.

No, nos está permitido caer en frívolas tentaciones de euroescepticismo. No podemos gastar estos caros lujos. No renunciaremos a ese enorme campo de 27 naciones unidas. No es la Europa de nuestros sueños, pero es la que tenemos y a partir de ella es posible construir otro modelo. En las horas más bajas del viejo continente, es preciso apostar por él. La fuerza de la fe en esta Unión está llamada a aflorar en los momentos de crisis. Modelemos Europa a imagen de nuestros sueños, mas no nos olvidemos de ella.

El 7 de Junio no es un día de quedarse en casa, pero las formaciones que apuestan por el cierre de puertas y bolsillos, que sólo conciben la Unión en clave de lonja o de bazar, no obtendrán nuestro aspa. La cruz en su casilla la merecen quienes sostienen la mirada alta, quienes apuestan por la acogida, la protección de los más débiles, el progreso sostenible, la naturaleza respetada y reverdecida...

No nos ganará la apatía el 7 de Junio. Creer en Europa es honrar la memoria de cuantos dieron su vida en batallas sin fin, durante toda esa larga ficción en la que creímos estar separados; es responder a la expectativa de otras pueblos y otras naciones del mundo, que están gestando ámbitos de más estrecha colaboración política y económica, basándose fundamentalmente en el referente europeo.

Apostemos por Europa, pero por la Europa generosa, con latido, con ideales, con sueños…, Europa de las gentes y los movimientos emancipadores, no la Europa de los partidos que constantemente lidian y fragmentan, no la de la primacía del mercado, no la timorata, no la de la amnesia, la de las mil y un verjas y candados.

Apostemos por una Europa que incentive agricultura ecológica, ciudades amables, servicios lógicos, energías renovables, industria no contaminante… Apostemos por una Europa que no se mira a su ombligo, que se acerca al Sur y que, en la medida que puede, abre sus puertas; que abraza al hermano de color que alcanza sin aliento sus playas, que le acoge mientras quedan víveres en la despensa…

Apostemos por una Europa partícipe y activa, en la vanguardia de la resolución de los grandes problemas planetarios, en la lucha contra la pobreza, contra la injusticia, contra el cambio climático…, siempre por el reforzamiento del papel de las Naciones Unidas en la escena internacional.

Apostemos por una Europa de los pueblos, no sólo de los Estados, dispuesta a hacer valer con todos los medios a su alcance los derechos humanos allí donde estén amenazados, a apostar por la resolución pacífica de los conflictos en cualquier parte del mundo, allí donde los hombres quitan ya el seguro de sus armas.

Apostemos por una Europa no rendida ante el rugir del motor, sino ante el silencioso pedaleo de las bicicletas, una Europa que no idolatre cilindradas, donde la conciencia y la responsabilidad por la vida cobre más sentido que el consumismo desaforado. Una Europa de cielos y campos libres donde los animales no son abatidos por deporte, donde se abran las puertas de las crueles granjas de animales, donde una valiente y ejemplar ministra de Medio Ambiente no sea arrinconada, cuando los cazadores toman las avenidas…

Apostemos por la vieja y la nueva Europa, la que a fuerza de dolores trazó un destino alto. Apostemos por la Europa que baja al mercado, pero no se instala en el mercado, que progresa en tecnología y ciencia limpias, pero también en conciencia y desde ese conciencia y cultura ilumina el mundo.

Apostemos por la Europa inquieta, verde, abierta, solidaria… Aún hoy puede marcar nuevos hitos en el futuro de la humanidad. Nunca es tarde para reinventar los sueños.


Fuente: Koldo Aldai
www.foroespiritual.org
www.fundacionananta.org
www.portaldorado.com

El ladrillo y la red, por Manuel Castells

La crisis económica mundial se agrava por momentos, sobre todo en Europa, con una caída promedio del 4,7% del PIB en el primer trimestre del 2009 en las economías de la UE. Y aunque en EE. UU. el ritmo de destrucción de empleo ha bajado, ello se debe a la inyección de dinero público, que sólo puede funcionar como colchón coyuntural mientras se opera la transición hacia un nuevo modelo económico que sea sostenible. En España la crisis adquiere tintes aún más dramáticos, porque aunque la caída en términos de producción ha sido sólo del 2,9%, el ritmo de destrucción de empleo es mucho más alto que en Europa, con una amenazadora previsión del 20% de paro en unos meses.

Y es que el milagro español era de cartón piedra. Es una anomalía, como ocurrió en la última década, un crecimiento por encima del 3% con un incremento de productividad por debajo del 1%. Como es sabido, gran parte del crecimiento se debió a un crecimiento del empleo y la inversión en la construcción y el turismo, que produjo un burbuja inmobiliaria alimentada por tipos de interés negativos en términos reales. Crédito fácil, endeudamiento por encima de la solvencia y construcción aprovechando una mano de obra inmigrada abundante y barata que también contribuyó a incrementar la demanda. Era un castillo de naipes especulativo que se está derrumbando por momentos.

En el último trimestre del 2008 el empleo en la construcción cayó en más de un 20% y la producción en un 8%, y en el primer trimestre del 2009 las compraventas de viviendas han disminuido un 24% con respecto al año anterior. Y esto es sólo el principio, porque el impacto de la caída del empleo sobre la demanda aún no se ha producido. Ya hay 700.000 viviendas vacías en España y no es porque la gente no las necesite, sino porque pocos tienen dinero para comprarlas, aun a precios más bajos. Si se añade la desaparición de miles de pequeñas empresas que han perdido mercados en el sector manufacturero, en particular en la automoción, es difícil ser optimista sobre el futuro del tejido productivo actual.

De ahí las ideas salvadoras de pasar de la economía especulativa financiero-inmobiliaria a la economía de la innovación utilizando la potencialidad de las redes informáticas mediante una fuerza de trabajo más educada y productora de servicios avanzados, tanto públicos como privados. El problema es que los plazos para la gestación de esa nueva economía del conocimiento son largos. Se perdió un tiempo precioso en los años de vacas gordas artificialmente alimentadas. Enchufar a los escolares a internet, contando con que sus maestros los acompañen, es una excelente iniciativa, pero su efecto sobre la productividad sólo se observará cuando los niños hayan crecido, o sea, dentro de unao dos décadas.

Por eso la salida de la crisis requiere estrategias a corto plazo que preparen el largo plazo. Tal como promocionar el desarrollo de pymes innovadoras que se alimenten de mercados públicos en sectores como la salud, la educación, las energías renovables o los servicios públicos.

Hoy por hoy, sólo el Estado puede invertir en la economía en proporción suficiente como para estimularla. Pero en lugar de gastar esos fondos en subvenciones a fondo perdido de industrias condenadas (como el subsidio a la compra de coches), sería necesario renovar profundamente la infraestructura de servicios públicos mediante inversiones que constituyan un mercado para las pymes, las principales creadoras de empleo. En contraste con la práctica actual de reservar los mercados públicos, por ejemplo en salud, a multinacionales que venden caras sus tecnologías genéricas sin innovar en aplicaciones específicas.

Ahora bien, si todo el mundo sabe que las pymes son las que crean empleo, estas empresas no pueden prosperar e innovar sin formación de sus recursos humanos, sin redes de cooperación entre ellas y, sobre todo, sin acceso a capitales riesgo que se la jueguen en proyectos innovadores. Por eso los datos parecen descartar la esperanza de las pymes como antídotos a la crisis. En abril del 2009 el número de creación de empresas en Catalunya, tierra de pymes, con respecto al año anterior cayó en casi un 35%, mientras que la disolución de empresas aumentó en un 20%. Y es que la madre del cordero económico sigue siendo la parálisis del mercado financiero. Como del crédito fácil se ha pasado al cierre del grifo del crédito, quienes no tienen reservas o no son suficientemente grandes como para exigir que el Estado los rescate van cayendo, sean innovadores o no, sean socialmente necesarios o económicamente productivos.

De lo que se deduce que no se trata sólo de reactivación económica, sino de transformación del modelo socioeconómico. No solamente pasando de la economía del desconocimiento a la del conocimiento, sino, mientras tanto, aceptando la desmercantilización de una parte de la vida cotidiana. Plantando tomates para comérselos. Complementando el coche con la bicicleta. Trabajando menos y cobrando menos pero disfrutando más de los goces vitales mediante el acceso a la nueva riqueza de tiempo disponible. Cuidándose de su cuerpo en lugar de comprar más fármacos. Intercambiando música y cine en la red en lugar de pagar cánones medievales a los monopolios gremiales. Cuidando a los niños de los otros mientras los otros cuidan de los tuyos, aprovechando que muchos tienen más ratos libres. Aprovechando para visitar a nuestros viejos antes de que se mueran de soledad. Y redescubriendo el placer de un paseo al sol porque no pasa nada si llegamos tarde. Como, en realidad, no tenemos muchas opciones, habrá que aprender a compaginar los estertores de una vieja economía descerebrada, los albores de una nueva economía de la innovación y la expansión de un tercer sector de actividad en donde en lugar de vivir para pagar el consumo vivimos directamente para consumir nuestra propia vida sin intermediación monetaria. No es una utopía, sino una práctica variopinta que surge de la necesidad. Tiempos de crisis, tiempos de esperanza.

Fuente: Periódico La Vanguardia. Visto en Reggio’s
Más información sobre Manuel Castells en Wikipedia

La ludopatización de la sociedad, por Javier Arias

Aún está medio dormido pero los tantanes mediáticos del despertador ya aguijonean su mente, como cada mañana, con el enésimo sorteo, rifa, apuesta, premio, casino o boleto que le transportará por la vía rápida al mundo de la felicidad. La ideología del egoísmo le lanza sus obscenas armas de seducción mientras le susurra al oído “tú también podrás ser rico”. La fantasía de omnipotencia nubla su mente, como cualquier otra sustancia adictiva, a la vez que le sumerge en mundos virtuales de elitismo y plenitud. El premio no llegará, sin embargo la huella mental de esta búsqueda dejará su marca en forma de despreciativo desdén hacia todos los pobres, hacia los “perdedores” y en amor incondicional hacia el poder balsámico de la posesión. Un trozo de papel lleno de números será su trampolín hacia la única verdad. Su alma ya casi levita sobre la chusma, mientras en sus oídos suena la musiquilla de la ilusión programada en laboratorio.

La epidemia de juegos de azar que nos asola concentra aún más la riqueza, quitándole a muchos para dárselo a pocos, a la vez que estimula un cierto sentimiento de alejamiento (por no decir de “repugnancia mental”) hacia el mundo de la pobreza o hacia el ideal de la Justicia económica o distributiva. La hipócrita Derecha política se rasgará indignada las vestiduras por la “pérdida de valores” en nuestra juventud , el “relativismo moral” y otros síntomas de degradación colectiva, sin querer atajar jamás sus causas evidentes.

Los poderes públicos están consientiendo la ludopatización progresiva de la sociedad, arma avanzada para la penetración del pensamiento único en nuestro imaginario colectivo, mientras la izquierda timorata y aturdida recibe golpes en su línea de flotación sin enterarse siquiera del lugar desde dónde le vienen los impactos.

Fuente: Autor. Javier Arias es editor de Alterglobalizacion's weblog

26/5/09

“Intento crear una epidemia de ética y de entusiasmo”

Entrevista a Joan Melé

Estamos en un banco y su director no menta intereses, ni dividendos…, sino desafíos del alma y responsabilidades humanas. “Hasta que me muera me gustaría luchar por esto”. Después de dos horas de apasionado discurso, nadie podría dudar de la valiente aseveración. “Por esto” son árboles, placas solares, empresas con alma, campos sin química… Nadie contestaría esa convicción absoluta del director de Triodos Bank para Cataluña y Baleares.

No es fácil encontrar un banquero feliz, menos aún feliz y comprometido, pero dimos con él. En el corazón de la gran ciudad, a pie de enorme avenida, este hombre contagia fe y alegría a raudales. No puso números, ni tantos por ciento sobre la mesa; puso valores e ideales. No blandió calculadora de números, sino paleta de sueños, todos viables, listos para hacerse realidad. No estábamos ante un idealista pasado de rosca, sino ante un ejecutivo con chaqueta y corbata, con los pies bien puestos en la tierra.

“Entrega lo que llevas dentro y no te faltará nada”, no se trataba de un profeta en las arenas sagradas del desierto, sino de un banquero en su oficina de la Diagonal. Joan Melé no nos vende fondos, ni productos de gran provecho…, le basta con contagiar un entusiasmo que lleva en sangre. Ha desecho el encono entre espiritualidad y dinero, entre rentabilidad y solidaridad, entre banca y ética. El haber reconciliado imposibles le confiere una felicidad, que no oculta.

Nadie después de charlar con Joan Melé puede salir sin su sobredosis de fe en el otro mundo posible. Fe bien arraigada en el conocimiento preciso de lo que se gesta, de las circunstancias, de nuestro alcance… Estaba cercano a la jubilación, cuando Esteban Barroso le propuso sumarse con él a la aventura de Triodos en España. El viejo guerrero se privaba de una merecida paz, pero se ganaba una satisfacción interna que ni por un instante le ha abandonado. Aquí la prueba…

¿En qué medida os ha afectado la crisis?
No sólo no nos ha afectado, al contrario nos ha beneficiado. Mucha gente nos descubre a causa de la crisis. Cuando tienen otras prioridades, no se preocupan por el destino de sus ahorros. Sin embargo las preguntas llevan a la conciencia. Cada vez más personas ven que hay otra banca en la que lo que prima no es sólo el beneficio, sino su destino. Se comienza a valorar el ahorro como un elemento de transformación social. Poner conciencia en el uso y en el ahorro del dinero es algo que se comienza a vivir y a comunicar. Lo bueno también se contagia. Ahora tenemos un crecimiento mayor que nunca.

Nuestro crecimiento evidencia un cambio social: cada vez más gente se mueve por temas de conciencia y no de exclusivo interés personal. La crisis está haciendo que la sociedad despierte y en ese despertar se ha podido observar que había otras opciones de banca.

¿Estáis blindados ante la crisis?
Este banco sí que es seguro. No hacemos especulación, ni cotizamos en bolsa. No puede haber ataques externos que puedan hacer fluctuar un valor. Nuestro valor es el valor real de lo que estamos haciendo. Otra garantía nuestra es la forma en la que trabajamos las financiaciones. Cuando alguien nos pide un préstamo, observamos la gente que hay detrás, los valores por los que también ellos se mueven. Observamos por qué hacen lo que hacen, qué capacidades tienen… Descubres que hay gente que tiene grandes proyectos, pero que en realidad no tienen capacidad para llevarlos adelante. Necesitan un apoyo.

¿Entendéis de proyectos alternativos?
Por supuesto. Entendemos de agricultura ecológica o biodinámica, entendemos de energías renovables, de temas sociales… Tenemos expertos en estas áreas. No nos limitamos a dejar un dinero y ganar. Podemos estudiar si aquello va a funcionar o no. Nos toca a veces decir: “Este proyecto no es viable. Te vas a estrellar” o “Esto es preciso hacerlo así”… Este conocimiento a fondo del terreno, nos permite saber bien dónde ponemos el dinero, con lo cual nuestros activos e inversiones tienen una calidad que no es usual en banca. No quiere decir que no podamos tener algún problema, pero miramos una a una las inversiones.

¿Preparados para grandes proyectos…?
A veces vienen problemas cuando quieres hacer mucha inversión y ganar mucho dinero sin pensar en nada más… Si es un dinero que aporta algo al mundo, nosotros tenemos ese dinero, pero tiene que ser, eso sí, un proyecto viable. Tiene que aportar algo a la cultura, tiene que ser un proyecto social o ecológico. Triodos significa tres vías o caminos.

Abunda la obsesión por el crecimiento. En un cuerpo, si las células crecen demasiado donde no toca, eso se llama cáncer. Hemos de preguntarnos, por qué queremos crecer tanto. El cuerpo llega un momento en que ya no crece, sino que madura. Con la sociedad debería suceder lo mismo, de forma que superáramos esa obsesión por crecer. “Crecer, crecer… Yo tengo que crecer más que el otro, el otro quiere crecer más que tú…” ¡No es posible!

¿Preparados para grandes beneficios?
Tiene que haber beneficios. El beneficio indica que lo estás haciendo bien y generas riqueza. Pero el beneficio está al final del proceso. En el centro tiene que estar el ser humano y la tierra. Haz algo que aporte valor a la sociedad, al ser humano, a la tierra… Al final habrá recompensa. Ese es el indicador. Tenemos un ratio de solvencia que es superior al doble de la media.

¿Qué es la economía?
El universo nos muestra un lenguaje. Lo visible es sólo una pequeña expresión de lo invisible. La economía no es para los economistas, la economía es lo que nos relaciona a los seres humanos con la vida. La economía se ha globalizado, ahora tenemos que globalizar la conciencia.

¿Qué es madurez en la economía?
Primero que todo, sensatez y sentido. Tristemente muchas escuelas de negocios educan a los alumnos para crear empresas con la exclusiva finalidad de ganar dinero. No se muestra cómo crear empresas con sentido que aporten algo al mundo. Se les enseña cómo crear planes de marqueting y publicidad para promover un determinado producto. Este producto puede que no sirva para nada, puede que se esté cargando el planeta, pero hay que hacer los posibles para que la gente lo compre.

No tiene sentido…
Esto no tiene sentido, ni empresarial ni humano. Primero es preciso recuperar nuestra auténtica vocación. Yo a la gente les pregunto directamente: “¿Cuando eras niño, qué querías ser de mayor?” Esto no es una banalidad, es importante. Esta es la pregunta primordial: “¿Tú qué quieres aportar al mundo?” Tu trabajo tiene que ser tu vocación. Hay que superar ya el esquema de estudiar para tener una carrera y ganar mucho dinero. Es preciso cambiarlo. Hay que estudiar, pero para saber qué es lo que llevamos dentro y por lo tanto qué podemos aportar en la vida. Es preciso tener confianza, porque haciendo lo que interiormente te llena, podrás ganarte tu sueldo.

Si somos cristianos hemos de tener fe en la providencia, confianza en que lo que nos viene es por algo. Si somos budistas entender simplemente la adversidad como compensación kármica, algo que nos viene para poder evolucionar. El fracaso también tiene su sentido y viene por algo…

¿Madurez igual a crecimiento responsable?
Hemos de relanzar una economía con sentido, que sea sensata y en la que el crecimiento sea un resultado, no un objetivo. Crecer no está mal, ganar dinero no está mal, si es un resultado de lo que estás haciendo. Entonces viene la responsabilidad de lo que somos capaces de hacer con el dinero. Es decir, ¿qué somos capaces de hacer con lo que no necesitamos? ¿Estamos preparados para la donación?

Eres un defensor de la donación...
Sí así es. Hay tres tipos de dinero: Dinero de compra, de ahorro-préstamo y de donación. El dinero que ganamos es para una necesidad presente, el que ahorramos es para una necesidad del futuro, pero una vez hechas las pertinentes proyecciones, lo que sobra deberíamos ser capaces de donarlo. Este es un tema de exclusiva libertad y responsabilidad individual: ¿por qué no damos aquello que no necesitamos? Eso generaría una vida, una riqueza en el mundo que eliminaría los problemas que actualmente tenemos.

No está mal ganar dinero. Si lo ganas honradamente, no lo veas mal. El problema es cuando el dinero se convierte en obsesión. El objetivo debe ser siempre: ¿tú qué quieres aportar?

¿Cuál es tu valoración de la economía alternativa?
En estos momentos de crisis, esa economía es la que está creciendo. Por ejemplo la alimentación ecológica. Hemos estado en Nuremberg (Alemania) en Biofach, la mayor feria del mundo de este género. Este sector en sus procesos de producción, distribución y consumo está creciendo, entre un 12 y un 13 por ciento. La gente está despertando a lo ecológico, a la conciencia de que nos estamos cargando el planeta y la salud individual.

Las energías renovables, la banca ética…, están extendiéndose. La economía basada en la sensatez, en el respeto a los demás y el medio ambiente está experimentando crecimiento y no se ha visto afectada por la crisis. Creo que ello nos indica hacia dónde tiene que ir orientado el futuro.

Te observo optimista…
Cierto, pero tenemos que ser activos. No nos podemos dormir. Quienes hasta el momento han vivido de la economía especulativa están luchando por recuperar actualmente ese modelo. Están hablando de que hay que refundar el capitalismo, pero no hay nada por refundar. Hay que instalar la conciencia en la vida cotidiana. Frente a la consigna de “no te compliques la vida”, promovamos el “implícate en la vida”. Esa es nuestra responsabilidad, pues de lo contrario daríamos todo tipo de facilidades a quienes quieren seguir aprovechándose .

No debemos ser ingenuos. El futuro apunta bien, pero sólo en la medida que no dejemos de implicarnos. “Todo está por hacer. Todo es posible todavía, pero quién sino nosotros, quién sino todos”, que diría Federico Mayor Zaragoza parafraseando al poeta.

¿Cambio personal o cambio global?
No es preciso reinventar sistemas. No hay que introducir un nuevo modelo, sino cambiar nosotros. Cuando era director de sucursal en banca tradicional, la gente no me preguntaba qué iba hacer con su dinero, dónde lo iba a invertir, sino cómo ganar más dinero. ¿Pero dónde ponemos el límite?

El problema no son los bancos, el problema es el egoísmo individual, la fascinación por ganar dinero sin hacer nada. Esa tentación se ha infiltrado en muchos seres. Sin embargo el ser humano ha de atender a un destino superior, tener un sentido más elevado de su permanencia en la tierra. La nueva economía es una economía con conciencia, si me apuras economía con espiritualidad.

¿Cómo entiendes economía con espiritualidad?
Hasta el presente hemos hecho más una economía animal que espiritual. Para mí espiritual significa global. No podemos apartar la economía del beneficio de todos los seres vivos del planeta. Lo que estamos haciendo, ¿por qué lo estamos haciendo?. Detrás debe haber una conciencia. Es la conciencia global, la que nos proporciona una ética. Tenemos una conciencia de unidad, tenemos valores y no podemos hacer lo que nos da la gana. No podemos explotar al otro, ya tierra, ya animal, ya humano. No podemos seguir el sistema darwinista de luchar como animales por sobrevivir. No es esto.

¿Hay por lo tanto otros balances aparte del económico…?
La idea clave es la conciencia individual. Cada cosa que decidimos hacer o que no hacemos repercute en los demás. No es sólo el balance económico lo que debe primar, sino también el balance ecológico y social. “¿Tu actividad cómo repercute en el medio ambiente? ¿Cuántas toneladas de CO2 arroja al medioambiente cada año tu actividad?” El precio se establece desde la conciencia a partir de una contabilidad transparente, no desde el ánimo de lucro.

El ser humano tiene una dignidad que yo reivindico. Tiene un nivel de conciencia, tiene cuerpo, alma y espíritu. Puede decidir su destino, puede hacer arte. Si sólo fuera evolución para sobrevivir, por qué pintaríamos, por qué haríamos música o poesía. Hay que elevar la economía a esta dimensión espiritual del ser humano. Si no, no hay futuro.

¿Espiritualidad no es un mundo aparte?
No, es el aquí, ahora y todos. Si espiritualidad es sólo encerrarte un rato al día en tu habitación para hacer meditación no termino de comprenderlo, pues te aparta del mundo.

El encierro de meditación es necesario para después poder mejor comprender cómo te implicas en el mundo, para comprender mejor lo que pasa a nuestro alrededor. Pero después hay que abrir la puerta.

¿Cómo sueña Joan Melé el otro mundo posible?
Más que soñar, lucho por él. Que el hombre, en cuanto ser espiritual, redescubra su sentido; que lo que hagamos aquí en la Tierra desde la libertad, sea en armonía con las leyes del universo, con las leyes espirituales. Seres individuales y libres, que desde esa individualidad y libertad seamos capaces de crear comunión entre nosotros. Individuo y comunidad simultáneamente, no una comunidad sin individuos, ni tampoco individuos sin comunidad. Que no dejemos de ser nosotros mismos, pero que a la vez estemos con el otro, entremos en comunión con él.

¿Cómo sueña la otra economía posible?
Hemos de empezar a preguntarnos por la economía individual. ¿Qué compras, por qué lo compras y dónde lo compras? Son tres preguntas y tres oportunidades para cambiar el mundo. La primera pregunta consiste en si lo que compramos, comida, ropa, muebles… es ecológico o no. Si no estamos colaborando en la destrucción del planeta. Por poner sólo un ejemplo la agricultura intensiva es la responsable del 60% del cambio climático. Frente al “¿qué compras?”, la respuesta es clara: “consumo ecológico”.

La segunda pregunta tiene que ver, además de nuestra responsabilidad planetaria, con nuestra propia existencia. “¿Lo que compras es realmente necesario? ¿Por qué lo compras? ¿Qué te falta en el fondo? ¿Responde a una necesidad verdadera o a un vacío insaciable?” La respuesta a esta pregunta es “consumo responsable”. Vas a comprar menos, con lo cual te va a sobrar más dinero.

Con respecto a la tercera pregunta, si compras sólo donde es más barato, entonces estás participando en un sistema de explotación. La ley de la oferta y la demanda es un modelo que evidencia una relación animal de competencia. Hemos de darle la vuelta a eso. Hay otro modelo que es el de la conciencia: “Tú qué necesitas, yo qué puedo pagar.” Se trata de encontrar un sistema en que los dos seamos viables. La respuesta por lo tanto, “comercio justo”. No compres más barato, compra “comercio justo”, tanto a través de sus tiendas, como de las redes asociativas de productores y consumidores.

En lo que se refiere al ahorro, sin duda, “banca ética”. Es decir que tu dinero, mientras no lo estés usando, que no sirva a fines que no están de acuerdo con tus principios. Por medio de la banca ética, nuestro ahorros se convierten en un instrumento de transformación social.

Por último, lo que te sobre destinarlo a donación, pero también debe ser una donación consciente y responsable, no debe estar basada sólo en impulsos esporádicos y sentimentales.

He aquí una propuesta concreta de cambio de modelo económico, de cómo podemos empezar a hacer realidad lo del “otro mundo es posible”. En un momento de despertar espiritual, ese despertar es preciso llevarlo también hacia la economía y el consumo. Los grandes cambios comienzan por los pequeños. No dejemos esas necesarias transformaciones en manos de los otros.

¿En un ser humano con vocación de eternidad, qué lugar ocupa el dinero?
El dinero es el resultado de nuestra voluntad. A través del trabajo, la voluntad se materializa en dinero. Uniendo nuestros dineros podemos alcanzar grandes ideales. Uno de esos ideales se ha reflejado de forma simbólica en la famosa “Leyenda del Templo”, un templo que se ha perdido, pero que un día se reconstruirá entre todos los seres humanos. Un templo es el lugar donde lo divino se encuentra con lo humano. La leyenda hace referencia a que un día, a través de la comunidad de los seres humanos, conseguiremos que lo divino se refleje en la Tierra a través de todas nuestras creaciones.

A través de nosotros lo espiritual está llamado a manifestarse en el mundo. El dinero permite que los ideales espirituales encarnen en la tierra. Para nosotros, por ejemplo, lo más importante no es el dinero que nos traen, sino quien está con ese dinero. Los ideales vienen del mundo espiritual. Si tienes ideales quiere decir que estás conectado con ese mundo. El dinero pone en coherencia nuestro sentir. Es importante que tus ahorros por lo tanto, no sirven a ideales contrarios, simplemente porque no nos hemos tomado la molestia de saber dónde realmente estaban.

¿En los ámbitos espirituales reina confusión en torno a la valoración del dinero?
En lo que yo me he encontrado, mucha. Abunda la gente que piensa que espiritualidad es un huir de la tierra. No hay que temer el sufrimiento, podemos transformarlo. Espiritualidad no es huir del mundo y su dolor para encontrarme bien personalmente. No se trata de buscar la felicidad personal por encima de todo. El objetivo último de la vida no es la felicidad, sino la toma de conciencia personal y colectiva. Si además de tomar conciencia, te sientes feliz será señal de que vas por buen camino.

De cualquier forma, no es fácil ser verdaderamente feliz, si hay gente a tu lado sufriendo. La meta de la vida es estar al servicio del despertar de la conciencia personal y colectiva y juntos transformar el mundo.

¿Dónde nos ubicamos mejor para esa transformación, dentro o fuera del mundo?
Mucha espiritualidad que me he encontrado tiene un punto de egoísmo. “Me aparto del mundo porque el mundo es malo.” Apartarse del mundo en un momento determinado puede ser una necesidad justificada, pero una necesidad temporal. Hay que volver al mundo. Apartarse sólo debiera ser un paso intermedio.

Rudolf Steiner dice que todo paso que demos hacia el conocimiento ha de ser útil, no sólo para nosotros, sino que ha de estar a disposición del mundo. Añade, que por cada paso que demos hacia el conocimiento, habremos de dar tres en el ámbito de la ética y la moral. El conocimiento solo, puede ser peligroso. El orgullo espiritual, el considerarse más sabio que el otro, es realmente una grave tentación. “Vale, eres más sabio, pero ¿en qué ha mejorado el mundo contigo?”

Nuestro reto es ahora bajar la espiritualidad al mundo, manifestarnos a disposición de los demás. Cuando estamos a disposición de la sociedad, cuando lo que tenemos lo ofrecemos a ella, es cuando realmente nos encontramos mucho mejor.

No se trata ya de cómo puedo prosperar a cualquier precio. Es preciso desterrar el “Yo necesito, yo quiero…” y comenzar a observar qué capacidades tengo, qué es lo que puedo ofrecer al mundo, con la confianza y la fe de que lo que necesito personalmente ya me llegará del mundo. Tenemos que tener confianza de que sirviendo, nuestras verdaderas necesidades, quedarán cubiertas. He ahí la verdadera fe.

¿La disyuntiva entre austeridad y abundancia como la resuelve Melé?
Prefiero hablar de economía de lo esencial, antes que de austeridad. Ya no es precio encerrarse en una celda con un trozo de pan. Descubre dentro de ti lo que de verdad necesitas y sé capaz de liberarte de todo lo demás. Ahí hay una gran liberación. Lo que das, genera vida en los otros, pero sobre todo genera vida en ti, al liberarte de una gran carga.

Generar abundancia está bien, el problema estriba en saber qué hacer con esa abundancia. Si la abundancia sólo supone un mayor consumo para uno mismo, es un error. ¿Qué publicidad te ha atacado? Si sigues consumiendo más de lo que necesitas, es que tienes otra carencia y eso es lo que es preciso analizar. Tú tienes unas capacidades para generar riqueza, pero de lo que te sobra tienes que saber desprenderte.

¿Siempre hay otra lectura de la adversidad y el percance?
Así es, pues nos dan valiosa información de nosotros mismos. Hemos de afrontar el destino. Hay que tener confianza. Lo que nos viene, siempre es por algo. Eso es redescubrir la dimensión espiritual de la vida. Si tienes un problema, encáralo, no lo huyas. “¿Qué soy capaz de hacer ante ello?” Aunque ahora no lo entiendas , más tarde te vendrá la comprensión. Después verás la suerte de haber vivido aquello que en su momento se asoció a tanto dolor.

¿Toda la banca del futuro será banca ética, toda la economía del mundo será una economía solidaria?
Por mí no va a quedar. Lucho por ello. Intento crear una epidemia de ética y de entusiasmo, porque he comprobado que lo bueno también se contagia. No concibo la palabra jubilación. Hasta que me muera me gustaría luchar por esto. Este es mi compromiso personal.

¿Vamos a cambiar?
No sé cuando, pero yo creo que sí. De hecho ya estamos cambiando. Lo malo impresiona mucho, pero quizás no hemos reparado lo suficiente en las capacidades que albergamos, cuando logramos ponerlas al servicio de la sociedad. Pensemos que para que del fuego surja la luz, es necesario que se desprendan el humo y las cenizas. Ahora vemos mucho humo y cenizas a nuestro alrededor, es decir, mucha oscuridad, pero esto es porque ahora, más que nunca, también está surgiendo mucha luz. Pero la luz en sí misma es invisible, sólo permite que veamos los objetos que ilumina. Por eso, si sabemos observar, podremos descubrir a través de muchos seres humanos esa luz que ahora surge en el mundo.

¿Hay esperanza para este mundo?
Por supuesto. Dios permite el mal en el mundo, para que aprendamos a ser libres y desde esa libertad asumamos responsabilidades. No hay que buscar el placer como objetivo, ni huir del dolor por sistema. Nos estaremos equivocando. Uno y otro nos dan información de algo de la vida.

¿Todo ser humano es susceptible de cambio?
Lo malo es transitorio. La gente más perversa es susceptible de que un gran cambio se opere dentro de ella. Hemos de tener confianza. No juzguemos. El que sepa más que lo ponga a disposición y ayude. Si alguien está haciendo mucho mal, es señal de que alberga un gran potencial para producir bien. Ayudémosle a que cambie de norte.

¿Te sientes en las manos de Dios?
Tengo plena confianza en Dios, pero la responsabilidad es mía. Es una convicción profunda. Te da seguridad en la vida.

¿Se te ve entusiasmado?
Entusiasmo viene del griego y significa tener a Zeus, a Dios dentro. Así me siento. Estoy entusiasmado con lo que hago, con el reto de hacer realidad otra tierra. Una vez que asumes tus compromisos personales, sientes gran ayuda. Trato de no separar trabajo de vida privada. Soy el mismo en casa, en la calle, en el trabajo… Evidentemente con mis aciertos y errores. Eso te confiere una fuerza interna inconmensurable.

Koldo Aldai
Fundación Ananta

www.fundacionananta.org
26 de Mayo de 2009

Nota del editor del blog: Queremos expresar públicamente nuestro agradecimiento a nuestro amigo Koldo Aldai, autor de esta maravillosa entrevista que nos ha enviado para su publicación en este modesto blog.

25/5/09

Voto nulo con mensaje: Tu carta a los Reyes Magos, por Esther Ibañez

Esther Ibañez es editora del blog amigo Crisis económica 2010

La mayoría de los que participamos en este blog nos inclinamos por la opción del voto nulo, ya que es la más creativa y la única que no esta institucionalizada. Representa la opción más libre. No votar también tiene una connotación de libertad importante, pero la encontramos un poco pasiva.

Nos hemos reunido este fin de semana algunos de los autores de este blog para debatir sobre el tipo de mensaje a transmitir con el voto nulo y no resultó nada fácil encontrar una alternativa aceptada por todos.

Nos encontramos los siguientes problemas:

- La idea de institucionalizar un mensaje común para todos, ya en si misma tenía una connotación política que limitaba la expresión individual de cada uno de los ciudadanos.

- Responder con un mensaje dirigido al gobierno (en este caso europeo), legitimaba nuestra posición de “niños quejosos” frente a Papa-Estado. No queríamos entrar en este juego simbólico.

- La búsqueda de un “Nuevo Paradigma” necesitaba de una forma de expresión completamente distinta de las utilizadas hasta ahora, a ser posible con un elemento que conectara con el sentido trascendente del ser humano y que diera cabida a un idealismo digno de esa trascendencia.

Finalmente, después de un largo debate, donde el respeto hacia la opinión del otro estuvo presente en todo momento, intentando entre todos encontrar la visión completa del “elefante en la oscuridad”, emergió una idea.

Validando la dinámica del Pensamiento en Red, donde el consciente y el inconsciente se entrelazan, la nueva idea fue acogida con entusiasmo por todos los presentes en la reunión.

La idea consistía en que cada uno de los ciudadanos escribiera su propia carta a los Reyes Magos, que cada uno de nosotros escribiera aquello que desearía para nuestra sociedad, en que mundo nos gustaría vivir. Hacia donde nos queríamos dirigir en el “Nuevo Paradigma”.

Esta acción presenta los siguientes elementos:

- Representa un voto consciente.

- Respeta la creatividad individual a la hora de expresar los deseos de cada uno de nosotros para esta sociedad. No tenemos que acogernos a ninguna opción establecida.

- Contiene un elemento de conexión entre los ciudadanos: la idea de escribir una carta a los Reyes Magos con un encabezamiento común para todos (mi carta a los Reyes Magos), pero a su vez respeta la libertad de expresión de cada uno.

- Estimula el idealismo utópico, se puede pedir todo aquello que creamos necesario.

- Tiene un elemento mítico trascendente, la figura que trae regalos, que cumple deseos, que nos regala bienestar, esta presente en prácticamente todas las culturas desde tiempos ancestrales.

- Tiene un componente irónico, ya que expresa de alguna manera que estamos hartos de que nos traten como niños.

- Nos desvincula del juego político electoral. Ellos nos convocan a votar y nosotros escribimos una carta a los Reyes Magos.

Esta ha sido nuestra propuesta y la presentamos como posibilidad para todas aquellas personas que han considerado el voto nulo como la opción a elegir.

Esta propuesta puede ser acogida por ciudadanos de otros países de la CEE, cambiando los Reyes Magos por Santa Claus.

Diseñaremos un modelo de carta para los Reyes Magos con un encabezamiento común y un dibujo de los Reyes Magos, para que cada uno pueda escribir en ella sus deseos para esta sociedad, que se podrá descargar en el blog. Si alguien quiere participar en el diseño, estaremos encantados de recibir propuestas.

Esperamos que esta idea os guste tanto como a nosotros.

Fuente: Blog Crisis económica 2010

A lo largo de la historia la sociedad ha sido siempre controlada por un poder vertical, que en sus diferentes variantes, nunca ha demostrado ser válido para garantizar el bienestar de todos los que la componen.

Nos encontramos en un momento de incertidumbre ante una crisis económica, cuyas dimensiones y posibles consecuencias son desconocidas por la mayoría de nosotros. Como ciudadanos, percibimos falta de transparencia por parte de las clases políticas e intuimos que seremos principalmente la sociedad civil, los que sufriremos más duramente sus consecuencias, como ha ocurrido siempre en el devenir de la historia.


El proyecto del blog Crisis económica 2010 va dirigido a encontrar nuestro valor como individuos para comprobar el propio poder y conectarlo entre todos a modo de red.
¡Algo absolutamente nuevo puede emerger!

El nuevo poder de la sociedad civil

¡Forma parte!

Cuando el Cielo se casa con la Tierra, por Leonardo Boff

Observando el proceso de mundialización, entendido como una nueva etapa de la humanidad y de la Tierra, en la cual culturas, tradiciones y los pueblos más diversos se encuentran por primera vez, tomamos conciencia de que podemos ser humanos de muchas maneras diferentes, y de que se puede encontrar la Última Realidad, la más íntima y profunda, siguiendo muchos caminos. Pensar que hay una única ventana por cual se puede vislumbrar el paisaje divino es la ilusión de los cristianos de Occidente. Es también su error. Hoy el papa actual vive repitiendo la sentencia medieval, superada por el Vaticano II, de que «fuera de la Iglesia no hay salvación». Para él es la única religión verdadera y las otras son tan sólo brazos extendidos al cielo, pero sin la certeza de que Dios acoja esta súplica. Pensar así es tener poca fe e imaginar que Dios tiene el tamaño de nuestra cabeza. ¿Quién no ha encontrado personas profundamente religiosas de otras religiones, en las cuales se percibe claramente la presencia de Dios? No reconocer tal realidad es, en verdad, pecar contra el Espíritu Santo, que está siempre alimentando la dimensión espiritual a lo largo de los tiempos históricos.

En mis muchos viajes, en los encuentros con culturas diferentes y con personas religiosas de todo tipo, me he dado cuenta de la necesidad que tenemos de aprender unos de otros y de la profunda capacidad de veneración de la cual dan convincente testimonio los más diferentes pueblos.

Hace algunos años di conferencias en muchas ciudades de Suecia sobre ecología y espiritualidad. En una ocasión me llevaron al polo norte donde viven los Samis (esquimales). No les gusta encontrar extranjeros, pero sabiendo que era un teólogo de la liberación quisieron conocer esta rareza. Vinieron tres líderes indígenas. El más viejo me preguntó enseguida: «¿Los indios de Brasil casan el cielo con la Tierra?» Yo entendí su intención y le respondí: «Por supuesto que casan Cielo y Tierra, pues de este matrimonio nacen todas las cosas». A lo que él, feliz, replicó: «entonces todavía son indios y no son como nuestros hermanos que ya no creen en el Cielo». Y de ahí se siguió un diálogo profundo sobre el sentido de unidad entre Dios, el hombre, la mujer, los animales, la tierra, el sol y la vida.

Viví una experiencia semejante en Guatemala en 2008 cuando participé en una bellísima celebración con sacerdotes mayas junto al lago Atitlán. Había también sacerdotisas. Todo se realizaba alrededor del fuego sagrado. Comenzaron invocando las energías de las montañas, de las aguas, de las selvas, del sol y de la madre Tierra. Durante la ceremonia, una sacerdotisa se me acercó y me dijo: «Estás muy cansado y todavía tienes que trabajar bastante». Efectivamente, durante veinte días había recorrido en automóvil varios países participando en encuentros y dando muchas conferencias. Entonces ella con su pulgar hizo presión en mi pecho, a la altura del corazón, con tal fuerza que estuvo a punto de romper una costilla. Después de un rato, volvió a acercarse y dijo: «Tienes una rodilla fastidiada. Le pregunté: «¿Cómo lo sabes?» Respondió: «Lo sentí por la fuerza de la madre Tierra».

Efectivamente, al desembarcar en la playa me había hecho daño en la rodilla y se había hinchado. Me llevó junto al fuego sagrado y pasó la mano del fuego a la rodilla de treinta a cuarenta veces hasta que se deshinchó totalmente.

Antes de terminar la celebración que duró casi tres horas, se me acercó nuevamente y dijo: «Todavía estás cansado». Nuevamente apretó fuertemente el pulgar contra mi pecho. Sentí un extraño ardor y de repente estaba relajado y tranquilo como nunca antes.

Son sacerdotes-chamanes que entran en contacto con las energías del universo y ayudan las personas a bien vivir.

Cierta vez pregunté al Dalai Lama: «¿Cuál es la mejor religión?» Él con una sonrisa entre sabia y maliciosa respondió: «Es la que te hace mejor». Perplejo continué: «¿Y cuál es la que me hace mejor?» Y él: «la que te hace más compasivo, más humano y más abierto al Todo, ésa es la mejor». Sabia respuesta que guardo con reverencia hasta el día de hoy.

Fuente: Koinonia
Más información de Leonardo Boff en Wikipedia

Vídeo: Bodhisattva en el metro

Un bodhisattva es alguien embarcado en el camino de Buda, a través de la compasión y la sabiduría, en este maravilloso vídeo podemos ver lo fácil que es cambiar el mundo aquí y ahora, no te arrepentirás de verlo, ya lo han hecho casi medio millón de personas, te aseguro que te reirás.



Si no puedes ver el vídeo pulsa este enlace

22/5/09

Resumen del libro El crash del 2010, de Santiago Niño Becerra

Por Cristóbal Cervantes, editor del blog Espiritualidad y Política

Nota previa: Este es un resumen personal de algunas de las principales ideas del libro El crash del 2010, escrito por Santiago Niño Becerra, editado por Los libros del lince. Niño Becerra es uno de los economistas más citados en el blog Espiritualidad y Política, y la razón es muy sencilla, hasta ahora es uno de los economistas que más ha acertado en sus previsiones sobre la crisis, por eso su libro es uno de los más vendidos en España en este momento. Recomendamos activamente su lectura para comprender el mundo que viene, pero queremos hacer dos precisiones. El profesor Niño Becerra expone en su libro que estamos en fase de precrisis y que la crisis de verdad comenzará a mediados del 2010, en nuestra modesta opinión la crisis puede llegar en cualquier momento entre junio de este año, el mes que viene, y el verano del año que viene. Por otro lado, el profesor ha escrito su libro con una neutralidad exquisita, puede ser duro leer sus proyecciones, pero el futuro no está escrito. En este blog hemos publicado cientos de artículos que hablan de otro mundo posible, este es el momento de experimentarlo, de plantar nuestras propias semillas de un modelo de sociedad alternativa, porque el mundo va a cambiar seguro, en nuestras manos está escribir el futuro.

Para terminar esperamos que el resumen genere debate y comentarios, que se difunda en la red y que todos y todas participemos en el debate, ha llegado el momento.

(Actualización del domingo 24 de mayo: El debate sobre el artículo está ya abierto en Menéame y en Burbuja.info, entra y participa)

Resumen del libro El crash del 2010, de Santiago Niño Becerra

¿Qué va a pasar con la crisis?

Desde hace un tiempo, en concreto desde septiembre del 2007 y, sobre todo, desde septiembre del 2008, no paramos de recibir noticias de que las cosas no van bien, cada vez mayor desempleo, creciente número de empresas que cierran, bancos y cajas con problemas, bajada de la Bolsa, poder adquisitivo a la baja, casi imposible conseguir un crédito, grandes empresas y bancos que se tambalean, gobiernos que caen por culpa de la crisis, etc.

Esta situación está avanzando aceleradamente hasta conducirnos a una crisis de proporciones gigantescas que explotará, probablemente, a mediados del 2010. Desde los años 50 hemos vivido cada vez mejor, y desde el año 2000 el crecimiento económico mundial y español se ha disparado. Eso se ha acabado, a partir de ahora tenemos que mentalizarnos a vivir cada vez peor, no mejor. Será una crisis dura, de alrededor de 10 años, pero se superará, como todo, no será el fin del mundo, nunca lo es, pero las cosas, nuestras cosas, nunca volverán a ser como fueron. Las cosas serán hechas de otra manera. El modo de producción habrá cambiado.

El desencadenante de la crisis será probablemente un hecho que afecte gravemente a la capacidad de obtener recursos, como un tipo de desastre natural o provocado. Hasta ese momento la ciudadanía seguirá pensando en que hay salida a la crisis, será una sensación, la versión oficial.

En el año 2007 comenzó a gestarse una crisis sistémica, que se aceleró en septiembre del 2008, y que comenzará realmente dentro de unos meses. Una crisis sistémica es una crisis del sistema, el sistema económico que rige el mundo desde hace siglos, el sistema capitalista (lo que hemos conocido como países comunistas o soviéticos no era comunismo real, era capitalismo de estado). No será el fin del capitalismo, pero sí de este tipo de capitalismo.

En los últimos 2000 años ha habido 18 crisis sistémicas, la última en 1929, por lo que no es algo habitual. Esta crisis durará unos 10 años, como casi todas las crisis sistémicas que ha habido. Los años 2008 y 2009 son de precrisis, lo más duro de la crisis serán los años 2010, 2011 y 2012, a partir de ahí se estancará, para iniciar la recuperación lentamente a partir del 2015, aproximadamente, y salir del todo sobre 2018.

Este tipo de capitalismo que tenemos ahora surgió tras la Gran Crisis de 1929, de la que se salió 15 años después, después de la II Guerra Mundial. España llegó más tarde, en el año 59.

La institución familiar comenzó a perder importancia para potenciar al individuo. Comienza el imperio norteamericano como centro del sistema capitalista. Búsqueda del pleno empleo como forma de que todos puedan comprar de todo. Comienza el periodo de crecimiento económico más largo y estable de la historia. Hay que matizar que España no entró realmente en el sistema hasta 1959, desde 1812 nuestros gobernantes estaban entretenidos con un montón de cuartelazos, un golpe de Estado, una guerra civil, muchísimos muertos, mucha hambre, y poco más.

Estos últimos años han sido de bonanza, se nos decía que todo iba bien, años de crédito asegurado, de dinero barato, de deuda creciente, de consumo al alza, de boom inmobiliario, de empleo en aumento (de mala calidad), de beneficios pujantes, de lujosos automóviles, restaurantes atiborrados, de viajes exóticos, caprichos caros, de teléfonos móviles que se cambian cada pocos meses. Años de tipos de interés a la baja, de especulación inmobiliaria, de segundas residencias, de comprar sobre plano y vender sobre obra. Todo eso se va a acabar.

Ir a más es fácil, ir a peor, decrecer, empeorar el estándar de vida, es mucho más difícil. Esta crisis hará que el concepto de responsabilidad personal sea uno de los ejes fundamentales del nuevo sistema, las personas tienen que ser responsables, actuar con responsabilidad. Los apoyos exteriores a la persona, como los procedentes del Estado, serán casi inexistentes. Es muy probable que a lo sumo y a nivel individual, se instaure una especie de subsidio de subsistencia que garantice la supervivencia con unos mínimos, hoy inimaginables e inaceptables, y a fin de que sus perceptores se impliquen activamente en la búsqueda de alternativas, es decir, se responsabilicen de su propia existencia.

La crisis traerá también una nueva filosofía que habla del individuo como parte de un colectivo, no separado de la colectividad, como estableció el sistema capitalista. Un colectivo modelado por una productividad creciente, con una tendencia a usar más que a poseer, un colectivo cada vez más influido por la necesidad de comunicación en todos los ámbitos, también en el productivo.

El consumo de recursos insostenible actual cambiará con la crisis que traerá imposición de limitaciones al uso y consumo de recursos, bien a través del aumento de precios, bien a través de la restricción o denegación de su consumo, lo que llevará consigo la muerte de muchas actividades económicas que se revelarán ineficientes cuando se les impida el desperdicio, porque el desperdicio, como concepto, se va a acabar. La falta de disponibilidad energética (petróleo y gas) así como de la mayor parte de los recursos esenciales para la actividad económica, acelerarán políticas tendentes a la determinación de las necesidades esenciales. Por lo que muy probablemente se implante la regulación en el consumo, el racionamiento, de muchos bienes. El objetivo último será el ahorro de recursos. La idea de ilusión, en el sentido de querer algo sólo por desearlo, por capricho, se acabará.

Hay que tener en cuenta que la escasez de petróleo incide en numerosas actividades económicas, aparte de su función energética, es utilizado en plásticos, fibras textiles no naturales, gran número de componentes en medicamentos, lubricantes industriales, fluidos para circuitos hidráulicos, abonos y un largo etcétera.

La crisis va a imponer conceptos como utilidad, eficiencia, no desperdicio, aprovechamiento, aunque ello supongo cambiar cosas que hasta ahora eran impensables. A la vez, los conceptos colectivo, coordinación, colaboración, irán tomando cada vez más importancia, será el principio del fin del pensamiento en singular, en individual, para empezar a pensar a nivel grupal, no tanto en la perspectiva de el conjunto de todos hacen un todo, sino la suma de cada uno forma un colectivo. Es una nueva forma de entender el sistema, un cambio en el sistema.

Las políticas y actuaciones económicas estarán orientadas a la supervivencia, en una situación de escasez generalizada de recursos productivos como de capacidad de compra de la población, acabando con el concepto de seguridad. Los empleos fijos, indexación de salarios a la inflación, la responsabilidad social de las empresas, los contratos indefinidos, etc., ya no serán importantes, lo único importante será la supervivencia, por lo que el mantenimiento de la protección social, crediticia, laboral… entorpece las actuaciones para lograrla, aunque los políticos seguirán hablando de mantenimiento de la protección social, pero en realidad las políticas se centrarán en lo básico, y lo que ahora son servicios básicos gratuitos entrarán en crisis de recursos (sanidad, educación…). También por falta de recursos públicos el modelo de protección social (pensiones, subsidio por desempleo, etc.) empeorará de manera importante, así como su grado de cobertura que no será total, generalizándose además el pago por los servicios públicos recibidos, el llamado copago, que ya existe en varios países europeos. La nueva forma de hacer las cosas que traerá las crisis provocará que los gobiernos promulguen un gran número de normativas regulatorias que serán el embrión de una nueva estructura económica y social.

Las empresas que sobrevivirán en la crisis serán las muy grandes, gigantescas, o las muy pequeñas, locales. Las empresas pequeñas tienen la ventaja de la gran flexibilidad y adaptabilidad. Las muy grandes tienen el acceso a enormes recursos aunque a costa de ir realizando constantes recortes y en permanente reorganización. Se va a producir, se está produciendo, una oleada de absorciones empresariales que concentrarán el poder económico en las pocas y grandes empresas que sobrevivan, que tendrán un gran poder. Uno de los sectores que crecerá espectacularmente los próximos años, promovido también por este nuevo poder corporativo será la biotecnología y la genética, con el objetivo último de aumentar la utilidad, la eficiencia y la productividad.

Esta tendencia hará que disminuya la renta de las personas. De hecho, sólo las personas altamente especializadas en tareas verdaderamente útiles y de alto valor añadido y capaces de desarrollar una alta productividad tendrán en los próximos años garantizado el acceso a un empleo a tiempo completo. Se irá aceptando la idea de que un título no es garantía de empleo, ya que en realidad lo fundamental son los conocimientos (adquiridos de la forma que sea) orientados hacia lo útil, es decir, que sirvan para hacer cosas útiles y con eficiencia. La especialización y la profesionalización serán muy valoradas, al igual que los inventos o las creaciones orientadas a la eficiencia y la optimización de recursos. En un extorno como el descrito se exprimirán hasta el límite los recursos, incluido el factor trabajo, por lo que la sensación de “explotación” reaparecerá.

Esta situación descrita nos lleva a un problema nuevo y muy grave que traerá la crisis: el excedente laboral. Millones de trabajadores y trabajadoras de, sobre todo, media, baja o muy baja cualificación que en estos últimos años han desarrollado trabajos de muy bajo valor añadido y que, en gran medida, pero no de forma exclusiva, se halla personalizado en los millones de inmigrantes que hay en España. Serán trabajadores sin empleo y lo que es peor, sin prácticamente ninguna posibilidad de volver a conseguir un empleo en su vida. No serán considerados parados, ahora serán excedente laboral, trabajadores que el nuevo sistema no necesita. No es aventurado decir que esto provocará tensiones entre la población autóctona y la inmigrante debido a la escasez de recursos y empleos.

La tasa de paro alcanzará en el 2011 o 2012 a casi la tercera parte de la población activa española.

Esta crisis traerá también como consecuencia el agotamiento del espíritu de competición, algo básico en el capitalismo, y la razón ya la hemos dicho, si el objetivo último es la supervivencia, ¿contra quién competir?, el concepto de emprendedor desaparecerá, ¿qué riesgo tomar para hacer algo nuevo si el reto consiste en sobrevivir?.

Con el objetivo de que los ciudadanos no sean conscientes de la realidad, puede que las informaciones oficiales sean ocultadas o falseadas para dar optimismo a la población, el control público aumentará limitando la libertad de expresión (se puede hacer con la excusa de la lucha contra el terrorismo), lo que facilitará la censura en los temas considerados políticamente sensibles.

Pueden regularse también la conversión de ciertos barrios en lugares vigilados en los que aislar personas no necesarias, el excedente laboral que hemos citado, y catalogadas como potencialmente conflictivas y donde llevarán una existencia marginal. No es extraño que la mayoría de la población acepte estas políticas, ante las tensiones sociales que aumentarán (protestas sociales, tumultos y procesos reivindicativos), el espectacular auge de todo tipo de delincuencia, robos, secuestros, violencia en las calles, creación de guerrillas urbanas, etc.

Cuando comience la crisis se vivirá al día, y el que “cada palo que aguante su vela” será la ley. Lo necesario es lo único importante. Se implantará una economía de subsistencia, en la que los intercambios se reducirán a un nivel muy primario y cercano, y se recurrirá al trueque. Habrá una sensación generalizada de carencia y es probable que se legalice la marihuana, al igual que se hizo en 1933 cuando se legalizó el alcohol para sobrellevar “mejor” la crisis del 29. Incluso es probable que sea gratuito el acceso a múltiples canales de televisión para entretener a una población en gran medida desocupada.

La recuperación vendrá dentro de unos años, pero no como hasta ahora, el crédito fácil, dinero fácil, consumo fácil. Vendrá de una política basada en la recuperación de la eficiencia, es decir, de la productividad, y las ingentes cantidades de excedentes laborales serán mantenidos con un subsidio mínimo, como hemos dicho antes. La recuperación deberá sustentarse en una reestructuración de las relaciones productivas, en el desarrollo de nuevos recursos energéticos y materias primas, más los espectaculares avances en genética.

En este punto hay que decir que la mayor parte de actividades que han sido generadoras de riqueza hasta ahora no podrán seguir siendo las mismas que garanticen la supervivencia en un ambiente de carencias generalizadas. Las actividades que han vivido gracias al crédito fácil, el dinero barato y un endeudamiento galopante no tienen mucho futuro tras la crisis. Para concretar en España, hablamos de construcción, automóvil, turismo, hostelería y restauración, fundamentalmente, lo que afectará a su vez a los sectores económicos que dependen de ellos: aseguradoras de automóviles, suministradores de carburante, talleres de mantenimiento y reparación, concesionarios, empresas de construcción y venta de elementos para el hogar, mayoristas de elementos de hostelería, etc.

Por otro lado, las actividades vinculadas al aprovechamiento y a la optimización van a tener mucho futuro. Profesiones relacionadas con la rehabilitación de todo tipo de elementos, que hasta ahora eran desechados, así como el reciclaje de artículos que hoy son considerados desperdicio y desaprovechados, en general todo lo que conocemos como el sector R: reciclaje, reutilización, rehabilitación, etc.

Esto quiere decir que primará la idea de reutilización, el concepto de barato, de mercadillo, de útil, en definitiva, tanto porque los recursos disponibles van a ser escasos, como porque las rentas individuales medias van a sufrir un importante retroceso, a la vez que la capacidad de endeudamiento personal casi desaparecerá.

Lógicamente todos los trabajos relacionados con la logística van a ser esenciales, fundamentalmente porque una muy buena logística es la base de la mejora productiva.

En este tiempo que has leído este documento tal vez pienses que a España, al planeta ya ha llegado la crisis, pero no, nada más lejos de la realidad, lo peor, verdaderamente está por llegar. Si miras a tu alrededor verás muchas empresas en funcionamiento, los bares llenos, que camiones, trenes y autobuses siguen transportando mercancías y personas, que la mayor parte de los suministros llegan a las tiendas y a los supermercados, y que todo ello sucede con regularidad, señal de que aún no nos encontramos en crisis. La crisis cuando estalle, a mediados del 2010, será tremenda, paralizante, una auténtica caída a plomo, nada comparable a lo que has vivido.

20/5/09

La hora del decrecimiento, por Jordi Pigem

En otras culturas, el propósito último de la existencia humana era honrar a Dios o a los dioses, o fluir en armonía con la naturaleza, o vivir libres de las ataduras que nos impiden ser felices, en paz con el mundo. En nuestra sociedad, el propósito último es que crezca el producto interior bruto y que siga creciendo. Y en esta huida hacia delante se sacrifica todo lo demás, incluido el sentido de lo divino, el respeto por la naturaleza y la paz interior (y la exterior si hace falta petróleo). La economía contemporánea es la primera religión verdaderamente universal. El ora et labora dejó paso a otra forma de ganarse el paraíso: producir y consumir. Como ha señalado David Loy, la ciencia económica “no es tanto una ciencia como la teología de esta nueva religión”. Una religión que tiene mucho de opio del pueblo (Marx), mentira que ataca a la vida (Nietzsche) e ilusión infantil (Freud).

La sociedad hiperactiva. Entre los años 2000 y 2004, según el New York Times, el porcentaje de niños norteamericanos que toman fármacos para paliar el trastorno de déficit de atención e hiperactividad creció del 2,8 al 4,4%. También aquí, según el Departament d’Educació, es el trastorno infantil con mayor incidencia. No hay noticia de la hiperactividad en toda la literatura clásica (como no sea en el mito de Hércules, que proeza tras proeza avanza hacia la locura y la autodestrucción). Es una enfermedad contemporánea. Y refleja muy bien la sociedad contemporánea: una sociedad hiperacelerada, insaciablemente ávida de noticias y novedades, y sometida a tal avalancha de información, anuncios, estímulos y distracciones que la capacidad de atención se aturde y se encoge. Cuantos más reclamos por minuto, menos capacidad de concentración. Las noticias muestran un drama en Bagdad o en una patera, y antes de que uno tenga tiempo de asimilar la magnitud de la tragedia se pasa a la actualidad deportiva o a una falsa promesa publicitaria. ¿Sorprende que los niños, creciendo en el seno de una sociedad hiperactiva y con déficit de atención, reproduzcan las tendencias que ven a su alrededor?

La economía contemporánea vive de crecer. Pero nada crece siempre. Las personas, por ejemplo, crecemos en la infancia y en la adolescencia. Después ya no crecemos, pero tenemos la oportunidad de madurar. La hiperactividad y el crecimiento tienen mucho de adolescente. Parece que a nuestra sociedad le ha llegado la hora de dejar atrás el crecimiento adolescente y empezar a madurar.

Pacificar la economía. El mundo se ha convertido en un gran taller, que produce para que podamos consumir a fin de que podamos seguir produciendo. Pero el nivel de consumo “normal” en un país como el nuestro es ya insostenible. Si toda la humanidad viviera como los catalanes, necesitaría los recursos de tres Tierras; si viviera como los norteamericanos, necesitaría seis. La factura por este desequilibrio la pagan la naturaleza y el Tercer Mundo, y si nada cambia la pagarán, multiplicada, nuestros nietos.

Como Karl Polanyi explicó en La gran transformación, es cosa inaudita que toda una cultura esté sometida al imperio de lo económico, en vez de ser la economía, como lo fue en todos los lugares y épocas hasta no hace mucho, un área ceñida a consideraciones éticas, sociales y culturales. Por arte de magia, hemos insertado la sociedad en la economía en vez de la economía en la sociedad. Aunque se cree por encima de todas las cosas, la economía global es solo una filial de la biosfera, sin la cual no tendría ni aire ni agua ni vida. Una economía sana estaría reinsertada en la sociedad y en el medio ambiente, y cada actividad económica (incluido el transporte) tendría que responsabilizarse de sus costes sociales y ecológicos. En semejante sociedad, sensata pero de momento utópica, los alimentos biológicos y locales serían más baratos que los de la agricultura industrial, que hoy contamina y se lava las manos.

El economista rumano Nicholas Georgescu-Roegen, inspirador del decrecimiento junto a pensadores como Ivan Illich y el recientemente fallecido Baudrillard, se dió ya cuenta de que “cada vez que tocamos el capital natural estamos hipotecando las posibilidades de supervivencia de nuestros descendientes”. Una economía en paz con el mundo seguiría el principio de responsabilidad de Hans Jonas: “Actúa de manera que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida genuinamente humana sobre la tierra”. Los pueblos indígenas que se guiaban por el criterio de la séptima generación (ten en cuenta las repercusiones de tus actos en la séptima generación, es decir, en los tataranietos de tus bisnietos) sabían de sostenibilidad más que nosotros.

El decrecimiento, movimiento que en los últimos años está tomando fuerza en Francia (décroissance) e Italia (decrescita), más que un programa o un concepto es un eslogan para llamar la atención sobre cómo la economía hiperacelerada está arruinando el mundo, un timbrazo para despertarnos de la lógica fáustica del crecimiento por el crecimiento. El economista Serge Latouche, decano de la décroissance, señala sin embargo que “el decrecimiento por el decrecimiento sería absurdo”, y que sería más preciso (aunque menos elocuente) decir acrecimiento, tal como decimos ateo. Se trata de prescindir del crecimiento como quien prescinde de una religión que dejó de tener sentido.

En el medio está el remedio. En el portal de la casa de un vecino rezan estos versos:

"Verge Santa del Roser,
feu que en aquesta casa
no hi hagi poc ni massa,
sols lo just per viure bé."


Es parte de la sabiduría tradicional de muchas culturas constatar que la plenitud va ligada no al cuanto más mejor sino a al justo medio. Ya el oráculo de Delfos advertía: “de nada demasiado”. El confucianismo enseña que “tanto el exceso como la carencia son nocivos”, y en el clásico libro taoísta de Lao Zi se lee que sólo “quien sabe contentarse es rico”. La misma idea está presente en las palabras de un jefe indígena norteamericano (micmac) dirigidas a los colonos blancos: “aunque os parecemos miserables, nos consideramos más felices que vosotros, pues estamos satisfechos con lo que tenemos”. Y no falta en la tradición judeocristiana: “no me des pobreza ni riqueza” (Proverbios); “es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos” (Mateo). Incluso uno de los padres de la american way of life, Benjamin Franklin, escribió “El dinero nunca hizo feliz a nadie, ni lo hará… Cuanto más tienes, más quieres. En vez de llenar un vacío, lo crea”. El consumo pretende ser una vía hacia la felicidad, pero es como una droga que requiere cada vez dosis mayores. Hace poco salió a la luz un Happy Planet Index que sitúa a Vanuatu, archipiélago tropical, económicamente “pobre”, como el país más feliz. Le siguen diversos países caribeños. España ocupa el lugar 87. Y Estados Unidos el 150, ya cerca de Burundi, Swazilandia y Zimbabue, que cierran la lista.

La crisis ecológica es la expresión biosférica de una gran crisis cultural, una crisis derivada del modo en que percibimos nuestro lugar en el mundo. Buscamos el sentido de la vida en la acumulación, mientras el mar se vacía de peces y la tierra de fauna y flora silvestres. Liberarnos de la idolatría del consumo y del crecimiento por el crecimiento requiere transformar el imaginario personal y colectivo, transformar nuestra manera de entender el mundo y de entendernos a nosotros mismos. Un criterio para ello es abandonar la sed de riqueza material en favor de otras formas de plenitud. No se trata de ascetismo. Al fin y al cabo, la revista Décroissance lleva como subtítulo Le journal de la joie de vivre. No implica disminuir el nivel de vida sino concebirlo de otra manera. Se trata, en la línea de iniciativas que van desde el slow food de Carlo Petrini a la simplicidad radical de Jim Merkel, de fomentar la alegría de vivir y convivir, de desarrollarnos en el sentido de dejar de arrollarnos unos a otros, de crecer en tiempo libre y creatividad, crecer como ciudadanos responsables de un mundo bello y frágil.

Jordi Pigem es Filósofo de la ciencia y escritor

Fuente: Blog amigo Crisis Económica 2010

También puedes leer en este blog:
Positivar la crisis, por Jordi Pigem

Ser o no ser, por Joaquín Arriola

Si a estas alturas de la película usted aún cree que la crisis es consecuencia de los manejos de un grupo de financieros internacionales inmorales y de un excesivo apalancamiento (deudas comprometidas sin el soporte de activos reales de respaldo), puede estar relativamente tranquilo ya que los gobiernos de los mayores países del mundo -y también el de España- se han manifestado dispuestos a poner cierto orden en la irresponsabilidad de los mercados (¿que pasó con el dogma de que los irresponsables son los políticos, y el mercado el que aporta cordura y sensatez?), acordando una mayor supervisión, regulación y restricciones en las actuaciones de los financieros globales.

Si se figura además que en España la pandemia económica se manifiesta con mayor gravedad por la colusión de intereses entre promotores inmobiliarios y banqueros (otra vez) ávidos de grandes y rápidas ganancias, por un lado, y de ayuntamientos sedientos de liquidez, por otro, que generó -por la recalificación masiva de suelos y el ascenso meteórico de los precios de la vivienda- un modelo de crecimiento basado en cubrir de cemento y ladrillos todo el país, se sentirá sin duda desazonado, ya que ese modelo quebró, según cuentan, porque se cerró el grifo del crédito internacional que permitía a los bancos locales cebar el motor del ladrillo, dejando en manos de los banqueros una enorme cantidad de créditos incobrables y en las familias una tendencia creciente a perder el empleo que sustenta su ingreso y su consumo cotidiano.

Pero puede levantar el ánimo, sabiendo que el Gobierno ya ha dispuesto al menos del equivalente al 15% de la renta nacional para avalar y sanear los bancos, un 5% para dar crédito a las empresas y en torno al 1% de dicha renta para desarrollar obras públicas y seguir dándole al motor de la construcción como dinamizador de nuestra economía. Y mientras tanto, dispone del equivalente al 1,5% de la renta nacional para las familias que sufran la imposibilidad de obtener un ingreso trabajando. Puede que a usted las cantidades o su distribución no le parezcan las mejores, pero deberá reconocer que se está en el buen camino. En estas condiciones, se puede ser optimista sin temor a ser tachado de ingenuo o ignorante.

Pero si usted reconoce que la crisis es la consecuencia, y no la causa, de males estructurales que han generado en muchos países una sociedad acostumbrada a un crecimiento y un trabajo insostenibles basados en el imperio de los servicios financieros, que han alimentado un creciente endeudamiento de las familias que, pese a obtener por su trabajo unos ingresos bajos, son incitadas y convencidas por un enorme sistema de propaganda directa (publicidad) e indirecta (noticias) para gastar y consumir a crédito coches, casas, vacaciones y electrodomésticos, facilitando así un 'desarrollo' basado en producir trabajo en grandes superficies comerciales, servicios de ocio y externalización de servicios empresariales, refinanciadoras de crédito, autopistas y coches, y, sobre todo, en la expansión del mercado de viviendas: agencias inmobiliarias, seguros, construcción, servicios y reformas domésticas, con un derroche de consumo de recursos no renovables (suelo, minerales, petróleo) que sitúa al borde del agotamiento a muchos de estos bienes naturales...

Si considera que en España se ha instalado un sistema económico apoyado en la creación de muchos empleos de baja calidad, generador de una tendencia a largo plazo al crecimiento de la mayor parte de los salarios por debajo de la productividad y, en consecuencia, al aumento de la desigualdad. Si observa que, a su vez, los (pocos) beneficiados por ese desigual reparto del ingreso han contribuido mucho al aumento del déficit comercial español: en ningún país de Eurolandia los salarios de los ejecutivos de las grandes empresas son tan elevados como en España; en ninguno la tasa de ganancia media de las empresas es tan alta como en España; y en ninguno el consumo suntuario (importado en su mayor parte) es tan elevado como en España.

Si cree que los problemas de la economía española son la desigualdad, el endeudamiento de las familias con la banca y el endeudamiento del país con el exterior, consecuencias de unas estructuras económicas de producción y consumo inviables a largo plazo, entonces no parece que haya muchas razones para ser optimista. Ni políticos, ni banqueros ni empresarios parecen estar por la labor.

Joaquín Arriola, profesor de Economía Política de la UPV-EHU y miembro de Bakeaz

Fuente: El Correo Digitall

Crisis sistémica global: Junio de 2009 – Cuando el mundo sale definitivamente del marco de referencia de los últimos sesenta años

Fuente: Nota publica de GlobalEurope Anticipation Bulletin (GEAB) N°35

El surrealismo financiero que ha presidido las evoluciones bursátiles, los indicadores financieros y los comentarios políticos estos dos últimos meses es el canto del cisne del marco de referencia en el cual el mundo vive desde 1945.

De la misma manera que en enero de 2007, en el GEAB N°11, el LEAP/E2020 había descrito la bisagra 2006/2007 como caracterizada por una «niebla estadística» típica de la entrada en recesión y utilizada para hacer dudar a los pasajeros del Titanic que éste se hunde (1). Hoy, nuestro equipo considera que el final de la primavera boreal de 2009 marca la salida definitiva del referencial respecto al cual los protagonistas mundiales económicos, financieros y políticos han tomado sus decisiones desde hace unos sesenta años, y en particular de su versión «simplificada», utilizada masivamente desde 1989 cuando se derrumbó el bloque comunista. Más allá de todo aspecto teórico, concretamente esto significa que los indicadores que se estaban habituados a utilizar para las decisiones de inversión, de rentabilidad, de colocación, de colaboración,… se volvieron obsoleto y que hay que buscar en lo sucesivo en otro lugar los índices pertinentes para evitar tomar decisiones desastrosas.

Este fenómeno de obsolescencia se acentuó fuertemente desde hace algunos meses bajo la presión de dos tendencias:

  • por una parte, los intentos desesperados por salvar al sistema financiero mundial, en particular a los estadounidense y británico, y las manipulaciones de todo tipo realizadas por las instituciones financieras, los Estados y los bancos centrales en cuestión, han « roto los instrumentos de navegación». De estos indicadores enloquecidos y aterradores, las bolsas se han convertido en el mejor ejemplo. Mas adelante, en las recomendaciones de este GEAB N° 35, lo ampliaremos. Los dos gráficos siguientes ilustran magistralmente cómo estos esfuerzos desesperados no han impedido la gran convulsión en la clasificación de los grandes bancos del mundo (esencialmente, es en 2007 que se inicia el fin de la dominación histórica de Estados Unidos y el Reino Unido en este ranking). 

  • por otra parte, la astronómica liquidez inyectada en un año al sistema financiero mundial, y en particular al sistema al estadounidense, han llevado al conjunto de los actores financieros y políticos a una pérdida total de contacto con la realidad. De hecho, en este estadio, todos ellos parecen sufrir del síndrome de la embriaguez de las profundidades, que produce a quienes los afecta la imposibilidad de orientarse en las profundidades marinas, llevándolos a sumergirse cada vez más profundamente creyendo que están emergiendo. La embriaguez de las profundidades financieras tiene visiblemente los mismos efectos que su homólogo marino. 

Sensores destruidos o adulterados y pérdida del sentido de la orientación de los dirigentes financieros y políticos, son los dos factores claves que aceleran la salida del sistema internacional del referencial de las últimas décadas.

Las 20 instituciones financieras mundiales más importantes por capitalización bursátil en 1999 (en mil millones de USD) - Fuente: Financial Times, 05/2009


Las 20 instituciones financieras mundiales más importantes por capitalización bursátil en 2009 (en mil millones de USD) - Fuente: Financial Times, 05/2009

Es desde luego una de las características de toda crisis sistémica. Por otra parte, podemos comprobar fácilmente como en el sistema internacional al que estamos habituados se ven multiplicarse acontecimientos y tendencias que se salen de los marcos de referencia multiseculares, lo cual demuestra hasta qué punto esta crisis es de una naturaleza sin equivalente en la historia moderna. La única forma de medir la amplitud de los cambios actuales es tomar una distancia de varios siglos, sólo así se tiene la suficiente perspectiva. Al limitarnos a las estadísticas de algunas décadas, percibimos sólo los detalles de esta crisis sistémica global; no tenemos una visión de conjunto.

El LEAP/E2020 cita aquí como ejemplo tres casos que demuestran que vivimos una época de quiebre como sólo ocurre una vez cada dos o tres siglos:

1. La tasa de interés del Banco de Inglaterra está hoy en su nivel más bajo desde la creación de esta venerable institución (0,5%) es decir desde 1694 (315 años).


Evolución de la principal tasa de interés del Banco de Inglaterra desde su creación en 1694 Fuente: Banco de Inglaterra, 05/2009

2. La Caisse des Dépôts, brazo financiero del Estado francés desde 1816, durante todos los regímenes (reino, imperio, república…) ha conocido en 2008 su primera pérdida anual (193 años) (2).

3. China se ha convertido en el primer socio comercial del Brasil en abril de 2009, una posición que desde hace siglos anticipa fielmente las rupturas importantes de liderazgo mundial. Después que hace doscientos años, el Reino Unido había dado fin a tres siglos de hegemonía portuguesa, es la segunda vez que un país accede a esta posición. En efecto, Estados Unidos suplantó al Reino Unido a principio de los años 1930 como el primer socio de Brasil (3).

No volveremos de nuevo aquí sobre el aumento de las tendencias consustánciales a Estados Unidos, también, están fuera de los referenciales nacionales de estos cien últimos años (más allá que ese país no tiene verdaderamente referencial utilizable para comparaciones pertinentes): pérdida valor del USD, déficit público, deuda pública y déficit comerciales acumulados, hundimiento del mercado inmobiliario, pérdidas de los establecimientos financieros,… (4) Aunque, por supuesto, en el país central de la crisis sistémica global, los ejemplos de esta naturaleza son legiones, ya de sobra comentados en las ediciones del GEAB desde 2006. Este aumento es sintomático de esta salida del referencial global. Si sólo hubiera un país o una zona afectada, se trataría sólo de un período extraordinario tal país o sector. Pero, son numerosos los países, en el corazón del sistema internacional y una multitud de sectores económicos y financieros que están afectados simultáneamente por esta « salida del camino multisecular ».


Evolución de los mercados bursátiles, corregida por inflación, durante las cuatro últimas grandes crisis económicas (de color gris: 1929, en rojo: 1973, en verde: 2000 y en azul: crisis actual) Fuente: Dshort/Commerzbank, 17/04/2009

Así, para concluir con esta perspectiva histórica, nos limitaremos a subrayar que esta salida del referencial multisecular es gráficamente visible bajo la forma de una curva que, sencillamente, sale del marco que permitía, con todo, desde hace siglos representar la evolución del fenómeno o del valor en cuestión. La tendencia a la salida de estos marcos de referencia tradicionales se acelera, involucrando un número de sectores y de países cada vez más importante. Este fenómeno refuerza automáticamente la pérdida de significado de los indicadores utilizados cotidianamente o mensualmente por las bolsas, los gobiernos o los institutos de estadísticas; y se acelera la conciencia generalizada por cuanto los « indicadores usuales » ya no permiten comprender, ni siquiera representar, la evolución actual del mundo. El mundo abordará el próximo verano boreal sin ninguna referencia confiable.

Por supuesto, cada uno es libre pensar que la variación mensual en algunos puntos, en más o en menos, de tal o cual indicador económico o financiero, muy afectado por las múltiples intervenciones de las autoridades públicas y los bancos, tiene mayor sentido e información respecto a la evolución de la crisis actual que estas salidas de referenciales multiseculares. Cada uno es absolutamente libre creer que los que no han previsto la crisis, ni su intensidad, están ahora en condiciones de saber la fecha exacta de su finalización.

Nuestro equipo aconseja a estos últimos ver (o rever) la película Matrix y reflexionar sobre las consecuencias, respecto a la percepción de un entorno, de la manipulación de los sensores y los índices que describen este entorno. Esto no será inútil porque, al igual que en Matrix , como se detallará en el GEAB N° 36, Especial del Verano Boreal 2009, los próximos meses se titularán « Crisis Reloaded».

En este GEAB N°35, formulamos por otro lado nuestros consejos concernientes a los indicadores que en este período de transición entre dos referenciales se hallan en situación de proveer informaciones pertinentes sobre la evolución de la crisis y del entorno económico y financiero.

Los dos grandes temas restantes de este número del GEAB de mayo de 2009 son, por una parte, el fracaso programado de los dos principales planes de estímulo económico, los planes estadounidense y chino; y por otra, el acudir del Reino Unido al FMI de aquí a fines de este boreal.

Por último, en materia de recomendaciones, nuestro equipo anticipa en este N° 35 la evolución de los principales mercados inmobiliarios mundiales, así como el mercado de los bonos del Tesoro.

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Notas:

(1) Nuestro equipo su momento dijo: Como en todo cambio de fase, el pasaje por el punto cero está caracterizado por lo que se puede llamar la « niebla estadística », en la que los indicadores apuntan a direcciones opuestas y las medidas dan resultados contradictorios, con márgenes de error, durante esa transición, superiores o iguales a las medidas mismas….En este caso para el mundo el año 2007, el naufragio que lo preocupará es el de Estados Unidos, al que el LEAP/E2020 decidió llamarlo la « Grandísima Depresión », porque la denominación « Gran Depresión » se utiliza para hacer referencia a la crisis de 1929 y a los años que le siguieron; además para nuestros investigadores, la naturaleza y la magnitud de lo que ocurrirá es de otra dimensión. Fuente: GEAB N°11, 15/01/2007.

(2) Fuente: France24, 16/04/2009

(3) Fuente: TheLatinAmericanist, 06/05/2009

(4) Los dirigentes políticos y los expertos siguen intentando comparar la crisis actual a la crisis de 1929 como si se tratara de una referencia insuperable. Con todo, en Estados Unidos, en particular, las tendencias en curso superaron en numerosos sectores las evoluciones que caracterizaron la « Gran Depresión » . El LEAP/E2020, por otra parte recuerda en el GEAB N°31 que es necesario ahora buscar las referencias en la gran crisis mundial de 1873-1896.

(5) En la serie de las películas Matrix, los seres humanos viven en un medio en el que su percepción es manipulada informáticamente. Ellos se imaginan vivir una vida rica mientras que viven en una triste miseria, porque sus percepciones (vista, oído, olfato, tacto, gusto) son totalmente manipulada.

(6) Igual al título del segundo episodio de la serie Matrix, literalmente «Crisis recargada».


Fuente: Nota publica de GlobalEurope Anticipation Bulletin (GEAB) N°35