Reproducimos a continuación este llamamiento firmado por Federico Mayor Zaragoza, Presidente de la Fundación Cultura de Paz, Martí Olivella, Director de Nova – Centre per a la Innovació Social, y Roberto Savio, Presidente emérito de IPS y editor de Othernews. El objetivo es difundir el Manifiesto 2010: por un mundo habitable para todos, que está apoyado por todas las personas y organizaciones que aparecen al final del artículo, nosotros ya hemos firmado el Manifiesto, te animamos a firmarlo y difundirlo:
La historia nos juzgará severamente si no somos capaces de dar respuesta a los retos y oportunidades que la crisis global nos plantea. En vez de financiar con 50.000 millones de dólares la reducción de la pobreza, pactada como uno de los Objetivos del Milenio, el consenso gobernante ha dedicado 50 veces más para salvar a los bancos especuladores que “son demasiado grandes para dejarlos caer”, contradiciendo su propia doctrina neoliberal de que el mercado se autoregula y que los gobiernos no deben intervenir. Los “rescatadores” empobrecidos se ven ahora acosados por las instituciones financieras que, a través de agencias de calificación de dudosa objetividad, llevan la especulación al máximo. Está clara la necesidad de elaborar un nuevo consenso que sustituya al fracasado Consenso de Washington, principal causante de la crisis múltiple (financiera, medioambiental, política, democrática, ética) que vivimos.
En vez de regular el sistema financiero, eliminar los paraísos fiscales e iniciar un proceso de desarme propio de una nueva estrategia de defensa, se sigue permitiendo una economía de especulación y guerra (4.000 millones de dólares al día en armas y en gastos militares al tiempo que mueren de hambre 70.000 personas). Es una situación éticamente inadmisible.
Después de las “burbujas” de las TIC en 1993 y de la inmobiliaria en 2007, ahora resulta que, a pesar de haber “rescatado” con el dinero de todos a las instituciones financieras, éstas no sólo no conceden créditos sino que continúan especulando y acosando a los mismos poderes públicos que les han tendido la mano.