6/2/08

Los mercados mundiales en una montaña rusa, por Martin Khor

Martin Khor es director de Third World Network (Red del Tercer Mundo).


Todo parece indicar que el mundo se aproxima a un nuevo terremoto financiero.

La debacle comenzó el lunes 21, cuando las acciones asiáticas y europeas cayeron bruscamente, mientras Estados Unidos estaba de vacaciones. Ante el peligro de una gran caída, la Reserva Federal anunció en la mañana del día siguiente una reducción de 0,75 puntos en las tasas de interés. Éste fue el principal factor que hizo dar un giro a los mercados, primero en Estados Unidos y Europa, y luego en Asia.

Ha comenzado un gran debate acerca de la conveniencia de la medida de la Reserva Federal, adoptada antes de su reunión concertada para el miércoles 30. Muchos analistas consideran que indica el pánico de los banqueros centrales de Estados Unidos y una señal de que están dispuestos a rescatar a los inversionistas. Esto perpetuaría el “riesgo moral”, en cuanto los inversionistas, compañías y bancos que asumen riesgos pueden tener la expectativa de ser rescatados y, por lo tanto, podrían seguir asumiéndolos en el futuro.

Además, la Reserva Federal -y especialmente su anterior director, Alan Greenspan- está siendo criticada porque siempre ha venido al rescate de los mercados, reduciendo las tasas de interés cuando éstos caen, lo cual ha favorecido un continuado auge artificial que ha creado “burbujas”, en especial en los mercados de acciones e inmobiliarios.

Las burbujas se han hecho más grandes año tras año y ahora el ganado vuelve al redil ante la inminencia de la explosión. Sin duda, el día anunciado ha llegado. La crisis de las hipotecas subprime (de alto riesgo) de Estados Unidos desencadenó una crisis financiera de mayor magnitud, una recesión del crédito, la caída de los precios y de las ventas inmobiliarias en ese país y el inicio de lo que parece ser una recesión.

La semana anterior se anunció una pérdida de más de 7.000 millones de dólares provocada al banco francés Société Générale por las actividades de uno de sus operadores de mercados y por el propio intento del banco de rectificarla. El corredor bursátil había apostado al aumento de los mercados europeos, en momentos en que en realidad estaban cayendo. Cuando se descubrieron sus transacciones no autorizadas, la pérdida había sido de 1.500 millones de libras. El banco tomó entonces medidas y la venta masiva contribuyó a las bruscas caídas de los mercados accionarios de Europa antes de que la Reserva Federal anunciara una reducción de la tasa de interés que hizo dar un giro a los mercados el martes de tarde.

Al final el banco francés terminó con una pérdida de 4.900 millones de libras y se abrió una polémica acerca de si las caídas en Europa se habían agravado por la acción del banco francés, lo que impulsó equivocadamente a la Reserva Federal estadounidense a aplicar su gran reducción de 0,75 puntos en las tasas de interés.

Mientras tanto, los dirigentes políticos y empresariales reunidos en Davos en el Foro Económico Mundial se mostraban con el ánimo sombrío ante un mercado mundial de capitales que experimenta enormes vaivenes, una crisis financiera que se profundiza con numerosas pérdidas bancarias y una desaceleración de la “economía real”, amenazada además por la recesión.

Numerosos analistas han señalado lo equivocado del cambio adoptado en la política financiera hace unos años, cuando a las instituciones financieras se les permitió introducir nuevos instrumentos y fondos especulativos que cruzan libremente las fronteras, con reguladores e inversionistas incapaces de comprender -y mucho menos controlar- los instrumentos y fondos cada vez más “sofisticados” y carentes de transparencia.

George Soros, fundador de los fondos de cobertura, calificó a la crisis actual como una de las peores en sesenta años. Marca el fin de una era de expansión del crédito basado en el dólar como moneda internacional de reserva. Cada vez que la expansión del crédito entró en problemas, las autoridades financieras intervinieron, inyectando liquidez para estimular la economía y esto creó un riesgo moral que alentó aún más la expansión del crédito.

El análisis de Soros parece haberse cumplido nuevamente cuando la Reserva Federal estadounidense vino al rescate de los mercados con una gran reducción de las tasas de interés. Sin embargo, hay límites para esto, ya que las tasas de interés pronto pueden estar cercanas a cero, y si la crisis continúa será poco lo que quedará para reducir.

¿Es éste el fin de las posibilidades de expansión del crédito? ¿El castillo de naipes está hecho de deudas que hay que desmantelar, en las principales economías del mundo? ¿O puede haber otra expansión del crédito que ponga a esas economías en el sendero del crecimiento, estimulado por esteroides, provocando en el futuro próximo una situación que conduzca a otra crisis, mayor que ésta?


Fuente: Red del Tercer Mundo

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Cristóbal Cervantes
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