26/12/07

Felicitación navideña, por Benjamín Forcano


Viñeta de El Roto en El País

Esta navidad nos reclama para poner sosiego y paz
en nuestro corazón: una paz personal.
Llevamos un ritmo aturdidor,
sin tiempo para atender .

Se nos escapa el dominio estabilizador de nuestro yo.
La paz llega si sabemos comprender.
Hay en cada persona un mundo propio,
que nos requiere para comportarnos
fraternal y libremente con los demás.

Podemos darnos a todos sin apegos sufridores,
cuando los queremos por sí mismos,
sin posesividad.
Ningún otro es propiedad de nadie.

Y, entonces, yo puedo ser propiedad de todos,
sin esclavitud.
Tocas entonces la medida de tu ser a imagen de Dios.
Lo tienes todo y nada te falta.

Entonces sí que comprendes al otro,
lo aceptas , lo quieres, no para ti como cosa,
sino por él , valioso y libre como tú.
Al andar fuera, sin reposo, te pierdes
en búsqueda ansiosa de “cosas”.

Las cosas son lo que son. Te gratifican ciertamente,
muy legítimamente, pero sin apearte
de tu libre, amorosa y agradecida dignidad.
La contaminante agresividad,
el prepotente avasallamiento político,
el consumismo febril,
la inversión de valores con tal de alcanzar dinero, éxito y poder,
ponen al descubierto el agitado embalse del alma colectiva.

La paz personal es base de toda paz.
No hay paz porque no hay conocimiento de uno mismo.
Y no hay conocimiento de uno mismo
porque no hay aceptación propia.
Y no hay aceptación propia
porque no hay aceptación del otro.

Y no hay aceptación del otro porque no hay amor.
Y no hay amor del otro porque no hay respeto ni paz.
Necesitamos la paz.

El niño de Belén, profeta y liberador,
nos da la paz, pero no como el seductor neoliberalismo.
Este nos zarandea, nos estimula,
se nos cuela con mil promesas y expectativas,
pero descuadradas, sin rumbo solidario, sin paz.
“Yo os doy mi paz”, dice el Nazareno.


Fuente: Autor. Benjamín Forcano es sacerdote y teólogo. Dirige el Centro Evangelio y Liberación.

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