15/10/07

Las alternativas energéticas amenazan el futuro, por Leonardo Boff


Corresponde a los que se dedican al pensamiento reflexionar sobre los destinos de la sociedad en que viven y, atrevidamente, también sobre los destinos del planeta y de la humanidad. Digo esto a propósito del nuevo estado de la Tierra producido por el calentamiento planetario, imparable a estas alturas. La gran mayoría no se da cuenta de las consecuencias que sobrevendrán de tal situación empíricamente comprobada.

La primera constatación que importa hacer es que este calentamiento necesita ser calificado. No basta decir que es andrópico, o sea, producido por el ser humano. ¿Qué ser humano? ¿los indios, los esquimales?Necesitamos decir con todas las letras que el calentamiento ha sido producido por aquella porción de hombres que introdujeron la producción industrial hace ya tres siglos, aceleraron el consumo energético, inventaron la tecno-ciencia -que agrede ecosistemas (ecología ambiental), y es inductora de una perversa desigualdad social (ecología social) y devastadora del planeta como un todo (ecología integral)-, y proyectaron la cultura del consumo ilimitado (ecología mental). Hoy son las empresas industriales globalizadas, gigantes de la bioquímica y del agro-negocio e instituciones afines. Son las que más polucionan (solo los USA el 25%) y más resisten a los cambios de paradigma. Si no se alfabetizan ecológicamente y no cambian el rumbo del mundo podrán llevar a la biosfera a un callejón sin salida, desastroso.

La segunda constatación, por más desafiadora que sea, es sencillamente ésta: como estamos no se puede continuar. Estamos obligados, si queremos salvar al planeta y a la humanidad, a imaginar e inventar otro modo de convivir, de producir para toda la comunidad de vida, de distribuir los bienes necesarios, de consumir responsable y solidariamente, y de tratar los residuos. Necesitamos -como enfatiza la Carta de la Tierra- «un modo sostenible de vivir», porque el vigente, como ha sido comprobado matemáticamente, ya no es sostenible para dos tercios de la humanidad. Esto quiere decir que todas las alternativas energéticas que se están poniendo en marcha para construir un Arca de Noé salvadora del sistema imperante, escamotean lo esencial de la cuestión. Por sí solas no nos salvarán del diluvio. Dentro de decenas de años van a mostrar su ineficacia, lo que provocará la maldición de la humanidad sobre nuestra generación. Dirán: «estaban avisados y sabían, pero prefirieron la ceguera voluntaria y nuestra perdición, para garantizar un camino que les daba beneficios».

El memorando Bush-Lula prevé una producción masiva de etanol, sea de caña (Brasil) sea de maíz (USA). Actualmente Brasil produce 17.500 millones de litros de alcohol. Con la utilización de 90 millones de hectáreas cultivables podrá llegar a producir 110.000 millones de litros, pudiendo controlar el 50% del mercado mundial. La afirmación de que es una energía limpia es incompleta. Es limpio sólo su uso en los automóviles. Pero su proceso de producción es contaminante porque incluye fertilizantes, transporte, almacenamiento, máquinas y liberación de nitrógeno, que contamina poderosamente las aguas y, al transformarse en ácido nítrico, produce lluvias ácidas, dañinas para los bosques. Ojalá no ocurra en Brasil lo que ocurrió en Malasia: un 87% de deforestación, expulsión de los campesinos y tierras sustraídas a la producción de alimentos.

Para salvarnos importa rediseñar todo el proceso productivo, adecuarlo a cada ecosistema, valorando todo lo que la humanidad inventó para sobrevivir, desde los sistemas agropastoriles y agroecológicos hasta la moderna nanotecnología con sus inmensas posibilidades de enfriar el planeta.


Más información sobre Leonardo Boff en su web



Fuente: Koinonia

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Cristóbal Cervantes
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