29/4/09

Nuevo modelo de sociedad, por Frei Betto

Cuando participé en el Foro Económico Mundial para América Latina, el 15 de abril, en Rio de Janeiro, pregunté: ante la actual crisis financiera, ¿se trata de salvar al capitalismo o a toda la humanidad? La respuesta es aparentemente obvia. ¿Por qué entonces el adverbio de modo? Por una sencilla razón: no son pocos los que creen que fuera del capitalismo la humanidad no tiene futuro. ¿Pero acaso tuvo pasado?

En cerca de 200 años de predominio del capitalismo el balance es excelente si consideramos la calidad de vida del 20% de la población mundial que vive en los países ricos del hemisferio norte. ¿Y el restante 80%? Excelente también para bancos y grandes empresas. Sin embargo, ¿cómo explicar, a la luz de los principios éticos y humanitarios más elementales, estos datos de la ONU y de la FAO: de seis mil quinientos millones de personas que habitan hoy el planeta, casi cuatro mil millones viven por debajo de la línea de pobreza, de los cuales mil trescientos millones por debajo de la línea de la miseria. Y 950 millones sufren desnutrición crónica.

Si queremos sacar algún provecho de la actual crisis financiera debemos pensar en cómo cambiar el rumbo de la historia y no sólo cómo salvar empresas, bancos y países insolventes. Debemos ir a la raíz de los problemas y avanzar lo más rápidamente posible en la construcción de una sociedad basada en la satisfacción de las necesidades sociales, de respeto a los derechos de la naturaleza y de participación popular en un contexto de libertades políticas.

El desafío consiste en construir un nuevo modelo económico y social que ponga las finanzas al servicio de un nuevo sistema democrático, fundado en la satisfacción de todos los derechos humanos: el trabajo decente, la soberanía alimentaria, el respeto al medio ambiente, la diversidad cultural, la economía social y solidaria y un nuevo concepto de riqueza.

La actual crisis financiera es sistémica, de civilización, y exige nuevos paradigmas. Si el período medieval tuvo como paradigma la fe y el período moderno la razón, el posmoderno no puede cometer la equivocación de erigir el mercado en paradigma. Estamos todos en medio de una crisis que no es solamente financiera, sino también alimentaria, ambiental, energética, migratoria, social y política. Se trata de una crisis profunda, que pone en jaque la forma de producir, comerciar y consumir. El modo de ser humano. Una crisis de valores.

Desacelerado el marasmo financiero, es inútil que los gobiernos traten de convertir el dinero del contribuyente en tabla de salvación de conglomerados privados insolventes. La crisis exige que se encuentre una salida capaz de superar el sistema económico que agrava la desigualdad social, favorece la xenofobia y el racismo, criminaliza los movimientos sociales y genera violencia. Sistema que se empeña en priorizar la apropiación privada de los beneficios por encima de los derechos humanos universales, la propiedad privada por encima del bien común, e insiste en reducir a las personas a la condición de consumidores y no en promoverlas a la dignidad de ciudadanos.

Hay que transformar la ONU, reformada y democratizada, en un foro idóneo para articular las respuestas y soluciones a la crisis actual. Urge implementar mecanismos internacionales de control del movimiento de capitales, de regular el libre comercio, de poner fin a la supremacía del dólar y a los paraísos fiscales, y asegurar la estabilidad financiera a nivel mundial.

No encontraremos salida si no nos damos cuenta de que nuevos valores deben ser rigurosamente asumidos, como volver moralmente inaceptable la pobreza absoluta, en especial bajo la forma de hambre y desnutrición. Es necesario construir una cultura política de compartir los bienes de la Tierra y de los frutos del trabajo humano, y pasar de la globocolonización a la globalización de la solidaridad.

Las Metas del Milenio, y en especial los siete objetivos básicos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, de 1995, deben servir de base a un pacto para una nueva civilización: 1) Escolaridad primaria universal. 2) Reducción inmediata del analfabetismo de adultos en un 50%. 3) Atención primaria de salud para todos. 4) Eliminación de la desnutrición grave y reducción de la moderada en un 50%. 5) Servicios de planificación familiar. 6) Agua potable al alcance de todos. 7) Créditos a bajo interés para empresas sociales.

La experiencia histórica demuestra que el hacer efectivas esas metas exige transformaciones estructurales profundas en el modelo de sociedad que predomina hoy, de modo que se puedan reducir significativamente las profundas asimetrías entre naciones y las desigualdades entre personas.

Frei Betto es autor, junto con Luis Fernando Veríssimo y otros, de "El desafío ético", entre otros libros.

Fuente: Adital. Traducción de J.L.Burguet
Frei Betto es escritor y asesor de movimientos sociales

Ya son cinco millones, por Marc Vidal

Que el desempleo se dispara hasta el 17,36% y supera los cuatro millones de parados, 802.800 más que en diciembre parece no ser suficientemente dramático para que este país reaccione. Aun hace falta más. No se preocupen que lo tendrán. Nadie puede ya detener el desastre que supone esta bola de nieve y más cuando de esa cifra, 766.000 provienen de la destrucción de empleo directo. Además los que nos gobiernan están más preocupados en no recibir una derrota humillante en las europeas que en gestionar esto con responsabilidad. De ahí que sigan intentando hacernos creer que nuestros males son globales y que en las cumbres internacionales nos van a dar algún elixir que se ventile nuestro paro de un zarpazo. En el caso de que al resto del mundo le importara lo que diga Zapatero, la verdad es que no servirá de nada ya que la falta de capacidad de nuestra economía impedirá que nos podamos enganchar al carro de la recuperación global, cuando ésta se produzca, al mismo ritmo de otros Estados más preparados en ese entorno global.

Pues atentos porque la cosa es mucho más seria de lo que aparenta. Recordad que la nueva metodología que emplea el Instituto Nacional de Estadística para realizar la encuesta deja fuera a 600.000 desempleados que anteriormente si se consideraban. Un buen número de personas registradas en el INEM, cobrando la prestación por desempleo, pero que por realizar trabajos no remunerados para su familia no se incluyen en la EPA. El actual sistema les considera "trabajos no remunerados a tiempo parcial". ¿Os suena de cuando decíamos que este país tenía 4,5 millones de parados y el gobierno decía 3,5? Usando ese método mucho más fiable, ahora la suma se elevaría en realidad a 4.610.000 a los que hay que sumar los afectados por los Expedientes de Regulación de Empleo temporal. Estos cobran igualmente un subsidio, pero no cuentan para el dato final.

Por todo esto es un insulto a la inteligencia que el mayor Plan Estratégico del gobierno para salir de la crisis de empleo sea un montón de obras sin valor de finalidad dispersa y sin objetivos estratégicos establecidos previamente, de vigencia temporal absurda y de impacto limitado sobre la creación de puestos de trabajo como queda explicitado en los datos. Es para meterlos en una isla desierta a todos. Resulta que el ente público que elabora el listado de la operativa estructural es el municipal y lo hace de un modo descoordinado y de carácter puntual.

España crea mucho empleo en tiempos de bonanza y destruye como nadie cuando se acerca una crisis. Nuestro modelo productivo es de bajo valor añadido y extraordinariamente sensible a la demanda. Pues, mientras se destruya empleo a este ritmo, que nadie espere una mejora de la demanda interna. El consumo se frena y con él la inversión privada, por lo que la actividad crediticia aun se reducirá más. Es sencillo de entender. Como el valor de la garantía es el inmobiliario y la capacidad de repago del acreditado son los valores básicos para conceder hipotecas, estas no se darán puesto que los dos condicionantes están quebrados. El endurecimiento de los estándares de crédito tendrá un efecto adicional de presión sobre el precio de la propia vivienda y sobre la capacidad adquisitiva de los ciudadanos. Al final desemboca en parada técnica y en nula capacidad de reacción a medio plazo. ¿Dónde están las ayudas para las nuevas empresas? Otro día hablaremos de eso que es como para emigrar.

Pero vamos al tema de hoy. En 2010 muchos de estos que aun siguen obviando lo que sucede descubrirán que significa eso que ahora se llama “tensiones sociales” y que por entonces se llamará, “enciérrate en casa temprano”. Un 29% de los extranjeros legales en España se encuentran en paro. Más de un millón de personas que se debe sumar a otro millón de ciudadanos extranjeros en condiciones de trabajar que ni están ni se les espera en el mercado laboral. Menudo polvorín que estos “progresistas” de segunda están alentando. Resulta que, con su despreocupada actitud y sus discursos vacíos del “de esta crisis se saldrá con lo social” están dando pista a los grupos xenófobos y racistas que ya cargan sus armas más populistas.

Ha llegado el momento de la verdad. La precrisis está a punto de terminar y la crisis de verdad ya asoma. A mediados de año veremos su rostro con cierta claridad y a finales, como hemos dicho desde hace tiempo, la hostia va a ser bonita. Se acabó el tiempo de hablar y ser ineficaz. La gestión de los recursos existentes pronto impedirá regalar millones de euros a todo Dios. El Estado de excepción económico no es otra cosa que apartar a los políticos de la dirección de todo esto y dejar que nos saquen del hoyo verdaderos profesionales ajenos a las ideologías. Un gran pacto de Estado será imprescindible pero sólo será útil si lleva implícita la gestión por parte de economistas objetivos. Ya no sirve la izquierda ni la derecha. Zapatero puede decir misa pero los subsidios ya no ayudan. Cada euro que se gasta en pagar un día de paro es un euro que se deja de gastar en crear empleo. Reflotar este país va a ser tan duro que muchos no lo verán. Es momento de asesinar las ideologías, es momento de sumar. Y es que digan lo que digan los datos son muy jodidos. Ellos hablarán de que pinta bien, que estamos en el buen camino, que el paro remitirá y que las medidas del gobierno empiezan a dar resultados. Nada, puro maquillaje que se aprovecha de una incultura económica cultivada por los habitantes de este país y que así nos va.

Fijaros, maneras de explicar las cosas y que nadie comenta. Dado que la productividad debe estar creciendo en torno al 2% atendiendo a esas cifras de aumento de paro (a menor empleo mayor productividad) esto significa que la economía habrá caído en el primer trimestre del año alrededor de un 4%. Desde la postguerra España no decrecía a esa velocidad. Los datos son los que son y las fórmulas econométricas no mienten, además, puedo soportar más insultos, llevo cuatro años así.

Pero lo peor ya no son las cifras sino la manifiesta indigencia intelectual de quienes deberían encontrar fórmulas para sacarnos de este barrizal. Es que hace solo 2 meses, uno de los ministros más cómicos de este país, descartaba por activa y por pasiva que llegásemos a los cuatro millones de parados. Solo hace dos meses Corbacho tildaba de interesados en derrocar al gobierno a quienes decían que los cuatro millones ya estaban superados. ¿Qué datos maneja este gobierno? ¿Con que material trabajan para encontrar soluciones? ¿Qué toman para desayunar? ¿Sabían que ya vamos segundos en la liga mundial de países con mayor tasa de desempleo? Nos supera Sudáfrica con un 21%, pero no se preocupen, tenemos los mejores entrenadores para acabar líderes a final de la liga.

Fuente: Blog del economista Marc Vidal

Vídeo: Keny Arkana - 5ème soleil (Quinto sol), sub. español

El 17 de junio de 2008 publicamos el primer vídeo de Keny Arkana, llamado La Rabia, decíamos así:

"Vivimos unos tiempos en los que la sociedad capitalista se desmorona y puede arrastrar con ella al mundo entero. Las crisis se suceden, crisis alimentaria, crisis energética, crisis ambiental..., los primeros que pagan, como siempre, son los últimos eslabones de la cadena. Hay una juventud que se rebela, y usa la música como medio de expresión. Esta joven rapera francesa grita en esta canción la rabia de los que no nos conformamos, de los que seguimos teniendo esperanza en un mundo mejor.",

hoy tendríamos que añadir que la letra de esta canción es digna de leer, fusiona la lucha social con la espiritualidad, el propio título de la canción hace referencia a las culturas de las tribus nativas americanas Maya, Cherokee, Tayta, Xingue, Hopi, Inca, Seneca, Inuit y Mapuche, según su cultura la conciencia de la humanidad evoluciona del primer al sexto sol, nos encontramos viviendo actualmente bajo el Quinto Sol de conciencia pero a punto de alcanzar el Sexto Sol. Este último nos traerá una nueva conciencia y, con ella, una transformación fundamental de nuestro mundo.


Si no puedes ver este vídeo pulsa este enlace

Más información de Keny Arkana en Wikipedia

26/4/09

El camino más corto hacia el fracaso, por Leonardo Boff

De las muchas reflexiones acerca del colapso del sistema neoliberal, tres despuntan con claridad. La primera es que para salvar el Titanic que se hunde no bastan correcciones y regulaciones del sistema que naufraga. Se necesita otra ruta que evite el choque con el iceberg: una producción que no se rija solamente por la ganancia ni por un consumo ilimitado y excluyente. La segunda, no valen rupturas bruscas con la ilusión de que nos transportarían a otro mundo posible, pues seguramente implicarían el colapso total del sistema de convivencia con incontables víctimas, sin tener la seguridad de que de las ruinas fuera a nacer un orden mejor. La tercera, la categoría sostenibilidad es el eje de cualquier intento de solución. Esto significa: el desarrollo necesario para el mantenimiento de la vida humana y para la preservación de la vitalidad de la Tierra no puede seguir las pautas de crecimiento hasta ahora vigentes (ojo al PAC de Dilma Rouseff). Es demasiado depredador del capital natural y parco en solidaridad generacional presente y futura. Es necesario encontrar un equilibrio sutil entre la capacidad de aguante y de regeneración de la Tierra con sus diferentes ecosistemas y el pretendido desarrollo necesario para asegurar el buen vivir humano y la continuidad del proyecto planetario en curso, equilibrio que representa la nueva e irreversible fase de la historia.

Esta diligencia necesita acoger la estrategia de la transición desde el paradigma actual, que no garantiza un futuro sostenible, a un nuevo paradigma, construido por la cooperación intercultural, que signifique un nuevo ajuste entre economía y ecología en la perspectiva del mantenimiento de la vida en la Tierra.

¿Dónde veo el gran cuello de botella? En la cuestión ecológica. Apenas está siendo citada en passant en las agendas políticas que buscan la superación de la crisis. En la reunión del G-20 el día 2 de abril en Londres, el tema no influyó en la formulación de los instrumentos para ordenar el caos sistémico. No se trata solamente del calentamiento global, el más grave de todos, sino también del deshielo, de la acidez de los océanos, de la desertización creciente, de la deforestación de grandes zonas tropicales y de la aparición del planeta-favela, a causa de la urbanización salvaje y del desempleo estructural. Y más todavía: la revelación de los datos que muestran la insostenibilidad general de la propia Tierra, cuyo consumo humano ha sobrepasado en un 30% su capacidad de reposición.

Una naturaleza devastada y un tejido social mundial dilacerado*desgarrado por el hambre y por la exclusión anulan las condiciones para reproducir el proyecto del capital dentro de un nuevo ciclo. Todo indica que los límites de la Tierra son los límites terminales de este sistema que ha imperado durante varios siglos.

El camino más corto hacia el fracaso de todas las iniciativas que buscan salir de la crisis sistémica es esta desconsideración del factor ecológico. No es una «externalidad» que se pueda tolerar por ser inevitable. O lo situamos en el centro de cualquier solución posible o tendremos que aceptar el eventual fracaso de la especie humana. La bomba ecológica es más peligrosa que todas las bombas letales ya construidas y almacenadas.

Esta vez tenemos que ser colectivamente humildes y escuchar lo que la propia naturaleza, a gritos, nos está pidiendo: renunciar a la agresión que el actual modelo de producción y consumo implica. No somos dioses ni dueños de la Tierra sino sus criaturas y sus inquilinos. Bellamente termina Rose Marie Muraro un libro que será publicado en breve por la Editorial Vozes: Queriendo ser Dios, ¿por qué?: «Cuando hayamos desistido de ser dioses podremos ser plenamente humanos, que aun no sabemos qué es, pero que intuíamos desde siempre».

Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor
Fuente: Koinonia

Mensajes, mensajes... es época de lanzamiento continuado de mensajes, por Santiago Niño Becerra

(Por continuar utilizando la misma dialéctica). ¿Y si esa historia del ‘poli bueno – poli malo’ con el Presidente del Gobierno como árbitro fuese un montaje?, ¿y si esos desencuentros entre el Señor Ministro de Trabajo y el Señor Gobernador del Banco de España con el Presidente del Ejecutivo imponiendo paz y orden no fuese más que una escenificación para concienciar a la ciudadanía de que las cosas están mal, verdaderamente mal, y que se van a poner muy, pero que muy requetemal?. Desapasionadamente: la actividad económica en general está cayendo, en todas partes, más, proporcionalmente aquí; más, proporcionalmente, más va a caer aquí. (Ser economista supone que la gente te cuente cosas: propietarios de tiendas que desde hace tres días no venden ni una cerilla; gente con contrato temporal que no se lo han renovado; personas a las que ‘su entidad financiera’ les ha retenido 24 horas un cheque emitido por el Banco de España; personas a las que abiertamente se les ha amenazado con el despido si no aceptaban esto y aquello; empresas que, para ganar un concurso, han tenido que presentar presupuestos perdiendo mucho dinero confiando que mañana puedan colar un ajuste; gastos de funcionamiento ineludibles que no son realizados; revisiones de precios a la baja realizadas sobre la marcha; relaciones comerciales anuladas por desconfianza hacia la viabilidad de clientes con décadas de historia en la contabilidad de quien anula; …)

Todo eso va a tener muchas consecuencias, muchas, pero de cara a ese enfrentamiento ya comentado, una va a sobresalir por encima de todas las demás: la caída de la recaudación fiscal, es decir, el hundimiento de los ingresos públicos.

Todos los planes de estímulo / ayuda / salvamento que se están poniendo en marcha aquí y allá parten, de una u otra manara, de recurrir a la deuda pública dando por supuesto que alguien la comprará (ya hemos hablado de esto); bien, pero independientemente de eso, de entrada habrá que ajustar a la baja el gasto público en función de esos ingresos públicos que, pienso, van a reducirse en vertical. Ajustar a la baja: reducir, OK, y, ¿qué se reduce?.

Ahora sigue lo que pienso que el Gobierno -los Gobiernos- hará (claro, claro, es lo que yo haría, sí; entonces pienso que es lo que el Gobierno -los Gobiernos- decidirán). De entrada un supuesto: pienso que el ‘agujero suma’: la suma de los agujeros nacionales, es enormísimo, muchísimo mayor de lo que se está diciendo, supongo que se conoce su dimensión con un error menor del 5%, supongo que no se conoce exactamente qué es malo y qué es bueno, pero que se tiene una idea muy aproximada, y supongo que se tienen estimaciones muy reales de cómo va a evolucionar la economía -las economías-.

Bien, supongo que ya han sido tomadas dos decisiones inmutables: 1) no se van a formar colas a las puertas de las entidades financieras: lo que pasó en la Gran Depresión y lo que empezó a suceder con Northern Rock no va ahora a pasar, 2) una cantidad de dinero mínima, de supervivencia, va a ser entregada a toda persona que la necesite. De lo primero ya hablaremos otro día, vamos a centrarnos en lo segundo que es el motivo de este. Y, ¿qué es lo segundo?, pues nada más y nada menos que el modelo de protección social.

El modelo de protección social se va reducir, y se reducirá al margen de disquisiciones filosóficas neoliberales: por falta de pasta. En la sanidad habrá falta de recursos, ajustes presupuestarios, reducciones de servicios que ahora son prestados, disminución de personal, puede que implantación del copago. En lo tocante a las pensiones, se pinte como se pinte, se distribuyan como se distribuyan, y se calculen como se calculen, su monto total caerá, es decir, la cantidad total destinada a pensiones bajará. Por lo que respecta a las prestaciones por desempleo, pura y simplemente, disminuirán. En el saco ‘subvenciones varias’ habrá una disminución épica. Y en Educación ajustes significativos ¿copago, también?.

En esa identidad (no es una ecuación) ‘menos pasta – menores gastos’, pienso que al trinomio ‘prestación por desempleo – pensiones – salario mínimo’ se le acabará dando un tratamiento homogéneo: fijar un cantidad mínima e idéntica para todas/os las/los beneficiarias/os, una especie de subsidio de subsistencia que puede adoptar mil y un nombres y mil y un colores. ¿Y a quiénes les correspondiera más teniendo en cuenta lo que han cotizado?, pues tendrán que aguantarse: será una de las consecuencias de la crisis sistémica que nos está llegando, del cambio sistémico a que dará lugar.

Será consecuencia directa de la falta de ingresos públicos, y en la operativa del subsidio influirán elementos difíciles hoy de calibrar. La esperanza de vida, pienso, no va a aumentar, sino todo lo contrario: va a disminuir: a medida que el gasto en sanidad vaya reduciéndose y a medida que la alimentación de la población vaya empeorando como causa de la caída de la renta media las personas, de media, vivirán un menor número de años, por lo que esas previsiones sobre el envejecimiento de la población no se cumplirán, lo que demostrará como no cierta la necesidad de aumentar la población (entre otras razones porque la productividad se disparará).

Además, las revalorizaciones de tales subsidios, continúo pensando, serán calculadas en función del avance en la productividad, no de ningún deflactor, entre otras razones porque la inflación y la deflación van a dejar de ser un problema: van a dejar de existir (otro día también hablaremos de esto). El ahorro de quienes puedan ahorrar (una muy reducida porción de la población: los insiders) será fundamental per se, un ahorro, sigo pensando, no tanto vinculado a unos mercados de valores cada vez menos especulativos, como relacionado con el rendimiento de las corporaciones a las que esas personas se hallen profesionalmente vinculadas. Muy diferente a como todas estas cosas funcionan en la actualidad, ¿verdad?.

Bien, pues, lo que pienso es que todo esto es lo que hay detrás de esa aparente tensión entre el Banco de España y el Ministerio de Trabajo con el Presidente del Gobierno del reino haciendo de árbitro: se está dibujando el camino futuro y acostumbrando a la población a unos cambios que, inevitablemente, van a producirse. No hay más.

(Mientras, las promesas y esperanzas: el Q3: dicen que empezará a fabricarse en el 2011: ¡pero si ese año será el peor de toda la crisis!; paz regional: pasta para Cataluña: ¡pero si no habrá!. Da lo mismo: lo importante es pensar que sí: que sí Q3, que sí pasta para Cataluña. ¿En qué me baso?, por ejemplo, y por no citarme a mi mismo, en las últimas previsiones del FMI).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Fuente: La Carta de la Bolsa

Más cemento, que es la crisis, por José Manuel Naredo

Nuestro país está muy castigado por el cemento. España ha venido siendo durante más de un lustro el primer país en consumo de cemento de Europa y el quinto del mundo, llegando a doblar el de países con mayores poblaciones y/o territorios, como Francia y Alemania. Durante los últimos años del auge han estado cayendo sobre la geografía hispana una media aproximada de diez toneladas anuales de hormigones y mezclas por hectárea. Y, para colmo, cuando los excesos del cemento han alimentado hasta el límite el endeudamiento y la crisis actual, el Gobierno sugiere echar todavía más para combatirla. Pues para suplir la caída del cemento asociado al ladrillo, el Gobierno pretende “acelerar” las obras públicas contenidas en un Plan de infraestructuras y transportes que se revela cada vez más sobredimensionado e impropio de la presente fase de declive.

Semejante proceder, unido al gran peso de la construcción en la economía española, sería incomprensible si no estuviera asociado al enorme poder de los intereses vinculados a este sector, que vienen operando desde el franquismo, pues el negocio de las obras públicas ha estado, y sigue estando, vinculado al manejo oligárquico de concesiones, recalificaciones y contratas. A diferencia de la agricultura y de la industria, el sector de la construcción ganó peso y se vio reforzado por la expansión de la actividad inmobiliaria desde la adhesión de España a la UE. Tras un proceso de fusiones, el núcleo central de este sector está hoy constituido por un puñado de grandes empresas, casi todas ellas enraizadas con la oligarquía franquista, que completan el negocio de la obra pública con el de contratas a largo plazo de servicios de mantenimiento, limpieza, recogida de basuras, etc. La continuidad en el cambio, propia de la llamada Transición política, hace que se siga operando sin tapujos una descarada connivencia entre estas empresas y los políticos de los dos principales partidos. Así lo atestigua, por ejemplo, el hecho de que el director de la Oficina Económica del Gobierno de Rodríguez Zapatero pasara a convertirse en presidente de la patronal de grandes empresas de construcción, la Sociedad de Empresas de Obras Públicas de Ámbito Nacional (SEOPAN).

La indefensión de los ciudadanos ante semejante neocaciquismo es manifiesta. Sin contar para nada con los ciudadanos, nos hemos tenido que tragar, y tendremos que pagar, un aquelarre de obras y megaproyectos de dudoso interés social. Madrid ha ejemplificado bien tal estado de cosas. Además de ser la única ciudad del mundo que llegó a contar con doce tuneladoras de gran sección funcionado a la vez, ahora el flamante ministro de Fomento ha acordado con la presidenta regional acometer dos megaproyectos de gran impacto ecológico y escaso interés social: cerrar la M-50 y hacer un nuevo aeropuerto privado, cuando apenas se acaba de ampliar el actual. Por lo que se ve, las semillas razonables de pensamiento siguen cayendo en suelo de cemento, aunque la crisis pida a gritos evitar el despilfarro y priorizar y consensuar mejor el gasto público.

José Manuel Naredo es Economista y estadístico

Fuente: Diario Público

24/4/09

Reflexiones acerca de la crisis económica, por Salvador Juncà

Nota previa: No suelo publicar artículos tan largos en el blog, con éste hago una excepción porque el artículo es, en mi opinión, excepcional.

No sé si la actual situación de crisis en que está sumida nuestra economía tiene mucho que ver con la dimensión espiritual atribuida a la naturaleza humana. Pero a mí me parece que de un fenómeno como este, que afecta tan profundamente a nuestra supervivencia colectiva, podemos extraer lecciones para nuestro potencial de crecimiento interior. Intentaré, pues, enumerar algunas de las reflexiones que me ha sugerido la actual crisis económica sin pasar por la descripción de su desarrollo que me parece suficientemente conocida.

En primer lugar, cuesta entender hasta qué punto nos ha afectado esta situación que parece habernos cogido por sorpresa. O quizá es que ya nos iba bien pensar que estábamos instalados en la definitiva superación de las crisis cíclicas del capitalismo. En cualquier caso, el sistema se aguantaba (y todavía se aguanta) por el consumo creciente, tanto si es necesario como irracional. Los que levantaban sus voces críticas eran sospechosos de izquierdismo antisistema y nadie importante los había escuchado.

Quizá nadie escuchaba porque todos, poco o mucho, íbamos en el mismo barco. La mayoría habíamos creído de una u otra forma que la economía financiera en que vivíamos era incuestionable. Este disparate de ganar dinero, de endeudarnos por encima de nuestras posibilidades, de pedir créditos a largo plazo para los gastos corrientes y tantos otros mecanismos, al final se han manifestado perversos y han hecho explotar la burbuja.

Y aquí ha fallado el necesario liderazgo de los gobernantes. Han fallado los principales operadores económicos, al límite de la ética o algunos fuera de toda ética. Han fallado alternativas reales para un sistema frágil. Todos hemos reaccionado con miedo y conservadurismo. Y muchos, quizás muchos de nosotros, hemos pasado por alto los análisis que mostraban cómo el sistema acentuaba la diferencia entre ricos y pobres y era, a largo plazo, netamente insostenible. Ha fallado, pues, la responsabilidad sobre nuestra propia supervivencia y dejamos así deudas por pagar a las generaciones futuras.

Es importante puntualizar que también han fallado algunos dogmas intocables en el mundo económico, que actúan con la fuerza ideológica de las religiones tradicionales. Por ejemplo, el dogma del mercado libre autorregulado, el de la necesidad de crecimiento ilimitado, el dogma según el cual los activos inmobiliarios no pierden nunca valor, el de la necesaria retirada del Estado para no interferir en la eficiencia del mercado, etc. De hecho estamos viendo ahora el retorno de algunos viejos tabús: nacionalizaciones (horror! ), intervenciones del Estado en el sistema bancario, llamada urgente a un “regulador global”, vuelta a Keynes, y quién sabe qué más. Es el descrédito del neoliberalismo lo que nos tenía que salvar.

Por otra parte, me preocupa la falta de sensibilidad de los actores económicos hacia los problemas de sostenibilidad de la actual forma de supervivencia humana. Ante la limitación de los recursos, de los problemas irresolubles de desigualdad, de la bomba de relojería que representa la explosión demográfica, del cambio climático, y otras complejidades a que se enfrenta la economía global, pensar en volver a lo mismo de siempre es como esconder la cabeza bajo el ala.

Cuando los grandes gestores políticos y económicos hablan de recuperación en un año o quizás dos, ¿tienen claro qué se recupera? ¿Nuestro nivel de consumo? ¿Nuestra industria automovilística basada en combustibles y tecnologías obsoletas? ¿Más negocios inmobiliarios de segundas y terceras residencias en nuestro agotado litoral mediterráneo? ¿Más petróleo y materias primeras para los países emergentes? ¿Más desigualdad, más falsos reclamos para la inmigración? ¿Más hambre y pobreza? Para algunos la crisis es sólo un tropiezo en un camino único e invariable. Un camino conocido y que incluye todo lo anterior. ¿Es así como piensan estrenar la entrada a lo que se anuncia como “Sociedad de Conocimiento”?.

Precisamente, nuestra situación cultural es la de haber empezado una etapa diferente en la historia adaptativa de la supervivencia humana. Los especialistas la denominan de distintas maneras, como por ejemplo “Sociedad del Conocimiento”. Es todo el sistema surgido de la etapa “industrial” que empezó en la Época Moderna, el que está en crisis. ¿Y qué significa este cambio cultural que casi no percibimos? Pues quiere decir, entre otras cosas, que las tecnologías de la información y de la comunicación facilitan una economía basada en la creación continua de conocimientos que acaban siendo la base de la creación de riqueza. Hoy día el poder no lo dan tanto la posesión de materias primas, o las fuentes de energía, o el sistema productivo (fábricas) como pasó en el siglo XIX i gran parte del XX. Hoy es el conocimiento la fuente de dominio y el patrimonio principal de las empresas.

Pero no sólo son las ciencias y las tecnologías las que cambian constantemente sus conocimientos, en nuestra sociedad llamada “avanzada”. Lo que cambia también es la forma de organizarse y relacionarse, cambian las instituciones y también las costumbres y los valores. ¡O no! Quizás no somos tan ágiles a la hora de adaptarnos a una inédita situación de cambio continuo. Y es entonces cuando todo rechina. Fijémosnos en los siguientes ejemplos: las instituciones no son adecuadas. Efectivamente, una de las causas de la crisis actual es la inoperancia de la regulación financiera de los E.E.U.U. fruto de políticas liberales que van de Reagan a Bush, así como la quiebra de las empresas calificadoras o de “rating”. Tenemos tecnología para cambiar el mundo (las famosas TIC) pero el mundo está anticuado, dividido en naciones contrapuestas. Somos globales, pero sin leyes ni tribunales globales. Un poco como en el salvaje Oeste...

Otro ejemplo: las formas de trabajo, de organización sindical, de jerarquización de las empresas, de derechos sociales asegurados, son propias y coherentes con la sociedad industrial. Pero todavía hemos de encontrar (¡y de imaginar!) cómo ha de ser todo esto en la nueva economía que se nos viene encima. Y ya no digamos cómo es de inadecuado nuestro mundo de creencias y valores. Me refiero a nuestra “fe” en los dogmas intocables del Mercado que he citado anteriormente y el necesario sistema de valores que comporta: el individualismo, la competencia, el afán de lucro, etc. En conjunto, da la impresión de que vamos mal equipados para salir de la crisis y que vamos mal equipados para sobrevivir en el nuevo mundo económico global. La crisis sería al mismo tiempo, una típica crisis cíclica del sistema y también un síntoma de un cambio más grande, de largo abasto, quizá como lo fueron la revolución neolítica y la revolución industrial.

Si seguimos esta línea de reflexión, podemos preguntarnos con qué contamos para enfocar esta nueva situación cultural que llamamos Sociedad de Conocimiento. El inventario de fuerzas es más bien escaso. Disponemos de un cerebro forjado por la evolución, sólo preparado para situaciones sencillas de hace cuarenta mil años. De aquí vienen nuestras reacciones de miedo visceral a lo desconocido, de huída o entrada en oportunidades de negocio mal percibidas, del recurso a la violencia contra el competidor, de ignorar los cambios lentos en beneficio de las soluciones inmediatas, y tantos otros automatismos inconscientes que dibujan un estado de conciencia muy limitado.

Disponemos por otra parte de una cultura basada en el desarraigo del sentimiento colectivo, el cual nos deja solos ante la angustia de nuestro propio vacío que queremos llenar con cosas y más cosas sin conseguirlo nunca. Y, por descontado, nuestra cultura nos prepara para repetir esquemas conocidos pero no para el cambio a la innovación. No es raro que hablemos tan repetidamente de crisis de valores y que nos preguntemos si la economía ha de ser compatible con la honestidad, con la limitación de beneficios, con el esfuerzo y el estudio, con asumir responsabilidades sociales, con la renuncia a las hipotecas sobre el futuro, con la consideración de que formamos parte de un sistema complejo que sobrepasa en mucho a nuestra tribu.

Pero si bien esta crisis económica y moral parece nueva y con recovecos mal delimitados, el pensamiento sobre sus protagonistas y sus problemas es de origen ancestral. Vale la pena repasar la sabiduría de las tradiciones espirituales de todos los tiempos a la búsqueda de una mayor comprensión. De hecho, hace siglos que hacemos oídos sordos a las advertencias de los grandes maestros del pensamiento y del espíritu cuando nos avisan de que nuestra naturaleza, si bien nos arroja a la satisfacción inmediata y constante de nuestros deseos, quizá de alguna manera puede ser reeducada hacia actitudes compasivas y solidarias. Nos dicen que la realidad puede ser considerada de forma gratuita y no interesada. Nos enseñan a salir de nuestra egocentración, que es fuente de sufrimiento, para tomar conciencia de nuestra profunda unidad con los otros y con el mundo. Podemos resumir diciendo que todas las corrientes espirituales nos llevan a un cambio en profundidad de nuestra conciencia primitiva y limitada para alcanzar una nueva cualidad en el existir humano, transcendiendo la cerrazón individualista.

La moderna neurociencia nos habla también de la posibilidad de reorientar las redes neuronales, de acceder a estados de conciencia superiores o de la potencialidad creativa de nuestro cerebro para conseguir superar las tendencias y estados de conciencia arcaicos. Quizá no estamos, pues, hablando de cosas diferentes y hemos de pensar y trabajar más seriamente en una evolución necesaria de nuestra conciencia. Las dudas se plantearían quizá en términos de “masa crítica” y de plazos. ¿Es decir, podemos esperar un cambio social a partir del suficiente número de personas capaces de influir en el entorno gracias a su “calidad humana”, fruto de su transformación interior? Y también: ¿estaremos a tiempo de gestionar los necesarios cambios en la estructura económica de nuestro planeta antes que nos hundamos en una catástrofe ecológica o armamentística?

Dicho todo lo anterior, creo que es pertinente preguntarse si las religiones institucionalizadas pueden aportar alguna cosa a la superación de la crisis actual, sobre todo si la consideramos como una situación de crisis de civilización. En mi opinión, si las religiones toman posturas involucionistas, fruto del miedo y del desconcierto, no serán entendidas ni seguidas. Si ofrecen a los hombres y mujeres del siglo XXI sólo su bagaje dogmático, sus cosmovisiones míticas y los valores que de ellas deriven, propios de culturas ya superadas, entrarán en contradicción con la nueva situación. Una sociedad de innovación no se puede someter a un sistema de creencias que bloquea la creación continua de conocimientos. La fe religiosa puesta sólo al servicio de los intereses eclesiásticos, no será tampoco relevante en el nuevo contexto. La adhesión de personas y grupos a un determinado universo religioso por razones de conservación y defensa de identidades colectivas, aún siendo comprensible, no aportará más que problemas de enfrentamientos interculturales.

La antigua función de todas las religiones históricas, consistente en vertebrar ideológicamente y políticamente unas sociedades estáticas de raíz agraria y ganadera, ya no tiene sentido en nuestros días. Ahora es el momento, en cambio, de ofrecer aquellos tesoros de sabiduría que todas las tradiciones espirituales han hecho llegar hasta nosotros, envueltos en lenguaje simbólico, tan potentes a la hora de reclamar la transformación interior de las personas. Esto quiere decir priorizar el acceso a la mística y a los místicos, que siempre han usado los símbolos y los “contenidos” de la fe como instrumentos de auto-conocimiento. Sería necesario que hiciesen transparente el compromiso hacia toda la creación y hacia la práctica un amor activo para transformar desinteresadamente la realidad.

Pero además, en nuestra sociedad postmoderna, no todo el mundo está llamado a trabajarse espiritualmente dentro de una u otra tradición religiosa. La sociedad es laica y para muchos sería necesario disponer de vías y accesos espirituales hacia la calidad humana a la que apuntan las grandes tradiciones de la humanidad pero sin la epistemología mítica que caracteriza las religiones históricas. Porque en definitiva, el crecimiento espiritual, sea religioso o no, se basa en desarrollar conscientemente la atención desinteresada hacia la realidad, en liberarse de la dependencia de poseer poder o bienes materiales y en afinar la vigilancia de nuestro pensamiento, silenciando progresivamente los prejuicios, los hábitos, los intereses egoístas. Es difícil llevar a cabo estas ideas a los programas educativos como es también difícil rescatar a las religiones de sus funciones arcaicas. Pero no creo que aparezcan otros caminos más fáciles al servicio del cambio de conciencia de los hombres y las mujeres de nuestro entorno.

Hemos de reconocer que no será fácil encontrar la síntesis entre la ineludible transformación de las personas, una a una, y unos cambios en los modelos culturales (que necesariamente comportan nuevas soluciones económicas, políticas, educativas) que ayuden a emerger a este nuevo nivel de conciencia más responsable y comprensivo que postulo como salida “sostenible” a largo plazo. Aquí, tanto la sociedad civil (asociaciones, ONG’S...) como las religiones organizadas, podrían aportar estilos específicos de ayuda a personas y a grupos para crecer en la dimensión interior que apuntaba. Los lazos comunitarios sin exclusiones ni exclusivismos, la vivencia de la solidaridad entre y con los que pueden quedar excluidos, la intermediación en conflictos sociales xenófobos, etc. son medios que pienso imprescindibles. Pero no por ellos mismos sino como vehículos de la necesaria transformación de la conciencia y del paradigma cultural.

Para resumir y acabar, pienso que esta crisis, aparte de ser una manifestación de final de ciclo económico expansivo, nos revela la necesidad de una nueva manera de entender y de estar en el mundo. Si el futuro ha de ser sostenible, tendremos que ponernos a trabajar de una vez por todas para nuestra capacidad de expansión espiritual, si quieren decirlo así. Sin que esto signifique una introspección estética o individualista. Ojalá sepamos aprovechar la lección de la crisis.

Este artículo ha sido publicado a la revista Dialogal (Primavera 2009, núm.29 páginas: 8-17, dedicado a las: Lecturas espirituales de la crisis).

Fuente: Centre d'Estudis de les Tradicions Religioses (CETR) - Hacia una espiritualidad laica. Sin creencias, sin religiones, sin dioses

Una nueva humanidad, por Deepak Chopra

La transformación puede a veces ser dramática. No hay mejor ejemplo en la naturaleza para reflejar esto que la metamorfosis. Basta mirar la transformación de una oruga en una mariposa - una transformación increíble en funcionalidad, apariencia, organización de los componentes, y finalidad - pues transforma un gusano de aspecto asqueroso, voraz, inestable y que repta en una criatura delicada, graciosa y voladora.

La transformación puede a veces ser dramática. No hay mejor ejemplo en la naturaleza para reflejar esto que la metamorfosis. Basta mirar la transformación de una oruga en una mariposa -una transformación increíble en funcionalidad, apariencia, organización de los componentes, y finalidad – pues transforma un gusano de aspecto asqueroso, voraz, inestable y que repta en una criatura delicada, graciosa y voladora.

Los biólogos nos dicen que en el interior del tejido de una oruga hay unas células llamadas células imaginativas. Resuenan en una frecuencia distinta. También son tan distintas a las otras células de las orugas, que el sistema inmunitario del gusano piensa que son enemigos e intenta destruirlas. Pero las nuevas células imaginativas siguen apareciendo, y cada vez son más. De repente, el sistema inmunitario de la oruga no puede destruirlas lo suficientemente rápido y se vuelven más fuertes, se conectan entre ellas, hasta que forman una masa crítica que reconoce su misión de llevar a cabo el increíble nacimiento de una mariposa.

En 1969 Margaret Mead dijo: Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos considerados y entregados pueden cambiar el mundo. Ciertamente, es lo único que lo ha logrado. Creo firmemente, junto con muchos otros, que hay una efervescencia evolutiva dentro de los tejidos de la sociedad establecida de hoy día. A pesar del clamor del miedo que prevalece, la avaricia, el consumo desbordado y la violencia expresada a través de los tejidos de la sociedad, hay una unión de las células imaginativas que están revelando un mundo distinto, una transformación, una metamorfosis.

El poeta uruguayo, Mario Benedetti, escribió: ¿Qué pasaría si un día cuando nos despertásemos nos diéramos cuenta que somos mayoría? Yo digo que las células imaginativas dominarían y harían una emerger la mariposa de un mundo de apariencia de gusano.

Esta es la hora del despertar. Grupos de células imaginativas se están agrupando en todos los lugares; están empezando a reconocerse unas a otras; están desarrollando las herramientas de organización para mejorar la conexión, para que la próxima etapa de nuestra sociedad humana se manifieste, para lograr una nueva sociedad que se compararía con la actual como una mariposa a una oruga. Una nueva dimensión de la vida, una sociedad más compasiva y justa, una humanidad con raíces de felicidad y comprensión mutua. Sois células imaginativas; conectaos con las otras, agrupaos, congregaos, y entre todos construyamos una Alianza para una Nueva Humanidad.

Más información: www.anhglobal.org

Fuente: Revista Namaste

Vídeos: El poder de uno. La única tierra

Dos excelentes vídeos de OneEarth.org, breves y directos. Merece la pena verlos.







Visto en el blog SER PENSADOR

23/4/09

Vídeo: La solución no es mirar atrás, por Iñaki Gabilondo



Si no puedes ver el vídeo pulsa este enlace

Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro: “El mundo entero está pendiente de la crisis. Hemos de recordar una vez más que la solución no está en mirar hacia detrás sino en hacerlo hacia delante.

La Conferencia Mundial de Internet que se celebra en Madrid, este vigésimo aniversario de las revolucionarias WWW, la red global mundial, la jornada dedicada a la tierra que es hoy y a cuanto amenaza a nuestro planeta, que es la propuesta de hoy para la ONU siluetean la verdad del mundo en que vivimos y nos obligan a otear el futuro antes de que el futuro nos atropelle.

Todos podíamos suponer que tras la hecatombe financiera y económica, a la vista de que la voracidad de los poderosos había construido un modelo de desarrollo insostenible e insoportable, el buen juicio nos llevaría a disseccionar sin misericordia doctrinas y comportamientos y buscar otro pensamiento en el que apoyarnos: más justo, más humano, más posible…Pues no. No está siendo así.

Y mientras nos vamos despeñando, todos los afanes aquí y en todas partes se orientan a reconstruir lo antes posible la bomba que nos hizo estallar. Estamos recogiendo los pedazos del modelo fracasado con la esperanza de que regrese el delirio de los crecimientos perpetuos, empresariales o individuales, que nuestro planeta no puede resistir y que generan unos desequilibrios sociales sencillamente suicidas.

Pero ni hay debate ni hay reflexión ni intelectual ni política ni social que se enfrente con lo que viene…Ni siquiera que lo esboce que lo proyecte, que lo imagine. Todo es escudriñar entre los escombros. Pero la vieja casa ya nunca será habitable.

Estamos orando a Obama para que haga un milagro pero el mundo no le acompaña con la tensión de una discusión colectiva sobre lo que hemos aprendido y lo que estamos dispuestos a hacer. Bien. Más pronto o más tarde descubriremos que a nuestra espalda no hay salidas. Que en el pasado no están las soluciones sino las raices del problema. Las soluciones las vamos a tener que alumbrar con dolores de parto y también aquí en España.

A propósito. Ejemplo perfecto de desenfoque: la foto del primer gobierno de Aznar como avalista del futuro…Como avalista del futuro con las recetas del pasado, recetas que ya están en la historia como responsables de cebar la bomba que reventó el sistema…”

Fuente: Radiocable.com

La gráfica de la crisis



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21/4/09

PageRank 5 para el blog Espiritualidad y Política.

Page Rank Check

Por causalidad me he enterado de que Google ha subido nuestro pagerank a 5, después de mucho tiempo en 4. Los que saben de esto dicen que es muy importante. El Pagerank es uno de los factores que utiliza Google (y muchas otras webs) para medir la popularidad y la importancia en Internet de una web. Sobre la base 1/10, los mejores blogs que conozco tienen un pagerak 6.

Es decir, a partir de ahora seremos más visibles en la Red, y una buena noticia para todos los relacionados con este blog, resulta que los enlaces del blog con este pagerank parece que es positivo también para ellos.

Para mi personalmente, es una satisfacción. El blog nació hace 2 años, sin ningún interés personal (de promoción del editor del blog), sin interés económico (no tenemos publicidad ni ingresos de ningún tipo por el blog), sin interés por defender ninguna ideología, ya sea política o religiosa, sólo promovemos las ideas, en definitiva, un blog que sólo busca compartir de buena voluntad.

Por otro lado, el número de personas suscritas al blog no para de crecer, hoy estamos en 523. Los lectores online también aumentan, y ahora más con la nueva sección del blog. En fin, noticias de crecimiento continuo del blog.

Gracias a todas y a todos los que leéis el blog, es vuestro.

Saludos de Cristóbal Cervantes
Editor del blog Espiritualidad y Política

20/4/09

No arreglen Wall Street, reempláncela, por David Korten

¿Por qué no una economía de riqueza verdadera?

El actual debate económico se centra en la mejor manera de revivir nuestro sistema económico actual por medio de alguna combinación de un rescate de Wall Street y un paquete de estímulo económico para la creación de puestos de trabajo. Esto equivale a tratar de reactivar un sistema económico que ha fracasado en todas sus dimensiones: económica, social y ambiental. En lugar de apoyar un sistema fracasado, deberíamos utilizar la actual crisis financiera como la oportunidad para crear un sistema que funcione. Tratar de resolver la crisis con las mismas herramientas que la causaron es la definición de locura.

Como individuos, nosotros los humanos parecemos ser una especie inteligente. Colectivamente, sin embargo, nuestro comportamiento varía entre soberanamente sabio a suicida. Nuestra actual locura económica colectiva es el producto de una ilusión—una creencia, cultivada por la ortodoxia económica reinante, de que el dinero es riqueza y que hacer dinero es el equivalente a crear riqueza.

El dinero es simplemente una nota contable sin valor intrínseco—es inútil hasta que lo intercambiamos por algo de valor real. La especialidad de Wall Street es crear dinero para gente rica sin el esfuerzo de producir algo de valor real correspondiente. Ellos aumentan sus pretensiones contra la verdadera riqueza sin aumentar el suministro de bienes, haciendo más difícil para el resto de nosotros satisfacer nuestras necesidades.

La verdadera riqueza la conforman, en primer lugar, las cosas tangibles que sustentan a la vida—alimento, vivienda, vestimenta. Por supuesto, las más valiosas formas de riqueza son las que están más allá de cualquier precio: el amor; un niño sano y feliz; un trabajo que proporcione un sentido de autoestima y contribución; la pertenencia a una comunidad fuerte y comprensiva; un medio ambiente sano y vibrante; la paz. Nuestro sistema económico dirigido por Wall Street crea fantásticas cantidades de dinero y destruye activamente todas estas diversas formas de riqueza real.

Hemos estado esclavizados a una historia cultural dominante, continuamente reforzada por académicos, funcionarios del gobierno y medios de comunicación corporativos, que nos llevó a creer que nuestra economía estaba funcionando espléndidamente incluso cuando casi literalmente nos estaba matando. Has escuchado muchas veces esta historia:

"El crecimiento económico, medido por el Producto Bruto Interno, crea la riqueza necesaria para proporcionar abundancia material para todos, aumentando la felicidad humana, terminando con la pobreza, y sanando el medio ambiente. Cuanto más rápido consumimos, más rápido crece la economía y más ricos nos volvemos a medida que la marea creciente eleva todos los barcos".

La conclusión lógica de esta historia es que cuanto más rápido convertimos nuestros recursos útiles en basura tóxica, más ricos somos. Los únicos verdaderos beneficiarios de esta evidentemente estúpida idea, son algunas pocas personas ricas que cosechan beneficios financieros de cada transacción económica—ya sea que la transacción cure una enfermedad o destruya una selva tropical. Es un sistema que deifica al dinero y diluye a la riqueza.

En contraste, la economía de Main Street se compone de empresas locales y de trabajadores que producen bienes y servicios reales para satisfacer las necesidades de verdadera riqueza de sus comunidades. Ha sido maltratada y destrozada por las intrusiones rapaces de las corporaciones de Wall Street, pero es la base lógica sobre la cual construir una nueva economía de verdadera riqueza, de empleos verdes y fabricación verde, de empresas responsables orientadas a la comunidad, y de prácticas ambientales sanas.

Dejemos que las empresas de Wall Street y su fantasmal máquina de riqueza se deslice al abismo de su propia creación. Dediquemos nuestros recursos públicos para crear y fortalecer a las instituciones financieras y empresas de Main Street dedicadas a crear riqueza verdadera al servicio de sus comunidades locales.


Fuente: David Korten escribió este artículo como parte de Alimentos Para Todos, la edición de Primavera de 2009 de YES! Magazine. El último libro de David es Agenda for a New Economy: From Phantom Wealth to Real Wealth (Agenda para una Nueva Economía: de la Máquina de la riqueza a la Riqueza Real, publicado en inglés por Berrett-Koehler, febrero de 2009). Lea un capítulo en inglés. David es también el autor del best-seller internacional Cuando Las Empresas Gobiernan El Mundo y El Gran Cambio: del Imperio a la Comunidad de la Tierra. Es co-fundador y presidente del consejo de YES! Magazine, y miembro del consejo de la Alianza Empresarial para las Economías Locales Vivientes. www.davidkorten.org

La economía entendida por un niño

Una noche, cuando un padre fue a dar un beso de buenas noches a su hijo ya acostado, el niño pregunta.

- Papá, ¿qué es la Economía?.

El padre se queda pensando un momento.

- Bien. Vamos a ver, pongamos la casa como ejemplo. Yo soy el capitalismo porque traigo el dinero a casa. Tu madre es el gobierno porque ella lo administra. La empleada doméstica es la clase trabajadora porque se encarga de las tareas más pesadas. Tú eres el pueblo porque gozas de los beneficios del sistema. Y tu hermanito pequeño es el futuro del país. ¿Entiendes?.

El padre le dio un beso y apagó la luz de la habitación.

Esa noche el niño es despertado por el llanto persistente de su hermanito. Se levanta, va a verlo a su cuna y encuentra que se ha hecho caca y que es necesario cambiarle el pañal. Presto, se dirige a la habitación de sus padres a pedir ayuda y ve que su padre no está y que su madre duerme profundamente y no logra despertarla a pesar de los esfuerzos que realiza. Entonces decide acudir a la empleada doméstica; entra en la habitación de esta y encuentra a su padre practicando sexo con ella.

El chaval vuelve a su habitación.

Al día siguiente, el niño le dice al padre:

- Papá, anoche entendí lo que es la Economía.

- ¿A sí?, perfecto, y ¿que es?.

El niño toma aire y exclama todo seguido:

- Mientras el capitalismo jode a la clase obrera, el gobierno duerme, al pueblo nadie le hace caso y el futuro huele a mierda.


Fuente: Visto en La Carta de la Bolsa.
Nota: No me pregunten porqué no es una niña, "vayan a saber porqué", dice el artículo. Por otro lado, me dirán que esta historia es antigua, pero creo que ahora es más actual que nunca.

19/4/09

Santiago Niño Becerra: "El capitalismo se ha convertido en un cadáver"

Fuente: Entrevista publicada hoy en El País

En septiembre de 2007, cuando salió a la luz la gigantesca problemática económica creada por las hipotecas de alto riesgo, empezó a constatarse que el ritmo del crecimiento económico actual es totalmente insostenible. Desde entonces, cada vez hay más desempleo, más compañías que suspenden su actividad y más entidades financieras con dificultades.

En opinión de Santiago Niño Becerra (Barcelona, 1951), catedrático de Estructura Económica de la Facultad de Economía IQS, de la Universidad Ramón Llull, "la deuda acumulada por el actual modelo económico no va a resolverse con más deuda, sino con profundas transformaciones estructurales". Autor de El crash del 2010 (Los libros del Lince) afirma que "se avecina una crisis de proporciones gigantescas, totalmente inevitable, muy parecida a la de 1929, salvo por la diferencia de que ahora la caída está produciéndose a cámara lenta".

Pregunta. Según ha dicho, todavía estamos en periodo de precrisis...

Respuesta. Sí, lo peor está por llegar. Aunque no queramos reconocerlo, este sistema ya ha cumplido con su función en la historia de la evolución de la humanidad y se halla en vías de agotamiento. La crisis de las hipotecas basura, los niveles descontrolados a los que se ha llevado la economía financiera y los montos de deuda privada desmesurados e inasumibles son indicadores de este agotamiento, cuyo punto de no retorno se alcanzó en 1973 y su máximo entre 2003 y 2006. A partir de ese año comenzó a gestarse el crash que se producirá a mediados de 2010.

P. ¿No se puede evitar?

R. No, es algo que tiene que suceder para que la evolución natural de los acontecimientos siga su curso.

P. ¿Y qué opina de usar dinero público para capear la situación?

R. Comprendo por qué y para qué se hace, pero no servirá de nada. La economía mundial lleva años funcionando por inercia, con el piloto automático, sin tener que enfrentarse a una verdadera crisis. De ahí que el sistema no esté preparado para actuar en situaciones de verdadero riesgo, como la actual. Por ello, las medidas que están adoptándose tan sólo servirán para ir tapando agujeros, sin un plan determinado, intentando salvar la situación y creyendo que se trata de un revés temporal y superable.

P. Pero no será así...

R. La crisis que se avecina no será como las de 1993 o 2000. Lo que viene ahora no va a poder taparse. Es algo gordo de verdad: una crisis sistémica.

P. ¿Crisis sistémica?

R. Sí, es aquella que da lugar a un cambio que afecta de forma profunda e irreversible al modo de organización y producción del sistema, así como a su manera de atender y entender su realidad social. Al transformar completamente la forma en la que se han venido haciendo las cosas, esta crisis supondrá un trauma para la sociedad. Pero es algo cíclico, totalmente natural. De hecho, la crisis sistémica que se iniciará en 2010 será la decimonovena que se ha producido en los últimos dos mil años.

P. ¿Significará el final del capitalismo?

R. No, pero sí el principio de su fin. Los sistemas económico-sociales, con ligerísimas variaciones, suelen durar unos 250 años. Y dado que el capitalista comenzó su andadura oficial con la llegada de la Primera Revolución Industrial, en 1820, terminará aproximadamente en 2070. De ahí que se esté convirtiendo en un cadáver económico.

P. ¿Qué pasará a partir de 2010?

R. Por mucho que políticos, banqueros y empresarios intenten hacernos creer que aquí no va a pasar nada, vamos a vivir el hundimiento de la economía entre 2010 y 2012, seguido de un periodo de estancamiento hasta 2015 y, posteriormente, una lenta recuperación hasta 2020. Así, cuando se produzca el crash de 2010 comenzará la paulatina imposición de limitaciones en el uso y el consumo de recursos, tanto a través del aumento de sus precios, como de la restricción o denegación de su consumo, lo que acarreará la muerte de algunas actividades, que se revelarán ineficientes.

P. Y los ciudadanos, ¿qué podemos hacer?

R. Ha llegado el momento de responsabilizarnos de nuestra propia vida. Mi recomendación es que cada persona se dedique a trabajar en algo que le apasione, que realmente tenga sentido y que sea verdaderamente útil y necesario para la sociedad. Lo digo porque sólo quienes sean los mejores en su campo de especialización y aporten verdadero valor añadido a sus organizaciones tendrán garantizado un empleo a tiempo completo. Esta nueva filosofía tendrá su eje en el concepto de responsabilidad personal, que comienza con el autoconocimiento y el desarrollo personal y tiene consecuencias sobre la elección de nuestra profesión, nuestro estilo de vida y nuestro consumo.

P. ¿Algún consejo más?

R. Quien tenga deudas, que las cancele cuanto antes o que las reduzca cuanto pueda, y que no se endeude más. Y antes de comprar cualquier cosa, que cada cuál se pregunte si verdaderamente lo necesita. La crisis de 2010 va a obligarnos a vivir de acuerdo con nuestras necesidades y no nuestros deseos. Dado que vamos a dejar de ir a más para empezar a ir a menos, lo necesario va a volver a ser lo único importante. Conceptos como "utilidad", "eficiencia" y "aprovechamiento" van a ser protagonistas, así como "colectivo", "coordinación", y "colaboración". No va a quedar más remedio que abandonar el individualismo y trabajar conjuntamente para lograr una mayor optimización en la gestión y el uso de los recursos. Como ha ocurrido siempre, este tipo de cambios se producen debido a una necesidad económica.

Fuente: Entrevista publicada hoy en El País

Puedes ver todos los artículos de Santiago Niño Becerra en este blog pulsando este enlace:
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Vídeo: Sociedades Emergentes, por Jordi Orus

Este vídeo contiene una magnífica conferencia de Jordi Orus titulada Sociedades Emergentes. Plantea qué podemos hacer para crear nuevos modelos sociales, económicos, sanitarios, espirituales, etc, y da una visión del paradigma que ha operado en la humanidad hasta ahora, con sus deficiencias, para terminar planteando sus propuestas de crear un nuevo paradigma para toda la humanidad. Jordi Orús es fundador de la revista Athanor: athanor.es , y de una ecoaldea ( arcadia.cat ) entre otros proyectos ( sinapsis.cat ).

La crisis del sistema capitalista que estamos viviendo es una crisis de agotamiento del modelo. Todos los sistemas económicos o políticos a lo largo de la historia siguen la misma evolución, como todo en el Universo, nacen, crecen, evolucionan y mueren. Y se puede afirmar que el final de todos los sistemas es igual, el sistema empieza a morir cuando, entre otras circunstancias, las ideas, los valores y el modo de producción del nuevo sistema que le va a sustituir comienzan a extenderse. No creo que esta crisis acabe con el sistema capitalista que lleva dos siglos imperando, pero es la crisis del agotamiento del sistema, después de esta crisis sólo le espera su desaparición tarde o temprano. Y a la vez, los valores y prácticas alternativas que son el germen del nuevo sistema por nacer irán extendiéndose cada vez más hasta sustituir definitivamente al sistema capitalista.

La conferencia de Jordi Orus es una buena guía para entender esas ideas, valores y prácticas alternativas que ya están entre nosotros (por ahora en minoría pero irán creciendo), nos habla de una sociedad donde la cooperación supera el egoísmo, la ecología y la austeridad al consumismo y el despilfarro, la autonomía y autosuficiencia frente a la dependencia y el centralismo, de cultura de paz fundamentada en un gobierno mundial, de espiritualidad laica y libre frente a instituciones religiosas caducas, etc.

Es una propuesta, hay muchas otras, pero creo que Orus refleja muy bien las grandes líneas del nuevo paradigma.

Os dejo con el vídeo, es largo, dura 40 minutos, pero si tienes tiempo es muy recomendable.


SOCIEDADES EMERGENTES - JORDI ORUS from MIZAR-PETRUS on Vimeo.

18/4/09

Gestos de gigante, por Koldo Aldai

Entre todos/as le aupamos un poco y lejos de defraudarnos nos hace crecer, nos despierta cada día con una nueva lección en lo que al genuino servicio público desde la política se refiere. Obama avanza con paso firme, sabio y seguro, consciente de que ha llegado el momento de invertir la historia, sabedor de su papel planetario, de su liderazgo incuestionable. En él nos reconocemos, en él nos identificamos. Su apuesta por un mundo de paz y de solidaridad es la nuestra. Su mirada siempre amable, sonriente y esperanzada es la que deseamos también nosotros cada mañana esbozar. Su huerto ecológico en la Casa Blanca es nuestro huerto, su amor por los animales el nuestro. Su fe en un Dios de compasión infinita que nos quiere, nos asiste y nos protege es la nuestra. Obama no es un igual, es un maestro.

Puertas adentro, gobierna frenando a los más poderosos e intentando siempre favorecer a los más desprotegidos. Ahí están los grandes cambios en política fiscal, en ampliación de cobertura sanitaria y social. Puertas afuera, también cada día gana puntos. Ya no hay “demonios” con los que la reconciliación sea imposible. Abandona insensatas aventuras militares, vuelca a los enemigos históricos de los EEUU y les ofrece la mano, cierra muy oscuros capítulos de la historia americana como el de Guantánamo y la tortura en las cárceles de máxima seguridad…

Tras la cerrada noche de George Bush, tras ese tenebroso pasado de orgullo militarista, clarea un alba que sólo ayer no podíamos ni soñar. Obama en cada cita internacional gana amigos, cada gesto concita más apoyos. En los temas cruciales revela claro compromiso y visión responsable de futuro. En las grandes cumbres sólo habla en clave de mutua ayuda y cooperación. Va a aprender, a escuchar, a trabajar de igual a igual. Todo lo contrario de su antecesor.

Los primeros han querido ser siempre los últimos. En su humildad, el que ya de por sí es grande, se agiganta. A mayor altura, Obama manifiesta más sencillez y modestia. Quizás uno de los gestos en los que más ha testimoniado esa grandeza ha sido en la reverencia ante el rey de Arabia en la reciente cumbre del G-20 en Londres. El poder de ese gesto para superar la brecha entre Occidente e Islam es sencillamente incalculable. Su reverencia ante el monarca saudí esta cargada de simbolismo. Con la cabeza y el tronco agachados el presidente de los EEUU cobró su verdadera dimensión de gigante.

Nada debió acontecer al azar. Obama sabe muy bien que el protocolo está para ser saltado en precisas ocasiones. No vayamos a pensar que ese cambio de formas fue improvisado. Lo más lógico es imaginar un gesto perfectamente medido. El acto de reverencia del hombre más poderoso del mundo ante el dignatario árabe, “guardián de las Santas Mezquitas”, implica el inicio de una nueva era de relaciones. Occidente se ha de acercar con más humildad al mundo islámico y el inquilino de la Casa Blanca es consciente de ello. Imaginemos sólo por un instante que del máximo purpurado de Roma brotara un gesto similar ante una elevada autoridad del Islam. ¿Qué nueva era de relación interreligiosa no habríamos también inaugurado?

Quienes poco saben de humildad y de generosas formas, los patriotas de rifle y misil por delante, enseguida pusieron el grito en el cielo, incapaces de ver la importancia de ese gesto trascendente, nulos para interpretar los guiños que cambian la historia. Malas lenguas dicen que fue un acto de sumisión, cuando lo que presidente estadounidense manifestó fue su inigualable grandeza.

Habrá a quienes los progresos de Obama en política interna y externa aún les parecerán insuficientes, sin embargo el avance de la conciencia de los norteamericanos, así como la cualquier otro pueblo lleva sus ritmos. No se pueden saltar y Obama no puede hacer más de lo que su gente le permite. Corazón no le ha faltado, pero ha demostrado también sobrada inteligencia. De seguro que al presidente se le quedan pequeñas las patrias, incluida la suya, pero tiene que defenderla y con ella sus intereses por encima de todo, de lo contrario se suicidaría políticamente y queremos Obama para rato.

No es sólo su actuar impecable, es el magno espejo que está sirviendo para la regeneración de una clase política mundial. Muchos temen que desaparezca, sin embargo, siempre perduraría su ejemplo puro, su actuar intachable, su vocación inmensa de servicio. Ha hecho ya historia, ejemplo para generaciones.

Hay un inseparable Dios que está con Obama y que poco tiene que ver con el Dios autoritario, distante y temido de un Bush siempre alardeante de fe. Junto a ese Dios cercano, íntimo y fraterno aprendió la suprema lección de la humildad. El Dios de Obama es el de la libertad y la compasión sin mesura, el del acercarse a los enemigos, el que, si su país se lo permitiera, le haría incluso poner la otra mejilla. Ése, el único Dios del amor y la bondad infinitas, le guarde por muchos años.

Fuente: Koldo Aldai
www.foroespiritual.org
www.fundacionananta.org
www.portaldorado.com

El efecto Obama, por Manuel Castells

En menos de tres meses el clima de crispación ha dado paso a un espíritu de diálogo y conducción conjunta de los problemas mundiales

Poco a poco una serie de decisiones y gestos de Obama están configurando un nuevo ambiente en la esfera internacional. La autorización de viajes familiares y envío de remesas de EE. UU. a Cuba marca el inicio de un proceso de diálogo que podría facilitar la transición democrática en Cuba. No es sólo simbólico. Las remesas pueden llegar a constituir una importante fuente de divisas con un beneficio mayor que el levantamiento del embargo a Cuba, aunque también esto tenga que llegar. Este cambio de política hacia Cuba se inscribe en una secuencia de tomas de posición que buscan la distensión, el diálogo y la implantación del multilateralismo en la gestión de un mundo interdependiente.

La retirada gradual de Iraq está en proceso, aun con la prudencia requerida para desactivar una guerra civil religiosa en la que podrían medrar los restos de Al Qaeda. Nunca hubo guerra más absurda. Pero precisamente por eso la desestabilización creada por la invasión tiene que ser reparada en profundidad. Entre tanto, en Afganistán se han reforzado los talibanes y Al Qaeda se ha hecho fuerte en las montañas de Pakistán. De ahí la prioridad dada por Obama a retomar el control de Afganistán y a organizar la búsqueda y captura de la cúpula de Al Qaeda que Bush dejó escapar (¿por qué?) de las cuevas de Tora Bora en diciembre del 2001. La estrategia de Obama, sin embargo, es distinta. No trata de conquistar Afganistán ni de construir una democracia ficticia, sino de negociar con unos talibanes, derrotar a los otros y obligar a Karzai a pactar con los caudillos guerrilleros que controlan sus regiones para repartirse el poder (y el negocio de la droga) a condición de que aíslen y destruyan Al Qaeda y respeten algunos derechos, como los de la mujer. Obama intenta comprometer a la comunidad internacional en la pacificación y reconstrucción de Afganistán, con un objetivo de interés común como es el de eliminar el peligro que representa una zona franca para Al Qaeda. Y trata de estabilizar Pakistán antes de que el ala islamista del ejército y el servicio de inteligencia puedan dar un golpe de imprevisibles consecuencias: India no podría tolerarlo.

Un principio de mano tendida hacia Irán puede desactivar la estrategia de la tensión que llevó a Ahmadineyad al poder. Fuentes iraníes me sugieren que el ayatolá supremo, Jamenei, no vería con malos ojos una mejora de las relaciones con el oeste y defenestrar a Ahmadineyad en beneficio de los reformistas de Jatami, que podrían negociar la supervisión del programa nuclear a cambio de garantías sobre la seguridad de Irán y un paquete de ayudas. Pero para que esta operación sea pensable, Estados Unidos tenía que cambiar el tono de la relación.

La relación al mundo musulmán tiene que cambiar antes de que se realice el proyecto de Al Qaeda de provocar un tal nivel de odio mutuo que lleve a las masas populares a refugiarse en el fundamentalismo. De ahí la importancia estratégica de Turquía en la visión de Obama y su apoyo a la Alianza de Civilizaciones de Erdogan y Zapatero. El ejemplo de Turquía, país islamista, democrático y europeo a la vez es el punto de apoyo de una nueva relación que conecte con los musulmanes por otras vías que las de sus corruptos y antidemocráticos gobiernos prooccidentales.

Pero tal vez el proyecto más ambicioso de Obama es el avanzar decisivamente hacia el desarme nuclear y la no proliferación. Para ello tenía que empezar con la normalización de relaciones con Rusia, abortando la reactivación de un clima de guerra fría conducida por Cheney y los neoconservadores, fuente de provocaciones tan graves como el ataque de Georgia a Osetia o el despliegue de misiles en Europa del Este.

No será fácil la negociación con Rusia, en plena restauración de orgullo nacional-militar, pero está en curso. El proyecto es calmar los temores de polacos y bálticos mediante garantías de seguridad multilaterales, al tiempo que se reparan los canales de comunicación con la nueva Rusia reconstruida en torno a un Estado fuerte.

Perduran situaciones complicadas, como la de Corea del Norte, que busca en la venta clandestina de tecnología avanzada, apoyada en demostraciones de su capacidad militar, una salida a su crisis económica. Aquí, Obama está negociando con China, sin cuyo apoyo Corea del Norte no se atrevería a tanto. Y sigue el intratable conflicto entre Israel y Palestina, donde se pondrá a prueba la capacidad de Obama de influenciar a los israelíes sin enfadar al poderoso lobby proisraelí que tiene en su Administración. Para avanzar en esto, Hizbulah y Hamas han de entrar en la negociación y aquí el factor decisivo es la apertura de diálogo con Irán, la madre de todos los movimientos chiíes.

Pero el cambio de tercio en política internacional va más allá de intervenciones aisladas en distintos focos de conflicto. Es un clima de multilateralismo real que se evidenció en la reunión del G-20 y que ha restablecido las relaciones entre Estados Unidos y Europa, esenciales para afirmar la necesidad de una gestión política de la globalización y de los problemas que enfrenta la humanidad, con el cambio climático en primer plano. En menos de tres meses, el clima de crispación y violencia que surgió como reacción al 11-S ha dejado paso a un espíritu de diálogo inteligente y conducción conjunta de los problemas mundiales, sin por eso bajar la guardia contra el desorden mundial, como muestran la acción contra los piratas en Somalia y los bombardeos contra Al Qaeda en Pakistán. Se ha empezado por gestos simbólicos (incluyendo Guantánamo), pero los símbolos cuentan porque influyen en nuestra mente, como la “guerra contra el terror” lo hizo en sentido contrario. En medio de una crisis económica estructural y de un mundo de odios fanáticos, terrorismo y contraterrorismo de Estado, se ha abierto una ventana de esperanza que podría detener nuestra autodestrucción al borde del abismo al que habíamos llegado.

Fuente: Diario La Vanguardia
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17/4/09

¿Nueva jugada del sistema?, por Leonardo Boff

El encuentro del G-20 en Londres llevó a una tensa convergencia de las propuestas norteamericana y la europea. Ésta última prevé controles y regulaciones más rígidas de los mercados y la norteamericana busca salvar el sistema bancario privado con la inyección estatal de miles y miles de millones de dólares, sacados de los contribuyentes, con el propósito de financiar los créditos y garantizar la continuación del consumo. Hay informaciones de que Barack Obama se comprometió a asimilar algo de la propuesta europea y de esta forma crear un consenso mínimo para enfrentarse colectivamente a la crisis.

Es necesario, sin embargo, reconocer que ambas soluciones son intrasistémicas y nada inspiradoras, pues no ponen en absoluto en cuestión el modo de producción capitalista y su expresión política, el neoliberalismo. Curiosamente, Sarkozy, en un artículo del día 1 de abril, proponía un capitalismo cooperativo y solidario como forma de salir del caos. Parece entender poco de la lógica del capital, pues éste se rige por la competitividad y no por la cooperación. La solidaridad no es una categoría del capital; si lo fuera no tendríamos tantos millones de excluidos. Si alguien encuentra que el capitalismo es bueno para los trabajadores es un iluso. El capital es bueno para los capitalistas que detentan el tener, el saber y el poder.

Las propuestas del G-20 mantienen la acumulación del capital como el motor principal del funcionamiento de la economía y el mercado libre como el lugar de donde se reproduce. Esto sencillamente es más de lo mismo. No ataca las causas que han llevado a la crisis. La crisis económico-financiera es vista fuera del contexto global de crisis: social, alimentaria, energética, climática y ecológica. Todas estas crisis son consideradas externalidades, es decir, factores que no entran en la contabilidad del capital, como son el desplazamiento de millones de personas del campo a las ciudades, la deforestación, la contaminación del suelo, del mar y del aire. Estos factores sólo se toman en consideración cuando se revelan impedimento para las ganancias del capital.

Pero no es posible evitar la cuestión ética: ¿se trata de una solución que contempla a la humanidad como un todo y que garantiza la vitalidad del planeta Tierra o simplemente se trata de salvar el sistema del capital para beneficiar a los que acumulan? ¿Será una nueva jugada del sistema? ¿Se trata de una crisis en el sistema o de una crisis del sistema?

Todo indica que se trata de una crisis del sistema. Las dos externalidades mayores —la social y la ambiental— no ocupan un lugar central, pero son tan graves que ponen en jaque las soluciones contempladas, sostenibles solamente a corto y medio plazo. Después volverá la crisis, posiblemente bajo forma de tragedia o de farsa (Marx).

La crisis social mundial es aterradora. Los datos del PNUD de 2007-2008 prueban que el 20% de los más ricos absorbe el 82,4% de las riquezas mundiales, mientras que el 20% de los más pobres tiene que contentarse con solo el 1,6%. Es decir, hay una pequeñísima minoría que monopoliza el consumo a escala mundial mientras que los ceros económicos son lanzados a la miseria. Hay más de 900 millones de hambrientos y cada cuatro segundos muere un ser humano de hambre, según refiere J. Ziegler en su informe para la ONU sobre la pobreza en el mundo. ¿Qué cabeza y qué corazón tienen ciertos analistas notables de Brasil (véase M. Leitão y Sardenberg) que saben de todo esto y aun así defienden un sistema de tanta perversidad?

La crisis ecológica no es menor. Ya estamos inmersos en un calentamiento global que va a ser devastador para millones de personas y para la biodiversidad. E. Wilson, renombrado biólogo, denunció que la voracidad capitalista elimina definitivamente 3.500 especies de seres vivos cada año. Ante este cuadro dramático, sólo nos queda repetir lo que dejó escrito en latín el genio de la crítica al capital: «dixi et salvavi animam meam»: «dije y salvé mi alma».


Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor, autor del libro Florecer en el yermo: de la crisis de civilización a una revolución realmente humana (Sal Terrae, Santander).
Fuente: Koinonia
Víñeta: El Roto en El País

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