1/11/07

Los monjes birmanos vuelven a salir a las calles


Más de 100 monjes salieron hoy a las calles de la ciudad de Pakokku para protestar en contra del régimen militar del Consejo para la Paz y Desarrollo del Estado. Los monjes cantaron y rezaron durante la marcha que, según dijo uno de ellos a Democratic Voice of Burma, piden "el descenso del precio de los productos de consumo, la reconciliación nacional y la inmediata liberación de Daw Aung San Suu Kyi y todos los prisioneros políticos".

Pakokku es un importante centro de enseñanza budista situado a unos 630 kilómetros al noroeste de Rangún. El pasado 5 de septiembre, más de 600 monjes salieron a protestar allí, en apoyo a las protestas en contra de la subida de precios del combustible que la Junta anunció el 19 de agosto. Los monjes fueron duramente reprimidos por el ejército, que les golpeó con palos de bambú. Estos fueron los acontecimientos que causaron la indignación de la comunidad budista en Birmania, que un par de semanas después se echó a las calles de varias ciudades del país para protestar contra la Junta.

Estas son las primeras protestas que se producen en Birmania desde que los militares cargaran brutalmente contra los manifestantes en los últimos días del mes de septiembre. El pasado viernes, justo un mes después del violento fin de las protestas (y coincidiendo con las festividades que marcan el fin del retiro anual de los monjes budistas), el ejército volvió a desplegarse en varios puntos de Rangún, entre ellos las pagodas de Shwedagon y Sule.

Ayer la Junta liberó a 7 políticos de la prisión de Insein en Rangún, entre ellos el portavoz oficial de la Liga Nacional para la Democracia, Myint Thein, aunque aún siguen encarcelados 150 activistas de dicho partido, en condiciones inhumanas. Estas liberaciones se producen cuando se ha sabido que el enviado especial de la ONU a Birmania, Ibrahim Gambari, volverá al país el próximo sábado para tratar de convencer a los generales de la Junta de que inicien un proceso de reforma, tras su recorrido por los países de la zona para recabar apoyos al proceso de democratización de Birmania, especialmente por parte de India y China, los que más pueden presionar a la Junta Militar. Un diplomático asiático en rangún dijo a reuters que "el Gobierno de Myanmar ha dado luz verde para venir el dia 3 de noviembre".

La organización norteamericana Human Rights Watch hizo público ayer un informe en el que detalla como el ejército birmano está reclutando a la fuerza a niños, algunos de hasta 10 años de edad, para cumplir con las cuotas de reclutamiento. Según el informe, muchos adultos están rechazando unirse al ejército y desertando desde hace tiempo debido a las malas condiciones y los maltratos; además, después de la violencia ejercida contra los monjes, el Gobierno puede encontrar más dificultades para reclutar soldados. Human Rights Watch denunció la pasada semana que el Ejército está obligando a cientos de miles de personas pertenecientes a minorías étnicas a huir de sus hogares para "hacer concesiones de proyectos a empresas controladas por miembros del Gobierno".

Es imposible saber con certeza cuántos menores hay en el ejército birmano (que cuenta con más de 400.000 soldados), pero el informe muestra entrevistas con 20 antiguos soldados, en las que todos menos uno afirman que alrededor el 30 por ciento de sus compañeros eran menores de 18 años. Según un informe anterior de Human Rights Watch, publicado en 2002, formarían parte del ejército birmano unos 70.000 menores de edad. Debido a la presión internacional, la Junta estableció en enero de 2004 el Comité para la Prevención del Reclutamiento Militar de Niños Menores de Edad (sic). Según el informe publicado ayer, en total 282 niños soldados fueron desmobilizados entre 2002 y 2006; una media de 80 al año antes de la creación del comité y 40 al año después.

Según publicaba ayer The Gardian , las difultades económicas han llevado a muchas niñas y adolescentes a buscar ingresos en la prostitución, una actividad prohibida formalmente en el país, pero organizada en muchos casos por funcionarios del Gobierno. Según este diario, una noche de sexo con una niña no cuesta más de 70 euros.

Avaaz, según informaciones recogidas entre sus contactos en el país asiático, sostiene que la brutal represión contra los monjes budistas ha sembrado un gran descontento entre la población birmana. A pesar de la aparente calma, la oposición sigue planeando nuevas formas de lucha contra la dictadura. Desde su web, esta organización quiere recoger un millón de firmas para entregarlas al Consejo de Seguridad de la ONU para que ejerza una mayor presión ante la Junta Militar.

La organización Human Rights First también recoge firmas en su web para enviarlas al ministro de Asuntos Exteriores chino y de otros países del sudeste asiático.


Fuente: Bottup y En este mundo

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Cristóbal Cervantes
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