21/11/09

El 'sueño americano' de 49 millones de estadounidenses es comer

Si usted piensa que el hambre es un mal ajeno al primer mundo se equivoca. Más de 49 millones de estadounidenses sufrieron una constante “inseguridad alimentaria” durante el año pasado, 13 millones más que en 2007, según denuncia un informe del Departamento de Agricultura de EEUU. Esta cifra indica que uno de cada seis hogares tiene problemas para conseguir suficiente comida en la primera economía del mundo. Y, lo que es peor, el número de niños norteamericanos que padecen de hambre aumentó de 11 a 17 millones, una cantidad récord desde que Washington comenzó a estudiar el fenómeno hace 14 años.

El Gobierno clasifica a las familias como “food secure” o “food insecure” basándose en un cuestionario que analiza sus hábitos alimenticios en los últimos doce meses. Entre otras cuestiones, se les pregunta si los padres o sus hijos han pasado alguna vez un día entero sin comer porque no tenían suficiente dinero para comprar alimentos. La cantidad de respuestas afirmativas da una idea de la dimensión del problema, que ya ha provocado que medios estadounidenses exijan a Barack Obama que amplíe los programas federales de nutrición ya existentes.

Un tercio de los hogares con problemas económicos sufre lo que los investigadores denominan eufemísticamente como una “muy baja seguridad alimentaria”. Es decir, sus miembros no comen dos veces al día, reducen considerablemente las raciones o, simplemente, no tienen suficiente dinero para comprar comida. Las familias sin recursos suelen alimentar primero a sus hijos, protegiéndoles del hambre todo lo que pueden. Sin embargo, el informe denuncia que el número de niños expuestos a una “muy baja seguridad alimentaria” pasó de 323.000 a 506.000 en el año 2007.

A esto se suma un dato preocupante: otro estudio federal muestra que, antes incluso de que estallase la crisis, más de dos tercios de las familias definidas como “food insecure” tienen entre sus miembros a uno o más trabajadores a tiempo completo. Lo que indica, según el New York Times, que millones de estadounidenses estaban atrapados en empleos con sueldos basura antes de que la recesión redujese aún más sus posibilidades de alimentar adecuadamente a sus hijos.

La clase media se empobrece

Pese a que Washington anunció recientemente un crecimiento del 3,5% del PIB en el tercer trimestre, es decir, que la peor crisis desde 1929 ya ha sido superada, no son pocos los analistas que opinan que la mayoría de estadounidenses afronta una gran depresión. El acusado descenso de los precios de la vivienda está empobreciendo aún más a las clases medias y bajas, cuyo patrimonio principal es una casa. Mientras, la subida del mercado de valores está haciendo más ricos a los que ya lo eran, porque su patrimonio principal son acciones.

Tras acceder a la presidencia, Barack Obama decidió destinar 20.000 millones de dólares al Supplemental Nutrition Assistance Program, es decir, el programa de bonos de comida para familias necesitadas. Teniendo en cuenta que la población actual estadounidense es de 304 millones, con una tasa de pobreza del 13% -que se eleva al 21,9% en los menores de 18 años, la más alta en el mundo desarrollado-, con dicha cantidad podrán atenderse a seis millones de personas más de las que ya se benefician del SNAP. Parece que quienes gobiernan la tierra de la abundancia auguran un espectacular aumento de la pobreza.

Fuente: Artículo de Ángel Martínez en El Confidencial

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Cristóbal Cervantes
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