12/10/09

Hacia un cambio de paradigma, por Ángeles Román

Todavía estamos inmersos en un sistema de dominación con principios del patriarcado que van en contra del desarrollo equilibrado de nuestras potencialidades como seres humanos y contra el mundo natural en el que estamos inmersos.

El progreso sin fin tomó sólo el aspecto económico y vivimos su fracaso en el orden humano, son muestras de ello las devastadoras guerras del siglo XX y el hecho de que hoy 3.000 millones de personas en el mundo está dentro de los niveles de pobreza con su consecuente difícil acceso a un desarrollo intelectual ya sea por un estado de malnutrición o por no tener acceso a los conocimientos ya que la subsistencia es la principal motivación de sus vidas.

Los avezados sin escrúpulos que tienen el poder económico y que lo usan para continuar con la acumulación, consideran un éxito sus negocios, pero existe en ellos una profunda ignorancia del ser humano, de la vida y del orden del universo, o quizás no lo ignoren, pero su ética y valores van contra la ley natural inscripta en todos los sistemas de la vida.

El progreso sin fin tiene sus raíces en el pensamiento cartesiano, siglo XVII, al establecer la separación entre espíritu y materia, concepto dualista de la naturaleza del hombre.

La humanidad se dedicó al progreso material y en el hombre fundamentalmente a sus necesidades físicas, olvidándose del orden natural que preserva la vida, olvidándose que los pensamientos son intangibles, que el lenguaje es simbólico, que hay sentimientos y emociones que son el motor de las grandes creaciones artísticas y científicas, que el hombre es capaz de amar y trascender de sí, salir de su egocentrismo en pos del mundo y de sus semejantes y esto es producto de su ser esencial y de un concepto monista de la naturaleza humana.

Así como descartaron el espíritu del cuerpo, descartaron a una naturaleza divina del mundo y a ese dios lo consideraron tan trascendente, que también lo colocaron fuera del universo.

Entonces la naturaleza es saqueada, las especies inocentes desaparecen, las aguas y el aire se contaminan, y millones de personas son condenadas a todo tipo de frustraciones y sufrimientos.

En el mundo natural existe una comunicación ordenada, determinante e implacable, hay sistemas de mensajes que interactúan con precisión en todos los sistemas.

Hay una frase de Gregory Bateson muy profunda que dice: “El Dios ecológico es incorruptible y por lo tanto no se deja burlar”.

Por lo tanto debemos entre todos enarbolar el concepto de la naturaleza y de la vida como un todo sagrado, es decir que merece el más alto respeto y tomar actitudes y acciones que respondan a tal concepto.

Entonces el sentido del camino es construir un nuevo paradigma cuyo sistema sea de armonía y para ello una de las vías posibles es el desarrollo de una conciencia personal y una conciencia global.

Se entiende por conciencia personal el autoconocimiento, sabemos que la evolución es un lento proceso que a través de la materia inerte ha surgido la vida, la mente y el espíritu; conocer nuestra naturaleza primero para luego afrontar los conflictos externos, saber que tenemos tres esferas, sensitiva, emocional e intelectual, saber que las decisiones tomadas por egoísmo o por miedo provienen del ego y no desde el fondo de nuestro ser.

Conocer la correlación entre pensamiento, decisión, acción o no-acción, y que los pensamientos se pueden cambiar y por ende todo el proceso.

Por último una conciencia global, abarcaría la creación de Organismos Nacionales en todos los países compuestos por equipos interdisciplinarios integrados por intelectuales, pensadores, científicos y economistas con una posición superadora con respecto a ideologías, partidismos y religiones ( ya que todos estos son separatistas), es decir, sería establecer a través del diálogo y en pleno consenso, códigos para todas las naciones respetando la identidad de los pueblos, con prioridad a lograr el equilibrio de los sistemas naturales y del género humano como parte del todo natural, este mismo hombre que es la causa del desequilibrio y la destrucción, restablecería el concepto sagrado del cosmos y de la vida.

Establecerían los códigos y su regulación a través de representantes en un Parlamento Global Internacional, que distaría en su totalidad por su esencia a las actuales organizaciones globales que carecen de transparencia porque predominan como corporaciones accionistas.

Existen dos palabras muy usadas y que están mal aplicadas aún en un sistema de dominio que debe llegar a su fin, y cuyas definiciones son contrarias, ellas son: economía y amor

Economía: administración de bienes escasos
Amor: único bien que crece cuando se reparte

Dicotomía interesante para entender la realidad y ver si somos capaces de trascender nuestro egocentrismo y ser creadores para el bien.


Fuente: Ángeles Román. Profesora de Filosofía - Poeta

2 comentarios:

  1. Los medios ( Poder ) de comunicacion no tienen ningun, o bajo interes por un cambio
    ( Paradigma ) a mejor
    ( Formas de ver y hacer las cosas ) y mas humano los intereses se valoran mas a corto plazo.
    Por suerte si hay seres que se toman tiempo para pensar y publican sus pensamientos atraves de medios como este.
    Muchas gracias.
    Queda por desear que se hiciese mas sobre este tema en la caja (Tonta TV )delante la cual pasan el tiempo muchas personas.
    Saludos

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  2. El hombre se ha olvidado de demasiadas cosas.
    No quiero ser exceptica,pero recuperarse del lugar tan bajo donde se ha caido es casi impòsible.
    Creo que articulos como este deberian tener mayor difusion ( formas masivas ), asi, tal vez,
    se obligaria a pensar y a analizar hacia donde vamos. Tal vez no todo esta perdido. Talk vez , parecen pocos , pero son muchos los que como A. Roman creen que es posible.

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Cristóbal Cervantes
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