2/2/09

Matthieu Ricard, una visión altruista en Davos

Fuente: Entrevista a Matthieu Ricard para Swissinfo de Pierre-François Besson en Davos
La búsqueda desenfrenada de una felicidad egoísta ha llevado a situaciones en las que todos pierden, estima Mathieu Ricard. (World Economic Forum)

En el World Economic Forum (WEF), la consigna frente a la crisis es también la refundación moral. Y Matthieu Ricard aboga por una felicidad altruista, opuesta a la felicidad egoísta. Un enfoque ganador para todos, garantiza el monje budista e investigador.

Con una crisis que vulnera certidumbres, este año en Davos se habla también de refundación moral, fundamentos éticos y valores. Intérprete francófono del -Dalai Lama, monje budista, autor e investigador, Matthieu Ricard opina al respecto.

¿Qué le hace venir año con año a Davos?
¡Sólo es la segunda vez! No vendría si no se me hubieran pedido intervenir. Está bien tener una voz. A menudo, la gente protesta y no tiene voz en el diálogo. Podría estar afuera protestando con las personas de los movimientos altermundialistas. Pero como me dejan expresarme aquí y estoy contento de compartir ideas.

Dudé en venir ya que estaba en retiro en la montaña. Pero me ocupo de una treintena de proyectos humanitarios. Fundé a una asociación con 2000 niños a cargo y 100.000 tratamientos médicos por año (en la región del Himalaya). Y Davos es un buen lugar para encontrar buenas voluntades que apoyen estos proyectos.

Interviene también en el tema del cerebro. ¿Más concretamente?
M.R.: Tengo distintos cargos. Uno, en las investigaciones en neurociencias, sobre los efectos a corto y largo plazo del entrenamiento del espíritu. A este respecto participo en este foro.

Hace diez años que participo, en el seno de universidades estadounidenses y en Zurich con Tania Singer, en el estudio de gente que han hecho entre 10.000 y 50.000 horas de meditación. Estos trabajos se refieren a la atención concentrada sobre la compasión, el altruismo, el equilibrio emocional. ¿Qué cambia en el cerebro de esta gente, en su fisiología, en lo que son? ¿Y qué cambia si uno hace una meditación de 30 minutos durante tres meses?

Los dos tipos de estudios revelaron diferencias significativas. La más interesante para la gente común y corriente: después de tres meses de meditación, se observan un refuerzo del sistema inmunitario, un aumento de 20 a 30% de los anticuerpos, un aumento de las células madre en la sangre. Así como cambios de actitud - a más altruismo, menos tendencia a la cólera, a la depresión.

En Davos participo también en una sesión sobre la Felicidad Nacional Bruta, que es mi afición. A mi juicio, la satisfacción de vida no es un subproducto del desarrollo, no viene por milagro. Lo vimos -queda muy claro con la crisis- que un desarrollo salvaje basado en el individualismo no aporta un aumento de la satisfacción de vida. Se requiere una dirección e inversiones encaminadas específicamente a aumentar la satisfacción y los criterios de satisfacción.

¿Cuál es su visión de esta crisis?
M.R.: Puesto que se vamos a perderlo todo, lo mismo es gastarlo todo inmediatamente, me dijo un amigo. Para otro, puesto que vamos a perderlo todo, lo mismo es darlo. Eso me recuerda la fórmula del Padre Sérac, que se ocupó de 50.000 niños en el sur de la India durante 50 años. Su fórmula: lo que no se da, se pierde. En vez de reducir nuestros programas humanitarios y caritativos, es necesario aumentarlos. ¡Es ahora o nunca!

Creo que la crisis revela y refleja un fracaso de la idea del consumo a toda costa, esta idea de individualismo, centrada en la avidez de la ganancia.

Para obtener bonos, se requieren resultados extraordinarios, que llevaron a tomar riesgos -un enfoque puramente individualista, egocéntrico, desplazado. Este enfoque está también en contradicción con la realidad. Ya que somos todo interdependientes.

Formamos parte de la gran familia humana, de un medio ambiente que es nuestro planeta. Desdeñar esto, manteniendo esta visión extremadamente estrecha del afán de lucro nos conduce al fracaso. Se ven los resultados. Muchos alertaron, pero mientras las cosas iban bien, nadie se iba a privar de este 'Dorado'.

Retomando la consigna de Davos de este año, ¿qué podría hacerse para salir de la crisis?
M.R.: Conozco economistas que trabajan sobre la doble noción de 'bottom line' (resultado neto en finanzas), que tiene en cuenta el beneficio pero también las calidades humanas y el comercio equitativo (consecuencias sociales de las actividades económicas). Abogo por el triple 'bottom line', que incluye el medio ambiente. Y en una escala de tiempo diferente.

Para la economía, es de inmediato. Los mercados financieros suben y bajan en una hora. La calidad humana toma más tiempo. Algunos años, una generación, una carrera, una familia, una vida. Y para el medio ambiente, los cambios se hacen en 50 o 100 años.

¿Cómo conciliar estas escalas de tiempo? En mi opinión, la única solución es un enfoque más altruista. Todo el mundo sería ganador: las generaciones futuras con el medio ambiente, la generación presente, a largo plazo, con la calidad de vida y porqué no la prosperidad.

Con una felicidad altruista, todo el mundo es ganador. La búsqueda desenfrenada de una felicidad egoísta conduce a situaciones donde todo el mundo es finalmente perdedor. Un poco de perspicacia, de juicio y sensatez permiten ver que estamos todos en el mismo barco y que nadie gana con actuar en contra.

En 2010, en Zúrich, vamos a organizar un seminario con el -Dalai Lama, Muhammad Yunus (Premio Nobel de la Paz 2006), Amartya Senegal (Nobel de economía 1998) y otros economistas. Interrogante: ¿El altruismo es compatible con modelos económicos? La respuesta es sí. Pero es necesaria una visión, diferente a la de Friedmann, que pretende que la economía tiene por objeto permitir a los accionistas ganar más dinero.

¿Resolver la crisis es volver de nuevo, lo más rápidamente posible, a donde estábamos antes, con esta idea de individualismo centrado en una avidez de la ganancia? Como decía Gandhi, hay suficiente para las necesidades de todos, pero no suficiente para la avidez de todos. ¿O esta crisis va a permitirnos cambiar nuestra visión de las cosas?

Usted dice que el budismo no es una religión sino una espiritualidad. ¿La crisis no corre el riesgo de generar crispaciones religiosas?
M.R.: Por supuesto. Cuando las religiones sirven de bandera de adhesión para aumentar las divisiones es lamentable, catastrófico. Eso conduce a baños de sangre, lo vemos todos los días.

Uno de los objetivos del Dalai Lama es promover una ética secular y la armonía a través de las religiones. Es un fracaso de las religiones contribuir a los sufrimientos y a las divisiones, más que a suprimirlos.

Compartamos nuestras tierras, nuestros recursos: las religiones deberían inspirar este movimiento. Es su responsabilidad y un profundo tema de reflexión para los jefes religiosos.

Fuente: Entrevista a Matthieu Ricard para Swissinfo de Pierre-François Besson en Davos. Traducción, Marcela Águila Rubín

También puedes leer en este blog sobre Matthieu Ricard:
Declarado el hombre más feliz del planeta. Estudio: cerebro budista increíble

3 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con éste monje budista. Cuando trabajemos para la felicidad de los demás, dejaremos de crear ésta sociedad tan esquizofrénica que hemos desarrollado. Como dice el Sabio: " El amor es lo único del mundo que crece cuanto más das..." Para ello hace falta una revolución interior en cada persona, ése es y debe ser el propósito de muchos ahora, sino para cuándo?...

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  2. Ahora es el momento,

    gracias por tu comentario,

    Cristóbal

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  3. como abunda el egoísmo desenfrenado estamos en un mundo tan peligroso por nosotros mismos de dañarnos y no proteger el medio ambiente..si fueramos capaces de brindar amor hacia los demás y ser altruistas el mundo si que seria un paraiso.es tan dificil eso?..pues empezar por uno mismo es un gran paso. Muy buena entrevista!

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Cristóbal Cervantes
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