28/6/08

Ciencia y Espiritualidad: puntos de encuentro


Comúnmente se piensa que la ciencia y la espiritualidad no son afines. Que el ámbito de la ciencia termina en un punto y que la espiritualidad va mucho más allá de donde intuye la ciencia, y que abarca conceptos que ésta podría no ser capaz de verificar con el fin de aceptarlos o rechazarlos.

Werner Heisenberg acertadamente dijo: "Es muy cierto que los desarrollos más fructíferos en la historia del pensamiento humano, con frecuencia tienen lugar en aquellos puntos en los que dos diferentes líneas de pensamiento se encuentran".

Hoy, sin embargo, cada vez más, las implicaciones filosóficas de la ciencia moderna se está reconfigurando. Se ofrece una visión profunda de la mística, de conceptos que fueron aceptados únicamente por la fe, y que son ahora objeto de verificación a través de la ciencia.

La ciencia y la espiritualidad son diferentes esferas, en el sentido de que el conocimiento de la ciencia puede ser aprendido de los libros, su comprensión puede llegar de manera constante, si no rápidamente, pero el discernimiento de la mística no ocurre así. Se trata de una experiencia, una visión y una intuición, que tiene su propio tiempo y su propio camino.

La mecanicista y fragmentada visión del mundo, está siendo revisada y ampliada por la visión orgánica del mundo de la mística, que está ganando popularidad mundial. Uno puede aventurarse a calibrar que la armonía esencial entre la ciencia y la espiritualidad de la ciencia moderna va más allá de los límites de la tecnología.

El conocimiento que imparte la ciencia es, como lo llaman los budistas, 'relativo'. Mide, cuantifica, clasifica y analiza. Pero, como dice Heisenberg "sólo está limitado al rango de aplicabilidad". Por otra parte, los místicos tienen por objeto la experiencia directa de la realidad, que no está sólo más allá del pensamiento intelectual, sino también más allá de la percepción sensorial. Este conocimiento puede venir a través de la meditación o de una espontánea conciencia mística, una "potencial forma de conciencia totalmente diferente". "Es un estado de conciencia concentrada, pero sin tensión, premura ni desatención".

De la exploración de los paralelismos entre los postulados científicos y las percepciones e intuiciones místicas pueden extraerse muchos casos, algunos de los cuales se insinúan a continuación.

La arena, las rocas, el agua y el aire se componen de moléculas vibrantes y átomos. La energía les hace reaccionar y transmutar a otras partículas [nada se destruye, todo se transforma]. Es una especie de "danza cósmica de la energía". La antigua sabiduría hindú lo representa como la "Danza de Shiva".

En relación con la descripción de los hadrones en la física de partículas, comenta D. T. Suzuki: "los budistas conciben un objeto como un acontecimiento, no como una cosa o sustancia". Cada vez se estudian más seriamente los estados de conciencia meditativos.

La hipótesis de ‘bootstrap’, implica que las partículas subatómicas reflejan la imposibilidad de separar la observación científica de los fenómenos observados; llevando esto al extremo, se transmite la idea de que las estructuras que observamos en la naturaleza son sólo creaciones de nuestra propia mente. Asvaghosha expresó la misma idea en Awakening of Faith [El despertar de la fe]: "Todos los fenómenos en el mundo no son nada más que la manifestación ilusoria de la mente y no tienen realidad propia". Los sabios orientales llaman a esto "maya"; los budistas lo llaman "avidya".

Así encontramos ecos de la mística en las profundidades de los principios básicos de la ciencia. Las ideas místicas son confirmadas por las modernas teorías científicas, señalando la armonía esencial entre ciencia y espiritualidad. La ciencia, como la espiritualidad, pueden ser "un camino con corazón, una forma de conocimiento y de autorrealización".

Fuente: Publicado originalmente en The Times of India (25/06/98), visto en el blog Navegando por la Red

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Cristóbal Cervantes
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