16/7/07

¿La única Iglesia de Cristo?, por Jung Mo Sung


La Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe (SCDF) publicó el día 10 de julio el documento "Respuestas a cuestiones relativas a algunos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia" con el objetivo de "dar con claridad la genuina interpretación de algunas afirmaciones eclesiológicas del Magisterio", para que "el correcto debate teológico no sea inducido a error, por motivos de ambigüedad".

En este documento, la SCDF afirma que sólo en la Iglesia Católica permanecieron y permanecen todos los elementos de la Iglesia constituida por Cristo. Y que por eso, existe la "plena identidad de la Iglesia de Cristo con la Iglesia Católica", la Iglesia "gobernada por el Sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él."

A partir de esta premisa, el documento afirma que, aunque las Iglesias Orientales y las Iglesias Protestantes y Evangélicas - que el documento llama "Comunidades separadas" - puedan servir de instrumentos de salvación por parte del Espíritu, éstas carecerían de elementos fundamentales presentes solamente en la Iglesia Católica. Las Iglesias Orientales son reconocidas como Iglesias porque tendrían verdaderos sacramentos en virtud de la sucesión apostólica, pero les faltaría el reconocimiento del papado (que la SCDF considera uno de los principios constitutivos de la Iglesia de Cristo). En relación con las Iglesias Protestantes y Evangélicas, llamadas "comunidades eclesiales" por la SCDF, el documento dice: "según la doctrina católica, tales comunidades no tienen la sucesión apostólica en el sacramento de la Orden y, por ello, están privadas de un elemento esencial constitutivo de la Iglesia. Dichas comunidades eclesiales que, sobre todo por la falta del sacerdocio sacramental, no conservan la genuina e íntegra sustancia del Misterio eucarístico, no pueden, según la doctrina católica, ser llamadas ‘Iglesias’ en sentido propio".

Como el propio documento dice, ésta es la doctrina católica interpretada o definida por el Magisterio del Vaticano. Esta doctrina revela más sobre cómo este papado y la SCDF se ven y ven a la Iglesia Católica y a las otras iglesias cristianas, que como Dios salva a la humanidad o actúa en medio de nosotros. Es decir, este documento revela más sobre quienes proponen algo que sobre la "visión" de Dios sobre la Iglesia de Cristo. Al final, como Santo Tomás de Aquino ya decía, de Dios nosotros sabemos más lo que Dios no es que lo que Dios es.

Yo no quiero discutir aquí la validez teológica o no de esta interpretación dada por la SCDF. Me quedé pensando mucho sobre lo que lleva a las personas a escribir y a aprobar este tipo de documento que dificulta todavía más el diálogo ecuménico, que todos - inclusive la Iglesia Católica - dicen que es importante, tanto para el futuro del cristianismo como para la construcción de un mundo donde culturas y religiones diferentes puedan convivir sin conflictos. Tal vez la preocupación de ellas sea más interna - la cohesión y el fortalecimiento de la Iglesia Católica -, que el diálogo con los diferentes y con el futuro de la humanidad. Y, tal vez, esta preocupación sea tan grande, tan centrada en sí, que no permita reconocer la existencia de los otros y, así, sus propios límites y ambigüedades. Pensando sobre este deseo obsesivo de superar la ambigüedad de la condición humana y también de la propia Iglesia (que desde el comienzo del cristianismo siempre se asumió como "santa y pecadora"), me acordé de algunas reflexiones de Erich Fromm (en su libro "La anatomía de la destructividad humana").

El mismo describe "un estado de la experiencia en la que sólo la propia persona, su cuerpo, sus necesidades, sus sentimientos, sus pensamientos, sus atributos, todo y todos los que le pertenecen son experimentados como plenamente reales, mientras que todo y todos los que no son parte de su persona o no constituyen sus necesidades no son tenidos como interesantes, no son plenamente reales, son percibidos sólo por medio de un reconocimiento intelectual, mientras que afectivamente sin peso y sin color" como narcisismo.

Y para él el narcisismo no es un fenómeno solamente individual. "El narcisismo de grupo tiene importantes funciones. En primer lugar, incrementa la solidaridad y la cohesión del grupo, y [...] En segundo lugar, es extremamente importante como elemento que da satisfacción a los miembros del grupo y en particular a aquellos que tienen pocas razones para sentirse orgullosos y de alguna valía." Además, Fromm nos alerta que "el narcisismo de grupo es una de las fuentes más importantes de la agresión humana, y aún así, ese hecho, como todas las otras formas de agresión defensiva, es una reacción a un ataque a intereses vitales." Por eso, el narcisismo de grupo es tan "popular" en los más diversos sectores de la vida social, sea en el campo de la economía, de la política o de la religión.

Yo no estoy afirmando que este documento expresa un "qué" de narcisismo, ni que este fenómeno no pueda ocurrir en otras Iglesias cristianas o en otras religiones. Es un asunto muy complejo para afirmar algo así. Yo sólo quise compartir estas reflexiones de Fromm que me surgieron al leer el documento. Si este recuerdo tiene algún sentido, tal vez pueda ayudarnos recordándonos que la misión de las Iglesias cristianas no consiste en anunciarse como algo pleno y absoluto, sino en servir como una comunidad donde las personas confirman y fortalecen la fe para vivir, en la ambigüedad de nuestras vidas, la misión de anunciar la buena nueva de Jesucristo. Sólo en el trabajo conjunto, con personas e Iglesias cristianas o no, para anunciar el Reino de Dios, tal vez podamos tener una pequeña experiencia de lo que es o puede ser la verdadera Iglesia de Cristo. Al final, Dios no se encarnó como cristiano, sino como siervo y se hizo humano.

Jung Mo Sung es profesor de postgrado en Ciencias de la Religión de la Universidad Metodista de San Pablo y autor de Sementes de esperança: a fé em un mundo em crise


Fuente: Adital

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Cristóbal Cervantes
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