10/4/11

Innovación: de la empresa vertical, al individuo profesional, por Omar de la Fuente

Omar de la Fuente es un joven amigo y colaborador del blog Espiritualidad y Política. Tiene 28 años, emprendedor, es diseñador gráfico y social freeleance y Co-fundador de Grupo Solidaria. Te invito a visitar su web donde encontrarás más información: "El reto de Omar".

Hemos utilizado varias veces en el blog la metáfora de la "crisis de duelo" y sus cinco etapas, negación, ira, negociación, depresión y aceptación, para referirnos a la reacción personal y colectiva ante la crisis. También hemos repetido que, en nuestra modesta opinión, la crisis y su primera etapa de negación colectiva comenzó en el año 2007 y ahora estamos en el largo paso de la negación a la ira. Pero hay colectivos y personas, sobre todo jóvenes, que ya han pasado las cinco etapas, son las semillas del futuro, están ya, aquí y ahora, son fuentes de luz y esperanza, como decíamos en "Los tiempos están cambiando" , y mostramos personas y colectivos concretos en "Más allá de la crisis". Omar es uno de ellos, te recomiendo la lectura de su magnífico artículo, es parte del futuro:


Mucho se habla hoy en día, de los famosos emprendedores. Vienen a ser esas personas, jóvenes (o no tanto), que nos van a sacar de la crisis porque son el futuro y la alternativa al anterior sistema que se nos cayó encima. Los encargados de crear las “nuevas empresas”.

Yo, puedo considerarme dentro de ese grupo, y sí, los jóvenes somos el futuro. Obvio. Pero quisiera puntualizar un par de cosas, que a mi humilde entender se están mal interpretando por parte de mucha gente que promueve este mensaje, de que los jóvenes tenemos que crear “nuevas empresas” con “innovación”, y también nuevos empleos.



En primer lugar, la innovación no es ser Community Manager, ni derivados de las redes sociales. No es todo lo relacionado con las nuevas tecnologías. Sí, se están definiendo nuevos perfiles de empleo a través de ellas, pero eso es una cuestión de evolución, más que de innovación.

Innovar, es lo que hace Pau García-Milà, por ejemplo. Con 23 años, tiene una empresa de 30 personas trabajando en un software libre, en el que colaboran desde 67 países, siendo una alternativa a futuro de Microsoft o Apple en cuanto a Cloud computing. Éstos últimos, generan una copia de tu sistema operativo que puedes consultar desde cualquier ordenador, pero siempre guardando tus archivos en sus servidores. La idea de Pau es la misma, solo que los archivos no salen de tu Pc. Ese es el punto de inflexión que marca la innovación, ese detalle. Y otra cosa que hace, en realidad lo más importante para mí: se pasea por todos los medios diciendo alto y claro, y sin pudor, que en España la mentalidad de la gente, la sociedad en sí, hacen muy difícil la trayectoria del emprendedor desde el inicio, por aquello de que parece que el posible éxito del prójimo, nos jode. Esa rabia y aversión que sentimos hacia el que nada contra corriente, por el miedo que tenemos a que triunfe donde nosotros no nos atrevimos. Pero ese es un tema extenso, quizás en otro post.

No es necesario tener entre manos un proyecto tan ambicioso como el de ese chico, ni ser tan brillante como él. Para innovar, simplemente se necesita “hacer las cosas de un modo distinto”. Buscar una necesidad, una realidad, una forma de hacer las cosas, un proceso… y analizarlo y mejorarlo. Nada más. Ser capaces, desde jóvenes (si se puede y nos dejan), de tener nuestras propias ideas, nuestros propios y nuevos modelos de negocio. Este es otro tema en el que se podría profundizar bastante, os recomiendo “Hazlo distinto” (Editorial Netbiblo), de Santiago Sousa.

En segundo lugar, lo de las “nuevas empresas “. ¿Qué esperan que sean? ¿Las mismas empresas jerárquicas de estructura vertical, pero “innovadoras”? ¿Quizá lo que era antes una constructora, con su jefe, sus directivos y sus peones, pero ahora con jóvenes en camiseta, geeks y alguien que sepa, oh sí, de redes sociales? Pues va a ser que no.

No digo que todas las empresas vayan a ser horizontales, o que sean como trabajar en Google, ni soy yo uno de esos gurús que saben lo que va a venir en la red, como para aseverar el tipo de empresa que se generará en estos años. Simplemente, en mi opinión, creo que se están poco a poco definiendo e imponiendo los “individuos profesionales”.

Estos “individuos” (sin ser peyorativo, sólo remarcando la individualidad), son personas que se desmarcan de la empresa, y empiezan a reconocer, potenciar y divulgar sus méritos profesionales y su saber hacer. Crean su propia marca personal, generan su identidad digital y se dan a conocer en la red. ¿Por qué? Pues porque hoy en día, ya no existe el puesto de trabajo asegurado para toda la vida. Mañana puede salir una máquina que haga tu función en la fábrica, te pueden despedir porque cierran con la crisis, o simplemente te sustituyen porque hay mucha gente está más preparada que tú y que yo. Sin más. Olvidémonos de estar 40 años “en la empresa”, como nuestros padres. Eso queda ya reservado para muy pocas personas, puestos de trabajo en la administración pública y poco más. Sobre esto, os recomiendo el libro “Expertología”, de Andrés Pérez Ortega.

El resto, si queremos buscarnos la vida, tenemos que buscar nuestro propio camino, con lo que sabemos hacer, (lo cual debería ir muy de la mano con “lo que somos”) y estar preparados por lo que pueda pasar. Todos tenemos algo que nos hace únicos, y ese es el valor añadido que podemos aportar en nuestro trabajo. Yo lo intento hacer cada día: desde mis inquietudes, cambié mi antiguo “diseñador gráfico” por un renovado “diseñador social”, y puse en marcha una iniciativa diferente para darme a conocer, y poder así trabajar por mi cuenta.

PD: Mientras el gobierno y muchas otras personas, promueven este mensaje de que "los jóvenes son el futuro, porque ellos son innovadores y crearán las nuevas empresas y los nuevo modelos de negocio sobre los que se basará la economía de este país en el futuro", (y tal y tal...), aquí podemos ver (manifestación 7 de Abril) lo que opinan muchos de esos jóvenes, o al menos los que ellos mismos se denominan como la "Juventud sin futuro". Los jóvenes reinvidicando la situación de precariedad del empleo... no estoy seguro de si servirá de mucho o de poco, ¿vosotros que opináis?

7 comentarios:

  1. Hay cierta perversión "pro sistema" en la aceptación de que ya no es posible que una empresa dure en el tiempo.
    Hay empresas --¡no pocas!-- que desaparecen por motivos no económicos; sino que desparecen porque es más rentable desmantelarlas, recoger el capital acumulado, o bien el empreasario decide liquidar porque es más cómodo que innovar o reformar, retirar el dinero y crear una nueva empresa o, a lo peor, invertir lo acumulado (los beneficios) en especular o sucedáneos.
    Es el sistema imperante, NO la economía real, lo que impele a hacer y deshacer empresas.
    En ese escenario y con esos criterios impuestos, cuya esencia es extraer el máximo rendimiento a costa de lo que sea y en el menor tiempo posible, es obligado que los jóvenes --¡y los no tan jóvenes!-- intenten convertirse en emprendedores; pero esta "necesidad" no es objetiva, sino forzada por un sistema económico en el que la viabilidad o la rentabilidad de una empresa se mide por su capacidad para exprimir.
    Sin duda, es positivo que haya jóvenes emprendedores, pero eso no se debe a que exista un principio económico objetivo que justifique el cierre de empresas, sino a que es el sistema el que ha precarizado todo, tanto el empleo como las empresas.
    De un tiempo acá, a las empresas se les aplica aquello de "coge el dinero y corre".
    Cuando la necesidad de convertirse en emprendedor es norma económica general, es porque la economía capitalista falla gravemente. Esa necesidad general de ser empresario es un síntoma, no es una solución.

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  2. Yo no percibo en la porción de realidad en que vivo una mayor predisposición a las posturas emprendedoras por parte de los jóvenes a los que doy clase. Los veo bastante pasivos, sin especiales inquietudes, aunque si las tienen puede ser que no me las hagan llegar a mí. Quiero ponerles a mis alumnos de segundo de bachillerato la entrevista que hizo Andreu Buenafuente a Pau García Milá, que reconoce que los emprendedores han de luchar contra corriente en este país que tiene como vocación el funcionariado o el trabajo estable en una empresa, ambas cosas harto difíciles en los tiempos que corren. Es necesario plantear cosas nuevas, abrir nuevos caminos, atreverse a crear empresas en territorios emergentes. La juventud se enfrenta a un nuevo modelo que está por crear. Hay posibilidades pero hay que ser imaginativos y tener intuiciones que hay que llevar adelante.

    Por otro lado, la lucha de resistencia contra la economía de diseño especulativo en la calle, como la que se está planteando es necesaria. Hay que atreverse también a cambiar el mundo y quitárselo de las manos a los "cabrones" que nos tienen en sus garras. No sé cómo pero hay que pensar un mundo distinto. No son buenos los mensajes pesimistas pero hay que ser realistas y darnos cuenta de que el planeta necesita otro tipo de crecimiento.

    Ser joven debería sinónimo de audacia y de innovación, y asimismo obviar las censuras rabiosas de algunos mayores que parecen alegrarse de la crisis de las nuevas generaciones, y gozar con sus angustias pensando que sólo son ellos los del botellón, los ninis y Gran Hermano.

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  3. Primero de todo, me sirvo del comentario de Félix Soria pues ha explicado de una forma muy acertada uno de los problemas base del momento en el que nos encontramos actualmente.

    Segundo, me parece una perversión un artículo tal donde de una forma indirecta se hace apología del individualismo egoista y del salvese quien pueda.

    Es muy importante que las personas se realizen como individuos para así, después, poder ayudar a los otros. Pero el problema es que este tipo de emprendedores se realizan para después ayudarse a sí mismos, olvidándose del vecino, incluso créandose un cierto odio clasista, donde la resignación al "no me han regalado nada", "me lo he currado yo solo", conlleva a un grado superior de egoísmo convirtiendo a un emprendedor con suerte en un individuo de clase social alta o media-alta, donde las privatizaciones del sistema público les da igual pues él o ella ya se pueden pagar sus planes privados.

    También me parece sorprendente, esta manía de decir que en España es muy complicado por la manera de pensar y que en otros lugares es más fácil. Dónde es más fácil? En Túnez? En Costa de Marfil? En Palestina? Viviendo en Francia os puedo asegurar que con respecto a esto es más de lo mismo, y en Alemania y en todos sitios. Solo interesa algo que reporte dinero, que de beneficios, los emprendedores anónimos cuyo ideal y sueño no tenga un beneficio en dinero, tendrá mínimas posibilidades de éxito a menos que sea capaz (cosa muy importante), de establecer una red de conocidos que apoyen su ideal, pero sobretodo, conocer los valores que quiere perseguir.

    En definitiva, se ha puesto mucho de moda la palabra emprendedor, sobretodo utilizandola en sujetos egoístas que han tenido éxito (igualando éxito con ganar dinero), cuando hay muchos más jóvenes anónimos, autorealizados, capaces de anteponer la colectividad y la repartición del saber hacer, antes que su éxito personal.

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  4. Estoy totalmente de acuerdo con el comentario de Félix Soria. Hoy en día, el ser emprendedor es más una necesidad que una verdadera vocación, de ahí el alto porcentaje de fracasos, entre otros factores, claro.

    Amigo Eloy, discrepo bastante de tu comentario, y me gustaría argumentar y aclarar algunas cosas, las mismas que te hacen catalogar mi artículo como una "perversión"¿?

    En primer lugar, no estoy haciendo apología del egoísmo. En ningún momento estoy lanzando un mensaje de "sálvese quien pueda", sino más bien de "adaptémonos a los cambios", porque están ocurriendo, y sobre eso versa el artículo.

    Animo a las personas a que identifiquen lo que saben hacer, que lo potencien y lo espongan hacia los demás, dando la opción de hacerlo como "individuo" y no necesariamente siempre desempeñar ese trabajo dentro de una empresa.

    Pero ese "saber hacer", ese "trabajo" de una persona, puede ser también algo que ayude a los demás, o unos conocimientos que se compartan para un colectivo, etc. No hay por qué pensar que necesariamente va a ser aplicado para el beneficio propio exclusivamente, y aun así, el que así quiera hacerlo, creo que está en su pleno derecho.

    Por otro lado, te preguntas que dónde existe una mentalidad en la sociedad, en la cual sí se faciliten las cosas a los jóvenes emprendedores y/o innovadores. Yo no he vivido en esos sitios que comentas, y mucho menos en "todos sitios" para saber lo que se hace o piensa en cada uno de ellos, pero puedes encontrar muchos ejemplos, de gente que con mucho recorrido, que ha estado en Estados Unidos y afirman que allí sí existe esa mentalidad.

    Allí con 18 años, un chaval conoce el significado de emprender y tiene al menos la oportunidad de elegir ese camino, tienen esa opción. Además a esa edad, si quiren dedicar tiempo a un proyecto propio, pueden hacerlo sin las "cargas" económicas, presiones familiares, responsabilidades, etc, que nos encontramos en España cuando empezamos a hacer lo mismo pero cercanos a los 30 años. Te recomiendo que veas la entrevista a Pau Garía-Mila que enlazo en el artículo, ahí habla sobre este tema y lo explica muy bien.

    Por último, decirte que estoy muy lejos de ser una persona que se realice sólo para ayudarse a sí mismo y después restregar a la cara del prójimo lo que he conseguido. "¿Con cierto odio clasista"? Amigo Eloy, como casi siempre en la vida, generalizar no es bueno, y te invito a que inviertas dos minutos en ojear mi inciativa y a lo que me dedico. Verás que ni soy un "ogro" emprendedor egoista, ni fomento su existencia.

    De todas formas gracias por tu aportación, al igual que se lo agradezco a Félix y a Joselu.

    Un abrazo.
    Omar de la Fuente.

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  5. Primero de todo, mi nombre es Eloi.

    Siento descripar, pero sigo pensando que haces apología del egoísmo, como digo, no directamente, sino indirectamente. Intenta releer tu propio artículo, de una perspectiva diferente a como y cuando lo escribiste y, a lo mejor, puedes entender porque digo esto.

    Creo que eres tú mismo que se ha metido dentro de la generalización que he hecho, pues si relees mi comentario, en el momento en que generalizo, paso a hablar de temas más generales que de tu artículo en sí. Por lo tanto, si no te sientes partícipe de esta generalización, no tienes porque ofuscarte ni pensar que lo que digo va hacia tí. Estoy de acuerdo en que generalizar no siempre es bueno, pero la historia se hace según las masas. No todos los alemanes eran Nazis, pero en un momento Alemania fue Nazi.

    Sigo pensando que la palabra emprendedor se ha tergiversado dándole un significado de beneficio económico y se deja de lado otro tipo de avances personales menos beneficiosos económicamente, pero si espiritualmente o socialmente.

    Puede entonces que EEUU sea el único lugar del mundo donde exista esta mentalidad, no sé, no lo conozco y estoy de acuerdo contigo que las diferentes presiones que existen en Europa pueden conllevar a un freno en la innovación de ideas y sueños. A mi me ha pasado. Por otra parte, conociendo la trayectoria social de EEUU, me temo, que lo que se pueda enseñar a un jóven de 18 años sobre la palabra emprendedor puede dirigirse peligrosamente hacia el individualismo egoísta (aquí quiero dejar claro que yo diferencio mucho los tipos de individualismo que existen).

    Para acabar, antes de escribir mi comentario ya me pasé por tu site para ver tu iniciativa y bueno, espero que no entiendas esto como un desprecio, pues me parece realmente muy interesante y espero que salgas adelante y que funcione la cosa, pero sinceramente, no me pareció nada innovante y, además, como lo presentas, me parece un tanto irresptuoso hacia la gente que llevamos haciendo lo que tu presentas como nuevo durante mucho tiempo y sin buscar un segundo objetivo económico, sino más bien un cambio social.

    Te puedo decir que en mi comentario, en ningún momento te he juzgado a tí como persona, ni a lo que quieres hacer o a tu idea, solo he juzgado primero un artículo y segundo una palabra. En contrapartida, me has juzgado sin conocerme, juzgar ha alguien sin conocerlo y sin saber que hace es una falta de respeto.

    cordialmente
    eloi

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  6. Hola Eloi,

    no ha sido mi intención faltarte al respeto, si así lo has sentido, te pido disculpas.

    Si de verdad relees, tanto el primero como el segundo de tus comentarios, y sigues pensando que no me estás juzgando, tanto a mí como a mis proyectos e ideas... en fin, dejémoslo. No creo que lleguemos a entendernos.

    El blog de mi buen amigo Cristobal no se merece perderse en absurdas discusiones, estamos aquí (yo por lo menos) para aportar opiniones y compartir conocimientos.

    Un abrazo y suerte con tus proyectos.

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  7. En el primer comentario hablo de una generalización, como tu ya has comentado, y te has metido en esa generalización porque a lo mejor te has sentido indentificado con ella. Insisto, en el primer comentario critico un artículo y una palabra que entiendo está siendo tergiversada.

    En el segundo comentario si que te juzgo, no lo voy a negar, pero ya que tu te lo has permitido conmigo, porque no lo voy a hacer yo. Además lo hago por tu propia petición, pues eres tú mismo quien me ha pedido de ver tu iniciativa (cuando de antemano yo ya lo había hecho) y entonces, te he dado mi opinión sobre ella. Ya te he dicho que está muy bien y que espero que salga adelante, pues yo creo en ella y de hecho llevo muchos años practicando este tipo de iniciativas y aquí donde vivo hay gente que practica este tipo de iniciativas. A lo mejor me tendría que haber quedado allí en lo positivo, pues lo negativo, que es que no me parece para nada innovadora, a lo mejor me lo tendría que haber callado, como cosas que me he callado y que a lo mejor, si quisieras escuchárlas te ayudarían a mejor este proyecto.

    Si no quieres que continuemos con esta conversación aquí lo podemos hacer a través de un mail, o incluso por teléfono. Pero una cosa es clara, todo el mundo se puede llegar a entender si hay voluntad y ganas de entender las variables de cada uno. Ninguna conversación es absurda si se hablan de cosas serias, en este caso la transición que estamos viviendo.

    Para acabar, para que veas la diferencia entre un juzgamiento y otro, yo ya me interesé por lo que haces, intenté hacer un crítica a un artículo con mayor o menor acierto. Que interés has mostrado tú por lo que hago y porqué creo que tu proyecto no es innovador? Ninguno. No has puesto voluntad.

    Si quieres continuamos y crecemos, sino, pues buena suerte a ti también con tus proyectos.

    saludos

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Cristóbal Cervantes
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