28/11/09

¿Cómo construir la nueva civilización de los valores?, por Ervin Laszlo y Marco Roveda

En lo que se refiere a los valores personales, éste es un esquema de referencia que puede ser útil.


Es el momento histórico para dar un paso adelante, no detenerse en un problema sino ganar altura, ver las cosas desde arriba, todas juntas.

Tenemos que ocuparnos de los efectos pero, antes de nada, de la causa.

La pobreza, el sida, el terrorismo, el calentamiento global, la desertificación, las guerras, la insatisfacción permanente y los otros problemas que vendrán se deben a la falta de conciencia y, por tanto, de civilización. Porque civilización quiere decir exactamente: conciencia, capacidad de amar, respeto al hombre, al medio ambiente y todo su contenido.

De ahí es de donde parte la gran crisis. De la falta de estos valores.

A lo que se añade la insostenibilidad del modelo de business basado en el crecimiento ilimitado de los consumos, abrumado todavía más por la falta de esperanza para nuestro futuro y por la relativa desestabilización en los mercados. De ahí nace la espiral involutiva, origen de la crisis económica…

Pero ésta que estamos viviendo no es una crisis, es una fase del cambio que marca de forma definitiva e irreversible el fin de la era.

¿Qué hay que hacer para interpretar de forma correcta y completa el origen del cambio? En otras palabras: ¿qué hay que hacer para entrar en armonía con el cambio y animar a las otras personas que hay a nuestro alrededor a hacerlo? ¿Cómo construir la nueva civilización de los valores?

Los comportamientos de los individuos han resultado determinantes. Lo que hacemos tiene efectos en los demás, y esto puede llevarnos a la curación del mundo, o a empeorar su enfermedad. Son necesarios comportamientos conscientes y responsables.

El individuo responsable aúna los objetivos de mejora de la vida y de la sostenibilidad en primera persona.

Comprende que su libertad termina donde comienza la de lo demás. Vive satisfaciendo sus necesidades de forma armónica, favoreciendo que las demás personas satisfagan las suyas. Respeta el derecho a la vida y al desarrollo de todas las personas, dondequiera que vivan, e independientemente de cuál sea su origen étnico, sexo, nacionalidad o creencia.

Defiende el derecho a la vida en un ambiente sano para todo aquello que está vivo y crece en la Tierra.

Busca la felicidad, la libertad y la realización personal teniendo en cuenta esta misma búsqueda de parte de los demás. Adopta un estilo de vida sostenible y elimina los despilfarros. Adopta un consumo responsable y crítico huyendo de la ostentación y utilizando productos y empresas que respeten al hombre, el medio ambiente.


Fuente: Este texto y la tabla forman parte del e-libro La Felicidad en el cambio, escrito por Ervin Laszlo y Marco Roveda. El e-libro es de dominio público, libre y gratuito, son sólo 55 páginas que se puede descargar (archivo pdf) en su página web.

Artículos relacionados en el blog:
El paso imperativo: el aumento de la conciencia, por Ervin Laszlo y Marco Roveda
Enlace a todos los artículos de Ervin Laszlo en este blog

Más información relacionada también en el Blog Alternativo

Vídeo: 7.000.000.000

Emocionante vídeo musical que muestra un paralelismo entre el desarrollo del feto y la evolución de la humanidad. El sufrimiento actual está conduciendo a la humanidad a su nacimiento.



Visto en el blog amigo Humanismo y Conectividad

El mundo está preparado. Copenhague, 7 de Diciembre

Los líderes mundiales se reunirán en Copenhague del 7 al 18 de Diciembre para forjar un tratado global sobre el cambio climático. Los efectos del cambio climático se acumulan día tras día, pero aún queda tiempo para hacer un esfuerzo e iniciar el camino hacia un mundo mejor. Necesitamos la mayor llamada a la acción que el mundo haya visto. ¿Está preparado?

Un tratado sólido sobre el cambio climático no sólo invertirá el peligroso avance del cambio climático, sino que nos ayudará a afrontar los mayores desafíos del mundo. Crearemos millones de trabajos ecológicos, reduciremos el gasto en servicios sanitarios, sacaremos a millones de personas de la pobreza y pondremos las energías renovables al alcance de los ciudadanos de los países en vías de desarrollo. Entreguemos un mundo mejor a nuestros hijos. Un mundo mejor nos espera.

Ahora forma parte de la mayor y más diversa petición de cambio del mundo, que demostrará a nuestros líderes que el mundo está preparado para un tratado ambicioso sobre el cambio climático en Copenhague.



El tratado que necesitamos

Exigimos a nuestros líderes que acudan a Copenhague para firmar un tratado sobre el cambio climático que sea:

Justo
  • Debemos reducir las emisiones de los países desarrollados de al menos un 40% antes de 2020.
  • Debemos ayudar a los países pobres a adaptarse a las peores consecuencias de la crisis climática, reducir sus emisiones y compartir tecnologías, lo que incluye la asignación de suficientes fondos públicos.
  • Debemos proteger a las comunidades marginalizadas en los países ricos y pobres.
Ambicioso
  • Las emisiones globales deben alcanzar su nivel máximo antes de 2015 y luego descender bruscamente hasta garantizar concentraciones de menos de 350 partes por millón en la atmósfera.
  • Es necesario crear una vía para que todos puedan acceder a trabajos ecológicos y energías limpias.
  • Es necesario establecer las condiciones adecuadas para un futuro próspero de personas, plantas y animales.
Comprometido
  • El tratado internacional debe ser vinculante, estar sujeto a verificación y ser de obligado cumplimiento.

Fuente: TckTckTck.org

27/11/09

El encanto de los Orixás, por Leonardo Boff

Un teólogo que no consigue ver a Dios más allá de los límites de su religión o iglesia no es un buen teólogo. Sería más bien un erudito en doctrinas. Perdería la ocasión de encontrarse con Dios, que se comunica por otros caminos y que habla por diferentes mensajeros, sus verdaderos Ángeles. Dios desborda nuestras cabezas y nuestros dogmas.

Toda cultura, cuando alcanza un elevado grado de complejidad, encuentra su expresión artística, literaria y espiritual. Pero al crear una religión a partir de una experiencia profunda del Misterio del mundo, alcanza su madurez y apunta hacia valores universales. Es lo que ha sucedido con la Umbanda, religión nacida en Niterói, Río de Janeiro, en 1908, bebiendo de las fuentes de la más genuina brasilidad, hecha de europeos, de africanos y de indígenas. En un contexto de desamparo social, con millares de personas desenraizadas, venidas de la selva y de los rincones más distantes del Brasil profundo, desempleadas, enfermas por la notoria insalubridad de Río a principios del siglo XX, irrumpió una fortísima experiencia espiritual.

Una persona del interior, Zélio Moraes, declara la comunicación de la Divinidad bajo la figura del Caboclo das Sete Encruzilhadas, de la tradición indígena y del Preto Velho de la tradición de los esclavos. Esa revelación tiene como principales destinatarios a los humildes desposeídos de todo apoyo material y espiritual. Quiere reforzar en ellos la percepción de la profunda igualdad entre todos, hombres y mujeres; se propone potenciar la caridad y el amor fraterno, mitigar las injusticias, consolar a los afligidos y reintegrar al ser humano en la naturaleza bajo la guía del Evangelio y de la figura sagrada del Divino Maestro Jesús.

El nombre Umbanda está cargado de significado. Está compuesto de OM (el sonido originario del universo en las tradiciones orientales) y de BANDHA (movimiento incesante de la fuerza divina). Sincretiza de forma creativa elementos de las varias tradiciones religiosas de nuestro país creando un sistema coherente. Privilegia las tradiciones del Candomblé de Bahía por ser las más populares y próximas a los seres humanos en sus necesidades. Pero no las considera como entidades, sino como fuerzas o espíritus puros que a través de los Guías espirituales se acercan a las personas para ayudarlas. Los Orixás, la Mata Virgem, el Rompe Mato, el Sete Flechas, la Cachoeira, la Jurema y los Caboclos representan facetas arquetípicas de la divinidad. Ellas no multiplican a Dios en un falso panteísmo, sino que concretan, bajo los más diversos nombres, al único y mismo Dios. Éste se sacramentaliza en los elementos de la naturaleza como en las montañas, en las cascadas, en los bosques, en el mar, en el fuego y en las tempestades. Al confrontarse con estas realidades, el fiel entra en comunión con Dios.

La Umbanda es una religión profundamente ecológica. Devuelve al ser humano el sentido de reverencia ante las energías cósmicas. Renuncia a los sacrificios de animales para restringirse solamente a las flores y a la luz, realidades sutiles y espirituales.

Hay un diplomático brasilero, Flávio Perri, que sirvió en embajadas importantes como Paris, Roma, Ginebra y Nueva York, que se dejó encantar por la religión de la Umbanda. Con recursos de las ciencias comparadas de las religiones y de los distintos métodos hermenéuticos elaboró perspicaces reflexiones que llevan justamente este título: El Encanto de los Orixás, desvelándonos la riqueza espiritual de la Umbanda. Entrevera su trabajo con poemas propios de fina percepción espiritual y se inscribe en el género de los poetas-pensadores y místicos, como Álvaro Campos (Fernando Pessoa), Murilo Mendes, T. S. Elliot y el sufí Rumí. Incluso bajo el encanto, su estilo es contenido, sin ninguna exaltación, pues ése es el rigor que la naturaleza de lo espiritual exige.

Además, ayuda a desmontar los prejuicios que rodean a la Umbanda, a causa de sus orígenes en medio de los pobres de la cultura popular, espontáneamente sincréticos. Que ellos hayan producido una significativa espiritualidad y hayan creado una religión cuyos medios de expresión son puros y sencillos revela cuán profunda y rica es la cultura de esos humillados y ofendidos, nuestros hermanos y hermanas. Como se decía en los inicios del cristianismo, que en su origen era también una religión de esclavos y marginalizados: «los pobres son nuestros maestros, los humildes, nuestros doctores».

Tal vez algún lector o lectora se extrañe de que un teólogo como yo diga todo esto que escribí. Únicamente le respondo que un teólogo que no consigue ver a Dios más allá de los límites de su religión o iglesia no es un buen teólogo. Sería más bien un erudito en doctrinas. Perdería la ocasión de encontrarse con Dios, que se comunica por otros caminos y que habla por diferentes mensajeros, sus verdaderos Ángeles. Dios desborda nuestras cabezas y nuestros dogmas.

Fuente: Koinonía
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Vídeo: El Grito de mi Generación. Rebélate contra la Pobreza

Tres jóvenes músicos de éxito, se unen en este vídeo para apoyar la campaña Rebélate contra la pobreza con una canción inédita. Son Marcos Cao, de La Sonrisa de Julia, Juan Suarez, de El sueño de Morfeo y David Otero, de El canto del Loco. Reproducimos la versión acústica de la canción, la otra versión aquí



Letra de El Grito de mi Generación

Dicen que no existe una solución
Que tengo que entender que es demasiado tarde
Los mismos que preparan la invasión de cualquier país
Invirtiendo en hambre.

Y yo no
No tengo miedo y sigo esperando
A que estalle la revolución…

Quiero oír el grito de mi generación
Dispuesta a levantarse y a vivir sin miedo
Y a dar un giro, un golpe de emoción
Una revolución donde las armas son tu voz.

Dame un camino hacia la salvación
Y seguiré tus pasos sin pensarlo
Dirán que estás perdiendo la razón
Pero prefiero estar loco a ser su esclavo

Y yo no,
No tengo miedo y sigo esperando
A que estalle la revolución…

Quiero oír el grito de mi generación
Dispuesta a levantarse y a vivir sin miedo.
Y a dar un giro, un golpe de emoción
Una revolución donde las armas son tu voz


El Nobel José Saramago dijo: "Hoy en día existen dos grandes superpotencias en el mundo: una es Estados Unidos... la otra eres tú, la opinión pública".

Alex Rovira: “¿Cómo podemos ser felices si vivimos en un mundo donde la justicia, la solidaridad, la paz o los derechos humanos son aún una utopía en muchas partes de nuestro planeta? Quizás en esa tristeza inevitable que nace al leer el periódico cada día está el acicate hacia la creación de la felicidad, pero no la propia, sino la del ser humano que sufre. Si no hay tristeza, no puede haber compasión ni rebelión, y si no hay compasión ni rebelión, no puede haber verdadero impulso hacia la transformación.

La compasión, la entrega al otro, el servir a una causa mayor que uno mismo, es fuente de felicidad, aunque sólo sea desde el egoísmo inteligente que hace que, al entregarnos, consigamos olvidarnos de nuestros propios problemas”.


¡Marineros a salvo, salvemos los mares!, por Koldo Aldai

La crisis del Alakrana, una vez solventada, nos presenta una buena oportunidad para salir al paso en la defensa de nuestros mares y para cuestionar la sobreexplotación de los mismos

Salvados los marineros, salvemos los mares mares y su fauna irrepetible. Juzgar el mayor o menor acierto de la administración central en la resolución de la crisis del Alakrana no constituye el motivo de estas líneas. No nos duele la gestión más o menos afortunada del secuestro, nos duele la naturaleza expoliada, los mares esquilmados… Nos duele el sobrepeso de las redes de los grandes y sofisticados barcos pesqueros. Nos duelen las miles de toneladas de atún de más que estos grandes buques llevan en sus panzas.

En casa ya los marineros, es el momento no tanto de abroncar al gobierno, sino de cuestionar una actividad que hace peligrar el equilibrio ecológico de los mares. Los “arrantzales” disfrutan ya de su merecido descanso junto a los suyos. Plegada la pancarta de “Gure arrantzaleak askatu” (“Libertad para nuestros pescadores”), es hora de desplegar otra urgente que a menudo blande Greenpeace: “No fish, no future”. Tras feliz final de una crisis que ha tenido en vilo durante 47 días a los ciudadanos de todo el Estado, es momento de abordar otra cuestión de no menos gravedad, cual es la sobreexplotación de los recursos pesqueros por parte de grandes buques de todo el mundo, abuso que se hace más patente en las aguas de difícil control.

El ser humano lleva todas las de ganar en su carrera de lucro a lo largo de los mares de todo el mundo, en tanto en cuanto la conciencia de protección de la vida en general y de los mares y su fauna en particular no se anteponga. Las poblaciones de peces no son infinitas. La localización de los bancos no es ningún problema para las nuevas tecnologías de exploración como los sónares. Se nos han dado los instrumentos para agotar la tierra y esquilmar los mares, pero aún no hemos alcanzado la conciencia para frenar el atropello y defender la vida.

Según señala la organización ecologista Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) las reservas de huevas del atún rojo del sur en el Océano Índico han caído el 90 por ciento. Los modernos atuneros pueden cargar más de 2.000 toneladas de pescado. En poco tiempo y con menos esfuerzo se puede pescar más, de forma que la explotación es ya absolutamente insostenible. Ello no indica que no sea legal. En este caso las leyes van a la zaga. Es preciso hablar de regulación de una actividad tan depredadora. El que los atuneros cumplan la legalidad no indica que esa legalidad no deba ser modificada.

Greenpeace hace tiempo que ha levantado la alarma al señalar que el tiempo y el atún se están acabando y que no puede permitirse que barcos de gran tamaño saqueen y vacíen las reservas de este pez. Cada vez hay más voces que reclaman, y no sin razón, que estos gigantes atuneros sean retirados y desmantelados. Igualmente apuntan a la necesidad de un mayor control sobre esta actividad en aguas internacionales.

"Las reservas marinas se necesitan con urgencia para proteger el futuro de la vida marina, incluyendo el atún. La población de atún está en peligro de extinción, si no se protege la cría y zonas de desove ahora, no habrá pescado para el futuro. Al proteger el atún, los pescadores están protegiendo su propio futuro", afirma el militante de la organización ecologista internacional Banu Dokmecibasi.

Greenpeace está realizando una campaña para una red mundial de reservas marinas de plena protección que abarque el 40 por ciento de nuestros océanos, como una manera fundamental de restablecer la salud de las poblaciones de peces, proteger los océanos y la vida.

La raya entre vida digna y sobrebeneficio es todavía nítida. No vale calzar el escudo de la crisis y el paro como argumentos mayores para poder seguir con la depredación de la vida marina, para pescar sin medida. No se puede seguir vaciando mares para disparar las cuentas corrientes de los empresarios de la mar.

Las Naciones Unidas a través de su Secretario General también ha alertado al respecto: “La actividad humana está causando grandes estragos a los océanos y mares del mundo. Los ecosistemas marinos sufren los daños ocasionados por la explotación excesiva, la pesca ilegal y sobre todo por prácticas pesqueras destructivas”.

Los expertos han dado una fecha límite de 50 años para la mayoría de las especies que viven en los mares. El atún es de las más amenazadas. Quizás haya que sacarlo de las latas. El atún es algo más que una conserva rosada y aceitada utilizada para alegrar las ensaladas de última hora. Es también mucha vida que ayer coleaba y que hoy estamos enlatando en ingentes cantidades. Algo del futuro se nos queda también dentro de ese aluminio. Lo mismo que hipotecamos el mañana con exceso de química sobre nuestros campos, lo hacemos con exceso de redes sobre nuestros mares.

Todo está interrelacionado. Por supuesto los seres vivos lo estamos. Formamos una gran red, ya volemos, ya caminemos, ya nademos. Si nos falta una especie de ave, perdemos algo imprescindible en nuestros cielos, si nos falta una clase de pez nuestros océanos ya no serán los mismos. Formamos un “pack sagrado”, ninguna especie que desaparezca no es ajena, son parte de nosotros mismos. En la tierra, en el aire o en el mar, todos formamos una, maravillosa y sagrada creación. ¡Salvemos nuestros océanos, nos estamos salvando también a nosotros mismos!

Fuente: Autor
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24/11/09

El petróleo caro hará inviable el ´low cost´y la globalización

Jeff Rubin, ex economista jefe del CIBC; despedido por anunciar el fin de la globalización

Tengo 55 años y en el banco CIBC me dieron a elegir: mi libro o mi cargo. Nací en Toronto: mis hijos comen papayas, pero volveremos a la compota de manzana. Soy economista: mi religión son los precios. No sé si la globalización es buena o mala, pero sé que es insostenible

Desde que el mundo se mueve con petróleo, todas nuestras crisis económicas han comenzado por su precio...

Correcto.

... Y esta no es diferente.

¿Y las hipotecas subprime?

No son su causa, sino una irresponsable consecuencia: se concibieron con la presunción de que los tipos de interés seguirían siempre bajos, como el precio del barril.

Siempre fue el gran tensor de precios.

¿Recuerda cómo el barril de petróleo se puso poco antes de la recesión a 147 dólares?

¡Y cómo se quejaban los taxistas!

Pues las subprime y las hipotecas baratas que causaron el terremoto financiero se empezaron a conceder cuando el petróleo costaba 40 dólares y había liquidez de sobra.

Y el tráfico estaba imposible.

Yde repente el petróleo pasó de 40 a 70 dólares y subiendo. Por eso la inflación se disparó un 35 por ciento en el planeta. Y los bancos centrales se vieron obligados a subir tipos para evitar un desastre monetario.

Y las hipotecas se hicieron impagables.

¡A más del 5 por ciento de interés! Pero..., recuerde: ¿cuál era la causa última?

Usted dice que el precio del petróleo.

Por eso, cuando reventó la burbuja hipotecaria, el precio del petróleo también volvió a bajar a los 40 dólares y ahora, que apenas se observa una tímida recuperación... ¡Ya está el barril de nuevo a ochenta dólares!

Y las petroleras subiendo en bolsa.

Mi propio banco, el CIBC, tuvo que dar por perdidos 8.000 millones de dólares de hipotecas impagadas. Yo decidí ir más allá de todo lo que se publicaba y empezar a estudiar esa causa última: el precio del petróleo.

¿Y qué ha descubierto?

Que el petróleo va a ponerse en 100 dólares en seis meses y que ese barril a tres dígitos acabará con la cultura low costydemostrará que la globalización ha sido un sueño o una pesadilla, pero, en cualquier caso, económicamente insostenible en el futuro.

Pero los bancos estarán más regulados.

¿Y qué? Los gobiernos pueden desincentivar el riesgo especulativo, cobrar tasas sobre los movimientos de capital... Lo que quieran: pero eso no abaratará el petróleo. Los estados no pueden inventarse el crudo.

Nadie sabe cuánto petróleo queda.

Lo que puedo afirmar, como cualquier experto, es que se ha acabado el petróleo barato: ahora disfrutamos aún de una tregua gracias a la recesión que acabará en seis meses.

¿Cómo lo sabe?

Digamos que el petróleo barato ya ha sido extraído y se ha dejado el caro para el final... ¿No le parece puro sentido común?

La técnica avanza, el mundo es grande.

Las técnicas progresan, sí, pero también son más caras. Además, los países productores necesitan cada vez más su propia producción: simplemente, ya no pueden permitirse vender barato el petróleo que queda.

Las renovables ya están despegando.

Pero no están aún desarrolladas lo suficiente como para sustituir al petróleo en unos meses; ni siquiera para modular su precio. Lo estarán en 10 años, pero no en 10 meses.

Entonces...

Insisto en que hablo sin emoción partiendo del frío estudio de los precios: en apenas unos meses veremos el fin del low cost y el principio del fin de la globalización.

¿Me alegro o me entristezco?

Ese es su problema. Yo sólo soy economista. Lo que puedo predecir es que se acabaron los vuelos de los londinenses a Barcelona para disfrutar de una noche de juerga.

Y con ellos todo un estilo de vida.

El low cost es ecológicamente insostenible, pero ahora será económicamente inviable. Usaremos el avión, desde luego, pero no para ir a Vietnam unos días de vacaciones, sino en ocasiones señaladas y a un alto precio.

Volar será un lujo, como en los 60.

Desandaremos la senda de la globalización que anduvimos gracias al petróleo barato.

Si me permite: no me parece tan malo.

Pues mejor para usted, porque vamos a tener que renacionalizar y relocalizar todo el sistema productivo a medida que se demuestre que el alto precio del petróleo hace inviable seguir globalizando la economía.

¿En qué sentido?

Que en las Navidades del 2010, amigo, ya no va usted a poder comer mangos.

¿. ..?

Yo de pequeño, en Navidad en Toronto, la única fruta que tenía era la compota de manzana en tarro de mi abuela. A eso volvemos.

¿Y qué más?

Ahora las economías avanzadas sólo crean empleos de servicios con salarios bajos: camareros, telefonistas... Y un puñado de capataces, porque la producción se lleva a Asia.

Aquí todos innovaremos... Dicen.

Pues van a volver aquí las fábricas, porque muy pronto será imposible pagar el petróleo que cuesta mover piezas y productos entre Asia y España: económicamente insostenible. Así que tendremos que volver a producirlo nosotros todo y más cerca: desde los granitos de arroz hasta los transatlánticos.

¿Volver a la autarquía, dice usted?

Relocalizar y aproximar la producción al consumidor: el mundo encogerá. América no podrá permitirse importar como ahora 6.000 millones de dólares de comida china.

¿Y así volverá el consumo de lo local?

No habrá más remedio. Lo exótico será de nuevo exótico... Y caro. Y lo local y artesano volverá a ser lo cotidiano... Como en nuestra infancia.


"El petróleo caro hará inviable el 'low cost'y la globalización"

De aquí o nada

Nadie sabe cuánto petróleo queda ni cuándo se acabará, pero Rubin sostiene en Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño que lo que se ha acabado - seguro-es el petróleo barato. Y con él la era low cost y la globalización. Y esta vez la fría predicción economicista coincide con la utopía nostálgica y yeyé: traer cerezas de Chile en Navidad va a ser insostenible, amigos, pero, en primavera a cambio, miles de neopayeses volverán a cultivar habitas del Maresme. Retornarán así artesanías y diversidad de gustos locales, pero no por capricho gourmet, es que no habrá más remedio. Lo barato saldrá tan caro que no podremos permitírnoslo. ¡Ojalá suceda también al revés!

Fuente: Entrevista de Lluís Amiguet en La Contra de La Vanguardia de hoy

21/11/09

Ante una bomba social de efectos incalculables, por José Carlos Garcia Fajardo

La pobreza no es una fatalidad sino el producto de una expansión demográfica desorbitada y el reflejo de los efectos criminales de un modelo de desarrollo económico inhumano y suicida. Su erradicación parte del compromiso de los gobiernos de los países empobrecidos y de un sólido apoyo de la comunidad internacional.

La crisis económica mundial tiene efectos devastadores sobre el hambre en el mundo. La Cumbre de la FAO ha concluido con estrepitoso fracaso pues no aporta compromisos serios. Una vez más, el mundo enriquecido y obeso mental pretende ignorar una realidad explosiva ya que el número de personas hambrientas ha alcanzado un récord histórico de 1020 millones. La FAO recuerda que "Es posible vencer la batalla contra el hambre. Lo que se necesita es el compromiso de los propios gobiernos de los países empobrecidos y un sólido apoyo de la comunidad internacional".

Una de cada seis personas padece hambre y desnutrición, es decir, 100 millones de personas más que en 2008. Y el dato escalofriante de que cada seis segundos muere un niño de hambre, más de catorce mil al día y más de cinco millones al año. Hablamos tan sólo de niños.

El Director de la FAO, Jacques Diouf, criticó la falta de compromiso de la mayoría de los líderes mundiales al no acudir a la cita en Roma: "El efecto psicológico de la ausencia de jefes de Estado y de Gobierno de los grandes países da la impresión de que no es una prioridad el problema del hambre en el mundo".

"Se necesitan 44.000 millones de dólares de la ayuda oficial al desarrollo, alrededor del 17% del total, para resolver el problema del hambre. Hemos visto que los países de la OCDE gastan cada año 375.000 millones de dólares en apoyo a los productores agropecuarios en sus países. Además, cada año se gastan 1,34 billones de dólares en armas. Son miles de miles de millones de dólares los que han gastado para resolver la crisis económica y financiera mundial, en unas semanas", ha recordado Diouf.

Es urgente luchar contra el despilfarro, y es inadmisible la destrucción de alimentos con fines comerciales ya que la comida necesaria para vivir con dignidad no se puede considerar como una mercancía. Las cosas no son de su dueño sino del que las necesita y la propiedad privada no es un bien absoluto cuando se trata de la supervivencia.

El problema no es de falta de recursos, sino de prioridad ante un derecho tan fundamental como el derecho a la alimentación.

La crisis actual “no tiene precedentes históricos”, porque conjuga varios factores. La recesión económica se solapa con la crisis alimentaria, que entre 2006 y 2008 disparó el precio de los alimentos.

Los datos sobre el incremento del hambre en el mundo han ensombrecido el hecho de que 31 de 79 países objeto de seguimiento por la FAO registraron un descenso en el número de personas desnutridas desde principios de la década de 1990, según revela su último informe publicado con el título 'Los caminos hacia el éxito'.

El estudio destaca el progreso realizado por 16 de estos países, que ya han alcanzado el objetivo de reducir el número de personas hambrientas para el año 2015 o se encuentran bien situadas para alcanzarlo.

De acuerdo con el informe, existen cuatro denominadores comunes que permiten tener éxito en la reducción del hambre: la creación de un contexto adecuado para promover el crecimiento económico y el bienestar personal; invertir en las personas empobrecidas en las zonas rurales y llegar hasta los más vulnerables; asegurar que los logros obtenidos se mantienen y protegen frente a las amenazas, y por último, planificar un futuro sostenible.

El Gobierno de Brasil introdujo en 2003 el programa hambre Cero para llegar a los más vulnerables. El Gobierno movilizó a las autoridades locales y a las organizaciones de la sociedad civil para apoyar la iniciativa, que incluyó la transferencia de fondos en efectivo para aumentar el poder adquisitivo de los pobres al tiempo que se invertía en la agricultura familiar.

El Programa de Seguridad Alimentaria en Nigeria logró aumentar a más del doble la producción y los ingresos de los pequeños agricultores que practican la agricultura de secano, al introducir tecnologías que les permitía obtener dos o tres cosechas anuales, en vez de una sola.

Además, el estudio de la FAO analiza la forma en que otros han transformado su sector agrícola en motores de crecimiento y fuente de ingresos que contribuyen a la reducción del hambre y la pobreza, y a la seguridad del suministro de alimentos a nivel mundial.

La pobreza no es una fatalidad sino que es el producto de una expansión demográfica desorbitada, al tiempo que refleja los criminales efectos de un modelo de desarrollo económico inhumano y suicida. Estamos ante una bomba social de efectos incalculables.

José Carlos García Fajardo. Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del CCS
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

El 'sueño americano' de 49 millones de estadounidenses es comer

Si usted piensa que el hambre es un mal ajeno al primer mundo se equivoca. Más de 49 millones de estadounidenses sufrieron una constante “inseguridad alimentaria” durante el año pasado, 13 millones más que en 2007, según denuncia un informe del Departamento de Agricultura de EEUU. Esta cifra indica que uno de cada seis hogares tiene problemas para conseguir suficiente comida en la primera economía del mundo. Y, lo que es peor, el número de niños norteamericanos que padecen de hambre aumentó de 11 a 17 millones, una cantidad récord desde que Washington comenzó a estudiar el fenómeno hace 14 años.

El Gobierno clasifica a las familias como “food secure” o “food insecure” basándose en un cuestionario que analiza sus hábitos alimenticios en los últimos doce meses. Entre otras cuestiones, se les pregunta si los padres o sus hijos han pasado alguna vez un día entero sin comer porque no tenían suficiente dinero para comprar alimentos. La cantidad de respuestas afirmativas da una idea de la dimensión del problema, que ya ha provocado que medios estadounidenses exijan a Barack Obama que amplíe los programas federales de nutrición ya existentes.

Un tercio de los hogares con problemas económicos sufre lo que los investigadores denominan eufemísticamente como una “muy baja seguridad alimentaria”. Es decir, sus miembros no comen dos veces al día, reducen considerablemente las raciones o, simplemente, no tienen suficiente dinero para comprar comida. Las familias sin recursos suelen alimentar primero a sus hijos, protegiéndoles del hambre todo lo que pueden. Sin embargo, el informe denuncia que el número de niños expuestos a una “muy baja seguridad alimentaria” pasó de 323.000 a 506.000 en el año 2007.

A esto se suma un dato preocupante: otro estudio federal muestra que, antes incluso de que estallase la crisis, más de dos tercios de las familias definidas como “food insecure” tienen entre sus miembros a uno o más trabajadores a tiempo completo. Lo que indica, según el New York Times, que millones de estadounidenses estaban atrapados en empleos con sueldos basura antes de que la recesión redujese aún más sus posibilidades de alimentar adecuadamente a sus hijos.

La clase media se empobrece

Pese a que Washington anunció recientemente un crecimiento del 3,5% del PIB en el tercer trimestre, es decir, que la peor crisis desde 1929 ya ha sido superada, no son pocos los analistas que opinan que la mayoría de estadounidenses afronta una gran depresión. El acusado descenso de los precios de la vivienda está empobreciendo aún más a las clases medias y bajas, cuyo patrimonio principal es una casa. Mientras, la subida del mercado de valores está haciendo más ricos a los que ya lo eran, porque su patrimonio principal son acciones.

Tras acceder a la presidencia, Barack Obama decidió destinar 20.000 millones de dólares al Supplemental Nutrition Assistance Program, es decir, el programa de bonos de comida para familias necesitadas. Teniendo en cuenta que la población actual estadounidense es de 304 millones, con una tasa de pobreza del 13% -que se eleva al 21,9% en los menores de 18 años, la más alta en el mundo desarrollado-, con dicha cantidad podrán atenderse a seis millones de personas más de las que ya se benefician del SNAP. Parece que quienes gobiernan la tierra de la abundancia auguran un espectacular aumento de la pobreza.

Fuente: Artículo de Ángel Martínez en El Confidencial

No se nos rebela la sangre, por Alfredo García

Olvidamos la interdependencia de las desigualdades provocadas por el modelo de desarrollo que causó la crisis. La obesidad y los excesos de los habitantes del norte se nutren de las carencias del Sur, de algún Sur, de cualquier Sur.

Nunca antes en la historia de la humanidad hubo tantas personas hambrientas en nuestro planeta.

El reciente incremento del hambre no es consecuencia de las malas cosechas, está causado por la crisis económica mundial, que ha provocado a su vez una disminución de los ingresos, un incremento del desempleo, el cierre de fronteras para los trabajadores del Sur y el proteccionismo del comercio de los países del Norte. La ecuación es simple, menos trabajo, menos riqueza, menos remesas, subida de precios de los alimentos igual a más hambre.

De este modo se han reducido las posibilidades de acceso de los pobres a los alimentos.

Esta crisis la ha generado el sistema capitalista especulativo impuesto por los países del Norte, que genera y exporta pobreza a los países del Sur. Los habitantes del Sur no tienen cuentas en los bancos, no invierten en bolsa, no tienen planes de jubilación, no especulan, no tienen acciones… no son los causantes de la tormenta que llamamos crisis, pero son los más desprotegidos y los más afectados por ella.

Ante esta situación sólo nos queda denunciar la falta de coherencia de las políticas de los gobiernos de los países ricos y la falta de compromiso como sociedades responsables de esta crisis para con los más afectados por ella.

La reparación de la negligencia financiera de los países occidentales no está ayudando a solventar sus nefastas consecuencias humanas y sociales. Para hacer frente a este problema, los gobiernos han ayudado económicamente a la industria financiera, que ha recibido en un año 10 veces más (18 billones de dólares) que todos los países pobres en 50 años, y como los errores políticos nunca vienen solos, comienzan a recortar los presupuestos destinados a la cooperación al desarrollo y la solidaridad internacional.

Mientras que el Sur pasa hambre y el G8 y el G20 organizan suntuosas reuniones anunciando sus grandilocuentes soluciones, la Unión Europea y Estados Unidos siguen siendo los autores de la mitad de las exportaciones mundiales de trigo, fijando precios que son alrededor de un 40% más bajos que sus costes de producción. La Unión Europea por sí sola es el mayor exportador mundial de leche desnatada en polvo, a precios que representan el 50% del coste de producción, y es además el mayor exportador mundial de azúcar blanco, que vende por una cuarta parte del coste de producción.

En definitiva, continuamos apoyando y alentando el modelo financiero y económico que ha causado esta crisis mientras que los países empobrecidos siguen a merced de las migajas y las fórmulas de dependencia y sumisión. Hablamos, sin que nos tiemble la voz, de países desarrollados y subdesarrollados, de oriente y occidente –como si el mundo no fuera redondo-, de países del primer y del tercer mundo, de países del sur y del norte, de países ricos y pobres… con naturalidad, casi como si aceptáramos que siempre ha sido así y que “así debe de ser”. Y olvidamos la interdependencia de esas desigualdades. Porque la obesidad de los habitantes del norte se nutre de la delgadez del sur, las estanterías de nuestros supermercados se llenan del hambre de otros, nuestro consumo desenfrenado necesita la escasez de los que menos tienen, el comercio de nuestras multinacionales ahogan a los campesinos del sur, nuestro ansia de seguridad y nuestras fronteras crean exclusión y muerte, nuestra ambición de desarrollismo ilimitado crea subdesarrollo, nuestra moda y nuestro abrigo necesita de la desnudez del sur…en definitiva los excesos del Norte necesitan la escasez del Sur, de algún Sur, de cualquier Sur.

Los 100 millones de habitantes de los llamados “países ricos” consumen como media 32 veces más que los habitantes de los “países pobres”. Ante estas desigualdades, nuestras sociedades, nuestros gobiernos, nosotras y nosotros mismos reaccionamos con estupor, con caridad y, con suerte, hasta con solidaridad. ¿Pero estamos dispuestos a renunciar a nuestra parte del pastel? ¿Nosotros los ricos renunciaríamos a nuestra riqueza para que los pobres sean un poco menos pobres?

Definitivamente no, no se nos rebela la sangre.

Alfredo García. ACSUR Las Segovias
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias

20/11/09

Jung y el mundo espiritual, por Leonardo Boff

Coordiné en la Editorial Vozes de Brasil la traducción de la obra completa del psicoanalista C.G. Jung (18 tomos), lo que lo convirtió en unos de mis principales interlocutores intelectuales. Pocos estudiosos del alma humana han dado más importancia a la espiritualidad que él. Veía en la espiritualidad una exigencia fundamental y arquetípica de la psiqué en su desarrollo hacia la plena individuación. La imago Dei o arquetipo Dios ocupa el centro del Self: esa Energía poderosa que atrae todos los arquetipos a sí y los ordena a su alrededor como el sol hace con los planetas.

Sin la integración de este arquetipo axial, el ser humano queda manco y miope y con una falta de completitud abisal. Por eso escribió:

«Entre todos mis pacientes que se encontraban en la segunda mitad de la vida, es decir, con más de 35 años, no hubo ni uno cuyo problema más profundo no estuviese constituido por la cuestión de su actitud religiosa. Todos en última instancia estaban enfermos por haber perdido aquello que una religión viva siempre ha dado a sus seguidores. Y ninguno se curó realmente sin recobrar la actitud religiosa que le era propia. Esto es claro que no depende de una adhesión a un credo particular, ni de hacerse miembro de una Iglesia, sino de la necesidad de integrar la dimensión espiritual».

La función principal de la religión, o mejor, de la espiritualidad, es la de religarnos a todas las cosas y a la Fuente de donde proviene todo ser: Dios. Ese es el propósito básico de su grandioso libro Mysterium Coniunctionis (Misterio de la Conjunción) que Jung consideraba su obra magna. En él se trata de realizar la coniuntio, o sea, la conjunción del ser humano integral con el mundus unus, el mundo unificado, el mundo del primer día de la creación, cuando todo era uno y todavía no había ninguna división ni diferenciación.

Era la situación plenamente urobórica del ser. Uroboros era la serpiente primigenia, enrollada sobre sí misma que se mordía la cola, arquetipo que representa la unidad originaria antes de las diferenciaciones entre masculino y femenino, cuerpo y espíritu, Dios y mundo. Esta fusión es el anhelo más secreto y radical del ser humano y el llamamiento permanente del Self.

Espiritualidad significa vivenciar esta situación en la medida en que es buscada permanentemente, aunque no se deje aprehender y vaya siempre un paso por delante. El drama del ser humano actual es haber perdido la espiritualidad y su capacidad de vivir un sentimiento de conexión. Lo que se opone a la religión o a la espiritualidad no es la irreligión o el ateismo sino la incapacidad de ligarse y religarse a todas las cosas. Hoy las personas están desconectadas de la Tierra, del ánima (de la dimensión del sentimiento profundo), y por eso sin espiritualidad.

Para C. G. Jung el gran problema actual es de naturaleza psicológica. No de la psicología entendida como disciplina o apenas como una dimensión de la psiqué, sino de la psicología en el sentido incluyente que él le da como la totalidad de la vida y del universo cuando son percibidos y referidos al ser humano, ya sea por el consciente o por el inconsciente personal y colectivo. Y en este sentido escribió:

«Es mi convicción más profunda que, a partir de ahora hasta un futuro indeterminado, el verdadero problema es de orden psicológico. El alma es el padre y la madre de todas las dificultades no resueltas que lanzamos al cielo».

La Tierra está enferma porque nosotros estamos enfermos. En la medida en que nos transformamos, transformaremos también la Tierra. Jung buscó esta transformación hasta su muerte. Ella es uno de los pocos caminos que puede sacarnos de la crisis actual y que inaugura un nuevo ensayo civilizatorio, así como lo imaginaba Jung, más integrado con el todo, más individualizado y más espiritual.

C. G.Jung se muestra un maestro y un guía que nos traza un mapa capaz de orientarnos en estos momentos dramáticos que vive la humanidad. Como creía profundamente en el Trascendente y en el mundo espiritual, será seguramente el capital espiritual, colocado ahora en el centro de nuestras búsquedas, el que nos permita vivir con sentido la fase nueva de la Tierra, la fase planetaria y espiritual.

Fuente: Koinonía

¿Quién serías sin tus miedos?. Entrevista a Álex Rovira

Los psicólogos y coachs constatan que hay dos formas antagónicas de afrontar la existencia: el victimismo y el protagonismo. Es decir, los que ven la vida como un problema a resolver y los que la contemplan como una oportunidad para aprender. Los que creen que la vida está regida por la suerte, el azar y la casualidad, y los que saben por experiencia que existe "la ley de la causa y el efecto", por la que uno termina "recogiendo lo que siembra". Y en definitiva, los que piensan que serán felices cuando la vida les sonría y los que han descubierto que la vida empieza a sonreírles cuando aprenden a ser felices.

Entre otros protagonistas, destaca el escritor Álex Rovira (Barcelona, 1969), autor, entre otros best sellers, de La buena crisis (Aguilar). Tras vender millones de libros, es un icono de la narrativa empresarial y del "management inspiracional".

Pregunta. ¿Qué tiene de bueno esta crisis?

Respuesta. Pues que va a servir de palanca de cambio para desenmascarar las falsas creencias y los valores corrompidos del viejo paradigma materialista. Y esto va a generar muchas crisis existenciales individuales, provocando que las personas que basan su felicidad en aspectos externos comiencen a cambiar su foco de atención, volviendo su mirada hacia el interior. Por más doloroso que pueda resultar, es un proceso tan natural como necesario. Pero debido a nuestro temor al cambio, sólo nos atrevemos a cambiar cuando nuestro sufrimiento es mayor que nuestro miedo.

P. ¿Ha padecido alguna crisis existencial?

R. Varias. Por ejemplo, cuando tenía 27 años un infarto se llevó a uno de mis mejores amigos y su muerte me arrastró a una depresión, de la que salí sin pastillas, escribiendo. Así surgió mi primer libro, La brújula interior.

P. ¿Y cómo ve la vida hoy?

R. Estoy aprendiendo a recibir los contratiempos con humildad, pues me permiten limar mi ignorancia y desarrollar la objetividad y la sabiduría para poder aceptar lo que sucede en cada momento. Ya no doy por sentado nada. Por eso me sigo sorprendiendo por todo lo que me está pasando, y no sólo en el plano profesional.

P. ¿Qué le mueve a hacer lo que hace?

R. La gratitud de estar vivo y de poder servir a los demás haciendo lo que amo: compartir mi propia experiencia. Debido a la sociedad en la que vivimos, muchos se han olvidado de que la vida es un milagro. En eso consiste vivir despierto: en agradecer y compartir, desarrollando tu función lo mejor que puedas. La pregunta no es qué puede hacer la vida por ti, sino qué puedes hacer tú por la vida. Y para eso primero tienes que comprometerte con tu propio crecimiento interno: ¿quién serías si no tuvieras miedo?

P. ¿Es usted feliz?

R. Más que feliz, me siento en paz conmigo mismo, con los demás y con la vida. La verdadera felicidad emerge desde nuestro corazón cuando relajamos cuerpo y mente. Por eso es absurdo e inútil buscarla afuera. Aunque es cierto que nos visita de improvisto cuando disfrutamos intensamente del momento presente, podemos aprender a crear las condiciones necesarias para que se instale en nosotros cada vez con más frecuencia y profundidad. Yo prefiero la alegría a la felicidad.

P. Entonces, ¿el éxito no le ha ayudado a ser más feliz?

R. En absoluto. El éxito mundano le da a tu ego más excusas para querer que la realidad se adapte a tus deseos y expectativas. Si no vas con cuidado te puede esclavizar en el egocentrismo y la insatisfacción. Sobre todo porque con este tipo de éxito viene la fama y ésta hace que los demás cambien la manera de verte y de relacionarse contigo. Te convierten en un personaje. Para no volverte un narcisista es importante discernir entre lo ilusorio y lo real.

P. ¿Y cómo lo hace?

R. Siendo honesto. Intento no engañarme acerca de cómo me siento y de cómo me relaciono con los demás. El éxito tangible y mundano me sirve para reforzar mi convicción de que el verdadero éxito es intangible y espiritual.

Fuente: Entrevista de Borja Vilaseca en El País

Vídeo: El Ultimátum Evolutivo

El reciente cortometraje El Ultimátum Evolutivo ha sido realizado por el director Pablo Llorens, ganador de dos Goyas, para la ong SETEM Comunitat Valenciana. Narra la historia de dos personajes y se desarrolla durante un día en la vida de cada uno: el Homo Consumus y el Homo Responsabilus. El primero, tiene una actitud totalmente irresponsable en su forma de consumir y con el medio ambiente, mientras que el segundo representa el ejemplo de una persona que consume de forma responsable y respetuosa con el planeta. El corto nos anima a subirnos al paso evolutivo que cada vez es más apremiante dar. Recomendable la difusión entre niños de todas las edades.



Visto en el blog Yo Cambio, de Carlos Fresneda y Manolo Vilchez

19/11/09

Vídeo: Fiesta en el INEM. Elección de la actitud personal

¿Tienes miedo a la crisis?, mira el vídeo, ellos te muestran en 3 minutos que no.

“Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para decidir su propio destino”. Viktor Frankl

Crisis para un nuevo mundo. Jordi Pigem, Doctor en Filosofía

Jordi Pigem fue profesor de filosofía en el prestigioso Shumacher College de Gran Bretaña. Este filósofo utiliza su erudición para comprender temas actuales como la crisis que nos rodea. En su libro 'Buena Crisis (Ed. Kairós) analiza su origen y anticipa horizontes más allá del ego y el materialismo.

-Los lectores se preguntarán... ¿qué hace un filósofo hablando de crisis, aterrizando en la realidad?

-Soy Doctor en Filosofía, pero siento que la filosofía, que tradicionalmente fue la manera más amplia que teníamos los occidentales de entender la realidad, se ha convertido en algo muy especializado y que ya no toca tan directamente a los problemas actuales. Así que no sé si la etiqueta de filósofo es la que me corresponde, me siento como una persona que intenta comprender cómo son las cosas, como un pensador abierto a todas las áreas del conocimiento. En ese sentido ahora me interesa la crisis porque nos revela algo mucho más profundo que la crisis económica y financiera que tenemos a primera vista. En el fondo para mí se trata del síntoma más visible de una crisis cultural, de una crisis de valores, de una crisis de civilización, y estos son temas que sí deberían corresponder a la filosofía.

-¿Qué relación encuentra entre esta crisis económica y la falta de valores?

-Además de la crisis financiera, tenemos evidencias de una crisis ecológica, una crisis alimentaria en muchos países del mundo, y de la desaparición forzada de culturas y comunidades, así como de multitud de especies vegetales y animales. Y vemos en nuestra sociedad que hay crisis a nivel de educación, de sanidad, de valores, de relaciones entre padres e hijos, entre parejas, en múltiples niveles. No es casualidad que vivamos en una época de tantas crisis. Disponemos de un potencial tecnológico y humano fascinante pero no parece que tengamos muy claro cuál es nuestro papel en el mundo. Los medios de comunicación -sobre todo la publicidad- nos dan a entender que el sentido de la vida radica en consumir, pero eso no nos lleva a una vida realmente plena. La ideología del crecimiento económico ilimitado ha entrado también en crisis. Formamos parte de una cultura que ha creído que el ser humano está por encima de la naturaleza, que ha creído que para prosperar hay que competir, que somos seres individuales radicalmente aislados los unos de los otros... Estamos influidos por toda una serie de percepciones culturales que no corresponden con lo que la ciencia nos está revelando desde hace muchos años.

"No somos espectadores pasivos en un mundo de objetos, sino coautores y cocreadores de un universo de relaciones"

-¿Cómo se considera a sí misma una persona que cree que la única realidad es la materia?

-Si crees en la belleza, tenderás a nutrirte de arte, de música, de poesía. Si crees en la solidaridad te dedicarás a ayudar al prójimo, pero si crees que lo que verdaderamente importa es la materia buscarás en tu vida sólo aquello que es material y te dedicarás a acumular posesiones materiales.

-Señala que en una generación tendríamos que cambiar de valores, si queremos ajustarnos al cambio que se avecina. ¿Lo ve posible, cuando el funcionamiento del materialismo es similar al de una droga, que te llena mientras consumes y luego te deja vacío?

-Exacto, así es como funciona. Pero ahora mucha gente percibe que ese sistema de creencias que nos fascinaba, esa seducción por la cultura del consumismo y el materialismo, es falso. Hace treinta años ya había críticos que advertían que el crecimiento económico ilimitado es imposible, pero ahora lo vemos casi todos. Como decía el economista Kenneth Boulding, “quien crea que el crecimiento exponencial puede continuar para siempre, o es un loco o es un economista”. Nos estamos dando cuenta de que este sistema no funciona. Y ese es el primer paso para cambiar.

-¿Diría entonces que la humanidad entera está ante un examen?

-Sí, yo diría incluso que nos encontramos ante un rito de paso, en el sentido de que ahora mismo lo que está en juego tiene mucho mayor alcance que en otras épocas. Todas las sociedades han tenido momentos de cambio y de transición importantes, pero ahora mismo estamos en una situación en la cual todos los ciudadanos planeta somos interdependientes y en la que nos damos cuenta de que para asegurar la pervivencia de las culturas humanas sobre la Tierra necesitamos una gran transformación, personal y colectiva. En gran medida depende de nosotros mismos qué es lo que va a emerger a partir de ahí. En una sociedad sólida y estable, si quieres cambiar las cosas tienes un margen pequeño de acción. Pero en un momento de crisis multidimensional como la nuestra, las consecuencias de nuestras acciones se amplifican enormemente, porque todo está en un estado líquido, listo para convertirse en otra cosa. Creo que este momento abre grandes posibilidades de construir un mundo mejor.

HACIA EL POSTMATERIALISMO

-Afirma que caminamos hacia un mundo postmaterialista. ¿Qué características lo definen?

-El postmaterialismo es un término que se utiliza desde hace tiempo en sociología para describir el hecho, que se ha observado estadísticamente en los países occidentales, de que si hace treinta años la población mostraba un interés en cuestiones materiales como el crciemiento económico y la fuerza militar, en las últimas décadas las estadísticas sociológicas muestran un creciente interés por temas más inmateriales como la participación democrática, la calidad de la educación, la justicia o el estado del medio ambiente.

"Dos premios Nobel de Física del siglo XX —Schrödinger y Wigner— afirmaron que hay una serie de experimentos de la física contemporánea que sólo tienen pleno sentido si el fundamento de la realidad no es la materia y la energía, sino la conciencia y la percepción."

-¿Qué valores deben regir en ese mundo?

-Creo que quiere nacer un mundo en el que habrá mucha más creatividad, entusiasmo, generosidad, capacidad de aprender... Todo lo material es limitado, pero lo que es postmaterialista e intangible es ilimitado. Es ilimitada nuestra creatividad, nuestra imaginación, nuestras intuiciones, nuestra capacidad de construir un mundo mejor, más solidario, más ecológico y más sensato. Coincido desde luego con todos los llamamientos a limitar nuestro consumo y nuestro impacto ecológico, pero es importante que esa reducción del consumo deje vías abiertas para desarrollar nuestras potencialidades ilimitadas.

-¿Qué es necesario hacer para pasar del materialismo dominado por el miedo, al postmaterialismo dominado por el amor?

-Creo que lo esencial es seguirse a uno mismo. Todos tenemos una voz interior, a menudo silenciada, que sabe por dónde nos conviene ir y que a menudo nos orienta a tomar una decisión que desde fuera podría parecer errónea. Es esa intuición que en un momento dado nos lleva a abandonar un empleo que parecía muy conveniente, a trasladarnos a otro lugar o a tomar cualquier decisión que a primera vista podría parecer poco sensata pero que a larga resulta acertada. Si prestamos más atención a nuestras intuiciones, a nuestros sentimientos y no sólo a la racionalidad abstracta, nos pueden llevar a conectar mucho más a fondo con nosotros mismos, con la naturaleza y con el universo.

CIENCIA Y FUTURO

-¿Por qué destaca tanto el papel de la ciencia en la construcción del postmaterialismo?

-Hoy en día la explicación última que tenemos de la realidad procede de la ciencia. Incluso la mayoría de las personas que se declaran religiosas para explicar cómo son realmente las cosas se remiten a la ciencia, al menos aquí en Europa. Para mí es muy positivo el hecho de que la ciencia misma ahora nos esté revelando un mundo postmaterialista. La psicología, la neurobiología y la antropología nos muestran que los humanos somos seres mucho más cooperativos, abiertos y solidarios de lo que hasta ahora creíamos. En incluso la física, la ciencia que más directamente trabaja con la materia, muestra que a nivel subatómico la realidad no se compone de partículas que actúen como bolas de billar, sino de un océano de vibraciones en el que las llamadas partículas no están separadas sino que son radicalmente interdependientes y donde todo es radicalmente dinámico. Dos premios Nobel de Física del siglo XX —Schrödinger y Wigner— afirmaron que hay una serie de experimentos de la física contemporánea que sólo tienen pleno sentido si el fundamento de la realidad no es la materia y la energía, sino la conciencia y la percepción. Ello abre las puertas a un enorme cambio de paradigma.

"Todos los ciudadanos de la Tierra somos interdependientes. Nos encontramos ante un rito de paso, en el sentido de que ahora mismo lo que está en juego tiene mucho mayor alcance que en otras épocas. "

-¿Puede desarrollar la afirmación que hace en su libro, según la cual ahora la física “nos está empezando a revelar un universo participativo, en el que el núcleo y la clave de toda física es la participación del observador”?

-Aquí sigo a John Wheeler, que murió el pasado año y que para mí era el más coherente entre los grandes físicos nacidos en el siglo XX. Hace décadas que la física nos muestra que la realidad no es algo objetivo e inerte que está ahí fuera, sino que todo fenómeno depende en alguna medida de la participación del observador. Según cómo observemos un acontecimiento se nos manifiesta de un modo o de otro. Esto es evidente en la física cuántica, pero Wheeler se dio cuenta de que esto se aplica también en el mundo macroscópico de la astrofísica y la cosmología. También se aplica, por cierto, en la vida cotidiana: según la actitud con la que contemplamos un acontecimiento, o según la actitud con la que acogemos a una persona que acabamos de conocer, nuestra experiencia será distinta. De modo que no somos espectadores pasivos en un mundo de objetos, sino coautores y cocreadores de un universo de relaciones.

-Si somos coautores y cocreadores de este universo, ¿no es una enorme responsabilidad para una especie que ha destruido su planeta?

-Es una hermosa responsabilidad. Del mismo modo en que podemos afectar a la realidad de manera destructiva -como hemos hecho con el equilibrio ecológico del planeta-, también podemos desarrollar nuestra capacidad de imaginar y construir un mundo mejor, socialmente justo, ecológicamente sostenible y más lleno de sentido para todos.

"No es casualidad que vivamos en una época de tantas crisis. Disponemos de un potencial tecnológico y humano fascinante pero no parece que tengamos muy claro cuál es nuestro papel en el mundo."

-Usted comparte con el físico Wheeler la certeza de que no hay leyes de la ciencia que sean eternas, todo es mutable. Esas leyes pueden evolucionar junto al cosmos. ¿Se acabaron los asideros, la seguridad que tanto ansiamos?

-Toda esta estructura que hemos desarrollado para comprender el universo, buscando la certeza y reduciéndolo todo a fragmentos fijos e inalterables, en el fondo procede de una incapacidad de aceptar lo que las cosas tienen de dinámico e impermanente. La vida es cambio, cambiamos a cada momento y si nos esforzamos en fijar excesivamente las cosas creamos un conocimiento demasiado rígido y por otro lado un apego excesivo a las cosas. En la tradición budista se dice que nuestro afán de convertir lo cambiante en algo permanente es la raíz de nuestro sufrimiento, insatisfacción. Y en el fondo, todo lo que nos rodea -procesos naturales, sociales ...- son cosas que están siempre en transformación.

-Debido a que la realidad es dinámica, ¿necesitamos aprender del agua para fluir, como pone de ejemplo en el libro?

-Sí, yo utilizo el agua como metáfora de ese fluir que nosotros necesitamos. Vivimos en una sociedad que quiere controlar las cosas, el control es la actitud básica que expresa nuestra sociedad tanto hacia la naturaleza como ante los demás. Y hemos de pasar del control al participar en la aventura de la realidad, ser más flexibles y más dispuestos a aprender de las nuevas situaciones, de ser como el agua en el sentido de humildad y estar más conectados con los ciclos de la vida. El agua se adapta a todas las situaciones y sin embargo -como dicen los clásicos taoístas- vence incluso a la roca más dura.

El agua también me interesa porque los científicos están descubriendo que en su sencillez tiene hasta 63 anomalías en su molécula. De modo que el agua, tan omnipresente, de algún modo nos revela lo que hay de impresionante, de sorprendente en el Universo.

Fuente: Entrevista de Marta Iglesias en la revista Fusión

También puedes leer sobre el libro en este blog:
La decadencia del materialismo. Un ensayo lúcido sobre las consecuencias constructivas de la crisis
Buena crisis, nuevo libro de Jordi Pigem

Trilema desahuciante de la economía zombi global, por Alfredo Jalife-Rahme

Fuente: Columna Bajo la Lupa de Alfredo Jalife-Rahme en el diario La Jornada de México

LEAP/Europe 2020 –centro de pensamiento que resultó muy solvente frente a los mendaces multimedia controlados por la banca israelí-anglosajona–, en su boletín GEAB N° 39 (15/11/09) aborda el trilema brutal que enfrentarán en 2010 los países en medio de la crisis sistémica global: inflación, fuerte presión fiscal o suspensión de pagos.

El mundo ya penetró la fase de dislocación geopolítica mundial ante un escenario de depresión económica y social (sic) con creciente proteccionismo. Tal evolución condenará a gran (¡súper-sic!) número de países a escoger entre las tres opciones. Como resonancia metafórica del genial poeta francés Arthur Rimbaud, ¿se encontrará entre ellos el barco ebrio del México neoliberal?

La dupla anglosajona (Estados Unidos y Gran Bretaña), Eurolandia, Japón y China dispararon todos sus cartuchos presupuestales y monetarios en el lapso de 2008 a 2009 y carecen de otra alternativa al trilema desahuciante.

Advendrán nuevos planes de estímulo económico, disfrazados con nombres edulcorados, en los que no participa ostensiblemente el sector privado (¿por pánico escénico o por insolvencia consustancial?). También es cierto que los bancos rescatados no proporcionan más empréstitos porque intentan salvarse llenando ilusamente los agujeros negros de su contabilidad invisible (off-balance sheet).

Alemania, en la etapa de Angela Merkel, se gana una buena reprimenda por su manejo fiscal, fincado en supuestos ideológicos fallidos e inconexos de la realidad, que desembocará a finales de 2010 en una severa degradación presupuestal que rememora la ceguera ideológica de los comunistas a inicios de 1989, cuando las viejas recetas han cesado de funcionar.

Todavía China puede darse el lujo de aplicar otro estímulo económico, pero su problema radica en la lentitud del surgimiento de una demanda interna que sea suficiente para paliar el desplome de las exportaciones cuando, disipada la pantalla de humo, el alza estimulada de su producción no tendrá compradores, mientras agoniza el consumista occidental.

El centro europeo fustiga el mito dominante de que Asia, y China en particular, suplirá al consumista al estilo occidental.

El PIB de la dupla anglosajona hasta 2008 era exageradamente dependiente, para no decir adicto, de la orgía consumista: 70 por ciento en Estados Unidos y 64 en Gran Bretaña, frente a 56 de Alemania y 36 por ciento de China.

Aduce que la “insolvencia es generalizada –bancos, consumistas, organismos públicos y muchas empresas–, sobre todo en Estados Unidos y Gran Bretaña”, donde han creado las condiciones de una hiperinflación y un desplome de sus finanzas públicas y sus divisas respectivas.

Considera que “cerca de 30 por ciento de la economía de los países occidentales está constituida por zombis económicos, es decir, cadáveres vivientes: instituciones financieras, empresas o hasta países cuya apariencia de vida se debe a los chorros de liquidez inyectados (sic) diariamente por los bancos centrales.

Honestamente preferimos nuestra metáfora del síndrome del pollo decapitado, en referencia el moribundo sistema capitalista neoliberal global, que sigue dando vueltas como loco (debido a la preservación de sus reflejos neuronales innatos) hasta que se desploma.

Es ineluctable el empobrecimiento generalizado del ex Occidente (sic), en primer lugar Estados Unidos, asevera el centro europeo que, llama la atención, ha soslayado el demoledor reporte Wegelin (ver Bajo la Lupa, 21/10/09).

No compartimos su opinión de que los dirigentes (sic) occidentales perdieron el juicio de la realidad, cuando no son dirigentes sino teledirigidos, totalmente secuestrados por la plutocracia parasitaria global de la banca israelí-anglosajona de Wall Street y la City que pretende salvarse hundiendo al planeta entero.

Lo que se requiere es una nueva política, en el sentido clásico ateniense de las relaciones humanas en la ciudad (no el mercado y sus cosificaciones), que obliga a la eclosión de nuevos políticos que no hayan sido infestados por el nocivo centralbanquismo monetarista y fiscalista (el patético Mexico neoliberal es más que ilustrativo).

Los dirigentes desbrujulados (cualquier semejanza con la tripleta de miedo Calderón-Carstens-Ortiz y el disfuncional Congreso del México neoliberal es pura coincidencia), aconsejados por los insolventes banqueros que causaron la crisis global, se alistan a recortar drásticamente el gasto público (la OCDE exige la decapitación vigorosa de la educación y el gasto social y médico), al tiempo que elevan los impuestos para evitar la bancarrota.

Los banqueros pretenden salvarse modificando las reglas contables para ocultar sus colosales activos tóxicos (¡más de la mitad del PIB global!), mientras el oro, como reflejo de la hiperinflación por venir, vuela a la estratosfera.

Los dirigentes decadentes (para Bajo la Lupa son teledirigidos) optan por el neoproteccionismo de la puerta trasera (barreras tarifarias, ambientales, sanitarias y hasta mediante devaluaciones competitivas) para evitar la explosión del desempleo estadísticamente maquillado cuando la Reserva Federal de Atlanta asegura su tasa a más de 16 por ciento en Estados Unidos, mientras sus mendaces multimedia lo suavizan a un 10 por ciento más digerible.

De acuerdo con cifras de la Casa Blanca, la creación de un solo empleo en Estados Unidos cuesta 324 mil dólares, en forma insólita (Global Economic Trend Analisis, 31/10/09).

Existen dos esperanzas muy teóricas (y remotas) para escapar al trilema desahuciante: reactivación tanto del consumo (cuando el robotizado consumista se encuentra sobrendeudado, sin créditos y con patrimonios aleatorios) como de las inversiones privadas (una quimera en la coyuntura presente).

Asegura que Estados Unidos, Gran Bretaña, Irlanda, Argentina, Letonia, y hasta España, Turquía, Dubai y Japón podrían optar por dos y hasta tres opciones simultáneas: aumento de impuestos; dejar correr la inflación para disminuir la deuda o declararse en suspensión de pagos.

También las inversiones públicas y sus rescates selectivamente canalizados tienen sus límites frente a la rebelión montante de los desposeídos y derelictos, ya no se diga la opinión pública (no privada).

Bajo la Lupa no se ha cansado de repetirlo: el mundo vive un cambio de paradigma civilizatorio y no una vulgar crisis (que significa, en su origen semiótico médico del siglo XV, el punto de inflexión cuando, pese al tratante, el paciente sobrevive o muere).

Mas allá de la doble trivialidad y frivolidad ultrarreduccionista y unidimensional del financierismo y el economicismo que han asolado al planeta, no existe remedio clásicamente convencional que valga cuando lo que urge es repensar y (re)crear las armónicas relaciones holísticas de todos los seres vivientes de la creación en el seno de la biosfera, que coloquen al ser humano en el centro inmutable de la ecuación conductual, en lugar del pernicioso mercado que tantas calamidades ha (de)generado.

El nuevo paradigma civilizatorio debe ser imperativa y triplemente ético, estético y humanista, o no será.

Fuente: Columna Bajo la Lupa de Alfredo Jalife-Rahme en el diario La Jornada de México

Los enlaces del artículo no están en el original.

Enlace a todos los artículos publicados en el blog de Alfredo Jalife-Rahme

18/11/09

Celebrar la caída del Muro y lamentar 20 años perdidos, por Federico Mayor Zaragoza

En 1989, con el hundimiento del Muro de Berlín y el fin de la carrera armamentista entre las superpotencias, todo el mundo estaba lleno de esperanza, confiando en poder disfrutar pronto de los “dividendos de la paz”. No habría más inversión en armamentos y llegaría al fin la posibilidad de reducir la pobreza y promover un desarrollo generalizado.

Pero en ese momento fue cuando se tomó una decisión muy negativa. Se decidió, por los países más prósperos del mundo, que la economía sería guiada por el mercado. Fue un tremendo error. El mercado está bien para las empresas, para las transacciones y para el comercio. Pero son la justicia social, la libertad, la igualdad y la solidaridad los valores conductores indesplazables. Esos son los principios que debemos promover, porque aunque los empresarios sepan cómo hacer negocios, se mueven en un terreno que hay que regular. Esa es la responsabilidad del Estado. No podemos olvidar que, en un contexto democrático, el Estado debe ser la voz de los ciudadanos. El gran poeta Antonio Machado escribió un pequeño pero profundo verso que dice que “es de necio confundir valor y precio”. Fueron necios.

Ahora nos enfrentamos a una enorme crisis, financiera pero sobre todo, una crisis ética, de valores morales y de derechos humanos. También una crisis medioambiental y alimentaria. En este momento invertimos tres mil millones de dólares al día en armamento mientras sesenta mil personas –no me canso de repetirlo- mueren de hambre, de los cuales treinta y cinco mil son niños. ¿Cómo podemos conciliar el sueño si sabemos que cada día se está produciendo este horrendo genocidio silencioso? ¿Cómo podemos permanecer en esta parte privilegiada del mundo, de la aldea global, como a menudo se la denomina, cuando la mayoría de sus habitantes se encuentra sobreviviendo en condiciones de gran precariedad?

Hace diez años, al fijar los Objetivos del Milenio, nos dijeron que no había dinero para luchar contra la pobreza. Los mismos que invierten en armas ingentes cantidades dijeron que no había medios para alimentar a los más de mil millones de personas del mundo que necesitan comida, o para tratar a los que mueren a diario en África por el SIDA. Sin embargo, de repente, aparecieron centenares de miles de millones para “rescatar” a las mismas instituciones financieras que llevaron a esta situación. ¿Qué significa esto? Hay muchos sectores vulnerables en la sociedad, por todo el mundo, que viven en la pobreza extrema. Ahora ha llegado el momento de cambiar esta situación, mediante una gran movilización ciudadana.

Para ello es indispensable que exista el convencimiento de que el cambio es posible. –“Podemos”, como ha dicho el Presidente Obama-. Podemos inventar el futuro, podemos encontrar soluciones para los grandes retos. Si “imposibles” de ayer son hoy posibles, de la misma forma somos capaces de conseguir que los imposibles de hoy sean realidad mañana.

Hemos perdido 20 años. Los “globalizadores”, en lugar de fomentar la cooperación internacional, incrementaron los gastos militares, debilitaron a las Naciones Unidas y favorecieron que las riendas del destino mundial estuvieran en muy pocas manos, convirtiendo la “democracia” a escala mundial del Sistema de Naciones Unidas en una “plutocracia” (G-7, G-8, G-20,…) que, incapaz de controlar una economía desbocada y progresivamente especulativa, condujo –ante la impasible actitud del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional- a una gran crisis múltiple.

Tenemos la responsabilidad de cambiar. Ahora, por primera vez en la historia, tenemos la posibilidad de participar de forma no presencial. Esto es algo que consolidará la democracia. Gracias a los SMS de los teléfonos móviles y a Internet, en un breve plazo de se producirá un cambio radical en la capacidad de expresión de los ciudadanos. No sigamos callados. A menudo somos simples espectadores resignados, meros receptores. Podemos propiciar “un nuevo comienzo”. Debemos hacerlo. No dejemos pasar, como hace 20 años, una gran oportunidad. Procuremos la implicación popular para la transición desde una economía de guerra a una economía de desarrollo global sostenible. De la cultura de fuerza a la cultura del diálogo, de conciliación y de paz.

En memoria del Prof. Roberto Marco que tuvo la valentía de mirar resueltamente hacia adelante

Fuente: Blog de Federico Mayor Zaragoza

Bruma en el acantilado. Reflexiones sobre el 2012, por Koldo Aldai

Barro y más barro por los caminos que llevan desde Zumaia a su tesoro natural al borde del mar. Es la ruta del “flysch”, senderos de vista aérea junto a espectaculares acantilados. Viajamos por el tiempo pasado junto a esas rocas de la costa occidental guipuzcoana que nos ilustran 60 millones de años de historia. A nuestros pies, inmensos abismos enseñoreados ante unas olas por fin amansadas tras días de mucho furor. Ahí abajo una larguísima historia geológica escrita en sucesivos estratos rocosos. Al oeste, el presente en todo su marino esplendor, un prolongado y verde litoral que se apercibe entre la bruma y que alcanza hasta Matxitxako.

Allí donde se juntan cielo, mar y tierra, se reúnen también todos los interrogantes. Ante esa caprichosa formación tan cargada de pasado, asalta inevitable la pregunta sobre el futuro. Dicen las profecías que para el 2012 las olas se volverán más bravas que nunca, que asaltarán las paredes orgullosas de los acantilados, que, como en tiempos de la Atlántida, se tragarán la tierra.

No sólo los mayas, sino que otras diferentes profecías aluden a las olas gigantes que crecerán y remontarán los abismos que ahora las frenan, que el agua anegará montes, valles y poblaciones. Por si fuera poca la amenaza de las profecías, ya tenemos películas que nos ilustran ese tan mentado fin del mundo. El filme catastrofista “2012”, siembra ya por las salas de todo el globo la conciencia de la hecatombe inminente. Las películas de gran alcance enfocan el pensamiento colectivo. Aquello que pensamos grupalmente, en uno u otro sentido, invita a su materialización. ¿Cuántos pensamientos de catástrofe no concitará la película de Roland Emmerich recién estrenada?

No sé del tamaño de las olas de mañana. Desde esa atalaya maravillosa cercana a la ermita de San Telmo, sólo vi un sol abrillantando su espuma, sólo contemplé un blanco puro e inmenso cubriendo las piedras de la orilla. Después de todo, seguramente no sea tanto cuestión de un final del mundo, sino de un nuevo lienzo también en blanco. Seguramente se trate de un nuevo paisaje que podemos pintar de nuevo, con nuestros mejores colores, con nuestros más finos pinceles. El problema no serían tanto las olas, sino nuestras manos preparadas para construir lo nuevo. No serían de temer las enormes mareas, si hemos blindado al miedo y al egoísmo los litorales de adentro.

Probablemente no seamos tanto los espectadores de la catástrofe que anuncian por venir, sino los creadores de una nueva civilización a dar a luz. ¿No seremos nosotros mismos quienes graduamos el tamaño de las olas, el ímpetu de los desastres anunciados, nosotros también quienes creamos el paisaje antes y después del eventual azote?

¿Después de todo, de qué fin nos habla el 2012? Puede callar nuestro corazón, difícilmente la vida. Se renovaría una y otra vez bajo diferentes formas hasta la eternidad. Los tsunamis pueden anegar continentes, pueden poner fin a una civilización materialista, individualista y desnortada, pero la vida seguirá latiendo. No nos preocupa el horizonte arrugado, el cataclismo anunciado, sino todo nuestro potencial aún no desplegado. Todo el recorrido humano es nuestro. Nos pertenece desde el principio hasta el final. El regalo más grande que el Cielo nos ha dado es la libertad y con ella la posibilidad de crear y recrear hasta el último de nuestros días.

No sólo lo decían los mayas, además de estos cósmicos ingenieros hay otras profecías y visionarios que señalan en la misma dirección. Ahí están las profecías de los hoppi, aztecas, de Nostradamus, de Malaquías… para recordarnos no necesariamente el fin del mundo, sino de un ciclo cósmico. Mensajes como los de Kryon, Benjamín Solari Parravicini… apuntan igualmente a un acceso a superiores niveles de conciencia colectiva en fechas próximas. Hay una amplia colección de revelaciones sagradas, de mensajes internos, de profecías, de enseñanzas de maestros… que se refieren a un próximo despertar planetario acompañado de grandes transformaciones físicas y geológicas. Señalan una nueva etapa en nuestra afronta evolutiva, no exenta de un inevitable dolor de parto.

¿Finalmente, escalará el agua las paredes orgullosas, vencerán las olas a los acantilados? No sabemos si esas olas crecerán, menos aún cuándo, menos aún cuánto. Sólo tenemos noción de los tsunamis que azotan en estos tiempos tantas costas interiores, intentando mover las estructuras mentales caducas para una conciencia nueva.

Por lo demás, para poco sirven los refugios anticatástrofes, los diques antitsunamis… Sólo existe la tierra segura del corazón puro. El mundo no se acabaría, si es caso serían las civilizaciones las que se darían paso unas a otras en el intento de rayar más alto, de dar más grandioso testimonio. ¿Estaremos preparados para levantar una nueva civilización a la altura de la sublime Creación que nos rodea, seremos por fin capaces de construir a imagen y semejanza de tanto amor y belleza como el Creador ha colocado sobre la superficie de este planeta?

¿Cantarán mañana las olas de todos los litorales la gloria de una humanidad que comparte y se afana por el bien común, de un nuevo mundo por fin instaurado en paz, amor y fraternidad? El perfil del futuro todavía está envuelto en las mismas brumas que la costa del Cantábrico, pero un rayo de sol se lanza valiente sobre la punta de Matxitxako.

Fuente: Koldo Aldai
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