30/3/09

Convocatoria a los líderes mundiales: Parlamento Global para ejercer la "supervisión" del sistema internacional

Tres días antes de la reunión de los líderes mundiales del G20 en Londres para debatir sobre la crisis financiera global, políticos, académicos y representantes de organizaciones de la sociedad civil provenientes de 61 países han publicado un comunicado conjunto para el establecimiento de una Asamblea Parlamentaria de las Naciones Unidas. La propuesta se alinea con recomendaciones similares ya aprobadas por el Parlamento Europeo, el Parlamento Pan-Africano, el Parlamento Latino-Americano y el Senado de Argentina.

"El establecimiento de una Asamblea Parlamentaria de las Naciones Unidas debe ser una parte importante de un sistema renovado de gobierno económico y financiero internacional," estipula el documento. De acuerdo al comunicado, este foro parlamentario "podría ejercer una supervisión global genuina sobre las instituciones del sistema".

La lista de firmantes para la "Convocatoria para la Supervisión Democrática Global de las Instituciones Económicas y Financieras" asciende a 377 personas de 61 países, incluye 140 miembros de parlamentos de todo el mundo (2 españoles) y numerosos ex ministros de gobierno. La petición también está respaldada por el ex Secretario General de las Naciones Unidas Boutros Boutros-Ghali.

Entre los 11 firmantes españoles se encuentra Cristóbal Cervantes, editor del blog Espiritualidad y Política.


Convocatoria para una supervisión democrática mundial de las instituciones económicas y financieras

La comunidad internacional se enfrenta a una inmensa perturbación económica y social motivada por la crisis financiera mundial. La realización de los objetivos del Desarrollo del Milenio se encuentra seriamente amenazada. Y los más afectados son los más pobres del mundo. Se temen repercusiones potencialmente graves de la estabilidad política y la democracia. La situación exige respuestas rápidas y eficaces a nivel mundial. Debe establecerse un ambiente institucional apropiado para regular y reorientar el sistema financiero.

Instituciones multilaterales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización del Comercio Internacional han creado políticas mundiales que han impactado considerablemente en el comercio, en las finanzas internacionales y en las economías nacionales. En esta crítica situación deben asegurarse que cualquier sistema renovado de instituciones económicas, financieras y monetarias internacionales será gobernado suficientemente bien; más digno, legítimo, transparente, responsable, representante, atingente y más democrático. El establecimiento del sistema reformado debe garantizar que los ciudadanos del mundo, los afectados por sus políticas y tomas de decisiones, puedan ser escuchados en la formulación, realización y evaluación de estas políticas. Esta tarea debería estar respaldada por la creación de un cuerpo a nivel mundial de representantes electos.

El establecimiento de una Asamblea Parlamentaria en las Naciones Unidas debería constituir una parte importante del sistema renovado del gobierno económico y financiero internacional. Al principio, la Asamblea podría tener, en gran parte, una función consultiva. A largo plazo, podría ejercer una supervisión mundial legítima sobre las instituciones del sistema. La Asamblea podría:

  • Supervisar la vinculación mutua e impacto de las políticas económicas y financieras del sistema en otros campos tales como el desarrollo sostenible, suministro de alimentos, educación, salud o erradicación de la pobreza;
  • Ayudar a sensibilizar los desarrollos críticos antes de que se produzcan;
  • Desempeñar una vigilancia para asegurar que las reformas y regulaciones se lleven a cabo con eficiencia;
  • Reunir información partiendo desde el nivel popular y la sociedad civil, con atención especial en los débiles, pobres y menos prósperos;
  • Tener voz en la elección de los Directores Ejecutivos de las instituciones del sistema;
  • Contribuir a encontrar soluciones urgentes para los problemas mundiales.
Hacemos un llamamiento a las Naciones Unidas y a los gobiernos de sus estados miembros a apoyar el establecimiento de una Asamblea Parlamentaria en la Naciones Unidas (UNPA, por sus siglas en inglés) en sus deliberaciones sobre la reforma de las instituciones económicas, financieras y monetarias internacionales. Instamos a la Comisión de Expertos sobre las Reformas del Sistema Financiero y Monetario Internacional, establecido por el Presidente de la Asamblea General de la ONU, considere la propuesta y exprese su apoyo. Hacemos un llamamiento a todas las Organizaciones, responsables de las decisiones y ciudadanos comprometidos con el interés común mundial a apoyar este llamamiento.


¿Vivir mejor o «el buen vivir»?, por Leonardo Boff

Según la ideología dominante, todo el mundo quiere vivir mejor y disfrutar de una mejor calidad de vida. De modo general asocia esta calidad de vida al Producto Interior Bruto de cada país. El PIB representa todas las riquezas materiales que produce un país. Entonces, de acuerdo con este criterio, los países mejor situados son Estados Unidos, seguido de Japón, Alemania, Suecia y otros. El PIB es una medida inventada por el capitalismo para estimular la producción creciente de bienes materiales de consumo.

En los últimos años, a la vista del crecimiento de la pobreza y de la urbanización favelizada del mundo y hasta por un sentido de decencia, la ONU introdujo la categoría IDH, el «Índice de Desarrollo Humano». En él se incluyen valores intangibles como salud, educación, igualdad social, cuidado de la naturaleza, equidad de género y otros. Ha enriquecido el sentido de «calidad de vida», que era entendido de forma muy materialista: goza de una buena calidad de vida quien consume más y mejor. Según el IDH, la pequeña Cuba se presenta mejor situada que Estados Unidos aunque con un PIB comparativamente ínfimo.

Por delante de todos los países está Bután, encajonado entre la China y la India, a los pies del Himalaya, muy pobre materialmente, pero que estableció oficialmente el «Índice de Felicidad Interna Bruta». Ésta no se mide por criterios cuantitativos, sino cualitativos, como buen gobierno de las autoridades, distribución equitativa de los excedentes de la agricultura de subsistencia, de la extracción vegetal y de la venta de energía a la India, buena salud y educación y, especialmente, buen nivel de cooperación de todos para garantizar la paz social.

En las tradiciones indígenas de Abya Yala, nombre para nuestro continente indoamericano, en vez de «vivir mejor» se habla de «el buen vivir». Esta categoría entró en las constituciones de Bolivia y Ecuador como el objetivo social a ser perseguido por el Estado y por toda la sociedad.

El «vivir mejor» supone una ética del progreso ilimitado y nos incita a una competición con los otros para crear más y más condiciones para «vivir mejor». Sin embargo, para que algunos puedan «vivir mejor» millones y millones tienen y han tenido que «vivir mal». Es la contradicción capitalista.

Por el contrario, el «buen vivir» apunta a una ética de lo suficiente para toda la comunidad, y no solamente para el individuo. El «buen vivir» supone una visión holística e integradora del ser humano, inmerso en la gran comunidad terrenal, que incluye además de al ser humano, al aire, el agua, los suelos, las montañas, los árboles y los animales; es estar en profunda comunión con la Pachamama (Tierra), con las energías del Universo, y con Dios.

La preocupación central no es acumular. Además, la Madre Tierra nos proporciona todo lo que necesitamos. Con nuestro trabajo suplimos lo que ella por las excesivas agresiones no nos puede dar, o le ayudamos a producir lo suficiente y decente para todos, también para los animales y las plantas. El «buen vivir» es estar en permanente armonía con todo, celebrando los ritos sagrados que continuamente renuevan la conexión cósmica y con Dios.

El «buen vivir» nos convida a no consumir más de lo que el ecosistema puede soportar, a evitar la producción de residuos que no podemos absorber con seguridad y nos incita a reutilizar y reciclar todo lo que hemos usado. Será un consumo reciclable y frugal. Entonces no habrá escasez.

En esta época de búsqueda de nuevos caminos para la humanidad la idea del «buen vivir» tiene mucho que enseñarnos.

Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor
Fuente: Koinonia

Espiritualidad, el antídoto del sistema, por Javier Arias

Javier Arias es editor de Alterglobalizacion's weblog

Un análisis somero de la realidad del mundo que nos rodea nos enfrenta a
hechos escalofriantes: Un reducido y privilegiado 20% de la población mundial
disfruta del 80% de la riqueza disponible mientras el otro 80% de seres
humanos están condenados a pelear por el 20% restante de bienes, es decir por
las sobras y las migajas. Al mismo tiempo el medio ambiente experimenta todo
tipo de problemas: disminución brutal de la biodiversidad, elevación
incontenible de los niveles de polución en el aire, el agua y la tierra,
cambio climático, desertización...

El concepto que auna toda esta cadena de hechos es el sufrimiento; sufrimiento
del ser humano y sufrimiento del planeta. La vida cruje, languidece y se
degrada mientras la humanidad se debate entre la impotencia y la resignación.
El sufrimiento es el hilo que une a todas las razas, religiones y lugares de
la Tierra. La víctima, el pobre, el expoliado, el hambriento, el explotado, el
humillado son el punto de partida desde el cual todas las religiones pueden
mirarse en el espejo. Este es, potencialmente, el núcleo primigenio de un
diálogo fraterno, abierto, desgarrador y finalmente fecundo, como un
alumbramiento.

La espiritualidad inherente al ser humano nos ofrece una reserva de esperanza
ante la catástrofe. Las distintas religiones, partiendo del hecho nuclear del
sufrimiento, pueden ser capaces de encontrarse y dialogar, vinculadas por la
profunda sensibilidad que atesoran siglos de experiencia y, sobre todo, por el
humanismo responsable que encierran en su interior. Las espiritualidades de
las múltiples culturas apuntan hacia la trascendencia, hacia la esperanza,
hacia la propuesta transformadora. Ante el sufrimiento no se amedrantan
planteando una respuesta anclada en el amor al prójimo como eje de actuación
y una dinámica consecuente de liberación.

Frente a la ideología del egoísmo imperante que nos conduce hacia la
autodestrucción, las distintas religiones y espiritualidades proponen un
modelo totalmente diferente: austeridad frente a despilfarro, generosidad
frente a codicia, cooperación frente a competencia, humildad frente a
soberbia, fe frente a escepticismo, confianza frente a miedo, amor frente a
odio, paz frente a violencia, reparto frente a acumulación...

Budismo, Islamismo, Hinduísmo, Judaísmo, Cristianismo... los principios son
sorprendentemente comunes y sus soluciones al sufrimiento eco-humano
frontalmente contrapuestas a las proclamadas cada día por el pensamiento
suicida de las mentes simples.

otro mundo es posible


Fuente: Autor

27/3/09

Cumbre del G20 en Londres: ¡La gente primero! ¡Rescate global ya!

El mundo está experimentando un colapso económico: millones de trabajos se pierden cada mes, los bancos tienen que ser rescatados por los gobiernos y una gran depresión económica podría ser inminente.

Los líderes del mundo se reunirán la semana que viene en la cumbre del G20 en Londres con el propósito de enfrentar esta crisis: necesitamos con urgencia que acuerden ejecutar un paquete de medidas de rescate global que nos conduzca hacia una recuperación "verde" y sustentable; y que estimule, regule y fundamentalmente reforme la economía mundial.

Pero sin un reclamo público masivo que demande acciones audaces en los próximos días, nuestros líderes pueden perder esta oportunidad histórica. Por eso estamos enviando esta petición urgente a la cumbre de Londres. Será entregada directamente a funcionarios y líderes presentes en dicha cumbre así como a través de la manifestación multitudinaria que marchará por las calles de la capital británica este fin de semana. Suma tu voz aquí:

http://www.avaaz.org/es/global_economic_rescue

Una depresión de alcance global amenaza mucho de los que nos preocupa: la pobreza, la guerra, la devastación del medio ambiente. También pone en peligro nuestros trabajos y el futuro de nuestros hijos. Pero existe un modo de frenar esta amenaza: un paquete de rescate coordinado en el que los gobiernos acuerden en estimular sus economías en conjunto, proveer de fondos para prevenir la caída de las economías más vulnerables, regular adecuadamente los mercados financieros y democratizar las instituciones financieras globales, como el Fondo Monetario Internacional.

Los líderes del G20 están lejos de alcanzar consenso en esta clase de acción global, es por eso que salimos a las calles. La prensa internacional estará en Londres para cubrir la cumbre y la marcha tendrá cobertura y atraerá la atención de los líderes.

Quienes participan de esta campaña tienen también la oportunidad de votar y opinar sobre los principios y reformas sobre los que pueden reconstruirse la economía mundial. El resultado de esta encuesta y las firmas de la petición serán entregadas al G20, por lo que por favor, suma tu nombre abajo:

http://www.avaaz.org/es/global_economic_rescue

En 1933, los líderes del mundo se reunieron en Londres y fracasaron en su intento de detener una depresión mundial que duró una década. Hoy, en 2009, la gente de todo el mundo debe estar allí con nuestros líderes, reclamándoles que esta vez no nos fallen.

¡Firma aquí!

Fuente: Avaaz. El mundo en acción


Avaaz es una organización independiente y sin fines de lucro cuya misión es asegurar que los valores y opiniones de la mayoría de la gente sean tomados en cuenta en las políticas que nos gobiernan. "Avaaz" significa "voz" en varios idiomas asiáticos y europeos. Avaaz no acepta dinero de gobiernos ni de empresas. Haz clic aquí para saber más sobre sus campañas más importantes.

Annie Yumi Joh: ‘6.000 millones de personas saldrán mañana a la calle’

Millones de personas de todo el mundo saldrán mañana a las calles para pedir a los países que conforman el G-20, cuya próxima reunión tendrá lugar el 2 de abril en Londres, un giro social en sus medidas para afrontar la crisis económica. Su mensaje es muy claro: los ciudadanos no deben pagar la crisis que no han creado. Son los responsables de la crisis los que deben asumir las consecuencias. Es necesario además crear un nuevo marco que evite nuevas crisis similares en el futuro. Hablamos con Annie Yumi Joh, responsable de Finanzas Éticas de SETEM, una de las organizaciones convocantes de las protestas.


N+: Mañana sábado, 28 de marzo, tendrá lugar una movilización global como respuesta a la reunión del G-20, del próximo 2 de abril en Londres. Entre los convocantes se encuentra SETEM. ¿Qué es lo que van a pedir a los líderes mundiales?

Annie Yumi Joh: SETEM es una de las muchas organizaciones presentes en la red “Movimiento social contra las crisis capitalistas”, ( vscrisis.wordpress.com ) convocante de estas protestas.

Desde SETEM pedimos a los líderes mundiales que tomen conciencia de que es necesaria una reforma profunda y urgente. Por ello, pedimos a los gobiernos que actúen en diferentes frentes. En primer lugar, exigimos una total transparencia a las instituciones financieras, los productos financieros y multinacionales. La gestión de todos estos actores o productos debe ser pública.

También deben erradicarse los paraísos fiscales, sobre todo los que comparten frontera con España, como Andorra y Gibraltar. Además, es necesaria una mayor regulación y poner en marcha mecanismos globales de control de los bancos e instituciones financieras.

Otra reivindicación nuestra es que se asegure la participación de los países empobrecidos en el debate, poniendo a las Naciones Unidas en el seno de la reforma. Por último, creemos que es necesario invertir en la economía solidaria y apostar por la banca ética, creando empresas y empleos sostenibles.

N+: La convocatoria del 28 de marzo se lanzó desde el último Foro Social Mundial, celebrado en Belem (Brasil). Allí SETEM mostró su adhesión, a través de la Red Internacional Bank Track, al documento "Para un nuevo modelo económico y social ¡Pongamos las finanzas en su sitio!" sobre la crisis económica y financiera. ¿Cuáles son las líneas básicas de este documento?

AYJ: La crisis financiera y las consecuentes crisis alimentaria, energética, medio ambiental y social llevaron a este texto, apoyado por las siguientes organizaciones y redes: Action Aid, Attac, BankTrack, CADTM, CCFD, CEDLA, CNCD, CRID, Eurodad, Foro mundial de las alternativas, IBON, International WG on Trade-Finance Linkages, LATINDADD, Networkers South-North, NIGD, SOMO, Tax Justice Network, Transform!, OWINFS, War on Want, World Council of Churches.

En primer lugar, los firmantes pensamos que hay que poner a las Naciones Unidas, reformadas y democratizadas, en el centro de la reforma del sistema financiero, puesto que el G-20 no es un foro legítimo para aportar respuestas adecuadas a esta crisis sistémica.

También pedimos la puesta en marcha de mecanismos internacionales, permanentes y obligatorios, de control de movimientos de capitales. Además, es necesario establecer un sistema monetario internacional fundado sobre un nuevo sistema de reserva que incluya la creación de monedas de reserva regionales, a fin de acabar con la supremacía del dólar y asegurar la estabilidad financiera internacional.

Por otro lado, el texto fruto del FSM aboga por una puesta en marcha de un mecanismo global de control público y ciudadano de los bancos e instituciones financieras. La intermediación financiera ha de ser reconocida como un servicio público garantizado a todos los ciudadanos y ciudadanas del mundo. Para lograrlo, es necesario prohibir los fondos especulativos y los mercados no regulados, donde se intercambian productos derivados y otros productos tóxicos fuera del control público.

Otra cuestión importante es la erradicación de la especulación sobre las materias primas, empezando por los alimentos y productos energéticos, mediante la puesta en marcha de mecanismos públicos de estabilización de precios.

El documento también insiste en el desmantelamiento de los paraísos fiscales, el establecimiento de sanciones a sus usuarios (individuos, compañías, bancos e intermediarios financieros) y la creación de una organización fiscal internacional encargada de detener la competencia y evasión fiscales.

Por último, apostamos por un nuevo sistema internacional de repartición de riquezas mediante la puesta en marcha de una fiscalidad más progresiva a escala nacional y mediante la creación de tasas globales (sobre transacciones financieras, actividades contaminantes y grandes fortunas) con el fin de financiar los bienes públicos mundiales.

N+: Muchas veces se acusa a los gobiernos de falta de ideas para hacer frente a la crisis. Pero a pesar de estas carencias, siguen sin hacer caso de la mayoría de las propuestas que llegan desde los movimientos y las organizaciones sociales. ¿Tiene esperanzas de que la movilización cambie esta situación?

AYJ: La envergadura de esta crisis financiera está afectando de manera muy grave a la economía real, la sociedad en su conjunto y la sostenibilidad del planeta. El nivel de desempleo y la falta de acceso al crédito están afectando directamente a los ciudadanos de a pie. Además, se están movilizando cantidades astronómicas de dinero público, nuestro dinero, para corregir errores causados por la irresponsabilidad de las grandes corporaciones. Estamos todos afectados por la crisis y de hecho, de cara a la reunión del G-20, se estima que 6.000 millones de personas saldrán a la calle.

N+: Y por otro lado, si muchos Estados no saben cómo actuar contra esta crisis, ¿cómo es posible que estén continuamente poniendo fechas al final de la crisis y al inicio de la recuperación?

AYJ: Los gobiernos no quieren que cunda el pánico e intentan reforzar la confianza dañada por parte de la ciudadanía. Se pone en evidencia el peso que tiene la confianza puesto que cuando ha habido una inyección de dinero público suben los índices de la bolsa. Además, tiene que haber una voluntad política seria y valiente para paliar los efectos de la crisis y tomar las medidas correctivas para que no sucedan más crisis de cara al futuro. Claramente es más fácil mirar para otro lado en vez de coger el toro por los cuernos.

N+: Recientemente se ha sabido que el Gobierno garantizará el anonimato a quien compre deuda desde un paraíso fiscal. Parece una medida contradictoria si tenemos en cuenta que el presidente Rodríguez Zapatero se ha mostrado muy crítico con los paraísos fiscales. ¿Pero hay una auténtica voluntad por parte de España y de otros países de acabar con estas prácticas?

AYJ: Ha habido declaraciones públicas por parte del Gobierno de España, Francia, Alemania, Estados Unidos y la República Checa, entre otros, a favor de erradicar los paraísos fiscales. Uno de los grandes obstáculos a la hora de acabar con los paraísos fiscales es la influencia política que tiene los bancos y grandes multinacionales. Los grupos de presión de lobbying protegen los intereses de las grandes corporaciones influyendo en las decisiones políticas en los centros de poder.

N+: Después del 28 de marzo, ¿tendrán lugar nuevas acciones y movilizaciones contra la crisis?

AYJ: Claro que sí pero ya lo iremos revelando cuando sea oportuno…

N+: Para terminar, acabemos con un mensaje positivo. Otro Mundo es Posible si…

AYJ: Cambiamos nuestra escala de valores y recordamos que las finanzas no son algo neutral. No podemos permitirnos el lujo de no cambiar nuestro modo de consumir e invertir. En este sentido, podemos abogar por la banca ética, un modelo de banca que gestiona sus recursos con total transparencia y presta dinero a los que lo necesitan, no a los que ya lo tienen. Es momento de tomar el control de nuestro dinero, ya.

DATOS DE CONTACTO:
Dirección: www.setem.org/madrid

Autor: Redacción/Daniel Jiménez.
Foto: Imagen de Annie Yumi Joh durante el pasado FSM. Cortesía de SETEM.

Fuente: Entrevista en Noticias Positivas

La hora del Planeta

Mañana sábado 28 de Marzo del 2009 a las 20:30 cientos de millones de personas y miles de ciudades en todo el mundo apagarán la luz y el consumo eléctrico durante 1 hora para luchar contra el Cambio Climático.







Fuente y más información: La hora del Planeta

24/3/09

Cumbre del G20 de Londres: Última oportunidad antes de la desarticulación política global

Carta abierta a los líderes del G20, publicada en el edición internacional del Financial Times de 24/03/2009

Señoras y Señores,

Su próxima cumbre tendrá lugar en algunos días en Londres pero no estamos seguros si ustedes tienen un semestre para impedir que el mundo se sumerja en una crisis que tomará al menos una década en resolverse, acompañada de una serie de tragedias y convulsiones. Consiguientemente esta carta abierta del LEAP/2020, quién percibió el advenimiento de la « crisis sistémica global » ya hace tres años, intenta explicar brevemente por qué ocurrió y cómo limitar un daño adicional.

Si bien ustedes comenzaron a sospechar que se iniciaba una crisis de magnitud hace menos de un año, el LEAP/E2020, en el segundo número de su « Global Europe Anticipation Bulletin » (GEAB N°2), previó que el mundo estaba a punto de entrar en la « fase de inicio » de una crisis de proporciones históricas. Desde entonces, mes tras mes, el LEAP/E2020 ha continuado elaborando pronósticos muy exactos del desarrollo de esta crisis con la que el mundo está ahora bregando espiadadamente. Por esta razón, nos sentimos con derecho a escribirles esta carta abierta que esperamos les ayude en las decisiones que tendrán que tomar en pocos días.

Esta crisis se está poniendo cada vez más peligrosa. Recientemente, en la 32va. edición de su Boletín, el LEAP/E2020 planteó una alarma respecto a ustedes, los líderes del G20. Si, cuando se reúnan en Londres el próximo 2 de abril, no fueran capaces de adoptar un conjunto de decisiones audaces e innovadoras, enfocadas en las cuestiones esenciales y los problemas, y ponerlas en acción en el verano boreal de 2009, la crisis conllevará una « desarticulación geopolítica generalizada » hacia fines de año, que afectará tanto al sistema internacional como a la estructura misma de las grandes organizaciones políticas como Estados Unidos, Rusia, China o la Unión Europea. Toda oportunidad para que controlen el destino de los 6 mil millones habitantes del mundo habrá desaparecido para ese entonces.

Su decisión: una crisis de 3 a 5 años o una crisis de por lo menos una década

Hasta ahora ustedes simplemente se han preocupado por los síntomas y por los efectos secundarios de esta crisis porque, desafortunadamente, nada los preparó para enfrentar una crisis de tal dimensión histórica. Creyeron que agregar más aceite al motor global sería suficiente, desconociendo el hecho de que el motor se había fundido, sin posibilidad de reparación. A decir verdad, deben construir un nuevo motor, y el tiempo se está agotando, mientras el sistema internacional se deteriora, mes a mes, cada vez más.

En el caso de una crisis muy importante, uno debe llegar al meollo de la cuestión. La única alternativa es emprender un conjunto de cambios drásticos, y así acortar enormemente la duración de la crisis y disminuir su trágico resultado o, en caso contrario, negarse a hacer cualquier cambio en un intento de salvar lo que queda del sistema actual prolongando la duración de la crisis e incrementando todas las consecuencias negativas. En Londres, el próximo 2 de abril, podrán preparar el terreno para solucionar la crisis de una manera ordenada en 3 a 5 años, o arrastrar al mundo a una década terrible.

Nos contentarnos con dar tres recomendaciones que consideramos estratégicas en el sentido de que, según el LEAP/E2020, en caso de que no se hayan comenzado a implementarlas este verano la desarticulación geopolítica mundial se volverá inevitable a partir de fines de este año.

LAS TRES RECOMENDACIONES ESTRATEGICAS DEL LEAP

1. ¡La clave de la solución de la crisis estriba en crear una nueva moneda de reserva internacional!


La primera recomendación es una idea muy simple: reformar el sistema monetario internacional heredado de la “Segunda Guerra Mundial” y crear una nueva moneda de reserva internacional. El dólar y la economía estadounidense no son ya capaces de respaldar el actual orden económico, financiero y monetario mundial. Mientras este problema estratégico no sea abordado y resuelto, la crisis se agravará. Efectivamente está en el meollo de las crisis de productos financieros, bancos, precios de energía.... y de sus consecuencias en cuanto a desempleo masivo y al colapso de los niveles de vida. Es por lo tanto de una importancia esencial que esta cuestión sea el tema principal de la cumbre del G20 de Londres, y que se den los primeros pasos hacia una solución. De hecho, la solución a este problema es bien conocida, se trata de la creación de una moneda de reserva internacional (que podría llamarse el « Global ») sobre la base de una cesta de divisas de las principales economías mundiales, es decir, Dólar estadounidense, Euro, Yen, yuan, Khaleeji (moneda común de los productores de petróleo del Golfo, que se lanza en enero de 2010), Rublo, Real..., dirigido por un «Instituto Monetario Mundial», cuyo Consejo Administrativo refleje la importancia relativa de cada una de las economías cuyas monedas compongan el « Global ». Deben pedirle al FMI y a los bancos centrales competentes que preparen este plan para Junio de 2009, con una fecha de puesta en marcha a partir del 1º de enero de 2010. Este es el único camino para recuperar algún control de los acontecimientos actualmente desatados y al mismo tiempo lograr la gestión global compartida sobre la base de una moneda común situada en el centro de la actividad económica y financiera.

De acuerdo con el LEAP/E2020, si esta alternativa al sistema actualmente en colapso no ha sido puesta en marcha durante este verano, probando que hay otra opción a la de « cada uno por sí mismo », el sistema internacional de hoy no lo sobrevivirá.

Si algunos de los estados del G20 piensan que es mejor mantener los privilegios del « de status quo » tanto como sea posible, deben meditar sobre el hecho que, si hoy todavía pueden influir significativamente en la futura conformación de este nuevo sistema monetario mundial, en cuanto la fase de desarticulación geopolítica mundial haya empezado perderán toda capacidad de hacerlo.

2. ¡Implementar los sistemas de control bancarios lo antes posible!

La segunda recomendación ya ha sido mencionada muchas veces en los debates preliminares a su próxima Cumbre. Debe, consiguientemente, ser fácil de adoptar. Se refiere a crear un sistema de control bancario a escala mundial, antes del final del año, que elimine todos los « agujeros negros » del sistema. Sus expertos ya sugirieron varias posibilidades. Decídanse ya: ¡nacionalizar las instituciones financieras tan pronto como sea necesario! Es la única manera prevenir un nuevo episodio de enorme endeudamiento por ellas (es la clase de episodio que contribuyó de manera significativa a la crisis actual), y muestren al público en general que tienen cierta credibilidad para hacer frente a los banqueros.

3. ¡Hacer que el FMI evalúe los sistemas financieros estadounidense, británico y suizo!

La tercera recomendación se relaciona con un asunto políticamente delicado, que no puede ignorarse. Es esencial que, no más allá que julio de este año, el FMI presente una evaluación independiente de los tres sistemas financieros nacionales al G20 durante la crisis financiera actual: el estadounidense, el británico y el suizo. Ninguna recomendación sustentable podrá implementarse eficientemente mientras no se sepa claramente el daño causado por la crisis dentro de estos tres pilares del sistema financiero mundial. No es el momento de ser gentil con los países ubicados en el centro del presente caos financiero.

¡Escriban una declaración simple y breve!

Por último, por favor, permítannos recordarles que su tarea es restituir la confianza a 6 mil millones personas y a millones de organizaciones públicas y privadas. Consiguientemente no se olviden de escribir una breve declaración - no más de 2 páginas, presentando un máximo de 3 a 4 ideas claves que los no expertos pueden leer y comprender. Si no lo hacen así, nadie leerá lo que tiene que decir, aparte de un pequeño círculo de especialistas, amen de no revivir la confianza general del público, la crisis indefectiblemente empeorará.

Si esta carta abierta los ayuda a sentir que la historia juzgará el éxito o el fracaso de esta Cumbre, entonces, habrá sido útil. Según el LEAP/E2020, sus ciudadanías no esperarán más de un año para juzgarlos. ¡Esta vez, al menos, no podrán decir que nadie se los advirtió!

Franck Biancheri
Director de estudios del LEAP/E2020
Presidente de Newropeans

Fuente: LEAP/E2020

Karl Marx y la crisis

El siguiente párrafo fue escrito por Karl Marx en su libro El Capital en 1867.

"Los dueños del dinero estimularán a los empleados a que compren mas y mas bienes de consumo, casas y productos tecnológicos, para lo cual les empujarán a que tomen mas y mas créditos caros, hasta que llegue el día en el que esas deudas resultan imposibles de ser pagadas. La acumulación de deudas impagadas conducirá a los bancos a la quiebra, por lo que no habrá mas remedio que nacionalizarlos y el Estado tendrá que asumir la dirección de los asuntos financieros lo que eventualmente podría conducir al comunismo"


No estoy seguro de si vendrá el comunismo, pero parece premonitorio de lo que sucede hoy, escrito hace 142 años. ¿?

Fuente: La cita vista en el blog de Mario Conde

Entrevista a Eduardo Galeano: "El mundo merece un mejor destino"

El magnífico periodista y escritor Eduardo Galeano ha sido entrevistado recientemente por una televisión argentina. La entrevista es intensa y extensa, más abajo te dejo los enlaces a los vídeos por si tienes tiempo y quieres verla completa. Las siguientes frases suyas están sacadas de esa entrevista:


"Esta crisis es la confirmación de que el mundo está al revés: se recompensa la especulación y se castiga el trabajo
El mercado le tendría que pedir perdón de rodillas al mundo porque ha sido un Dios implacable que lo ha conducido a una catástrofe.

Este es un tiempo de revelaciones feroces y, como siempre ocurre, tanto en las crisis como en las guerras pagan los pobres

La cultura dominante habla de carrera, dice que hay que llegar, que hay que tener éxito.

Eso es mentira, no se vive para ganar, se vive para vivir

En el retrato del mundo de hoy, nadie puede detenerse. Hay un pánico, si parás te pasan por encima A veces hay que parar para poder seguir andando

El amuchamiento enmascara la soledad. No hay nada peor que estar solo pero acompañado, falsamente acompañado por una multitud donde nadie se encuentra con nadie

En el mundo no hay una democracia de verdad, en el mundo hay ciudadanos de primera, de segunda, tercera y cuarta categoría, y muertos también

Los jóvenes no creen y quizás tienen razón en no creer cuando asisten al espectáculo de circo que muchos políticos dan: prometen el oro y el moro, y después, desde el poder, hacen exactamente lo contrario de lo que habían dicho

Cada minuto mueren en el mundo diez niños por hambre o por una enfermedad curable, y cada minuto, el mundo gasta tres millones de dólares en industria militar. ¿Que clase de especie es ésta, que se dedica la exterminio del prójimo?

No creo que estemos condenados a repetir la historia, ni creo en la fatalidad del destino, creo que somos libres a pesar de todo, y que las cosas se pueden cambiar.

El mundo merece un mejor destino, quiso ser una casa de todos y merece ser algo mejor que un matadero o un manicomio"
Fuente: Las citas vistas en El Grano de Arena. Informativo Internacional de ATTAC

Puedes ver el vídeo completo de la entrevista en los siguientes enlaces a vídeos de 10 minutos cada uno en Youtube:

Galeano:"Mundo merece mejor destino" (1)
Galeano:"Mundo merece mejor destino" (2)
Galeano:"Mundo merece mejor destino" (3)
Galeano:"Mundo merece mejor destino" (4)
Galeano:"Mundo merece mejor destino" (5)

23/3/09

Cumbre del G-20: la última oportunidad del G-7 y la primera del BRIC, por Alfredo Jalife-Rahme


En vísperas de la trascendental cumbre del G-20 del próximo 2 de abril en Londres, que constituye la última oportunidad para instalar un nuevo orden mundial de corte multipolar, el G-7 llega sumamente averiado, mientras el BRIC (Brasil, Rusia, India, China) ha exhibido sus grandes vulnerabilidades financieras.

Desde el punto de vista geoeconómico, la cumbre del G-20 constituye en realidad una cumbre del G-11: la suma del G-7, en plena decadencia, y del cuatripartita BRIC, en pleno ascenso, a quienes les corresponderá definir el nuevo orden mundial más geofinanciero que geoeconómico.

El orden geoeconómico y sus tendencias tanto en el corto como en el mediano plazo han sido definidos, con la obvia salvedad de una tercera guerra mundial: ascenso irreversible del BRIC que, junto a las potencias petroleras del Golfo Pérsico (en el que descuella en forma impresionante el doble ascenso geopolítico y geoeconómico de Irán como nueva potencia regional), y declive del G-7, que ha penetrado los infiernos e inviernos del crecimiento negativo.

En el orden geopolítico global también los hechos señalan un empate técnico entre las dos superpotencias nucleares, Estados Unidos y Rusia.

El verdadero desorden mundial se centra en el tsunami financiero que creó la dupla anglosajona, y cuyo símbolo inequívoco de poder lo constituye el dolarcentrismo, con la paradoja trágica de contar con un dólar sin valor económico intrínseco, pero todavía muy funcional debido a la ominosa ausencia de divisas competitivas.

El nuevo orden mundial ya asentó sus reales multipolares en los ámbitos geoestratégico y geoeconómico, pero falta por definir el destino de las geofinanzas.

¿Qué tanto estarán dispuestos Estados Unidos y Gran Bretaña a ceder su hegemonía financiera, al riesgo de llevar al mundo a una hecatombe sin paralelo?

Las finanzas especulativas anglosajonas –con todo su sistema bancario, contable, de seguros, de regulación y de calificadoras– se convirtieron en un cáncer intratable cuya metástasis empieza a carcomer a la socioeconomía y a la sicopolítica del mundo.

En la pasada cumbre del G-20 en Washington, que resultó estéril en el ocaso del aciago bushismo (lo cual hizo perder un tiempo precioso), afloraron tres posturas: 1) la exigencia de Rusia, Alemania y Francia para finiquitar la hegemonía del dólar a favor de una multipolaridad de divisas relativamente fuertes (euro, yen, yuan y rublo); 2) el unilateralismo anglosajón, apuntalado por Japón (que, en realidad, siempre ha pertenecido a la esfera de influencia del dólar, desde la Segunda Guerra Mundial), pese al tsunami financiero que provocó pretende mantener las prerrogativas unipolares del dolarcentrismo caduco, y 3) la equidistancia china, entre las posturas uno y tres, cuya desgracia consiste en poseer la mayor reserva de divisas, pero en dólares inservibles, que, insistimos, todavía son insustituibles.

Si la globalización financiera anglosajona reflejó la unipolaridad geopolítica de Estados Unidos a partir de 1991 (fecha de la disolución de la URSS), ergo, por necesidad imperativa el nuevo orden multipolar tanto geoestratégico como geoeconómico desemboca ineluctablemente en la desglobalización, con mayor ahínco en la regionalización con sus respectivas esferas de influencia que subsumen lo que hemos planteado como el nuevo orden hexapolar configurado por Estados Unidos, la Unión Europea y el BRIC. Con todo nuestro debido respeto, pero Japón, pese a representar todavía la segunda superpotencia económica, paradójicamente, a diferencia de los citados, no cuenta con una esfera de influencia regional, ya ni siquiera en el noreste ni el sureste de Asia. Japón no es un líder mundial, sino que pertenece a la zona de influencia de la anglosfera, que lideran Estados Unidos y Gran Bretaña.

En el ámbito geofinanciero se afinan las posturas previas a la cumbre del G-20 en Londres, entre las que cabe destacar la guerra a los paraísos fiscales que han declarado Alemania, Francia e Italia. Los paraísos fiscales, donde se manejan opacamente los derivados, representan una de los principales causales del tsunami financiero anglosajón y donde también se practican la evasión fiscal y el lavado de dinero de los bancos gracias a la contabilidad invisible y a la desregulación, es decir, la ausencia de supervisión gubernamental y ciudadana.

Al respecto el portal alemán Der Spiegel (23/2/09) afirma que Europa desea una mayor seguridad financiera, que pasa por la abolición de la piratería que practica la banca anglosajona en sus paraísos fiscales.

Entre las medidas que adoptaron los líderes de Francia, Alemania, Italia, España, Holanda y Gran Bretaña en la cumbre de Berlín del pasado 22 de febrero se sugirió la recapitalización del Fondo Monetario Internacional (FMI), es decir, su duplicación de capital hasta 500 mil millones de dólares (Obama levantó la puja para triplicar el capital del FMI). Falta ver qué tanto el BRIC, donde el FMI goza de pésima reputación, estará dispuesto a avalar tales propuestas, que pretenden resucitar subrepticiamente al cadavérico viejo orden mundial de los depredadores FMI y Banco Mundial.

La postura de Francia, Alemania e Italia no es nueva, y recordamos que durante una cumbre del G-7 celebrada en Francia, el entonces presidente gaullista Jacques Chirac había catalogado a los hedge funds (fondos de cobertura de riesgo) como un sida financiero y había exigido la erradicación de los paraísos fiscales, a lo que siempre se opuso Gran Bretaña.

Der Spiegel asevera que los comentaristas no creen la abolición de los paraísos fiscales hasta no verla implementada.

Es evidente que a la demencial desregulación que imperó en los mercados de la globalización financiera anglosajona proseguirá una mayor regulación que los grandes de Europa continental (Alemania, Francia e Italia) desean sea mucho mayor a lo que quizá llegue a conceder la dupla anglosajona de Estados Unidos y Gran Bretaña. No faltarán comentaristas a los dos lados del Atlántico que aduzcan que la administración Obama, de corte eminentemente rooseveltiano, se acerque más a la postura de Europa continental y se aleje de la clásica piratería financiera de Gran Bretaña, que ha llevado al planeta al borde del colapso financiero. Tales comentaristas se basan en la gélida recepción que Obama procuró al primer ministro británico Gordon Brown en su reciente visita a Estados Unidos, llegando hasta vaticinar el fin de la relación especial entre Washington y Londres.

No creer hasta ver. La cumbre del G-20 marcará los verdaderos posicionamientos de los actores y probablemente la salvación financiera del planeta radicará en gran medida en la trascendental postura que adopte Obama: en tanto cuanto se aleje de la desregulación británica y se acerque a la regulación de Europa continental, al unísono del BRIC.

Fuente: Diario La Jornada
Viñeta: El Roto

¿Sobrevivirán las democracias a la crisis?, por Moisés Naím

Los gobiernos hacen frente a enormes presiones que, en ciertos países, conducirán a su caída

Gobernar nunca es fácil y gobernar en medio de esta crisis económica es una pesadilla. Ningún país está a salvo de esta debacle. De China a Estados Unidos y de Suráfrica a Polonia, las autoridades se ven agobiadas por la necesidad de responder a la avalancha de emergencias -financieras, sociales, políticas, internacionales- causadas por la crisis. Estos problemas, que son de una naturaleza y de una magnitud sin precedentes, tomaron a los gobiernos por sorpresa y exigen actuaciones rápidas y eficaces. No es fácil: no hay sector público en el mundo que pueda operar a la velocidad con la que está evolucionando esta crisis. Las administraciones no están diseñadas para ser veloces.

El contagio de la crisis económica a la situación social y de ahí a la política ya ha comenzado. Los gobiernos están haciendo frente a enormes presiones políticas que, en ciertos países, conducirán a su caída. El reciente desplome de los Ejecutivos de Bélgica, Islandia y Latvia, por ejemplo, fue consecuencia de la crisis económica. Así, mientras que el año pasado estuvo marcado por la caída de grandes bancos, durante este año y el próximo veremos la caída de gobiernos. La gran interrogante es si la furia social y política causada por los problemas económicos se llevará por delante sólo a algunos gobernantes de turno o si la democracia terminará siendo una de las víctimas de la crisis financiera. Hoy existen 90 naciones democráticas. ¿Cuántas quedarán después de esta catástrofe?

Es aún muy temprano para aventurar respuestas, ya que la tormenta está en su apogeo. Sin embargo, hay estudios recientes que, si bien no ofrecen respuestas definitivas, nos dan algunas claves sobre los determinantes de la democracia y, por lo tanto, sobre los factores que inciden en su sobrevivencia. Los profesores Ethan Kapstein y Nathan Converse, por ejemplo, estudiaron las 123 democracias que nacieron entre 1960 y 2004. En Europa Occidental aparecieron cuatro (una en los años sesenta y tres en los setenta), en Europa Oriental nacieron 21 (casi todas en los noventa); en Latinoamérica, 26 (la mayoría en las dos décadas pasadas), sólo tres en Oriente Próximo y el norte de África, mientras que la gran mayoría surgió en el África subsahariana. Estas "democracias jóvenes" son muy frágiles, sobre todo al principio, y 56 de ellas experimentaron crisis que las revirtieron a sistemas autoritarios. Sorprendentemente, este estudio no encuentra evidencia estadística que indique que la situación económica es el factor determinante de los reveses democráticos, como tampoco encuentra que lo fueran las reformas tendentes a liberalizar la economía. Las nuevas democracias de Europa Oriental, por ejemplo, a pesar de afrontar una muy mala situación económica durante sus primeros años, sólo sufrieron reversiones autoritarias en el 9% de los casos. En cambio, el 56% de las democracias de Asia sufrieron reveses aunque sus economías crecían muy aceleradamente. Esta investigación también examinó otros factores: nivel de ingreso por persona, desigualdad económica, aumentos en el gasto público, cambios en los índices de mortalidad infantil, fragmentación étnica o sistema de gobierno (presidencial o parlamentario). Ninguna de estas variables aparece como una causa preponderante de la pérdida de regímenes democráticos. En cambio, el factor más importante resulta ser la eficacia de los límites que tiene el jefe del Gobierno para actuar de manera autónoma de otros poderes públicos -parlamento, poder judicial, etc.- En el 70% de las democracias que cayeron en el autoritarismo, el jefe del Gobierno operaba con pocas restricciones a su autonomía.

No hay duda de que la crisis económica someterá a las democracias del mundo a duras pruebas. Pero la buena noticia es que la crisis no discrimina en función del tipo de régimen que tienen los países: los regímenes autoritarios también están sufriendo los embates de la recesión mundial. No es imposible que, en algunos países, la profundización del malestar económico de la población produzca reacciones que aceleren la salida de líderes autoritarios. No está claro aún qué países están mejor equipados para navegar en esta crisis: las autocracias como las de Egipto o Venezuela o las democracias como las de Turquía o Brasil. ¿Qué gobierno podrá proteger mejor a sus ciudadanos de esta tormenta: el de India o el de China? No sabemos. Pero lo que parece probable es que, después de esta crisis, el número de países democráticos que habrá en el mundo variará respecto al año pasado. Ojalá sea mayor.

Fuente: Diario El País

Nace la Alianza Global por una Banca con Valores

Once de los principales bancos éticos y sostenibles del mundo se han unido para crear una alternativa positiva a un sistema financiero en crisis. El resultado es la Alianza Global por una Banca con Valores, que fue presentada públicamente el pasado 3 de marzo durante un evento en la sede central de Triodos Bank en Zeist, Holanda.

La alianza ha sido fundada por el banco bengalí BRAC Bank, el banco cooperativo estadounidense ShoreBank y Triodos Bank, el líder europeo en banca ética. El resto de miembros son entidades de microcréditos y bancos y cooperativas de crédito dedicadas a la financiación responsable. Entre estos once bancos suman activos que superan los 10.000 millones de dólares y dan servicio a más de siete millones de clientes en 20 países de todo el mundo.

A ellos se sumará en breve el banco de microcréditos keniata K-Rep Bank. Tanto en este caso como en futuras incorporaciones, toda entidad que quiera formar parte de la alianza deberá cumplir tres requisitos principales. El primero es ser un banco independiente y con ficha bancaria, dirigido a clientes de retail (banca minorista). En segundo lugar, tendrá que gestionar un balance total mínimo de 100 millones de dólares. Por último, la actividad de la entidad financiera deberá estar dirigida a poner en práctica la financiación responsable y tendrá que compatibilizar la rentabilidad económica con la rentabilidad social y medioambiental.

Como se destaca en la carta fundacional de la alianza, los bancos que la conforman quieren “compartir sus experiencias con otros bancos, la sociedad civil, los gobiernos y el público en general, para promover un cambio fundamental en el sistema financiero”. Peter Blom, CEO (Director Ejecutivo) de Triodos Bank, también destacó en su discurso de apertura lo mucho que pueden aportar estas entidades: “Los bancos que firman esta alianza continúan creciendo, obteniendo beneficios y haciendo frente a la crisis financiera. (…) No hay una única respuesta a la crisis financiera internacional, sino muchas. Los responsables de las once entidades aquí reunidas tenemos mucho que aportar al sistema financiero a nivel internacional. Juntos somos una extraordinaria fuerza para el cambio”.

Los nuevos socios planean desarrollar nuevas líneas de trabajo, construir organizaciones que encajen mejor con la idea de un desarrollo sostenible a largo plazo y nuevas formas de propiedad y cooperación económica. “Vamos a promover las finanzas responsables, poniendo nuestra experiencia al servicio de bancos ya existentes y ayudando al desarrollo de otros nuevos”, subraya Mary Houghton, presidenta de la ShoreBank Corporation. Según la propia alianza, se trata de desarrollar el movimiento de la banca social a nivel mundial para hacer frente a los desafíos globales de la humanidad y del planeta.

DATOS DE CONTACTO:
Dirección: www.triodos.es

Autor: Redacción/Daniel Jiménez.
Foto: Imagen del encuentro celebrado en Holanda. (c) Michiel Wijnbergh


Fuente: Noticias Positivas.

21/3/09

Por una vida más frugal, por Nicolas Ridoux

La filosofía del 'decrecimiento' reivindica que debemos trabajar menos para vivir mejor. Propone una crítica constructiva y pluridisciplinar que ponga en cuestión la búsqueda obsesiva del "cada vez más"

En el origen de la grave crisis actual hay una nueva manifestación de la desmesura, de la búsqueda infinita de omnipotencia. Las empresas y entidades financieras han estado persiguiendo obtener unos beneficios en crecimiento perpetuo. En esta búsqueda incesante del "cada vez más", los mercados existentes no bastaban, y hubo que crear mercados incluso donde no existían. Las consecuencias de todo ello en la economía real serán por desgracia de amplio alcance, y afectarán especialmente a los más débiles. Como consecuencia de esta crisis, la mayoría de nuestros dirigentes, antes neoliberales, de repente parecen haber descubierto a Lord Keynes. Pues bien, ¿qué es lo que Keynes nos dice? "La dificultad no es tanto concebir nuevas ideas como saber librarse de las antiguas".

Eso es lo que pretende el movimiento del "decrecimiento", que propone una crítica constructiva, argumentada, pluridisciplinar, de rechazo de los límites que constriñen nuestras sociedades contemporáneas, para así poder liberarnos de ese "cada vez más". La filosofía del decrecimiento trata de explicar que en muchas ocasiones "menos es más".

¿Qué es exactamente lo que está ocurriendo en nuestros días? No estamos padeciendo una crisis sino un conjunto de ellas: crisis ecológica (energética, climática, pérdida de la biodiversidad, etcétera); crisis social (individual y colectiva, aumento de las desigualdades entre las naciones y en el seno de las mismas, etcétera); crisis cultural (inversión de valores, pérdida de referentes y de las identidades, etcétera); a lo que ahora se añade la doble crisis financiera y económica. Todas ellas no son crisis aisladas, sino más bien el resultado de un problema estructural, sistémico: cuyo origen está en la desmesura, en la búsqueda obsesiva del "cada vez más".

¿Qué se puede decir sobre la crisis económica desde el punto de vista de quienes somos "objetores al crecimiento"? Que nadie se equivoque, porque decrecimiento no es sinónimo de recesión. Tal como escribí hace más de dos años: "No hay que elegir entre crecimiento o decrecimiento, sino más bien entre decrecimiento y recesión. Si las condiciones ambientales, sociales y humanas impiden que siga el crecimiento, debemos anticiparnos y cambiar de dirección. Si no lo hacemos, lo que nos espera es la recesión y el caos".

Ahora hemos entrado en recesión, pero que nadie se confunda, no en una sociedad de "decrecimiento". Para empezar, no hemos cambiado nuestra organización social, y en la actual organización todas las instituciones y mecanismos redistributivos se nutren de la idea del crecimiento. En una sociedad así, cuando el crecimiento falta, la situación es inevitablemente dramática. El decrecimiento es algo totalmente distinto. Significa crecer en humanidad, esto es, teniendo en cuenta todas las dimensiones que constituyen la riqueza de la vida humana.

El decrecimiento no es un crecimiento negativo, ni propugna tampoco una recesión ni una depresión; sería ridículo tomar nuestro sistema actual y ponerlo del revés y de esa manera intentar superarlo. El decrecimiento supone que debemos desacostumbrarnos a nuestra adicción al crecimiento, descolonizar nuestro imaginario de la ideología productivista, que está desconectada del progreso humano y social. El proyecto del decrecimiento pasa por un cambio de paradigma, de criterios, por una profunda modificación de las instituciones y un mejor reparto de la riqueza.

Es claro que el crecimiento económico pretende aliviar la suerte de los más desfavorecidos sin tocar demasiado las rentas de los más ricos, para no enfrentarse a su reacción política. En ese sentido, el decrecimiento pasa necesariamente por una redistribución (restitución) de la riqueza.

En un mundo de recursos limitados, las cosas no pueden crecer de manera indefinida. Por eso, "la objeción al crecimiento" habla de la necesidad de compartir, el regreso de la sobriedad, en particular para aquellos que sobreconsumen. Hacemos nuestras estas palabras de Evo Morales, presidente de la República de Bolivia, que el 24 de septiembre de 2008 afirmó en la Asamblea General de las Naciones Unidas: "No es posible que tres familias tengan rentas superiores a la suma de los PIB de los 48 países más pobres (...) Estados Unidos y Europa consumen de media 8,4 veces más que la media mundial. Es necesario que bajen su nivel de consumo y reconozcan que todos somos huéspedes de una misma tierra".

Hay que acabar con la idea de que "el crecimiento es progreso" y la condición sine qua non de un desarrollo justo. El crecimiento es adornado por sus defensores con todas las virtudes, por ejemplo en materia de empleo. Sin embargo, como dijo Juan Somavia, director general de la OIT, en su informe de enero de 2007: "Diez años de fuerte crecimiento no han tenido más que un leve impacto -y sólo en un pequeño puñado de países- en la reducción del número de trabajadores que viven en la miseria junto con sus familias. Así como tampoco ha hecho nada por reducir el paro". En efecto, los beneficios empresariales han sido tan enormes que ni siquiera un crecimiento fuerte ha podido crear empleo, de ahí la persistencia del paro. La recesión agrava brutalmente este problema. Pero es ilusorio pensar que, para que todo el mundo tenga trabajo, lo que hay que hacer es restaurar el crecimiento económico y aumentar cada vez más las cantidades producidas; esta sobreproducción no tiene ningún sentido, no consigue el pleno empleo y, encima, compromete gravemente las condiciones de supervivencia del planeta.

Volvamos a Keynes, aunque no el que relanza las economías desfallecientes gracias a la intervención del Estado, sino al que escribía en sus Perspectivas económicas para nuestros nietos (1930) que sus nietos (es decir, nuestra generación) deberían liberarse de la coacción económica, trabajar 15 horas semanales y tender a una mayor solidaridad que permitiese compartir el nivel de producción ya alcanzado. No hacerlo así, según él, nos llevaría a caer en una "depresión nerviosa universal".

La filosofía del decrecimiento hoy dice que debemos trabajar menos para vivir mejor. No tener la mira puesta en el poder adquisitivo (que a menudo es engañoso y reduce al hombre a la única dimensión de consumidor), sino buscar el poder de vivir. Se trata de cambiar la actual organización de la producción y repartir mejor el trabajo: utilizar los beneficios obtenidos para que todos trabajen moderadamente y todas las personas tengan un empleo. Esta reorganización debe ir acompañada de una revisión de las escalas salariales. No es aceptable que algunos empresarios ganen varios centenares o miles de veces más el salario de sus propios trabajadores.

Reducir la cantidad de trabajo permitiría asimismo que pudiésemos llevar una vida más equilibrada, que nos realizáramos a través de cosas que no sean la sola actividad profesional: vida familiar, participación en la dinámica del barrio, vida asociativa, y también actividad política, práctica de las artes...

Un modo de vida más frugal, que se tomara en serio los valores humanistas y tuviese en cuenta la belleza, conduciría a producir menos pero con mejor calidad. Una producción de calidad pide habilidad y tiempo, y ofrecería empleos numerosos y más gratificantes. Supone no recurrir sistemáticamente a la potencia industrial (exige sobriedad energética) lo cual mejoraría la necesidad de fuerza de trabajo (como se observa al comparar la agricultura intensiva, muy mecanizada, gran consumidora de petróleo pero parca en mano de obra, con la agricultura biológica). De esta manera, quizá también se pudiese equilibrar mejor trabajo intelectual y trabajo manual, y combatir al mismo tiempo la epidemia de obesidad que padecen nuestras sociedades demasiado sedentarias.

Devolver el protagonismo a la persona, restaurar el espíritu crítico frente al modelo dominante del "cada vez más" y abrir el debate sobre nuestra forma de vivir y sus límites, saber tomarse tiempo para mantener una relación equilibrada con los demás, ése es el camino que propone la filosofía del decrecimiento. Se trata de sustituir el crecimiento estrictamente económico por un crecimiento "en humanidad". Es una tarea estimulante, un desafío que merece la pena intentar.

Nicolas Ridoux es autor de Menos es más. Introducción a la filosofía del decrecimiento (Los Libros del Lince).

Fuente: Diario El País (21/03/09)

También puedes leer en este blog sobre decrecimiento:
En defensa del decrecimiento, por Carlos Taibo (13/03/09)
Positivar la crisis, por Jordi Pigem (12/03/09)
Decrecimiento sostenible, por Joan Martínez Alier (23/02/09)

Nota sobre la foto: Muchas organizaciones por el decrecimiento han adoptado como logo el caracol, en referencia a las palabras de Iván Illich sobre la Lógica del Caracol:

"El caracol construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras cada vez más amplias; después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión 16 veces más grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. Y desde entonces, cualquier aumento de su productividad serviría sólo para paliar las dificultades creadas por esta ampliación de la concha, fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el punto límite de la ampliación de las espiras, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol sólo puede, en el mejor de los casos, seguir una progresión aritmética".

Ivan Illich

¿Guerra civil en Estados Unidos?, por Immanuel Wallerstein

Nos estamos acostumbrando a toda suerte de rompimientos de tabúes. La prensa mundial se llena de discusiones acerca de si sería buena la idea de nacionalizar los bancos. Ni más ni menos que Alan Greenspan, discípulo del profeta superlibertario del capitalismo del mercado puro, Ayn Rand, dijo recientemente que deberíamos nacionalizar los bancos cada cien años, y que éste podría ser el momento. El senador republicano y conservador Lindsay Graham estuvo de acuerdo con él. El keynesiano de izquierda Alan Blinder discutió los pros y los contras de esta idea. Y aunque piensa que los contras son un poco mayores que los pros, fue propenso a gastar energía intelectual pública en escribir acerca de ello en el New York Times.

Bueno, tras escuchar las propuestas de nacionalización por parte de archiconservadores notables, ahora oímos discusiones serias acerca de las posibilidades de una guerra civil en Estados Unidos. Zbigniew Brzezinski, apóstol de la ideología anticomunista y asesor en Seguridad Nacional del presidente Carter, apareció en un programa de televisión matutino de entrevistas, el 17 de febrero, donde le pidieron que discutiera algo que había mencionado previamente: la posibilidad de un conflicto de clase en Estados Unidos como secuela del colapso económico mundial.

Brzezinski dijo que el asunto le preocupaba por la perspectiva de que millones y millones de desempleados enfrentaran serias dificultades, gente que se ha vuelto consciente de que la extraordinaria riqueza transferida a unos cuantos individuos no tiene precedente en Estados Unidos.

Le recordó al público que, cuando ocurrió la crisis bancaria masiva en 1907, el gran financiero J. P. Morgan invitó a un grupo de acaudalados financieros a su casa, los encerró en su biblioteca y no los dejó salir hasta que pusieran dinero para un fondo que estabilizara los bancos. Brzezinski dijo: “¿Dónde está la clase adinerada de hoy? ¿Por qué no están haciendo algo si son la gente que ganó miles de millones?

Si no hacen algo sobre una base voluntaria, dijo Brzezinski, va a ocurrir un conflicto creciente entre las clases y si la gente está desempleada y realmente sufriendo, ¡puede incluso haber motines!

Casi simultáneamente, una agencia europea llamada LEAP-Europe que publica boletines europeos globales confidenciales para sus clientes –políticos, servidores públicos, hombres de negocios e inversionistas– dedicó su número de febrero a la dislocación geopolítica global. El informe no pinta un retrato agradable. Discutió la posibilidad de una guerra civil en Europa, en Estados Unidos y en Japón. Previó una estampida generalizada que puede conducir a choques, a semiguerras civiles.

Los expertos dan algunos consejos: “Si su país o región es una zona donde hay una disponibilidad masiva de armas, lo mejor que puede usted hacer es… abandonar la región, si eso es posible”. El único de estos países que concuerda con la descripción de disponibilidad masiva de armas es Estados Unidos. El director de LEAP-Europe, Franck Biancheri, apuntó que hay 200 millones de armas en circulación en Estados Unidos, y la violencia social ya es manifiesta a través de las pandillas. Los expertos que escribieron el informe aseguran que ya existe una emigración de estadunidenses hacia Europa, porque es ahí donde el peligro físico se mantendrá marginal.

Si Brzezinski confía en que emerja otro J. P. Morgan en Estados Unidos que haga entrar en razón a la clase adinerada, el informe de LEAP-Europe ve una última oportunidad en la sesión del 2 de abril del G-20 en Londres, siempre y cuando los participantes lleguen con un plan convincente y audaz.

Estos análisis no provienen de intelectuales de izquierda o de movimientos sociales radicales. Son la expresión abierta de los miedos de analistas serios que son parte del establishment existente en Estados Unidos y Europa. Los tabúes verbales se quiebran únicamente cuando tales personas están en verdad atemorizadas. El punto de romper tabúes es intentar una acción rápida que sea significativa –el equivalente a cuando J. P. Morgan encerró a los financieros en su casa, en 1907.

Era más fácil en 1907.


Traducción: Ramón Vera Herrera
Fuente: Diario La Jornada (21/03/09)
Immanuel Wallerstein es sociólogo y científico social histórico


También puedes leer en este blog:
4° trimestre de 2009 - Comienzo de la fase 5 de la crisis sistémica global: la fase de desarticulación geopolítica mundial (17/02/09), nota pública del LEAP-Europe citada en el artículo
La política del desastre económico, por Immanuel Wallerstein (06/03/09)

20/3/09

Economía superficial y economía profunda, por Leonardo Boff

¿Hay una economía profunda? Aunque no sea la economía dominante, creo que existe, y que debe existir. En los inicios de los años 70 del siglo pasado, el filósofo noruego, recientemente fallecido, Arne Naess, introdujo una distinción, hoy ampliamente aceptada en los medios ambientalistas, entre ecología superficial y ecología profunda. La superficial sería aquella que separa al ser humano de la naturaleza y lo coloca fuera, y por encima de la misma, presuponiendo que las cosas sólo tienen sentido cuando le son útiles a él. La profunda ve el entrelazamiento ser humano-naturaleza, afirma el valor intrínseco de cada ser, y se da cuenta de que todo está inmerso en un tejido de relaciones, que forma la comunidad de la vida. Hay un Todo orgánico y lleno de propósito, y el ser humano es capaz de identificar el hilo conductor que liga y religa a todo, y lo llama Fuente Originaria de todo el ser, base de valores infinitos (veneración, amor, justicia) que llenan de sentido a la vida humana. La economía profunda ayuda a la superficial a autolimitarse y a no ser destructiva.

Apliquemos estas reflexiones al campo de la economía. La economía superficial sería aquella que se centra solamente en ella misma, en los capitales, los mercados, las inversiones, el lucro, en una palabra: en el PIB, sin preocuparse por la dilapidación de la naturaleza, ni la ruptura de la autorregulación de la Tierra, ni la creciente distancia entre ricos y pobres. Eso serían externalidades, factores que no entran en el cálculo económico.

Su lógica es la de un sistema cerrado, como si la economía fuese todo en la sociedad. Efectivamente, como fue ampliamente denunciado por la Escuela de Frankfurt, especialmente por Polaniy, en el capitalismo avanzado la economía ha absorbido todas las instancias sociales (política, ética, estética, ciencia...), transformándolo todo en mercancía, en oportunidad de lucro. Se ha establecido como el eje articulador de todo lo social. Y eso ha tenido como consecuencia el exceso malsano de la voluntad de enriquecimiento a toda costa, y nos ha conducido al caos socio-económico actual. Es la locura de la racionalidad económica superficial.

¿Qué sería la economía profunda? Sería la vuelta al sentido originario de la economía como «técnica y arte de atender a las necesidades de la casa» -hoy, de la Casa Común, la Tierra viva, respetando sus ciclos y su capacidad de aguante-. Se inscribiría en todo lo que constituye una sociedad. En ella habría una base que, en última instancia, aseguraría la vida material: la economía. Habría una forma de organización, de distribución del poder, y leyes que permitieran a todos vivir juntos sin demasiados conflictos. Habría un conjunto de valores morales, éticos e ideales que darían sentido a la vida social y que humanizarían las relaciones siempre tensas entre las diferencias. Y, por fin, habría un horizonte de sentido mayor, que vincularía la historia a una instancia más alta y diseñaría el cuadro final del universo: la espiritualidad.

Así, idealmente, tendríamos una sociedad que podríamos considerar verdaderamente humana, porque tendría una visión integradora de la complejidad humana.

Aquí emergería la economía profunda, aquella que sabe su lugar en el conjunto de la estructuración social, y que respondería a la cuestión: ¿cómo producir lo suficiente, de modo decente, conservando el capital natural y en armonía con toda la comunidad de la vida?

El economista profundo, ante la crisis actual, pensaría: ¿cómo podemos resolver los problemas de la humanidad?, y no: ¿cómo salvar el sistema económico que está en crisis?

El cambio de pregunta implica un cambio de respuesta. Y ésta solamente vendrá si hubiese una quiebra del paradigma antiguo -la dictadura de la economía- y volviéramos a poner la economía en su debido lugar, en el conjunto de la sociedad. Ese sería un nuevo paradigma, sostenible a largo plazo. Entonces, la economía sería parte de la política, que sería parte de la ética, que a su vez sería pare de la espiritualidad. La economía superficial sería incorporada dentro de la profunda. Y el futuro sería diferente.

Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor
Fuente: Koinonia

No hay rescate para los más golpeados, por Amy Goodman

La utilización de dinero del rescate financiero—dinero aportado por los contribuyentes—para el pago de primas de AIG ha provocado, con razón, una virulenta reacción masiva contra la aseguradora y contra Wall Street. Pero también contra el Presidente Barack Obama y sus asesores económicos–el Secretario del Tesoro Timothy Geithner y Larry Summers. Con el rescate financiero, los ciudadanos estadounidenses pasaron a ser propietarios del 80 por ciento de AIG. La indignación se hizo notar tanto en el Partido Demócrata como en el Republicano. El Senador republicano por Iowa Charles Grassley dijo sobre los ejecutivos de AIG: “Lo primero que me haría sentir un poco mejor con ellos es que siguieran el modelo japonés, hicieran una profunda reverencia ante el pueblo estadounidense, se disculparan y luego optaran por una de estas dos alternativas: renunciar o suicidarse.” El Fiscal General de Nueva York Andrew Cuomo acaba de difundir detalles del pago de primas que dejan en evidencia la absurda afirmación de AIG de que se trata de “primas de retención” dirigidas a conservar a empleados clave: once de los ejecutivos que recibieron primas de un millón de dólares ya no trabajan para AIG.

Estos millonarios de AIG tendrían que devolver estas fortunas que no ganaron con su trabajo, y de hecho cabe la posibilidad de que el Congreso apruebe una ley impositiva exclusivamente para ellos, que grave sus primas en un 100 por ciento. Pero, para quienes han sido los más golpeados por la crisis económica, ¿servirá de algo toda esta indignación? ¿Llegará algo de los cientos de millones de dólares de los diversos paquetes de estímulo económico y rescates financieros al ciudadano común que simplemente intenta salir adelante? ¿O serán acaparados por las corporaciones consideradas “demasiado grandes como para ir a la quiebra”, dejando atrás a millones de personas que, por lo visto, son suficientemente pequeñas como para dejarlas quebrar?

El Centro para la Inclusión Social (CSI, por sus siglas en inglés) acaba de publicar un informe sobre la crisis económica que incluye recomendaciones sobre la mejor manera para resolverla. Vincula el factor racial con la falta de oportunidades y la proliferación de las tristemente famosas hipotecas de alto riesgo que desencadenaron la crisis económica.

Maya Wiley, Directora Ejecutiva de CSI, me dijo: “Para estimular la economía tenemos que estimular la igualdad.” La gente precisa educación, transporte, vivienda y un medio ambiente limpio, porque esos son los factores que les permiten tener una base sólida para responder a la crisis y salir adelante. Wiley advierte que la propuesta de crear puestos de trabajo a partir de proyectos de infraestructura de rápida implementación (proyectos conocidos como ‘shovel-ready’) dirigidos a estimular la economía, favorecerá en forma desproporcionada a quienes ya trabajan en el sector de la construcción, que son predominantemente hombres blancos. Por eso propone que se establezcan acuerdos de beneficios comunitarios para la creación de empleos. Sobre este tema, Wiley me dijo: “Es necesario contar con acuerdos de beneficios comunitarios para las obras de construcción; debemos asegurarnos de que cuando el gobierno realice obras de construcción garantice que las personas de bajos ingresos, las personas de color y las mujeres accedan en igualdad de condiciones a esos puestos de trabajo. Y debemos asegurarnos de que el presupuesto de tránsito, o más bien, el presupuesto de transporte se destine realmente a proyectos inteligentes de tránsito que conecten a la gente que necesita trabajo con los lugares donde están los puestos de trabajo.”

El grupo Unidos por una Economía Justa también pone énfasis en la brecha racial que existe en la distribución de la riqueza señalando que un “24 por ciento de la población negra y un 21 por ciento de la latina viven bajo la línea de pobreza, mientras que sólo un 8 por ciento de la población blanca se encuentra en esa situación. En el mundo corporativo estamos presenciando los mayores rescates financieros de la historia, a la vez que las remuneraciones que reciben los ejecutivos alcanzan montos inusitados. El sueldo de un alto ejecutivo es 344 veces mayor que el de un trabajador promedio.”

Existe una creencia generalizada de que la liberación de créditos salvará a la economía y de que, por lo tanto, estos gigantes bancarios necesitan cientos de miles de millones de dólares de los rescates financieros costeados por los contribuyentes. Pero la crisis comenzó justamente por los incumplimientos de pago de los créditos hipotecarios de alto riesgo. Una solución que se podría haber intentado cuando comenzó la crisis hubiera sido ayudar a los propietarios que no podían pagar, de manera que se salvaran de la ejecución de su vivienda. Maya Wiley del Centro para la Inclusión señala: “El 35 por ciento de los titulares de hipotecas de alto riesgo estaban en realidad en condiciones de recibir préstamos a tasas preferenciales. Treinta y cinco por ciento. Así que imagínense si hubiéramos tenido un sistema de financiación en el cual la gente hubiera accedido realmente a los créditos que le correspondían. La mayoría de esa gente eran personas de color. E incluso si miramos cómo se extendió la industria de los préstamos de alto riesgo, vemos que en gran medida se desarrolló porque estas comunidades de color no tenían un acceso justo al crédito.”

Los bancos y las instituciones de préstamos hipotecarios impulsaron una estrategia agresiva para imponerles préstamos riesgosos a personas pobres y minorías. La Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) presentó demandas contra Wells Fargo y HSBC, acusando a estas instituciones de “racismo sistemático e institucionalizado en la concesión de préstamos hipotecarios”.

Los bancos empaquetaron estos préstamos riesgosos en valores financieros y los vendieron; luego, en base a esos valores, crearon instrumentos derivados que resultan imposibles de entender y mucho menos valuar. AIG aseguró a los bancos de inversión contra las potenciales pérdidas de estos instrumentos derivados complejos. El Tesoro de Estados Unidos rescató entonces a los bancos y a AIG. AIG luego utilizó decenas de miles de millones de dólares de su dinero del rescate financiero para pagarles a esos mismos gigantes bancarios que ya habían recibido miles de millones de dólares en fondos de rescate: Bank of America y Goldman Sachs. Pero, a pesar de esta sangría de cientos de miles de millones de dólares que se ha destinado a estos megabancos, resulta que ahora nos dicen que el mercado crediticio sigue paralizado. Muchos bancos europeos también han recibido fondos a través de similares rescates, incluido el banco suizo UBS, que ofrece cuentas bancarias secretas que permiten a los estadounidenses más ricos evadir impuestos. De hecho eso es lo que están haciendo los tan golpeados contribuyentes estadounidenses: rescatando a sus acaudalados compatriotas evasores de impuestos.

Obama se ha rodeado de asesores financieros, como Summers y Geithner, que tienen vínculos muy estrechos con Wall Street. Es hora de encauzar el estímulo económico hacia quienes realmente lo necesitan: los ciudadanos que lo están financiando con sus impuestos.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna. Texto en inglés traducido por Laura Perez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacional diario de una hora de duración que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 emisoras en español. En 2008 fue distinguida con el “Right Livelihood Award”, también conocido como el “Premio Nobel Alternativo”, otorgado en el Parlamento Sueco en diciembre.

Fuente: Democracy Now! en español