30/1/09

La cosmología de la dominación en crisis, por Leonardo Boff

Hay un inmenso sufrimiento en todos los estratos sociales, sean ricos o pobres, producido por la actual crisis económico-financiera. Más que el asombro es el sufrimiento el que nos hace pensar. Es el momento de ir más allá del aspecto económico-financiero de la crisis y descender hasta los fundamentos que la provocaron. De no hacerlo así, las causas de la crisis seguirán produciendo crisis cada vez más dramáticas hasta que se conviertan en tragedias de dimensiones planetarias.

Lo que subyace bajo la actual crisis es la ruptura de la cosmología clásica que perduró durante siglos pero que ya no explica las transformaciones ocurridas en la humanidad y en el planeta Tierra. Esa cosmología surgió hace por lo menos cinco mil años, cuando empezaron a construirse los grandes imperios, ganó fuerza con el Iluminismo y culminó con el proyecto contemporáneo de la tecnociencia. Partía de una visión mecanicista y antropocéntrica del universo. Las cosas están ahí las unas al lado de las otras, sin conexión entre sí, regidas por leyes mecánicas. No poseen valor intrínseco, sólo valen en la medida en que se ordenan al uso humano. El ser humano se sitúa fuera y encima de la naturaleza, como su dueño y señor que puede disponer de ella a su gusto. Esa cosmología partía de un falso presupuesto: que podía producir y consumir de forma ilimitada dentro de un planeta limitado, que esta abstracción ficticia llamada dinero representaba el valor mayor y que la competición y la búsqueda del interés individual producirían el bienestar general. Es la cosmología de la dominación.

Esta cosmología llevó la crisis al ámbito de la ecología, de la política, de la ética y ahora de la economía. Las ecofeministas nos hicieron notar la estrecha conexión existente entre antropocentrismo y patriarcalismo, el cual ejerce violencia sobre las mujeres y la naturaleza desde el neolítico.

Felizmente, a partir de mediados del siglo pasado, proveniente de varias ciencias de la Tierra, especialmente de la teoría de la evolución ampliada, se está imponiendo una nueva cosmología, más prometedora y con virtualidades capaces de contribuir a superar la crisis de forma creativa. En vez de un cosmos fragmentado, compuesto de una suma de seres inertes y desconectados, la nueva cosmología ve el universo como el conjunto de sujetos relacionales, todos inter-retro-conectados. Espacio, tiempo, energía, información y materia son dimensiones de un único gran Todo. Incluso los átomos, más que partículas, son entendidos como ondas y cuerdas en permanente vibración. Antes que una máquina, el cosmos, incluyendo la Tierra, se muestra como un organismo vivo que se autorregula, se adapta, evoluciona y eventualmente, en situación de crisis, da saltos buscando un nuevo equilibrio.

La Tierra, según renombrados cosmólogos y biólogos, es un planeta vivo –Gaia– que articula lo físico, lo químico, lo biológico de tal forma que el resultado es siempre favorable a vida. Todos sus elementos están dosificados de una forma muy sutil como solo un organismo vivo puede hacerlo. Solamente a partir de los últimos decenios, y ahora de manera inequívoca, da señales de estrés y de pérdida de sostenibilidad. Tanto el universo como la Tierra se muestran guiados por un propósito que se revela por la emergencia de órdenes cada vez más complejas y conscientes. Nosotros mismos somos la parte consciente e inteligente del universo y de la Tierra. Por el hecho de ser portadores de estas capacidades, podemos enfrentarnos a las crisis, detectar el agotamiento de ciertos hábitos culturales (paradigmas) e inventar nuevas formas de ser humanos, de producir, consumir y convivir. Es la cosmología de la transformación, expresión de la nueva era, la era ecozoica.

Necesitamos abrirnos a esta nueva cosmología y creer que aquellas energías (expresión de la suprema Energía) que están generando el universo desde hace más de trece mil años están también actuando en la presente crisis económico-financiera. Ellas ciertamente van a forzarnos a un salto de calidad rumbo a otro modelo de producción y de consumo, que efectivamente nos salvaría, pues sería más conforme a la lógica de la vida, a los ciclos de Gaia y a las necesidades humanas.


Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor brasileño
Fuente: Koinonia

Alma Grande, Gandhi, por José Carlos Garcia Fajardo

Las generaciones de hoy apenas creen que “un hombre como éste caminó la tierra en carne y hueso”, como dijo Einstein sobre Gandhi.

“Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”, decía el líder político religioso hindú cuyas enseñanzas inspiraron los movimientos pacifistas del mundo. Y añadía, “Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear”.

Así, también Martin Luther King: “tendremos que arrepentirnos en esta generación no tanto de las acciones de las malas personas sino de los pasmosos silencios de la gente buena”.

Su ejemplo y su mensaje permanecen en un mundo enloquecido por guerras, crímenes, hambrunas y fraudulentas crisis económicas.

Conmemoramos ahora el 60 aniversario de su asesinato a los 78 años de edad. Nada más indicado que saborear y ponderar las palabras de quien tomó sobre sus espaldas “el monopolio de mejorar sólo a una persona, esa persona soy yo mismo y sé cuán difícil es conseguirlo."

A pesar del aparente fracaso de su actividad política, murió en una India desangrada en guerra religiosa. Fue fiel a aquella “voz interior” que le urgía a “seguir combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios."

Porque él estaba convencido de que “no debemos perder la fe en la humanidad que es como un océano; ella no se mancha porque algunas de sus gotas estén sucias."

Ya que nadie puede hacer el bien en un aspecto de su vida, mientras hace daño en otro; “porque un cobarde es incapaz de mostrar amor, hacerlo está reservado para los valientes”.

Afirmaba que la vida es un todo indivisible por eso “no se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna”.

Y con la eterna sabiduría citaba el ejemplo del Rabí que pasó entre nosotros haciendo el bien. De ahí que Luther King escribiera: “Nosotros devolveremos bien por mal. Cristo nos enseñó el camino y Mahatma Gandhi nos demostró que era operativo”. Como él, fue meridiano con los que ignoran y son causa de la pobreza y de la miseria de tantos seres humanos. "El que retiene algo que no necesita es igual a un ladrón”, porque lo que no se comparte se pierde.

“Si en apariencia tomo parte en política se debe a que la política nos rodea igual que el abrazo de una serpiente del que no podemos desasirnos por mucho que lo intentemos. Por lo tanto, deseo luchar con la serpiente”, decía.

Y sabía que la lucha era durísima y el pago implacable. “Si no tuviera sentido del humor me habría suicidado hace mucho tiempo”. Porque, primero ellos te ignoran; más tarde se ríen de ti; luego te hacen la pelea; y entonces… ¡tú ganas!”. Sabiduría de la no violencia, del wu wei “no hacer” de Lao Tsé, inclinarse mientras pasa la riada para alzarse de nuevo e imitar al agua que se adapta al terreno para vivificarlo y transformarlo.

El Mahatma Gandhi estaba convencido de que ningún hombre pierde su libertad sino por su propia debilidad. Que la fuerza no proviene de la capacidad física sino de la voluntad indomable. “Sé tú mismo el cambio que quieras ver en el mundo."

Y se mostró caminando por la inmensa India, con un sencillo doti confeccionado por él mismo en la rueca que habría de figurar en la bandera de India.

“Es mejor permitir que nuestras vidas hablen de nosotros a que lo hagan las palabras”. Y así, humildemente mostró su camino.

“Me esforzaré en amar, en decir la verdad, en ser honesto y puro, en no poseer nada que no me sea necesario, en ganarme el sueldo con el trabajo, en estar atento siempre a lo que como y bebo, en no tener nunca miedo, en respetar las creencias de los demás, en buscar siempre lo mejor para todos, en ser un hermano para todos mis hermanos”.

Alma Grande Gandhi sabía lo que significaba vivir y morir como no violento, “pero me falta demostrarlo mediante un acto perfecto."

Y ese acto que rubricó su vida, hace ahora 60 años, a manos de un hindú fanático y enloquecido, a quien Gandhi hubiera estrechado entre sus brazos hizo exclamar a Einstein: “Las generaciones del porvenir apenas creerán que un hombre como éste caminó la tierra en carne y hueso”.


José Carlos Garcia Fajardo es Profesor Emérito de la UCM y Director del CCS
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

Vídeo: Entrevista a José Luis Sampedro. "El sistema de vida occidental se acaba"

Reproducimos a continuación un extracto de la entrevista realizada en el canal 1 de TVE al escritor, profesor y catedrático de estructura económica José Luis Sampedro, de 92 años de edad pero que conserva la lucidez, sabiduría y sentido común que ha demostrado los últimos 60 años advirtiendo de la decadencia del sistema y defendiendo siempre a los más necesitados. Además de economista es conocido también por sus exitosas novelas, en especial La sonrisa etrusca.

El vídeo de 9 minutos es la parte de la entrevista en la que habla de economía, crisis, política, ecología y futuro. Al final del vídeo cuenta una anécdota personal conmovedora.



También puedes leer en este blog:
"Hemos llegado al tiempo de la barbarie". Entrevista a José Luis Sampedro (19/04/07)

29/1/09

Sé feliz de cualquier modo, por Sarah van Gelder y Doug Pibel

El auge económico no nos trajo felicidad (ni al planeta tampoco). Así que quizás haya un lado positivo en la recesión.

“La búsqueda de la felicidad.” Es tan norteamericano que está en nuestra Declaración de la Independencia, donde está considerado junto con la vida y la libertad como un derecho inalienable.

¿Pero cuán exitosa ha sido esta búsqueda? Y ahora que el sistema financiero mundial está desplomándose, ¿qué tan probable es que seamos felices en los próximos meses y años?

No se puede comprar el amor

Aproximadamente desde la década de los ’70, los norteamericanos han estado comprando cosas a lo loco, ya sea con o sin suficiente dinero para pagarlas. Nos prometieron que un auto más grande, una cartera más a la moda o un televisor de pantalla plana nos brindaría la felicidad, y hemos venido actuando en consecuencia. Nos prometieron que una economía cada vez mayor nos haría ricos a todos. Pero mientras nuestro producto bruto interno creció a ritmo más o menos constante desde la década del ’70 hasta la actual crisis financiera, la mayoría de nosotros no notó una mejora en nuestro nivel de vida o bienestar. Los salarios se estancaron, mientras que el costo de las necesidades básicas—como la vivienda, la atención médica, la comida y la energía—subieron rápidamente. Aquellos que están en la franja del 20 por ciento superior aumentaron su patrimonio en un 80 por ciento en los últimos 25 años, mientras que el 40 por ciento con menores recursos en realidad perdió terreno.

Pocas familias pueden vivir con una sola fuente de ingresos, y un problema de salud o la pérdida de trabajo puede mandar a una familia de clase media a la pobreza o incluso dejarla sin hogar.

Aún así continuamos comprando los productos que se suponen nos hacen felices, conduciendo a muchos de nosotros a un profundo endeudamiento. Con la tarjeta de crédito las familias están teniendo una deuda promedio de $5.100, con tasas de interés que a veces hacen imposible pagarlas. En los últimos años, el porcentaje de valor líquido de las viviendas en manos de sus propietarios alcanzó los registros más bajos a medida que la gente pedía prestado contra el valor de sus hogares. En 2004, el año más reciente en el cual los números de la Reserva Federal están disponibles, la deuda asegurada con propiedades inmuebles excedía los $290.000 por familia, casi tres veces más de lo que era tan sólo 15 años atrás.

Todas estas deudas hacen nuestra vida más precaria. También incrementan nuestra dependencia de largas horas de trabajo, las cuales—si es que podemos encontrar trabajo—se combinan con largas idas y vueltas para terminar de comerse el tiempo que podríamos de otro modo tener para aquellas cosas que la investigación demuestra que nos hacen realmente felices.

Es fácil caer en la trampa de creer que tener más cosas nos llevará a la felicidad, porque hay un elemento de verdad en la promesa del anunciante. Necesitamos cierta cantidad de comida para vivir, después de todo. Tener una vivienda es bueno. Necesitamos ropas, herramientas, un poco más allá de lo estrictamente esencial puede ser agradable. Y tener cosas ha sido siempre un modo para demostrar que eres exitoso y merecedor de respeto. Pero una vez desgastada la novedad de un nuevo traje o computadora portátil, nos quedamos con un agujero en nuestros bolsillos y una sensación de vacío, el cual, nos dicen, debemos llenar comprando aún más cosas nuevas y mejores.

Puede que seguir este consejo mantenga a gusto la economía de las corporaciones, ¿pero nos habrá hecho felices?

Muchas cifras sugieren que la respuesta es: en realidad no. Las normas generales de bienestar como los Indicadores de Progreso Genuino muestran que nuestra salud, calidad de vida, seguridad económica y medioambiente, considerados en su conjunto, se mantuvieron planos, aunque trabajamos más duro. Un estudio de 20 años hecho por la OECD encontró que Estados Unidos tiene la tasa más alta de desigualdad y pobreza entre los países desarrollados, y la brecha de ingresos ha crecido desde el año 2000. Una encuesta reciente de Gallup encontró que sólo la mitad de los norteamericanos vive libre de las preocupaciones del dinero y la salud, comparado con el 83 por ciento de los habitantes de Dinamarca. Cuando la Organización Mundial de la Salud y la Facultad de Medicina de Harvard estudiaron las tasas de depresión en 14 países, Estados Unidos encabezó la lista.

¿Cuántos planetas se necesitan?

No sólo los norteamericanos están siendo golpeados por un sistema económico que da prioridad al dinero y al crecimiento frente al verdadero bienestar. Las personas alrededor del mundo están perdiendo acceso a sus propios recursos naturales y soberanía económica.

Las corporaciones que buscan beneficiarse estimulando y alimentando nuestro apetito por cosas han atropellado el sustento y estilos de vida de productores mexicanos, habitantes indígenas de selvas tropicales, mineros africanos y trabajadores de fábricas tailandesas. Cuando las adquisiciones de tierras o las importaciones agrícolas subvencionadas hacen imposibles los estilos de vida tradicionales, muchas de esas personas llegan a las atestadas ciudades sin más opción que trabajar por los salarios más bajos o intentar una difícil migración a un país con mejores sueldos.

Campeones de la globalización como Thomas Friedman nos dice que en unas pocas generaciones esos trabajadores van a tener un nivel de vida similar al nuestro en Estados Unidos. Pero el análisis de la huella ecológica muestra que se necesitarían más de seis Tierras para darle a cada uno en el mundo el nivel de consumo que los norteamericanos “disfrutan”. Por supuesto, sólo tenemos un planeta, y éste está sobrecalentado.

La búsqueda de la felicidad

¿Es esto lo que Thomas Jefferson tuvo en mente cuando substituyó “la búsqueda de la felicidad” por la frase contenida en el anterior proyecto del Congreso Continental, “vida, libertad y propiedad”?

El ideal de Jefferson era una economía basada en pequeños granjeros que produjeran para sí mismos la mayoría de lo que necesitaran. Su felicidad no era algo que confiara proveer a las corporaciones por una tarifa, sino más bien algo que crearan ellos mismos, a través de sus trabajos y relaciones humanas dentro de una comunidad. La economía de esa época se basaba, en parte, en una sociedad esclavista construida en tierras a menudo robadas a los pueblos nativos, pero los ideales de Jefferson tenían una fuerte influencia en el joven país. La libertad, la independencia y la autosuficiencia eran valores populares.

Estados Unidos se ha apartado un largo trecho del ideal Jeffersoniano. Hoy en día, producimos poco de lo que usamos. Canjeamos nuestro trabajo por dinero, y compramos comida, ropa y otras necesidades en grandes tiendas, y obtenemos el cuidado de los niños y ancianos a través de las cadenas corporativas.

Como ya no tenemos el tiempo suficiente, las habilidades, las familias extensas y el acceso a tierras que eran comunes hace sólo décadas atrás, nos hemos vuelto totalmente dependientes del dinero. Esa dependencia nos deja a merced de aquellos que controlan la economía y el suministro de dinero. Y aquellos que acumulan dinero tienen excesiva influencia sobre nuestro gobierno. Es precisamente lo opuesto al ideal Jeffersoniano. Es también una desviación de la forma en que los humanos han vivido la mayor parte de la historia.

La vida después de la caída

Por lo tanto quizás sea mejor así que la crisis finalmente esté sobre nosotros. Tal vez este momento de destrucción creativa nos ofrezca la posibilidad de un nuevo comienzo, la posibilidad de construir una sociedad que ponga primero a la gente común y suministre las condiciones para su felicidad.

Después de que el shock de la crisis desaparezca, quizás miremos alrededor como los personajes en una película de Fellini que salen al amanecer después de una desenfrenada noche de excesos. Apagaremos la televisión, saldremos de internet, notaremos los brillantes colores del amanecer y hablaremos con los vecinos que nunca tuvimos tiempo de conocer.

Quizás podamos gastar menos de nuestras vidas trabajando mientras la economía monetaria se reduce y las compañías cierran sus puertas.

Pero tal vez aprenderemos a compartir el trabajo y reclamar tiempo para los aspectos de nuestras vidas que la investigación nos dice contribuyen a la verdadera felicidad: tiempo con familiares y amigos, participación cívica, ejercicio, creatividad. No sería la primera vez. Durante la gran depresión, por ejemplo, la compañía Kellogg recortó los turnos de los empleados de ocho a seis horas para extender el número de puestos que tenía. La productividad aumentó tanto que la compañía se pudo darse el lujo de pagar lo mismo para el turno reducido. Mientras tanto, las organizaciones civiles, la educación adulta y la vida familiar en Kalamazoo florecieron.

Tal vez encontraremos la forma de comerciar entre amigos y vecinos: alguna calabaza o pastel casero a cambio del cuidado de los chicos o de una reparación casera. Tal vez recuperemos las habilidades que solíamos tener, y nos enseñaremos uno al otro cómo cultivar alimentos, reparar cosas nosotros mismo, coser y tejer, y transmitir habilidades a nuestros chicos y nietos.

De alguna manera, en la exuberancia de las burbujas económicas de los ’80, ’90 y ’00, perdimos la pista de algo. El dinero existe para servirnos como herramienta, no al revés. Nuestras vidas y sociedades no deben ser entregadas a los gobernantes de las altas finanzas y sus representantes contratados en Washington, D.C. Nosotros, el pueblo, podemos rechazar la ortodoxia económica que nos ha servido tan mal, y reconstruir nuestra economía sobre una base diferente.

Reconstrucción

¿Qué tipo de sociedad queremos reconstruir? ¿Qué expandirá nuestra vida, libertad y búsqueda de la felicidad sin disminuir las posibilidades de que otras personas, ahora y en el futuro, puedan tener lo mismo?

He aquí algunas de las cosas que necesitaremos hacer:

  • Las políticas económicas para el futuro deben asegurar que todos estén incluidos, y que elevemos a los de más abajo. Cuando permitimos que la desigualdad brote en nuestra sociedad, creamos crímenes y violencia y odio, que dañan la capacidad de todos de encontrar felicidad. No podemos seguir permitiéndonos cifras de nueve números en los sueldos de los gerentes ejecutivos ni retornos de dos dígitos sobre inversiones especulativas. Citando a Gandhi, tenemos lo suficiente para las necesidades de todos, pero no para la avaricia de cada uno. 

  • El excedido juego medioambiental se acabó. La próxima economía debe funcionar dentro de la producción actual de nuestro medioambiente. No podemos darnos el lujo de vivir de la abundancia del pasado, como los millones de años de depósitos fósiles que componen hoy las reservas de petróleo en disminución. En cambio, debemos recurrir a la energía solar, la eólica y otras renovables, y cultivar alimentos y fibras que enriquecen el suelo, no derramar productos del petróleo en él. No podemos continuar usando nuestra atmósfera, los océanos, los acuíferos y suelos como vertederos. Ninguna cantidad de “carreras por la cura” resolverá el problema del cáncer si continuamos envenenando nuestra comida, el agua y el aire. Y el clima está llegando a un peligroso punto de inflexión. 

  • Ya no podemos permitir que la economía monetaria crezca como un cáncer en nuestra sociedad, hasta que se haga cargo de todas las facetas de la vida. La economía necesita servirles a las personas, a las comunidades y a la salud de los sistemas naturales, y no al revés. En lugar de fiarnos de incontables corporaciones globales vagabundas y sin responsabilidades, podemos apelar a la producción local y regional para satisfacer nuestras necesidades y proporcionar empleos sostenibles, incluyendo pequeñas y medianas empresas, cooperativas, mercados de granjeros, y así sucesivamente.

  • Mientras lo hacemos, tendremos mucho más claro las verdaderas fuentes de felicidad. La investigación nos dice que las fuentes de la buena vida se encuentran en las relaciones amorosas, el respeto mutuo, el trabajo significativo y la gratitud, y mientras descubramos el poder de esas cualidades, la tentación de las publicidades y el materialismo no nos engañarán más. El sobreconsumo tomará su lugar junto a otras modas pasajeras.
A medida que empecemos a aprender las habilidades y reconstruir las relaciones que perdimos en la búsqueda del dinero y de las cosas, empezaremos a encontrar una felicidad de la que hacernos cargo; una que no dependa de las fluctuaciones del mercado de acciones o de la cantidad de cosas que tenemos.


Aunque pueda ser doloroso a corto plazo, podemos emerger de esta crisis más saludables y ricos, con el tipo de riqueza que realmente importa: fuertes comunidades y relaciones con seres queridos, ecosistemas sanos y las habilidades para ganarse la vida y disfrutarla.

Sarah van Gelder y Doug Pibel escribieron este artículo para Felicidad Sostenible, la edición del invierno 2009 de YES! Magazine. Sarah es redactora ejecutiva y Doug es redactor principal de YES! Magazine.

Fuente: YES! Magazine

¿Sequía de créditos?, por José Manuel Naredo

Pese a las millonarias ayudas recibidas del Estado, parece que la banca “no quiere” dar créditos y el presidente Zapatero le ruega que “arrime el hombro”. Se habla del declive del crédito como si fuera una cuestión de falta de voluntad de la banca cuando la esencia del negocio bancario consiste en dar créditos, lo que hace banal la invitación de Zapatero a no ser que sugiera darlos más allá de lo que apunta la gestión ordinaria del riesgo, para animar así la coyuntura económica. Resulta paradójico que a los pocos años de haber liquidado en nuestro país –tras el continuado empeño privatizador de los diferentes gobiernos– la banca pública, ahora se le pida a la privada que se sacrifique en aras de lo público.

Una vez más fallan el diagnóstico y los instrumentos utilizados. Porque la actual “sequía de créditos” no es una cuestión de voluntades, sino de cambios en el contexto que recortan los recursos financieros de la banca y acentúan los riesgos. En primer lugar, las dificultades de la banca provienen de su necesidad de hacer frente al notable endeudamiento exterior (próximo al medio billón de euros) que adquirió en los últimos cuatro años del pasado ciclo alcista. Pues la financiación de la burbuja inmobiliaria fue devorando el ahorro de los hogares, hasta forzarlos a reducir en esos años su ahorro financiero neto. Y cuando ya, no solo las empresas, sino también los hogares demandaban financiación neta a la banca, esta se endeudó en el exterior para seguir alimentando irresponsablemente la burbuja inmobiliaria hasta que esta empezó a desinflarse a mediados de 2007. Recordemos que las ayudas concedidas a la banca, aun pareciendo inmensas, son modestas si se comparan con la deuda exterior que esta había contraído. Estas ayudas, al no estar condicionado su uso, contribuirán más a hacer frente a los compromisos de pago que entraña la copiosa deuda de la banca –cuyo cumplimiento es vital para mantener su imagen de solvencia– que a otorgar créditos arriesgados. En segundo lugar, las dificultades financieras de la banca resultan del derrumbe de las cotizaciones inmobiliarias y bursátiles, pues los activos y garantías no valen ya lo que se creía que valían, reduciéndose la posibilidad de obtener liquidez mediante la venta de activos, ampliaciones de capital o nuevas titulizaciones. Y, en tercer lugar, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la consiguiente crisis económica trajeron consigo el aumento de la morosidad y de los impagos, recortando los ingresos de la banca. A la vez, el monocultivo inmobiliario de este país hace que el grueso de la demanda de créditos tenga que ver con actividades afectadas por el desinfle de la burbuja, cuyo riesgo se ha acentuado notablemente. El rosario de suspensiones de pagos de empresas inmobiliarias vino forzado, evidentemente, por la negativa de la banca a seguir financiando el agujero negro que se abría ante ellas.

En suma, que estamos en las antípodas del “aterrizaje suave” tan insensatamente pronosticado, en línea con la irresponsabilidad gubernamental de permitir que la burbuja se siguiera financiando hasta el final con cargo al endeudamiento exterior. A estas irresponsabilidades se añade ahora la de dilapidar el dinero público en ayudas poco o mal condicionadas, en vez de vincularlas al control público de las entidades que las reciben, participando en su propiedad como ocurre en el Reino Unido. Y, sobre todo, la de no haber planteado la reconversión del modelo inmobiliario causante de nuestra crisis.

José Manuel Naredo es economista y estadístico
Fuente: Público

Vídeo: Alternativas económicas. Otro mundo es posible

En 2 minutos medidas económicas concretas, eficaces y solidarias ante la crisis



Visto en el blog ENFOCA - ENFOCATE

24/1/09

Los desafíos de Obama, por Manuel Castells

Una brisa de esperanza alienta EE. UU. aun en medio de una crisis que se agrava por momentos, con decenas de miles de nuevos parados cada día. Los bancos hacen cola pidiendo limosna a un Gobierno endeudado hasta las orejas y a unos contribuyentes que esperan los 1.000 dólares de rebaja de impuestos prometidos por Obama como el maná de supervivencia. Pero aunque el 70% de los ciudadanos ve mal al país, el 65% confía en que Obama los sacará del agujero. Ahora bien, el presidente no se cansa de repetir que sólo lo puede hacer con el esfuerzo y movilización de la gente. De hecho, se ha reactivado la organización de base que se formó en la campaña.

En una situación de emergencia, la nueva Administración está actuando rápidamente. Es significativo que sus primeras decisiones sean de orden ético y moral mediante órdenes ejecutivas que no requieren trámite parlamentario. Por un lado, prohibición de tráfico de influencias de quienes trabajen con Obama mientras sea presidente, aunque dejen el Gobierno; regulación de actividades de todo tipo de lobbies; congelación de salarios de los altos cargos; y toda una serie de medidas para asegurar la transparencia de la administración, incluyendo la reactivación del derecho de cada ciudadano a solicitar información del Gobierno.

Por otro lado, cierre de Guantánamo y de las cárceles clandestinas de la CIA en todo el mundo, prohibición de la tortura, revisión de los procesos en curso y establecimiento de un marco jurídico para la represión del terrorismo. Este es un primer gran desafío: luchar contra los fanáticos destructores de la libertad sin sacrificar los principios sobre los que se asienta la democracia. Ese es el argumento de Obama al que se oponen sectores que siguen viendo la guerra contra el terror como justificante de cualquier violencia. Pero también aquí se nota el nuevo liderazgo: hace un año, la mayoría de ciudadanos se oponían al cierre de Guantánamo. Hoy día, una ligera mayoría apoya la decisión del presidente.

Es cierto que hay algunas disposiciones legales ambiguas y que se tardarán meses en aplicar estas decisiones porque hay temas complejos por resolver, como dónde enviar a los presos que no sean condenados, pero lo esencial es la importancia que da la Administración Obama a recuperar el lugar de EE. UU. en la comunidad internacional. Una nueva actitud a la que debieran responder con gestos países amigos, como Zapatero que se proclama obamista, aceptando guantanameros en su territorio.

El valor de estas decisiones sobre el respeto de valores fundamentales va mas allá del ámbito de la moralidad. Constituyen un paso esencial en el restablecimiento de la confianza de la gente en el Gobierno. Primero, porque eran promesas de la campaña que había que cumplir. Segundo, porque la transparencia y limpieza en la gestión son factores básicos para que los ciudadanos acepten la dura realidad que hay que atravesar manteniendo la fe en la superación de la crisis. Sobre todo porque no se trata de volver a lo de antes, sino de construir un nuevo modelo económico, social, ecológico, en el que, por ejemplo, se salvará la industria del automóvil a cambio de que se fabriquen nuevos tipos de coches adaptados a la realidad tecnológica, energética y medioambiental de nuestro tiempo.

Pero el gran desafío es el planteado por la crisis económica estructural. Aquí Obama necesita el apoyo del Congreso porque el primer paquete de medidas propuesto por Bush ha fracasado: los bancos se han quedado el dinero para ellos, la inestabilidad financiera continúa y la producción y el empleo siguen en caída libre. Obama propone inyectar de inmediato 825.000 millones de dólares en la economía. De ellos, el comité de la Cámara aprobó el miércoles unos 275.000 en recortes de impuestos, excepto para los sectores de ingresos más elevados, con el objeto de estimular el consumo. El resto es para un programa de inversiones públicas, tanto en infraestructura física (carreteras, puentes) como “informacional” (internet de banda ancha, mejora de escuelas, aumento de gastos de investigación) y energética (inversión en energías renovables con un programa para crear 5 millones de puestos de trabajo en la próxima década). Ya se han aprobado también inversiones para reorganizar el sistema de salud. Es interesante que el primer paquete ha sido para informatizar la gestión sanitaria, condición básica para poder reducir costo y extender la cobertura.

Además, como más de la mitad de los millones que Bush consiguió aún no se han gastado, Obama está desviando parte de este dinero a pagar las hipotecas de la gente, exigiendo a los bancos que destinen fondos a este fin a cambio de recibir ayuda. Aun así, el caos financiero resultante de un capitalismo salvaje es tal que se habla muy seriamente de nacionalizar algunos bancos, como Citicorp y Bank of America. El problema, muy significativo, es que no hallan en Wall Street profesionales financieros capaces de gestionar bancos con criterios distintos de conseguir el máximo de ganancias trimestrales.

El tercer gran desafío es geopolítico y también aquí Obama ha iniciado las reuniones para aplicar la nueva política. Salir de Iraq ordenadamente. Desactivar las redes de Al Qaeda en Afganistán y Pakistán, con el objetivo de matar a Bin Laden y negociar la paz con los talibanes. Llevar a israelíes y palestinos a la mesa de negociación. Luego se abordarán medidas de cooperación en otros lugares del planeta, con énfasis en el multilateralismo, tanto por convicción como por necesidad: EE. UU. no tiene los medios económicos para seguir siendo imperio.

Demasiados desafíos tal vez para un joven presidente. Pero hay un hecho significativo. Durante la inauguración en Washington, en una multitud de dos millones, no hubo ni una sola detención por altercados. Es esa unidad reencontrada de la gran mayoría en un momento decisivo lo que buscaba Obama y parece haber conseguido. Si de ahí llegase a salir un nuevo EE. UU. próspero, multicultural, abierto y dialogante, a lo mejor aún podríamos cambiar el mundo.

Fuente: Periódico La Vanguardia.
Manuel Castells en Wikipedia

Eco-sencillez, por Leonardo Boff

Lo que se opone a nuestra cultura de excesos y complicaciones es la vivencia de la sencillez, la más humana de todas las virtudes, presente en todas las demás.

La sencillez exige una actitud de anti-cultura pues vivimos enredados entre todo tipo de productos y de propagandas. La sencillez nos llama a vivir según nuestras necesidades básicas. Si todos persiguiesen este precepto, la Tierra sería suficiente para todos. Bien decía Gandhi: «tenemos que aprender a vivir más simplemente, para que los otros, simplemente, puedan vivir».

La sencillez siempre ha sido creadora de excelencia espiritual y de libertad interior. Henry David Thoreau (+1862) que vivió dos años en una cabaña en el bosque junto a Walden Pond, atendiendo estrictamente a sus necesidades vitales, recomienda incesantemente en su famoso libro-testimonio: Walden, la vida en los bosques: «sencillez, sencillez, sencillez». Afirma que la simplicidad siempre fue el distintivo de todos los sabios y santos. De hecho, extremadamente sencillos fueron Buda, Jesús, Francisco de Asís, Gandhi y Chico Mendes, entre otros.

Como hoy estamos tocando ya los límites de la Tierra, si queremos seguir viviendo sobre ella, necesitamos seguir el evangelio de la eco-sencillez, bien resumida en las tres erres propuestas por la Carta de la Tierra: «reducir, reutilizar y reciclar» todo lo que usamos o consumimos.

Se trata de hacer una opción por la sencillez voluntaria que es un verdadero camino espiritual. Esta eco-sencillez vive de fe, de esperanza y de amor. La fe nos hace entender que nuestro trabajo, por sencillo que sea, es incorporado al trabajo del Creador, que en cada momento activa las energías.

La esperanza nos asegura que si las cosas en el pasado han tenido futuro lo seguirán teniendo en el presente. La última palabra no la tendrá el caos sino el cosmos. Para los cristianos, el fin bueno ya está garantizado pues algunos de entre nosotros, Jesús y María, han sido introducidos corporalmente en el seno de la Trinidad.

La eco-sencillez nos hace descubrir el amor como la gran fuerza unitiva del universo y de Gaia. Ese amor hace que todos los seres convivan y se complementen. En la modernidad, nosotros nos imaginábamos el sujeto del pensamiento y la Tierra su objeto. La nueva cosmología nos afirma que la Tierra es el gran sujeto vivo que a través de nosotros siente, ama, piensa cuida y venera, Consecuentemente, tenemos que pensarnos como Tierra, sentirnos como Tierra, amarnos como Tierra pues, en verdad, somos Tierra, especie homo, hecho de humus, de tierra buena y fértil.

Sintiéndonos Tierra vivimos una experiencia de no-dualidad, que es expresión de una radical simplicidad. Algo de la montaña, del mar, del aire, del árbol, del animal, del otro y de Dios está en nosotros. Formamos el gran todo. Una leyenda moderna da forma a estas reflexiones:

En cierta ocasión, un joven que se iniciaba en la eco-sencillez fue visitado en sueños por Cristo resucitado y cósmico. Le invitó a caminar juntos por el jardín, Después de caminar un buen rato observando encantados la luz que se filtraba por entre las hojas, el joven preguntó: «Señor, cuando andabas por los caminos de Palestina dijiste que volverías un día con toda tu pompa y con toda tu gloria. ¡Pero tu vuelta se demora tanto! ¿Cuándo volverás finalmente, de verdad, Señor?»

Después de unos momentos de silencio que parecían una eternidad, el Señor respondió: «Hermano mío, cuando mi presencia en el universo y en la naturaleza sean para ti tan evidentes como la luz que ilumina este jardín; cuando mi presencia bajo tu piel y en tu corazón sea tan real como mi presencia aquí y ahora, cuando no necesites hacerme preguntas como ésta que me has hecho, entonces, hermano mío, habré vuelto con toda mi pompa y toda mi gloria».

Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor brasileño
Fuente: Koinonia

Cierto, quizás Dios no exista…, por Koldo Aldai

Deben tener razón los ateos y sus autobuses. En realidad yo tampoco nunca Le vi. Me brotaron lágrimas con aquel atardecer, me hipnotizaron aquellos ojos, me cautivó aquella ternura…, pero a Él/Ella nunca Le/La vi. Quizás me empeñé en falso.

De acuerdo, Dios no existe, ¿pero Quién se encarga entonces cada noche de encender el firmamento y sus estrellas innumerables o en cada día las sonrisas de los niños? ¿Quién mueve las gigantes olas de los océanos, la suave brisa de las orillas, las frágiles alas de los pájaros? ¿Quién carga en otoño la higuera, Quién alfombra el hayedo, Quién pone a pasear la fauna? ¿Quién ilumina mis mañanas, Quien colorea mis campos…? No deseo aburrir con interrogantes imposibles...

Quizás Dios no exista, pero me extasió la belleza, me envolvió el amor, me colmó el gozo…, y en alguna ventanilla quisiera rendir tributo. Todo tiene un alfa, una fuente y yo no he parado de disfrutar de inmensos dones. En gramática nos enseñaron a buscarle sujeto al verbo, la lógica nos invita a encontrar causa al efecto, la vida nos sugiere explorar origen de tanta maravilla.

Quizás Dios no exista, pero el autobús que me trae de Madrid rueda entre un blanco infinito y yo quisiera que este viaje nunca se acabara. Obras de arte moderno rondan fortunas y este Pintor de miles de blancos, de colores aún no imaginados, este Alfarero de todas las arcillas, este Diseñador de Pentiums aún no descubiertos, este Artista Anónimo que cuelga y expone en todo el universo…, es postergado al olvido.

Quizás Dios no exista y todo fue ficción y los ojos miopes que repasan estas líneas los inventó un óptico avispado y el cerebro que hila estas torpes ideas y reflexiones un neurólogo fuera de serie.

Quizás Dios no exista, pero en algún altar, en algún digno rincón tendremos que colocar nuestras más bellas flores, nuestras más perfumadas velas. Hacia Algo, hacia Alguien habremos de dirigir nuestras más sentidas oraciones por tanta gloria que cada día nos alcanza.

Quizás Dios no exista, pero de dónde surge esta urgencia de íntima comunión con Algo que nos colma y desborda, con Algo que nos llena de paz y nos eleva. Quizás Dios no exista, pero por qué estas rodillas se pliegan y estas manos se juntan en alabanza…

Quizás Dios no exista y es hora de divertirnos, tal como rezan los autobuses ateos de Londres, Barcelona y pronto de Madrid, pero es que yo cuando más me divierto es cuando acaba el divertimento del mundo y a solas, en privado me encuentro con Él/Ella, no me preguntes por Su Nombre.

Lo acepto, me rindo. No sabemos nada de Dios. En realidad yo tampoco me Lo tropecé por ningún lado. Quizás Dios no exista y tengan razón los ateos, pero, doy fe, sí hay una Voz que quiero que nunca calle, un Consuelo que deseo nunca me abandone cuando todo se desmorona…

Quizás tengan razón los ateos y Dios no exista. En realidad sólo existe aquello a lo que le damos fuerza con nuestro pensamiento. Tanta dicha y grandeza que nos rodean, pueden ser cúmulo de infinitas causalidades. Pero entonces siquiera pongámosle mayúsculas y flores a la Casualidad, rindamos ante ella nuestro fatal orgullo, abracémosla en desbordadas gracias.

Rodemos autobuses que niegan Su existencia. PongámosLe otro nombre, mejor aún no Le pongamos ningún nombre, pero manifestemos sentido agradecimiento en todo instante, en todo lugar por el milagro de la Vida, por Su Origen por Los que somos tan infinitamente bendecidos...

No importa que nos veamos como hijos de Dios, o hijos de la nada, sólo importa que en ese intenso disfrute al que nos invitan los famosos autobuses esté el otro y la otra, esté presente la humanidad y todo cuanto late…

Podemos incluso corrernos la gran juerga a la que nos invitan los ateos, pero lo importante es que en ese despertar de turbante resaca sintamos que estamos en el mundo para servir al mundo; lo importante es que en esa mañana de aguda jaqueca sintamos que podemos hacer algo por la vida fascinante, su armonía y su continuidad, por más que el puesto de Creador quede vacante en nuestras mentes.

Imaginemos por un momento que existe. Poco le importará a Dios lo que pintemos en los autobuses, poco Le importará lo que de Él/Ella pensemos; lo único que anhelará es que nos olvidemos un poco de nosotros mismos y sumemos nuestras manos, nuestra mente… a las Suyas y así seguir creando y recreando sin límite para Su infinita gloria, para la gloria de tod@s. No hay ateos y creyentes, hay quienes sirven a la vida, hay quienes la apagan.

Fuente: Koldo Aldai
www.foroespiritual.org
www.fundacionananta.org
www.portaldorado.com

22/1/09

Ya está aquí oficialmente. Derroche inconsciente. Menos credibilidad, por Marc Vidal

YA ESTÁ AQUÍ OFICIALMENTE

Hace mucho tiempo decíamos que una gran bola de mierda se acercaba por el horizonte y pocos quisieron mirar hacia allí. No obstante, de los que alzaron la vista hacía lo lejos pocos fueron capaces de identificar el problema. Ahora que esa esfera de estiércol sobrevuela nuestras cabezas, la evidencia apesta. Las perspectivas económicas de la Comisión Europea ya contemplan un crecimiento negativo del PIB español del -2% este año. Si la cifra es contundente, peor se presenta cuando se compara con las tasas de crecimiento de la que hacían gala en el gobierno. Hace muy poco crecíamos por encima del 4% gracias a la barbarie especulativa en la que nos metieron unos y otros.

El panorama siniestro que se aventura es tan catastrófico como hemos explicado aquí muchas veces y tan inédito que permite, a los ilusos interesados de siempre, poner en cuarentena nuestros análisis. Pero la crítica antigua a nuestro pesimismo ahora queda desactivada con los vaticinios negativos de juguete de la Comisión. Por desgracia no son suficiente, son pura anestesia, pues las previsiones de Almunia se quedan cortas imprudentemente. La tormenta será mucho peor de lo que se advierte. Cada vez está más cerca un desenlace sistémico y poco a poco se irá traduciendo en elementos cada vez más determinantes de la economía.

Mientras tanto, José Luis Rodríguez Zapatero vive una realidad paralela por desconocimiento o por necesidad. Asegurar que los españoles viven una situación “más desahogada” es un insulto. Según él, esa capacidad adquisitiva mejorada se produce gracias a la bajada del petróleo y de los tipos de interés y se olvida de que eso sucede básicamente porque la economía está en quiebra global y nada tiene que ver con una opción sino con una consecuencia. De hecho, aconsejo que nadie pierda el tiempo en escucharle, el pobre hombre sigue convencido de que gracias al contexto internacional, nuestro país podrá "remontar" la crisis en los últimos meses del año. Hace una semana decía que el paro remitiría en marzo y ahora ni lo nombra. Sigue achacando nuestra crisis a la situación financiera internacional y se olvida de nuestro agujero negro doméstico.

Tanto Zapatero como su gobierno siguen falseando, y nadie les dice nada, las cifras de paro. En España hay 4 millones de desempleados a fecha de hoy, lo que pasa es que casi un millón están catalogados como “en formación sin disposición de ser ocupados”. Vamos camino de 5 millones de parados reales, de un 22% largo de la población activa y en un escenario en el que casi dos millones, a diferencia de lo que pasó en 1993, no tendrá ningún tipo de cobertura familiar. Dos millones de personas desesperadas. Desde el gobierno, la prensa o la oposición, nadie habla de ese futuro inminente, de ese conflicto social dramático que se avecina. Por inconsciencia o por mala leche, pero aquí nadie habla de lo que hay que hablar.

DERROCHE INCONSCIENTE

El Fondo Estatal de Inversión es el remedio que el gobierno cree haber encontrado para luchar contra la crisis. Por lo menos para amortiguarla, para parchear, para improvisar. 8.000 millones de euros que se irán por las cloacas municipales de media España. Ni un céntimo para intentar modificar un modelo de crecimiento basado en el ladrillo y procurar una estrategia a medio plazo que nos saque del atolladero en el que estamos con garantías de futuro. Zapatero y su ejecutivo ha decidido crear empleo subsidiario con los últimos euros que nos quedaban.

Negaron la crisis por intereses electorales, luego por un orgullo que habrá sido letal y finalmente por una inutilidad manifiesta de la mayoría de los ministros del peor gabinete de la historia reciente de este país. Ahora intentan subsanar ese error y aceleran medidas que se han calculado mal y que no tienen estrategia global de actuación. No digo que la oposición tenga algo mejor que ofrecer, pues hasta la fecha su tonadilla está tan manida que da vergüenza ajena. En este sentido, un consejo a la dirección pepera: no permitan que la Cospedal hable de economía.

El desperdicio que supone esta medida es insultante, pero la falta de transparencia está siendo de juzgado de guardia. Pistas de tenis, reformas en cementerios, pintar fachadas y sustituir bombillas para ocupar a 85.000 personas es todo cuanto tiene previsto el plan de inversión del susodicho. Menuda hostia nos vamos a dar. Las cifras que reflejan sobre España los informes oficiales de los que hablamos no tienen en consideración estos planes y se basan en trazos objetivos, similares para todos los países, pero España está actuando por libre con repartos indiscriminados de dinero público. Cuando se introduzcan los resultados de estas decisiones en las tasas de cálculo en 2010 vamos a quedarnos helados.

Tanto gasto sin medida, tirar de fondos estructurales y de capacidad inversora va a suponer que el remedio sea peor que la enfermedad. Tanto dispendio lo vamos a pagar a medio plazo. Sólo el ministro de Economía ha advertido que ya no queda nada en las arcas del Estado. No hay ni un céntimo para más parches y, lo peor, no queda un real para medidas estratégicas que nos suba en el tren del progreso y la modernidad, el único que nos podía sacar de este charco pestilente.

MENOS CREDIBILIDAD

Solbes sigue con su idea de alejarse de la camada que se reúne los viernes en Moncloa. Después de que despertara del coma y admitiera que la cosa ya no tiene remedio, viene Standard & Poor's y fusila el sistema financiero español. Hace meses que los lectores de este blog llevan poniendo en duda que la línea crediticia estatal es un globo a punto de estallar, que la deuda pública española ya no la quiere nadie y que aumentarla sólo repercutirá en que los españolitos de a pie la acaben pagando.

En ese sentido, la Agencia de calificación S&P avisó hace una semana de que había situado el rating a largo plazo de España bajo vigilancia "con implicación negativa". Ahora, con todo lo que hoy está lloviendo informa de que finalmente lo ha rebajado por las condiciones económicas y financieras que han destacado debilidades estructurales en la economía española. Si sumamos la deuda externa, la interna, la de las familias, la de las empresas y la gestión patrimonial de excesos el valor de fiabilidad de nuestra estructura crediticia y financiera es de pena. Es cuestión de tiempo (algunas entidades empiezan a mostrar resultados muy preocupantes) que las cajas y bancos soliciten rescates a medio plazo. No hay lo que dicen que hay y no habrá lo que dicen que habrá. Es una falacia asegurar que nuestro sistema está lejos de la problemática de los activos tóxicos o de la estrategia de los hedge funds. Es mentira que en España no hubiera subprime o que no hubiera explotaciones crediticias contaminadas. Todos sabemos que si, pero aquí nadie se atreve a llamar las cosas por su nombre. Hay compras de líquido que dan miedo, actuaciones de reinversión en inmuebles que son surrealistas y acciones de rescate encubiertas que tarde o temprano reventarán en la cara de todos nosotros pues alguien tendrá que pagar este dispendio improvisado.

Fuente: Los tres artículos fueron publicados por el economista Marc Vidal en su blog el lunes 19 de enero.

Vientos y tempestades. Cifras, números, datos, por Santiago Niño Becerra

Vientos y tempestades

Sí, si: es por el refrán: “Quien siembra vientos …”; y no: no he cambiado mi punto de vista: nadie es el responsable de haber sembrado los vientos: la dinámica sistémica llevó a tener que sembrar vientos para poder seguir creciendo, lo que sucede es que el resultado serían tempestades: ya se están recogiendo: el antecedente de la crisis sistémica que se está anunciando.

Noticias que impresionan: el Viernes 16: “U.S. Regulators Pushed Toward ‘Dramatic’ Steps to Bolster Banking System” (http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=axWuMOdo6W2k&refer=home). ¿Alguien lleva la cuenta de la pasta que los Estados llevan metida / están metiendo en las entidades financieras?. Lo de Bank of America es un episodio más; y no sé si se han dado cuenta: cada vez, a nivel oficial, en todas partes, se está poniendo menos vaselina a la hora de dar las noticias. ¿Hasta cuando se podrá aguantar metiendo pasta?.

Aquí, las previsiones del Gobierno. Yo me planteo lo siguiente (es un juego): si los presupuestos del 2008 se elaboraron previendo una tasa de crecimiento del 3,5% para el 2008, si en la revisión de Diciembre del 2007 el Ejecutivo dijo que el PIB del 2008 crecería a una tasa del 3,1%, y si en el avance hecho el pasado Viernes el Gobierno cree que en el 2008 la economía española ha crecido el 1,2%, ¿saben que pasaría aplicando idéntica evolución numérica al año 2009?. Pues lo siguiente.

Los presupuestos del año 2009 han sido confeccionados previendo un crecimiento de la economía del 1,0% en el año 2009; en la revisión del Viernes 16 de Enero (la que tenía que haber sido realizada en Diciembre), el Gobierno dijo que España crecerá, en el 2009, el -1,6%; bien, ¿preparados?, pues según la evolución anterior, a 31 de Diciembre del 2009 la economía del Reino de España crecerá el … ¡-4,1%!.

Acertijos al margen, lo que resulta matracante es el mensaje oficial: que en el 2010 la economía española volverá a crecer: el 1,2%, y el 2,6% en el 2011. (Recordatorio: según el Gobierno el crecimiento potencial de la economía española está situado en el 3,0%). La pregunta, ¡claro!, es, ¿cómo se va a conseguir pasar de la tendencia 1,2%  -1,6%, a la tendencia -1,6%  1,2%?, es decir, ¿cómo se piensa pasar de caer 2,8 puntos a subir 2,8?, y todo eso, en tres años, y todo eso teniendo en cuenta como está nuestro entorno: en planeta. Mi respuesta: no se puede. Pero el tema reside en que una mayoría lo acepte como posible porque la mayoría desea que sea posible.

Les recuerdo mis cifras para el PIB, las que Uds. leyeron aquí el mismo Viernes 16. 2009: (-2,7 / -2,1)%, 2010: (-3,3 / -2,8)%, 2011: (-4,0 / -3,4)%, 2012: (0,0 / 0,5).

¿El Gobierno?. Supongo que leyeron la entrevista al Señor Ministro de Economía del reino que ayer publico El País (Págs. 28 a 31), léanla, se lo sugiero encarecidamente. Mi resumen: a) hay que estar tranquilos: estamos mal (nosotros y todos) pero pronto saldremos de esta, b) ya no se puede hacer nada más: estamos solos, c) el desempleo del factor trabajo: el paro bajará porque menos gente querrá trabajar, porque no encontrará trabajo. (Mañana comentaremos las cifras de las previsiones oficiales).

No cambio de tema. USA. Lo que más me ha llamado la atención del Plan Obama es el importe que va dedicarse a bonos de comida: 20.000 millones de dólares (el Food Stamp Program que hoy se denomina Supplemental Nutrition Assistance Program: es más fino). Hagamos cuatro números. La población USA hoy es de 304 millones de personas y la tasa de pobreza ronda el 13% (el 21,9% para los menores de 18 años: la más elevada del mundo desarrollado). Bien, de los hogares que perciben bonos de comida, el importe medio mensual por hogar que perciben es de 604 dólares, y el número medio de miembros de un hogar que percibe bonos de comida es de 2,3 personas.

No importa a cuanto asciende el monto total actual dedicado a bonos de comida: puede suponerse que, anualmente, se gasta en su totalidad, lo que sí puede asegurarse es que, de permanecer constantes los importes percibidos y las condiciones exigidas para su percepción, con los 20.000 millones del Plan Obama podrán atenderse 2,76 millones de hogares, es decir, podrán beneficiarse 6,35 millones de personas adicionales a las que ahora ya se benefician. No sé como lo ven, pero lo que se deduce de esta historia numérica es la expectativa de un aumento auténticamente espectacular de la pobreza en USA.

(Lo mejor de la semana pasada: M. Jean-Claude Trichet diciendo el Jueves que el origen de los problemas actuales está en el bajo precio que el dinero tuvo en años pasados: ¡alucinante!. ¡Pero si fue gracias a esos créditos concedidos a mansalva y a un precio bajo que las economías crecieron como crecieron!. ¿Por qué dirá alguien como él cosas como esa cuando sabe mejor que nadie que no son ciertas?.

Y aquí …: los precios están cayendo porque cayendo está el precio del petróleo. Claro, claro, será por eso que en plena campaña de Navidad las tiendas y almacenes ofrecían descuentos encubiertos y practicaban rebajas ocultas, o será por eso que por primera vez en la historia las rebajas de Enero han comenzado con descuentos del 70%, o será por eso que las entidades financieras se miran con cinco lupas a alguien antes de concederle un crédito para el consumo, o será por eso que las mismas entidades están recortando los límites de las tarjetas. En fin).

Cifras, números, datos

Viendo las cifras del Gobierno, las del Viernes, me hago preguntas. ¿Son retóricas?, tal vez, tal vez.

Recuperación fulminante: 2,8 puntos porcentuales en PIB entre el 2009 y el 2010. ¿Por qué?, ¿en base a qué?, ¿debido a qué?; 4,2 puntos porcentuales, también en PIB, entre el 2009 y el 2011. Y tal y como están las cosas fuera. ???????.

La inversión, se dice, va aumentar 13,7 puntos porcentuales entre el 2009 y el 2011, es decir, no sólo s va a utilizar todo el exceso de capacidad productiva que ahora existe (¿o se va a achatarrar capacidad productiva no utilizada, como en la reconversión industrial de los 80?), si no que, en dos años, la economía española va a necesitar que la inversión crezca 13,7 puntos porcentuales. Simplemente, no lo veo, pero, momentáneamente, lo voy a ver; pregunta: ¿cómo se financiará?.

Las exportaciones van a crecer 3,9 puntos porcentuales entre el 2009 y el 2010, señal de que los clientes de España van a recuperarse la mar de bien y nos van a comprar mucho y mucho van a venir a España en sus vacaciones, entre otras razones porque la competitividad de la economía española habrá avanzado espectacularmente, a la vez, España no va a comprar nada en el exterior, pero nada de nada y ninguna/ún ciudadana/o española/ol irá en sus vacaciones al extranjero: entre el 2008 y el 2009, caída de 5,2 puntos porcentuales en las importaciones españolas, entre el 2008 y el 2010 el saldo es de -4,8 puntos porcentuales, y entre el 2008 y el 2011, de -1,8. No lo entiendo. ¿qué sucede?, la economía española, dice el Gobierno, va recuperarse en el 2009, pero España no va a importar nada?.

Lo mejor de todo es la productividad. Ya saben que la tendencia en la evolución de la productividad está cayendo en España desde 1995, pero en el 2008 y en el 2009 la productividad va a experimentar un aumento espectacular: crecerá el 1,6% y el 2,0% respectivamente; pero la ocupación del factor trabajo va a caer el 0,4% y el 3,6% también respectivamente. Es decir, la economía española va a ganar productividad a base de despedir trabajadoras y trabajadores. Lo habitual aquí.

Muy bueno, también, lo del empleo. La tasa de paro alcanza, se dice, el 15,9% en el 2009, el 15,7% en el 2010 y el 14,9% en el 2011, pero la economía, dice el Gobierno, se recuperará en el 2009. Con los conceptos y los argumentos que hasta ahora ha estado utilizando el Gobierno (este y los anteriores) no lo entiendo: hasta ahora nos han estado vendiendo que una recuperación lleva a asociada una muy baja tasa de desempleo del factor trabajo, de hecho ha sido dicho aún no hace ni dos años que el ‘pleno empleo’ estaba situado en una tasa de desempleo del 5,0% (no discutamos eso ahora). Si el Gobierno dice que en el 2010 la economía española estará ya recuperada y la tasa de desempleo prevista para dicho año por el mismo Gobierno es del 14,9%, quiere esto decir que el desempleo del factor trabajo en España será 9,9 puntos porcentuales superior a la tasa de pleno empleo del factor trabajo definida por el Gobierno. Que me lo explique alguien, por favor. (Conozco la respuesta, pero alguien -del Gobierno- debe decirla para que se entere todo el mundo).

Entre los argumentos de la recuperación de finales de año, dijo el Señor Ministro de Economía que la economía española iba a ganar competitividad porque, 1) se iba a reducir la inflación; pero esa caída de la inflación será debida a la caída del consumo, no a la ganancia de valor añadido por unidad de factor productivo utilizado porque el modelo productivo español no va a cambiar (recordemos que la ganancia de productividad va a venir por la caída de la ocupación).

Y 2) la caída del Euribor mejoraría el bolsillo de la ciudadanía; pero eso sucederá en una atmósfera de creciente desempleo del factor trabajo y de niveles de endeudamiento ya desorbitados: 120% de la renta. ¿Qué importancia tiene que decrezcan los tipos de interés si las expectativas de perder el empleo son altas o muy altas y los niveles de deuda son elevados o muy elevados?. Y las rentas (salariales, empresariales), ¿podemos imaginar como van a evolucionar en un escenario como el definido por esos números?.

El Gobierno, con estas nuevas previsiones del Viernes 16 ha abandonado las cifras irreales que hasta ahora estaba publicitando (‘publicitando’, no ‘manejando’; pienso que manejar, ya manejaba otras muy diferentes), ya conocen lo que opino, pero lo peor de todo es que estos datos del Gobierno no casan con lo que está pasando en la calle. (Y al igual que antes, pienso que diferentes a las que desgranó el Viernes, son las cifras que ahora mismo está manejando el Gobierno).

Y el principal partido de la oposición, ¿qué está diciendo?, entiendo que nada: solicitar el cambio del Ministro de Economía es decir muy poco.

Cifras, sí: las de la Comisión Europea (http://ec.europa.eu/economy_finance/thematic_articles/article13727_en.htm): pónganse encima del país que más les guste y clicken encima. Es demasiado: el Viernes 16 el Gobierno del reino publica unas cifras y tres días después el ‘Gobierno europeo’ las rebate: en PIB, en el 2009: 4 décimas peor, y en el 2010 1,4 puntos peor. Y va a ser peor. (Lo del 2010 es de pura lógica: es lo que se dice más arriba).

(Ya que estamos con números: el Turismo: más del 10% del PIB. Dice Exceltur que va a caer. El turismo que viene a España es de bajo valor: se va a ver mucho más afectado por todo lo que está sucediendo: rentas medias, uso intensivo del crédito, trabajo de medio valor, … Este año, el 2009, va a ser tremendo: caídas espectaculares en este tipo de turismo que viene a España; del 2010 mejor no hablar. La pregunta: ¿qué se está haciendo al respecto?, es decir, ¿cómo se va a manejar esta situación?: dentro, en el interior. Da igual que se vaya a hacer más publicidad: el turismo va a caer, mucho: el número de turistas llegados, la cantidad de pasta per capita que se dejan aquí; bien, ¿qué mecanismos compensatorios se han diseñado? ….).

Hoy el juramento de Mr. Obama. Ya lo leyeron aquí, lo recuerdo: Obama va a pasar a la historia como el Hoover de los 2000: le van a echar la culpa de todo: de no haber sabido, de no haber hecho; lo verán.

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.


Fuente: Sendos artículos han sido publicados en La Carta de la Bolsa, el texto Vientos y tempestades fue publicado el lunes 19, y Cifras, números, datos el martes 20 de enero.

Enlace a la entrevista al Ministro de Economía en el diario El País citada en el artículo de Niño Becerra: "Hemos utilizado todo el margen que teníamos contra la crisis"

La larga cabalgata por el desierto, al atardecer, por Marco Antonio Moreno

El Far West ya no está para aventuras ni para promesas de triunfos y milagros. La fuerte caída de las bolsas el día de ayer muestra que sólo hemos visto la punta del iceberg de la crisis. El desplome del Dow Jones, del Ibex, del CAC, del FTSE, sigue plenamente la pauta de esta crisis anunciada en La caída de un avión en llamas. Y pese a que algunos aún se preguntan donde está la crisis si no se ven grandes aglomeraciones en los bancos, esperando alguna escena como la de It’s A Wonderful Life, de Frank Capra, con un ejemplo de las corridas bancarias de los años 30, olvidando que las transacciones hoy se hacen por internet a cualquier lugar del mundo, las 24 horas del día, cada minuto; o aquellos que expresaban su horror apocalíptico ante el intervencionismo que se veía venir como la única alternativa de evitar el colapso total.

Lo cierto es que el mundo está hecho un caos y el señor que abandonó ayer la Casa Blanca es uno de los principales culpables. Al respecto revise los clip de La caída de Wall Street por quienes la hicieron, con testimonios de primera fuente. Estados Unidos lleva ocho años perdidos y al nuevo inquilino de la Casa Blanca quizá le toquen al menos tres de los cuatro años de su gobierno para enmendar el rumbo. La década perdida. Esto es así, porque Estados Unidos está en la ruina, en el centro de la mayor deuda de su historia, como señalamos en El inquietante déficit de Estados Unidos, un déficit originado por una preferencia ideológica de crear deuda para manejar la gestión macroeconómica y silenciar el ciclo.

Para entender la magnitud del problema y por qué hay tan pocas opciones para los responsables de la política económica, hay que dar un vistazo a este gráfico, que muestra el crecimiento de la economía real y el crecimiento del sector financiero desde 1952. En esos años, el nivel de endeudamiento tanto del sector público como del sector privado era aproximadamente un 60% del PIB. Durante tres décadas se mantuvo rasante, controlado. Pero a partir de 1981, como se ve en la gráfica, el déficit se dispara. En pocos años la deuda aumenta 20 veces y la relación deuda/PIB pasa a ser de un 360%. Por otra parte, gran parte de esta deuda corresponde al sector privado, como se ve en esta otra gráfica. La deuda pública gira en torno al 52% del PIB, pero la deuda privada aumenta 22 veces, tres veces más rápido que toda la economía en su conjunto.

Por eso que el gobierno de Obama marcará un punto de inflexión importante sobre la manera de mirar el mundo. Será un retorno al mundo real. Esa máquina de consumo que era los EEUU algún día tenía que reventar, y así ha ocurrido. Le ha llegado la hora de las Vacas Flacas, pues con el 6% de la población mundial, devoraba casi el 50% de la producción mundial. ¿Se entiende la magnitud de la crisis? Ha bastado que el consumo de petróleo caiga un 10% en EEUU para que el precio retroceda a niveles de hace cuatro años. Imagine lo que viene con una caída general en el consumo del 15%, para el resto del mundo.

Todas las crisis de los últimos 70 años ocurrieron lejos de los EEUU. Y en cada una de ellas, los EEUU eran el comprador de último recurso, evitando de este modo una profundización de la crisis. Ahora que ese país es el epicentro de la crisis, el mundo cae en el propio pantano que creó la ideología de la desigualdad. No hay comprador de último recurso. Ni lo habrá por un largo tiempo pues durante tres décadas los economistas nunca pensaron en la probabilidad de un evento como éste. Y a quienes sí lo pensaron, como Keynes o Minsky, fueron bastardeados, tratados como herejes al sistema.

Esto ha reducido el rango de maniobra de los gobiernos para la política económica. Estados Unidos y el Reino Unido experimentarán fuertes devaluaciones. Los países de la UE que no resistan tal vez deban abandonar el euro, y permitir las quiebras generalizadas aunque políticamente resulte inaceptable. Por último, alentar la inflación será el recurso permitido para diluir la deuda y repartirla en todos los consumidores. El paciente, salido de la UTI, deberá correr con sus mangueras y estanques de oxígeno a cuestas para reanimar una economía global que ha sido completamente colapsada.

Más información | La caída de un avión en llamas, El inquietante déficit de Estados Unidos; Gráficos: Reuters | Video YouTube | Qué bello es Vivir, escena de la corrida bancaria.
Imagen | striadic


Fuente: El Blog salmón

18/1/09

"La crisis es una crisis de conciencia"

ENTREVISTA: Carreras & Capital humano FREDY KOFMAN Cofundador y presidente de Axialent

Hace décadas que se sabe que el crecimiento económico impulsado por los denominados países desarrollados se sustenta gracias a "la insatisfacción de la sociedad" y a "la destrucción del medio ambiente". También se tiene la certeza de que dicho crecimiento se está promoviendo de forma "inconsciente, irresponsable y totalmente insostenible". De ahí que "si no se produce algún cambio revolucionario en la manera de gestionar el mundo, se prevé que tarde o temprano el sistema de mercado termine estallando".

Al menos así lo piensan visionarios como Fredy Kofman (Buenos Aires, 1960), cofundador y presidente de la consultora internacional Axialent, especializada en liderazgo, aprendizaje y cambio organizacional. Autor de los best sellers Metamanagement (Granica) y La empresa consciente (Aguilar), lleva más de 20 años trabajando en propuestas alternativas que permitan incorporar la conciencia, la responsabilidad y la sostenibilidad en la estrategia de las grandes corporaciones.
Axialent, formada por 150 personas y presente en 13 países, lleva cinco años caminando a contracorriente del paradigma predominante en nuestra sociedad, tratando de asesorar y formar a reconocidos gestores para que evolucionen y se transformen en líderes más humanos, conscientes e inspiradores. En 2008 facturó más de 22 millones de euros. En España desembarcó hace un año y ya trabaja para Abertis, Grupo Mondragón, BBVA y Telefónica.

Pregunta. ¿Cuáles son las causas de la crisis financiera?

Respuesta. La crisis financiera es, ante todo, una crisis de conciencia de la humanidad en general y de los gobernantes públicos, financieros y empresariales de los países desarrollados en particular.

P. ¿Inconsciencia?

R. Llamamos inconsciencia a una conciencia parcial, orientada al corto plazo, que ciega a las personas, a las organizaciones y a los Estados, impidiéndoles ver las consecuencias que tiene su forma de pensar, de hacer y de vivir en el medio y largo plazo. Es como cuando comemos demasiado para saciar nuestra infinita necesidad de placer del momento; al día siguiente padecemos una indigestión. Económicamente, nos hemos indigestado de créditos, de gastos y de ilusiones de consumo que parecían no tener límite.

P. Y eso que el planeta va enviando sus propias señales...

R. Sí, pero esta conducta inconsciente ha estado siempre refrendada por la promesa implícita de los Gobiernos y las autoridades financieras de que si algo salía mal lo resolverían. Eso es lo que están haciendo: inyectando miles de millones para tapar el enorme agujero creado por los bancos. Con esta medida se atacan los efectos de nuestra inconsciencia, pero no sus causas, con lo que en el medio y largo plazo las cosas seguramente empeorarán. Al evitarnos sufrir las consecuencias de nuestra inconsciencia como sociedad, no tenemos la necesidad de aprender a cambiar nuestro comportamiento.

P. Es decir, el remedio agrava más la enfermedad.

R. Exacto. Y no es que esté en contra de las medidas impulsadas, pues dada la gravedad de la situación, son necesarias. Pero van a provocar una mayor domesticación de la inconsciencia de los diferentes agentes económicos. Y tarde o temprano llegará una crisis peor en el futuro, que no podremos tapar como ahora y que nos obligará irremediablemente a cambiar como sociedad.

P. ¿Y qué hay de la inconsciencia organizacional?

R. El modelo de las empresas de hoy es mecanicista. Se cree que la deshumanización del individuo le hace ser más productivo y la del consumidor, más manipulable. Así, cuanto más mecánico sea el sistema, más predecible y controlado. El paradigma actual es que la economía está orientada a la maximización del consumo, pero no de la felicidad.

P. Dentro de las empresas, ¿cómo opera la inconsciencia?

R. Crea división entre los diferentes departamentos, que sostienen monólogos en vez de un verdadero diálogo. Es el "etnocentrismo departamental". Nadie escucha a nadie, pues lo importante es demostrar que se tiene razón, imponiendo una perspectiva sobre los demás. Este tipo de relación es una farsa. No hay contacto, ni conexión y se generan problemas brutales. De ahí que se deban integrar las diferentes perspectivas.

P. ¿Y qué hay del grueso de las plantillas profesionales?

R. La característica más evidente de la inconsciencia individual es el victimismo, que permite que la persona no se enfrente al miedo existencial de ser libre y responsable. En vez de asumir el liderazgo de su vida, la víctima prefiere culpar a sus circunstancias y a los demás de todo.

P. ¿Y cómo se pasa de la inconsciencia a la consciencia?

R. Con el autoconocimiento y el desarrollo personal de los directivos, de manera que poco a poco revisen sus creencias sobre cómo gestionar a las personas. A medio plazo es posible transformar la cultura de la empresa, redirigiendo su estrategia para dejar de formar parte de los problemas del mundo y comenzar a asumir la responsabilidad incondicional de solucionarlos. El fin es construir valor a través de valores, convirtiendo el conocimiento en actitudes y conductas conscientes. -

Fuente: Periódico El País

Consume o muere, por Assumpta Roura

Este año 2009, por cuya andadura ya damos los primeros pasos, sentará a nuestra mesa a las víctimas más cercanas de la gran mentira socio-laboral que entre todos hemos contribuido a engordar hechizados por un sistema de mercado neoliberal en cuyo espejo mágico nos vimos más ricos, más astutos, más altos y guapos. No serán casos ajenos televisados al por mayor, sino personas cercanas de carne y hueso cuya realidad puede sobrepasar nuestra voluntad de ser ciegos a tiempo convenido. La sagrada sociedad de las apariencias y su cultura para el infantilismo global van quedándose al desnudo y, sólo en España y de momento, ha dejado tres millones de parados, a saber si dispuestos a herir de muerte el cúmulo de vanidades que cambiaron respeto por temor y responsabilidad por tiranía.

Puesto que el miedo es paralizante, no suele suceder que de sus entresijos surjan buenas razones para avanzar mejor en los propósitos democráticos. En estos años, en que el prestigio se ha alcanzado con incomprensibles cifras, hemos descubierto que todos los Madoff de las finanzas piramidales tienen su equivalente en la sociedad civil del trabajo y las relaciones humanas; que entre ellos se reconocen y se tratan a condición de que nadie conozca a nadie, y que se aguantan unos a otros por el método de levantar sospechas, sistema muy utilizado por los cursantes de intrigas para alcanzar la cúspide. Lo humano reducido a una vil sospecha: he ahí una de las trampas. Ni el conocimiento, la curiosidad por el saber o el impulso a la inteligencia tienen cabida en un territorio que, arbitrado por la mezquindad, necesita reducir al individuo a una máquina de producción y consumo con garantía máxima de veinte años. Produce y consume o muere. Obligaciones inasumibles multiplicadas a diario son causa de angustias que se gestionan con la prescripción de ansiolíticos y antidepresivos, gracias a los que buena parte de la clase media vive adecuadamente anestesiada.

La operación no podía ser más perfecta. El mismo espejo mágico ha convertido en amigos invisibles, al menos hasta donde ha podido, a los desesperados de nuestro entorno –ese cuarto mundo de nuestras grandes ciudades tan bien equipadas o esos nuevos pobres cercanos simulando no haber perdido nada para no malograr la sintonía estética y el orden establecido de los nuevos ricos–. Hasta la llegada de una globalidad concreta, nunca conocimos tanta libertad bajo vigilancia de un orden en apariencia inexistente mientras se construía un supuesto Bien totalitario que borrara cualquier huella de su contrario. La amoralidad, bendición para los astutos, ha sido el ángel custodio del balneario que ahora se viene abajo, lentamente y por episodios. El beso para despertar a la Bella Durmiente no podía ser más demoledor. ¿Terminó el sueño?, se preguntan, ahora, los Durmientes protestando con altas cifras en la ventanilla de reclamaciones que a su vez responde con cifras mayores en un espectáculo que parece diseñado para Las Vegas. El casino mundial inmovilizado sin que a sus responsables se les note la vergüenza mientras los elegidos democráticamente enseñan, con excesiva parsimonia, la falta de horizontes por miopía o por deslumbramiento de sí mismos.

Comenzada la andadura por el año que sigue al del estallido de la crisis financiera global, parece urgente la revisión a fondo del sistema democrático por parte de todos los actores implicados con el fin de restituir la responsabilidad que corresponde a cada una de las partes, sociedad civil incluida. Lo contrario significa conceder la confianza absoluta a quienes plantean como interés único la refundación del capitalismo con un aparente cambio en las reglas de juego, algo que más parece un eslogan para dar confianza a su elite de sus náufragos que una voluntad seria de revisar la mecánica perversa de sus entresijos. Justamente ha sido la anorexia democrática fecundada con el dogma del pragmatismo neoliberal lo que ha favorecido que el mercado se consolidara como valor único e irremplazable.

El conflicto árabe-israelí, con uno de sus episodios más desmesurados por parte de Israel para mostrar ante Obama la medida de su poder y las improvisadas y ambiguas respuestas por parte de Occidente, se nos ha colado en nuestra perfomance post-navideña de las superrebajas de aquellos avanzados y anormales descuentos especiales en unos tiempos en que el comercio está vetado a los subsidiados por el paro, a saber si como aviso de la inconsistencia de nuestras actitudes. Salvo para conjurar efectos pasionales al amparo de un salón con calefacción allí donde Rusia no ha cortado el suministro, el hedonismo occidental, tan fecundo en vanidades como vacío en bondades, casa mal con la sangre de los palestinos y con esos otros refugiados en las listas de INEM tratando de huir de la NADA. No obstante, ahora ya sobran datos y experiencia como para no esconderse debajo del ala de la ignorancia sobre la longitud que separa la atmósfera de los salones y parlamentos de la diversidad de ventoleras que rugen afuera, los unos juntos con sus elites sumisas y los otros con su fragilidad pandémica. Dos caminos divergentes para un supuesto mismo objetivo llamado democracia no pueden conducir a buen puerto, y los hechos indican que ha llegado la hora de construir argumentos para empezar, al menos, a acortar distancias. La vida sigue, dicta el cinismo de quienes sólo han visto en esta crisis un inusual y pasajero temporal, pero lo deseable sería escoger por cuál de los caminos sigue. Si los niños ya no vienen de París, tampoco la democracia cae del cielo.

Assumpta Roura es escritora e investigadora en Sociología de la Comunicación en la universidad de Montpellier
Fuente: Periódico Público. Ilustración de Jordi Duró

"Nueva fase de la crisis sistémica mundial: Inicio de la secuencia de insolvencia global"

Nota previa: El Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP 2020) publica mensualmente un boletín de predicciones sobre la evolución de la crisis sistémica en la que estamos inmersos. Ayer se publicó el boletín de enero, el contenido completo del boletín sólo es accesible por suscripción de pago, pero nos ha parecido oportuno reproducir la presentación y el resumen de la publicación, como ya hicimos con el boletín de diciembre. Anotar que la tasa de acierto de sus predicciones es alta.

En 2007, el LEAP/E2020 había anunciado que los bancos y los consumidores estadounidenses estaban insolventes. Hace más de un año, nuestro equipo estimó en 10.000 mil millones de USD el importe de los «activos fantasmas» que desaparecen como consecuencia de la crisis. Ambos anuncios diferían completamente con los análisis dominantes en ese momento; sin embargo posteriormente se mostraron totalmente justificados. En función de la misma lógica de anticipación, ahora el LEAP/E2020 estima que el mundo ha entrado en una nueva secuencia de la fase IV de la crisis sistémica (la fase de "decantación"), la secuencia de insolvencia global.

Contrariamente a lo que los líderes políticos del mundo parecen pensar, al igual que sus bancos centrales, el problema de liquidez que están tratando de resolver con una disminución histórica de las tasas de interés y con una ilimitada creación de dinero, no es una causa sino una consecuencia de la crisis actual. Es realmente un problema de solvencia, el que crea el «agujero negro» en el que desaparece la liquidez, que se llama balances de los bancos (1), endeudamiento de los hogares (2), quiebra de las empresas o déficits públicos. Una estimación conservadora de los «activos fantasmas» mundiales ahora llega a más de 30.000 (3) mil millones de USD, nuestro equipo considera que el mundo enfrenta ahora una insolvencia generalizada que golpea evidentemente en primer lugar a países y organizaciones (públicas o privadas) sobre endeudados y/o muy dependientes de los servicios financieros.

Evolución de la capitalización bursátil mundial en 2008 (en miles de miles de millones de USD.) - Fuente: Thomson financial Datastream, 01/2009


¿Como reconocemos una crisis de solvencia de una crisis de liquidez?

Esta distinción entre crisis de liquidez y crisis de solvencia puede parecer muy técnica y finalmente poco determinante para la evolución de la presente crisis. Sin embargo, no es para nada una discusión académica ya que, según el caso, la acción actual de los gobiernos y de los bancos centrales será útil o al contrario totalmente inútil e incluso peligrosa.

Un sencillo ejemplo para comprender la cuestión. Si usted tiene un problema pasajero de dinero y su banco o su familia acepta prestarle los fondos necesarios para superar el traspié, su esfuerzo es bueno para todos. Esto le permite continuar con su actividad, pagar a sus empleados o a usted mismo; su banco o su familia serán reembolsados (con un interés, sin duda alguna en lo que respecta a su banco) y la economía en general se habrá beneficiado con una contribución positiva. En cambio, si su problema no es de falta dinero sino que su actividad no es rentable y no puede desenvolverse en las condiciones económicas del momento, entonces el esfuerzo de su banco o de su familia es tanto más peligroso para todo el mundo cuanto mas grande sea éste. De hecho, con toda probabilidad, a su primera solicitud de fondos seguirán otras, siempre con la promesa (supongámosla honesta) que el aprieto pronto será superado. Su banco o su familia estarán tanto más incitados a continuar ayudándole ya que corren el riesgo de que el cese su actividad los lleve a perder lo ya prestado. Pero si la situación continúa empeorándose, lo que es el caso si la situación es un problema de rentabilidad, entonces llega un momento en que se alcanza ciertos límites: primero, el banco decidirá que tiene más que perder al seguir sosteniéndolo que dejándolo caer; segundo, su familia simplemente no tiene más dinero disponible porque usted les consumió todos sus ahorros. Todo indica que no solamente usted está en quiebra e insolvente, sino que probablemente arrastro a su familia a la misma situación o debilitó a su banco (4). Dio un terrible golpe a la economía de su entorno, incluyendo a su familia (5). Es importante destacar que todo esto puede ocurrir con total buena fe en caso de un abrupto cambio de las condiciones económicas que modifican la rentabilidad de su actividad sin que usted haya percibido la magnitud de las consecuencias para su negocio.

Cantidad de quiebras diarias en Estados Unidos (01/2006 - 11/2008) - Fuente: CreditSlips, 01/2009

Según el LEAP/E2020, este simple ejemplo ilustra perfectamente la situación que prevalecía a principios de este año 2009 en todo el sistema financiero mundial, una parte importante de la economía planetaria y todos los agentes económicos (incluidos los estados) que basaron su crecimiento de estos últimos años en el endeudamiento. La crisis ha reflejado y amplificado el problema de solvencia global. El mundo está adquiriendo consciencia de que es mucho más pobre de lo que el último decenio le había hecho creer. Este año obligará a todos los actores económicos a intentar evaluar concretamente el estado de su solvencia, sabiendo que muchos activos todavía continúan perdiendo valor. La dificultad es que cada vez más los operadores dejan de confiar en los indicadores y en los instrumentos de medición tradicionales. Las agencias de calificación perdieron toda credibilidad. El USD es sólo una ficción de unidad monetaria del cual, en todo el mundo, muchos Estados tratan de desembarazarse rápidamente (6). Todo el ámbito financiero está sospechado, con mucha razón, de no ser más que un inmenso agujero negro. En las empresas, nadie sabe si los registros de pedidos son fiables (7) ya que, todos los sectores reina la confusión, los clientes anulan masivamente los pedidos (8) o dejan de comprar, aún cuando los precios se derrumban, como lo confirma la fuerte baja de ventas al por menor en las últimas semanas (9). En los Estados (y otras comunidades públicas), ya están en caída los ingresos fiscales lo que hace temer una elevación de los déficit que puede conducir también a quiebras. Por otra parte, desde los multimillonarios rusos (10) a las petromonarquías de Golfo Arábico pasando por el Eldorado comercial chino (11), todas las «gallinas de los huevos de oro» desde las empresas a las instituciones financieras del mundo (incluyendo Europa, Japón y Norte América (12)), ahora son insolventes o muy poco solventes. La cuestión de la solvencia del Estado Federal y los estados federados estadounidenses (13) (así como Rusia y el Reino Unido) también comienzan a aparecer en los principales medias internacionales; al igual que los fondos de pensiones por capitalización, los principales actores en la economía globalizada de los últimos veinte años.

Para el LEAP/E2020, la tendencia es clara: la secuencia que comienza a principios de este año 2009, es la de la insolvencia global.

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Notas:

(1) He aquí una lista muy útil de los bancos estadounidenses a punto de quebrar, presentados por el sitio LewRockwell.com, realizado a partir del Texas Ratio que permite medir su exposición al riesgo.

(2) Este mapa dinámico de las de tarjetas de crédito y de los préstamos inmobiliarios impagos en Estados Unidos (al 2 ° trimestre 2008), realizada por Reserve Federal de Nueva York, permite juzgar la extensión de la crisis que afecta las rentas de los hogares y su nivel de endeudamiento. Fuente: NewYorkFed, 12/2008.

(3) La evolución de los valores bursátiles mundiales es un buen indicador de esta desaparición de los «activos fantasmas», aunque es necesario añadirle todas las pérdidas de valor en los bienes inmuebles y de otras gamas de activos; y probablemente restarle la recuperación de los valores que fueron arrasados por la tormenta actual y que se reestablecerán una vez pasado lo peor de la crisis.

(4) No hablamos aquí de los empleados, proveedores, clientes,…

(5) Tal situación, repetida a escala de un país entero, conduce a un caos social. Por otra parte, el mismo ejército estadounidense contempla que la inestabilidad social creada por la crisis podría conducir a una intervención militar. Fuente: ElPasoTimes, 29/12/2008

(6) A este respecto, LEAP/E2020 emite una recomendación con destino a las instituciones financieras internacionales, y sobre todo a sus responsables de los servicios estadísticos: es urgente establecer una contabilidad internacional alternativa, fundada sobre una canasta de divisas (por ejemplo: 25% USD, 25% Euro, 25% Yen y 25% Yuan a la espera de una canasta global de divisas decidida por los dirigentes políticos) porque la cesación de pagos de Estados Unidos y el colapso del sistema monetario mundial que anticipamos para el verano de 2009 inmediatamente provocará una catástrofe en materia de contabilización de valores y de los flujos financieros mundiales. Es por lo tanto urgente, incluso es motivo desde discusiones oficiosas de contabilidad «en negro» doblando las estadísticas actuales, basadas esencialmente en USD, por una versión de «protección» en base una canasta de divisas. Esto permitirá asegurar una continuidad de las estadísticas mientras se reconstruye el sistema monetario mundial.

(7) Una serie de artículos del Spiegel (18/12/2008), titulado «Le calme avant la récession mondiale», ilustra muy bien la crisis vista desde Alemania. Y la caída generalizada por el transporte de mercancías en la Eurozona ilustra bien este hecho. Fuente: Libération, 12/01/2009

(8) Uno de los indicadores avanzados de la economía mundial es innegablemente el mercado de las máquinas herramienta, porque son las que sirven para producir los objetos manufacturados. Los pedidos de máquinas herramienta permiten anticipar entre 6 meses a un 1 año el estado de la industria manufacturera mundial. Los dos grandes fabricantes y exportadores mundiales de estas máquinas son Alemania y Japón, la evolución de su producción y exportación en este sector es pues un indicio muy fiable del futuro de la industria manufacturera mundial. En este caso, se revela muy sombrío para 2009 ya que, similarmente a Alemania, Japón registró en noviembre de 2008 una caída vertiginosa del 16,2 % de sus pedidos con relación a octubre de 2008, es decir la peor baja desde el 1987 cuando estas estadísticas comenzaron a estar disponibles. Fuente: MarketWatch, 15/01/2009

(9) Estados Unidos, en 2009 corre peligro de ver el 25 % de los comercios minoristas cerrar sus puertas. Fuente:: ClusterStockAlleyInsider, 27/12/2008

(10) Los «multimillonarios rusos» están reducidos a mendigar limosna del Kremlin, al ver sus reservas diluirse frente a sus ojos. Fuente: Spiegel, 08/01/2009

(11) «El Dorado chino» que en 2009 está trasformándose en un pantano socioeconómico. Fuente : Janelanaweb, 25/12/2008 ; Yahoo/Reuters, 07/01/2009 ; Guardian, 13/01/2009

(12) La muy reciente quiebra de Nortel, líder de América del Norte de la industria de las telecomunicaciones es un ejemplo obvio.

(13) Fuentes : USAToday, 28/12/2008 ; Reuters, 02/01/2009


Fuente: Nota publica de GEAB N°31 (17 de enero de 2009)